Cita doble
Por Fox McCloude
Disclaimer: Pokémon y todos sus personajes son propiedad de Satoshi Tajiri, Nintendo y GAMEFREAK. Todos los derechos reservados.
Región de Unova, Ciudad Nimbasa…
- No sé cómo fue que me convenciste de esto. – se quejó Misty, mirándose al espejo y tratando de admirar su aspecto.
Se encontraban en una boutique de ropa de marca en la Avenida Unión, una larga calle llena de tiendas y negocios de alto prestigio, tanto para entrenadores como para no-entrenadores. Estaban aquí para la premier de la nueva película de Daisy en el cinema de Estudios PokéStar, y siendo ella la actriz protagónica era natural que les hubiera conseguido boletos gratis.
El problema, era que para eso faltaban todavía algunos días, y hasta entonces, habían estado yendo de aquí para allá tratando de matar el tiempo.
Mientras Violet y Lily estaban en sus propios asuntos (tenían una cita en el spa), Misty había tenido que quedarse con su hermana mayor, con las dos yendo de compras, y así era como habían terminado en esta boutique.
No era que se opusiera a comprar algo de ropa nueva, y admitiéndolo le gustaba el atuendo que llevaba. Pero ¿para qué lo necesitaba? Ya tenían sus vestidos para la premier después de todo.
- ¿De qué te quejas, hermanita? Si estás divina, te verás perfecta en nuestra cita.
- ¿Nuestra? – preguntó la pelirroja. – ¿No se supone que es "tu" cita con Tracey?
- Ah vamos. – explicó la rubia. – No es mi culpa que Tracey se haya encontrado con un amigo, y decidiera llevarle una cita también. Deberías sentirte afortunada, ¿no te parece?
Misty tuvo que contener el impulso de poner los ojos en blanco. Sinceramente no estaba interesada en ir de cita doble con Daisy y Tracey. De hecho, tenía la extraña sensación de que las otras dos intencionalmente habían elegido el día de hoy para dejárselo a ella, pero al parecer, ya no había vuelta atrás.
Había estado tan ocupada siendo líder del Gimnasio Cerulean que se había desconectado un poco de tener citas. No porque no hubiese quien la invitara a salir; hubo ocasiones en que los retadores venían específicamente para retarla en busca de pedirles que saliera con ellos si lograban ganar. Y siempre se aseguró de derrotarlos completamente para no tener que hacerlo, ya que algunos no fueron tan comprensivos como Georgio para aceptar un "no" por respuesta a la primera.
Después de todo, había una sola persona con quien ella querría salir, pero eso era otro asunto.
- Bueno, creo que ya estamos listas. – declaró la mayor de las Hermanas Sensacionales. – ¡Vamos, hay que volver al hotel, y luego al parque de diversiones para nuestra cita!
Resignada, Misty siguió a Daisy hacia la caja registradora para pagar las compras. Cargaron todo a su tarjeta y se marcharon de allí de vuelta al hotel. Por dentro, la pelirroja solo se preguntaba cómo podría salir de esto, pero en vista de que ya el atuendo estaba pago, no quedaría más remedio que usarlo.
Con suerte, quienquiera que fuese el "amigo" de Tracey no resultaría tan malo.
Un poco más tarde…
Misty estaba comenzando a impacientarse. No entendió por qué Daisy insistió en presentarse media hora antes de lo que acordó con Tracey, pero allí estaban las dos, de pie y esperando a que el observador y su "amigo" llegaran. Mientras la mayor de las hermanas sonreía alegremente, la menor simplemente escudriñaba sus alrededores, esperando ver a Tracey para poder empezar. Entre más pronto iniciara, más pronto terminaría.
- Vamos, hermanita, ¡muestra un poco más de entusiasmo! – dijo Daisy. – Es tu primera cita en… ¿cuánto tiempo? ¿Cuatro, cinco años?
- No necesitas recordármelo. – replicó la menor. – Solo estoy aquí porque me arrastraste, ¿recuerdas?
- Oh, Misty, no seas así. Con esa actitud serás la única de nosotras que se quedará solterona. Bueno, quizás después de hoy podamos arreglar eso, jajaja.
Misty hinchó las mejillas por el comentario, pero por dentro sabía había un poco de verdad en ello. Ella era la única entre sus hermanas que todavía seguía sin pareja, y siendo sincera, a veces no podía evitar sentir un poco de envidia al ver a Daisy y Tracey poniéndose acaramelados y cariñosos enfrente de ella (al menos, cuando ella no lo tenía de mandadero).
Lily también estaba hablando de que le gustaría irse a vivir a Ciudad Costera con Dorian pronto, ya que él tenía su propio lugar, e incluso Violet, luego de hacer click en una app de citas, tuvo a tres chicos peleándose por salir con ella hasta que eligió a uno, y que resultaron ser esos hermanos trillizos de Pueblo Rocoso. El mundo era bastante más pequeño de lo que pensaba.
Afortunadamente, no tuvo mucho tiempo para seguir pensando en ello, ya que en ese momento su hermana le tocó el hombro para señalarle que Tracey ya las había visto y venía hacia ellas junto con su "amigo", quienquiera que fuese.
- ¡Daisy! Uff, perdón, ¿las hicimos esperar mucho? – preguntó el observador Pokémon. Misty observó que el chico se había arreglado bastante bien hoy, con una chaqueta verde oscuro abierta sobre una camiseta blanca, con pantalones y zapatos negros.
- Oh, tú no te preocupes, cariño, acabábamos de llegar justo ahora. – dijo Daisy. – Wow, qué guapetón te ves hoy. Espero que tu amigo también se haya arreglado, ¿no, Misty?
- ¡Pikachupi!
Misty no tuvo tiempo de responderle, ya que en ese momento un Pikachu que le era muy, muy familiar, saltó a sus brazos para saludarla. Lo reconoció inmediatamente, incluso antes de voltear para ver al acompañante de Tracey acercándose.
- ¿Ash? ¿Eres tú?
Sí, definitivamente era Ash Ketchum de Pueblo Paleta. Pero no lo reconoció a la distancia al principio, porque se veía… muy diferente de lo habitual. En lugar de sus habituales ropas de entrenador, que incluían siempre una gorra y zapatillas deportivas, hoy traía un atuendo bastante similar al de Tracey, excepto que su chaqueta era azul oscuro en lugar de verde. E igual que Tracey, su pelo habitualmente salvaje y desordenado estaba repeinado y arreglado. A la pelirroja no se le escapó tampoco que parecía un poco más largo de lo que lo tenía la última vez que se vieron, y no pudo evitar preguntarse cómo se le vería en su estado normal.
- Hola, Misty. Me alegro de verte, ha pasado un tiempo. – la saludó con su sonrisa de siempre.
- Ash, entonces… ¿tú serás mi cita? – preguntó Misty, a partes iguales feliz de ver a su amigo de la infancia, y aliviada de no tener que salir con un desconocido.
Ash y Tracey la miraron confundidos, como si no entendieran su sorpresa. Un segundo después, Tracey se dirigió a ella.
- ¿Qué, no te lo dijo? – preguntó, antes de voltear a la rubia. – Daisy, ¿no se lo dijiste? Fuiste tú la que propuso que tuviéramos una cita doble cuando te dije que Ash estaba en la ciudad, ¿no?
- Espera, ¿de qué estás hablando? – preguntó Misty. – Daisy solo me dijo que te habías encontrado con un amigo, pero no que…
- Ups. – la interrumpió la rubia, dándose un golpecito en la cabeza y sacando la lengua. – Creo que se me escapó ese minúsculo detallito, tonta de mí.
Misty se mordió el labio mientras miraba con los ojos en rendijas a su hermana mayor. Conociéndola, seguramente lo "olvidó" intencionalmente solo para darle un pequeño susto. Porque si hubiera sabido que era Ash, habría aceptado de inmediato sin dudarlo. Qué listilla.
- En fin, ahora que ya estamos los cuatro, ¿empezamos de una vez? – dijo Daisy, agarrándose del brazo de Tracey y sin dejar de sonreír como colegiala enamorada. – Tenemos todo el día por delante y hay que disfrutarlo. ¡
- ¡Woah! – exclamó Tracey mientras era literalmente arrastrado por la rubia hacia el interior del parque, dejando a Ash y Misty por su lado.
La pelirroja le regresó al entrenador de Pueblo Paleta a su compañero, que volvió a su habitual lugar en su hombro, y los dos se miraron algo nerviosos.
- Entonces… supongo que hoy saldremos tú y yo. – dijo Ash, rascándose detrás de la cabeza y sonriéndole como solo él sabía hacerlo, pese a los nervios.
- Siento que te hayan arrastrado a esto. – se disculpó ella.
- No te preocupes. – dijo el chico. – A decir verdad… no habría aceptado si Tracey no me hubiera dicho que estabas aquí. No vine a esta ciudad por turismo o para tener citas, ¿sabes?
- ¿Oh? – La pelirroja le lanzó una mirada inquisitiva. – ¿Y a qué se debe entonces que estés por aquí?
- ¡Oigan, ustedes dos! ¡Si no se dan prisa nos iremos sin ustedes! – exclamó Daisy, llamándolos desde lejos y todavía sujetándose del brazo de su novio. Incluso a la distancia, Misty podía distinguir su mirada de "Mejor háganle caso".
- ¡Ya vamos! – replicó Misty, y sin más, le agarró el brazo a Ash. – Creo que tendremos tiempo de ponernos al día con calma.
- Eso me parece bien.
Y así, se fueron para reunirse con los otros dos. Con todas las atracciones en el parque de diversiones, sin duda tendrían un día bastante largo por delante, con todo lo que podrían hacer en ese lugar.
Tal vez esta cita doble no fuese una mala idea después de todo, si podía pasar algo de tiempo de calidad con Ash.
…
Si había un lado positivo, era que el parque de diversiones de Nimbasa era un gran atractivo turístico. Tanto para pasarlo en familia, como con tus amigos, o mejor aún, con tu pareja. Normalmente, Misty habría encontrado esto como una cita de ensueño, pero ya que Tracey y Daisy, o mejor dicho esta última era quien decidía a dónde iban y qué hacer. La mayor de las Hermanas Sensacionales de Cerulean se los llevó a una atracción tras otra, y parecía estar como una niña pequeña en una juguetería.
Su primera parada fue la montaña rusa. Ya que el carro tenía cuatro asientos, Daisy y Tracey se sentaron en los del frente, mientras que Ash y Misty ocuparon los de atrás.
- ¿Nervioso? – preguntó Misty.
- Sólo un poco. – replicó el chico. – Hace años que no me subo a una de éstas.
- Bueno, si te hace sentir más seguro, puedes sujetar mi mano. – sugirió la pelirroja de manera no tan sutil.
Pudo ver que un ligero tinte rojo se formaba en las mejillas del chico, pero lejos de rechazar su petición, sonrió y entrelazó sus dedos con los de ella. La chica no pudo evitar notar lo diferente que era tomarle de la mano sin que hubiese guantes de por medio en la mano del chico, ya que muchas veces se habían agarrado las manos para salvarse de algún peligro o evitar perderse. Era mucho más agradable poder sentirla en su totalidad.
- ¡Dense prisa, échenla a andar! – exclamaba Daisy. Parecía sin dudas la más emocionada entre ellos cuatro, y afortunadamente para ella, en ese instante la cadena empezó a jalar su carro por el túnel de ascenso.
Un minuto después se encontraban en lo más alto. Misty apretó la mano de Ash cuando comenzaron el descenso, cada vez más rápido. Sorprendentemente, ninguno de los dos gritó, todo lo que hicieron fue mirarse uno a la otra, como retándose a ver quién de los dos cedía primero. La mirada de Ash, desafiante a la vez que encantadora, le hizo apretar los dientes y sonreír para aguantarse todo el paseo.
Daisy, por otra parte…
- ¡YAHOOOOOOOOOOO! ¡¿NO TE PARECE EXCITANTE, TRACEY?!
- ¡NO TE OIGO, VAMOS MUY RÁPIDOOOOOOOOOOO!
La pareja de adelante no paraba de gritar, una por la emoción, y el otro aparentemente por el terror de la vertiginosa velocidad a la que iban. Supuestamente, esta montaña rusa era la más alta y más rápida de toda la región Unova, y dicha declaración no parecía ser en broma. La de atrás, por otro lado, apenas se inmutaba ante el paseo como si fuese deslizarse por un tobogán de preescolar.
El paseo, lleno de curvas, subidas y bajadas, no duró más de cinco minutos, pero fue… interesante, por no decir más. Daisy se mostraba súper emocionada, mientras que el pobre Tracey estaba más pálido que una sábana, al grado que Daisy tuvo que sacarlo de su asiento cuando parecía no responder.
- ¡Subamos otra vez! – decía Daisy.
- Ni soñarlo. – dijo él. – Quiero tener mis pies bien puestos sobre la tierra el resto del día.
- Ah, eres un aguafiestas. – dijo la rubia hinchando las mejillas, antes de dirigirse hacia ellos. – Ustedes están de acuerdo conmigo, ¿no? ¿Verdad que fue emocionante?
- Un poco, supongo. – dijo Misty encogiéndose de hombros, y acomodándose un poco los mechones de pelo que se le desordenaron durante el paseo. Ash tampoco se veía muy sacudido por el paseo, para molestia de la hermana mayor.
- ¡Ah, vamos, no se pongan así ustedes también! – exclamó Daisy, luego se acercó de nuevo a Tracey. – Bien, ya que quieres que estemos con los pies sobre la tierra, ¿qué tal un paseo por la casa embrujada? ¡Andando, vamos!
Y la rubia cogió a su chico por la muñeca y lo arrastró hacia la susodicha locación. Ash y Misty fueron tras ellos, y finalmente la pelirroja se atrevió a hacer la pregunta:
- No parece que hayas disfrutado mucho el paseo.
- No estuvo mal, pero… varios de mis Pokémon vuelan más rápido que eso. – replicó él. – ¿Cuál es tu excusa?
- Hmm… no tengo ninguna, supongo. – se rio ella. Tal vez simplemente no quiso parecer miedosa frente a él, ya que ni se inmutaba con las curvas de la montaña rusa. O tal vez, era ella la que se sintió segura por sujetarle la mano durante todo el viaje.
Quizás la casa embrujada resultase un poco más emocionante.
…
- ¡AAAAHHHH! ¡QUÉ MIEDO! ¡TRACEY, PROTÉGEME!
- Me… estrangulas… aire…
Mientras Daisy se aferraba al cuello de Tracey, y este último luchaba por respirar, Misty y Ash seguían caminando detrás de ellos, tratando de no reírse por lo sobreactuado que hacía la hermana mayor para fingir terror.
Para darles crédito, la escenografía de la casa embrujada estaba bien lograda, pero los sustos no eran más que Pokémon Fantasmas, o gente con disfraces que saltaba a tratar de sorprenderlos. Estos no hacían más que sacarles un pequeño sobresalto por un segundo, y era más por lo inesperado que por lo aterrador.
- Ahh… qué aburrido. Ni siquiera un niño de primaria se asustaría con esto. – dijo Misty.
- Ja, si quisiera asustarme con algo me bastaría con hacerte enojar. – comentó Ash, haciendo que ella le mirase con los ojos en rendijas. – Solo bromeo.
Ella solo le dio un pequeño golpecito mientras seguían adelante. Adelante todavía escuchaban a Daisy gritando sobreactuada y agarrándose de Tracey. Misty no entendía para qué lo hacía; no era que necesitara una excusa para abrazarse de él ni mucho menos.
- Deberían esforzarse un poco más. – comentó Misty mientras ella y Ash giraban en una esquina. – Por lo menos sonar convincentes, o tal vez…
Misty se quedó congelada. Enfrente de ella descendía un delgado y largo hilo plateado, del cual colgaba un diminuto y peludo bichito amarillo. La miraba fijamente con sus cuatro pequeños ojos azules, y hacía un ruidito *click-click* con sus pequeñas mandíbulas.
No gritó, pero un segundo después se dio cuenta que había saltado y ahora se estaba aferrando al cuello de Ash, que la sujetaba con los brazos por abajo, estilo princesa. Él también parecía sorprendido por el repentino arrebato de ella, y al sentir arder sus propias mejillas se miraron fijamente.
- Um… ¿quieres que te baje? – preguntó él, riéndose nervioso.
- Sí, por favor… – respondió ella. – Perdón por eso.
- N-no es nada. – dijo Ash, rascándose detrás de la cabeza y tratando de restarle importancia. Por la esquina del ojo mientras seguían caminando, Misty podría haber jurado que vio a Pikachu riéndose entre dientes de lo que acababa de pasar.
Qué bueno que Daisy y Tracey ya se habían alejado y no lo vieron. De lo contrario, su hermana mayor nunca le habría dejado olvidarlo.
…
- ¡Vamos, Tracey, gana ese para mí!
- ¡Está bien, está bien, sólo déjame apuntar bien!
Ahora se habían metido en la sección de los juegos de probar puntería para ganar premios variados. El puesto donde se encontraban ahora consistía en lanzar Pokébolas falsas hacia una serie de cintas transportadoras donde los blancos en movimiento eran diferentes efigies de Pokémon, que valían puntos dependiendo de su rareza. Los más comunes como Patrat o Pidove valían diez puntos, y los valores iban en ascenso hasta llegar a Kyurem, Zekrom y Reshiram, que valían mil puntos.
Tracey intentaba apuntar a los de valores más altos que iban por detrás, pero siempre calculaba mal y se le atravesaba otro, logrando puntuaciones muy bajas. Entre los premios había peluches, figuras coleccionables entre los premios de valor bajo, y entre los más altos había accesorios como brazaletes, collares y demás, que eran los que habían captado el ojo de la hermana mayor.
- ¡Ah, cielos! Tracey, ¿cómo es que no le diste a ninguno? – protestó Daisy.
- ¡Oye, que no es tan fácil! Si tanto lo quieres, deberías intentarlo tú. – replicó el observador.
Entretanto, Misty y Ash parecían quedarse detrás observando como simples espectadores cómo discutían Daisy y Tracey. El intercambio de ida y vuelta les recordó mucho a sí mismos en sus viejos tiempos, pero aunque fue divertido por un rato, ya estaban empezando a atraer una que otra mirada de curiosos cerca.
- ¿Hay alguno que te guste? – preguntó Ash repentinamente, atrapando la atención de Misty.
La pelirroja se puso a mirar alrededor. Podría haberle pedido que le ganara algunos peluches, pero ella no era una coleccionista empedernida de ellos como su mentora y heroína Lorelei, además que no se sentía con ganas de cargar las bolsas con ellos (o ponerlo a él a cargarlas). Mejor algo más pequeño y tal vez que pudiese llevar encima.
- Hmm… ¿qué tal ese collar? – Señaló un collar que parecía hecho con perlas y conchas marinas. Tal vez podría usarlo con su disfraz de sirena, aunque valía tres mil puntos.
- Está bien, lo tendrás. – El chico sacó algo de dinero para pagar un intento, mientras Daisy y Tracey seguían discutiendo. – Disculpen ustedes dos, ¿me podrían hacer algo de espacio?
- ¿Eh? Ah, claro, Ash, adelante. – dijo Tracey mientras él y Daisy se apartaban. Ash por su parte tomó su posición y giró un par de veces una de las Pokébolas sobre su mano derecha antes de apuntar.
- Déjenme mostrarles cómo se hacer. – dijo mientras cerraba un ojo para fijar el blanco. – El secreto está en la muñeca, y mantener la vista fija en el objetivo.
Y así, tan rápido como lo dijo, arrojó la Pokébola, derribando a un Zekrom. Luego tiró la segunda y le dio a un Reshiram, dejando boquiabiertos a la pareja mayor por su precisión. Y desde luego, la guinda sobre el pastel, con la tercera le dio a un Kyurem.
Parecía que los había elegido como blancos deliberadamente. Cuando le entregaron el collar, el chico se le acercó para ponérselo en el cuello. Ella lo aceptó gustosa, y se lo palpó ligeramente, mirando a Ash con expresión interrogante.
- Se te ve muy bien. – dijo Ash, con una sonrisa, que Pikachu corroboró dando un pulgar arriba.
Tracey y Daisy todavía parecían estupefactos, y la rubia le echó una mirada fulminante al observador que se empezó a reír nerviosamente.
- ¡¿Cómo es que tú no tienes esa puntería?! – exclamó, dándole golpecitos como una niña haciendo berrinche. – ¡Vamos, tienes que ganarme uno a mí también!
…
Después de un par de horas, por fin parecía que tendrían un momento a solas. Tras pararse en la heladería para comerse unos Casteliaconos, luego se subieron a la rueda de la fortuna. Tracey y Daisy acordaron permitirles subirse en una cabina separada para que pudiesen conversar, coquetear, o cualquier cosa.
La idea parecía muy tentadora, pero luego de todo lo que habían hecho… Misty no se sentía del todo de humor para disfrutarlo.
Una pena, pues en otras circunstancias habría sido increíble.
- Qué gran vista, ¿no te parece? – preguntó la pelirroja mientras iban ascendiendo.
- La nocturna es todavía mejor. – replicó Ash. – Ver las luces de la ciudad durante la noche es increíble.
- Hmm… eso me gustaría verlo.
Debió sonar menos animada de lo normal, pues pudo darse cuenta que Ash volteaba la mirada en su dirección. Al ver por la esquina del ojo, notó un pequeño deje de preocupación en su rostro.
- No parece que te estés divirtiendo mucho. – dijo el chico de Pueblo Paleta.
Misty suspiró. A veces, Ash era un poco despistado para darse cuenta de algunas cosas, pero esta vez sí vio a través de ella. Tal vez fuera la madurez, o quizás solo la conocía lo suficiente por todos estos años.
- Se nota mucho, ¿verdad? Hace tiempo que no tengo una cita, y hasta que te vi… tampoco era que tuviera muchas ganas. – confesó.
- Bueno, yo no habría venido si Tracey no me hubiera dicho que estabas aquí. – confesó él, rascándose detrás de la cabeza. – Porque realmente quería verte.
Misty sonrió; esas palabras fueron muy dulces de su parte. Pero era muy extraño, estar en una cita, sabiendo que se gustaban, y aun así no estaban pasándola bien. Quizás fuera porque Tracey y Daisy los habían arrastrado casi a fuerza.
- Estaremos un rato aquí, así que… ¿por qué no nos ponemos al día un poco? – preguntó la pelirroja. – Todavía no me has dicho qué te trajo a Nimbasa.
- Haciendo algunos recados para Scott en la Frontera. – explicó el chico. – Más me sorprendí yo de encontrarme con Tracey, ¿sabes?
- Hmm… ¿cómo fue entonces? – preguntó Misty interesada. Ash inmediatamente comenzó a relatárselo.
…
Después de un largo día de conferencias y combates de exhibición en el Instituto de Batallas de Nimbasa, Ash no quería otra cosa que ir a un buen restaurante para darse una gran cena, dejando a su equipo a excepción de Pikachu en el Centro Pokémon. Todos ellos se merecían un buen descanso luego de su gran esfuerzo.
Estaba en una mesa al aire libre devorando una hamburguesa gigante, mientras Pikachu disfrutaba de sus propios bocadillos. Nada como los que hacían sus amigos, obviamente, pero seguían siendo buenos y el ratón estaba deleitado con ellos.
- Hmm, nada como una buena comida para terminar un día largo. – dijo Ash. – No supera a la de mamá, pero al menos sólo faltan dos días para que volvamos a Kanto.
A pesar de viajar tanto, y de no poderse quedar en un solo lugar, Ash siempre se sentía bien de poder volver a su hogar luego de una larga ausencia. No solo Pueblo Paleta, sino que había otras partes de la región Kanto que consideraba su hogar. En Pewter estaba Brock, y en Cerulean estaba, por supuesto, ella.
El aeropuerto internacional de Kanto estaba un poco lejos de Cerulean. Pero no era un desvío muy grande, así que no le molestaría pasar por un rato, aunque fuese sólo para saludar a Misty.
- "Hace tiempo que no la veo." – pensó con algo de nostalgia.
Era muy raro, ¿por qué de repente se acordaba así de ella?
Sin embargo, su pensamiento se vio interrumpido cuando, para su sorpresa, resultó que no era el único que había elegido ese lugar para ir por un bocadillo. Mientras estaba comiendo y divagando, de repente su compañero alzó la cola, dejó de comer, y empezó a tirarle de la manga.
- ¡Pikapi!
- ¿Huh? ¿Qué sucede, Pikachu?
El entrenador volteó la mirada y vio que al otro lado de la calle estaba un rostro conocido. Se trataba Tracey, cargando una enorme cantidad de bolsas mientras esperaba al cambio de semáforo para cruzar, y apenas lo hizo, Ash alzó la mano tratando de llamar su atención.
- ¡Hey, Tracey, por acá! ¡Tracey!
El observador tardó un poco en notarlo, pero cuando finalmente lo hizo, se alegró de verlo y de inmediato corrió hacia donde estaba. Aprovechó de ordenar algo para sí mismo, y los dos comenzaron a conversar para ponerse al tanto.
- No creí verte por este lugar. – comentó Tracey tomando un sorbo de su café helado. – ¿No se suponía que estabas de gira con el resto de Cerebros de la Frontera?
- Me enviaron para una conferencia en el Instituto de Batallas aquí. Pero se suponía que fuese una parada rápida, ya que volveré en tres días. Pero ¿qué haces tú aquí?
- Bueno, Daisy me invitó, o mejor dicho, me arrastró para la premier de su nueva película. No es que me queje; tendremos asientos VIP, y está pagándolo todo, pero mientras estamos, no quiso irse sin hacer algo de turismo y comprar recuerdos, ya lo sabes.
Señaló las bolsas de compras que llevaba encima. Fue entonces que Ash se percató de que eran bolsas de marcas exclusivas de ropa, accesorios y demás, muy típico de las hermanas sensacionales.
En ese momento, en la mesa de al lado se sentó una mujer pelirroja que acunaba a un pequeño Azurill en sus brazos mientras esperaba su orden. La imagen le recordó de nuevo a otra pelirroja, y por un momento se le superpuso la imagen de Misty en su cabeza.
Mientras se quedaba viéndola, Tracey miró por encima del hombro en la misma dirección de Ash, y luego volteó a verlo. Después volvió a mirar a la mujer y otra vez a Ash. Por la forma en como sonrió a los pocos segundos, parecía que los engranes en su cabeza echaban a andar y conectaban los puntos.
- Misty también vino con nosotros, ¿sabes? – comentó Tracey. – Apuesto a que se alegraría mucho de verte.
Esto hizo que Ash pausara momentáneamente masticar su hamburguesa. Por lo que él sabía, Misty no solía acompañar a sus hermanas en sus giras por el estrellato, ya que ese no era su campo. En los últimos años se había enfocado más en su carrera de entrenadora y líder del Gimnasio Cerulean.
Pero si estaba aquí ahora… no podía dejar pasar la oportunidad para al menos saludarla. Hacía mucho tiempo que deseaba verla, después de todo.
En eso, algo empezó a vibrar dentro del bolsillo de Tracey, y el observador frenéticamente se sacó un SmartRotom para poder contestar. Por un momento, Ash pudo ver que una mirada algo temerosa en los ojos de Tracey como si se esperase algo malo, o una reprimenda.
- ¿Sí, hola?
- ¿Se puede saber por qué tardas tanto? – Al parecer, Tracey había puesto el teléfono en altavoz, así que Ash pudo oír la voz de la mayor de las hermanas sensacionales. – Debías haber vuelto hace como media hora.
- Lo siento, es que me paré a descansar y comer algo. – se excusó el observador. – Además, me encontré con un conocido.
- ¿A quién te…? – Antes que Daisy pudiera preguntar, Tracey había puesto el teléfono en dirección hacia Ash. Estaba en videollamada, y la expresión de la rubia pasó de ligera molestia a sorpresa, y luego a deleite. – ¡Oh! ¡Pero si es Ashy-boy! ¡¿Cómo estás, corazón?! ¿La vida te trata bien?
- Supongo que sí. – replicó el entrenador. – Eh… felicidades por tu nueva película, por cierto.
- ¡Oh, gracias, me halagas! – dijo la rubia. – ¡Oh, pero si estás aquí, tengo que avisarle a mi querida hermanita! ¡Oh, cielos, se pondrá en la luna cuando lo sepa!
- Sobre eso estaba hablando con él. – intervino Tracey. – Ash, ¿qué tal si me acompañas de regreso al hotel?
- ¡No, no, espera! – dijo Daisy. – Tengo una mejor idea. Tracey, tú y yo íbamos a salir juntos mañana, ¿no? ¿Qué te parecería… una doble cita?
- ¿Doble cita? – preguntó el entrenador de Pueblo Paleta. Aunque rápidamente, Daisy se soltó en una perorata, diciéndole a Tracey todo lo que tenía que hacer, que incluía llevar a Ash a un buen lugar para conseguirle buena ropa y que se viera presentable.
…
- Y eso fue lo que pasó. – concluyó Ash. – Tuve que ir con Tracey para conseguir esta ropa y verme, como ella lo dijo, "presentable".
- Jaja, bueno, ya sabes cómo es mi hermana. Pero no me quejo; la verdad te sienta bien ese atuendo, estás muy guapo. – dijo Misty. – Hablando de eso… ¿te gustaría venir con nosotros a la premier? Apuesto a que Daisy todavía puede conseguirte un boleto extra.
- Ojalá pudiera, pero tendré que irme pasado mañana. – dijo él. – Y ya sabes, el cine y los espectáculos no son lo mío.
Misty se decepcionó un poco por su respuesta, pero no insistió más. Pero no podía decir que no se alegrara, ya que incluso aunque tenía una ventana de oportunidad muy pequeña de verla, no la dejó pasar, y eso ella lo apreciaba enormemente.
Pero aun había algo que les estaba faltando.
- Aun así, cuando acepté esta doble cita, me habría gustado poder hacer algo diferente contigo. – dijo Ash. – Algo por… los viejos tiempos.
- ¿Los viejos tiempos? – preguntó la pelirroja, aunque no tardó mucho en entender lo a lo que se refería.
Eso era. Estaban haciendo lo que Daisy quería. No lo que les gustaría hacer a ella y Ash. En cuanto a Tracey, él siempre estaba dispuesto a complacer a su hermana, aunque no le gustara del todo, ¿pero por qué tendrían ellos que hacer lo mismo? Se sentían solo como decoración.
La pelirroja miró hacia abajo. Desde donde estaban había una vista excelente de toda la ciudad, pero mirando hacia abajo se podía ver un ajetreo no muy lejos del parque propiamente dicho. Un enorme símbolo en luces de neón indicaba que se trataba del Gimnasio Nimbasa. Era muy extraño ver el lugar así de animado a esta hora, como si estuviese ocurriendo un gran espectáculo.
Y ella tenía algo de curiosidad al respecto.
- Oye, Ash… ¿qué tal si nos damos una pequeña escapada?
- ¿Escapada? – preguntó el chico sin entender.
- Afrontémoslo; esta cita está siendo un poco aburrida para los dos. ¿No acabas de decirlo, que quieres hacer algo que los dos disfrutemos? – sugirió la pelirroja, haciendo un gesto para que mirara hacia la misma dirección que ella.
El chico miró hacia abajo, hacia el gimnasio, después a ella, y sonrió por fin entendiendo lo que le estaba sugiriendo. Acto seguido Misty le dijo que, ya que ellos se bajarían primero, se escurrirían cuando Daisy y Tracey no pudieran verlos hacia el gimnasio.
Allí parecía haber un gran espectáculo, y ella quería ir a verlo.
…
Resultó que ese mismo día, el Gimnasio Nimbasa estaba haciendo un pequeño espectáculo de Moda y Batallas, encabezado por su líder Elesa. Intercalado con el desfile de modas, de vez en cuando tanto ella como sus asistentes/modelos sacaban a alguien de entre el público para que se enfrentara contra ellas.
Misty pensó que todo este glamour tal vez le habría atraído a su hermana, excepto por la parte de las batallas, obviamente.
- ¡Y ahora, mis queridos fans! ¡He recibido muchos retadores deslumbrantes, y ninguno de ellos ha sido capaz de destronarme el día de hoy! ¡¿Pero acaso eso está por cambiar?!
Elesa se encontraba anunciándose desde la pasarela, mirando alrededor mientras todos gritaban, disparaban flashes de cámara para tomarle fotografías o buscaban saltar para verla mejor. Y entonces, la mirada de la líder se fijó en donde estaban ellos.
- ¡Oh! ¡¿Qué ven mis ojos, una cara conocida?! ¡Pero si es Ash Ketchum de Pueblo Paleta!
Los reflectores inmediatamente se colocaron encima de ellos. Ash pareció brevemente sorprendido, pero también saludó a la líder del gimnasio cuando esta se le acercó.
- Hola, Elesa. Ha pasado un largo tiempo.
- En efecto. – La rubia volteó a ver en dirección hacia Misty, probablemente notando como ella le sujetaba el brazo a Ash. – ¿Y veo que estás en compañía? ¿Están en una cita acaso?
- Bueno… sí, lo estamos. – dijo él. Misty se le aferró con fuerza del brazo.
- Quisimos darnos una pequeña escapada, solo nosotros dos, tú entiendes. Me llamo Misty, por cierto.
- Oh, sé quién eres. La líder del Gimnasio Cerulean y la menor de las cuatro Hermanas Sensacionales. Sí, te he visto en las revistas de moda de Kanto, pero no sabía que ustedes estuvieran juntos.
El comentario al instante hizo que a Misty se le prendieran las mejillas. Y al mirar a Ash, ambos se quedaron sin habla por un segundo, hasta que finalmente él respondió.
- ¿Qué? No, nosotros no estamos… ¿verdad?
- ¿Eh? No, en realidad… fue idea de mi hermana y su novio. – explicó Misty.
- Hmm… ¿lo dicen en serio? – Elesa no parecía muy convencida. – Podrían haberme engañado, ¿saben? Estando así de juntitos, después de todo.
Notó que los miraba hacia donde ella le sujetaba el brazo. Visto de esa manera, y considerando que habían admitido abiertamente estar en una cita, tenía sentido que asumiera que estaban juntos-juntos. Pero no lo estaban… no todavía al menos.
- Bueno, ¿qué les parecería participar ahora? Ya que vinieron juntos, ¿les gustaría enfrentarme los dos a la vez? Estoy con ganas de un buen desafío, y sé que Ash es un muy buen entrenador en solitario. ¿Qué tan bueno es con su novia? ¿O debo decir, "futura novia"?
- Pero ella no es mi…
- Sólo somos amigos de la infancia. – insistió Misty. – ¡Eso es todo!
- ¿Los amigos de la infancia se sujetan así? A mí no me engañan, reconozco a dos personas que se gustan cuando las veo. – insistió Elesa, volviendo a señalar la forma en cómo se estaban agarrando uno a la otra, muy cercanos, y guiñándoles el ojo.
Ninguno de los dos encontró palabras para protestar. Elesa tenía un punto muy válido, y el hecho de que ninguno de los dos hiciera un esfuerzo por separarse incluso después de que lo señalaran solo corroboraba lo que decía. Y ambos lo sabían.
Tras unos segundos, decidieron que calladitos se podrían defender mejor. Cuando salieran del gimnasio, hablarían de eso con calma. Mejor concentrarse en la batalla por el momento.
Entretanto. Elesa hizo una señal para que se preparara la arena donde tendrían su combate. La pasarela en el gimnasio comenzó a abrirse para dejar paso a un gran campo de batalla. La gente tuvo que retroceder para darle espacio, y mientras Elesa se había colocado del otro lado, Ash y Misty subieron al suyo preparados para el combate. Una de las modelos/asistentes de Elesa se colocó en el centro para actuar de réferi mientras anunciaba las reglas.
- ¡Este será un combate de dos contra uno entre Elesa, la líder del gimnasio Nimbasa, y los retadores, Ash y Misty! ¡Los retadores tendrán permitido usar un Pokémon cada uno contra dos de la líder! ¡Será una batalla doble!
El entrenador de Pueblo Paleta miró a su compañero en su hombro, como preguntándole si quería entrar al ruedo. Pikachu únicamente le hizo un gesto de que, si quería enviar a alguien más, por él estaba bien. Ash por su parte le dirigió la mirada a Misty.
- Las damas primero. – dijo en tono divertido.
Misty sonrió con determinación, y echó ojo a su oponente. Era una líder especialista en Pokémon Eléctricos, que eran sus enemigos naturales. Por supuesto, había pasado años y años entrenando para hacerle frente a dicha debilidad, especialmente cuando los retadores intentaban de manera muy obvia explotarla.
- ¡Estoy lista! ¡Misty llama a Corsola!
El pequeño Pokémon coral apareció en el campo, listo para el combate. Elesa le echó una mirada antes de arrojar dos Pokébolas.
- ¡Eelektross, Galvantula, es su momento de brillar!
Aparecieron en el otro extremo del campo una anguila y una araña. Misty no pudo evitar dar un respingo al ver a la segunda, pero se tranquilizó cuando sintió una mano familiar en su hombro.
- Descuida, podremos manejar esto. – le dijo Ash, tomando una de sus propias Pokébolas. – ¡Talonflame, yo te elijo!
Y con eso, el pequeño halcón de fuego apareció también, empezando a graznar y aletear desde su lado.
- ¡Listos, comiencen! – declaró la asistente.
- ¡Ahora mis queridos, inicien con un doble Atactrueno!
Los dos Pokémon de Elesa empezaron a echar chispas antes de lanzar un par de rayos que se combinaron para formar uno más potente. Era bastante obvio que apuntaban primero hacia Talonflame, pero Misty ya se esperaba esto y había decidido su primer movimiento.
- ¡Corsola, usa Barrera Espejo! – ordenó.
El pequeño coral rosa saltó para interceptar el rayo que iba hacia su compañero. Aunque se resintió por la potencia del ataque, logró aguantar lo suficiente para devolver el ataque hacia sus oponentes. Lograron evitar el impacto directo, pero la explosión resultante bastó para desorientarlos, y Ash decidió capitalizar en ello.
- ¡Talonflame, Nitrocarga contra Galvantula!
El pájaro graznó y prendiéndose en llamas, se lanzó en picada contra la araña a toda velocidad, logrando derribarla y atravesando hacia el otro lado para dar un giro en U.
- ¡Eelektross, usa Enroscar y prepárate!
La anguila se enrolló sobre su propio cuerpo y empezó a brillar en rojo mientras potenciaba su ataque, defensa y precisión. Misty tomó esos segundos para evaluar la condición de Corsola luego del daño recibido por el ataque inicial.
- ¡Corsola, usa Recuperación!
Mientras el Pokémon coral se empezaba a sanar, sabía que estaría vulnerable al ataque. Pero como no estaba peleando sola, confiaba en su compañero para cubrir eso, justo cuando Galvantula se reponía.
- ¡Galvantula, atrapa a Corsola con Electrotelaraña!
La araña saltó y escupió una enorme red eléctrica hacia la inmóvil Corsola. Afortunadamente, Ash y Talonflame ya estaban atentos y reaccionaron en respuesta.
- ¡Talonflame, Viento Cortante!
El pájaro de fuego obedeció, y comenzó a aletear fuertemente, lanzando dos enormes cuchillas que cortaron la red antes de que hiciera contacto con Corsola, que terminó de sanarse mientras los trozos caían a su alrededor echando chispas sin hacerle ningún daño.
- Oh, puedo ver que se sincronizan bastante bien. – dijo Elesa. – ¡Pero veamos qué hacen con esto! ¡Eelektross, Garra Dragón a Talonflame! ¡Galvantula, Bola de Energía contra Corsola!
- ¡Corsola, contraataca con Hidrobomba!
- ¡Talonflame, Ala de Acero!
Así fue: mientras Galvantula disparaba una esfera verde contra Corsola, que lo contrarrestó con un torrente de agua, Eelektross se trabó en un duelo de garras draconianas contra alas de metal, haciendo resonar los choques por todo el gimnasio. La Hidrobomba de Corsola ganó en el choque, empujando a Galvantula contra Eelektross que estaba de espaldas, interrumpiendo su asalto y dándole a Talonflame la oportunidad de conectar un golpe certero para alejarlo.
- ¡Eelektross, Atactrueno! – ordenó Elesa.
La anguila disparó su descarga contra el halcón, pero de nuevo, Ash ya estaba listo con una defensa propia.
- ¡Usa Ala de Acero y desvíalo a tierra!
En lugar de buscar esquivar el ataque, Talonflame voló en posición horizontal, manteniendo el Ala de Acero activada. El rayo golpeó una de las alas, mientras el pájaro arrastraba la otra por el suelo, anulando totalmente el daño que podría haberle hecho con ese ataque, para sorpresa de Elesa.
- ¡Nitrocarga, de nuevo! – gritó Ash.
Dicho y hecho, Talonflame se prendió en llamas para lanzarse contra Eelektross. Misty notó además que, al mantener el Ala de Acero activada, se convertía prácticamente en una hoja al rojo vivo, lo que aunado al incremento de velocidad aumentaba el daño infligido.
Entretanto, Corsola se encontraba haciéndolo bien contra Galvantula. Habiendo logrado controlar sus nervios, Misty le había ordenado al Pokémon coral bombardear a la araña con Cañón de Picos, usando Surf para esquivar las ráfagas continuas de Electrotelaraña, hasta que finalmente decidieron cambiar de táctica.
- ¡Galvantula, usa Anulación!
Los ojos de la araña brillaron con un aura roja, que también rodeó al Pokémon coral, disipando su ola de agua mientras estaba en el aire, y dejándola indefensa.
- ¡Oh no!
- ¡Electrotelaraña, otra vez! – exclamó Elesa.
Esta vez la telaraña de rayos sí atrapó al Pokémon coral, que comenzó a forcejear tratando de liberarse, pero ahora estaba totalmente indefensa y a merced de la araña.
- ¡Bola de Energía!
Mientras Corsola forcejeaba, y con Talonflame ocupado con Eelektross, Galvantula cargó la esfera de energía verde y la lanzó contra el coral rosa. La explosión la sacó volando por los aires, y seguramente debía haberle dolido por la doble debilidad.
- ¡Corsola! – gritó Misty.
- ¡Talonflame, rescata a Corsola! – gritó Ash.
Sin perder tiempo, el halcón dejó a su enemigo y voló hacia su compañera, atrapándola con las garras antes que se hiciera más daño al caer. Parecía que le pesaba un poco, pero se las arreglaba para mantenerse en el aire sin demasiada dificultad.
- Qué conmovedor, ayudando a tu compañero. ¡Galvantula, atrápalos con Electrotelaraña!
- ¡Talonflame, Viento Cortante! – exclamó Ash.
Mientras Talonflame lanzaba cuchillas de viento para mantener las redes a raya, Misty aprovechó de ordenarle a Corsola usar Recuperación de nuevo para reponerse del daño recibido. Sin embargo, Eelektross tomó la oportunidad para lanzar un Atactrueno contra ellos, logrando electrocutarlos momentáneamente y forzando a Talonflame a soltar a Corsola. La regeneración de esta última no fue tan efectiva debido a eso, y Talonflame se resintió por el ataque eléctrico, pero aún no estaban vencidos.
Misty se mordió el labio. ¿Habría alguna manera de vencer a uno de los Pokémon de Elesa rápidamente, para así poder caerle dos contra uno al otro?
- Ash, tengo una idea. – le dijo al chico. – ¿Puedes hacer que Talonflame lance otro ataque de Viento Cortante más fuerte que el último?
- ¿Para qué?
Misty le apretó la mano, y le sonrió de una manera que solo decía "Confía en mí". Un segundo después, él asintió y volvió a enfocar su atención en la batalla.
- ¡Talonflame, prepara un Viento Cortante con todo lo que tengas!
El halcón graznó de nuevo y se preparó para atacar tomando distancia. Elesa los miró extrañada, pero no pareció darle importancia y decidió proseguir con la batalla a su manera.
- ¡Galvantula, Eelektross, doble Atactrueno contra ese pájaro!
- ¡Corsola, protege a Talonflame y activa Recuperación! – ordenó Misty.
Parecía una locura, pero el Pokémon coral se interpuso para recibir los rayos, activando el movimiento sanador de manera preventiva. A pesar de que chilló de dolor, de alguna manera logró resistirlo. Corsola podría no parecerlo, pero había entrenado recibiendo ataques de Gyarados, lo que la había vuelto un verdadero tanque para soportar castigo.
En ese instante, hubo un ligero destello alrededor de Corsola que indicaba que el Surf otra vez estaba disponible. Misty le ordenó lanzarse con él para ponerse del lado opuesto de la arena, sabiendo que los Pokémon de Elesa lo iban a evadir para concentrarse en Talonflame, que ya había cargado su Viento Cortante a toda su potencia.
- ¡Talonflame, dispara!
Así lo hizo, y de inmediato dos cuchillas gigantescas salieron disparadas hacia los Pokémon de Elesa, que parecían ya estar esperándolo y saltaron para evadirlas sin ningún problema.
- Cielos, qué predecible. ¿Creyeron que no podríamos evadir eso?
- ¡Corsola, Barrera Espejo!
Misty alcanzó a ver que la expresión de satisfacción de Elesa se tornaba en shock cuando ella dio su orden, y fue entonces que se dio cuenta (algo tarde) de cuál era el verdadero objetivo. El ataque no era para ellos, sino para Corsola, que levantó su escudo reflector saltando en el aire, y poniéndose en un ángulo para redirigirlo hacia sus oponentes al momento de que las cuchillas le impactaran.
- ¡Oh no! ¡Salgan de allí! – gritó la líder.
Galvantula alcanzó a saltar fuera del camino, pero Eelektross no tuvo tanta suerte. Encima, la Barrera Espejo había duplicado la potencia y velocidad de las cuchillas por lo que cuando impactaron a la anguila, detonaron con gran fuerza dejándola fuera de combate.
- ¡Eelektross, no! – exclamó Elesa.
- ¡Bien, somos dos contra uno! – gritó el entrenador de Pueblo Paleta. – ¡Talonflame, Nitrocarga!
- ¡Corsola, Cañón de Picos!
Sin perder un instante, y ahora que tenían ventaja numérica, Corsola comenzó a bombardear de proyectiles a la araña que se retrajo tratando de cubrirse, mientras el pájaro lo rodeaba volando para atacarlo por detrás mientras se prendía en llamas para lanzarse en picada. El asalto continuó por un buen rato, con Talonflame y Corsola alternándose para golpear constantemente a Galvantula, mientras Elesa frenéticamente intentaba ordenarle lanzar ataques para darle la vuelta, sin mucho éxito. Las chispas y redes eléctricas volaban alrededor de Talonflame y Corsola, pero no daban en el blanco.
- ¡Misty, acabemos con esto juntos! – propuso Ash, una vez que tenían a la araña contra las cuerdas.
- ¡Muy bien! – accedió Misty.
Ambos entrenadores miraron a sus Pokémon, que asintieron también, entendiendo lo que debían hacer sin que se los dijeran. Al instante, Talonflame se colocó enfrente de Corsola, listo para dar el golpe final.
- ¡Corsola, Hidrobomba!
- ¡Talonflame, Ave Brava!
El público y Elesa soltaron un grito ahogado. Parecía una locura: colocar a Talonflame enfrente de un ataque de tipo Agua. Pero cuando cargó el aura para su ataque final, cerró las alas y empezó a girar como un taladro, potenciado por el efecto espiral del chorro de agua de la Hidrobomba.
El efecto giratorio aumentó la fuerza del impacto llevándose de calle a Galvantula, levantando una gran nube de humo y salpicón de agua. Segundos más tarde, un exhausto pero triunfante Talonflame salió de entre la nube, y al disiparse, vieron el resultado.
Galvantula también estaba fuera de combate.
- ¡Eelektross y Galvantula ya no pueden continuar! ¡Los ganadores son Talonflame y Corsola! – declaró la asistente.
- ¡Muy bien! – exclamaron Ash y Misty, chocando las manos en señal de triunfo.
La multitud comenzó a vitorearlos, aunque hubo algunos abucheos menores y lloriqueos de parte de los que querían ver ganar a Elesa. Y hablando de ella, cuando regresó a sus Pokémon, se les acercó con una gran sonrisa.
- Wow, estuvieron increíbles. Hacen un gran equipo ustedes dos.
- Bueno, es que nos conocemos muy bien, ¿no es así, Ash?
- Sí, nos sincronizamos perfectamente. – replicó el chico.
Así era. Tantos años de viajar juntos, de pelear codo a codo, e incluso de ser ocasionalmente rivales, les había ayudado a conocerse muy bien, a entenderse uno a la otra y a sincronizarse como pocos cuando estaban en batalla. A veces, ni les hacían falta las palabras.
- Bueno, no me quejo. Es la mejor batalla que he tenido en un largo tiempo. – Elesa de pronto se puso algo pensativa. – Sabes, Misty, ¿crees que podría pedirte algo?
- ¿Qué cosa? – preguntó Elesa.
- Tengo un atuendo que ninguna de mis modelos quiso ponerse, dicen que no les queda. Te estoy viendo ahora y creo que podría ser de tu talla.
- ¿Yo? ¿Quieres que… modele un traje? – Misty se puso nerviosa.
- Oh, descuida, no es un conjunto de lencería ni nada indecente. Solo creo que te podría sentar bien.
Misty se quedó mirando a Ash, como preguntándole su opinión al respecto. ¿Debería aceptarlo? Ash no parecía oponerse, pero no estaba segura si sería una buena idea. No por modelar, pues ya tenía algo de experiencia en ello gracias a sus hermanas, sino porque no sabía en qué podría estarse metiendo.
…
Al final, el traje en cuestión resultó ser un conjunto formado por un top que dejaba su ombligo al aire, una falda ancha y mangas sueltas que cubrían sus brazos, todo con los colores blanco, azul oscuro y claro, y amarillo del Pokémon Primarina. Algo extravagante, tal vez, pero no indecente. Elesa hasta se lo dejó quedárselo de regalo, ya que ninguna de sus asistentes parecía quererlo, y aunque estaba algo insegura, terminó aceptándolo por bien de paz, como una especie de premio por haber ganado aquella batalla.
- ¿Cómo fue que terminé con esto? – se preguntaba.
- ¿De qué te quejas? Se te ve muy bien. – dijo Ash.
Ella se sonrojó. Quizás no tanto como aquella vez que la vio con ese disfraz de Goldeen, pero desde luego, el que Ash le hiciera un cumplido por su apariencia siempre le generaba esa reacción.
Qué lástima que el desfile era exclusivamente de modelos femeninas, le habría encantado verlo a él con algún conjunto.
- Hasta que por fin aparecen. ¿Se puede saber qué estaban haciendo?
Al llegar a la entrada del parque de diversiones vieron a una Daisy muy molesta, con los brazos cruzados y golpeando con su pie repetidamente en el suelo. Parecía que los estaba esperando desde hacía rato. A su lado, estaba un Tracey que se reía nervioso mientras se rascaba detrás de la cabeza.
- Nada de lo que debas preocuparte. – dijo Misty. – ¿Y ustedes qué, no se divirtieron estando a solas?
- ¿Cómo iba a divertirme si mi hermanita se fue sola? – exclamó Daisy, antes de mirarla de pies a cabeza. – ¿Y qué onda con ese atuendo?
- Ya, ya, cálmate. – dijo Tracey intentando contener a la rubia. – Además, no estaba sola, Ash estuvo con ella todo el tiempo, ¿no?
- Así es. – dijo Misty. – Nos estábamos aburriendo, y decidimos ir a hacer algo que nos gustara a ambos.
- ¿Algo como qué? Y todavía no respondes a mi pregunta, ¿de dónde salió ese atuendo?
- A los dos nos gustan las batallas, así que fuimos al Gimnasio Nimbasa. – respondió Ash por ella. – En cuanto a este atuendo… Elesa se lo regaló.
- ¡¿Qué cosa?!
Daisy solo pareció más confusa con su explicación, así que le contaron que en ese momento la líder de gimnasio de la ciudad estaba haciendo un desfile de modas combinado con batallas Pokémon con miembros del público, y ellos también participaron. Luego, Misty le dijo cómo Elesa le ofreció a ella también modelar en el desfile, y como recompensa por eso le dejaron quedarse con ese conjunto.
La rubia se quedó boquiabierta al entender las implicaciones, específicamente de lo que se había perdido.
- ¡¿Te invitaron a modelar?! ¡Ah, no es justo! ¡¿Por qué no me llamaste?! – exclamó Daisy.
- Porque para ti las batallas son muy aburridas. – dijo Misty simplemente. – Eso era parte del evento, y lo que nos interesaba más a Ash y a mí.
- Bueno, pero… aish, ¡la parte del modelaje me habría encantado participar! – se quejó la rubia. – Ah, cielos, ¿a quién le gusta tener batallas Pokémon en sus citas?
Misty y Ash se rieron. ¿Qué más le daba a Daisy lo que ellos hicieran? La idea de tener una cita era hacer lo que les gustara a ambos para pasar un buen rato. Y si a ellos les gustaban las batallas Pokémon, ¿cuál era el problema?
- Bueno, bueno, no es que haya daños, ¿verdad? – intervino Tracey, sacando su SmartRotom. – ¡Mira qué hora es, el concierto está por empezar!
- ¿Concierto? – preguntó Ash confundido.
- Ah, ¿no te lo dijimos? – Daisy sacó de su bolso un poster, el cual mostraba a una cantante de pelo rubio y largo (más claro que el suyo), y en la parte inferior mostraba unas letras gigantescas y coloridas "Sunny90". – Una de mis amigas va a dar un concierto en el Live House esta noche. Violet y Lily también irán, pero todavía nos sobraba un boleto. Si lo quieres…
- Bueno, si Misty no tiene objeciones…
El chico la miró. Por un momento, ella se sintió tentada a decir que prefería seguir con su cita por su cuenta, solo para poder estar a solas. Pero ya había conocido a la vocalista de la banda, y había sido muy amable al ofrecerles los boletos en los mejores lugares. Sería de mala educación despreciarle la invitación.
- Por mí encantada. – dijo Misty finalmente. – Mientras no te alejes de mí.
- Ni lo soñaría. – respondió él.
- Bien, entonces, ¡nos vamos al Live House! – exclamó Daisy arrastrando del brazo a Tracey a toda prisa. Cómo no se tropezaba con esos tacones, era un misterio.
Mientras caminaban, Misty notó que Ash la miraba como si quisiera preguntarle algo, pero no se atrevía. Decidiendo tomar la iniciativa, le dio un pequeño golpecito en el costado para llamar su atención.
- ¿Hmm?
- ¿Hay algo que te preocupe? – le preguntó la pelirroja.
- ¿A mí? No, qué va.
- No me engañes. – insistió ella. – ¿Es por lo que dijo Elesa en el gimnasio? ¿Sobre que tú y yo…?
- Bueno… podría ser… – admitió a medias el entrenador. Misty vio que Pikachu le echaba una mirada con los ojos en rendijas que claramente le instaba a dejarse de rodeos. El chico suspiró. – De acuerdo, está bien. Es solo que yo… bueno, eres mi mejor amiga, pero desde hace tiempo he pensado que… que me gustas de otro modo.
- ¿En serio? Bueno, yo no he querido salir con nadie en mucho tiempo. Y ya sabes, no estaba muy entusiasmada con esto de la cita doble, hasta que te vi.
- Creo que Elesa tenía razón. – admitió Ash. – Los amigos de la infancia no se sujetan del brazo mientras van en una cita, ¿verdad? Eso significa que… ¿ahora somos algo más?
- No lo sé. – sonrió ella. – Pero no me molestaría si así fuera. ¿Y a ti?
Los dos se miraron en silencio uno a la otra. Verse reflejada en los ojos del chico hizo que sentimientos durmientes en el corazón de la joven aflorasen de nuevo, después de mucho, mucho tiempo.
- No, para nada. – dijo él. – Pero no sé si…
- Shhh. – Misty lo silenció poniéndole el dedo en la boca. – No te agobies por eso ahora. Tendremos mucho tiempo para hablar durante la segunda cita.
- ¿Se… segunda?
- Por supuesto. – dijo ella firmemente. – Sé que tienes que volver a Kanto pronto, pero yo también regresaré después de la premier de la película. Tendremos tiempo de sobra para decidir a dónde iremos y lo que vamos a hacer. – Se aferró con más fuerza a su brazo mientras se le acercaba a susurrarle al oído. – Y esta vez… seremos sólo tú y yo.
- Eso… eso suena bien. – sonrió él.
Los dos siguieron caminando, teniendo que apurar el paso al darse cuenta que Daisy y Tracey los estaban dejando atrás. Mientras llegaban al Live House, Misty de pronto se acordó que todavía faltaba algo muy, muy importante.
Mejor dárselo ahora que no los estaban viendo, por si se le olvidaba más tarde o no tenía oportunidad.
*¡SWAK!*
- Hey, ¿y eso por qué fue? – preguntó él, poniéndose rojo.
- ¿Qué? Un beso en la mejilla es normal en la primera cita. – dijo Misty. – ¿Te molesta?
- No… para nada. – dijo él mientras se frotaba la mejilla. Ella se rio, aunque para su próxima cita planeaba dar el "siguiente paso".
La cita doble no había sido mala, pero definitivamente sería la última vez que dejaba que Daisy la arrastrase a salir juntos. Para la próxima, tendría una cita sencilla, solo ella y Ash para poder hacer lo que querían, como querían, y donde querían.
FIN.
Notas del autor:
¡Feliz San Valentín, gente! Bien, antes que nada, habría subido esto más temprano, si el internet no me hubiese fallado. Es un fastidio que eso pase cuando menos lo necesitas. Pero bueno, menos mal regresó antes que se acabara el día
Como sea, este era uno más de los oneshots que tenía planeados para la semana PokéShipping del año pasado, pero terminé dejándolo sin publicar ya que quise reeditarlo un poco, más que nada en expandir las escenas de la cita, ya que la batalla se quedó prácticamente igual (tenía muchas ganas de escribir a Misty y Ash teniendo una batalla juntos como equipo). Luego pasaron algunas cosas, y decidí obsequiárselo a mi amiga Suki90 (le pasé el documento terminado unos días antes de publicarlo, aparte de añadir el pequeño detallito de la banda y la cantante que se supone que la representa a ella). Espero que le haya agradado.
En fin, ya creo que eso era todo. Les agradezco mucho a Shadechu Nightray y PinkStar por el beta-reading que hicieron, sin duda me ayudaron muchísimo como siempre. En cuanto a futuros planes, solo me queda un último shot de Ash y Misty por sacarme de la cabeza. Luego me gustaría hacer algo con las otras Hermanas Sensacionales, ¿a alguien le gustaría ver eso? ¡Hasta la próxima!
