Aún no sabía porqué tenía que pasarle tantas cosas... si hacía un viaje al pasado, el cual, sinceramente la joven castaña no quería y solo le generaba más dolor, pero desde aquel momento en el que había regresado por un corto tiempo, pero el suficiente como para estudiar parte del bachillerato en Japón... las cosas se han salido de control regalando un nuevo giro a su vida... pero aun así... eso no era motivo como suficiente para que no dejara de preguntarse "¿ Por qué yo? ? [ Todo es un maldito dolor de cabeza... ¡Haz que pare! ]Sentía como si su cabeza le fuera a estallar y el aire comenzaba a faltarle, por un momento, sentí que todo a su derredor giraba hasta que escuchó...
—¿MIMI?— Pese a ser poco más de media noche, la puerta de aquella habitación era tocada con gran fuerza y la voz chillona de cierta chica se podía escuchar con fuerza.
—¡MIMI! ¡ESTAMOS AQUÍ!— La voz de otra chica se le unió, no era solo una, sino dos las jóvenes que se encontraron del otro lado de la puerta, en pleno pasillo causaron alboroto.
—¿Chi...chicas?...— En la cama, Mimi se encontró, no sabía si sujetar su cabeza como si esta fuera, o bien a explotarle, oa caérsele, eso o estar agarrando su pecho ante la presión que sintió y la carencia de aire, era un caos total, sin embargo, una vez que escuchar todo el alboroto fuera de su habitación, que de seguir, seguramente los demás huéspedes llamarían a recepción para que sacaran al dúo del hotel, aquellas voces lograron que la castaña pudiera olvidarse de todo, pudiera sentir cómo por fin el aire regresaba a sus pulmones y, de forma torpe, dando tumbos contra todo, despertarse hasta llegar a la puerta de su habitación.
—Mi...¿MIMI?!— Cuando la puerta se abrió, la inicial "alegría" de la chica de cabellera lila y la joven de chocolatada cabellera, cambió por la de clara preocupación, las dos, sin pedir permiso o pensárselo dos veces, entraron sin más en la habitación, sostuvieron juntas el cuerpo demacrado de su amiga y cerraron la puerta detrás de ellas.
—Mimi... ¿Cómo es que estás así?— Miyako era quien más sostenía a la mayor del trío, fue la primera que se había lanzado a sostener el cuerpo debilitado de la contraria tan pronto la puerta se había abierto. —Dios... ¡Ni siquiera te ha cambiado!— Y era cierto, desde el momento en que había llegado al hotel, Mimi no tuvo más fuerzas luego de haber visto la impactante noticia, no se había cambiado de ropa ni nada, continuaba absurdamente abrigada.
—¡Cielos! Miyako ¡Hay que llevarla a que se dé un baño! Eso y ¡Llamar a un doctor! ¡Mimi está ardiendo en fiebre!— La más joven del trío forzó a tocar la frente de la mayor, casi al instante tuvo que apartar su mano puesto que estaba realmente caliente. Con ayuda de la chica de lila cabellera, desabrigaron a Mimi y la llevaron a darse un baño mientras llamaban a recepción por asistencia médica.
Las horas pasaron, sinceramente, la más bella de las tres chicas no supo nada de sí, tenía recuerdos borrosos, todo le había dado vueltas, casi se sintió como si hubiera ingerido grandes cantidades de alcohol y no recordara nada, sin embargo, para cuando abrió sus ojos, pudo todo estaba aún algo oscuro, no recordaba ni siquiera el lugar en el que se encontraba, pero pudo notar y reconocer a dos personas por las cuales, daría su vida por ellas. —Hikari... Miyako...— Susurró mostrando una apenas tenue sonrisa en sus labios. A su diestra, Hikari se encontró, pareció que sostenía un traste con agua la cual, por puro milagro no se había derrabado sobre la cama; a su izquierda, con los lentes redondos movidos en diagonal y babeando un poco, sujetando una tira de pastillas y un termómetro, Miyako se encontró. La fiebre ya le habia bajado, la hora era desconocida, las gruesas cortinas de la habitación no permitían que la luz artificial o natural se filtrara en el lugar y no había un reloj presente que pudiera ayudar. —Chicas...— Susurro intentando que ninguna de las dos se asustara y pegara un brinco, si bien no se encontró en las mejores condiciones, saber que tenía a sus mejores amigas con ella, ESO era algo que la ayudaba e impulsaba a estabilizar firme
—...No... mamá... cinco minutos más... no llegaré tarde a clases por cinco minutos...— Miyako hablaba dormida, hacía pequeños ruiditos tiernos y se quejaba un poco, simplemente no abría los ojos, solo se quejaba y fruncía el ceño, aferrándose un poco más a la joven de acaramelada cabellera.
—...Uhmm...— Quien solo apenas se quejó un poco y, debido a tanto parloteo de la otra chica, fue Hikari quien apretó un poco sus ojos para después intentar abrirlos. —...Mimi... ¿Cómo te encuentras?— Bostezó un poco, se limpió los ojos e intentó no derramar el agua sobre nadie. La tenue luz de la lamparita de noche le permitía ver un poco, no notaba el rostro tan enrojecido de Mimi, salvando la hinchazón de ojos, simplemente le tocó la frente para comprobar que la temperatura fue más normal.
—¡No mamá! ¡No quiero!— Sin embargo, quien no pareció dar señales de vida, era Miyako, cosa que quedó un poco de gracia en la mayor y en la menor, solamente soltó un suspiro con pesadez; sujetó el paño que había estado usando para mantener fresca la frente de Mimi, lo mojó y se lo arrojó en el rostro a la chica que aún dormía.
—ESTAMOS EN UN DILUBIO!— Miyako pegó el brinco completamente asustada, eso propició una risa sonora en la chica convaleciente.
—¡Se supone que estamos cuidando a Mimi! Miyako ¡Ni siquiera querías despertar!— Frunciendo ligeramente el ceño, Hikari inflaba sus mejillas viendo fijamente a la joven de lentes quien parecía acomodárselos ahora luego de lanzar al piso el paño mojado.
—Pero si la estaba cuidando!—
—Seguramente también estabas roncando!— No podía dar fe de aquello ya que, ni la misma menor supo el momento exacto en que ella sucumbió ante el cansancio, así que menos sabía si su amiga roncó o no, solo tenía la certeza de que se reusaba a despertar.
—Bueno, bueno ¡Chicas! No hay porqué pelear ¿Sí?— Aunque a Mimi le parecía de lo más cómico y tierno aquel comportamiento infantil en sus amigas, al ser la mayor, de alguna forma sintió que debía, mínimo intervenir y ser la mediadora.
—Dejando de lado los ronquidos de Miyako.— Tomó primero la palabra Hikari.
—OYE!— Y claramente Miyako no sería feliz con lo primero dicho.
—¿Cómo te encuentras Mimi?— Y la menor del trío ignoró por completo la queja de su otra amiga para operar en la que, al menos en ese momento, era prioridad.
-¡Is true! Mimi ¿Cómo te encontraste? Nos asustaste mucho anoche, llegamos y casi te caes de golpe contra el piso, además tenías mucha fiebre...— La joven de anteojos se acomodaba los mismos mientras mostraba su rostro toda la preocupación del mundo por su amiga, eso era lo que hacía que, a quien interrogaban, no pudiera hacer más que sonreír algo agridulce.
—La fiebre ya me bajó, creo.— Fue entonces cuando Miyako se apresuró a ponerle el termómetro para comprobar. —Del resto... bueno... supongo que tendré mejores momentos...— Tuvo que hacer una pequeña pausa, no estaba seguro de cómo abordar el tema. —Ustedes... ¿Ya lo sabían?— Dudó, pero al final, intercambió mirada con ambas chicas en busca de alguna respuesta, Miyako solo negó rápidamente con la cabeza.
—No estaba seguro... ni siquiera Takeru estaba seguro... pero le había comentado algo al respecto a su hermano...— Si bien Hikari se tomó su tiempo pensando cómo responder la pregunta, no darle tampoco muchas vueltas al asunto. —No creímos que de verdad lo fuera a hacer...— La menor apretaba sus labios con determinada fuerza, frunciéndolos por lo "incómodo" de la situación, más que nada por lo frustrante y triste.
—...Ya veo... nunca creí que... llegaría tan lejos...— La mirada de la chica de acaramelada cabellera parecía perderse, sus ojos perdieron un poco el brillo y su sonrisa parecía incluso falsa. —¿Taichi nunca hizo nada?— Preguntó con apenas una leve esperanza, aunque estaba igualmente muy confundida.
Hikari se pasó la mano por su corta cabellera chocolatada y negó con la cabeza. —Mi hermano... no quiso interrumpir en esa relación... Sora siguió sin aclarar sus sentimientos y Yamato... bueno...— El ambiente evidente estaba tenso en la habitación, a medida que la conversación avanzaba, solo podía sentirse mas pesado todo.
—¡Bueno! ...— Miyako intentó interrumpir el momento, no estaba seguro de qué decir y por lo mismo, se notaba algo nervioso. —Mimi ¿Cómo es eso de que ahora vivirás aquí?— Sin embargo, había encontrado exactamente la forma de cambiar todo el tema para olvidarse del triste pasado.
—¿Cómo sabes que ahora viviré en el hotel? ¡Ni siquiera les dijo a mis padres!— Los ojos de la chica se abrieron grandes ante la sorpresa, si bien Miyako se refería a "aquí" hablaba de Japón, la mayor lo entendió como referencia al hotel, pero precisamente sus palabras , fueron las que hicieron ahora sorprender en gran medida a sus amigas.
—¿Cómo vivirás en el hotel?!— La sorpresa había sido tremenda en ambas, fue entonces cuando Mimi comenzaba a explicarle a sus amigas, no les dijo que era debido a lo sola y desanimada que se sentía, sino más bien a que había visto la oportunidad de volver a su país y que sin sus padres o algún "amor" en Nueva York, no había nada que la mantuviera ahí, por eso más que nada había vuelto, además de que, claramente, extrañaba a las dos un montón.
—¡Eso es fantáaaaastico!— Miyako, luego de escuchar la noticia, no pudo evitar emocionarse MUCHO. —Te volviste la chef principal de este hotel ¡Qué increíble! Casi no puedo ni creer que sea la mejor amiga de alguien así de importante!—
—¡SEAMOS! Querrás decir.— Corrigió la menor del trío haciendo un leve puchero, cosa que hizo reír levemente a la mayor.
—¡ESO! Pero ¡Es que igual sigue siendo increíble!—
—Pero ¿De verdad vas a vivir en el hotel? ¿No sería mejor buscar un lugar propio?— Si bien se comportaba igual de infantil que sus amigas, Hikari seguía siendo la más centrada y un poco más "madura".
—¿QUÉ? Pero Hikari ¿Quién más puede decir que vive EN UN HOTEL? ¿Realmente debería, Mimi, dejar pasar la oportunidad?—
Antes de que discutieran por ver qué lugar era más "genial" para vivir, Mimi tuvo que carraspear un poco para llamar la atención de ambas chicas. —Por el momento, sin duda alguna viviré en el hotel, viene incluido con el trabajo, cuando haya juntado más dinero y me encuentre estable económicamente hablando, buscaré otro lugar dónde vivir.— La respuesta no terminaba de convencer ni a la castaña menor ni a la joven de lentes, pero al mismo tiempo, les parecía lógico.
—¿Y cuándo comienzas a trabajar?— Preguntó Hikari.
—La próxima semana, el próximo jueves comienzo.—
—¡Entonces hay que hacer una fiesta para celebrar tu llegada y nuevo trabajo!— Miyako, completamente emocionada, daba un pequeño brinco en la cama dejar en claro que, inclusive que Mimi se negara, la fiesta sería un hecho.
—Creo que estaría bien, tiene tiempo que no nos juntamos todos.— La menor sonrió dulcemente, aunque al decir "todos" realmente no se refería a todos, del grupo de amigos, excluía a Yamato y a Sora, aunque todos comprendían las circunstancias, preferían mantenerse un tanto alejados de ellos, además de que al ser figuras públicas, siempre estaban muy ocupados.
—¡SÍ! Hay que comenzar a preparar todo, le hablaré a los chicos ¡Busquemos dónde nos reuniremos! Tiene que ser un lugar ¡Muy alegre! También tenemos que ver qué nos vamos a poner ¡Será como en los buenos tiempos!— La chica de lentes iba a mil con tanta emoción, sobre todo pensando en qué tipo de comida tendrían, cosa que hacía reír a las otras dos.
Para Mimi, seguramente no era el mejor momento de su vida, pero no podría llegar a ser el peor, al menos por ahora, y menos si tenía a sus mejores amigas de su lado [ Sí... esto es lo que me hacía falta... mis amigas... ] Su expresión por fin se suavizaba, una sonrisa dulce se dibujaba en su rostro, aunque en el fondo su corazón seguía hecho polvo, saber que podía contar con sus amigas en las buenas y en las malas, eso no se podía comparar con nada.
Y ¡aquí tenemos la continuación! Seguramente todavía no comprendan bien lo que ocurrió ¡Pero no desesperen! calculo yo que en el próximo o al menos en dos capítulos más, seguro podrán tener respuestas... ¿O tal vez no? ¡Solo espero que les siga agradando esta historia! c:
