Soul Eater no me pertenece es propiedad de Ohkubo Atsushi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~De café y negaciones de amor ~

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—Tenemos clientes Evans, ve a atenderlos.

El molesto imperativo del hombre que se encaminaba rumbo a la cocina llevando consigo un par de charolas con tazas vacías no se hizo esperar.

Soul Evans, el infortunado empleado en turno al que Free le había ordenado atender a la clientela, le envió una breve mirada de fastidio antes de dejar a un lado los pesados sacos de café que momentos atrás estaba apilando. La idea de cambiar de función de un momento a otro sólo porque su compañero no tuviese la consideración de ir él mismo a tomar las órdenes fue frustrante.

Evans tuvo la imperiosa necesidad de replicar, pero en lugar de eso la única respuesta flexible fue la de lanzar un breve gruñido de disconformidad con el afán de evitar que el hombre le reportara de nuevo con Marie, quien estaba a cargo de Recursos humanos.

Y en el peor de los casos que esto llegara a Akane, el segundo gerente después de Maka.

Una reprimenda más y quizá estaría fuera del negocio y cortando sus ingresos para el fondo de ahorro de su querida motocicleta. Su bebé necesitaba con urgencia ese mantenimiento.

Escapar de la cuna de oro de los Evans, alejarse de sus padres y comenzar una nueva vida en esa extraña ciudad lejos de ellos fue la motivación necesaria para salir de la cama todas las mañanas e ir a ese lugar por las tardes.

Renuente, el joven se acercó a la mesa asignada, divisando al menos a los sujetos que en ese momento pretendían ser su clientela, rostros conocidos que él trató de ignorar.

— ¿Qué se les ofrece? —inquirió Soul con voz profesional pero sin dejar el eco característico de malhumor que estaba atorado en su garganta.

Si antes ellos no lo habían notado debido a la manera en la que portaba el uniforme del local, ahora las miradas se centraron en él al ser delatado no sólo por su tono de voz.

— ¡¿Soul?! —Black Star prácticamente gritó sobresaltado de su asiento al percatarse de quien se trataba—. ¿Qué haces aquí hermano? —Blake lo miró de pies a cabeza sin disimulo alguno—. No me digas que este es el lugar misterioso donde trabajas, ese del que no nos querías contar.

El ceño de Soul se frunció a más no poder, odiando que Black Star gritara prácticamente aquello a todo pulmón. Sin embargo, por el momento se reservó el esfuerzo de responder e ignoró dichas cuestiones, hablaría con ese cabeza hueca más tarde cuando su turno terminara.

—Cierra la boca Blake, creo que no te escucharon en Florida. Como sea ¿Qué van a ordenar? —Evans sacó su pequeña libreta del delantal, dispuesto a terminar con esa absurda escena de una vez por todas.

El trabajo no lo avergonzaba de ninguna manera pero eran otros motivos los que llevaron a Soul a callar sobre el lugar donde laboraba. No necesitaba comentarios innecesarios de Black Star por lo que restara del año.

Pero habría que ser más astuto para suponer que evadir una simple cuestión del autoproclamado dios podría apagar la curiosidad de alguien como Star. Eso sin lugar a dudas no sería más que ingenuidad en su más pura esencia.

—Le ocultas cosas a tu Dios, Soul —una enorme y socarrona sonrisa apareció en el semblante de Blake—. Espera ¿Es aquí donde estás todas las tardes y el motivo de que nos canceles los partidos de Basquetbol? —su mirada se estrechó en él.

—Si el uniforme, el delantal y el hecho de que esté a punto de tomar tu orden con su libreta no te ha mostrado lo obvio entonces no sé qué lo hará. —una segunda voz se unió a la conversación.

Black Star miró con indignación a su compañero por semejante comentario.

—Estoy interrogando al campesino, Kilik. —Star se cruzó de brazos y volteó la mirada al lado contrario para demostrar su enojo e indignación al ser interrumpido de semejante manera.

Kilik por su parte simplemente desestimó las palabras de su molesto amigo y procedió a hacer su pedido. Si Soul trabajaba ahí o no y si él no quería que eso se supiera, a él le daba lo mismo.

Minutos después Black Star hizo lo mismo ante la mirada de fastidio que Soul estaba enviándole cada vez que declinaba su pedido por otro sin llegar a una decisión concreta.

Una vez que Blake se decidió por algo, presto en la tarea, Evans regresó a la parte trasera del local donde se encargaría de entregar la hoja de los pedidos a Mifune, el barista sustituto en ausencia de Joe y a Tsubaki, la encargada de la cocina.

El oficio de una u otra forma estaba enseñándole un par de cosas extra que quizá le serían de utilidad en el futuro. Aunque la paciencia no parecía ser una de ellas.

Soul notó entonces que mientras él trabajaba en los pedidos, Free simplemente se encargaba de cotillear con otro de los empleados del lugar, un tipo engreído llamado Giriko, quien para el caso era un holgazán de primera pues siempre evadía los deberes ¿Entonces qué propósito tenía permanecer ahí y no hacer nada?

Dejando la frustración a un lado, colocó las órdenes en la bandeja cuando estuvieron listas y tomó éstas para entregarlas al par de idiotas que aguardaban en la mesa y cuchicheaban sobre asuntos irrelevantes como chicas o revistas de caballeros que habían obtenido en la clandestinidad.

Soul rodó los ojos ante tal actitud. De nuevo, par de idiotas. Sí, quizá él podría jactarse de ser un chico Cool y demás… pero no ahora, cuando la carga de trabajo comenzaba a sobrepasar ese buen humor despreocupado que generalmente lo caracterizaba.

De camino a la mesa se detuvo cuando alguien le bloqueó el camino y se tragó las palabras de protesta por tambalearse y casi caerse cuando reconoció a la persona que estaba frente a él.

— ¿Dónde está todo el mundo y por qué hay clientes pidiendo la cuenta sin que nadie se la lleve? Kim ha tenido que calmar a un par de clientes de la mesa cinco. —con las manos en la cintura, la chica que le llegaba poco más a la altura de la nariz a Soul habló con enojo.

Evans soltó un suspiro exasperado antes de contestar, decidiendo que si alguien debería recibir una reprimenda definitivamente no debería ser él.

—Free me ordenó atender esa mesa —él señaló con un gesto de la cabeza la mesa en cuestión, pero se dio cuenta de su error al ver a Black Star y Kilik enviarle una mirada de interés—. Él y Giriko están conversando amenamente en la cocina mientras yo hago todo el trabajo. —Para ser justos, el sujeto de igual manera lo reportaría con Marie, Akane o Maka si estuviera haciendo lo mismo.

Los preciosos y enigmáticos ojos esmeralda de la chica se entornaron en dirección a la puerta de la cocina y sin importar si ésta estaba cerrada le envió una mala mirada como si fuese el origen de todos los males del universo.

—Estoy harta, tendré que cortar un par de cabezas este mes. —Los puños de Maka se apretaron con fuerza y su respiración se volvió irregular.

—Terminaré con esos clientes e iré a las otras mesas mientras hablas con esos dos —Pero las palabras de Soul no surtieron un gran efecto, sabía que su jefa era una mujer de armas tomar cuando se enfurecía—. Maka te dije que no era una buena idea contratar a Free y de todas maneras ¿Qué demonios hace Giriko aquí? Pensé que lo despedirías después de la primera semana.

Era más un contratiempo que una ayuda al negocio.

—Necesitamos personal Soul, es tan simple como eso. —rebatió ella como si fuera la cosa más racional del mundo.

Quizá lo era, pero a pesar de ello la negligencia del trabajo era enorme y sin excusas.

—Bien, pero al menos la próxima vez asegúrate de que sea alguien que realmente quiera trabajar. Eres pésima en las entrevistas ¿Sabías? —La vio desviar la mirada hacia otro lado, una señal de que interiormente estaba dándole la razón pero que primero moriría o lo mataría a él antes de aceptar abiertamente el hecho.

Se suponía que Marie era la encargada de esa área pero por desgracia estuvo ausente en aquel entonces y Maka se encargó de cumplir esa función. Al parecer fue un error.

Albarn estaba a punto de rebatir pero el sonido de una creciente discusión proveniente de la cocina la detuvo y la cara roja que minutos antes fue vergüenza, en estos momentos se convirtió en ira y molestia. Oh si, alguien iba a ser decapitado el día de hoy.

Soul pudo notar que el timbre de voz pertenecía a Free y Mifune, pero también una tercera voz arrogante comenzaba a elevarse acometiendo un par de comentarios despectivos hacia el barista. Esto se saldría de control en un par de minutos.

—Maldición, no puedo irme ni un par de minutos porque al regresar me encuentro esto —Maka siseó con irritación viendo la anarquía que reinaba en la cafetería—. Entrega esas órdenes Soul, arreglaré esto en un minuto. —sin esperar una respuesta por parte de su empleado, la chica cuadró los hombros y caminó con paso decidido hacia la cocina, abriendo bruscamente la puerta con los pies y provocando un estrépito que resonó por el local y llamó la atención de más de un cliente y el resto del personal.

Pero ni siquiera eso detuvo el barullo de los tres hombres, o al menos fue así hasta que la voz de Maka se elevó un par de decibeles y los hizo callar de inmediato. Soul no supo nada después de eso ya que todo se sumió en un incómodo silencio.

No, no estaba impresionado por la manera en la que esa fiera mujer podía someter a tres hombres con sólo un par de gritos. De una u otra manera ella tenía esa cualidad impía en los demás, incluso -y le dolió admitirlo- en él.

Pero no le temía, de hecho todo lo contrario. Él la admiraba por esa fortaleza en su ser, autoritaria y disciplinada.

— ¡Oye Hermano, seguimos esperando! —Black Star gritó desde su lugar sin escatimar si eso molestaría al resto de los comensales.

¿Pero cuando fue considerado al respecto? Ser alguien impulsivo e impetuoso era el sello de Black Star después de todo.

Evans acudió al llamado entregando ambos pedidos en la mesa, el de Blake con mayor fuerza y brusquedad que el de Kilik. Pero para su sorpresa y consternación la mesa donde antes sólo habían dos personas ahora era ocupada por un sujeto más.

—Black Star me llamó y dijo que viniera a este lugar. —informó Kid con propiedad pero con una perspicaz mirada que crispó los nervios de Soul.

Genial, esto sí que era sensacional.

— ¿Qué vas a querer Kid? —fue más por obligación que por otra cosa la pregunta al recién llegado.

—En realidad no quiero nada, solamente vine a porque Blake no dejaba de mandarme tontos mensajes y me estaba llenando la bandeja con correos de voz. —La mirada de Kid se estrechó peligrosamente en Star por una fracción de segundo, evidenciando así su molestia.

Soul enarcó una ceja de inmediato ante el comentario sabiendo que Black Star no dudaría en hacer algo como eso y que Kid parecía un tipo demasiado remilgado para soportar ese tipo de cosas y no caer en las artimañas de Star.

—Pidan la cuenta cuando terminen. —con el afán de alejarse de ahí lo más pronto posible, Soul se dio la vuelta dispuesto a marcharse.

Pero con esa suerte, nada fue tan fácil.

— ¿Entonces por qué estás aquí hermano? —Blake atacó de nuevo, casi arrojando su expreso al momento de apoyarse con ambos codos sobre la mesa—. Además la chica plana y malhumorada que entró a la cocina asusta como el infierno. —echó una mirada en dirección a la cocina con la intención de poder verla otra vez pero ella aún no salía.

Soul ni siquiera se volteó al responder.

—Es mi jefa —soltó Evans con aspereza—. Y deja de decir esas cosas en voz alta ¿Quieres? —muy en el fondo la manera en la que Blake dijo lo anterior le molestó, Star a veces era impropio con las mujeres y un competo idiota la mayoría del tiempo.

Soul podría ser un idiota a veces pero ese comentario logró sacar lo peor de sí sin importar que quien lo dijera fuese un amigo de prácticamente hace años. Siendo Maka a quien iba dirigido fue aún peor no sólo por el hecho de que fuese su jefa.

—Soul tiene razón Star, cierra la boca o podrías arruinar sus posibilidades con ella. —esta vez fue Kilik quien habló, otro comentario por demás imprudente.

— ¿Este simple mortal se ha enamorado de ese pequeño ogro? Hermano pensé que tenías más visión y expectativas más altas.

Oh, eso estaba volviéndose muy bochornoso.

Soul trató de controlarse pero tras lo último (de nuevo por boca de Black Star) perdió el control y golpeó la mesa estrellando la pequeña libreta con violencia apenas contenida. Tendría que dejar las cosas en claro a ese par de idiotas, en especial a Blake. Por suerte Kid no había interferido o en el peor de los casos, no se unió a ellos para fastidiarlo con el asunto.

—Escuchen ustedes dos, en especial tú Black Star —si bien el tono fue un peligroso siseo que amenazaba con convertirse en un gruñido, las palabras sonaban imperturbables—. El lugar donde trabaje no es de su incumbencia así como los motivos por los que quiera o no quedarme. Así que dejen de especular teorías absurdas sobre mi jefa y yo. No estoy interesado en ella ni ella en mí.

Con pesar, Soul reconoció esto último, lo segundo. Maka no parecía estar interesada en él más que como uno más de sus empleados y en el mejor de los casos, algo parecido a un amigo.

—Además pronto dejará de trabajar aquí porque se irá de la ciudad, así que dejen de molestar.

Al menos eran los rumores que Soul había escuchado desde hacía algún tiempo. Al igual que él, Maka parecía querer alejarse de su molesto padre e irse a otra ciudad parecía su mejor opción.

—En realidad —Kid al fin intervino en la conversación—. Maka no se irá, aceptó el trabajo de docencia en la academia de mi padre y comenzará el próximo año apenas obtenga el título en la universidad.

Soul miró incrédulo a Kid cuestionando tácitamente cómo podría él saber esa información.

—Spirit es amigo de mi padre, él nos comentó eso. La única condición es que Spirit la deje en paz el año que viene. —dijo con naturalidad y sin inmutarse, recordando esa conversación con su padre cuando le comentó al respecto sobre los asuntos que involucran a esa familia.

—Como sea, sólo mantengan la boca cerrada y terminen su orden ya. —sin esperar otro comentario, Soul regresó a la cocina.

El hecho de que Maka fuese a quedarse no alteraba nada en su mundo ni tampoco esas absurdas ideas de Kilik y Black Star, porque a él no le gustaba ella y por obvias razones ella lo veía como uno más de sus empleados, un chico que simplemente trabajaba en ese café a medio tiempo. Tampoco es como si a él le importara mucho la opinión de Maka, por supuesto que no.

La puerta se abrió antes de lo previsto y Maka salió de ahí a punto de explotar de furia, cegada como estaba ni siquiera se dio cuenta de que Soul estaba frente a ella a punto de chocar, aunque afortunadamente él sí lo hizo y se apartó de su camino.

—¿Por qué no te fijas Maka? —Medio reprendió Evans sonando demasiado confianzudo con ella.

Y de alguna manera así era por ambas partes, había ocasiones en las que Maka olvidaba su cualidad de jefe y se dejaba llevar por la familiaridad del momento.

—Traeré de vuelta a Liz y Patti —dictaminó ella con determinación—. Estaré en la oficina organizando los horarios y el inventario del próximo mes o juro que mataré a alguien.

Era una adicta al trabajo y propensa al estrés pero tenía razón en una cosa, podría hacer escarmentar a alguien si no ocupaba su mente con algo más.

— ¿Vas a despedirlos? —quiso saber él, la esperanza comenzando a aflorar en su interior. De verdad que no los soportaba, en especial a Giriko, ese sujeto no le daba buena espina.

—Esperaré al final de este mes para hacerlo, por el momento no podemos darnos el lujo de correr al personal —Maka se llevó una mano a la cien para frotar y aliviar la punzada que amenazaba con convertirse en una migraña—. Viendo el lado positivo, quizá sea tu oportunidad para obtener un ascenso.

Soul inspeccionó el rostro de Maka buscando en ella alguna señal que le indicara que sólo estaba tomándole el pelo, pero parecía genuina en su propuesta, raro, dado que ella era una pésima mentirosa.

—Cool, quizá ahora podré estar a cargo de la caja registradora. —El sarcasmo salió a flote en Evans.

Ella le regaló una efímera mueca que emuló una sonrisa.

—Bueno, si me preguntas, a pesar de tus lloriqueos y constantes quejas eres un empleado medio decente —ella se cruzó de brazos—. He estado considerando hacerle publicidad al café y quizá es tiempo de desempolvar esa botarga que tenemos en la bodega, piénsalo Soul serías como el gerente de relaciones públicas del café.

Si lo estaba diciendo en broma o no, repartir volantes con el estúpido disfraz… botarga o lo que sea, no se consideraba un ascenso y ni siquiera valía la pena un par de monedas extra a su paga por tal humillación si es que Maka era tan indulgente para pagarle.

No, no, no… ¡Por supuesto que no!

—Prefiero besar el trasero de Giriko a ponerme esa fea botarga. —La verdad sea dicha y sin exagerar, esa opción era plausible y hasta negociable.

Maka contuvo las ganas de reír ante la expectativa de cómo se vería eso y disfrazó su diversión con la falsa indignación de escuchar a Soul declinar de semejante manera su oferta.

—Eres un empleado sin visión emprendedora Soul.

Auch. En efecto ella siempre lo vería como a un simple empleado y nada más y él lo sabía, sin embargo ¿Por qué le molestaba de todos modos?

—Me da igual. —Gruñó Soul de malhumor—. Tengo que regresar al trabajo, hay clientes esperando.

Maka se percató del repentino cambio de humor en él y la diversión menguó.

—Cielos qué sensible, no puedes aguantar una buena broma —el teléfono celular sonó y Maka miró la pantalla—. Como sea Soul, regresa al trabajo tengo que tomar esta llamada, es de uno de los proveedores.

Maka se marchó a su oficina con el celular pegado al oído dejando a Soul de pie frente a la puerta de la cocina, aun molesto porque ella lo considerara un empleado más del montón. ¿Por qué le importaba de todas formas? Hubo ocasiones en las que ella lo llamó de esa manera sin que él se sintiera así pero este día fue diferente, después de esa absurda conversación con Kilik y Black Star.

No, era la presión del trabajo y el estrés por cubrir los gastos de ese mes, sí, eso debiera de ser porque él no estaba enamorado de su malhumorada y mandona jefa.

¿Verdad?

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Fin.

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Tenía esto por ahí y bueno aquí está :3 no sé si alguien lo lea pero de todas maneras fue divertido escribirlo n.n

Y un enorme agradecimiento a quienes se tomen el tiempo de leer esto n.n)/