Hola a todos, espero esten bien. lo siguiente es para decir que cree dos finales para esta historia y no pude decidirme por cual era mejor ambas tienen sus propios problemas con los que la pareja debe lidiar. quedense con el final que mejor les guste.
Primer final de amor fantasmal
Inuyasha y yo, comenzamos a escuchar mucho ruido en el pasillo.
- Kagome, qué ocurre? - le pregunto Inuyasha
- No lo sé…
Kagome solo pudo asomarse en el pasillo, ella solo observó como los doctores y enfermeras corrían de un lado a otro.
- No sé qué pasa, pero todos están corriendo de un lado a otro - le confesó Kagome.
- Quizás no sea nada referente con nosotros. - le dijo Inuyasha para irse a dormir.
Decidieron no darle más vueltas al asunto, sin embargo Kagome no podía dormir debido al ruido que escuchaba, aún tapándose los oídos seguía escuchando los pasos de los médicos. Podía sentir cómo la gente gritaba, los médicos gritaban algo incomprensible para ella. Era mucho ruido, había mucho ruido. Ya no soportaba el ruido.
- Kagome - la llamaba Inuyasha - Kagome… Kagome… Kagome - seguía llamándola Inuyasha.
De repente todo el ruido se detuvo, todo el ruido se fue, se levantó del sofá y en el pasillo observo como ya nadie corría, como todo volvió a ser silencio.
- Kagome, estás bien? - le preguntó Inuyasha.
- Si, es solo que… no importa - Kagome solo podía decir que comenzó a molestarle el ruido.
- Dímelo, Kagome
- Solo me molestaba el ruido, solo que ahora no… escucho nada…
- Kagome… - Inuyasha le iba a decir que él no escuchó más que los doctores corriendo en el pasillo.
- Puedes tomar mi mano - le pidió Kagome
- Si…
Kagome se sentó en el sillón cerca de la cama y tomó la mano de Inuyasha.
- Kagome, que tienes? - le preguntó Inuyasha preocupado.
- No lo sé, de repente tuve miedo.- le confesó ella.
- ¿De que?
- No lo sé
Kagome decía la verdad, no lo sabía. Solo podía sentir miedo durante ese ruido, y de repente el miedo se fue, pero le quedó esa sensación de que algo no estaba bien.
Inuyasha y ella, sin darse cuenta se quedaron dormidos, los rayos de luz comenzaron a entrar por la habitación, ambos aún dormían tomados de la mano. Fue Kagome la primera en despertar y ver a Inuyasha dormir como siempre.
Kagome retiró un cabello rebelde que caía, para acomodarlo en su lugar. Observó su mano aún unida a la de Inuyasha. Kagome no pudo evitar preguntarse, porque de todas las personas solo Inuyasha podía verla? porque de todas las personas solo Inuyasha podía tocarla? Escucharla, sentirla…
Por más que lo pensaba no lograba encontrar una respuesta clara, tenía que haber una respuesta. Kagome solo observó como Inuyasha comenzaba a mover los ojos, señal que estaba despertando. Kagome solo veía como Inuyasha abría los ojos, y como su mente despertaba también.
- Hola, extraño - le dijo Kagome
- Hola…
Aún estaba dormido, solo respondió por reflejo, aún así siguió durmiendo un rato más.
- Ya es hora de despertar - le dijo Kagome dulcemente.
- 5 minutos más - le pidió Inuyasha.
- Está bien, 5 minutos más - fue su respuesta.
Kagome, seguía viendo el rostro de Inuyasha, no tenía nada más por hacer, en el hospital solo podían ver televisión, no había más entretenimiento.
- Inuyasha ya pasaron los 5 minutos
- Ah, qué molesta eres…
- Si lo deseas, puedo tumbarte de la cama - le bromeó Kagome
- No creo que lo logres - se burló Inuyasha.
- Puedo intentarlo - le siguió el juego ella.
Inuyasha abrió los ojos y la vio directamente a ella, sin embargo no pudo evitar arrugar su cara al verla.
- Que? - pregunto Kagome al ver el rostro que le ponía Inuyasha
- Nada solo te veo diferente - Inuyasha no supo explicarse
- Que! ¿Tengo algo en la cara? - Kagome se pasó la mano por la cara, buscando quitarse.
- No, nada es solo que… siento que es la primera vez que te veo - le confesó Inuyasha.
- No comprendo - dijo Kagome ruborizada
- Olvídalo, no sé cómo explicarme - Inuyasha le dio la espalda.
Después de unos minutos que parecieron una eternidad, Inuyasha decidió encender la televisión para que no haya tanto silencio. Pasando los canales, sin concentrarse en ninguno en particular.
- Espera, puedes regresar a la película? - le pidió Kagome
Inuyasha observó la escena de la película, se trataba de un bebé rodeado de 4 personas, no le prestaba mucha atención. No entendía porque Kagome estaba tan concentrada viéndola. Inuyasha termino por ver la película con ella, se llama corazones y almas (el cielo los espera), tal y como lo mostraba en la película, el protagonista debía ayudar a 4 fantasmas a despedirse de sus seres amados para poder alcanzar los cielos.
Cuando terminó la película, Kagome no pudo evitar sollozar por el final de la misma.
- Crees que yo debo buscar a alguien para que te despidas? - le pregunto Inuyasha
- Posiblemente, pero… y si soy como Julia? Y no puedo despedirme de quien quería porque él o ella murió? - Kagome estaba sollozando
- Tranquila, de igual forma prometo estar a tu lado - le prometió Inuyasha
- Inuyasha…
Sabía que sus palabras podían cambiar, pero por el momento le prometía algo que nadie más podía. Compañía, solo Inuyasha podía dársela.
- Inuyasha, puedo acostarme contigo? - le pidió Kagome
- S… si… - le respondió algo nervioso.
Inuyasha se acostó de lado para que el catéter no le molestará en el brazo, y Kagome se acostó, junto a él. Inuyasha incluso la arropó con la cobija como si ella tuviera frío, o pudiera tener.
Kagome se pegó lo más que pudo al cuerpo de Inuyasha abrazándolo, Inuyasha estaba avergonzado pero también estaba feliz de estar con ella.
Algo en ese momento, un presentimiento, les dijo a los dos que no era la primera vez que estaban así.
Sin poder evitarlo, ambos usaron sus manos para tocar al otro, Inuyasha solo subía y bajaba su mano por la espalda y cintura de Kagome y ella hacía exactamente lo mismo. No buscaban otro lugar solo ese, no querían nada más que ese cariño. Estuvieron así unos minutos mientras los créditos acababan de la televisión y comenzaba otra función que no fue de su interés.
Estaban tan tranquilos y relajados allí que sin notarlo ambos se quedaron dormidos, allí abrazados. Esta vez el primero en despertar fue Inuyasha, y por primera vez. Logró ver como Kagome dormía, y aún más entre sus brazos. No sabía cómo sentirse, pero se sentía completo.
Miroku entró en la habitación junto con una mujer que por el anillo en el dedo sería su prometida.
- Me enteré que ya despertaste, estás bien? - le preguntó Miroku preocupado.
- Hola, si estoy bien… - le respondió Inuyasha tratando de moverse sin despertar a Kagome. Lo cual falló.
- Inuyasha… - lo llamo Kagome, estrujando sus ojos.
- Me alegro que la bala no llegará a ningún punto vital. - dijo Miroku mientras relajaba los hombros
- Si, yo también me alegro - dijo Miroku
- Y como has estado? - le pregunto Inuyasha ya resignado de haber despertado a Kagome
- Bien, ya sabes preparando la boda… eh, recuerdas a Sango es mi prometida - la presentó Miroku
- Mucho gusto, aunque me siento extraña de volver a presentarme - dijo Sango un poco confundida
- Yo puedo decir lo mismo, también se siente extraño que un montón de personas te conozcan y tú no sepas nada de ti mismo - le confesó Inuyasha
- Lo siento - se disculpó Sango
- No tienes que disculparte, no es tu culpa - le quitó la culpa Inuyasha
- Tienes razón es extraño - siguió Miroku.
- ¿Qué hay de tu prometida? ¿Cómo está ella? - preguntó Sango para romper ese silenció incómodo que se hacía presente.
- Ella aún está en coma. No ha despertado - les confesó Inuyasha, para sentir como Kagome se levantaba de la cama.
- Pero al menos está bien, ella puede despertar en cualquier momento - le motivó Sango.
- Si… ella puede despertar - lo dijo Inuyasha sin muchos ánimos.
- Aún sigues sin recordarla? - le pregunto Miroku
- No, sigo sin saber cómo es ella - le confesó Miroku
- Ella era buena persona, me ayudó a conocer a Sango, además te reconciliaste con tu madre. Antes de ella, íbamos los dos, de modelo en modelo, cuando ella llegó nos hizo cambiar. Se convirtió en nuestra amiga. Pero luego pasó lo de ese hombre… - Miroku no quiso seguir hablando.
- Hombre? - se preguntó Inuyasha - que hombre!? - Inuyasha le gritó a Miroku.
- Pues… - Miroku le iba a confesar a Inuyasha, la verdad pero se vio interrumpido.
- ¿Qué haces tú aquí? - le gritó Izayoi a Miroku al entrar en la habitación.
- Bueno días señora - la salido Miroku
- ¡Vete por favor, ya no frecuentes a mi hijo! - le gritaba Izayoi
- Mamá, qué te pasa? - le preguntó Inuyasha
- Por favor, mi hijo recibió un disparo por tu culpa - le decía Izayoi a Miroku
- Disculpe señora pero no… - trato de defenderse Miroku
- Ya no puedo soportarlo más, por favor mi hijo es lo único que me queda - le suplicaba Izayoi a Miroku entre lágrimas
- Señora, lo siento nos retiramos - le dijo Miroku para tomar la mano de Sango despedirse de Inuyasha y salir de allí.
- Mamá! - trato de defenderlo Inuyasha
- Inuyasha. en serio, no me importa - se despidió Miroku con una semi sonrisa y se fue.
Inuyasha no pudo hacer más, y Miroku se fue. En la habitación solo se escuchaban los sollozos de Izayoi su llanto no parecía detenerse, su dolor no parecía mitigarse.
- Mamá, por favor. Ya no llores que no me gusta - le pidió Inuyasha a Izayoi.
- Lo siento, es que hoy ha sido un día difícil - le dijo entre sollozos.
- ¿Qué pasó? Cuéntame mamá.
- Es que… - Izayoi se debatía entre decirle o no decirle a su hijo la verdad.
- Mamá… - le suplico Inuyasha
- Ella murió… - fueron sus únicas palabras.
- ¿Quién?
- Tu prometida, murió anoche. Los doctores me dijeron que le dio una convulsión, no pudieron salvarla.
Inuyasha se quedó mudo cuando escuchó la confesión de su madre, no sabía qué pensar cómo sentirse, la mujer a la que le prometió fidelidad acaba de fallecer.
- Inuyasha - lo llamo Kagome para consolarlo.
- Lo siento hijo, no sabes cuánto lo lamento - le decía su madre sollozando.
- ¿Puedes preparar un funeral? Llamar a sus familiares? - le pidió Inuyasha aguantando la presión en el pecho.
- Inuyasha hijo, ella no tenía familia… - le confesó su madre
- Que?
- Era huérfana, no tenía familia. Y desconozco quienes son sus amigos o cómo contactarlos.
- Pon una foto en el periódico, y veremos quién responde
- Todo se quemó en el incendio, no tenemos fotos de ella, no tenemos nada
- ¿Me estás diciendo que la mujer a quien le juré estar, murió sin que yo tuviera nada de ella?
- Lo lamento… - Izayoi sabía que no había nada que pudieran hacer.
- Vaya prometido resulte ser… - se decía Inuyasha decepcionado de sí mismo.
- Inuyasha… - lo llamo Kagome y le colocó una mano en su hombro en señal de apoyo.
- Escúchame, Inuyasha. Tal vez era lo mejor, ella fue la causante de todo esto. Quizás debas avanzar y seguir adelante. - le pidió Izayoi sin saber que sus palabras tendrían un efecto negativo
- Olvidarla dices, como mierdas olvidó a alguien que no recuerdo? ¿cómo olvidar a alguien que no conozco? Como mierda esperas que me despida de alguien a quien posiblemente le prometí proteger y falle? Dímelo! - Inuyasha solo le gritaba a su madre, ella estaba dolida y asustada por los gritos de su hijo.
- Lo siento, hijo no pensé…
- Exacto no pensaste porque como siempre solo piensas en ti, egoístamente solo piensas en tus miedos, y tratas de implementarlos en mi. Quieres que yo también le tenga miedo al mundo, y que Dios me mate si dejé que lo lograrás!
- Inuyasha, yo
- No quiero escucharte, no ahora. - Inuyasha simplemente se acostó dándole la espalda a su madre.
Kagome solo se quedó en silencio viendo a Inuyasha, Izayoi sabía que ella estaba equivocada, sus palabras no fueron las correctas ni las mejores. Salió de la habitación y simplemente no volvió.
Pasaron las semanas, Inuyasha logró volver a su casa, ya casi no necesitaba bastón para caminar Kagome lo ayudaba mejor y apreciaba aún más su cercanía, su madre cremo a su prometida y le dio las cenizas a Inuyasha.
Inuyasha no sabía qué hacer con ella, desconocía cuales eran los gustos de la mujer que alguna vez amó, desconocía la sonrisa o la voz de ella, que tan alta era? Le fascinaban las joyas?. Simplemente coloco sus cenizas encima de la chimenea.
Su madre ya no le mandaba tantos mensajes como antes solo al despertar y al dormir. Se sentía fatal de estar peleado con su madre, pero no podía ir a disculparse cuando era él quien tenía la razón.
El criminal que le dio el disparo fue a prisión, desde que vio a Inuyasha entrar al juicio, le juro que lo mataría por quitarle a una tal Bubble, nunca logró descubrir quién era esa tal Bubble.
Un año había pasado desde que despertó de su coma, su mente jamás trajo recuerdos del pasado y continuaba desconociéndose a sí mismo. Kagome continuaba a su lado, y sentía que no necesitaba nada más. Con Miroku solo se llamaban por teléfono.
Estaba conduciendo su auto, cuando el semáforo cambió a rojo, detuvo su andar. Y espero a que este cambiara de color.
- Pobres niños - le dijo Kagome
Cuando Inuyasha voltea por la ventana donde Kagome tiene puesta la vista logra observar una mujer con dos niños pequeños, tal parece que eran personas de escasos recursos por cómo estaban vestidos.
- La mujer posiblemente fue abandonada por su familia
- Pero los niños no merecen sufrir por ello
- ¿Qué quieres que haga?
- No lo sé
Uno de los niños se acercó al auto y le entregó a Inuyasha un folleto, ya que Kagome no era visible para esos niños, y se fueron a entregarle más folletos a los demás autos. El semáforo cambió a verde e Inuyasha continuó su camino. Durante el trayecto, no pudo evitar pensar.
- Kagome, podemos hacer una donación al orfanato - le dijo Inuyasha
- ¿Qué orfanato?
- Este - Inuyasha le mostró el folleto que aquel niño le había dado.
- Ya veo, necesitan fondos.
Inuyasha y Kagome, se pusieron en marcha. Al llegar y evaluación la estructura del edificio, se dieron cuenta que estaba en pésimas condiciones, al entrar la diferencia no fue mucha. Los niños estaban en los huesos, sus ropas muy desgastadas.
- Quién es usted? - le pregunto una joven.
- Yo vine a hacer una donación - le explicó Inuyasha
- En serio? ¿No, nos está jugando una broma? - le pregunto con mucha seriedad
- No hablo en serio
La chica se quedó viendo a Inuyasha, aún con cara de no creerle, pero lo guío hasta el director del orfanato un hombre que olía a alcohol, cuando apenas eran las 3pm. Tras hablar por unos minutos le gritó un cheque por una suma, para arreglar la estructura y algo de comida para los niños, el inviernos estaba cerca y había muchos hoyos en la pared.
Al salir de la oficina, del director. La chica acepto acompañarlo hasta la entrada del orfanato para que se fuera.
- Oye Inuyasha, pregúntale su nombre - le pidió Kagome
- Y cual es tu nombre? - le preguntó Inuyasha a petición de Kagome
- Mi nombre es Kikyo, y no tengo apellido. - le contestó de manera seca
- ¿Cuántos años tienes? - le pregunto Inuyasha curioso
- 17, ya pronto saldré de aquí. - le respondió de manera determinada.
- Te vi con dos niños en la calle, ¿son tus hermanos? - Inuyasha le buscaba conversación
- Ninguno son mis hermanos, solo son niños a los que debo cuidar - dijo ella fastidiada de su situación actual.
- Ya veo… - Inuyasha se dio cuenta que ella no quería hablar.
Llegó a su auto, se subió y comenzó la marcha. Desde el espejo retrovisor Inuyasha observó a esa niña que dentro de poco se convertiría en una mujer.
Se dio cuenta que esa niña ya no creía en el mundo, para ella todo sería dolor en su vida, ya no tenía esperanza de un futuro mejor.
- Siento pena de ver a esos niños tan desnutridos - le dijo Kagome
- Yo siento pena de verlos sin esperanza - le confesó Inuyasha.
Al siguiente mes, Inuyasha decidió ir a ver los cambios que aquel director realizó en el edificio por los niños. Observó que si habían tapado algunos hoyos y le hizo reparaciones en las paredes. Pero fuera de eso no habían más cambios.
Cuando Inuyasha fue con el director y le pregunto que ocurrió, él le confesó que debían los impuestos, tras pagar los impuestos arreglo los hoyos más importantes y le compró a los niños comida y cobijo para el invierno.
Inuyasha salió de la oficina, y subió a su auto. Se puso en marcha.
- Inuyasha? - lo llamo Kagome
-No haremos nada si le sigo dando dinero, debo pensar en otra cosa
- ¿Qué podemos hacer? - le pregunto Kagome
- Podemos hacer una recolecta, que te parece hacer una jornada de donaciones?
- Es una buena idea
- Vamos a la alcaldía por unos permisos.
Ya estaban en marcha hacia la alcaldía cuando un semáforo impidió su paso.
- Inuyasha mira - le indico Kagome con el dedo.
Al otro lado de la avenida, estaba la tal Kikyo con dos niños diferentes repartiendo folletos para que las personas donen algo.
Sin embargo, más atrás Inuyasha observó que un auto venía a una velocidad muy rápida, y como si todo ocurriera en cámara lenta. Inuyasha observó cómo ese auto se iba a saltar el semáforo, pero uno de los niños se interpuso en su camino, sin embargo Kikyo tomó la mano del niño y la empujó hacia el otro lado quedando ella en el lugar donde estaba el niño.
Inuyasha observó el cuerpo de Kikyo volar por culpa del impacto con el auto. El conductor se dio a la fuga.
- Inuyasha! - le gritó Kagome
Ella no lo dijo pero el grito de Kagome le indico que debía ir a auxiliarla, Inuyasha se bajó de su auto y fue corriendo directo al cuerpo de Kikyo, sacó su teléfono y llamó a emergencia.
- Inuyasha, qué debemos hacer?
- No lo sé…
- Aún tiene pulso? - Kagome le pidió investigar a Inuyasha
- No lo sé - le dijo Inuyasha para colocar sus manos en el cuello de ella - no tiene pulso - fueron las únicas palabras que Inuyasha pudo decir.
Permanecieron unos minutos que fueron eternos, la ambulancia llegó y montó a Kikyo en una camilla, y se la llevaron Inuyasha y Kagome fueron en la ambulancia.
- No puede morir, aún tiene mucha vida por delante - dijo Kagome
- ¿Pueden salvarla? - les preguntó Inuyasha, al enfermero
- Su pulso es débil y no parece reaccionar al RCP, debemos llegar al hospital y allí recibirá los cuidados que necesita. - le indico el auxiliar de emergencia.
Llegaron al hospital, y los médicos la trataron en emergencia, Inuyasha y Kagome solo podían esperar en la sala de estar.
- No puede ser! - le gritó Kagome de repente asustando a Inuyasha
- ¿Qué pasa? - le pregunto Inuyasha asustado
- Dejamos a los niños solos en la calle - le dijo Kagome preocupada
- Tranquila, vi en un oficial de policía se quedó con ellos, posiblemente vengan a tomarnos declaración más tarde - le confesó Inuyasha
- Ah, ya veo… - Kagome se calmó de saber que los niños estaban bien
- Mi auto! - ahora gritó Inuyasha
- Que!
- Dejé mi auto en medio de la calle, posiblemente lo remolquen
- Tranquilo podemos buscarlo más tarde
Pasaron horas, antes de que el doctor saliera. Habían venido unos oficiales a tomarles declaración sobre lo ocurrido. Le confesaron lo visto, para mala suerte ninguno de los dos recordaba la matrícula de auto. Aún así los oficiales les dictaron que buscarían en las cámaras de la zona. Cuando ellos se fueron, el doctor llegó a darle la noticia que Kikyo no sobrevivió al choque. Aunque no sufrió heridas internas, murió de un paro cardíaco a causa del susto y el golpe.
- Deben confirmar la identidad del cadáver - les pidió el doctor.
- Si, iremos
Ellos caminaron hacia la morgue donde confirmaron la identidad de Kikyo.
- Bueno, nombre Kikyo no tiene apellido edad 18 legalmente, murió de un infarto producto de un auto.
- 18?
- Bueno su cumpleaños, era en unos días Pero debemos registrarla con la edad que tendría anual
- Ya veo.
El doctor fue llamado, y los dejo un momento en la sala.
- Pobre niña, no conoció lo que fue vivir - sintió pena Kagome por ella
- Si… quizás no tenga nada que ver, pero haré lo mejor posible para que esos niños tengan una mejor vida. Que lleguen a viejos todos.
- Inuyasha, yo también quiero que ellos tengan una buena vida, la vida que ella debió tener - le dijo Kagome a Inuyasha mientras veía a Kikyo
- Kagome… vámonos - le pidió Inuyasha
Kagome solo veía el cuerpo inerte de Kikyo, quiso tomar su mano en una clara señal de despedida. Pero cuando tocó la mano de Kikyo, Kagome desapareció.
- Kagome… Kagome! - comenzó a gritar Inuyasha desesperado al ver que desapareció
- Ya cálmate estoy aquí.
Inuyasha volteo en dirección a dónde venía la voz, y observó cómo el cuerpo de Kikyo se levantaba de la cama.
- Kikyo? - le llamo Inuyasha
- Inuyasha, se que te duele pero ella no volverá - le dijo el cadáver de Kikyo
- Kagome? - le pregunto solo para confirmar
- Si, soy yo. Porque me miras tan raro? - pregunto Kagome sin entender
- Kagome estás dentro del cuerpo de Kikyo - hablo Inuyasha más para si mismo que para ella
Fue allí donde Kagome se dio cuenta que Inuyasha tenía razón, estaba desnuda en la camilla, gritó de la impresión.
- Qué está pasando!? - le gritó Kagome
- No lo sé, tú eres la que tomó posesión de ese cuerpo - le confirmó Inuyasha
- No lo hice a propósito, ¿cómo salgo de aquí? - le gritaba Kagome asustada.
- Y como voy a saberlo
En ese momento el doctor entró en la habitación, y se le cayó la taza de café al ver a Kikyo levantada discutiendo con Inuyasha.
- Señorita se encuentra bien? - le pregunto el doctor
- Eh… si? Tengo mucho frío - Kagome solo decía lo que sentía en ese momento.
- De acuerdo le voy a conseguir algo de ropa
El médico salió corriendo de allí, Kagome no sabía que ocurría, Inuyasha le dio su chaqueta para que se tapara. Cuando llegaron los médicos la ahogaron haciendo preguntas a Inuyasha y ella. Sobre lo ocurrido en ese tiempo.
Kagome incluso salió en las noticias, siendo la persona que más tiempo se registró muerta y volvió a la vida. Se hizo bastante famosa.
Kagome solo vivía en la mansión de Inuyasha, encerrada hasta que los medios consiguieran otra noticia y la olviden.
- Tranquila pronto acabarán contigo y se irán por la siguiente noticia. - le confesó Inuyasha a Kagome, entrando en la habitación
- Eso espero, es cansado estar aquí encerrada - le confesó Kagome
- Bueno y qué harás cuando salgas? - le pregunto Inuyasha con curiosidad
- Bueno… quizás busque trabajo, y tenga una vida.
- Kagome sabes que puedes vivir aquí, yo no voy a echarte ni nada - le confesó Inuyasha.
- Lo sé, pero no me siento bien, de seguir viviendo a expensas de ti - le confesó Kagome
- Feh, a mi no me importa…
- También cambiaré mi nombre, me gusta más llamarme Kagome… no es que el nombre Kikyo me desagrade pero no lo siento propio. Ya bastante tengo con robarle su cuerpo
- Ella ya estaba muerta, tu solo ocupaste algo que estaba vacío
- Supongo…
Ambos permanecieron en silencio solo por un instante. Hasta que alguien toco la puerta de la habitación.
- Disculpe señor Inuyasha Taisho? - llamo el detective Jimmy Kudo, junto a su hermano
- Buenas tardes - saludaron ambos detectives.
- Buenas tardes - respondió Inuyasha
Ambos detectives se quedaron viendo a Kagome, y ella se puso nerviosa.
- Oh, buenas tardes - a Kagome aún le costaba adaptarse, ya no era visible solo ante Inuyasha sino a todos.
- Señor Inuyasha… tenernos la información que solicitó - le confesó el detective Shinichi.
- Ah… - Inuyasha recordó que junto a Kagome habían pedido buscarla en la red informática
- Toda la información está en este sobre - le entregó el detective Jimmy a Inuyasha.
- Gracias, les enviaré el dinero por su trabajo. - se despidió Inuyasha
- Que tenga buena tarde, señorita - se despidieron ambos detectives de ellos.
Nos volvieron a quedar solos en la habitación, escuchando solamente la chimenea quemar la leña.
- Bueno aquí estás - le dijo Inuyasha para extenderle el sobre, el cual Kagome tomó en sus manos.
- Si, toda mi vida y quien soy está aquí.
- Si, y si de casualidad tienes que irte te dejare - le confesó Inuyasha con dolor
- Sabes, no sé quién soy y también tengo miedo de saber, de hecho algo en mi interior me pide a gritos que no lo descubra - le confesó Kagome
- Entonces no lo hagas, quédate aquí conmigo - le suplicó Inuyasha.
- Inuyasha…
- Podemos comenzar una vida aquí.
- Y qué hay de mi identidad?
- Y qué pasaría si allí dice que moriste? Y que dejaste a tu familia sufriendo? ¿Volvería para torturarlo a más?
- Suenas, como si no deseas que me vaya
- No quiero, pero es tu decisión Kagome. Volver a un mundo incierto o quedarte aquí, y comenzar de cero.
Kagome observaba el sobre en sus manos y veía a Inuyasha. Era una elección difícil, era una decisión muy difícil de tomar.
- Sabes puedo saber quién soy en cualquier momento, pero nunca sabría cómo sería mi vida contigo.
- Kagome…
Fue allí que Kagome boto el sobre al fuego y veía como su vida pasada era quemada poco a poco, donde el fuego termino de consumir todo.
- Kagome - la llamo Inuyasha, ella volteo a verlo y con una sonrisa le dijo.
- Hola, mucho gusto, mi nombre es Kagome… Kagome… no se que apellido - se rió Kagome de sí misma
- ¿Qué te parece Higurashi? - le confesó Inuyasha.
- Higurashi? Significa Cigarra, que me quieres decir? - pregunto Kagome no muy convencida.
- Esta cigarra en particular, solo se escucha por la mañana y entrada la noche. Estaba pensando que me gustaría escucharte todas las mañanas y conversar toda la noche. - le pidió Inuyasha ruborizado.
- Esta bien, mi nombre será Kagome Higurashi - le dijo Kagome dándole la mano.
- Inuyasha Taisho
Y ambos quedaron allí estrechándose la mano
feliz día
los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
