Segundo final de amor fantasmal

Inuyasha y yo, comenzamos a escuchar mucho ruido en el pasillo.

- Kagome, qué ocurre? - le pregunto Inuyasha

- No lo sé…

Kagome solo pudo asomarse en el pasillo, ella solo observó como los doctores y enfermeras corrían de un lado a otro.

- No sé qué pasa, pero todos están corriendo de un lado a otro - le confesó Kagome.

- Quizás no sea nada referente con nosotros. - le dijo Inuyasha para irse a dormir.

Decidieron no darle más vueltas al asunto, sin embargo Kagome no podía dormir debido al ruido que escuchaba, aún tapándose los oídos seguía escuchando los pasos de los médicos. Podía sentir cómo la gente gritaba, los médicos gritaban algo incomprensible para ella. Era mucho ruido, había mucho ruido. Ya no soportaba el ruido.

- Kagome - la llamaba Inuyasha - Kagome… Kagome… Kagome - seguía llamándola Inuyasha.

De repente todo el ruido se detuvo, todo el ruido se fue, se levantó del sofá y en el pasillo observo como ya nadie corría, como todo volvió a ser silencio.

- Kagome, estás bien? - le preguntó Inuyasha.

- Si, es solo que… no importa - Kagome solo podía decir que comenzó a molestarle el ruido.

- Dímelo, Kagome

- Solo me molestaba el ruido, solo que ahora no…

- Kagome… - Inuyasha le iba a decir que él no escuchó más que los doctores corriendo en el pasillo.

- Puedes tomar mi mano - le pidió Kagome

- Si…

Kagome se sentó en el sillón cerca de la cama y tomó la mano de Inuyasha.

- Kagome, que tienes? - le preguntó Inuyasha preocupado.

- No lo sé, de repente tuve miedo.- le confesó ella.

- ¿De que?

- No lo sé

Kagome decía la verdad, no lo sabía. Solo podía sentir miedo durante ese ruido, y de repente el miedo se fue, pero le quedó esa sensación de que algo no estaba bien.

Inuyasha y ella, sin darse cuenta se quedaron dormidos, los rayos de luz comenzaron a entrar por la habitación, ambos aún dormían tomados de la mano. Fue Kagome la primera en despertar y ver a Inuyasha dormir como siempre.

Kagome retiró un cabello rebelde que caía, para acomodarlo en su lugar. Observó su mano aún unida a la de Inuyasha. Kagome no pudo evitar preguntarse, porque de todas las personas solo Inuyasha podía verla? porque de todas las personas solo Inuyasha podía tocarla? Escucharla, sentirla…

Por más que lo pensaba no lograba encontrar una respuesta clara, tenía que haber una respuesta. Kagome solo observó como Inuyasha comenzaba a mover los ojos, señal que estaba despertando. Kagome solo veía como Inuyasha abría los ojos, y como su mente despertaba también.

- Hola, extraño - le dijo Kagome

- Hola…

Aún estaba dormido, solo respondió por reflejo, aún así siguió durmiendo un rato más.

- Ya es hora de despertar - le dijo Kagome dulcemente.

- 5 minutos más - le pidió Inuyasha.

- Está bien, 5 minutos más - fue su respuesta.

Kagome, seguía viendo el rostro de Inuyasha, no tenía nada más por hacer, en el hospital solo podían ver televisión, no había más entretenimiento.

- Inuyasha ya pasaron los 5 minutos

- Ah, qué molesta eres…

- Si lo deseas, puedo tumbarte de la cama - le bromeó Kagome

- No creo que lo logres - se burló Inuyasha.

- Puedo intentarlo - le siguió el juego ella.

- Que molestia - Inuyasha abrió los ojos.

Después de unos minutos que parecieron una eternidad, Inuyasha decidió encender la televisión para que no haya tanto silencio. Pasando los canales, sin concentrarse en ninguno en particular.

- Espera, puedes regresar a la película? - le pidió Kagome

Inuyasha observó la escena de la película, se trataba de un bebé rodeado de 4 personas, no le prestaba mucha atención. No entendía porque Kagome estaba tan concentrada viéndola. Inuyasha termino por ver la película con ella, se llama corazones y almas (el cielo los espera), tal y como lo mostraba en la película, el protagonista debía ayudar a 4 fantasmas a despedirse de sus seres amados para poder alcanzar los cielos.

Cuando terminó la película, Kagome no pudo evitar sollozar por el final de la misma.

- Crees que yo debo buscar a alguien para que te despidas? - le pregunto Inuyasha

- Posiblemente, pero… y si soy como Julia? Y no puedo despedirme de quien quería porque él o ella murió? - Kagome estaba sollozando

- Tranquila, de igual forma prometo estar a tu lado - le prometió Inuyasha

- Inuyasha…

Sabía que sus palabras podían cambiar, pero por el momento le prometía algo que nadie más podía. Compañía, solo Inuyasha podía dársela.

- Inuyasha, puedo acostarme contigo? - le pidió Kagome

- S… si… - le respondió algo nervioso.

Inuyasha se acostó de lado para que el catéter no le molestará en el brazo, y Kagome se acostó, junto a él. Inuyasha incluso la arropó con la cobija como si ella tuviera frío, o pudiera tener.

Kagome se pegó lo más que pudo al cuerpo de Inuyasha abrazándolo, Inuyasha estaba avergonzado pero también estaba feliz de estar con ella.

Algo en ese momento, un presentimiento, les dijo a los dos que no era la primera vez que estaban así.

Sin poder evitarlo, ambos usaron sus manos para tocar al otro, Inuyasha solo subía y bajaba su mano por la espalda y cintura de Kagome y ella hacía exactamente lo mismo. No buscaban otro lugar solo ese, no querían nada más que ese cariño. Estuvieron así unos minutos mientras los créditos acababan de la televisión y comenzaba otra función que no fue de su interés.

Estaban tan tranquilos y relajados allí que sin notarlo ambos se quedaron dormidos, allí abrazados. Esta vez el primero en despertar fue Inuyasha, y por primera vez. Logró ver como Kagome dormía, y aún más entre sus brazos. No sabía cómo sentirse, pero se sentía completo. Por alguna razón sentía que ya la había visto.

Miroku entró en la habitación junto con una mujer que por el anillo en el dedo sería su prometida.

- Me enteré que ya despertaste, estás bien? - le preguntó Miroku preocupado.

- Hola, si estoy bien… - le respondió Inuyasha tratando de moverse sin despertar a Kagome. Lo cual falló.

- Inuyasha… - lo llamo Kagome, estrujando sus ojos.

- Me alegro que la bala no llegará a ningún punto vital. - dijo Miroku mientras relajaba los hombros

- Si, yo también me alegro - dijo Miroku

- Y como has estado? - le pregunto Inuyasha ya resignado de haber despertado a Kagome

- Bien, ya sabes preparando la boda… eh, recuerdas a Sango es mi prometida - la presentó Miroku

- Mucho gusto, aunque me siento extraña de volver a presentarme - dijo Sango un poco confundida

- Yo puedo decir lo mismo, también se siente extraño que un montón de personas te conozcan y tú no sepas nada de ti mismo - le confesó Inuyasha

- Lo siento - se disculpó Sango

- No tienes que disculparte, no es tu culpa - le quitó la culpa Inuyasha

- Tienes razón es extraño - siguió Miroku.

- ¿Qué hay de tu prometida? ¿Cómo está ella? - preguntó Sango para romper ese silenció incómodo que se hacía presente.

- Ella aún está en coma. No ha despertado - les confesó Inuyasha, para sentir como Kagome se levantaba de la cama.

- Pero al menos está bien, ella puede despertar en cualquier momento - le motivó Sango.

- Si… ella puede despertar - lo dijo Inuyasha sin muchos ánimos.

- Aún sigues sin recordarla? - le pregunto Miroku

- No, sigo sin saber cómo es ella - le confesó Miroku

- Ella era buena persona, me ayudó a conocer a Sango, además te reconciliaste con tu madre. Antes de ella, íbamos los dos, de modelo en modelo, cuando ella llegó nos hizo cambiar. Se convirtió en nuestra amiga. Pero luego pasó lo de ese hombre… - Miroku no quiso seguir hablando.

- Hombre? - se preguntó Inuyasha - que hombre!? - Inuyasha le gritó a Miroku.

- Pues… - Miroku le iba a confesar a Inuyasha, la verdad pero se vio interrumpido.

- Oh, hola - dijo Izayoi, al entrar en la habitación y ver a Miroku

- Bueno días señora - la saludo Miroku con respeto

Izayoi solo se limitó a sentarse en el sillón que se encontraba en la habitación, y se quedó allí callada.

- Mamá, qué te pasa? - le preguntó Inuyasha

- Nada - le respondió Izayoi

- Disculpe señora pero no… - trato de defenderse Miroku - Señora, lo siento nos retiramos - le dijo Miroku para tomar la mano de Sango despedirse de Inuyasha y salir de allí.

- Mamá - Inuyasha no sabía, porque su madre tenía esa actitud tan triste

Inuyasha no pudo hacer más, y Miroku se fue. Quedando solo Inuyasha , Kagome e Izayoi en la habitación cuyo silencio crecía de manera incómoda. Kagome solo tomo el hombro de Inuyasha, y con la mirada le pidió hablar con su madre.

- Mamá, por favor. Dime qué te pasa? - le pidió Inuyasha a Izayoi.

- Lo siento, es que hoy ha sido un día difícil - le confesó Izayoi.

- ¿Qué pasó? Cuéntame mamá.

- Es que… - Izayoi se debatía entre decirle o no decirle a su hijo la verdad.

- Mamá… - le suplico Inuyasha

- Ella sufrió una convulsión… - fueron sus únicas palabras.

- ¿Quién?

- Tu prometida, Los doctores me dijeron que le dio una convulsión, pudieron estabilizarla. Pero desconocen si produjo algún problema en ella.

Inuyasha se quedó mudo cuando escuchó la confesión de su madre, no sabía qué pensar cómo sentirse.

- Inuyasha - lo llamo Kagome para consolarlo.

- Mamá, quiero verla, por favor déjame verla - le suplico Inuyasha

- Cuando te recuperes, no hagas un movimiento que pueda dañarte por favor - le pidió Izayoi

- Está bien, pero por favor mantenme alerta sobre cualquier cosa que le pase - le pidió Inuyasha.

- Si… - le confirmó Izayoi

Kagome solo se quedó en silencio viendo a Inuyasha, sabía que en ese momento Inuyasha solo debía pensar en ella, debía pensar en su esposa.

Pasaron las semanas, y le dieron de alta a Inuyasha, despidiéndose de su habitación. Le pidió a su madre que lo guiará a la habitación de su prometida.

Mientras Inuyasha caminaba no sabía qué hacer con ella, desconocía cuales eran los gustos de la mujer que alguna vez amó, desconocía la sonrisa o la voz de ella, que tan alta era? Le fascinaban las joyas?. Simplemente pensaba en cómo se enamoró de ella, mientras caminaba a su habitación.

Se sintió nervioso cuando su madre le indico cual era la puerta, por un momento sentí que el corazón se le saldría del pecho, quería conocerla a la mujer que le robó el corazón.

- Inuyasha - lo llamo Kagome.

Cuando Inuyasha volteó a ver a Kagome, ella lo apoyó con una sonrisa. Fue allí que consiguió el valor de entrar en la habitación.

Observó la sombra de la cama en la cortina que cubría a la mujer que allí se encontraba durmiendo, podía escuchar la máquina que decía sobre su pulso cardíaco normal, bueno él no era doctor para saber si era normal, pero quería pensar que lo era. Aún así se quedó en la puerta Kagome si logró entrar en la habitación y caminó hacia la persona que allí dormía.

- Inuyasha - lo llamo Kagome, al ver a la persona que se encontraba en la cama

- Kagome - la llamo Inuyasha, en un susurro apenas audible. quería preguntarle cómo era.

Inuyasha tenía miedo de acercarse pero su madre le dio unas palmaditas de su madre le dieron el apoyo de acercarse a ella. Cuando cruzó la cortina, no pudo evitar impresionarse al ver a Kagome allí acostada en la cama, conectada a varios aparatos.

- Kagome… - Inuyasha sólo pudo decir su nombre

- Si, Kagome ha estado así desde el incendio - le confesó su madre a su espalda.

- Inuyasha… soy yo - lo llamó la Kagome fantasma.

- ¿Es mi prometida? - preguntó Inuyasha mientras cerraba y abrió los ojos consecutivamente pensando que cambiaría de rostro pero nunca ocurrió el cambio.

- Si, Kagome era una buena chica, espero que despierte pronto. Le dijo Izayoi

Duraron mucho tiempo allí, callados, nadie decía nada y nadie hacía nada. Para Kagome fue un impacto saber que ella era la prometida de Inuyasha, para Inuyasha también fue el mismo impacto. E Izayoi sabía que debía darle tiempo a su hijo para que la procesará.

Inuyasha y Kagome fantasma, visitaban a Kagome en coma, una vez a la semana.

- Entonces yo soy tu prometida - le dijo Kagome hablo para eliminar el silencio

- Si, estuve con mi prometida todo este tiempo - se rió Inuyasha de la ironía.

- Pero como puedo despertar? - le pregunto Kagome

- No lo sé, Kagome también me gustaría que despertarás, y también me gustaría recordarte. Quiero recuperar mi memoria - le pedía Inuyasha.

- Inuyasha…

No podían encontrar una solución a su problema. Kagome se acercó a Inuyasha y lo abrazó por el cuello, e Inuyasha colocaba sus manos en su cintura.

- Podemos salir de esto, no estoy muerta. Solo estoy dormida, debo buscar como despertar - le animó un poco Inuyasha

- Kagome…

Al menos estaban juntos, al menos aún se veían a la cara, no se habían perdido el uno al otro.

- Kagome…

Fue lo único que dijo Inuyasha, para tomar la cabeza de Kagome y besarla. Si algo bueno tenía todo eso era que ambos aún estaban vivos y podían estar juntos. Tal y como lo hicieron con aquella promesa.

- Kagome…

Ahora podía verla, ahora podía recordarla, Inuyasha recuperó su memoria, había recuperado todos sus recuerdos hasta el porqué inició el incendio.

- Inuyasha…

Lo llamo Kagome, cuando Inuyasha se dio cuenta que había recuperado la memoria y que Kagome estaba frente a él sin recordar la suya, ahora recordaba que fue lo que pasó, ahora recordaba quien era ella. Pero…

- Inuyasha, ocurre algo? - pregunto Kagome preocupada

- Yo, recupere mi memoria - le confesó Inuyasha

- En serio? ¡Qué alegría! - lo abrazó Kagome

- Si, ahora sé cómo arreglar todo, te prometo Kagome que siempre estarás a salvo conmigo - le prometió Inuyasha

- Dime te ayudaré en lo que sea - lo apoyo Kagome.

La verdad era que Inuyasha no sabía cómo regresar su alma devuelta al cuerpo, pero ya sabía cómo fue su relación con ella, como la conoció, y la vida que ambos tuvieron juntos.

- Inuyasha… - Lo llamo Kagome.

Inuyasha se dio cuenta que la estaba apretando en su abrazo.

- Lo siento, es extraño recuperar mi memoria, me siento extraño - le confesó Inuyasha

- ¿Quieres sentarte?

- No…

Le dijo Inuyasha rompiendo el abrazo, y vio directo a la Kagome que estaba en coma.

- Ya se, y si intentas entrar en tu cuerpo? - se le ocurrió a Inuyasha.

- Como? - se preguntó Kagome.

- Acuéstate encima de ella - Le señaló Inuyasha a su propio cuerpo en la cama.

- Está bien!

Kagome subió a la cama y se acostó encima de su propio cuerpo, para ella se sentía extraño. Pero sentía que funcionaba. Tras unos instantes, la Kagome fantasma desapareció, Inuyasha se quedó a su lado, tomando su mano esperando que ella despertara. Pero no lo hacía ¿Que había fallado?

- Kagome, por favor despierta… te lo suplico - le exigía Inuyasha

Se que allí durante horas, hasta que una enfermera entró en la habitación.

- Disculpe señor, pero la hora de visita se terminó - le informó la enfermera

- Está bien, gracias.

La enfermera salió de la habitación, para informar a los demás visitantes, dejando a Inuyasha nuevamente solo con Kagome.

- Vendré a verte mañana Kagome, todos los días.

Y así lo hizo Inuyasha, la visitaba todos los días, el juicio contra Naraku se acercaba pero esta vez ya no estaba en la calle, y Naraku no tenía un arma.

Visitó a Miroku después que volvió de su luna de miel, ambos hablaron sobre lo ocurrido, Inuyasha le contó lo ocurrido ese día cuando se incendió su casa.

- Inuyasha… pienso que sí Kagome despierta, deberías dejarla ir - le confesó Miroku

- Kagome no quería separarse de mi, solo quería salir de esa casa - le contrarresto Inuyasha

- Pienso que su relación no estaba tomando una buena dirección, ella se sentía atrapada - la defendía Miroku

- Kagome, solo puede estar a mi lado, y es el único lugar donde estará - le dijo Inuyasha

- Inuyasha escúchame…. - Miroku quería hacerlo entrar en razón.

- Debo irme, debo ver a Kagome - le cortó Inuyasha las palabras a Miroku.

Inuyasha se fue de allí, les había entregado varios regalos y esa conversación no era lo que esperaba, él quería que Miroku lo defendiera pero en su lugar quería que terminará con Kagome no lo haría.

Llegando a la habitación de Kagome con un ramo de flores en la mano, entro y observo que la enfermera le estaba cambiando el catéter.

- Buenas tardes - le saludo Inuyasha

- Buenas tardes - le saludo la enfermera.

La enfermera continuó con su trabajo, cuando terminó, se retiró de la habitación dejando a Inuyasha solo con Kagome.

Inuyasha no hacía más que hablar con ella sobre su día a día, le confesó que recordaba a Naraku y su conflicto juntos.

Pasó nuevamente el día, y la enfermera nuevamente le notificó, que las horas de visitas se habían acabado.

- Bueno Kagome volveré mañana, este viernes es el juicio contra Naraku, y debo prepararme.

Se levantó de la silla, pero esta vez fue más atrevido, esta vez se inclinó a besar los labios que alguna vez le profesaron amor. Tras romper el beso se dispuso a retirarse.

- Inuyasha…

Escucho Inuyasha estando en la puerta de la habitación, quizás fue solo un sueño, al voltear su mirada, observo como Kagome tenía los ojos medio abiertos, miraba a todos lados sin tener un punto fijo en nada.

- Kagome…

La llamó Inuyasha desesperado, fue allí que Kagome fijó su mirada y ambos se encontraron por primera vez en años. Inuyasha corrió a su lado y la tomó de la mano.

- Inuyasha, me duele la cabeza - le confesó Kagome

- Está bien, llamaré a una enfermera - le dijo Inuyasha y con su mano llamó a la enfermera por el aparato que se encontraba al lado de la cama.

Una enfermera entró en la habitación y cuando observó que Kagome se había despertado, fue a llamar al médico encargado.

El doctor la examinó con varios ejercicios pequeños, pidiéndole seguir una luz, comprobando sus oídos, le pidió repetir varias palabras. Eran las mismas pruebas que le hicieron a él.

- ¿Qué es lo último que recuerdas? - le preguntó el doctor.

- Yo… - Kagome no pudo seguir hablando.

- ¿Ocurre algo? - le preguntó el doctor al ver que se quedó callada.

- No recuerdo nada, me duele la cabeza - le confesó Kagome

- Las fibras de tu cerebro aún están inflamadas eso es lo que produce tus dolores de cabeza, no te fuerces en recordar tal vez lo recuerdes a su tiempo.

El doctor salió de la habitación y le pidió a Inuyasha hablar con él en privado. Ya en el pasillo.

- No veo ningún problema en ella, fuera de su falta de memoria sus sentidos están funcionando normalmente, posiblemente le hagamos fisioterapia a partir de mañana.

- Gracias, de verdad. Gracias por todo

- Le dejaré estar una hora con ella, luego debería irse y volver mañana nuevamente en horario de visita.

- Si, muchas gracias

Inuyasha volvió a entrar en la habitación, la enfermera salió, posiblemente el doctor le dirá que los dejé solos una hora, y luego lo saqué.

- Kagome, cómo te sientes? - le pregunto Inuyasha, sentándose a su lado y tomando su mano.

- Estoy bien, aunque me duele la cabeza y todo el cuerpo - le confesó Kagome

- Kagome… sabes quién soy? - le pregunta Inuyasha

- Si, eres Inuyasha Taisho, se donde trabajas, y se que soy tu prometida - le confesó Kagome

- Y porque le mentiste al médico que no recordabas nada? - preguntó Inuyasha curioso.

- Es que no recuerdo quién era yo antes del accidente

- Que? No lo entiendo

- Yo solo recuerdo lo que viví contigo siendo fantasma, no recuerdo nada más. No iba a decirle al médico que recordaba seguirte como fantasma, me tacharia de loca - le confesó Kagome

- Ya veo, entonces no recuerdas nada. Bueno no mentiste, aunque debo admitir que estoy impresionado que recuerdes tu fase fantasmal y no tu vida de… viva?

- Jajaja… si es extraño - se burló Kagome.

Kagome le confesó a Inuyasha como se sentía ser un fantasma y como ahora podía hasta sentir el viento entrar por la ventana, el querer probar nuevamente comida, ya que como fantasma solo podía verla.

- ¿Algún plato en particular? - le preguntó Inuyasha bromeando con ella.

- Todos los que me puedas traer - le pidió Kagome

- Te traeré el mundo entero - le confesó Inuyasha.

En ese momento la enfermera entró en la habitación diciéndole a Inuyasha que su hora había terminado, y debía retirarse. Se despidió de Kagome con un beso en los labios y salió con la promesa de volver al día siguiente con varios platos de comida, cosa que la enfermera le impidió toda comida que no fuera de hospital.

- Que? ¿Por qué? - le preguntó Inuyasha molesto.

- Su estamos no a digerir comida sólida durante más de un año, si le da algo que requiera de mucho esfuerzo podría caerle mal o dañar su estómago - le dijo la enfermera, Inuyasha estaba aguantando su enfado.

- Cálmate Inuyasha, está bien. Puedo esperar un poco más para comer, no es el fin del mundo - lo calmó Kagome con sus palabras.

Las semanas pasaron de manera tranquila, Kagome comenzó su fisioterapia, pero no tenía mucha resistencia debido a que cuando ocurrió el incendio se había roto la pierna, si bien el hueso había sanado la pierna nunca tuvo movimiento por lo que las piernas de Kagome no podían soportar su propio peso, su recuperación sería lenta, muy lenta.

Tras varias semanas, Kagome tuvo la oportunidad de salir del hospital, Inuyasha encontró una habitación donde no tuviera que subir escaleras, además que Kagome tendría que andar en silla de ruedas, Inuyasha se disponía a llevarla a todos lados, incluso ambos se vestían para ir a trabajar juntos Kagome solo le hacía compañía en la oficina, o incluso se quedaba en casa, o salía con su madre a cafeterías o al parque.

Ambos estaban acostumbrados a dormir en la misma cama, aunque Kagome se sentía avergonzada de mostrarse desnuda ante su mirada a él no le molestaba espiarla apenas tuviera la oportunidad. Una enfermera se encargaba de bañarla, recordarle sus medicamentos, llevarla al hospital, y ayudarla con sus sesiones de fisioterapia.

Así pasaron varias semanas hasta que llegó el día del juicio contra Naraku. Ya en el estrado Inuyasha contaba lo ocurrido esa noche.

- Salí a la calle, al sentirme ahogado en el ambiente, una vez fuera me rodearon los paparazzi, trate de evitar las luces de los flash cuando vi a Naraku salir entre el público y me disparó llamando a una tal Bubble. - confesó Inuyasha su versión de los hechos

- Tu mataste a Bubble! Devuélveme a Bubble - le gritó Naraku.

- Silencio. señor Naraku, vuelve a interrumpir el testimonio del señor Taisho y tendré que dar por terminado el juicio - lo amenazó la jueza

- No me importa, yo quiero a Bubble devuelta, regresarmela! - le gritaba Naraku con irá

- Me temo, que tras el accidente no recuerdo a la tal Bubble - le dijo Inuyasha con una sonrisa maliciosa en los labios

- Te mataré! Te mataré! - le gritó Naraku,

Tras la amenaza, la jueza no tuvo más opción que fallar a favor de Inuyasha encarcelado a Naraku durante 15 años por intento de asesinato y venta de droga.

- Me voy a vengar, vengarse a Bubble - le dejo Naraku con odio mientras era esposado

- Me temo que Bubble ya no volverá. - le dijo Inuyasha lo suficientemente bajo para que solo ellos dos escucharán.

- Maldito, te matare… te mataré - le gritaba Naraku, mientras se lo llevaban los policías

Inuyasha fue directo a la puerta, cuando estás se abrieron Izayoi entro con Kagome en silla de ruedas, fue allí donde Kagome e Izayoi observaron al hombre que le disparó a Inuyasha, Naraku por su parte veía a Kagome en la silla de ruedas.

Inuyasha se agachó para besar a Kagome en los labios, pero Kagome sintió ese beso muy extraño, era un beso posesivo Inuyasha solo quería decir que él era suyo y ella solo de él.

En la mansión Taisho Inuyasha estaba tranquilo bebiendo solo frente a la chimenea, Kagome y su madre habían salido a tener un día de chicas. Cuando una de sus empleadas le dijo que dos detectives necesitaban verlo, Inuyasha les dio el permiso para que entraran.

- Disculpe señor Inuyasha Taisho? - llamo el detective Jimmy Kudo, junto a su hermano

- Buenas tardes - saludaron ambos detectives.

- Buenas tardes - respondió Inuyasha

- Aquí le traemos toda la información que pidió sobre la mujer que no describió - le dijo Shinichi

- Gracias, para mí fue una sorpresa descubrir que era mi esposa la mujer con quien soñaba - les dijo Inuyasha para luego tomar el sobre

- Aún continua sin tener memoria? - preguntó Jimmy

- Hay una cosas que me gustaría olvidar y otras que deseo recordar, es complicado - les confesó Inuyasha

- Ya veo, bueno nosotros nos retiramos. - se despidieron ambos detectives

- Mañana enviaré el dinero por la investigación - les confirmo Inuyasha

Cuando Inuyasha volvió a quedarse sola en la habitación observo el sobró con indiferencia, lo abrió y observo solo la primera línea, Kagome Higurashi, huérfana, se cree que nació en octubre.

Inuyasha no deseo leer más, volvió a meter la hoja al sobre y lo lanzó directo al fuego. Observo como las llamas consumían la vida pasada de Kagome, tenía la esperanza que ella nunca recordara quien fue en el pasado. Solo así podía estar con ella

Al cabo de un año, Kagome ya podía caminar, ambos estaban en la playa. Ambos estaban tomados de la mano caminando por la arena. Por supuesto a Kagome le dolía apoyar la pierna, e Inuyasha servía de apoyo para ella.

- Kagome, qué tal si nos casamos? - le pidió Inuyasha

- Estas seguro, no me quedaría bien el vestido de novia - le bromeó Kagome

- Hablo en serio, quiero casarme contigo.

- Inuyasha…

La sonrisa reflejada en su rostro representaba un punto positivo para Inuyasha, volvieron a la habitación del hotel, donde se sacaron la arena y bajaron a comer, donde Inuyasha ayudó Kagome a sentarse en la silla del restaurante, y el se sentó frente a ella.

Kagome tenía un fuerte apetito por la comida, siempre probaba platos nuevos, y trataba de replicarlos en la casa. Inuyasha siempre comía su comida, y estaba feliz de salir siempre a casi cualquier lugar.

- Kagome, qué te parece si estudias gastronomía? - le dijo Inuyasha

- Mmm… me gustaría mucho - le respondió Kagome emocionada.

- Yo estaré feliz de apoyarte - le dijo Inuyasha para tomar su mano. Y entrelazar sus dedos.

- Gracias Inuyasha, has hecho mucho por mi y la verdad no sé cómo pagarte todo

- Cásate Conmigo, me harías el hombre más feliz del mundo - le confesó Inuyasha.

- Inuyasha… - se avergonzó Kagome de sus palabras.

Ambos fueron a su habitación de hotel, donde Inuyasha le dio el anillo sencillo de lapislázuli y plata.

- Inuyasha… es perfecto - le dijo Kagome para besarlo.

Beso que Inuyasha recibió con alegría, una vez se separaron del beso Inuyasha la tomó de la cintura y le dio vuelta en la habitación.

- Kagome, gracias por aceptarme.

- No es la primera vez - le bromeó Kagome

- Cierto - se rió por la ironía.

- Pero, ¿estás seguro de querer casarte conmigo? Es decir, no recuerdo nada sobre nuestra vida antes del incendio, solo tú lo recuerdas y… - Inuyasha interrumpió las palabras de Kagome

- Tranquila, para mí está es una oportunidad para enmendar las cosas, para mí está es la mejor oportunidad que tengo para estar contigo. - le confesó Inuyasha

- Inuyasha…

Nuevamente unieron sus labios.


bueno este seria el otro final de la historia, ahora vendria una precuela que respondera todas las preguntas que quedaron en el aire, alli encontraran las respuestas de todo.

los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece