Capítulo 1.4
Inuyasha y Kagome caminaron hasta el auto de Inuyasha, subieron en él.
- Oye, seguro tienes hambre - le dijo Kagome
- Si, un poco
- Vamos a comer. - le dijo Kagome.
Kagome comenzó a darle instrucciones a donde ir hasta que llegó a un pequeño local, era extraño, estacionó el auto, afuera tenía el nombre en madera Naruto, entro al ver que Kagome entró en el local, era cerrado sin ventanas, también tuvieron que bajar unas escaleras.
- Vamos confía en mí - Kagome le estiró su mano.
Eh, Inuyasha le dio su mano, sin dudarlo. Y entró con ella. Solo había una barra, y varias sillas.
- Kagome, vaya. Viniste temprano - le dijo el que parecía ser el dueño
- Buenos días, señor Uzumaki - le respondió Kagome.
- ¿Qué necesitas? - preguntó el dueño
- Me puede servir arroz con sopa de miso y un pescado, y para beber té verde por favor… para dos - le dijo Kagome
- Si, ya lo noté - le dijo el dueño como broma al ver que ambos tenían sus manos juntas.
Inuyasha se avergonzó un poco, al darse cuenta que Kagome, no rompía las manos. No hasta sentarse en la silla del mesón, para comenzar a comer. Inuyasha veía la comida, y aunque nunca había comido en un lugar tan desconocido como ese, se animó por Kagome a comer.
- Está muy bueno - no pudo evitar decirlo
- Verdad que si, come tranquilo - le dijo Kagome.
Inuyasha acabó por repetir el plato, no sabía si por la noche de ejercicio que tuvo o si era por el ambiente. El dueño comenzó a sentir se feliz que Inuyasha pidiera tanta comida y que lo elogiara por ello, que terminó por regalarle tamagoyaki.
- Vaya, me cayó bien este chico, Kagome está aprobado - le dijo el dueño a Kagome.
Lo que provocó un sonrojo a los dos, y tras verse rápidamente a los ojos y verse descubiertos sus caras terminaron de ponerse aún más rojas. Acabaron de comer y se fueron del local, Inuyasha ya conocía la ruta a la casa de Kagome, y al llegar para dejarla.
- Bueno fue un placer para ti - le bromeó Kagome
- Si, fue una buena noche - le dijo con una sonrisa en la cara.
- Ten un buen día Inuyasha. - le dijo Kagome.
Antes de darle un beso en la mejilla, y salir del auto. Inuyasha simplemente se quedó mudo, y solo veía como esa mujer se alejaba, le dio una extraña sensación, pero podía deberse al sueño que tenía.
Condujo todo el camino a casa, y solo podía pensar en el momento que ellos lo hicieron, maldición fue su primer trío y solo puede pensar cuando lo hizo con ella sola, además de eso debió parecer un novato ya que no pudo terminar los condones… espera con Kagome nunca se puso condón lo hizo con ella libremente, será por eso que le gustó tanto, era su primera vez sin condón.
- Maldita sea
Exclamó Inuyasha sin saber qué pensar, esa mujer lo iba a volver loco, le dio la mejor noche de su vida, un buen desayuno y se despide solo con un beso en la mejilla? Que se creía.
Al llegar a su casa, solo observo como estaba estacionado el auto de su madre en la entrada.
- ¿Por qué, a mí?
Inuyasha no despreciaba a su madre, de hecho la visitaba todos los fines de semana, pero aquel día solo quería dormir, y tenía una salida con Miroku más tarde.
Entró en su casa sin el mayor de los ánimos, busco a su madre con la mirada en la entrada principal, pero no la vio, sin embargo escucho su llanto en la sala, y caminó directo a ella.
- Mamá? - la llamo Inuyasha.
- Mi bebé… - se lanzó a sus brazos sollozando
- Mamá, ¿qué pasó? - le pidió explicaciones un Inuyasha preocupado
- ¿Dónde estabas? No llegabas, donde te habías metido?
- Mamá, estoy bien. Te dije ayer que estaba bien
- Pero cuando llegué aquí me dijeron que pasaste la noche afuera, y me asusté que no llegarás - le decía Izayoi sollozando
- Mamá, mírame, estoy bien. Solo estoy cansado
- ¿Estás seguro?
- Si, mamá. Solo quiero dormir
- Está bien…
- No me puedo dormir tranquilo si no dejas de llorar - le pidió Inuyasha dolido de ver a su madre en ese estado
- Esta bien - dejo de llorar, aunque el hipo no se le iba
- Te amo, mamá
- Y yo te amo más.
Inuyasha, tras darle un beso en la frente, se separó de ella para irse a dormir, ya después hablaría con los empleados, para advertirle que tengan cuidado con lo que le dicen a ella. Se tumbó en su cama, y se durmió inmediatamente.
Cuando los rayos del sol le pegaban mucho en los ojos, aún se sentía cansado pero no podía dormir todo el día. No sabía qué hora era, pero debía ver a Miroku.
Inuyasha se levantó de la cama, se dio un baño para despertarse bien, y cambiarse de ropa. Se fue a despedir de su madre primero, y luego se iría en el auto.
- Mi bebé, ese amigo nunca me agradó - le dijo Izayoi tomando su té, en el jardín
- Mamá, por favor. No comencemos otra vez con esta discusión. Miroku es un buen amigo. El único que tengo.
- Pero siempre me pareció un pervertido
- Mamá, nos vemos
Le dijo Inuyasha para no discutir, se despidió de ella y se fue con Miroku. En el camino, volvió a recordar la noche que tuvo y no se pudo quitar la sonrisa de la cara. Llegó a casa de Miroku, y lo encontró en la sala, hablando por teléfono.
- Vaya cara de idiota - le bromeó Inuyasha
- Y tú? - le regreso la broma.
Ambos rieron en el sillón, Miroku solo podía hablar con Inuyasha sobre su nueva conquista, o con la chica a quien le tiene intenciones.
- Es bellísima, es hija de un fotógrafo famoso, y ella estudió fotografía, quiere seguir los pasos de su padre.
- Claro, y tú vas a conquistarla - le bromeó Inuyasha
- Ya verás, lograré conquistarla - le habló Miroku con determinación.
- Claro, lo que tú digas
- Al menos yo estoy buscando una mujer, desde que terminaste con Mizuki, no has estado con otra mujer, y lo peor es que tienes 6 meses coqueteando con Kagome. - le dijo Miroku
- No coqueteamos, solo hablamos - confesó Inuyasha.
- Que aburrido eres, te hace falta salir, y estar con una mujer. No me sorprendería que ya no pudieras con una mujer - seguía burlándose Miroku.
- Pude hasta con dos, al mismo tiempo - le confesó Inuyasha orgulloso.
- ¿Cuándo? - se impresionó Miroku, de su confesión.
- Anoche, Kagome me llevó a una discoteca, y conseguimos a una chica dispuesta hacer un trío - le relató Inuyasha.
- Oh dios, creo que Kagome me cae bien ahora - le dijo Miroku
- Si, fue la mejor noche de mi vida - le confesó Inuyasha recordando cuando estuvo con Kagome.
- También sería la mejor noche de mi vida, jamás he estado con dos mujeres al mismo tiempo - soñó despierto Miroku.
- Entonces, ¿qué vamos a hacer? - pregunto Inuyasha cambiando de tema
- Bueno te iba a pedir ayuda sobre cómo conquistar a Sango, pero creo que mejor le pido ayuda a Kagome, ella si sabe de gustos - le bromeó Miroku.
- Ah… - suspiro Inuyasha, un poco molesto.
Miroku continuó bromeando con Inuyasha, sin embargo Inuyasha terminó por acceder sobre presentarle a Kagome, sabía que eso podía significar algo, pero quería saber que significaba Kagome para él, y él para ella.
Inuyasha solo pensaba en que Kagome no le era indiferente, tenía ya meses pensando en eso, y anoche tras estar con ella, se dio cuenta que sentía algo más. Pero no conocía ese sentimiento, jamás se había enamorado, y temía haber cometido algún error con ella esa noche. Era domingo así que no trabajaría, posiblemente esté haciendo un trabajo a diario para ganar algo extra, aunque después de no dormir durante la noche posiblemente esté durmiendo.
Volvieron el lunes a trabajar, Inuyasha estaba nervioso debía y quería pedirle a Kagome una cita para la noche, quería confesarle que deseaba que lo suyo fuera algo más personal, no sabía si se estaba apurando y ya se estaba tardando. Todo era tan confuso. Ninguna otra mujer en sus conquistas pasadas lo hacía pensar, solo era el llegando tenían una cena en un restaurante si la cosa iba bien, entonces tenían sexo si también resultaba bien ambas partes decidían que hacer, pero Kagome no formaba parte de ese mundo, como podía saber lo que ella pensaba? Conocía sus horarios de trabajo, donde trabajaba, donde vivía, conocía su carácter, sabía que es muy glotona, debido a que creció en un orfanato, también le gustan las películas, casi de cualquier tema, quiere muchos hijos pero todos adoptados, no le gusta los hongos en la comida, también le disgustan las pastillas, tampoco le gustaban los bravucones, quiere una casa grande, y podía seguir con la lista…
Acaso la conocía tanto? Acaso ella lo conocía tanto a él? Esa noche le preguntaría, y llegaría al fondo de todo, dejaría las cartas sobre la mesa y le pediría que serán a partir de ahora, es obvio que ya no son solo amigos de charla, amigos con derecho? Quizás…
Inuyasha solo veía el reloj, una y otra vez. Sin que éste se moviera. Acaso el día lo estaba torturando? Ya quería ver a Kagome y preguntarle que ocurría entre ellos, pero el maldito reloj no se movía, incluso juraba que se detenía a propósito para torturarlo, ya eran las 7pm sabía que Kagome ya había entrado en el edificio para presentarse a trabajar, pero no podía molestarla ahora, ella iniciaría con la limpieza del piso 13 y subiría hasta el 15. Ella terminaba a las 11pm más o menos, y él iría a esa hora a verse con ella. Estaba muy impaciente, que le diría Kagome?
- Entonces te enamoraste de mí? - le preguntó Kagome para confirmar.
- Yo, la verdad es la primera vez que me pasa, y creí que podía estar contigo - le confesó Inuyasha
- Jajajaja… estás loco, quién querría estar contigo si no pudiste con ella y menos conmigo, de que me sirves? Serías sólo una billetera en mi vida - se burlaba Kagome.
Hasta aquí, me pregunto porque Kagome le dijo tal cosa a Inuyasha
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
