Capítulo 3
Estaban aún en la oficina, Kagome solo estaba sentada en el sillón aburrida, sin tener nada que hacer, Inuyasha por su parte leía sus activos y los gastos que tenía su empresa.
- ¡Vaya aún continuó pagando el hospital!
- Si?
Kagome se levantó de la silla y se acercó a Inuyasha, para visualizar el pago mensual que Inuyasha pagaba al hospital, la descripción decía cama de UCI.
- Ya no estoy allí, porque me siguen cobrando la cama?
- Quizás sea un crédito lo que estás pagando
- Como sea, recuérdame que debo ir al hospital. - le pidió Inuyasha.
- Si… - le dijo Kagome más animada.
Inuyasha solo podía apoyarse en su silla, su mente estaba en cualquier lugar menos allí. Kagome sabía lo estresado que estaba de no poder recordar nada en los últimos 6 meses.
- Sabes no hemos intentado buscarte en las noticias. Quizás en el periódico - se le ocurrió Kagome.
- Como no se te ocurrió antes. - le gritó Inuyasha.
- Y a ti? - le gritó ella también.
- Feh, mujer tonta
- Hombre idiota
Inuyasha abrió una pestaña en la computadora y puso su nombre en el buscador, la última noticia donde estaba, fue de cuando despertó de su coma, al parecer estuvo año y medio en coma, todo fue debido a un incendio en su casa.
- Entonces Miroku no mentía, si fue un incendio - le dijo Kagome leyendo la noticia con él.
- Si, según este artículo aún no se conoce el origen exacto pero se sabe que inició en la cocina. - le dijo Inuyasha leyendo el artículo.
- Habrá sido alguna empleada que cometió un error. - supuso Kagome
- El magnate Taisho, se encontraba en el recinto, al momento del accidente. Milagrosamente no sufrió de quemaduras pero permaneció en estado de coma durante un año y medio. - leía Inuyasha
- Estas son las últimas noticias sobre el magnate, previo a esto se sabe que comenzó a ser más reservado en su vida privada, desconociéndose el verdadero motivo por el cual ya no deseaba salir en televisión - dijo Kagome, continuando con otro párrafo.
- Vaya soy todo un misterio - suspiro Inuyasha resignado.
- Supongo que estabas cansado de no tener privacidad - le dijo Kagome, para justificar al antiguo Inuyasha
- Feh, como sea. Esto no fue de mucha ayuda
- Pero ya sabes que Miroku no mentía. Quizás él sepa porque te fuiste del mundo del espectáculo, además de eso quizás pueda ayudarte a recuperar tu memoria. - le animó Kagome
- Si… - fue más un suspiro que una afirmación.
- Inuyasha… - le dijo Kagome en señal de súplica, Inuyasha se dio cuenta que cuando ella le hablaba en ese tono su petición se convertía en una orden.
- Está bien, iré con Miroku…
- Gracias
- Pero ya sabes que debo hacer su despedida de soltero.
- Ya no quiero que lo veas.
Inuyasha la ignoró por completo, y comenzó a alquilar un lugar donde celebrarlo con bebidas exóticas, el mejor servicio y varias stripers que pudo encontrar.
Kagome lo veía molesta como organizaba esa reunión, Inuyasha le pidió a Ayame que le consiguiera el número de Miroku para confirmar los invitados, Kagome no podía irse solo debía resignarse que irá a una despedida de soltero.
Con el número de Miroku guardado en el teléfono, y el reloj mostrando las 7pm, Inuyasha decidió irse a su casa. Con ayuda de Kagome se levantó de la silla y con la muleta pudo caminar.
- Mañana tienes cita médica, para la fisioterapia - le indico Kagome
- Si… - le respondió Inuyasha.
Inuyasha quería mudarse de la casa de su madre por lo sofocado que lo tenía, aún en la oficina lo llama cada 30 minutos y le pregunta si está bien y no le duele nada, Inuyasha siempre le responde que está bien, y que está ocupado. En realidad Inuyasha no tiene que ir a la oficina tan seguido pero va solo para poder tener un respiro de su madre. Llegando a su casa, pregunto si se encontraba su madre, la respuesta de los empleados fue que no.
Izayoi podía ser una madre muy sobreprotectora, puede deberse a que casi pierde a su único hijo en un incendio, el año y medio que debió sufrir sola por él. Además de eso hay que agregar que no le dejaba hablar con nadie que no pasará por su atención primero. Es decir, Ayame tenía que llamar a Izayoi y luego a él.
- ¿No crees que mi madre me esconde algo? - le preguntó Inuyasha saliendo de la ducha.
- Posiblemente, pero es tu madre y sólo se preocupa por ti. - le dijo Kagome de espalda con los ojos cerrados.
- Quiero tener un lugar para mí, estar aquí encerrado no me gusta, además debo inventar una excusa para salir con Miroku este fin de semana, en su despedida de soltero y otra excusa para la semana que viene para su boda.
- Será complicado… ya se, puedes decir que te llamaron para una reunión de negocios - le dijo Kagome
- Una reunión de negocios que duró toda la noche? - se burló Inuyasha de su excusa.
- Al menos yo estoy dando ideas - se molestó Kagome.
- Podría decirle que voy a celebrar el cierre del acuerdo de los supermercados en Estados Unidos - le confirmó inuyasha
- Es lo que dije - se confirmó Kagome, volteando y viendo desnudo a Inuyasha
- Oye, ¿qué haces? - le gritó Inuyasha avergonzado que lo viera desnudo.
- Ah, pervertido!
- Tu volteaste, lo hiciste a propósito!
Por suerte tenía baño privado y podía hablar sin miedo a que alguien lo descubriera hablando "solo", era complicado hablar con Kagome, muchas veces fingía que tenía una llamada y así se justificaba, o hacía como si no hiciera nada.
- Lo hiciste a propósito - le seguía regañando Inuyasha
- Quién querría verte desnudo - decía Kagome avergonzada
- Por favor, ambos leímos el mismo artículo, soy un guapo magnate, las mujeres caen a mis pies - hablaba la soberbia
- Pues me temo que no leímos el mismo artículo. - se justificó Kagome.
- Pues yo se lo que leí, además no es difícil saber con qué intenciones me observan las mujeres. - seguía Inuyasha llenándose de gloria.
- A lo mucho por tu dinero, porque tú personalidad es la de un demonio - hablo Kagome
Inuyasha sabía que cabía en la posibilidad que ella, hablara con la verdad no tenía razones para mentir, aún así no dudaba de su propio atractivo, pero sí de las intenciones sentimentales que una mujer le pueda dar.
Ya era costumbre que ambos durmieran juntos en la cama, era grande así que no había problema, se había cansado de ver como Kagome dormía en una silla cuando estaba en el hospital.
Kagome siempre se despertaba antes que él, no podía evitarlo, y se quedaba viéndolo dormir, le llenaba de una felicidad desconocida, no sabía porqué estaba allí, quería saber quién era, mientras que Inuyasha tenía a su madre que se preocupaba por él, ella no tenía a nadie que la viera tampoco tenía quien la escuchara. Siquiera sabía que era exactamente. ¿Era un fantasma? o realmente era parte de la imaginación de Inuyasha? La verdad estaba muy lejos de ser relevada.
Comenzó a sonar la alarma para que Inuyasha se despertara, ella sabía que no era necesario que se levantará tan temprano, ni que fuera a la oficina pero él quería sentir que tenía algo de libertad.
- Inuyasha…
Kagome trató de despertarlo, de forma dulce, le llenaba un poco poder hacer algo por él, así no se sentía tan inútil.
- Vamos Inuyasha, levántate…
- Kagome, dame 5 minutos más.
- Solo 5 minutos…
- Solo 5…
Inuyasha apago la alarma, ya que Kagome no podía y continuó con sus 5 minutos de sueño, Kagome lo veía de frente acostada en la cama, le gustaba ver a Inuyasha dormir, lo sentía tan pacifico.
- Inuyasha, ya pasaron los 5 minutos… - le dijo Kagome de manera dulce.
- Ah, que molesta eres - se levantó de la cama, y usó su muleta para llegar al baño y hacer su necesidad cotidiana.
Mientras Kagome le indicaba cómo vestirse, y sobre si estaba presentable o no, le decía cómo debía peinarse y sobre la corbata que debía usar, bajaba a comer y Kagome lo convencía de comer todo, lo ayudaba a caminar, también le recordaba que debía hacer durante el día, aunque mayormente solo caminaba por el edificio.
Hasta aca el capítulo, sera un capitulo por dia hasta terminar la historia.
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece.
