Capitulo 1.5
No, Kagome no es así, ella no actúa de ese modo. Inuyasha se despertó dándose cuenta que todo era un sueño, una trampa de su propio miedo en su subconsciente. Cuando levantó la vista observó que el reloj marcaba las 12:38 am, mierda llegaba tarde. Corrió rápido hacia el ascensor y presionó ese botón como si no hubiera mañana, cuando las puertas se cerraron volvió a presionar el botón para el piso 15 de forma desesperada. Cuando llegó al piso 15, fue corriendo a su pasillo secreto. Y… allí está Kagome sentada sola.
- Kagome - dijo Inuyasha cansado de correr
- Inuyasha… - ella lo veía como si no creyera que está allí.
- Perdón… lamento llegar tarde - decía Inuyasha con la respiración entrecortada.
- Siéntate, que te paso? - Kagome se preocupó de verlo tan agitado.
- Me quedé dormido en mi oficina, lo siento - le confesó Inuyasha
- ¿Dormido? - dijo Kagome sin creerlo.
Tras unos donde solo se escuchaba la respiración agitada de Inuyasha, Kagome comenzó a reír a carcajadas.
- ¿Qué pasa? ¿De que te ríes? - Inuyasha le pidió explicaciones.
- Es que yo temía que me dejará abandonada, luego de la noche que tuvimos, pensé que ya no volverías - le confesó Kagome
- Que? ¿Por qué? - le pregunto Inuyasha
- Yo que sé, los hombres se asustan cuando una mujer sabe más que ellos, les hace quedar mal - Kagome tratando de justificarse
- Kagome no voy a dejarte y menos cuando esa anoche tuve la mejor noche de mi vida - le confesó Inuyasha
- Ah, claro ella era muy atractiva - le dijo Kagome, con una presión en el pecho.
- Te equivocas, lo digo por ti, no podía dejar de verte a ti, pero tú me pedías que solo estuviera con ella… pero cuando tú y yo lo hicimos me sentí, el hombre más feliz del mundo. Me gusta estar contigo Kagome, quiero seguir estando contigo, porque yo me… - Inuyasha se vio interrumpido por ella.
- Te amo… me enamoré de ti - le confesó Kagome
- Kagome…
- No quería, que fueras el primero en decirlo pero tampoco quería decir nada, y arriesgarme a que tú terminarás conmigo - le dijo Kagome muy avergonzada sin poder verlo a los ojos.
- Kagome…
Inuyasha solo se apoyó de sus rodillas, y volteo en dirección a Kagome, para colocar su mano en la mejilla de ella y que volteara a verlo, cuando sus rostros se encontraron, no pudieron evitar acercarse y besarse. Un beso pequeño que solo transmitía el sentimiento de saber que el otro estaba allí.
- Inuyasha…
- Kagome…
Sus bocas volvieron a unirse pero este era más abierto y apasionado, sus lenguas comenzaron a jugar entre ellas, e Inuyasha cayó encima de Kagome, allí estaban los dos en el suelo, besándose, tocándose, gimiendo el nombre del otro.
Inuyasha metió sus manos en su ropa, y poco a poco desapareció.
- No podemos hacerlo aquí, alguien podría venir - le dijo Inuyasha entrando en conciencia
- ¿Cuándo has visto que alguien viene? - le respondió Kagome con esa pregunta.
Ella tenía razón, los guardias de seguridad no revisaban los pisos, nunca los había visto en los 6 meses que venía a hablar con Kagome continuó besándola mientras ambos iban desvistiendose.
- Sabes si el dueño del edificio nos ve en estas condiciones nos va a despedir a los dos - le bromeó Kagome
- Me aseguraré de llamar a la de limpieza para que borre todo rastro - Inuyasha le siguió el juego.
Inuyasha, ya conocía las expresiones de Kagome sus gustos, así que podía adivinar lo que a ella le gustaba. Llegó a la intimidad de ella y sacó la panty de un solo tirón quedando Kagome completamente desnuda ante los ojos de Inuyasha.
- Hermosa, simplemente perfecta - le confesó Inuyasha.
Con sus manos separó las piernas de Kagome dejando su intimidad a su vista, ya estaba húmeda pero no se sentía que era el tiempo correcto, primero la estímulo un poco con su mano.
- Inuyasha - Kagome no podía hacer más que gemir su nombre.
Inuyasha continuaba estimulando a Kagome, incluso le dio pequeñas penetradas con el dedo, y lo movía dentro de ella. Kagome solo podía gemir ante las sensaciones. Cuando ya las sentía por venirse incrementó el ritmo de las pequeñas penetradas, hasta que llegó en su mano.
- Creo que estás lista para mí - le dijo Inuyasha
Mientras se terminaba de sacar el pantalón junto al bóxer dejando libre su prominente erección, antes de entrar en ella decidió probar los jugos de Kagome que tenía en la mano, de su orgasmo previó. Tras varias lamidas decidió entrar en Kagome pero…
- ¿No tienes condones? - le pregunto Inuyasha
- No, pero tranquilo tengo la T de cobre… - Kagome le confesó que tenía el DIU.
Para Inuyasha eso significa luz verde, y entró en ella sin problema, una vez dentro y que Kagome se acostumbrará a él, comenzó su movimiento de vaivén, ambos solo podía gemir el nombre del otro, ya no lograban aguantar más, pronto llegarían a sus propios orgasmos y así fue. Inuyasha se dejó liberar en ella, y cuando salió de Kagome para acostarse un momento con ella, todo su semen quedó en el suelo.
- Hay que llamar a quien limpia el piso - le bromeó Inuyasha.
- Creo que al jefe no le gustará esto - ella le siguió el juego.
- Oye, me gustaría invitarte a salir - le dijo Inuyasha con una sonrisa en la cara
- Se suponía que la invitación era antes de hacer esto - siguió bromeando Kagome
- Bueno, el orden de los factores no altera el producto.
- Touche…
- Entonces ¿aceptas la salida? - le pidió Inuyasha
- Primero quiero que invites a salir a la mujer que más amas - le pidió Kagome a cambio
- ¿La mujer que más amo? - Inuyasha no comprendía sus palabras
- Tu madre… quiero que pases un día con tu madre, invitarla al cine, a comer en un restaurante, a caminar por el parque. Haz que se sienta especial, nuestras madre siempre será la primera persona que amamos - le dijo Kagome.
- Está bien - le dijo Inuyasha con una sonrisa.
Ambos se levantaron y se sentaron en ese pasillo, Kagome le dio a Inuyasha su parte de la comida que trajo, ambos se quedaron allí hasta la hora de salida de ella. Donde Inuyasha la llevo a su casa.
- ¿Quieres entrar? - le preguntó Kagome.
- ¿Entrar?
- Si, quieres quedarte conmigo hoy?
- Si…
Inuyasha estacionó el auto y entró al departamento de Kagome.
- Vaya es pequeño - le dijo Inuyasha al observar el espacio
- Bueno no todos vivimos en mansiones - se burló Kagome
- Tiene el tamaño de la casa de mi perro - se burló Inuyasha
- Bueno ahora será este perro quien viva aquí - le dijo Kagome bromeando con Inuyasha
- Kagome, no me trates como un perro
- Buen chico - le dijo Kagome acariciándole la cabeza.
- Kagome - le advirtió Inuyasha
- Bueno voy a bañarme, ¿quieres hacerme compañía?
- Si…
Ambos entraron en la ducha, y tras mimos y cosquillas, salieron limpios de allí. En la cama tuvieron nuevamente intimidad, para luego dormír abrazados. Por la mañana Kagome se despertó antes que Inuyasha, volvió a meterse en la ducha para limpiar los rastros de intimidad. Ella se vistió, le dejó el desayuno en la mesa, junto con una nota y se fue a trabajar. Cuando Inuyasha despertó se vio solo en la cama, trato de llamara Kagome pero al no obtener respuesta se levantó de la cama, salió desnudo a la sala, y observó el desayuno en la mesa con una nota
- Lamento no poder seguir abrazada contigo pero debo trabajar nos vemos en la noche, come antes de irte. Beso - era lo que decía la nota.
Inuyasha solo se sentó a comer, disfrutando del desayuno, cuando volvió a la habitación para buscar su ropa y vestirse lo primero que hizo fue revisar el teléfono. Allí estaba otra vez, su madre lo había llamado 6 veces, desde hacía una hora, decidió regresarle la llamada.
- Inuyasha! dónde estás? ¿Estás bien? ¿No te pasó nada? - le sofocaban las preguntas de su madre.
- Mamá, estoy bien. - trato de calmarla Inuyasha.
- Seguro estás bien? - ella estaba asustada al otro lado de la línea
- Mamá, ya voy a casa. Dame 30 minutos llegaré lo más rápido posible - le pidió Inuyasha
- No, ¿y si sufres un accidente de auto, por manejar rápido? No, ven lo más pronto posible pero no rápido por favor. - le pidió Izayoi.
- Está bien, mamá. Ya voy
Inuyasha le colgó el teléfono, terminó de vestirse, y salió del departamento de Kagome, ella fue lista al dejarle las llaves, con eso tenía una excusa para verla en la noche, aunque con excusa o sin ella igual la vería.
Al llegar a su casa, su madre lo abrazó preocupada, Inuyasha la abrazo de regreso y le pidió que se calmara, sabía que no podía quitarle todos sus miedos, sabía que ella lidiaba con muchos problemas, pero Inuyasha no quería que esos mismos miedos lo domaran a el. La amaba, que hijo no amaba a su mamá? pero debía hacerle ver que él estaría bien.
- Mamá, ya estoy aquí - trataba de tranquilizarla Inuyasha
- ¿Por qué me haces esto? - le pregunto Izayoi entre sollozos
- No digas eso mamá, yo no quiero herirte. Yo te amo, es solo que quiero vivir mi vida - trataba de decirle Inuyasha, pero no encontraba palabras que tranquilizara el corazón de su madre.
- Pero no es la primera vez que duermes fuera, cuando vine a verte el domingo también pasaste la noche afuera.
- Mamá…
Inuyasha no sabía si confesarle que tenía intenciones de iniciar una relación con Kagome, pero si le decía algo ahora posiblemente le pregunté cosas que él aún no sabe.
Por el momento dejó las cosas así, no le dijo nada a ella, y solo fue a empacar una pequeña maleta. Estaba seguro que Kagome le pediría que volviera en la noche a su departamento, así que metió en la maleta una muda de ropa, cepillo y peine. Y la colocó en la maleta de su auto. Observó a su madre, sentada en el jardín tomando un té. Así que decidió hacer unas llamadas.
- Mamá, tienes planes para hoy?
- Eh, no realmente…
- Ven conmigo
Le dijo Inuyasha estirando su mano, para ayudarla a levantarse, y la guío hasta su auto, donde le abrió la puerta del copiloto, y sin romper las manos le pidió que subiera.
- ¿Qué haces? - le pregunto Izayoi
- Alguna vez te he dicho lo hermosa que eres?
Izayoi no podía evitar sonrojarse por el cumplido hecho por su hijo, una sonrisa se hizo presente en su rostro. Inuyasha cerró la puerta del auto y fue al asiento delantero, encendió el auto y lo puso en marcha.
- ¿A dónde vamos? - pregunto Izayoi
- Es una sorpresa - le indico Inuyasha.
Inuyasha condujo por las calles, hasta llegar a un edificio, desconocido para Izayoi, entró en él. Y estacionó el auto, nuevamente le abrió la puerta a su madre, dándole la mano, le ayudó a salir de él. La llevó hasta una sala oscura, donde un proyector comenzó a mostrarle la película la princesa prometida.
- Tu padre me llevó a ver esta película en nuestra primera cita - le dijo Izayoi entre lágrimas.
- Lo sé ahora la ves conmigo - le dijo Inuyasha pasándole el brazo por los hombros a ella y acercarla a su cuerpo.
Terminaron de ver la película, e Inuyasha sin soltarla de la mano, la llevo al mejor restaurante de la ciudad y le invitó a comer lo mejor del menú, tras una cena donde Inuyasha no dejaba de decirle lo linda y especial que era. Terminaron con una caminata en el parque junto con un paseo en bote.
- ¿Por qué me invitaste a salir hoy? - le hablo una mujer diferente, más animada, más llena de vida.
- Porque te amo mamá, y no quiero que lo olvides nunca - le dijo Inuyasha.
- Inuyasha… yo también te amo, mi bebé
Inuyasha terminó de llevar Izayoi, por una joyería donde le compró un collar nuevo de esmeraldas, y unos pendientes a juego. Una cabina de fotos. Donde hicieron varias caras.
Inuyasha observó que su madre cambió el rostro, era una mujer más vivaz, más jovial, donde había quedado esa mujer? En cambio siempre la veía sollozando, y sin ánimos. Terminó por llevarla a un stand up, donde ambos rieron un rato, por las ocurrencias del comediante.
Inuyasha terminó por observar su reloj y se dio cuenta que eran las 11:17pm, debía pedirle a Kagome su número de teléfono para hablar con ella.
Cuando Izayoi volvió a su lado, la condujo de regreso a la mansión Taisho, donde vivía ella. Volvió a abrirle la puerta del copiloto
- Madame, me permite - le dijo Inuyasha ofreciéndole nuevamente su mano.
- Que caballero… me divertí mucho hoy, gracias. - su madre mostraba alegría en su rostro pero una lágrima se escapó de sus ojos.
- Mamá, ¿qué ocurre? - pregunto Inuyasha dolido de volver a verla llorar
- Extraño a tu padre, y hoy me hiciste recordar cuando él y yo éramos jóvenes, teníamos tantos sueños, nos queríamos mucho - le confesó su madre.
- Mamá, estoy seguro que mi padre despreciaría verte así.
- No puedo evitarlo, pero tienes razón y la verdad es que él nunca ha querido que yo llorase, él me amaba, y yo te amo también a ti.
Hasta aqui, los cambios de Inuyasha seran para bien.
los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
