Original de pyropsychiccollector
Traducción por Linkinm1a1
La última enfermera terminó de poner los artículos en el carrito y lo sacó silenciosamente de la habitación, sonriendo ante la escena que tenía delante. No importa cuántas veces lo viera, la visión de los nuevos padres con su recién nacido siempre era una escena conmovedora. Dichos nuevos padres ni siquiera se molestaron en mirar hacia arriba, tan absortos en el pequeño bebé que sostenían entre ellos que todo lo demás era una distracción.
—Ella tiene tus ojos, —murmuró Natsu, apoyando su cabeza contra la de ella mientras miraba el rostro de su hija—. Qué ojos tan bonitos ~ —Él empujó suavemente sus mejillas
Ultear se sonrojó ante sus palabras incluso cuando la diminuta mano del bebé agarró su meñique. —Ah, ella lo agarró, mira.
—Eso es genial, —Natsu miró con asombro—. Oh, ella está bostezando.
—Eso es porque estás cansada, verdad, —sonrió Ultear—. Nacer te quita mucho. Dile a papi eso. —Levantó la vista para darle a Natsu un guiño burlón.
Natsu rió y besó a su esposa en la sien. —Deberías estar aún más cansada, amor.
—Lo soy, —admitió la maga del Arca de tiempo, sofocando un bostezo—. Me alegro de que nos consiguieran una cama grande también. Una nueva familia debería dormir junta.
—... Menos mal que en realidad escuché a Macao y puse esa cama más grande en nuestra habitación, —Natsu suspiró, ignorando los cortes profundos en su brazo y mano por el agarre increíblemente fuerte y las uñas de Ultear. El personal ya les había puesto un ungüento curativo y los había vendado. Un pequeño precio a pagar, pensó, a juzgar por sus gritos, fue como si hubiera pasado dos veces por su método de desbloqueo del segundo origen, al mismo tiempo. Por una vez, no le entristeció a Jellal el destino que le esperaba.
—¿En qué estás pensando, querido? —Ultear comenzó a acomodarse en la cama—. Tienes esa "mirada" en tu cara.
Natsu solo se rió y levantó su brazo vendado. —Solo imaginando el destino de Jellal cuando sea su turno.
El rostro de Ultear se sonrojó de vergüenza, pero se las arregló para fruncir el ceño de todos modos. —Sí, todos los hombres deberían pasar por eso al menos por poner a los que dicen que aman y que protegerían de tanto dolor.
—¡O-oye! ¡Eso no es justo!
Ultear cambió a una sonrisa mientras tiraba de Natsu más cerca de ella con un beso. —Estoy bromeando, querido. No cambiaría este momento por nada. —Miró a su bebé que ya dormía y sintió que su corazón se hinchaba de nuevo por la emoción.
—Este momento, y el resto de mi vida…
