Capítulo 1.6
Inuyasha le dio un beso en la mejilla a su madre, y se quedó con ellas un rato más antes de irse, cuando ella se vio muy cansada, Inuyasha casi tuvo que obligarla a que se fuera a dormir, le deseó las buenas noches. Se subió a su auto y fue al edificio a buscar a Kagome. Eran casi las 2 am… a los vigilantes se les hacía raro que llegara a esa hora, pero no le prestaron atención. Inuyasha subió al piso 15, y busco a Kagome
- Hola extraña - la saludo.
- Hola extraño - le respondió Kagome.
- Bueno hoy salí con mi madre, por eso llegué tan tarde lo siento - le explicó inuyasha
- ¿Le diste un lindo día?
- Si… gracias por darme la idea, no me había dado cuenta que ella lo necesitaba
- Todas las mujeres queremos sentirnos queridas, imaginaba que tú madre solo quería saber que tu la querías.
- Sentí que mi mamá rejuveneció unos 20 años - le confesó Inuyasha.
- Me alegra que ella esté mejor - le confesó alegre Kagome.
- Oye pensaba, que no tengo tu número de teléfono.
- Ah, es cierto también te lo iba a pedir pero lo olvidé - Kagome sacó su teléfono, y ambos cambiaron de número.
- Eh, bueno. Me preguntaba si esta noche, también vamos a estar juntos?
- Si… trajiste una muda de ropa?
- Si
Terminó la jornada laboral de Kagome, y ambos fueron al departamento de ella, hace varios meses Kagome le había confesado a Inuyasha que era muy amante de las películas, de casi cualquier género. Mayormente le gustaba comedia, acción, romance, aventura, suspenso, terror, etc. Casi cualquier género, pero debido a sus trabajos no tenía tiempo de ver nada.
Al llegar a casa de Kagome decidieron acostarse en la cama con unas tazas de chocolate caliente, a ver y dónde están las rubias?
Ambos reían, bajo la cobija, y al terminar la película solo se durmieron, para Inuyasha era la primera vez que estaba con una mujer y no mantenía relaciones sexuales con ella, pero aún así era feliz de compartir ese momento juntos.
Duraron de ese modo durante varias semanas hasta que Kagome se dio cuenta que en la lavadora había varias prendas de Inuyasha mezclados con la de ella. La verdad era que estaba feliz de saber que ambos mantenían una relación estable, si hubo varias peleas, sobre los hábitos de convivencia que fueron mejorando con el tiempo. Además de eso, Inuyasha le pedía renunciar a su primer trabajo del día, debido a un pequeño accidente laboral donde ella se dislocó la mano y tuvieron que vendarla, de modo que la suspendieron sin sueldo hasta que se recuperará, cosa que le agrado a Inuyasha el poder tener un poco más en la mañana pero le disgustó verle la mano herida.
Kagome solo iba a cumplir con su trabajo de limpieza en el edificio de Inuyasha, sin embargo debido al dolor de mano, ahora tardaba en terminar sus tareas. Lograba completarlas a su hora de salida para que ambos pudieran salir.
También tenían bastante cuidado con los paparazzi, y los reporteros. La última noticia donde salió Inuyasha fue en la salida con su madre y estuvo a la vista por su cambio de actitud, pero ambos lograban evitarlos a toda costa. Inuyasha sabía que Kagome no podría lidiar con la presión social ni las revistas. A veces hasta para salir de su auto se colocaba peluca y mascarilla para no ser reconocido.
Incluso Inuyasha le presentó Miroku a Kagome, donde Miroku logró convencer a Kagome de ayudarle a conquistar a Sango.
- Confía en mí, dile que nunca logrará plasmar en una cámara la belleza que tus ojos ven en ese momento - le dijo Kagome su silla.
Hablaba Kagome a Miroku a través de un auricular. Tras varias semanas que tenía Miroku insistiendo para salir a Sango está por fin aceptó. Ahora Kagome le hablaba a ella a través de un auricular a Miroku para que no arruinara nada. Miroku y Sango estaban en un restaurante de lujo y Kagome estaba al fondo del restaurante donde tenía exceso de vista.
- Vaya, no sabía que era tan importante para ti - se sonrojo Sango ante el halago hecho por Miroku.
- Siempre te he tenido en buena estima, pero nunca volteaste a verme - le confesó Miroku sin que Kagome le dijera nada.
- Seguro le dices lo mismo a todas - le dijo Sango, conociendo su estado de mujeriego
- Dile que… - Kagome le iba a aconsejar que decir pero Miroku hablo antes que ella.
- Solo quería intentar olvidarte, siempre pensé que nunca me harías caso, siempre te vi como una mujer inalcanzable, era como una diosa y yo solo un cero a la izquierda. Pensé que solo podía intentar dejarte atrás pero no pude. Lamento si te hice perder el tiempo - le dijo Miroku disculpándose para llamar al camarero.
- Hablas en serio? - le pregunto Sango
- Como podría mentir? - le pregunto Miroku
- No lo sé tengo miedo que solo sea una conquista más para ti - le confesó ella.
- Te parece si, a partir de ahora me quedo encerrado en mi casa, así confiarias en mi? - le pregunto Miroku
- Quizás… todos merecemos una segunda oportunidad - le dijo Sango
- Eso quiere decir que estarás en periodo de prueba - le dijo Kagome por el auricular.
- Gracias Sango, te prometo no fallar - Miroku tomo sus manos agradeciéndole por eso.
Kagome veía desde su mesa, lo feliz que estaba Miroku de saber que Sango le daría una oportunidad, aunque por un momento sospecho de la dirección que tomaba la mano de Miroku, y cuando se dio cuenta, bah, sonó esa cachetada y resonó por el restaurante, Sango golpeó a Miroku cuando esté le puso la mano en las nalgas. Por un momento Kagome pensó que eso le quitaría esa oportunidad que ella le había dado pero al ver que salió con una sonrisa supo que esa oportunidad seguía en pie.
- Debiste verle la cara, fue muy gracioso como terminó la cosa para Miroku - le contaba Kagome a Inuyasha. Mientras se preparaban para dormir.
- Miroku se arriesgo con eso, pero si Sango lo acepta entonces allá ella.
Ambos compartieron la cama como tantas veces los habían hecho. Era domingo y Kagome por fin podía levantarse hasta tarde.
- Voy al supermercado, ¿deseas algo en particular? - le dijo Kagome
- Trae galletas, y helado… además me gustaría probar el sirope de chocolate como se debe
Le dijo Inuyasha para darle una nalgada, a Kagome le provocó risa sus intenciones, tomó su cartera y salió al supermercado. Inuyasha le tocaba guindar la ropa, se puso a lavar la ropa, cuando acabó el ciclo, llevó la cesta para sacar la ropa de la secadora, pero en ese momento escuchó la puerta.
Inuyasha, dejó su tarea para acercarse a la puerta y abrirla. Había un hombre parado que le daba la espalda, pero aun asi no se estaba quieto, cuando volteo y ambos se vieron a la cara.
- Disculpa está Bubble? - le dijo en un tono extraño
- Lo siento no la conozco - Inuyasha pensó que quizás se equivocó de departamento.
- Oh, perdón… quiero decir Kagome - le dijo el hombre.
- No, ella salió - le dijo Inuyasha de manera cortante, no le gustaba ese hombre
- ¿Sabes cuándo vuelve? - su voz, sonaba desesperado.
- No lo sé, ¿quién eres? - Inuyasha le pregunto
- Dile que Naraku vino, que la necesito - le dijo desesperado.
- Esta bien, yo le digo - Inuyasha iba a cerrar la puerta cuando Naraku colocó su mano impidiendo que la cerrará
- Sabes que lo que vine a buscar, yo sé dónde lo guarda
Dijo Naraku, para entrar a la casa sin quitarse los zapatos en la entrada, fue directo a la cocina.
- Escúchame bien, me estás molestando, fuera de mi departamento ahora - le amenazó Inuyasha.
- Cálmate Bubble no se molestará conmigo - le dijo Naraku sacando las ollas de la repisa
- Inuyasha ya volví - dijo Kagome en la entrada del departamento
- Kagome no entres, tenemos un intruso - le advirtió Inuyasha desde la cocina.
- Intruso? - se preguntó Kagome.
- Bubble, necesito dinero. Dame dinero
Le dijo el tal Naraku, tras hacer un desastre en la cocina, para luego pararse y hablar con ella. Pidiéndole dinero.
- Naraku, por favor. Te lo suplico salte de ese mundo - le pedía Kagome, lo que Inuyasha no entendía
- Bubble por favor debo mucho dinero
Kagome se debatía sobre si darle el dinero o no, al final Kagome dejó las compras en la mesa de la cocina y entró en la habitación, Inuyasha decidió seguirla.
- Kagome, se puede saber. ¿Quién es este tipo? - le preguntó Inuyasha.
- Vivimos juntos en el orfanato, es casi un hermano para mí. - le respondió Kagome, mientras buscaba una caja en el clóset
- Kagome no me inspira confianza ese sujeto - le confesó Inuyasha
- Hablamos después si? Quédate en la habitación dame 5 minutos - le pidió Kagome, para salir de la habitación.
Inuyasha observó como Kagome salía de la habitación, no logró escuchar la conversación, pero no salió de la habitación hasta que se escuchó un golpe. Al salir Kagome estaba en el suelo y observó cómo ese hombre Naraku salía corriendo.
- Kagome, estás bien? - le preguntó Inuyasha.
- Si, estoy bien - le dijo Kagome,
Cuando Kagome levantó la mirada, estaba sangrando por la nariz y tenía un golpe en la mejilla.
- Ese maldito te golpeó! Lo mataré - dijo Inuyasha para tratar de seguirlo
- No, no… déjalo, no importa. - le pidió Kagome deteniendo a Inuyasha.
- Cómo puedes dejarlo así, se llevó todos tus ahorros y te golpeó - le gritó Inuyasha
- El necesitaba el dinero, está bien - lo defendió Kagome
- Dios Kagome. Esto no me gusta - exclamó Inuyasha molestó.
- Lo siento… - fueron las únicas palabras que dijo Kagome.
Ella se levantó del suelo, y comenzó a guardar las compras junto a las ollas que estaban en el suelo, Inuyasha fue a cerrar la puerta, y ayudó a Kagome en la cocina con el desastre que dejó aquel hombre. No hablaron en lo que fue de tarde. Durante la noche cuando solo se disponían para dormir, ambos se dieron la espalda en la cama.
- No podía quedarme sin ayudarlo - le confesó Kagome
- Su forma de tratarte me dio a entender que no es la primera vez - dijo Inuyasha
- No, siempre me pide dinero cuando está en apuros - le contó Kagome
- Esos eran los ahorros de tu vida
- Puedo trabajar y volver a reunirlos - le dijo Kagome.
- No es eso Kagome, debes priorizar tus necesidades, reuniste ese dinero para comprar una casa grande, y ahora tienes que comenzar a reunir de cero. Y si ese tipo lo ha hecho varias veces continuará haciéndolo más. ¿Cuándo te va a pagar? - le pidió explicaciones Inuyasha.
- Inuyasha, no es necesario que me lo regrese - le dijo Kagome.
- Siempre priorizas las necesidades de los demás por sobre las tuyas - le reclamó Inuyasha.
- Inuyasha…
- ¿Cómo fue tu vida en el orfanato?
- Todos teníamos historias distintas, teníamos necesidades distintas. Cuando llegue al orfanato, al inicio no sabía que me pasaría. Recuerdo que algunos niños estaban tan flacos y delgados, débiles con ojos apagados, nos daban de comer un pan al día, yo siempre me aguantaba el hambre o les daba la mitad de mi pan, durante mucho tiempo quería que alguien viniera y nos diera de comer, solo pedía eso - le relato Kagome
- Por eso comes tanto, temes volver a pasar hambre?
- Supongo que mi necesidad de ayudar a todos es porque deseaba que alguien me ayudara a mi de niña. - le confesó Kagome, Inuyasha se quedó un momento en silencio
- Puedo saber porque te llama Bubble?
- Nos pedían recolectar dinero para el orfanato, un día vimos en una tienda una enorme televisión que estaba transmitiendo una serie sobre tres niñas que tenían superpoderes y ellas salvan el mundo.
- Hablas de las chicas superpoderosas ( las supernenas) - le pregunto Inuyasha
- Si, esa… Cuando pasábamos por allí, veíamos que Bubble, siempre era llorona y ayudaba mucho a los demás. Desde entonces en el orfanato me llamaron así.
- Entonces eras llorona - le bromeó Inuyasha.
- No te burles - le pidió Kagome avergonzada.
Inuyasha desconocía su dolor, desconocía lo que era pasar hambre, desconocía como el mundo podía negarle algo tan básico a un niño, él nunca pasó necesidades de niño, pero escuchar como ella pasaba hambre, y no solo ella otro grupo de niños también.
- Kagome, no puedo ni quiero imaginar el dolor por el cual tuviste que pasar. Por eso eres tan samaritana?
- Puede ser…
- Kagome por dios, no me había dado cuenta, me pediste hacer feliz a esa mujer, luego me pedistes hacer feliz a mi madre, ayudaste a Miroku. y... dime algo, cuando te pedí tener una relación, realmente querías estar conmigo o solo lo hiciste para hacerme feliz? - pregunto Inuyasha, y Kagome tardó unos segundo en contestar, segundos que para inuyasha fueron horas
- Realmente quería estar contigo… quiero estar contigo. - le confesó ella.
- Kagome…
Podría creerle, acaso ella le decía la verdad o solo le decía lo que quería escuchar? sacrificando su propia felicidad. ¿Qué quería ella? que deseaba ella? No lo sabía, después de tenerla un año no sabía aún qué pensaba ella.
- Kagome…
- Te amo, Inuyasha
Fue ella quién dio el paso, fue ella quién robó ese beso de sus labios, o quizás ella sabía lo que él quería.
- No quiero perderte Kagome
- No me perderás
- Tampoco quiero que te hagan daño
- No volverá a pasar
- No quiero verte sufrir
- No sufriré… Inuyasha, se que a tu lado puedo ser feliz. Se que contigo yo nunca seré infeliz…
- Kagome…
Qué más podían pedir más que estar juntos? ¿Qué más podían pedir más que tenerse el uno al otro?
- Kagome quiero que te mudes conmigo
- Que?
- Mudarte conmigo… - pidió Inuyasha, más una orden que una petición
- Inuyasha
- Solo dime que sí
Durante tanto tiempo Inuyasha había creído que era ella quien tenía el control, que era Kagome quien dictaba las cosas en su relación, pero no era cierto, él siempre fue quien tenía el mando, ella solo se hacía daño. Veía como Kagome se debatía pero terminó por aceptar. Cosa que le alegró a Inuyasha.
Hasta aqui, las cosas van a mejorar o van a empeorar?
los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece
