PRÓLOGO
Abrí mis ojos, y volví a cerrarlos rápidamente, la luz me pegó en los ojos, además de eso los párpados le pesaban, porque?
También tenía problemas para mover el cuerpo, era difícil, la sensación fantasma se hacía cada vez más presente. Quizás no tenía sus extremidades. no, eso no podía ser posible. ¿Qué ocurrió? ¿Dónde estaba?
Volvió a intentar abrir los ojos, lo hizo poco a poco. Logró visualizar una habitación blanca, un suero que conectaba a su brazo, él tenía muchos cables, y una máquina conectada a su pecho. No cabía la menor duda de que estaba en un hospital.
¿Cómo fue que llegó allí? Trató de levantarse pero sus brazos no responden su orden, ninguna parte del cuerpo lo hacía.
- Bebé, mi bebé. ¡Estás despierto!
Trató de fijar su mirada en la dirección de donde provenía esa voz tan familiar pero al ver a su dueña, no pudo evitar arrugar la cara en señal de confusión.
- ¿Quién eres? - le pregunto…
Capítulo 2
Fue hace 6 meses, hace 6 meses que desperté de mi coma. Mi nombre es Inuyasha Taisho. Al despertar de mi coma, la mujer a mi lado admitió ser mi madre, lastimosamente no recordaba nada sobre su vida, siquiera recordaba su propio nombre. Sin embargo eso no es lo peor.
- Inuyasha…
Aún cuando despertó y la mujer que lo veía tan emocionada y feliz era su madre… que clase de hijo olvidaba a su propia madre? Lastimosamente seguía sin recordarla. Han pasado 6 meses desde que despertó del coma, y no recuerda absolutamente nada antes de eso. Es como si su mente fuese formateada.
- Inuyasha…
Al parecer es dueño de la empresa Tesseiga, una empresa heredada por su padre, siendo el hombre más rico del continente.
- Inuyasha…
El doctor le dijo que no lo forzará a recordar nada, y que dejara que él recordara todo de forma natural, sin embargo…
- Inuyasha!
- Que!
Inuyasha le gritó a la mujer que tenía a su lado que no paraba de llamarlo, por su nombre. Lo malo es que todos en la oficina de junta se quedaron viéndolo.
- Entonces señor que dice, sobre la propuesta?
- Eh…? - Inuyasha no sabía que decir.
La verdad era que estaba tan ensimismado en su propia mente que no se dio cuenta de lo que hablaba esa gente.
- Hablaron sobre abrir una nueva sucursal en Estados Unidos, iniciando por una cadena de supermercados - le dijo la mujer al lado de Inuyasha
- Si, estoy de acuerdo. Traigan a mi oficina los papeles necesarios para iniciar la construcción - les indico Inuyasha
- Bien, muchas gracias señor. - le indico el empleado a Inuyasha
- Se acabó la reunión.
Inuyasha se levantó de su asiento, tomó su muleta y salió de la oficina, mientras detrás de él venía esa mujer pisándole los talones y siendo su apoyo en el otro lado de su cuerpo, hasta llegar a la oficina con esa mujer a su lado.
- Dios esto es un desastre, estoy cansado
- Estás distraído, ¿qué ocurre?
- Solo recordé, el último año cuando desperté del coma.
- Ya veo…
- Si, y sigo sin poder recordar quién era antes del coma.
- Podemos ir con tu madre, y pedirle fotos o algo por el estilo.
- Sabes tan bien como yo que ella se niega a mostrar cualquier cosa que me ayude a recordar, según ella por recomendación del doctor - habló Inuyasha con sarcasmo, expresando las palabras de su madre.
- Tienes razón
En ese momento a Inuyasha le tocan la puerta, y tras dar el permiso para entrar, se abre la puerta dejando entrar a su secretaria.
- Disculpe, tiene compañía?
- Tranquila, Ayame. Puedes entrar.
- Está bien, aquí están los registros de ingresos y egresos en el último trimestre. - le dijo su secretaria Ayame, para entregarle la carpeta a Inuyasha
- Gracias…
Inuyasha decidió darle una visualización rápida, antes de levantar su mirada y ver que Ayame observaba toda su oficina buscando algo o alguien.
- Gracias, Ayame ya puedes retirarte
- Ah, si…
Ayame salió de la oficina dejando a Inuyasha, solo. O eso era lo que ella pensaba.
- Sabes me disgusta un poco que nadie pueda verme
- Eres un fantasma, de verte se asustaria - le bromeó Inuyasha
- Oye no soy fea, tampoco tengo mala apariencia - le confesó la mujer que solo él veía, para dar vueltas sobre sí misma y ver su propio cuerpo
- Kagome!
Kagome, detuvo su movimiento para ver a Inuyasha a la cara, ella sabía que él realmente no pensaba mal de ella. Desde hace medio año ambos estaban atrapados en ese problema, él con su pérdida de memoria, y ella también sin memoria y sin que nadie la viera, era completamente invisible ante los demás pero no ante Inuyasha, solo él podía verla, escucharla y tocarla.
Al inicio Kagome intentó saber si alguien más podía verla además de Inuyasha pero cuando intentaba alejarse de Inuyasha más de 4 metros, comenzaba a desaparecer y eso la aterraba mucho.
Inuyasha mantiene en su mente que Kagome solo es un producto de su imaginación. Y vaya que imaginación tiene, de todas las mujeres que ha conocido Kagome representa su mujer ideal. Cuerpo monumental, cara de niña inocente, y una personalidad que compite con la suya.
Kagome está con él en todo momento, cuando duerme, come, trabaja, ejercita, baña. Lo último han sabido manejarlo, Kagome le da la espalda y colocan música fuerte para evitar escuchar más de lo que debe.
- Kagome que se supone que debemos hacer hoy?
- Bueno, sería bueno si hablaras con Miroku hace meses que no lo ves. Además se casará la semana que viene. - le recordó Kagome, era como su recordadora personal.
- Si creo que tienes razón, además debo hacer su despedida de soltero.
- Claro, estaré super feliz de ver como un montón de mujeres se les tiran encima - le regaló Kagome su sarcasmo.
- Ah, y que hago? Soy hombre, eso hacen los hombre - le confirmó Inuyasha.
- Montón de degenerados - regaño Kagome
Inuyasha debía preparar la despedida de soltero de Miroku, aún no conocía a su prometida, solo sabe que la invitación a la boda le llegó a su casa, y logró quitársela a su madre.
Flash back
Estaba en casa de su madre hace una semana, le dieron el alta del hospital, tal parece que su memoria se vio afectada por un incendio que ocurrió en su casa.
Kagome no tenía otro lugar donde ir, y al igual que él, ella también la estaba pasando mal, incluso podría considerarse peor. Así que al inicio ambos solo se hacían compañía en su vacío memorial.
Inuyasha solo comenzó a escuchar ruido en la puerta principal, su madre había salido así que él era el señor de la casa y debía hacerse cargo de lo que ocurría, al salir de su habitación con ayuda de Kagome y la muleta, bajo las escaleras en la silla eléctrica que su madre instaló para él, aunque no quería parecer un inválido tenía que usarla no podía caminar bien y era mejor evitar un accidente. Al llegar abajo, en la puerta principal se veían a sus sirvientes, intentando sacar a un hombre. Al verlo ese señor se acercó a él.
- Inuyasha, ¿estás bien? - le pregunto Miroku con clara preocupación, al entrar por la puerta principal y verlo.
- Si, estoy bien. Lo siento no recuerdo quién eres - le confesó Inuyasha, con Kagome a su lado.
- Bueno podría decir que soy tu mejor amigo - le confesó Miroku
- Lo siento, no te recuerdo. - con una seña Inuyasha le pidió a sus sirvientes que lo dejarán solo con él, orden que obedecieron sin ganas.
- Te parece si, me presento mi nombre es Miroku Maitreya. Nos conocemos desde la secundaria.
- Lamento olvidarlo todo, pero me gustaría salir y hablar contigo - se mostró emocionado Inuyasha, alguien por fin le explicaría quien era.
- Está bien, no lo hiciste a propósito. ¿Cómo está tu madre?
- Está bien, ella cuida de mí desde que… lo que sea que haya ocurrido paso - le confesó Inuyasha, mientras Kagome solo colocaba una mano en su hombro en señal de apoyo.
- Fue un incendio, tu casa se quemó contigo adentro - le explicó Miroku.
- Ya veo, eso pasó… - Inuyasha seguía sin recordar nada, aún así su historia no le cuadraba, ya que no tenía marcas de quemaduras en ningún lado.
- Y qué hay de… - Miroku no terminó de hablar.
- ¿Qué haces tú aquí? - le gritó su madre a Miroku, cuando entró por la puerta principal
- Mamá, venía a darme apoyo - le dijo Inuyasha a su madre
- No, él solo quiere corromperte nuevamente, vete de mi casa, aléjate de mi hijo. - le gritaba Izayoi, para sacar a Miroku de la casa, y así lo logró.
- Mamá, ¿por qué hiciste eso? - le pregunto Inuyasha algo molestó que corrieran de su casa a quien venía diciendo que era un amigo.
- El no es bueno para ti Inuyasha, confía en mí, él te trajo muchas desgracias a tu vida, yo solo deseo protegerte. - Izayoi le hablaba con una inminente preocupación.
- Mamá…
Inuyasha no sabía, qué pensar? qué hacer? Por un lado, la mujer que tenía enfrente le decía que Miroku era una mala persona, también lo tenía allí encerrado, no lo dejaba salir, tampoco podía hablar con nadie, no habían fotos de cuando él era niño en ningún lugar de la casa, cuando le pregunto a su madre el, porqué? Ella le respondió diciendo que el doctor le dijo que no lo forzará a recordar, y ella pidió quitar las fotos para que él no se satura de información y eso le provocará un dolor de cabeza que luego podría causar un colapso.
Su madre hablaba siempre exagerando las cosas y eso lo agobiaba, su necesidad de salir de esa casa lo estaba matando. Inuyasha volvió a su habitación con Kagome en brazos, y ella lo sentó en la cama.
- No, debes pensar así. Ella es tu madre y estoy segura que solo quiere lo mejor para ti - le dijo Kagome, sacándolo de sus pensamientos
- Kagome deja de hurgar en mi cabeza
- No lo hago, pero me resulta muy fácil saber lo que estás pensando - le bromeó Kagome
- Claro, solo quiero salir de aquí, saber quién soy, pensé que tú también me entenderías - le explicó Inuyasha sin entender que Kagome sufría el doble que él.
- Al menos tú eres visible - le dijo Kagome dolida
- Lo siento, no sé cómo estamos metidos en este problema, y mucho menos sé cómo salir de él. Pero pienso que aquí encerrados nunca descifraremos nada - le explicó, le imploro Inuyasha.
- Concuerdo contigo, pero tu madre se muestra renuente a decirnos sobre qué pasó.
- Kagome…
- Tampoco sabemos si ese es mi nombre, solo sé que estabas soñando y no paraba de decir ese nombre - le recordó Kagome, la estancia en el hospital.
- Kagome… - sabía que ella podía estar pasándola peor que él.
- Tampoco sé si tengo padres, si me están buscando, o algo… - sus palabras simplemente salieron de su boca, eran más para ella que para compartirlas.
- No seas, tonta. Solo eres un producto de mi imaginación, yo soy lo único en que debes preocuparte - Inuyasha hablaba para cambiar el tema y no verla triste.
Pero la realidad es que solo lograba sacarle una sonrisa forzada a Kagome, aunque ella omitia el tema en su propia mente le daba siempre vueltas al asunto. Inuyasha no sabía aún si realmente ella era solo un producto de su imaginación, pero el poder sentirla le hacía entender que se estaba volviendo loco, o ella realmente era un fantasma. De lo cual la primera sonaba más coherente, definitivamente se estaba volviendo loco.
También había que mencionar que Inuyasha podía controlar como iba vestida, o siquiera si iba con ropa. La primera vez que entraron al baño, Inuyasha no pudo evitar imaginarla desnuda, y sorpresivamente la ropa que tenía desapareció de ella.
Fin del flash back
Hasta acá, mi nueva historia espero les guste, y disfruten leerla.
los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece.
