El sol era radiante, tanto que parecía más bien un sol de verano, no podía creerlo, estar simplemente parada bajo aquellos intensos rayos de sol, hacían sentir a la castaña que genuinamente estaba en verano y no en pleno invierno.
[ Dios... Esta sensación... ¡Me vuelve loca! ] Levantaba su mano para mirar al cielo, cubriendo sus brillantes ojos y que estos no fueran dañados por los rayos del sol. Una sonrisa nostálgica se dibujaba en su rostro, pese a estar sin saber si debía abrigarse más o quitarse capas de ropa, su cabeza divagaba más bien entre tantos recuerdos. Suspiró con aquel aire melancólico cerrando los ojos, sacudió la cabeza y se dirigió por las maletas, aún se encontraba en el aeropuerto, la multitud iba y venía, encuentros y despedidas se podían encontrar, seguramente, aquel aeropuerto había visto besos más sinceros y llenos de sentimientos que otros muchos en cualquier otro lugar.
—¿Hello?— El sonido de su móvil acababa de sonar, una pegajosa música pop sonó y casi pasó por desapercibido para sus oídos entre tanto bullicio del aeropuerto hasta que logró reaccionar a tiempo y atendió el llamado.
—¿Mimi? ¿Dónde te encuentras? ¡Escucho MUCHO ruido!— Una voz alegre se podía escuchar por la bocina, aquello tomó por sorpresa a la castaña quien volteó a ver el identificador, sonrió de medio labio al escuchar la voz y después sacudió la cabeza para salir de sus pensamientos.
—¿En dónde más podría estar? Me encuentro saliendo de mi turno, pero Miyako... ¡Es un hotel, siempre hay ruido!— La sutil risa de la chica intentaba ocultar su pequeña mentira, estaba muy lejos aún de estar en un hotel.
—¡Cierto! Jajaja no sabía dónde estabas por tantas voces y ruido. Por cierto Mimi ¿Cuándo vienes? ¡Te tengo grandes noticias!—
—¿Grandes noticias? No creo que sea grande a menos que me digas que Hikari o tú se van a casar, jeje.—
—... ¡MIMI! ¿Qué cosas dices?—
La charla era de lo más casual para dos amigas, Mimi intentando desviar cualquier tipo de cosa que pudiera hacer que Miyako sospechara de que se encontraba de nuevo en Japón, y mientras que la joven de anteojos peleaba por teléfono con su amiga al ser sonrojada por las palabras de la castaña. La amistad que tenían Mimi, Miyako y Hikari, era la más grande que existió, se habían vuelto la versión femenina de los tres mosqueteros, y en especial, Miyako y Mimi se habían vuelto mejores amigas, en especial luego de que la joven de lila cabellera había estado en el momento que cambiaría la vida de la castaña.
—Señor Ishida ¿Ya tienen una fecha para la boda?—
—Uhmm... No estoy seguro aún, dejaré que Sora lo elija luego. Siguiente pregunta.— En aquel momento, en un salón de conferencias de un prestigioso hotel, cierto rubio de vibrantes ojos azules se encontraba respondiendo preguntas a diversos reporteros, la noticia ya era tendencia en todo Japón "Yamato Ishida, vocalista y guitarrista de 2W (Wild Wolves), anuncia su compromiso con la exitosa y renombrada diseñadora de modas Sora Takenouchi ¡El anuncio del siglo! Las fans de 'Yama-chan' están enloquecidas con la noticia, varias llorando y aún entre lágrimas ¡Apoyando el compromiso! Si quieres saber más de esta nota, continúa leyendo..."
—¿Cuándo fue el momento exacto en que se dio cuenta que quería pasar TODA SU VIDA al lado de la señorita Takenouchi?—
—Esa respuesta es muy fácil.— La rueda de prensa continuaba, varias preguntas se le hacían al rubio, por lo general, Yamato no era precisamente muy "expresivo", claramente se le veía como alguien amable ante sus fans y en los medios, pero siempre prevalecía aquel aire distinte y solitario, como si pese a ser "la persona más feliz del mundo", realmente no fuera del todo feliz. —Yo no lo recuerdo realmente, pero... Luego de aquel accidente... Ver a la bella Sora llevarme flores y estar cuidándome día y noche... Creo que es se fue el momento en el que supe que quería pasar toda mi vida a su lado.— Concluyó con una tenue sonrisa, los recuerdos de aquel día volvían a su cabeza, y aunque no podía recordar nada antes de despertar en aquella ocasión, siempre sentía ese sabor agridulce en la boca, aunque atribuía el hecho a no poder recordar "momentos importantes" vividos antes con Sora, o al menos eso era lo que él creía.
El pitido de la puerta al sonar la tarjeta de la habitación, se pudo escuchar, las luces estaban apagadas, el botones abría y dejaba en el lugar el equipaje de la castaña tras ensender las luces. Una bella habitación de hotel, una suite mejor dicho, tenía una pequeña "sala de estar" pasando un par de metros tras avanzar de la puerta principal, posterior había una pequeña cocina, y bueno, rayos, en general, parecía más bien un departamento para una persona con lujos. —Muchas gracias.— La castaña vio al personal del hotel partir y cerró la puerta detrás de ella, llenó sus pulmones de una gran cantidad de aire y de golpe lo dejó ir. Avanzó hasta la puerta la cual, al abrirse, se podía apreciar una enorme cama king size en la cual se arrojó boca abajo.
Las horas habían sido muchas de viaje, estaba exhausta y más que nada, dudosa... No tenía fuerzas para absolutamente nada, los años habían pasado, se había graduado como chef en Nueva York, sus padres habían regresado a vivir a Japón hacia dos años y, si bien tenía amigos en la gran manzana, se sentía sola, por ello, al haber visto la oferta de trabajo para trasladarse a uno de los hospitales más prestigiosos de Japón, tomó la oportunidad, gracias a sus habilidades y buen historial, logró tener el empleo, pero aún así... —Me pregunto si realmente hice bien en volver...— Suspiró una vez más, se sentía abatida, muy desganada y con un sin fin de emociones encontradas. Intentando despejara mente, se arrastró sobre la cama y tomó el control de la televisión apretando el botón de ensendido: "El talentoso y conocido Yamato Ishida anuncia en una rueda de prensa su compromiso con la famosa diseñadora de modas Sora Takenouchi, aún no se tiene una fecha exacta para el gran día ¡Parece que le gusta tenernos a la espectativa!" —...— Aquella noticia había sido como un gran balde de agua helada para Mimi, buscaba despejar su mente, no sentir que una vez más, el mundo entero se le venía encima... Su piel estaba pálida, la mirada perdida y no fue sino hasta que sintió cómo las lágrimas caían en cascada por sus mejillas hasta sus manos, que pudo darse cuenta del llanto; cubrió su rostro con ambas manos, no pudo ni atinar a cambiar el canal o apagar la televisión, simplemente no podía parar de llorar, tuvieron que pasar las horas hasta que la noticia cambiaría, y aun así, cada tanto se volvía a repetir sobre el compromiso de Sora y Yamato...
Las luces nocturnas iluminaban todo en el exterior, no habían pasado muchos días desde que el año nuevo había llegado y con él, la noticia de aquella futura boda entre ambas figuras reconocidas, la televisión y todos los medios de comunicación había enloquecido todo el día, en las redes sociales, era tendencia la noticia, pero en el corazón de aquella castaña que se había dormido con el corazón todavía más roto de cómo cuando habían llegado a su país, parecía ser que la única tendencia sólo era esa... Tener el corazón eternamente roto.
El sonido del teléfono una vez más hizo escuchar, aquella pegajosa canción pop ya llevaba buen rato sonaba, dejaba de sonar y volvía a empezar ¿Cuántas llamadas ya se le habían hecho? No llevaba la cuenta, pero suponía, debía de dar gracias que el aparato lo hiciera. Con los ojos rojos y muy hirritados, hinchados a más no poder, la castaña tanteó con su mano por toda la cama hasta dar con el móvil y lo respondió. —¿Hello?...— Su voz se escuchaba algo ronca y desgastada.
—Mi... ¿Mimi? ¿Te encuentras bien? ¿Estás enferma? ¿Ocurrió algo?— Como era de imaginarse, la voz pertenecía a su mejor amiga, la verdad, Tachikawa no sentía muchas ganas de entablar la conversación, pero sabía que sí no seguía la corriente, seguramente Miyako se desesperaría y sería inclusive capaz de tomar el primer vuelo a Nueva York sólo para darse cuenta que su amiga ya no vive más allí.
—¿Yo?...— Carraspeó un poco intentando aclarar su voz. —Miyako... ¿Recuerdas la diferencia horaria? Estaba durmiendo... Por eso escuchas así mi voz... No me pasa nada, pero mejor dicho... ¿No tendrías qué estar durmiendo ya?— Mimi intentaba sonar animada, aunque era casi imposible aquello, Miyako solo permaneció en silencio por unos minutos, cosa que extrañó a la castaña quien volteó a ver la pantalla de su teléfono asegurándose de que la llamada no hubiera sido interrumpida. —¿Miyako?—
—...— No hubo respuesta con palabras, sólo un pesado suspiro y luego unos segundos más de silencio, la castaña volvería a intentar hablar, más se quedaría con la palabra en la boca. —Mimi... Sé sincera... ¿En dónde estás?—
—¿Qué?— La voz de la joven de lila cabellera se escuchaba sería, tanto el tono como la pregunta por sí misma extrañaron en gran manera a la castaña. —¿A qué te...—
—Mimi, en la tarde, Hikari y yo nos encontramos a tus padres en el centro comercial, nos dijeron algo muy curioso...— La voz de la mejor amiga con lentes seguía muy sería, disgustada y aun así, daba la pauta para que su amiga respondiera, sin embargo, no hubo respuesta por parte de la mayor y Miyako solo suspiró nuevamente con pesadez. —¡Mimi! Lo pregunto de nuevo ¿Dónde estás? Si no me respondes, te juro que recoreré todo Japón de ser necesario hasta encontrarte y ¡No te gustará nada mi reacción cuando te encuentre! ¿POR QUÉ NO ME DIJISTE QUE VENDRÍAS A VIVIR A JAPÓN?— Miyako no era precisamente el espíritu de la paciencia, saber que Mimi había vuelto y que estaba misteriosa, sin mencionar las cosas que está no le había dicho... Todo era muy extraño para la menor del dúo, desde hacía tiempo, Miyako y Mimi se contaban absolutamente TODO la una a la otra sin omitir nada y ahora, la mayor guardaba secretos muy importantes, no lo podía dejar pasar por algo.
—Miyako... Tranquilizate...—
—¡NO ME PIDAS QUE ME TRANQUILICE, MIMI TACHIKAWA! MI MEJOR AMIGA HA DECIDIDO VENIR A JAPÓN DEFINITIVAMENTE Y NO ME HA DICHO NADA ¿CÓMO SE SUPONE QUE DEBO TOMAR ESA NOTICIA?— Por la bocina del teléfono, se podía escuchar el coraje y el llanto de las palabras de la chica, estaba dolida y aun así, intentaba comprender a su amiga.
—... Lo siento Miyako... Ya es muy tarde hoy... Te mandaré mi ubicación y pueden venir mañana...— La voz de Mimi denotaba toda la tristeza, simplemente se recargó un poco en la cama y con su mano libre, sin querer volvió a ensender el televisor, de nuevo la noticia de Yamato y Sora que logró escuchar Miyako por el micrófono.
—Mimi... Ya... ¿Lo sabes?— Angustiada y preocupada, la chica tuvo mucho miedo, dejó de lado su enojo, solo estaba preocupada por la castaña.
—Si... Desde medio día... Cuando llegué...— La voz de la chica se quebraba y las lágrimas una vez comenzaban a derramarse.
—¡Mimi, no llores! Mándame tu dirección, iré ahorita mismo ¡Necesitas una dosis extra de Inogami!— Inogami... Aquella era la peculiar forma que había encontrado el trío para referirse a cuando alguna necesitase de las otras dos haciendo la combinación con los apellidos de las que serían el apoyo.
—.. Sí...— Mimi no pudo decir más y simplemente asintió mientras mandaba su ubicación y colgaba el teléfono, apagaba la televisión y simplemente, sentía morirse en vida.
¡Bueno! Oficialmente inauguro este nuevo proyecto (?) espero que sea mucho de su agrado y NO SE PREOCUPEN, si bien esto empieza con un Sorato :x después se volverá un bello Mimato 3 así que ¡No se desesperen! Espero que sea de su agrado, estaré actualizando constantemente, o al menos eso espero (?)
