Capítulo 1.7
Kagome trato de alargar esa mudanza lo más que pudo, sin embargo se terminó de convencer cuando un día, donde Inuyasha estaba trabajando, llegaron dos hombre buscando a Naraku, al parecer les debía mucho dinero, tanto que la amenazaron de muerte a Naraku y ella sino pagaba la deuda. Cuando Inuyasha volvió, observo como ella estaba asustada en una esquina y tras explicarle lo ocurrido, Inuyasha fue quien tomó las manos por ella a guardar las cosas para la mudanza.
Kagome solo empacó su ropa y artículos de limpieza para la casa de Inuyasha, las demás cosas fueron a la basura o donadas. Inuyasha no deseaba seguir en ese lugar.
- Bueno Kagome llegamos mi casa, es tu casa ahora - dijo Inuyasha en la entrada principal
- Es muy grande, creo que me tomara más de una semana limpiarla - dijo Kagome
- Aquí no tienes que limpiar nada para eso están los empleados - le indico Inuyasha
- Ya veo… - Kagome bajó su mirada
- ¿Qué ocurre?
- Comienzo a sentirme un poco incómoda de este lugar, jamás había vivido en una casa grande.
- Kagome siéntete libre de hacer lo que quieras aquí, cambia los muebles de lugar, el color de las paredes, siembra en el jardín, esta es tu casa también
- Inuyasha… por el momento solo me gustaría dormir
- Vamos a nuestra habitación.
Inuyasha la guío tomado de la mano, sabía que ella se sentía incómoda de vivir en ese lugar sin embargo su incomodidad con el tiempo podría desaparecer.
Cuando llegaron a la habitación, Kagome no pudo más que formar una "o" con la boca al ver la cama, mientras ella dormía con Inuyasha en una cama tamaño 1 , Inuyasha dormía en una cama tamaño súper king.
- Ahora entiendo porque te caíste la primera noche que dormimos juntos. - susurro Kagome.
- Bueno… - se avergonzó de lo ocurrido esa noche
- Inuyasha, yo… - Kagome posiblemente se estuviera arrepintiendo
- Ven aquí te abrí un espacio para la maleta - la guío Inuyasha dejándole las palabras en la boca.
Kagome desempaco sin problema, aunque se mantenía muy callada, no podía evitar sentirse incómoda por todo lo que estaba pasando, acción que no pasó desapercibida para Inuyasha. Después de unas horas, decidieron bajar a cenar, donde tenían la comida ya servida.
- Kagome te quiero presentar a los empleados de la casa - Inuyasha guío a Kagome hasta abajo donde todos los empleados los esperaban en fila.
- Inuyasha… - quería expresarle su incomodidad pero Inuyasha la evitaba, o simplemente hablando el, o ignorándola por completo
- Ellos son, Mioga será nuestro mayordomo, Momiyin y Botan se encargan de la limpieza, Kaede la cocinera y Totosai nuestro jardinero. - Inuyasha se los presentaba uno por uno.
- Un placer conocerlos a todos - les indico Kagome
- Señoras y señores, ellas es Kagome, mi novia vivirá con nosotros - les dijo inuyasha
- Bienvenida, nuestra señora…
Para Kagome parecía ensayado que todos dijeran las mismas palabras al mismo tiempo, sus inclinaciones no le gustaban. No se sentía merecedora de esa casa. Solo comenzaba a sentirse como una intrusa.
- Más tarde te presentaré a mi madre - le indico Inuyasha, al oído.
- Inuyasha…
Kagome quería decirle a Inuyasha lo incómoda que se sentía pero Inuyasha la calló con un beso en los labios.
- Bueno Kagome debo ir a la oficina, tú comienzas a trabajar mañana, ¿verdad? Quédate aquí. Volveré…
Inuyasha se fue y la dejó sola a Kagome en una casa que no conocía con personas que no conocía, no pudo hacer más que encerrarse en la habitación a esperar a Inuyasha.
Para Kagome las semanas comenzaron a pasar, aún no se adapta a tener empleados domésticos, que le preguntarán que quería a cada rato que la veían, aún cuando ella les pedía que no lo hiciera, además que siempre la seguían, y veían cada cuánto cambian las sábanas, de manera poco disimulada, los escucho hablar sobre qué sabían cuando ella e Inuyasha mantenían intimidad, cuando se iba a trabajar era donde obtenía momentos de paz, Inuyasha incluso dejó de verla en su pasillo secreto, ahora solo la buscaba cuando debían irse. Tampoco había razones para que la visitará allí, ella no podía acercarse a la cocina a prepararle algo de comer, trato de pedirle amablemente a Kaede que le dejara entrar en la cocina a preparar algo ella misma, pero Kaede siempre insistía en hacerlo ella, y para no molestarla mas, dejó de insistirle.
Inuyasha nunca dejó de prometerle el mundo, nunca dejó de quererla, nunca dejo que ella se apartará. Pero Kagome, simplemente ya no se sentía como ella misma.
- Cásate conmigo - le pidió Inuyasha, en el jardín donde estaban comiendo
- Inuyasha, yo - Kagome solo podía ver el anillo de oro blanco y con un enorme diamante. Con una presión en el pecho, un dolor muy grande.
- Kagome acepta, por favor. Me harás el hombre más feliz del mundo - le pidió Inuyasha
- Si… si acepto - Kagome lo amaba eso era seguro, nunca dejaría de amarlo, pero no sabía por qué le dijo que si.
Los de prensa se enteraron que Inuyasha estaba manteniendo una relación con una mujer, debido a eso Kagome debía permanecer encerrada en casa.
Hace unos meses, que Kagome se mudó a casa de Inuyasha, conoció a su madre, al inicio Izayoi estaba feliz de que gracias a ella. Inuyasha ahora era más considerado, Kagome solo la escuchaba hablar y hablar, sin tener nada que decir. Tuvo que renunciar a sus trabajos, por pedido de Inuyasha.
- ¿Por qué? ¿Por qué debo renunciar a mi trabajo? - Kagome le pidió explicaciones
- Kagome la mafia te está buscando, como crees que se enterarán que estás aquí? Es obvio que te verán en las revistas y periódicos de farándula sin mencionar las redes sociales.
- Es que no quiero
- Kagome tranquila, yo te protegeré
- Inuyasha, es que yo no me siento… - las palabras de Kagome tuvieron que ser calladas cuando Inuyasha atendió una llamada por teléfono.
Tampoco podía salir de casa, Izayoi siempre le compraba ropa y la hacía probarse todos los conjuntos de vestido que le traía. Esa era su bóveda, esa era su prisión.
Kagome simplemente explotó, ella no aguanto estar en ese lugar, viviendo una vida que no era lo que esperaba.
- Los quiero a todos fuera hoy - les exigió Kagome, a los empleados
- Pero señorita… - le dijo Momiyin
- No debe… - trato de decir Botan
- Yo soy la señora de esta casa los quiero a todos fuera, ¡Ya! Vuelvan mañana, largo!- les exigió
Todos se vieron las caras, pero no podían desobedecerla, todos se fueron sin excepción, dejaron a Kagome sola en la casa.
Lo único que quería era tener un momento de normalidad, ella solo quería tener una casa grande que compartir, con un esposo amoroso, con niños por todos lados, un lugar al cual llamar hogar. No se sentía en un hogar solo se sentía en una bóveda, no podía salir y nadie podía entrar. Todos allí conocían su relación, todos allí sabían lo que ella hacía, la vigilaban y mantenían notificado de todo a Inuyasha.
A Inuyasha le gustaba que ella cocinara, pero desde que se mudó allí nunca ha tocado la cocina, no le había vuelto a cocinar a Inuyasha. Tampoco salían a comer.
- A ver, ¿qué cocino? - trato de darse ánimos y prepararle algo a Inuyasha.
Sabía que Inuyasha llegaría temprano ese día, los empleados seguro lo llamaron para decirle que ella los había echado y él vendría, Así que no tenía mucho tiempo.
Decidió prepararle a Inuyasha, Noodles al miso con atún y espinacas, además de eso hacer un pastel para que ambos puedan compartir, realmente quería que Inuyasha y ella pasarán una noche juntos, ella quería volver a estar con el Inuyasha que se sentaba con ella, para hablar.
Ya estaba por terminar de cocinar los Noodles al miso con atún y espinacas, y tenía el pastel en el horno, cuando llegó Inuyasha.
- Kagome! Kagome! ¿Dónde estás?
- Aquí, estoy quería pa… - Kagome quería explicarle
- ¡Estás loca! ¿Por qué los echaste? Tienes idea de lo que haces? - Inuyasha solo le gritó
- Inuyasha escúchame…
- Tuve que salir de una reunión, para venir a resolver sobre que pasó en mi propia casa!
- Inuyasha por favor, solo quería…
- No, no quiero escucharte… - le dijo Inuyasha, pero ella no aguanto más.
- Te odio, te odio… - comenzó a gritarle Kagome
Kagome solo podía sentir coraje, y odio hacia él en ese momento, la ira se vio reflejado en sus ojos al tornarse rojos. Tomó las cosas que tenía a la mano, y comenzó a lanzarlas hacia Inuyasha.
- Eres un maldito bastardo! - le dijo para lanzarle los panes que estaban en el mostrador.
- ¿Qué te pasa, te volviste loca?
- Si, me volví loca. Estoy cansada de estar aquí - tomo los platos de Noodles,
Inuyasha lograba esquinas todas las cosas que Kagome le lanzaba, ni los gritos con eso se detenían. Hasta que Kagome se le acabaron los objetos a lanzar.
- Te quedaste sin nada - le hablo Inuyasha con superioridad para que no le golpeara nada.
- Sabes que, me voy. No soporto estar aquí - le gritó Kagome para salir de la cocina
- ¿A dónde vas?
- ¡Me voy, no soporto vivir en esta casa! - le dijo Kagome subiendo las escaleras.
- Y a dónde vas? Te recuerdo que no tienes nada, siquiera tienes dinero, lo regalaste todo, lo olvidaste? - le dijo Inuyasha cuando ella cuando llego a la cima de las escaleras, deteniendo su andar.
- No me importa dormir bajo un puente al menos no estaré aquí encerrada! - le gritó Kagome para llegar a la habitación.
- Esta "prisión" como tú la llama te mantiene a salvo - decía Inuyasha entrando en la habitación.
- ¿De quién? De los periodistas, ellos solo quieren esto de ti, si no estuviera contigo créeme que yo no sería importante para ellos - gritó Kagome sacando la maleta, y dirigiéndose al clóset por su ropa.
- Ese es tu maldito problema, quieres volver a esa vida?
- ¡No lo entiendes! ¡Quiero que volvamos a ser nosotros!
- ¿Qué cambió? nada a cambiado
- Tu cambiaste! Y me obligas a estar aquí!
- ¡Estarás a salvo aquí!
- ¡Como que! Soy solo un trofeo para ti! ¿Algo que colocar en la repisa y que lleve polvo? - Kagome ya no aguantaba las lágrimas de tanta irá que tenía.
- Kagome, eres más que eso…
- Entonces dime qué soy para ti?
- Kagome… ¿Qué quieres que haga? - Inuyasha ya no quería seguir peleando, solo quería volver a la normalidad.
- Solo déjame ir - le suplicó Kagome
- Kagome, por favor. Prometiste que no me dejarías
- Por favor, Inuyasha soy infeliz aquí, solo quiero salir de aquí - le suplicaba Kagome entre lágrimas ahora de tristeza
- Kagome…
La vio arrodillarse y suplicarle poder irse, Inuyasha no sabía que hacer, por un lado no podía dejar que ella se quedará sabiendo lo infeliz que era allí, y por otro lado sabía que si la dejaba ir sería el fin de su relación.
- Kagome, no quiero perderte - le suplico Inuyasha también
- Ya me perdiste hace tiempo - le respondió ella.
- Kagome por favor
Inuyasha se arrodilló con ella, abrazándola. Y tratando de darle consuelo. Ambos quedaron un momento allí, tratando de encontrar en el fondo una solución, tratando de obtener una respuesta a su problema.
- Creo que debemos terminar - dijo Kagome en un susurro
- No quiero, de verdad. No quiero que te vayas - suplicaba Inuyasha.
- Te amo, Inuyasha. Pero no podemos estar juntos - dijo Kagome, tomando el rostro de Inuyasha en las manos, y viéndose de frente.
- Yo también Kagome
Eso simplemente representaba el fin, no podían seguir teniendo algo que murió hace tiempo.
- Inuyasha…hay un olor extraño
- Extraño?
Cuando Inuyasha volteo hacia la puerta observó que estaba entrando humo.
- Kagome, debemos salir de la casa - exclamó asustado.
- Que?
Kagome no se dio cuenta hasta que observo el humo entrar en la habitación, fue allí que su mente hizo clic al recordar el pastel en el horno.
- Es mi culpa - dijo Kagome
- No, los accidentes pasan - dijo Inuyasha para que ella no sintiera culpa.
Inuyasha solo podía pensar en cómo sacarla de ese lugar. Debía protegerla a ella, por suerte no había nadie más en la casa.
- Toma… - le dijo Inuyasha
Al romper una camisa, y dársela a Kagome para que respirara, se mojaron en el baño, bañandose solo en agua para evitar las llamas lo más posible, debían llegar rápido a las escaleras y bajar antes que estás se vieran destruidas.
- Inuyasha…
- Tranquila estaremos bien
El fuego se veía, al cruzar el pasillo y llegar a las escaleras observaron que estás ya estaban siendo consumidas por el incendio, Inuyasha no deseaba arriesgarse a que se rompieran.
- Cof, cof - Kagome tosía a causa del humo.
- Maldita sea…
Tenía que pensar rápido, no podía perderla, si al menos se salvaba ella sería feliz, moriría sin arrepentimiento.
Un arrepentimiento que posiblemente sufrirá eternamente al ver como el suelo se rompió y Kagome estaba siendo absorbida por él. Logró sostenerla de la mano para que no cayera.
- Inuyasha, tengo miedo
- Tranquila, no voy a soltarte
Pero sus palabras no duraron ya que el suelo también se rompió para él, y como si estuviera en cámara lenta se veían a los ojos, solo podían verse a los ojos, hasta que cayeron perdiéndose entre las llamas.
Y Fin, ahora comprenden el origen de todo. Su separacion la infelicidad de Kagome, depender de ustedes que final les dan. si el primero donde ambos no recuerdan nada y se ve que Inuyasha esta cometiendo los mismos errores que la primera vez.
Oh, el segundo final, donde solo Inuyasha recuerda su relacion y mejora su relación con ella. pero Inuyasha se obsesiona con ella.
Los personajes no son míos son creación de Rumiko Takahashi solo la historia me pertenece.
