Mitsuha puso cuatro grandes tazas de café en la pequeña mesa que estaba entre los sillones de su sala, junto con un plato de galletas que había encontrado en la alacena. Sus amigos se habían acomodado alrededor. Tesshi y Saya se acomodaron en el sofá y Taki en el sillón cerca de la muralla. Ella se sentó en el otro sillón que estaba más cerca de la cocina. Por un rato, los cuatro disfrutaron del café en silencio. Mitsuha estaba dubitativa de como iniciar la conversación que, al fin y al cabo, ella y Taki habían provocado.
Sayaka dejó su taza en la mesa, y no aguantó la impaciencia de conocer qué era lo que Mitsuha tenía que decirles.
—Bueno, Mitsuha. Nos dijiste que tenías que decirnos algo importante. Confía en nosotros, si te pasa algo malo, o necesitas que te apoyemos, tú sabes que puedes contar con Tesshi y conmigo. Pero, dinos todo lo que pasa, por favor.
—Chicos… —Mitsuha tomó su taza de café con ambas manos, con la vista algo perdida. Luego se concentró en ellos, y les sonrió—. Primero que nada, quiero que sepan que estoy feliz de estar con ustedes hoy, y también de que conocieran a Taki, pero…
—¿Pasa algo malo? ¿Contigo? ¿O con ustedes? —interrumpió Tesshi, quien ya estaba algo nervioso por el ambiente de misterio que había en todo esto hasta ahora.
—No, no me pasa nada malo, al contrario. Pero tengo que… Taki y yo tenemos que disculparnos con ustedes dos.
—¿Disculparse?
—Sí. Es que, no hemos sido del todo sinceros y honestos en lo que les hemos contado hasta ahora… respecto de nosotros.
—¡Lo sabía! —gritó Sayaka, feliz de que su intuición había acertado—. Pero… ¿qué pasa entonces? Yo siento que ustedes no pueden conocerse hace apenas un día. Con lo poco que los he visto, eso… no es posible ¿estoy equivocada?
—No, Saya, no estás equivocada —respondió Taki, tomando la palabra—. Estoy de acuerdo con Mitsuha, también me siento culpable de haberles… ocultado cosas importantes. Y les pido disculpas por eso. Eso es lo que ella y yo queremos corregir, por el aprecio que nosotros tenemos por ustedes.
—¿Nos aprecias? —preguntó extrañado Tesshi—. Te agradezco el sentimiento, pero apenas si nos conocemos.
—Es verdad que Mitsuha y yo nos encontramos recién ayer. Pero en realidad nos conocíamos desde hace mucho tiempo, desde hace… casi nueve años para ustedes.
—¿Nueve años para… nosotros? —repitió Sayaka, intentando encontrar el sentido de lo que el chico acababa de decir. Tesshi a su lado comenzó a sacar cuentas.
—Espera, espera… ¿hace nueve años? Eso es… es imposible. Nosotros hace nueve años… ¡estábamos en Itomori! Mitsuha ¿Tú conocías allá a Taki y nunca nos contaste?
—Bueno, eso es lo que queremos contarles —continuó Mitsuha—. Es primera vez que ustedes ven a Taki con sus propios ojos, pero en realidad ustedes ya lo habían conocido antes, de hecho, interactuaron con él, incluso todos ustedes fueron… amigos en Itomori, por así decirlo, solo que ustedes no lo sabían.
—¿De qué estás hablando? —Sayaka tenía una cara de perplejidad que competía con la de Tesshi a su lado—. Yo jamás lo vi a él en Itomori, y… hace nueve años, ¿qué edad tenías Taki?
—Oh, bueno, hace nueve años… tenía catorce. Pero para ustedes tenía diecisiete.
—¿Eh? ¿Para nosotros…?
Mitsuha sintió que estaban dando vueltas en círculos, y con cada aclaración, solo confundían más a sus amigos. Respiró profundo, y decidió espetarles la verdad de una sola vez.
—Miren, hace casi nueve años cuando estábamos aún en Itomori, un mes antes de que cayera el cometa, algo nos pasó, a Taki y a mí. No sabemos el motivo real, pero… en septiembre de 2013, él y yo comenzamos a intercambiar nuestros cuerpos. Varios días a la semana él despertaba en mi cuerpo y él vivía mi día en Itomori, dentro de mi cuerpo, y yo despertaba en su cuerpo, y vivía su día en Tokio dentro de su cuerpo.
—Es… espera ¿ustedes…? ¿Qué?
Sayaka y Tesshi se quedaron boquiabiertos, mirándolos a ambos. Pasaron largos segundos antes de que alguien dijera otra palabra.
—¿Estás…? Ustedes están bromeando, ¿verdad? Yo dije que estaba segura que ustedes se conocían de antes, pero… dígannos la verdad, no tienen para qué… ¡No tienen para qué inventar una historia así!
—Saya, no es una broma —intercaló Taki—. Lo que dijo Mitsuha es lo que de verdad ocurrió. Yo a ustedes los conocí en 2013. Había días en que ella en realidad era yo. El cuerpo era el de Mitsuha, pero el que iba al instituto junto a ustedes, estaba en clases con ustedes, y volvía a su casa junto a ustedes, estando en el cuerpo de Mitsuha… era yo.
Sayaka quedó desencajada, miró a Tesshi, quién estaba intentando procesar lo que acababa de escuchar. Él desde pequeño había sido aficionado a las ideas más raras de misterio, cosas paranormales o ufológicas. Era aficionado a las ideas de los universos paralelos o a las abducciones alienígenas. Pero una cosa era leerlas en un pasquín y soñar con ellas, y otra muy diferente era que te dijeran que eras parte de una historia así. No, eso no podía ser tan simple. Su intelecto se resistió a aceptar lo que Mitsuha y Taki les decían.
—Eso que dices… es… inverosímil ¿Puedes acaso probar que eso, que esto que nos dicen es… verdad?
Mitsuha y Taki se miraron. Ellos estaban seguros. Ahora tenían sus recuerdos, tenían sus experiencias, pero no tenían nada más que poder mostrar.
—No creo que podamos demostrarlo —continuó Taki—. Cualquier documento o escritura que dejamos la destruyó el cometa ¿lo recuerdan? Pero hay cosas que puedo decirles que solo yo sé que hizo la Mitsuha que ustedes conocieron, y que ni siquiera la verdadera Mitsuha, aquí presente, sabe —afirmó Taki, mirándola. Ella levantó una ceja, intentando adivinar a qué se refería.
—Pero eso no vale, ella te pudo contar cosas de antemano de su vida en Itomori y ahora tú podrías tratar de engañarnos diciéndonos que ella no las sabe y tú sí —refutó Tesshi.
—Tienes razón. Eso es un problema. Por eso digo que no sé si podamos demostrarlo, como si fuera algo científico o matemático. Pero puedo mostrarles que lo que digo es cierto. Por ejemplo…
Taki miró a Mitsuha y a Saya. Sospechó que esto no les iba a gustar a ninguna de las dos chicas, pero le pareció divertido ver cómo iban a reaccionar.
—Tesshi, recuerdas el día que cayó el cometa, ¿verdad?
—Por supuesto, jamás podría olvidarlo.
—No sabes la suerte que tienes de poder decir eso —se quejó Taki, pensando más en él mismo que en Tesshi—. Como sea, ese día, esa mañana, Mitsuha llegó al instituto, y ella les contó que el cometa iba a caer en Itomori esa noche, y que todos morirían si no hacían algo para salvar el pueblo ¿verdad?
Tesshi se acomodó en el sillón, sintiéndose incómodo, ¿él sabía eso? ¿Qué le había contado Mitsuha? La miró.
—Mitsuha, tú nos dijiste que no le habías contado nada… de ese día a él ¿Acaso nos mentiste?
—Yo no le he contado nada de eso. De hecho… estoy interesada en escuchar lo que Taki tiene que decir, porque sé muy poco de lo que pasó casi todo ese día.
—¿Eh? Pero entonces, cómo…
—¿Acaso ustedes nunca se han preguntado cómo supo Mitsuha que eso iba a pasar? —lo interrumpió Taki—. ¿No se han preguntado cómo fue que ella pudo adivinar que el cometa iba a caer esa noche?
Tesshi y Sayaka se miraron alarmados. Esa pregunta los había perseguido por años, y cada vez que habían intentado preguntarle a Mitsuha, ella había entrado en una crisis, y solo decía que alguien le había dicho; alguien que ella no podía recordar.
—Sí, nos lo hemos preguntado, pero… no lo sabemos —tuvo que reconocer Tesshi.
—Bueno, la respuesta es simple. Ese día que recuerdan, desde la mañana hasta el atardecer, Mitsuha sabe solo lo que hasta ahora otros le han contado, y en especial lo que yo le he contado, porque ella no vivió ese día siendo ella misma. Ese día que ustedes recuerdan, hasta la puesta de sol, yo estaba viviéndolo dentro ella. Y fui yo el que les contó a ustedes qué era lo que iba a pasar.
—No, no, no, eso es una locura —exclamó Tesshi—. Estuvimos toda esa mañana con Mitsuha. Era Mitsuha, era…
—Bueno, les dije que hay cosas que hizo la Mitsuha con quien ustedes interactuaron ese día que solo yo sé. Y en particular, hay algunas cosas que solo tú y yo sabemos, Tesshi. Por ejemplo, cuando fuimos… ese día cuando ustedes fueron a la sala del club en el instituto para planear como salvar al pueblo, Mitsuha le pasó dinero a Saya para que fuera a comprar provisiones, y Saya se fue por un largo rato ¿Verdad, Sayaka?
—Sí, eso es verdad…
—Y Mitsuha y tú, Tesshi, se quedaron todo ese tiempo solos en esa sala… encerrados sin que nadie los estuviera mirando o vigilando —Taki miró a Tesshi con una sonrisa pícara… haciendo una pausa dramática—. Supongo que recuerdas que pasó en ese momento entre tú y ella cuando estaban solos, Tesshi ¿Verdad?
Taki por dentro tenía ganas de reír, pero hablaba con la mayor seriedad que podía. Como esperaba, Mitsuha y Sayaka abrieron los ojos casi hasta que se les salieron de las órbitas. Y casi gritaron al mismo tiempo, a cada uno de sus chicos, con una cara de enfado supremo:
—¿Qué hiciste tú con Tesshi?
—¿Qué le hiciste a Mitsuha?
Tesshi se quedó mirando a los tres, pasmado. Los recuerdos de esos momentos le llegaron en forma vertiginosa. Taki lo supo porque el chico se puso rojo, tal como ese día.
—Yo, yo no hice nada, fuiste tú, Mitsuha, t-tú fuiste… —se defendió Tesshi, mirando y apuntando a Mitsuha, agobiado.
—¡Yo no hice nada! —Mitsuha estalló enfadada—. Yo… Taki, ¡Dime que rayos hiciste! Que rayos me hiciste hacer… con… ¡con Tesshi! ¿Cómo pudiste…?
Sayaka se quedó sin habla. Comenzó a ponerse roja, sin saber si mostrar su enfado y su peor mirada asesina a Mitsuha o a Tesshi ¿Ella acababa de reconocer que había hecho algo con Tesshi? ¿O qué el…?
Pero Mitsuha miraba a Taki con una mirada el doble de asesina que la de Sayaka. Él se dio cuenta que esto se le estaba escapando de las manos y saldría muy mal si no lo controlaba pronto, pero al final estalló en una carcajada.
—Ja, ja, ¿lo ven? Ustedes, chicas, no tienen la menor idea de lo que pasó en ese momento. Solo lo sabemos Tesshi y yo. Y para que estén tranquilas, no fue nada… nada malo ¿verdad Tesshi? Tú tuviste la idea de cómo secuestrar las frecuencias del sistema de radio de emergencia del pueblo, era algo que se llamaba… como super… superposición dijiste que se llamaba. Y yo estaba tan contento porque teníamos un plan que podía funcionar para salvarlos a todos, que me olvidé que en ese instante yo no era un chico, sino que era una chica, que yo estaba en el cuerpo de Mitsuha, y te abracé por los hombros de pura felicidad.
—¿Qué hiciste qué? —Mitsuha fulminó a Taki con la mirada.
—Es que de verdad estaba muy feliz. Y para que sepan, Tesshi es todo un caballero. Se puso incluso más rojo de lo que está ahora. Y me pidió que me alejara de él. Pero a mí me dio tanta risa, que no pude contenerme de molestarlo por un segundo, y me apegué… un poquito más a él. Solo por bromear, y entonces me dijo algo inolvidable.
—¿Tú…? —Tesshi pasó de estar rojo a estar pálido.
—¿Qué le dijiste? —exigió Saya, enfadada al máximo, mirando a Tesshi. El pobre chico estaba sin habla, transpirando tal como ese día.
—Bueno, Saya, deberías hacerle una estatua a Tesshi —continuo Taki—. Él se zafó de mí, escaló el sofá hasta casi caerse, y me dijo algo así como…. —Taki tomó aire, e intentó hacer su mejor imitación de Tesshi—. "¡Detente! ¡Las señoritas no deberían ser así de indecentes!" ¿Verdad Tesshi?
—E-eso es verdad, pero ¿c-cómo? ¿Cómo tú…?
—Porque yo fui el que estaba a tu lado. Veías a Mitsuha, al cuerpo de Mitsuha, pero yo estaba ahí. Y puedes preguntarle a Mitsuha ¿tú sabías algo de esto?
—¡Pero claro que no! Y espero que tú… que tú no hayas… Taki ¿Toqueteaste a otros chicos usando mi cuerpo? ¿O algún chico te… te…? —Mitsuha estaba enojadísima, y puso cara de espanto pensando en que ella o, mejor dicho, que Taki había hecho cosas estando en su cuerpo que jamás nadie le había dicho.
—No, no, no, jamás. Jamás hice nada así con ningún chico. Ni con ninguna chica, por las dudas. Esa ocasión fue casi un accidente. Y a mí me pareció gracioso. Y sé que fue inapropiado. Les pido disculpas a los tres. En especial a ti, Tesshi, pero de hecho si recuerdas bien te pedí disculpas en ese mismo momento. Fue inapropiado, lo sé, pero no fue con mala intención.
Los tres se quedaron en silencio. Tesshi estaba respirando algo agitado, cabizbajo e intentando recomponer el temple y asimilar qué era lo que había pasado en ese instante. Las chicas miraban a los dos chicos intentando decidir si esto era una broma, si era o no gracioso, o si debían enfadarse con alguien… ¡y con quién!
Taki espero unos segundos, y rompió el silencio, esperando que todos hubieran comprendido el punto.
—¿Lo entienden ahora? No tengo cómo demostrarles con evidencia física, científica o del tipo que se puede poner sobre una mesa, que yo era Mitsuha en ese momento, pero, piénsenlo ¿Ustedes creen que Mitsuha les hubiera hecho esa broma? ¿Tesshi, alguna vez Mitsuha bromeó así contigo o la viste bromear así con alguien que conocieras?
—Jamás —respondió con voz ronca Tesshi.
—Y yo les juro que jamás he hecho algo así, menos con Tesshi. ¡Nunca, Sayaka, nunca! Y no tenía idea de esto. Si lo hubiera sabido antes… —dijo Mitsuha, sonrojándose al solo pensar en la situación.
Saya y Tesshi miraron a Mitsuha, quién estaba mirando a Taki, intentando calmarse. Ambos se convencieron que la Mitsuha que ellos conocían jamás se habría acercado a un chico así. Eso sí que lo tenían clarísimo.
—Lo siento, pero de verdad que eso fue solo una jugarreta sin ninguna trascendencia —continuo Taki—. Por eso no te lo había contado antes, Mitsuha, no lo había recordado hasta ahora. Y de hecho después de eso Saya volvió con una bolsa de pasteles y golosinas, y continuamos todos siendo amigos ¿verdad? Se los estoy contando ahora porque quería que ustedes comprendan que lo que Mitsuha y yo estamos diciéndoles es verdad. Y lamento que no se me ocurrió ningún otro ejemplo mejor que ese.
Mitsuha miraba a Taki con los ojos entrecerrados, y los brazos cruzados.
—¿Y estás seguro que no tienes otras sorpresas así de desagradables?
Él comenzó a temer que ella pudiera enojarse de verdad, y se estaba arrepintiendo de su broma. Pero prefirió ignorar la potencial amenaza y decidió seguir contándoles a la pareja lo que había pasado. El resto lo arreglarían ellos después.
—Tienes mi palabra que nunca pasó nada parecido, más que eso, o menos que eso con nadie más, Mitsuha. Pero, eso era solo un ejemplo, no quiero que nos distraigamos de lo que importa ahora…
Taki se acomodó con la espalda recta en el sillón y miró serio a la pareja.
—Tesshi, Saya, necesito que entiendan que esa fue una época confusa para nosotros dos, para Mitsuha y para mí. Vivíamos esos cambios de cuerpo como si fueran sueños. Al otro día nos costaba recordar qué habíamos hecho o vivido siendo el otro, y teníamos cero recuerdos de lo que el otro había hecho ese día estando en nuestro propio cuerpo. Por eso nos sorprendíamos cuando nos enterábamos por ustedes o las demás personas alrededor nuestro de lo que el otro había hecho el día antes. Al final, ella y yo nos comunicábamos dejándonos notas, contándonos cosas que nos habían pasado o habíamos hecho durante el día, para que el otro supiera. Y nos pusimos reglas. Por ejemplo, ella me prohibió que yo usara el camarín de las chicas. No saben lo que tuve que sufrir intentando encontrar un lugar en el Instituto para cambiarme de ropa en forma segura sin que nadie me viera cada vez que había clase de deporte.
Entonces Saya recordó algo y… de pronto todo tuvo sentido. Las locuras de Mitsuha de esa época comenzaron a brillar en su memoria como algo obvio.
—Y con… con el baño ¿por eso tú Mitsuha…? —entonces miró a Taki—. ¿Por eso tú, tú… te metías al baño de hombres?
—Eh, bueno, es que yo seguía siendo un chico por dentro, no me atrevía a entrar al baño de chicas ¡qué vergüenza!
—¡Ay! —Mitsuha sí sintió vergüenza de que le recordaran eso—. Un día la profesora Yukino me paró en el pasillo y me dijo que había quejas y me pidió que dejara de entrar al baño de los chicos. Yo no tenía idea de qué me estaba hablando, y me sentí avergonzada a morir… Taki ¿de verdad tenías que meterte al baño de hombres?
—Lo siento, Mitsuha, yo… es que al principio no sabía ni como… ir al baño siendo tú. Oye, ¿y como lo hacías tú cuando estabas en Tokio? ¿Entraste al baño de las mujeres con mi cuerpo?
—¿Es que estás loco? Me hubieran linchado… te hubieran linchado. ¡Cualquier chica razonable sabe eso! Por supuesto que… fui… al de hombres —el recuerdo le causó una cara de desagrado—. Pero… pero… ¡esperaba que no hubiera nadie! Además, ustedes los hombres, y sus… cosas…. cada vez que iba al baño era… era…, y tenía que tocar… tu… ¿Cómo pueden hacer eso cada vez que van al baño?
—Bueno, supongo que nos acostumbramos desde pequeños —respondió Taki, encogiéndose de hombros—. Como sea, pueden ver que esa época fue en parte una locura, y también era increíble. Yo era de Tokio, y vivir en un pequeño pueblo con ustedes es una experiencia de la que jamás me arrepentiré. Y ustedes dos, me ayudaron muchísimo. Supieron tenerme paciencia, o sea, a su amiga Mitsuha. Tú, Saya, me corregías a cada rato, y no sabes cuánto me ayudaste haciéndolo. Yo no sabía comportarme como una chica, ni siquiera sabía peinarme…
—Pero nunca me pediste ayuda —reclamó Sayaka—. Ninguno de ustedes dos.
—En realidad, sí me ayudaste y mucho. Yo no tenía idea de nada cuando todo esto comenzó. No sabía ni siquiera quién era, cómo me llamaba, o sea, cómo se llamaba Mitsuha, dónde estabamos, quiénes eran las personas que estaban alrededor mío ¡Nada! Tuve que aprender todo desde cero. Desde cuál era el camino al instituto, cuál era el horario de clases...; por eso los primeros días, cuando descubrí que ustedes eran los amigos de Mitsuha, andaba siguiéndolos como un perrito. Y ustedes me fueron guiando en todo eso.
—¡Y por eso era todo tan raro! —Sayaka comenzó a aceptar la idea—. Claro, por eso no sabías nada de chicas, ni de cómo ser una chica. ¡Ni de cómo usar un sostén!
—Eso ni me lo recuerdes, Saya —replicó Mitsuha—. Cuando volví a ser yo al día siguiente y me pediste que por favor usara sostén, te juro que me enfadé mucho con Taki…
—Y me lo dejaste por escrito en tus reglas: "usar sostén". Pero yo no tenía ni idea de cómo ponérmelo. Fue una tortura aprenderlo solo. Y no le podía preguntar a Yotsuha, que ni siquiera usaba uno, y tampoco me atrevía a preguntarle a nadie. Ni a ti, Saya ¿Qué hubieras pensado si tu amiga de siempre te hubiera preguntado algo tan… básico de chicas?
—Hubiera pensado que estaba chiflada. Bueno, de todas formas, pensábamos que Mitsuha estaba un poco… loca. Pensábamos que era el estrés por todo lo del instituto, lo del santuario y lo de tu padre con su campaña de reelección. ¡Lo siento, amiga, nunca quise decírtelo, pero nos preocupabas! ¿Por qué no nos dijiste entonces lo que te pasaba? Te hubiéramos ayudado… ¡les hubiéramos ayudado!
—Con Taki estábamos apenas descubriendo como adaptarnos a esos cambios que comenzaron a ocurrir de un día para otro. Nos apoyamos en el otro, porque cada uno estaba pasando por lo mismo, y a pesar de las rabias y de los errores que cometíamos, nos ayudábamos. Yo pensaba que, si le contaba esto a alguien, a quien fuera, me enviarían a un manicomio.
Entonces, Tesshi, comenzó a reaccionar. Lo había estado escuchando todo, y también de pronto sus recuerdos de lo raro que actuaba Mitsuha en esa época comenzaron a tener todo el sentido del mundo. Todo, excepto esa pregunta que el propio Taki les había hecho.
—Esto… todo esto… es… increíble. Y… no sé cómo, pero les creo. Es que todo lo que vimos y vivimos con Mitsuha en Itomori solo tiene sentido si lo que nos dicen es cierto. Pero… pero… ¿Cómo supiste que el cometa iba a caer? ¿Eres…? Taki… eres… un ser humano ¿verdad?
—Sí, soy de carne y hueso, tan humano como tú. Pero, para responderte como lo supe, la historia es más complicada aún.
—¿Aún más complicada? —para Sayaka los recuerdos de su tiempo con la Mitsuha "trastornada" de Itomori calzaban tan bien con lo que ellos acababan de decir que, aunque sonaba como una locura, sentía que tenía que ser cierto, pero ella estaba al límite de su capacidad de comprender—. ¿O sea que lo que nos acaban de decir no es… todo?
—No, no lo todo, y hasta ahora les hemos contado la parte fácil de aceptar —continuó Mitsuha—. Lo… lo que les voy a contar ahora es… aún más… difícil.
—¿Va a caer otro cometa? —preguntó alarmada Sayaka.
—No, no, ahora estamos a salvo. Lo que pasa es que la naturaleza de nuestros intercambios que tuvimos con Taki aún son un misterio para nosotros. Cuando nos pasó, se sentía como si estábamos viviendo un sueño en extremo vívido. Demasiado real, pero como un sueño. Al día siguiente recordaba haber vivido como Taki, pero con recuerdos algo difusos, igual que al despertar de un sueño. Y por supuesto que no recordaba nada del día que había perdido cuando Taki estaba en mi propio cuerpo. Pero él rayaba mi cuaderno, dejaba notas raras, dibujos que yo no había hecho… al principio pensé que era alguna broma de ustedes.
—Y Mitsuha hacía lo mismo en mi vida, me dejaba mensajes en el diario de mi celular, o hasta me rayaba los brazos o la cara con mensajes, como un grafiti.
—Claro, pero al principio para mí era estar soñando. Hasta que todos a mi alrededor, mi abuela, Yotsuha, ustedes, en realidad todos, me comenzaron a decir que yo había hecho cosas que no recordaba ni en sueños haber hecho, y no recordaba nada del día antes porque… ¡yo no había estado ahí! Entonces me di cuenta que alguien más había estado viviendo mi día. Y que yo estaba viviendo el día de alguien más, el de Taki. Recién entonces nos dimos cuenta con Taki que todo eso era… real.
—Y les tengo que decir que Mitsuha también creo bastantes líos en mi vida cuando ella vivía mi día. ¿Se recuerdan que les dije que yo trabajaba como garzón a tiempo parcial después del instituto? Pues esta chica que ven a mi lado no tenía ni idea de cómo trabajar como garzón. Y cuando yo volvía al día siguiente a mi turno todos me retaban, y yo tampoco sabía por qué. ¡Y hasta comenzó a flirtear con la jefa de los garzones para hacerme una cita!
—Y me arrepiento de eso, hasta el día de hoy…
—Bueno, eso es otra historia. El hecho es que, con toda la confusión, ninguno de los dos se percató de algo… clave. Cuando yo despertaba como Mitsuha en Itomori, yo despertaba en un día de septiembre de 2013, por ejemplo, el 15 de septiembre. Pero Mitsuha entonces vivía en mi cuerpo la misma fecha, el 15 de septiembre, pero en del año 2016. No lo sabíamos, pero yo estaba viviendo tres años en el futuro de Mitsuha.
—¿Cómo? ¿En el futuro?
—Sí, yo vivía en su futuro. El futuro de ustedes tres años después de la caída del cometa era mi presente, en 2016. Para mí el cometa ya había caído en Itomori tres años antes. Y Mitsuha en sus notas varias veces me mencionaba que tal o cual noche podría ver el cometa, y yo no lograba entender de qué estaba hablando. De verdad que jamás me di cuenta que estaba viviendo en ese pueblo que iba a desaparecer, y por esa razón yo nunca les pude advertir a tiempo de nada… y por eso, el cometa cayó, y… y… —a Taki se le apretó la garganta y no pudo continuar.
—…Taki no lo sabía, no pudo avisarme nada, y el cometa cayó, y nosotros… todos nosotros… esa noche del festival morimos, junto con más de quinientas personas de Itomori —terminó la frase Mitsuha, con voz algo ahogada.
—¡No! Eso no puede ser cierto —protestó Tesshi—. Te estaba creyendo toda esta locura, pero… ¡Eso es mentira! ¡Tú Mitsuha… o Taki… o quien sea, hicimos el plan de evacuación! ¿Verdad? Nos salvamos, y todos están vivos ¡Estamos vivos! ¡Estamos aquí!
—Sí, es cierto que ahora estamos vivos —continuó Mitsuha—. Taki y yo creemos que estamos viviendo en un nuevo mundo. En el mundo original nosotros tres morimos. En este nuevo mundo, nosotros nos salvamos. Pero hay algo que ocurrió en ambos mundos después de la caída del cometa. Taki y yo perdimos toda la memoria de lo que nos había pasado, de nuestros recuerdos juntos, de que habíamos intercambiado nuestras vidas, de que nos queríamos ver, de todo lo que hablamos o vivimos. Todo. Y esa amnesia forzada duró hasta ayer viernes, cuando nos encontramos por accidente con Taki, en el tren camino a mi trabajo. Aunque lo habíamos olvidado todo, ambos siempre nos buscábamos el uno al otro sin saber quién era ese otro, por años. Y cuando nos vimos ayer, supimos que éramos esa persona que buscábamos, pero no recordábamos porqué. Y en la noche nos vimos de nuevo, y logramos recuperar todos nuestros recuerdos. Ahora recuerdo perfecto cómo ocurrió todo, incluso en esa… primera vez, en el mundo original. En ese mundo, el día del festival yo no fui al instituto y no los vi a ustedes en todo el día. Y yo no era Taki, era solo yo misma. No hubo planes de salvar a nadie. Ustedes deben haber ido al instituto como todos los días. Y tú, Tesshi, me llamaste esa tarde y me reuní con ustedes dos en la noche del festival, para ver el cometa. Y el cometa cayó, y nos mató a todos.
—¿Pero… cómo puedes recordar tal cosa si se supone que moriste? ¿Cómo es que nosotros estamos acá entonces?
—Porque los intercambios con Mitsuha se interrumpieron para mí a principios de octubre de 2016 —continuó Taki—. Sin ningún aviso. Y yo la extrañaba. Extrañaba compartir mi vida con ella, quería encontrarla. Pensaba que tal vez ella se había enfermado, y yo estaba de verdad preocupado por ella. Estaba desesperado por volver a contactarla. Pero mis recuerdos eran vagos. Sabía que había estado viviendo como ella en un pueblo rural, alejado de Tokio, alrededor de un lago entre montañas, en alguna parte de Hida o Gifu, pero no recordaba el nombre del lugar. Ni siquiera recordaba que el nombre del pueblo era Itomori. Solo tenía algunos recuerdos, y entonces hice dibujos de la zona y del pueblo, y con ellos partí a buscarla. Viaje a la zona de Hida y estuve deambulando por todas partes preguntando a la gente si reconocían ese lugar a partir de esos dibujos. Nadie lo reconocía. Hasta que encontré por accidente a un sobreviviente de Itomori, que reconoció el dibujo, y me llevó en auto a Itomori. A lo que quedaba de Itomori en 2016. Llegamos al instituto. Y ahí supe que Itomori era el lugar dónde yo había estado. Recordaba el patio, las salas, los profesores, y los recordaba a ustedes... y también recordé como en mi presente de 2013, cuando yo tenía trece años, veía las noticias y escuchaba de los cientos de muertos y desaparecidos de Itomori. No entendía cómo podía haber ocurrido eso, si apenas un par de semanas atrás había estado intercambiando mi vida con Mitsuha, viviendo ahí. Yo recordaba haber vivido ahí como Mitsuha, había estado en ese instituto con ustedes, y todos estaban vivos en mi memoria. Nada tenía sentido. No podía creer que ella estuviera muerta. No estaba muerta para mí, pero mis ojos me mostraban que Itomori había desaparecido, tres años antes. Sentí que iba a enloquecer. Y entonces fui a la biblioteca pública de Hida-Furukawa, y encontré un libro con los nombres de todas las víctimas. Más de 500. Y todos ustedes, tú Tesshi, tú Sayaka, Mitsuha, Yotsuha, abuela Hitoha, todos habían muerto ese día, el 4 de octubre de 2013.
—¿Pero…? —Tesshi y Sayaka no podían dar crédito a la historia que estaban escuchando. Se quedaron en silencio, anonadados.
—La razón por la que ahora están vivos —continuo Taki— es porque, en mi desesperación recordé que, en uno de nuestros últimos intercambios siendo Mitsuha, yo había ido con su hermana y su abuela al templo del dios del santuario Miyamizu, que está en lo alto de la montaña que está detrás del templo Miyamizu. Ahí dejé una botella de sake kushikami de Mitsuha, que ella hizo en septiembre de 2013 en algún ritual, como una ofrenda al dios. Ese día la abuela me dijo que esa era "mi mitad", o sea que era la "mitad" de Mitsuha. Yo estaba tan dolido y tan desesperado en 2016, que quise encontrar, quise ver por mí mismo a lo único que pensé que quedaba de ella en el universo. Así que subí a la montaña, encontré el templo y encontré su sake. Su mitad. Supe que nada había sido un sueño, que de verdad había estado viviendo como ella en 2013. Y bebí de ese sake, rogando al dios Musubi que me diera la oportunidad de volver a ser ella, de volver a 2013, para advertirles del cometa, y para salvarla a ella. Caí inconsciente, y… volví a ser Mitsuha por última vez. Volví a despertar dentro de ella, viviendo de nuevo ese día como ella, el 4 de octubre de 2013, mientras que ella despertó por última vez como yo en ese templo de la montaña, pero en 2016.
—¿Cómo, el mismo día…? ¿De nuevo? —Tesshi se dio cuenta de inmediato del problema.
—Sí. Es algo difícil de asimilar, pero Musubi me permitió volver a vivir ese mismo día. A repetirlo. Y Mitsuha revivió, despertó, pero en 2016 y pudo ver desde la montaña el cráter del impacto que dejó el cometa en 2013. Además, ella recuerda todo lo que pasó la primera vez, en la primera repetición de ese día.
—¿Eso… es cierto, Mitsuha? —Tesshi estaba atónito. Esto era algo que en ninguna revista de misterio jamás había leído, ni en la más imaginativa de todas.
—Sí. Tengo esos dos recuerdos, como si fueran dos días consecutivos, pero distintos —relató Mitsuha, cabizbaja—. Y el primero… fue aterrador. No… no quiero recordarlo. Solo les puedo decir estábamos en la explanada juntos, viendo el cometa, y vimos caer el fragmento, y todo fue tan rápido, que al menos… no sufrimos mucho.
—Y mientras Mitsuha estaba viva de nuevo en 2016, en mi cuerpo, yo desperté esa mañana, en esa segunda repetición de ese día. Por eso yo pude ir al instituto como Mitsuha, contarles a ustedes que el cometa caería, y pudimos hacer juntos el plan para salvar a todos. Por eso ustedes viven. Estamos viviendo un nuevo mundo, un nuevo universo donde ustedes lucharon por salvar al pueblo, llevaron a cabo ese plan y lo lograron.
—O sea que… tú… ¿tú fuiste el que nos advirtió a todos y que… nos salvó a todos? —Sayaka estaba atónita.
—En cierta forma, sí. Era yo el que les advirtió, el que planeó las cosas con ustedes, el que fue a hablar con el padre de Mitsuha, y… el que falló en convencer a nadie más que a ustedes dos. El que se encontró con ustedes en la tarde, cuando te arrebaté tu bicicleta, Tesshi, era yo. Venía de vuelta de fracasar con el papá de Mitsuha, y me sentía frustrado. Pensé que Mitsuha, que sí conocía a todos, sí hubiera podido convencer a más gente, empezando por su padre. Y entendí que, si yo estaba ahí con ustedes, Mitsuha tenía que estar en el templo de la montaña. Y ahí es donde fui con tu bicicleta, Tesshi, a encontrarme con ella. Sabía que ella estaba ahí, y corrí. Llegué a tiempo, y la pude ver. De alguna manera nuestras vidas se conectaron, más allá de estar separados por tres años en el tiempo. Fue durante el crepúsculo. Durante el kataware-doki. Y en ese instante, cada uno volvió a su propio cuerpo. Tuvimos unos minutos para conversar, y le conté a ella de nuestro plan. Y entonces, nos separamos de golpe, cada uno volvió a su propio tiempo y en su propio cuerpo. La que bajó de la montaña en 2013 a ejecutar el plan con ustedes fue ella misma, fue Mitsuha. La Mitsuha real. Ella volvió con ustedes. Ella y ustedes fueron los que hicieron todas las cosas que habíamos planeado. Y fueron ustedes los que lo lograron. Ustedes lo hicieron. Yo solo… fui el mensajero. Y por eso…
Taki se puso de pie y se paró frente a Tesshi y Sayaka.
—Ustedes dos fueron los únicos que ese día me escucharon, los únicos que me creyeron y los únicos que me apoyaron. No tengo dudas de que ustedes lo hicieron por el cariño y lealtad que tienen por su amiga, por Mitsuha. Y fueron leales con ella de una manera heroica, porque la siguieron a lo que parecía una locura…
Taki entonces hizo una profunda reverencia a la pareja, que lo miraba atónita.
—…si no fuera por lo que ustedes hicieron, todos hubieran… muerto de nuevo. Y Mitsuha no estaría aquí. Yo nunca habría vuelto a encontrarla o verla de nuevo, ni podría estar con ella ahora. A ustedes les debo la oportunidad de tener a Mitsuha con vida y a mi lado ¡Gracias chicos! ¡Gracias por todo lo que hicieron! ¡Gracias!
Mitsuha tenía los ojos empañados en lágrimas. Se paró y se puso al lado de Taki, e hizo una reverencia como él a sus amigos.
—Gracias Saya, gracias Tesshi, por todo lo que me ayudaron en Itomori, por apoyarme entonces, por haber creído en mí, y por haber creído lo que Taki decía a través de mí. Nosotros fuimos de alguna manera elegidos para ser mensajeros, los mensajeros de los dioses. Pero ustedes fueron los héroes que salvaron la vida de todo el pueblo, salvaron a mi familia y me salvaron a mí. Y gracias a lo que ustedes hicieron, pude volver a encontrar a Taki y puedo estar de nuevo con él hoy.
Mitsuha y Taki se incorporaron. Vieron como lágrimas caían por las mejillas de Sayaka. Tesshi a su lado se mordía los labios y tenía los ojos llorosos. Ambos ahora entendían qué había pasado ese día, y todo lo que estuvo en juego. Sayaka no aguantó más, y se puso de pie, y abrazó a Mitsuha.
—Amiga, yo no… yo no sabía por lo que habías pasado. Estuviste sufriendo sola todos estos años. Entonces, también nosotros estamos vivos gracias a todo lo que ustedes hicieron. Y ahora estoy feliz, se merecen el uno al otro. Merecen poder estar juntos de nuevo.
Tesshi se puso de pie, y no supo que decir, pero miró a Taki y le ofreció un puño. Taki reconoció el gesto, e hicieron el mismo infantil saludo de manos que habían hecho hacía nueve años, en aquella sala del instituto.
—¡Lo logramos, Taki!
—¡Contaba contigo, Tesshi!
Las chicas miraron, y rieron. Era verdad. Lo habían logrado, y aunque nadie más que ellos lo sabían, ellos eran los verdaderos héroes de Itomori.
§
El resto de la tarde de ese sábado fue divertida. Sayaka y Tesshi aceptaron que lo que les habían contado Mitsuha y Taki era la verdad.
Los cuatro comenzaron a rememorar sus días e interacciones en Itomori, con Mitsuha, y con Taki siendo Mitsuha. Había muchas cosas que Taki hizo que él había pasado por alto, pero que sí habían sido notadas por Tesshi y Sayaka, quienes al mencionarlas hacían avergonzarse a Taki y alarmaban a Mitsuha, que no paraba de ponerse roja al descubrir cosas que jamás había sabido que Taki había hecho siendo ella.
—Pero Taki, ¡Es que tú no podías hacer eso! —era la frase más repetida por Mitsuha esa tarde.
Tesshi y Sayaka reían al recordar todos esos chascarros y confusiones. Ahora no solo todo lo que habían visto y vivido con Mitsuha en aquella época tenía completo sentido, sino que, además, con la distancia de los años, era muy gracioso.
—¿Y recuerdas esa vez que se te declararon unas chicas de segundo de bachillerato? —reía Tesshi. Yo las vi acercarse y vi que tenían una carta de declaración en la mano. Como iba con ustedes dos, pensé que era para mí, así que me detuve a esperarlas, pero las chicas pasaron al lado mío, y se la entregaron a Mitsuha. Hay que reconocer que en realidad fuiste muy popular, ja, ja.
—Ni que lo digas. Yo quería desaparecer ese día. No entendía como tanta gente se estaba fijando en mí. ¡Y más encima otras chicas! En ese instante, les juro que quería odiar a Taki.
—Oye, pero yo no hacía nada para llamar la atención así, solo… bueno era… yo, pero intentando ser tú. Está claro que no me resultaba del todo bien, ha, ha. Pero dime la verdad, Mitsuha… ¿la chica que se te declaró era guapa?
—¡Oye, Taki! ¿Cómo se te ocurre preguntarme algo así? —protestó Mitsuha, dándole un golpe en el hombro, riendo.
—Dime Taki ¿qué se sentía ser… una mujer? —Tesshi de pronto reparó que esa era una experiencia que ningún hombre que él pudiera imaginar podría responder.
—Bueno, yo era… yo mismo. No me sentía femenino por dentro, yo seguía siendo un hombre. Por eso cometía tantos errores, y no sabía comportarme como una chica. Además, usar ropa de mujer al principio es incómodo, pero después te acostumbras. Para mí todo era complicado, desde hablar como una chica, usar el género femenino para hablar acerca de mí mismo, y sobre todo hablar como lo hacía Mitsuha, que tenía su propia forma peculiar de hablar… creo que nunca lo conseguí bien. Siempre que yo hablaba, sentía que las personas que la conocían me miraban algo raro. Y aparte estaba su cuerpo. Bueno, es evidente que su anatomía es… diferente al mía. Pero más allá de las diferencias, este… obvias, Mitsuha era más pequeña que yo, así que al principio mi cerebro no lograba adaptarse bien, me sentía torpe, como que tropezaba con todo. Pero está claro que las mujeres son mucho más flexibles y ágiles. Podía doblar las piernas o sentarme en unas posiciones increíbles. Eso era divertido.
—Excepto que te olvidabas a cada rato que estabas usando una falda —le recordó Sayaka.
Mitsuha solo se limitó a resoplar y a entornar los ojos. Taki la vio y solo se encogió de hombros, resignado.
—Oh, sí, eso me pasaba…
—…todo el tiempo —lo corrigió Sayaka—. Pero tú, Mitsuha, ¿Tuviste muchos problemas viviendo como Taki? ¿Como es ser un chico?
—En realidad, nunca tuve problemas serios. Estar en Tokio como un chico fue una experiencia única. Pero también era raro para mí. Ya les dije que ir al baño era una experiencia, bueno, no muy agradable. Para nada agradable en realidad. También al principio me molestaban por como hablaba. Los amigos de Taki me preguntaban que porqué hablaba con acento ¡Yo ni siquiera sabía que tenía acento! Lo que me sorprendió fue la fuerza que tenía Taki. Cuando estaba en el restaurant trabajando, a veces me pedían que llevara cosas de un lado a otro, y yo me iba a negar, porque vi las cajas y sabía que era imposible para mí. O sea, para mí siendo Mitsuha. Pero de pronto lo intenté ¡y lo levanté todo, casi sin cansarme! Ustedes los chicos tienen más fuerza que nosotras. Ah, y sí, son mucho más tiesos. A veces quería hacer cosas que requerían estirarme, y tu cuerpo no estaba hecho para eso. En realidad, no tenía que preocuparme demasiado de nada siendo Taki. Ni de como sentarme, o como pararme, de nada. Ustedes los hombres tienen una vida fácil, tienen muchas menos restricciones que las mujeres.
—Cada sexo tiene sus ventajas y desventajas, supongo —dijo Taki, sonriendo—. Creo que los hombres y las mujeres estamos hechos para complementarnos.
—Vaya… —Sayaka miró a Tesshi—. ¿Te imaginas que pasaría si nosotros un día despertáramos intercambiados?
—Oh, sería algo… bastante raro. Imagino que me costaría mucho ser tú, y habría cosas que no tendría ni idea de cómo hacer. Ni siquiera sé cómo las haces hoy, Saya.
—Bueno, yo tampoco sabría qué hacer con lo tuyo, ¡menos en tu trabajo! A mí me daría curiosidad vivir una experiencia así. Aunque sin poder controlar con quien cambiaría… o cuándo, también sería algo aterrador, creo —reflexionó Sayaka—. Tal vez ustedes son muy afortunados por haber vivido esa experiencia, por recordarla, y por haber podido reencontrarse ahora. Es lo más romántico que he visto nunca.
—¿Y qué harán ahora? Digo, a futuro —preguntó Tesshi—. Más allá de esos recuerdos y experiencias que sin duda son únicos ¿De verdad piensan seguir juntos?
Taki y Mitsuha se miraron, y ambos se sonrojaron, sonriendo y luego evitando mirarse, como si fueran dos adolescentes.
—Lo… único que sé es que, conocer a Mitsuha ha sido lo más maravilloso que me ha pasado. Creo que esto te lo dije esta mañana, Mitsuha, pero… —Taki miro a la pareja, y luego volvió a mirar a Mitsuha. Asintió para sí mismo, tomando la decisión—. Quiero aprovechar que tengo a Saya y Tesshi como mis testigos.
Taki se paró del sillón y se arrodilló frente a Mitsuha, tomando sus manos entre las de él y mirándola a los ojos.
—Mitsuha, te busqué por años, te busqué a través del tiempo y del espacio. Nunca dejé de buscarte hasta que te encontré. Y ahora que te tengo frente a mí, mis sentimientos hacia ti son más fuertes que nunca. Eres la mujer que quiero, y con la única que quisiera estar el resto de mi vida ¿Me honrarías dejándome ser tu novio?
Mitsuha se ruborizó, pero respondió al chico sin vacilar.
—Yo me siento honrada por tus sentimientos, y estoy feliz de haberte encontrado también. Me trajiste de vuelta de la muerte, y ahora no puedo concebir mi vida si tú no estás cerca de mí. También quiero estar contigo toda la vida, y lo que más quiero es ser tu novia, y más ¡Te amo!
Taki y Mitsuha se fundieron en un abrazo. Saya aplaudía de felicidad, y Tesshi los vitoreaba.
