-La historia no me pertenece en lo absoluto sino que es una ligera adaptación del dorama coreano "Empress Ki" protagonizado por Ha Ji Won (Emperatriz Ki Nyang), Ji Chang Wook (Emperador Huizong) y Ju Jin Mo (Rey Wang Yoo). Los personajes pertenecen completamente a Masashi Kishimoto más su distribución y/o utilización es de mi entera responsabilidad para la dramatización de la historia.
Palacio Helado
El nombrado Palacio Helado era un lugar de destierro para los miembros más importantes de la aristocracia Imperial, no para gobernadores ni políticos quienes eran enviados a provincias o lugares remotos dentro del Imperio sino para los miembros de la familia Imperial en específico y estos podían ser la Emperatriz Viuda o el Emperador en este caso; antiguamente también las Emperatrices Consortes habían estado en la lista de huéspedes pero desde que la Emperatriz Sakura regia el Imperio como soberana propietaria esa norma había cambiado. Vistiendo sencillamente y acompañado por su leal sirviente Yahiko así como por dos escoltas más que sostenían antorchas para iluminar los oscuros corredores por lo que transitaban, Neji se abrazó a si mismo al caminar, sintiendo incertidumbre total mientras Yahiko se adelantaba y abría las puertas de lo que se suponía serían sus aposentos según habían señalado los guardias en la entrada del lugar. Neji no esperaba una bienvenida, sabía que estaba ahí por un castigo pero el interior de la habitación lo decepcionó y mucho pues no había chimenea, las ventanas estaban tapizadas de hielo en el exterior y el inmobiliario era extremadamente sencillo partiendo por la cama, además hacía un frio atroz pues del paraje en que se hallaba el Palacio y su clima es que se debía el famoso nombre del lugar…parecía una prisión, así lo vio el Emperador Neji.
—Majestad, a partir de hoy estas serán sus habitaciones— anunció Yahiko aunque eso ya era evidente.
—Por Kami…es peor de lo me dijeron— suspiró Neji temblando ante el aire helado que se respiraba.
—Sin chimenea, sin ropa cálida y una comida decente, le han prohibido todo ello, Majestad— mencionó el pelinaranja viendo asentir a su soberano.
—No me importa— masculló el pelicastaño decidido a salir más fuerte de este castigo, —sobreviviré pase lo que pase, lo haré por mi hija— necesitaba hacerlo por Naori.
No había previsto que una alimaña como Sasuke Uchiha se cruzara en su camino e hiciera tambalear su poder y le gustara reconocerlo o no, no tenía pruebas para salir del Palacio Helado en un corto tiempo, por ahora todo cuanto poseía era la palabra de su padre el Regente Imperial y de sus hermanos Pein y Nagato para aferrarse a la esperanza de que un día saldría de este injusto exilio, pero sin duda que este traspié le permitía aprender y salir más fuerte de lo que había sido antes pues su exceso de confianza lo había llevado a esta situación. Contaba con que Sakura y él parecían haber estado reconciliándose antes de que fuera exiliado, eso quería decir que ella no estaba en su contra y quizás le tuviera misericordia por su hija haciéndolo volver pronto, quería creer en ello pues además ella necesitaba de su esposo y Emperador a su lado. No podía olvidar quien era, el hijo del Regente Imperial y esposo de la Emperatriz, el hombre más poderoso y temido de todo el Imperio detrás solo de su padre, el padre de la heredera que un día—Kami mediante—se convertiría en Emperatriz. Abrazándose a sí mismo, Neji procedió a analizar mejor la habitación tanto para dar un recorrido de sus nuevos aposentos como para tratar de entrar en calor mientras escuchaba a su sirviente y escoltas castañear los dientes a causa del frio.
Este exilio no dudaría, necesitaba creer en ello.
Palacio de Edo
El Palacio Imperial se había vuelto un auténtico caos tras la partida del Emperador Neji, sin duda no era el soberano más querido de buenas a primeras debido a su tempestuoso carácter pero existía un delicado balance de poder y que una de las figuras al frente del mismo de pronto fuera exiliado o desapareciera—fuera cual fuera el motivo—resultaba aterrador pues vivir en la incertidumbre nunca era sensato. Reunido a solas en su despacho privado se hallaba el Regente Danzo Shimura, de pie ante su escritorio y con las manos situadas sobre este procesando la noticia que sus hijos Pein y Nagato acababan de darle; que el responsable detrás del exilio de su hijo el Emperador no era otro que el Consorte favorito de la Emperatriz, Sasuke Uchiha quien había sido enviado por el Baghatur Yamato de Sunagakure, y que además era hermano del fallecido Itachi a quien él había ordenado ejecutar. Todo parecía estar perfectamente coordinado como una venganza hacia su persona y ello preocupaba a Danzo, ¿Cómo es que habían convergido todos estos factores tan rápidamente y sin que él se diera cuenta hasta ahora? No quería desconfiar del Baghatur quien en el último tiempo le había probado su lealtad pero tampoco quería darle importancia a las ambiciones de un joven como el Uchiha que era…¿qué? Arena que se llevaba el viento, alguien salido de la nada y que volvería a ser eso si no le prestaban atención.
—Así que todo fue obra de lord Sasuke, el candidato del Baghatur Yamato— comentó Danzo en voz alta sopesando la noticia.
—Era el hermano de Itachi y ahora quiere vengarse de nosotros— respaldó Pein conociendo lo suficiente al Uchiha. —No podemos confiar en Yamato ni en su sobrino— para él estaba claro que no eran sus aliados sino enemigos.
—¿Realmente crees que el Baghatur vaya a traicionarnos?— cuestionó el Shimura frunciendo el ceño pensativamente. —Es extraño, nada en su conducta indica eso— de intentarlo solo se arruinaría a sí mismo, no contaba con los recursos como para enfrentarse a él en forma alguna.
—Es solo cuestión de tiempo, padre, creo que Pein tiene razón— insistió Nagato completamente de acuerdo con el temor de su hermano mayor.
Sonaba paranoico por parte suya y Pein lo sabía, pero conocía los motivos que impulsaban a Sasuke Uchiha y si no hacían algo ahora este tarde o temprano los decapitaría por la espalda, ese era su objetivo como Consorte de la Emperatriz y antes de permitir que ello ocurriera era preciso deshacerse de él igual que habían hecho con su fastidioso hermano anteriormente; solo que a diferencia de Itachi, Sasuke ya había trabado alianzas con la Emperatriz, la Emperatriz Viuda, los demás Consortes y el Baghatur quien lo había traído al Palacio, y estaba claro que deshacerse de él no iba a ser tan fácil. Desconfiar de aquellos que le juraban lealtad era algo habitual al fin y al cabo Danzo y su familia habían llegado a la cima del poder por un sistema de beneficios en que él sobornaba a las elites más importantes del imperio y estos le brindaban su apoyo cuando lo necesitaba, su enorme fortuna labrada durante décadas y décadas de esfuerzo lo garantizaba así como su posición y el futuro de su familia. Si lo que sus hijos sugerían era realmente cierto, ¿Quién más no podría traicionarlo en cualquier momento? No había mayor predicamento para aquellos que estaban en la cima del poder que temer perder aquello que les permitía actuar con tanta libertad y autoridad al mismo tiempo. En el umbral de la estancia apareció un guardia que reverenció respetuosamente al Regente Imperial y sus hijos.
—Lord Danzo, lord Sasuke está aquí para verlo— comunicó el guardia transmitiendo la solicitud del Consorte.
—¿Cómo?— Danzo se sorprendió ante aquella noticia. —Que entre— consintió tras dejar pasar un instante para meditarlo permitiendo que el guardia se retirara.
—¿Padre, para que te molestas en hablar con él?— cuestionó Nagato incrédulo ante el proceder de su progenitor.
Quizás fuera una tontería pero Danzo prefería ver a la cara a su enemigo, por lo que desestimó las protestas de sus dos hijos varones, prefiriendo confiar en su propio criterio que tan lejos lo había llevado. Con las manos a cada lado de su cuerpo, la frente en alto y una máscara de inalterabilidad que lo hacía parecer de mal humor o bien indiferente, Sasuke ingresó en la estancia portando un elegante traje de seda negro de cuello alto y cerrado, con mangas acampanadas y ceñido a su cuerpo por un fajín dorado como los bordados de dragones que cubrían la tela, y debajo cómodos pantalones negros y botas de cuero, con su cabello azabache azulado naturalmente rebelde y ligeramente despeinado. En efecto era joven, no tenía ni siquiera veinte años y sin embargo en muchos aspectos se veía más serio y maduro que su fallecido hermano Itachi a ojos de Danzo que lo analizó de arriba abajo, era imposible ver las emociones en sus ojos y ello le permitió comprender al Shimura que por primera vez en décadas había encontrado a un enemigo de su talla. Deteniéndose a tres pasos de distancia del escritorio del Regente a quien no dejo de observar, Sasuke no se molestó en realizar una reverencia sino que permaneció estoico en su lugar y despectivo ante la mirada de Pein sobre su persona pues no había venido a verlo a él.
—¿Cómo te atreves a venir aquí?— inquirió Pein sorprendido por el cinismo del Uchiha.
—No vine a verlos a ustedes sino al Regente— menospreció Sasuke sin inmutarse siquiera por la presencia de los hijos del Shimura.
—Eres muy valiente al acudir a la guarida del tigre— reconoció Danzo pero sin dejar de ver al muchacho delante de él como un niño arrogante.
—¿Un tigre? Yo solo veo a un gatito— consideró el Uchiha en voz alta sin dejarse amedrentar por la superioridad numérica de sus enemigos. —Lo creía más inteligente pero resulta que el hombre más poderoso de este Imperio es un cobarde, un asesino que estaría dispuesto a vender a sus hijos y su nieta por tener el poder que tanto ansía— meditó en voz alta estudiando al adversario que tenía delante, —¿o me equivoco?— preguntó arqueando una ceja pero ya conociendo la respuesta.
Si había vuelto al Palacio Imperial no lo había hecho solo por ambición personal, sí que apenas y había podido contener su deseo por volver a ver a Sakura y ganar su perdón apenas y se había enterado que ella nada había tenido que ver en la injusta muerte de su familia, por ello es que se había puesto a su servicio inmediatamente pero también había vuelto al ser consciente que si alguien era responsable de su dolor y rabia ese alguien era Danzo, Pein había hecho cumplir la sentencia y eso hacía que el odio de Sasuke por el primogénito del Regente fuera inmenso pero tanto él como su padre y su hermano Nagato—incluyendo a la hermana de este lady Konan y el Emperador Neji—eran responsables de la muerte de su hermano Itachi, de Izumi, lady Chiyo y en especial de la de su sobrina Risa que solo había sido una bebé. Sasuke realmente estaba en el Palacio para traer honor y dignidad a las muertes de todos aquellos que le habían significado algo y para cambiar las cosas en el Imperio convirtiéndose en el hombre más importante, en el Emperador cuando todo llegara a su fin, ese era su propósito real ahí políticamente. Su tono de voz y la claridad con que se expresaba sorprendieron visiblemente a Danzo así como a sus hijos, lo que a nada estuvo de hacer que el Uchiha sonriera ladinamente pero ello no era una victoria para él aun pues faltaba la venganza real a ejecutar y que lo le daría verdadera satisfacción.
—Le daré un consejo; amenace, soborne, y haga lo que quiera, pero nada dará resultado— previno Sasuke como si brindar misericordia estuviera a su alcance, pero solo para burlarse. —Golpeé la mesa y la Emperatriz golpeara más fuerte— conocía a Sakura y lo lejos que podía llegar de solo proponérselo.
—No puedes controlarlo todo, niño— recordó Danzo, no estando muy seguro en su arrogante actuar de dejar todo en manos de la Emperatriz, otra niña arrogante, —y no tienes el don de la clarividencia para prever lo que está por venir— nadie podía saber lo que vendría pero si podían prepararse para ello.
—Muy pronto veremos si hablo de más, o digo la verdad— concluyó el Uchiha, aceptando que el futuro estaba en movimiento. —Créame, ansió que llegue ese día— ansiaba ver la muerte del Regente Shimura y toda su maldita estirpe.
Lentamente y gracias a su regreso, Sakura estaba tomando conciencia de quien era realmente, la mujer más poderosa del Imperio y quien merecía llevar la voz cantante en los acontecimientos que estaban teniendo lugar, bien por su propio orgullo como digna soberana o bien por su hija pequeña la princesa Naori quien le era indiferente al Uchiha, pero esto le permitía sentirse tranquilo pues confiaba en que con su agudo intelecto la Haruno podría deshacerse del Regente Imperial más pronto que tarde, era Sakura quien marcaría la diferencia entre quien ganara y perdiera en esta guerra, seria ella quien de una u otra forma le daría la venganza que él tanto deseaba. De igual manera en que se había apersonado en la estancia, Sasuke se volvió y procedió a retirarse sin mostrar señal alguna de respeto al Regente Shimura ni a sus hijos, sonriendo ladinamente para si al abandonar el despacho y encontrar a Suigetsu y Jugo esperando por él. Le temblaba el pulso al caminar de solo pensar en cuan cerca había estado de sus enemigos y en la reacción de sorpresa o emocionalidad que había generado en ellos, por ahora ese era su triunfo mas no dejaba de ser solo una batalla pues la guerra real aun no tenía lugar. La ausencia del Emperador Neji era otra victoria aún más grande y de la cual no cesaba de disfrutar pues Sakura era libre hasta nuevo aviso y el poder en la corte era suyo; él era el Emperador ahora…
La Emperatriz Sakura se hallaba disfrutando de un momento de ocio en sus aposentos, plena ahora que su esposo el Emperador no estaba bajo su mismo techo y permitiéndose disfrutar de la libertad aunque supiera que ello duraría poco, cambiando la página del libro de poesía que estaba sosteniendo, echando en falta a Sasuke a su lado pero podía esperar para verlo y lo haría. Portaba un elegante kimono amarillo de escote cuadrado con bordados dorados en forma de flor de cerezo y por sobre este una chaqueta superior color aguamarina estampada por flores de cerezo en color dorado, de escote en V cerrado por un broche de oro en forma de flor de cerezo con pequeños diamantes incrustados; un lienzo se desprendía del obi azul claro que cerraba el kimono hasta casi la altura de las rodillas recreando mariposas y flores de cerezo a imagen de los pronunciados holanes u hombreras de igual color e idéntico bordado, que emergían desde los laterales del escote haciendo destacar las mangas acampanadas color borgoña recubiertas de bordados dorados y con un vistoso estampado de flores de cerezo en el borde. Su largo cabello rosado se hallaba recogido tras su nuca por horquillas de oro para destacar la corona de oro sobre su cabeza y los largos pendientes en forma de sarcillos que le rozaban los hombros.
—Majestad, Shino Aburame sirviente del rey de Konoha, pide audiencia— anunció Ino del otro lado de las puertas.
—Que pase— consintió Sakura, frunció el ceño para si al oír aquello.
Había pasado mucho tiempo desde la última vez que había oído algo referente al rey de Konoha, le había pedido expresamente a Ino que no lo mencionara a menos que fuera enteramente importante pero por lo visto ahora ya no podía rehuir más el tema, cerrando el libro que sostenía y dejándolo sobre el escritorio delante de ella, cruzando ceremoniosamente sus manos sobre su regazo y alisando la tela de su kimono. Un año había transcurrido desde la última vez que Naruto y ella se habían visto, menos de un año desde que el bebé que ella había llevado durante meses en su vientre había nacido muerto y en todos los meses transcurridos no había recibido ni una sola carta suya, ninguna…¿Por qué enviar a un emisario o sirviente suyo a entrevistarse con ella ahora? Su vida matrimonial con lady Yukina la hija del Regente debía ser muy satisfactoria como para no haberle presentado sus respetos a ella hasta ahora. Las puerta de sus aposento de abrieron por obra de Shikamaru y Choji en el exterior, permitiendo que Shino Aburame sirviente del rey de Konoha ingresara respetuosamente cabizbajo. Habiendo soportado tanta soledad por tanto tiempo, la Emperatriz Sakura mantuvo una expresión de total indiferencia mientras observaba al sirviente delante de ella, tratándolo con deferencia pero tan ligera que la hizo parecer inalcanzable.
—Emperatriz, permítame presentarle mis respetos— reverenció el Aburame inclinando la cabeza con vasallaje.
—Gracias— asintió la Emperatriz pero con tono indiferente. —¿Cuál es el motivo de su visita?— indagó no queriendo perder tiempo.
—Mi señor, el rey de Konoha, viene hacia aquí y desea poder verla— anunció Shino, solicitando que ella diera su consentimiento si así le placía.
—¿Quiere verme?— más bien afirmó Sakura arqueando una ceja con altanería.
—Y lejos de miradas indiscretas, como antes de partir a Konoha…— agregó el sirviente, empleando las palabras que esperaba fuera las más apropiadas.
—¿Envía a un sirviente solo para decirme esto?— cuestionó la Haruno alzando la voz, indignada por su osadía.
Estaba hablando desde la rabia y no desde la diferencia de estratos sociales, ella tenía a sus sirvientes en alta estima y como prueba es que veía a Ino casi como su hermana al haber crecido juntas, y a Shikamaru y Choji como su mejores amigos pues solo en ellos podía confiar; veía al sirviente Shino Aburame delante de ella como un emisario cualquiera, le daría igual si fuera extranjero, pobre o noble, ella trataba de igual forma a todos teniendo en cuenta los méritos de cada quien pero escuchar que Naruto pedía encontrarse con ella en privado de aquella forma tan descarada y como si nada hubiera ocurrido hizo que entrara en cólera. Ni siquiera Neji era tan descarado, era capaz de entender que debía tantear las aguas a su alrededor o ella enfurecería, pero Naruto parecía olvidar que la había abandonado durante meses, que se había casado rompiendo con su palabra de que la única mujer que amaría y consideraría suya seria ella…con la máxime dignidad posible, Sakura se irguió de su asiento con elegancia, apoyando ambas manos sobre el escritorio delante de ella y sin apartar su mirada del sirviente del rey de Konoha quien bajo la mirada y pareció temblar ante el tono de la autoritaria monarca. Bien, pensó Sakura ya cansada de ser vista como un ser delicado y frágil, dispuesta a ser temida y era el único camino a recorrer para obtener el poder que tanto le habían quitado y que su fallecido padre desearía que tuviera.
—Yo soy la Emperatriz— recordó Sakura con voz clara y segura, —¿y he de entrevistarme con un extraño?— no podía considerar a Naruto de otra forma
—Majestad…— titubeó Shino queriendo expresarse de otra forma de serle posible.
—Comuníquele esto; cualquiera que quiera verme, debe pedir una audiencia oficial, es la única manera— continuó la Emperatriz, menospreciando lo que él tuviera que decir pues sabía que eran órdenes del rey de Konoha. —¿Entendido?— inquirió observando al individuo delante de ella.
—Sí, Majestad— asintió el Aburame sin titubear, —se lo comunicare a mi rey— Kami sabía que no tenía otra opción.
—Bien— asintió la Haruno, satisfecha con ello. —Ahora, permítame continuar con mi lectura por favor— solicitó con su voz más educada.
La Emperatriz se sujetó la falda del kimono y volvió a tomar asiento ante su escritorio, abriendo el libro que acababa de dejar minutos atrás y continuando con su lectura a partir de la página donde se había encontrado anteriormente; sorprendido por la nueva actitud de la Emperatriz y que no era la que el rey de Konoha—su señor—parecía recordar, Shino Aburame inclinó la cabeza con respeto ante la Emperatriz y sin darle la espalda retrocedió hacia las puertas que se abrieron a su paso. Ojala y el corazón fuera tan fácil de alterar o cambiar como la actitud, porque aunque Sakura se encontrase profundamente ofendida por los desaires o desplantes que Naruto le había hecho, Sakura no podía olvidar lo que habían vivido juntos, había sido algo aparentemente breve pero cuando ella más necesitaba de afecto, comprensión y cariño, cuando más sola se había encontrado. Apartado la mirada de su lectura y perdiéndola en un punto de la nada, Sakura considero cuan distintas eran ahora las cosas pues la presencia de Sasuke a su lado le daba seguridad, por primera vez tenia realmente claro quien era y como le correspondía actuar pues sus enemigos comenzaban a perder fuerza; primero Neji, luego sería el turno del Regente Shimura y sus hijos hasta que estuviera sola al mando de su Imperio, para eso había nacido.
Tenía que ocupar su lugar de Emperatriz.
El tiempo en el palacio comenzó a pasar lentamente, se respiraba paz ahora que el Emperador estaba ausente pero habían otras cosas que no cambiaban y como prueba la Emperatriz se hallaba reunida en solitario con el Regente Imperial en el salón del trono revisando las cartas o peticiones realizadas por los gobernadores a través de quien la Emperatriz extendía su poder para gobernar a sus súbditos. Sentada sobre su trono, la soberana portaba un bello kimono purpura de escote cuadrado con bordados de flores de cerezo en el centro del pecho y sobre el kimono se hallaba una chaqueta superior color borgoña de profundo escote en V que se cerraba a la altura del vientre mediante un delicado obi verde claro del que se desprendía un lienzo que casi llegaba al suelo; a imagen del escote y de igual color que los holanes u hombreras que la hacían parecer todavía más inalcanzable, en las mangas acampanadas—con bordes verde claro estampados en delicadas flores de cerezo—y a lo largo de la caía de la tela yacían hermosos bordados dorados que recreaban mariposas y flores de cerezo. Su largo cabello rosado se hallaba pulcramente recogido tras su nuca por horquillas de oro resaltando la corona de oro sobre su cabeza y los largos pendientes de oro en forma de sarcillos conformados por diminutas perlas y cristales azules.
—Lo ha olvidado— comentó la Emperatriz cuando el Regente tomó uno de los pergaminos y lo abrió para leerlo por ella. —Ya no necesito su ayuda, puedo leer las misivas por mí misma— recordó sosteniéndole la mirada calmadamente.
Que su hijo menor estuviera en el Palacio Helado y saber que tenía por enemigo a lord Sasuke quien había sido enviado por el Baghatur Yamato de Sunagakure tenía al Regente Danzo Shimura de los nervios, sus enemigos se habían multiplicado rápidamente y en los flancos más peligrosos, ahora no tenía a su hijo como Emperador respaldándolo y su poder comenzaba a menguar o más bien amenazaba con hacerlo, que la niña que había entronizado como Emperatriz se convirtiera en su mayor enemiga era un peligro muy real y que no podía correr, por lo que le seguiría el juego cuando menos por ahora, mas Kami sabía que necesitaba asustarla de alguna forma para ganar tiempo o deshacerse de ella en el peor de los casos. Era evidente que el Regente Imperial estaba molesto, pero pareció tragarse su disgusto mientras le sostenía la mirada a la joven Emperatriz, tendiéndole el pergamino para que ella pudiera leerlo; extendiendo el documento con ambas manos, Sakura leyó calmadamente la solicitud realizada por el Gobernador Rasa, asintiendo para sí pues le parecía de lo más razonable, la llenaba de tranquilidad el poder leer las solicitudes o peticiones que llegaban ante ella, y estampar su sello en el documento le daría aún más satisfacción pues probaría que tenía el poder de tomar decisiones por sí misma.
—A la guarnición de la capital le hace falta personal nuevo— leyó Sakura en voz alta para que el Regente lo supiera. —Es una sabia medida— concluyó extendiendo su mano para tomar su sello y aprobar la solicitud.
—No debe precipitarse, Majestad— detuvo Danzo sujetándole la muñeca para evitar que alcanzará el sello, —y aún no he tomado una decisión sobre ese asunto— agregó sosteniéndole la mirada.
Ciertamente su poder amenazaba con menguar pero eso no quería decir que Danzo fuera a permitir que se le escapara de las manos, había servido largamente al Imperio y moriría en su cargo, era un juramento de vida a sus propios logros y nadie se lo impediría, mucho menos la Emperatriz que no dejaba de ser solo una niña arrogante que poco y nada sabía de la vida. Sosteniendo la mirada al Regente Imperial como prueba de que su tono y opinión no la asustaban, Sakura asintió sutilmente mientras regresaba su mano derecha a su regazo y esperaba a que el Shimura le brindara su opinión…sujetándose la falda para no tropezar, Sakura regresaba a sus aposentos con el ceño ligeramente fruncido y la mandíbula apretada, al final esa decisión se había aprobado gracias a Kami pero había llevado una nota al pie de que el Regente intervendría y consideraría hasta qué punto era correcta o aprobada. Las puertas de sus aposentos se abrieron a su paso y la Haruno respiró un tanto más tranquila al ver que sobre su escritorio se hallaba servida una taza de té, traída por Ino quien la saludo con una ligera sonrisa de pie en la habitación y aguardando con ella. Que bienvenida se siente una persona cuando se sabe querida, apreció Sakura sujetándose la falda del kimono para no tropezar y esbozando una sonrisa para su querida amiga.
—¿Está listo mi té?— consultó la Emperatriz aunque ya podía afirmarlo al acercarse a su escritorio.
—Sí, Majestad— asintió la Yamanaka con una respetuosa reverencia. —Jazmín y una cucharada de miel como siempre— ella conocía bien sus gustos.
—Gracias, Ino— apreció Sakura, acomodándose la falda del kimono y tomando asiento ante su escritorio, mas algo de inmediato la hizo fruncir el ceño. —Ino— llamó haciendo que su doncella diera un paso más cerca de ella. —¿Tú trajiste este té?— inquirió sin atreverse a probar siquiera un trago.
—Como siempre, Majestad— contestó la rubia extrañada. Sakura alzó su mano derecha y tomó la cuchara de plata dentro de la taza, observando como la plata estaba manchada y eso solo indicaba una cosa. —Por Kami…veneno— comprendió la rubia palideciendo de horror. —No fui yo, Majestad, se lo juro— aseguró desplomándose de rodillas frente a su Emperatriz e implorando su confianza.
—Lo sé, si alguien hubiera querido matarme yo no me habría dado cuenta— sosegó la Haruno, extendiendo su mano para entrelazarla con la de su amiga e instarla a erguirse. —Esto fue una amenaza, y apuesto a que viene del Regente Imperial— tanta quietud de su parte ya se sentía como algo extraño. —Bien, si quiere guerra, la tendrá— suspiró para nada asustada. —Enviaremos un mensaje igual de poderoso; llama a las sirvientas de la hija del Regente— instruyó observando a su leal amiga.
—Sí, Majestad— asintió Ino de forma inmediata.
Reverenciando a su Emperatriz y dejando atrás el reciente susto, Ino se retiró de la estancia sin darle la espalda a su soberana en tanto Sakura se llevaba una mano al mentón de forma pensativa, observando por el rabillo del ojo la taza de té envenenada; era una suerte que pese a su soberbio y portento imperial de emplear porcelana en tazas, platos y demás, si usaran cucharas y cubiertos de plata y oro, especialmente el primero que se manchaba ante cualquier elemento toxico con que entrara en contacto. Esa era la vida real en el Palacio Imperial, la muerte podía venir de cualquier dirección si no se tenía cuidado y como nadie salvo el Regente Imperial quería deshacerse de ella, la respuesta era automática, pero no estaba asustada sino al contrario, extasiada porque por fin tanta rabia y frustración en su interior tenía un plan de cómo salir, iba a utilizar este atentado a su persona en su ventaja al callar y no hacérselo saber a nadie. Tarde o temprano el Regente Shimura moriría, ojala por su mano pero hasta que eso no ocurriera era preciso comenzar a preparar el terreno de cómo hacerse con todo su poder apenas este muriera, porque no quería que nadie intentara ni quisiera hacerle sombra. El poder seria solo para ella…
Alrededor de solo una hora más tarde, la Emperatriz se encontraba sentada ante una sencilla mesa en la sala de archivos del Palacio Imperial, un lugar que nadie acostumbraba a visitar salvo los sabios más excepcionales a su servicio y que en ese momento se hallaban reunidos como sucedía una vez por semana y ella lo sabía, mostrándose calmada y resuelta en su lugar cuando las puertas de la estancia se abrieron y tres jóvenes mujer de su misma edad ingresaron y la reverenciaron con gran respeto. Las tres jóvenes eran las sirvientas de lady Konan, la hija del Regente Imperial y que ingresaron en compañía de Ino que se mantuvo de pie en el umbral de la puerta para asegurar que nadie se acercase; Sakura solo tuvo que ofrecerles la libertad, el dejar de se sirvientas o esclavas y una pensión vitalicia para que las tres jóvenes cantaran como gorriones y le comentaran todo cuanto pudieran saber o haber oído de la fortuna del Regente Shimura y que era considerada un misterio pues nadie podía calcularla, pero ella la quería para sí misma. Satisfecha con esa respuesta, Sakura les pidió que escribieran aquella información en un papel en blanco ante ella y una vez lo hubieron hecho, ella analizó el documento asintiendo ante todas las pista que este le brindaría, sonriendo para sí ante su propio triunfo y voluntariamente ajena a los pensamientos de aquellas inocentes chicas que esperaban por su veredicto.
—Muchas gracias por entregarme esta valiosa información— apreció la Emperatriz finalmente, alzando la mirada hacia las jóvenes ante ella. —Este es un permiso sellado por mí para que puedan abandonar el Palacio Imperial, cuando gusten— extrajo un sobre con el sello Imperial y se lo tendió a una de las jóvenes ante ella, —considérenlo un regalo por su largo servicio a la Casa Imperial y en particular a lady Konan— Kami sabía que la información que le habían dado era invaluable.
—Majestad, es un gran honor— reverenció la joven al frente del grupo y abrazando el sobre que contenía la libertad de las tres.
—No esperábamos semejante muestra de bondad de su parte— respaldó su compañera a su lado, igualmente agradecida.
—Oh, yo soy una persona muy bondadosa y paciente— asintió la Emperatriz, regresando su atención al documento que las jóvenes habían escrito para ella, —pero tengo mis límites y han sido sobrepasados— consideró leyendo cada pista en la hoja. —Simplemente quiero mandar un mensaje, y ustedes serán el canal— reveló por fin sonriendo ladinamente para sí.
Las tres jóvenes fruncieron el ceño con extrañeza ante las palabras de la Emperatriz tratando de entender de que hablaba pero la respuesta llegó un segundo después cuando de las penumbras en los rincones de la estancia y con gran sigilo aparecieron tres "verdugos" vestidos de negro de pies a cabeza para mimetizarse y que envolvieron lienzos alrededor del cuello de las inocentes jóvenes, colgando estos de la vigas en el techo de tal modo que estas comenzaron a sofocarse lentamente a medida que eran elevadas dando la falsa ilusión que se habían suicidado. Aparentemente indiferente desde su lugar, sentada ante el escritorio con el documento que las jóvenes habían emitido dándole todas las pistas que tuvieran del paradero del tesoro del Regente Shimura, Sakura observó como la vida abandonaba los cuerpos de aquellas chicas, haciéndole una señal con la cabeza a Ino quien procedió a entregar su paga a los contratados verdugos que se hubieron desvanecido con igual presteza que habían emergido de la oscuridad. Era brutal y mucho pero si ella no estuviera tomando esta clase de medidas le seria tremendamente fácil a sus enemigos pasar por sobre ella, había permitido eso por demasiado tiempo y no volvería a agachar la cabeza otra vez, ahora lo que quería era causar el mismo miedo a cualquier precio.
—Este papel será suficiente para dar con la fortuna del Regente cuando todo acabe, es la mejor pista que tenemos— comentó Sakura concentrada en sus propios objetivos y no en trivialidades. Mas eso no le impidió darse cuenta de la expresión trémula de su amiga. —¿Qué sucede?— inquirió observándola atentamente.
—Me impresiona, Majestad— confesó Ino para sí, viendo a la Emperatriz arquear una ceja ante sus palabras, —en el mejor sentido— diferenció, sorprendida por su cambio.
—Todos creen que soy una niña cobarde y estúpida que sigue las reglas, pero lo cierto es que ni yo conozco la oscuridad que soy capaz de expresar— reflexionó la Haruno a conciencia. —Ellos me hicieron así, y serán los primeros en probar mi veneno y mi fuego— no era venganza sino simple sentido común. —Estoy ansiosa por ver que tan lejos puedo llegar, este es solo el primer paso por lo que no te sorprendas— advirtió no queriendo verla desfallecer de la impresión en el peor de los casos.
—Trataré de no hacerlo, Majestad— aseguró la Yamanaka, confiando en su palabra.
Impresionada sí que estaba, no mentía al expresarse de aquella forma con su amiga y Emperatriz, le impresionaba como la asustada e ingenua chica que se había sentado en el trono se convertía día con día en una monarca de poder absoluto, una verdadera Emperatriz que era consciente de su poder y de hecho leía libros de oratoria y de cómo gobernar, que comenzaba a componer poesía pero que al mismo tiempo empezaba a manejar el arte de la guerra, una mujer en todo el sentido de la frase, guerrera y fuerte. Asintiendo ante las palabras de Ino, Sakura le sostuvo la mirada antes de esbozar una ligera sonrisa pero sin malas intenciones ni arrogancia sino absolutamente sincera, de igual a igual con su amiga y más tranquila al saber que Ino continuaba confiando en ella pese a sus nuevos métodos de proceder. No era su intención convertirse en un monstruo ni en una persona cruel, pero si no aprendía a seguirle el ritmo al Regente Imperial, no podría proteger a su hija, de hecho Danzo acabaría con ella para poner a Naori en el trono y Sakura no quería imaginarse a su hija viviendo su mismo infierno, antes prefería no poder verse al espejo por la brutalidad de sus actos pero protegería a su pequeña de todo cuanto pudiera, quería que su hija fuera feliz de formas que a ella le estaban y estarían vedadas para siempre.
Necesitaba hacerlo por su hija.
Mucho más tranquila ante los últimos acontecimientos, la Emperatriz pudo continuar a su lectura que era el único momento de ocio y placer personal que tenía para sí misma, pero quedarse quieta no era una opción por lo que salió a pasear al jardín en compañía de Ino, Shikamaru y Choji quienes caminaban dos pasos por detrás de ella para vigilar su persona. Cambiando la página del libro que sostenía, conduciéndose con andar lento y alzando la mirada de vez en vez para cerciorarse de que no chocara con nadie en su camino, la Emperatriz era ajena al estudio de alguien sobre su persona, desde la entrada del jardín y habiendo abandonado sus aposentos en busca de un poco de aire, Sasuke sonrió ladinamente antes de dirigir sus pasos hacia la Emperatriz en compañía de Suigetsu y Jugo que caminaban dos pasos por detrás de él. El Uchiha portaba un elegante traje de seda beige claro con estampados dorados en forma de dragones con detalles rojos, de cuello alto y cerrado con mangas acampanadas, ceñido a su cuerpo por un fajín rojo de igual color que los cómodos pantalones debajo y botas de cuero marrón rojizo, se veía como un Emperador para cualquiera que lo juzgara a simple vista. Inmersa en su lectura, Sakura no reparó en la presencia de Sasuke hasta que él se detuvo ante ella, sorprendiéndola y haciendo que soltara su libro.
—Está feliz, por lo que veo— notó el Uchiha arqueando una ceja al observar de arriba abajo a su Emperatriz.
—¿Cómo podría no estarlo?— contestó la Haruno superando su impresión inicial. —Por fin puedo leer lo que quiero cuando quiera, y sin pensar en que eso inquiete a cualquiera— aunque el Regente no estaba impresionado según había visto.
—En ese caso, es un placer grato y bien recibido— aceptó Sasuke compartiendo su visión de las cosas. —Si me permite— solicitó dispuesto a recoger su libro por haberla asustado.
—Gracias— asintió Sakura no pudiendo privarlo de la oportunidad si él quería hacerlo.
Podría pedirle a Ino como su amiga y sirvienta que lo levantara por ella, o ella misma con lo espontanea que era podía arrodillarse y tomarlo pero si Sasuke quería hacerlo ella no podía decir no y se alegró por ello ya que el Uchiha se inclinó para recoger el libro del suelo y a propósito alargó una de sus manos para meterla bajo la falda del kimono de la Emperatriz en un roce sumamente breve pero que la hizo estremecer y todavía más cuando al erguirse lentamente el Uchiha deslizó su mano por la seda del kimono ascendiendo desde el dobladillo en la parte posterior hasta ascender hasta sus caderas, ¿Era idea suya o Sasuke estaba tratando de seducirla? No podía ser solo idea suya, después de todo y pese a los meses transcurridos Sasuke y ella seguían sin compartir la cama, ambos sabían el riesgo que existía si se quedaba embarazada pero sí que era evidente que postergar lo que ambos tanto deseaban los estaba enardeciendo. Sin desvanecer la sonrisa ladina de su rostro al tenderle el libro a Sakura, Sasuke no apartó sus ojos de ella, analizando la forma en que los orbes esmeralda de ella brillaban de una forma particular que nunca antes había visto pero que él creyó identificar como deseo, y todavía más al notar como las mejillas de ella se sonrojaban bajo su mirada. Que fácil sería concretar aquello que ambos tanto anhelaban, pero aún no era el momento, ya lo seria pero no por ahora.
—¿Le parece si compartimos una lectura?— invitó Sasuke deseando pasar tiempo con ella de serle posible.
—Por supuesto, será un placer— consintió Sakura de inmediato, incapaz de negarse.
El Uchiha ofreció su brazo a la Emperatriz en lo que podía parecer una mera formalidad a ojos de los demás pero no para ellos, no cuando Sakura sonrió y gustosa envolvió sus manos alrededor de su brazo para caminar a la par como iguales con sus respectivos sequitos detrás. Aquella era una costumbre ya habitual entre ambos desde que Neji había sido exiliado al Palacio Helado, ya no tenían por qué guardar las apariencias ni pretender que no había algo entre ambos mas nada se concretaba aun, claro que dormían juntos en la misma cama en ocasiones pero nada más allá de eso aunque Sakura mentiría si dijera que apenas y soportaba la frustración y apostaba lo que fuera a que Sasuke pensaba igual. Ambos se mantuvieron a solas en los aposentos de la Emperatriz, disfrutando del silencio y sentados uno delante del otro disfrutando de una lectura; normalmente Sasuke elegía libros nuevos y complejos que leía y luego pasaba a la Emperatriz, no solo para ella tuviera a su disposición solo lo mejor sino también para formularle preguntas luego y analizar si ella era capaz de comprender lo que estaba leyendo, y sí que era así. Cambiando al mismo tiempo la página que estaban leyendo, Sakura ni siquiera alzó la mirada al escuchar que llamaban a su puerta sino que alcanzó con una de sus manos la campanilla que mantenía sobre su escritorio y la hizo sonar a modo de consentimiento permitiendo que Ino ingresara.
—Majestad— reverenció la Yamanaka al ingresar, —ha llegado una visita para usted— anunció con un nudo en la garganta a causa de los nervios.
—¿De quién se trata?— preguntó Sakura aun sin alzar la mirada de su lectura y cambiando la hoja con absoluta tranquilidad.
—Es el rey de Konoha, solicita una audiencia oficial con usted— comunicó la rubia imaginando cuál sería su reacción.
Calmada en apariencia, Sakura no pudo evitar que sus nervios la traicionaran y su pulso temblase al escuchar que el hombre al que llevaba despreciando tantos meses por fin hubiera encontrado el valor para visitarla, haciendo que se estremeciera pero no gratamente, ¿Qué le diría cuando lo tuviera delante? Si fuera una mujer emocional como las demás le saltaría encima con un puñal y le arrancaría los ojos, otra parte de ella deseaba abofetearlo pero al instante se arrepentía de ello pues debería haber comprendido desde el principio que incluso en el "amor" las promesas estaban hechas para romperse, solo una persona le era absolutamente transparente en su respeto y vasallaje hacia ella y ese alguien era Sasuke sentado a su lado, él solo buscaba su protección y para ello debía ascender en la jerarquía del palacio y obtener más poder, fuera de ello no pedía nada para sí mismo. Aunque no con detalles, Sasuke tenía claro que algo había ocurrido entre la Emperatriz y el rey de Konoha, obviamente habían compartido la cama íntimamente y ello molestaba a Sasuke, que Neji lo hubiera hecho era una cosa pues Sakura lo odiaba pero con el rey de Konoha era distinto, lo había querido y quizás él fuera su mayor rival por el corazón de la Emperatriz, mas había desertado por ello hacía tiempo según parecía, por lo que el Uchiha sentía curiosidad y aversión por ese sujeto mas no iba a entrometerse si ello no le concernía.
—Con su permiso, Majestad, me retirare a mis aposentos— solicitó el Uchiha, dispuesto a retirarse y evitar cualquier incomodidad.
—No te vayas, Sasuke— protestó Sakura, deslizando una de sus manos y entrelazándola con la suya. —En ausencia del Emperador, no sería oportuno que me entrevistara a solas con un extraño, por ende te pido que estés a mi lado— era la verdad pero también un deseo propio tenerlo a su lado en ese trance. —No solo para guardar las apariencias, sino porque me sentiré más cómoda teniéndote a mi lado— y dejarle claro a Naruto como eran las cosas ahora.
—Si es lo que deseas, será un honor— asintió Sasuke, sometiéndose a lo que ella quisiera.
No era ninguna mentira, que ella como la mujer más poderosa del Imperio no pudiera contar con la presencia de su esposo el Emperador en una audiencia seria mal visto, al fin y al cabo la pareja Imperial debía permanecer unida y era por ello que aunque odiara a Neji, Sakura se había visto obligada a tenerlo a su lado más ahora estaba sola y necesitaba de un hombre que la respaldara en sus decisiones, y el más cercano a ella era Sasuke, además necesitaba dejarle claro el mensaje a Naruto; el hubiera no existía, lo que sea que una vez hubiera existido entre ambos ya estaba muerto—como el hijo que ella había alumbrado—y enterrado, ambos debían continuar con sus vidas y esa era la realidad para bien o para mal. Sosteniendo la mano de Sakura contra la suya mientras Ino procedía a retirarse y comunicarle la respuesta de la Emperatriz al rey de Konoha, Sasuke comprendió que Sakura decía la verdad, lo quería a su lado en ese momento y él lo apreciaba de todo corazón pero también entendía que ella tenía rabia y dolor en el corazón, no tenía idea de cómo había terminado su relación con el rey de Konoha pero estaba claro que ella había sufrido hasta antes de que él llegara y si Sasuke podía ayudarle a devolverle esa herida, lo haría. Le había prometido a Sakura que le serviría y la protegería, y lo haría de todas las formas que pudiera…
Sin pronunciar palabras más allá de las necesarias, Ino guio al rey de Konoha hacia el salón del trono luego de haber recibido la aprobación de la Emperatriz y calló cuando el soberano le preguntó por ella, conformándose con detenerse a las puertas del salón del trono que los guardias abrieron para él; Naruto esperaba hallar a la Emperatriz sol, pero no fue así pues ella se hallaba solemnemente sentada sobre su trono y a su diestra se hallaba el hombre que hace un año atrás había sido su escolta y que vestía como si ya fuese Emperador, mas Naruto sabía que no lo era. La Emperatriz había cambiado su anterior atuendo por un exquisito kimono de seda rubí de escote cuadrado con mangas acampanadas y por sobre este una capa de seda granate bordada en oro para replicar flores de cerezo, de cuello en V que se cerraba a la mitad del busto, con marcadas hombreras y mangas acampanadas con un margen borgoña en los extremos y en el dobladillo a juego con el fajín que cerraba la prenda a su figura. Su largo cabello rosado estaba recogido tras su nuca por horquillas para resaltar el tocado de oro sobre su cabeza y los largos pendientes de oro en forma de flor de cerezo de los que pendían lágrimas de oro hasta casi rozarle los hombros.
—Majestad Imperial— deteniéndose a una distancia prudencial del trono como era debido, Naruto reverenció respetuosamente a la Emperatriz, —espero que se encuentre bien— deseó observándola con suma atención.
—Me encuentro bien, Alteza, gracias por su interés— contestó Sakura con la máxime frialdad posible.
—Lamento la demora, pero quise felicitarla personalmente por el nacimiento de su hija— se disculpó el rey pues ello había tomado meses. —Hubiera deseado venir antes, pero los asuntos en mi reino me lo impidieron— las responsabilidades eran grandes en un gobernante.
—Eso he oído— asintió la Emperatriz con indiferencia. —Tiene una esposa muy bella, confió en que lady Yukina será una buena madre y consorte para usted— comentó con veneno pero supo disimularlo.
No había olvidado nada, primero Naruto había pasado meses sin escribirle aunque fuera por mera cortesía luego de haberle prometido que ella sería la única mujer a la que amaría, luego de haberle dado tantas esperanzas sobre un futuro perfecto pero que había demostrado ser solo una farsa, y luego mientras ella daba a luz a su hijo—un niño que había nacido muerto rompiéndole el corazón—, él se había casado con lady Yukina la sobrina del Regente Imperial para permanecer en el poder, por supuesto que ella entendía esto último pero…estando juntos en el mismo palacio se le habían ofrecido decenas de candidatas como esposas y ni siquiera había querido conocerlas, pero apenas volvía a su reino se casaba con otra mujer, precisamente emparejada con su enemigo. ¿Qué mujer no se sentiría traicionada? Ella lo hacía y mucho. El ambiente era tensó y se sentía pero nada fue más chocante o hiriente para Naruto que ver al antes escolta sentado a la diestra de la Emperatriz, mas al bajar la mirada y ver que ambos se mantenían tomados de las manos y ante la mirada arrogante del azabache que pareció verlo con superioridad; Naruto había pedido aquella audiencia privada porque su amigo y sirviente Shino Aburame le había dejado claro que no había otra opción, la Emperatriz había sido muy clara, pero había creído que estarían solos durante la audiencia y había un tercero presente que sobraba.
—Majestad, anteriormente le solicite una audiencia privada a través de mi sirviente, Shino Aburame— recordó Naruto con voz respetuosa. —¿Sería posible concederme ese favor?— preguntó esperando que ella diera su aprobación.
—Sasuke— nombró Sakura con voz conciliadora y volviendo el rostro hacia su Consorte, —¿Puedes darnos un momento a solas?— pidió sin apartar sus ojo de los suyos y dispuesta a negarse si él no daba su aprobación. —Seré breve, lo prometo— aseguró no queriendo dilatar más las cosas en cualquier caso.
—Te creo— asintió el Uchiha, habiendo previsto que necesitaría retirarse y no teniendo inconveniente con ello.
—Espérame en mis aposentos— pidió la Haruno, queriendo hablar con él posteriormente. —Gracias— apreció inclinándose para besarlo en la mejilla.
Habitualmente Sasuke detestaba las demostraciones de afecto en público, había sido así desde niño aun tratándose de su familia pues no tenía idea de cómo actuar o que hacer pero ahora por primera vez sintió que se le hinchaba el pecho a causa del orgullo porque él tenía la oportunidad servida en bandeja; levantándose del trono y reverenciando a su Emperatriz, Sasuke procedió a retirarse con la frente en alto y dirigiendo una mirada despectiva al rey de Konoha a propósito, él no sería tan estúpido como para hacer a un lado a la mujer más dulce y poderosa sobre la tierra, no dejaría a Sakura sola cuando ella más lo necesitaría, sería un esclavo, sirviente y emisario para ella, haría lo fuera para hacerla feliz y nunca tendría a otra en su corazón, esa era la diferencia entre él y el rey de Konoha. Apartando la mirada del Consorte que pasó junto a él, Naruto observó a Sakura largamente hasta escuchar que las puertas del salón se cerraban tras la partida del Uchiha, atreviéndose a eliminar la distancia que los separaba al avanzar hacia el trono donde la Haruno permaneció sentada y observándolo con aquella mezcla de indiferencia y arrogancia que resultaba tan distante en contraste con la dulzura y cercanía que él recordaba en su último encuentro. Si, había errado por política pero había creído que ella entendería si se lo decía personalmente, por ello es que no le había escrito ninguna carta.
—Te ves hermosa— elogió Naruto deteniéndose a dos pasos del trono, —la maternidad te sienta bien— estaba claro que ya no era una adolescente sino una mujer y la más hermosa que había visto.
—Gracias— asintió Sakura ya habiendo escuchado elogios así pero sabiendo que él era sincero. —¿Para qué querías esta audiencia?— preguntó observándolo con interrogación. —Después de que rompieras tu promesa no imagine que volverías a mostrar tu cara por aquí— era bastante atrevido para verla después de aquello.
—Sakura…debes entender— suspiró el Uzumaki, bajando la mirada y no sabiendo bien que decirle. —Mi promesa sigue intacta, te amo— aseguró dando un paso más cerca de ella que apartó la mirada al oírlo, —pero necesitaba casarme con alguien cercana a la casa imperial para mantener la estabilidad en mi reino— Kami sabia cuan complicadas eran las cosas para ambos. —No lo tomes personal, era necesario— en su corazón ella seguía siendo la única a la que amaba y amaría.
—Se te propusieron candidatas como esposa, y sin embargo rechazaste a todas— mencionó la Haruno en voz alta recordando todo muy bien. —¿En que es diferente la sobrina del Regente?— inquirió observándolo por el rabillo del ojo, mas él solo bajo la mirada y no dijo nada. —Eso imaginaba, contestas con el silencio— ese era el recurso de aquellos que no tenían respuesta a sus propios actos, los cobardes.
Una parte de ella, la más sensible, tuvo deseos de llorar pero tuvo que tragarse las lágrimas pues no le daría el gusto a nadie de verla débil, esos tiempos habían pasado; quizás debería decirle a Naruto que de su último encuentro había nacido un fruto, puede que su hijo estuviera muerto pero merecía saberlo…mas prefirió callar, no cambiaría nada si le dijera que habían tenido un hijo pues al fin y al cabo el dolor por perderlo seguiría siendo solo suyo, ¿Qué iba a hacer él de cualquier forma?, ¿Decirle que entendía su dolor cuando ni siquiera había compartido con ella la alegría de la maternidad?, ¿Abrazarla y pedirle perdón? Eso no compensaría las lágrimas que había derramado ni el dolor que aun sentía en su corazón, el dolor que solo su pequeña Naori había podido llenar. Naruto estaba sorprendido, esperaba escuchar gritos, insultos y maldiciones, si Sakura estuviera molesta en su orgullo como mujer él lo entendería y podría consolarla pero era como si una barrera se hubiera formado entre ambos, no importa cuánto intentara avanzar para acercarse, ese muro infranqueable estaba ante él y le impidió conocer como pensaba, ¿Qué había pasado en el año que llevaban separados?, ¿Ese escolta realmente había llegado a su corazón de tal modo que él no tenía posibilidad de merecer tan siquiera una entrañable mirada suya?
—Te pido que me perdones— rogó Naruto con un hilo de voz, comprendiendo que quizás no pudiera aspirar a más.
—¿Cómo podría?— cuestionó Sakura levantándose del trono y volteando a verlo. —Me mentiste, me abandonaste— se le quebró la voz de solo recordar su terrible ultimo embarazo. —¿Cómo crees que me sentí? Eras todo lo que tenía y me diste la espalda— solo su hijo la había anclado a la vida y había nacido muerto mientras él no estaba, de no ser por su adorada Naori habría preferido quitarse la vida.
—¿Y tú?— replicó el Uzumaki cansado de callar sus propios celos ante lo que había visto, —¿Qué hay de ese escolta?, ¿Ahora es tu Consorte?— parece que ella había superado rápidamente su dolor por su traición.
—¿Te atreves a cuestionarme?— exigió la Haruno superada por su cinismo. —¿Qué mujer habría esperado por algo que nunca iba a ocurrir?, ¿Debía pasar mis días llorándote, eso es lo que me habrías sugerido?— se sintió más tranquila al ver que él callaba y apartaba la mirada. —Hace tiempo que deje de llorar por ti. Así que te aconsejo que no pienses más en mí, es lo mejor de ahora en adelante, y yo no quiero acordarme de ti— confesó teniendo a Sasuke en su vida ahora. —El pasado es pasado— sonaba fría pero era mejor así. —Ahora, con su permiso, Alteza, lord Sasuke me espera— se excusó sinceramente pero con intención de herirlo de igual modo.
En muchos sentidos, Sasuke había vuelto para sanar sus heridas cuando más lo necesitaba, claro que se había enamorado de él primero y que cuando él se había negado a corresponderle Naruto se había convertido en su salvación y alegría pero ambos habían tenido un pasado en común y ella había creído que estaban destinados a estar juntos, hasta que sus promesas habían probado ser solo palabras que se llevaba el viento. Ya no era la misma adolescente enamorada, no podía serlo, ahora era una mujer a cargo de un Imperio, una Emperatriz que necesitaba ser fuerte por su hija, por su madre y por todos quienes dependían de ella y no tenía tiempo para soñar con cuentos de hadas, Sasuke lo entendía y estaba dispuesto a aceptarlo que es todo lo que ella podía pedir, ambos querían intentarlo y ella creía que podían ser felices. Rodeando su trono y al paralizado rey de Konoha que no supo que decir, Sakura se dispuse a continuar con su camino pero detuvo su andar apenas un paso junto a Naruto, sentía que no todo estaba dicho o claro, y quizás nunca lo estuviera realmente—no en esta vida—, pero ella ya tenía claro que cualquier idea romántica entre ambos o estaba consumida o lo estaría pronto, Naruto tenía una esposa ya sea que la amara realmente o no y ella no podía deberse a un hombre que no podría acompañarla en su travesía, esa no era una opción para ella.
—Y en lo sucesivo, no vuelvas a pedir verme— ordenó Sakura con su tono de Emperatriz—. Solo te concedí esta audiencia por nuestro amistoso pasado, por nada más— no habría otra ocasión como esta, nunca más.
Dicho esto, Sakura siguió con su camino hacia las puertas que se abrieron al escuchar sus pasos, y agradeció de todo corazón que Ino se encontrase fuera esperando por ella, haciéndole una señal con la mirada de que la acompañase y no la dejara sola. Sakura haba aprendido, con el tiempo, a comunicarse con sus sirvientes sin necesidad de emitir una silaba y ocasiones como esta eran la prueba, continuando dignamente con su andar, frente en alto y caminar veloz al transitar los pasillos hacia los jardines del palacio no solo para regresar a sus aposentos—que ese era el camino—sino también para tomar aire, extendiendo una mano al aire y ante lo que Ino la entrelazó con la suya en un gesto de camaradería, como diciéndole que lo peor había pasado. Olvídame, encuentra la felicidad…pidió Sakura, rompiendo en llanto mientras su amiga le estrechaba la mano, es egoísta que te lo pida pero quiero que seas feliz, incluso si no es conmigo, debería odiar a Naruto por lo que le había hecho pero no podía; por favor, perdóname por mi crueldad, pero no puedo perdonarte, mi corazón se rompió por ti, y no creo que nunca pueda volver a sanar, había estado tan ilusionada en proyectar y formar una vida con Naruto que apenas y entendía como seguía en pie ahora.
Un corazón roto no podía volver a armarse.
Paseándose en círculos dentro de los aposentos de la Emperatriz con las manos cruzadas tras su espalda, Sasuke trató de no imaginar en que es lo que el rey de Konoha y Sakura podrían estarse diciendo, indagar en la vida romántica de las personas no era de su interés pero por primera vez deseó saber que había ocurrido realmente entre ambos, le daba igual si es que Sakura se había acostado con Naruto o no, para él era igual saber si había estado con Neji pero no podía consolarla o ayudarla si no sabía que había existido realmente entre ambos. Confiaba en ella, él ya había cometido el error de darle la espalda a Sakura una vez por su estúpido resentimiento infundado, si le hubiera correspondido quizás el rey de Konoha no la habría lastimado pero ahora nada de eso importaba y se lo recordó al escuchar que se abrían las puertas de la habitación. Mucho más tranquila tras haber llorado cuanto era necesario, Sakura ingresó en sus aposentos sujetándose la falda del kimono y conduciéndose con toda la dignidad que la caracterizaba pero deseando ser una mujer como todas las demás apenas y vio a Sasuke esperándola, su expresión habitualmente estoica había sido reemplazada por una de ligera preocupación que la enterneció pues él ocultaba sus emociones la mayor parte del tiempo, y si se permitía lucir así en su presencia solo se debía a que ella realmente le importaba y mucho.
—Sakura, ¿Estás bien?— preguntó Sasuke directamente, deseando saber que tan afectada estaba por la visita del rey de Konoha.
—Perfectamente— asintió Sakura sin siquiera dudarlo, —¿Por qué no lo haría?— preguntó en espera de dejar atrás lo ocurrido.
—Se lo que ocurrió entre el rey de Konoha y tú— dejó en claro el Uchiha sin intención de incomodarla o juzgarla por supuesto, —las noticias se esparcen como la pólvora en este palacio— agregó al ver la sorprendida mirada de la Emperatriz.
Había visto al rey de Konoha abandonar los aposentos de Sakura durante su tiempo como escolta, aun cuando él mismo había tratado de mantenerse al margen y pretender que no se preocupaba por ella, entonces había tenido recelo al respecto y ello en nada había cambiado ahora, claro que Naruto había perdido cual sea que hubiera sido su lugar en el corazón de Sakura pero…¿Qué tan cierto era eso? Sasuke no iba a cuestionar a Sakura si ella no quería hablar del tema, todos tenían sus propias heridas, él ni siquiera podía imaginar cuanto había tenido que soportar ella para concebir a la princesa Naori con el Emperador Neji siendo que lo odiaba, y no tocaría tema alguno que ella no estuviera dispuesta a hablar. Escuchando la soltura con que Sasuke se expresaba o comentaba sobre su presunta relación con el rey de Konoha, Sakura no pudo evitar sentirse abochornada o avergonzada, nadie sabía de su pasada aventura con el rey de Konoha salvo el Regente Imperial y quizás Neji pero en ese caso le daba igual, mas tratándose de Sasuke temió que él pudiera verla como poco menos que una prostituta que se entregaba al mejor postor, los hombres de su entorno—sus demás Consortes—ni siquiera se molestarían en pensar en ello pero saber la opinión de Sasuke le era muy importante porque él era transparente con ella.
—¿Estas decepcionado?— preguntó Sakura en voz baja, temiendo su respuesta.
—Tu pasado no cambia lo que siento por ti— contestó Sasuke rápidamente y con total honestidad. —Creo en ti y te amo sin importar lo que pase— aseguró dando un paso más cerca de ella, acunando su rostro entre sus manos. —No pido ser el primer hombre en tu vida, ni el segundo, tercero o cuarto— el último era quizás suficiente para él y ni siquiera pedía eso. —Solo pido servirte, protegerte y estar ahí en lo bueno y lo malo, por toda la eternidad— como mujer, como amante y Emperatriz.
Su fallecido hermano Itachi había tenido tanta razón…le había dicho que no se apresurara a odiar a quienes lo rodeaban, que no dejara que el odio guiara sus actos o acabaría sufriendo y sí que tenía razón, Sasuke sufría ahora de solo pensar en cuanto había herido a Sakura en su día, la había despreciado y a sus sentimientos cuando ella más lo había necesitado y por ello es que había buscado refugio en el rey de Konoha, él podía verlo ahora y hacer algo al respecto, amaba a Sakura con todo su corazón e iba a estar ahí para ella sin importar lo que pasara, iba a deshacerse de Neji para que ella pudiera ser libre, iba a ayudarla a deshacerse de Danzo para que pudiera estar tranquila y le daría el poder que ella merecía para que pudiera ser venerada como una diosa por todos sus súbditos, solo eso anhelaba y estar a su lado. Sorprendida por la declaración de Sasuke, Sakura se dejó abrazar por él que envolvió sus brazos alrededor de su cuerpo como si quisiera protegerla del mundo cruel e intrigante que existía fuera de su habitación haciendo que antes de darse cuenta las lágrimas resbalaran por las mejillas de ella pero no a causa de la tristeza sino por la alegría de saber que no estaba sola, ahora podía entender cuan afortunada era porque Sasuke hubiera vuelto, tenía esperanzas en un futuro mejor desde que él estaba bajo su mismo techo y podía dormir tranquila sabiendo que él estaría ahí para protegerla.
—Sasuke, nunca me abandones, por favor— rogó Sakura sollozando contra su hombro y correspondiendo a su abrazo.
—Nunca lo haré— aseguró el Uchiha respirando profundamente su perfume, —y aun si muero, te volvería a encontrar en la próxima vida y volvería a servirte— su corazón le decía que así ocurriría de ser preciso.
Quizás fuera la firme creencia de que la vida no era solo suya y de que algo había que aprender estando en la tierra, idea con la que Sasuke a decir verdad nunca había comulgado, o quizás se debiera a un presentimiento pero la verdad es que sentía que aunque la vida que estaban llevando llegase a su fin el día de mañana por cualquier motivo, Sakura y él volverían a encontrarse las veces que fueran necesarias pues así como el destino los había juntado por primera vez, volvería a hacerlo las veces que fueran necesarias. Rompiendo lentamente al abrazo y esperando que Sakura estuviera mucho más tranquila, Sasuke pegó su frente a la suya y lentamente secó las lágrimas que resbalaban por sus mejillas, no deseando que ella tuviera motivo alguno por el que llorar, pero en el proceso se vio sorprendido cuando—teniendo su rostro tan cerca del suyo—Sakura se acercó a él en un sorpresivo beso que si bien le causo impresión, no le impidió responderle de inmediato, envolviendo sus brazos alrededor de su estrecha cintura y devorar sus labios rojos de los que era incapaz de hartarse, profundizando en el beso encontrando su lengua con la suya con vorágine mientras sentía que se les acababa el aliento. Aunque ambos quisieron seguir enfrascados en ese beso, llamaron a las puertas y tuvieron que separarse para que la Emperatriz pudiera responder.
—Adelante— contestó Sakura apresuradamente, llevándose una mano al centro del pecho para recuperar el aliento mientras Sasuke respiraba profundamente. Las puertas se abrieron permitiendo el ingreso de Ino quien apareció pálida como un papel. —Ino, ¿Qué ocurre?— preguntó la Emperatriz sorprendida por la expresión de su amiga.
—Es la princesa….— jadeó la Yamanaka únicamente, incapaz de decir más.
Enfocados como habían estado en su beso hasta hacia unos instantes atrás, tanto Sakura como Sasuke—porque era importante para ella, de otro modo no—sintieron que les caía un balde de agua helada encima y en especial la Emperatriz que nada más escuchar aquello se sujetó la falda del kimono para no tropezar y abandonó rápidamente la estancia a trote veloz con el Uchiha siguiéndola apenas un instante después junto a Ino quien trató de seguirle el ritmo. Con su corona sujeta a su cabello por obra de las horquillas de oro que mantenían su peinado en su lugar y siendo la imagen de la dignidad con su elegante kimono, la Emperatriz corrió lo más rápido que le fue posible e ignorando a las y los sirvientes en su camino, sintiendo como se le aceleraba la respiración e imaginándose el peor de los escenarios; la vida dejo de cobrar sentido, las maquinaciones e intrigas del palacio se volvieron fútiles y todo cuanto deseó era estar al lado de su pequeña hija de solo meses de edad y que adoraba con toda su alma. ¿Qué seria ella sin su pequeña princesita?, ¿Quién había osado tocar tan siquiera un cabello de su preciosa cabeza? Recorriendo los pasillos del palacio a toda velocidad hacia la guardería real donde se hallaba Naori, Sakura oró desesperadamente porque su pequeña estuviera bien…
En la mente de Sasuke lo único que merecía la pena que sintiera preocupación o angustia era Sakura, saberla asustada, nerviosa o peor aun sufriendo le desgarraba el corazón pero ese sentir no se extendía en absoluto a la pequeña princesa Naori, cierto era que era la hija de la Emperatriz pero también—y para su desgracia—del Emperador Neji y por ende nieta de Danzo; aunque le quemara la garganta, Sasuke se comprometía a no tocar ni dañar a la pequeña pues era invaluable para Sakura e inocente por encima de todo, y solo por ello es que siguió los veloces pasos de Sakura por los pasillos del Palacio hacia los aposentos de la princesa Naori cuyas puertas estaban abiertas y no se veían guardias a la vista, ¿Qué había ocurrido realmente antes de que ellos llegaran? Al interior de la habitación y custodiando la cuna en que dormía la princesa Naori se hallaban el Baghatur Yamato y su sobrino Sai, observando como la niñera de la pequeña princesa mecía la cuna. Apenas cruzó el umbral de los aposentos de su hija, Sakura sintió que le regresaba el alma al cuerpo al escucharla sollozar quedamente dentro de su cuna, corriendo y sujetándose la falda para no tropezar mientras se acercaba a la cuna encontrando con su sonrosada pequeña que dejo de llorar y esbozó una sonrisa nada más encontrar su mirada con la suya.
—Naori, mi amor— arrulló la Emperatriz inclinándose para cargar en brazos a su bebé, —¿Qué ocurrió?— exigió saber besando la frente de su pequeña.
—Atraparon a un asesino, pretendía acabar con la princesa— informó Sai de pie junto a su tío.
—Pero…¿Cómo?, ¿No se supone que hay guardias custodiándolo todo?— cuestionó Sakura incrédula ante lo que escuchaba. —No debería soplar una brisa en este lugar sin que yo me entere. ¿Cómo paso esto?— era absurdo y preocupante a la vez.
—Se trataba de un asesino muy bien entrenado, acabó con todos en una veloz ráfaga y solo fue atrapado porque la ausencia de sirvientes resultó sospechosa— justificó el Baghatur quien callaba por el fracaso que había tenido lugar.
—Quiero estar presente cuando lo interroguen— determinó la Haruno, queriendo estar ahí en la tortura de ser preciso.
—Me temo que no será posible, Majestad— advirtió Yamato cabizbajo al saber la decepción que sentiría su soberana.
—¿A qué se refiere, lord Yamato?— increpó Sakura, indignada y molesta por no tener información clara de lo que había ocurrido.
—El hombre se suicidó, tenía veneno consigo y lo ingirió al luchar contra los guardias— comunicó el sobrino del Baghatur en representación de su tío.
—Kami…— la Emperatriz apartó la mirada entre emitiendo un suspiro y gruñido a la vez. —¡Exijo una investigación!, ¡Si no se hace, le arrancare la cabeza a todo el mundo!— demandó, sin estar dispuesta a tolerar un fracaso esta vez.
Envolviendo uno de sus brazos alrededor de su pequeña Naori que se mantuvo en calma al saberse protegida por su madre por sus instintos, la Emperatriz Sakura se sujetó la falda del kimono para no tropezar y se retiró de la habitación frente en alto y con la máxima dignidad posible, ahora que sabía que había un peligro real azorando en el Palacio mantendría a su hija a su lado en todo momento durante el día y dormirían juntas por las noches, sabia o sentía quien era el responsable de este intento de asesinato o amenaza más bien pero callaría por ahora, ella había golpeado la mesa primero al hacer asesinar a las sirvientas de la hija del Regente, y de igual manera Danzo ahora había dado un golpe cerca de Naori—a quien no había tocado por ser su nieta—para asustarla pero no había conseguido eso sino alterarla y enfurecerla de verdad. Siguiendo con la mirada a Sakura hasta perderla de vista, Sasuke dejo libre un profundo suspiro pues su agudo intelecto le permitía darse cuenta de lo mismo que Sakura; aquel que estaba detrás de todo lo ocurrido aunque ello implicara dañar a su propia nieta era Danzo Shimura…si había osado amenazar con lastimar a la princesa heredera siendo esta de su sangre, ¿A que no estaría dispuesto en el futuro? Ello preocupó a Sasuke quien se llevó una mano al mentón en un esto pensativo e idéntico al de lord Sai presente y su tío el Baghatur Yamato quien se sentía un fracaso.
—Esto es demasiado sospechoso— consideró el Uchiha en voz alta rompiendo con el silencio, —¿Quién se vería beneficiado con todo este caos?— eso era evidente para él.
—El Regente— contestó lord Yamato deseando poder hacer algo por su Emperatriz.
—Pero la Emperatriz lo sabe, igual que yo— sosegó Sasuke hablando en representación de su soberana. —Debemos prepararnos, es obvio que esto hará que el Emperador regrese y entonces nada puede quedar al azar— la guerra aún no se desataba y no podían olvidarlo.
Asintiendo en silencio, Sai comprendió la explicación de Sasuke sin mostrar sorpresa en contraste con su tío que si bien había sentido decepción por fallarle a su Emperatriz, ahora veía que la culpa no era suya y que gracias a Sasuke contaban con un seguro para seguir confrontando a Danzo el tiempo que hiciera falta, con eso contaban. Esta era quizás la maniobra más desesperada del Regente Shimura hasta ahora, sabía que su poder comenzaba a peligrar partiendo por el hecho de que ahora Sakura podía leer por su cuenta las misivas o solicitudes de los gobernadores, podía leer, escribir y actuar por su cuenta ganando más poder a medida que pasaban los días y ahora que el Emperador estaba ausente la influencia de Danzo en la corte disminuía, al fin y al cabo el vacío dejado por Neji era ocupado por la Emperatriz Viuda y ella respaldaba en todo momento a su hija la Emperatriz. Todas las bases estaban cubiertas, Danzo estaba relegado a un rincón y evidentemente no le agradaba tal sensación, por ello había atacado ahora, porque sabía que como padre Neji no tardaría en volver a como diera lugar y la falta de evidencias en su pasado envenenamiento le permitiría quedarse, Sasuke lo entendía pero no estaba angustiado ni temeroso por ello sino ansioso, quería que las disputas se libraran cara a cara como debía ser.
Neji volvería, pero el Emperador seguiría siendo Sasuke.
PD: Saludos mis amores, prometí que actualizaría esta semana y lo cumplo, agradeciendo como siempre su apoyo, deseando siempre que mi trabajo sea de su agrado:3 las próximas actualizaciones serán "A Través de las Estrellas", nuevamente "La Reina Olvidada", "Kóraka: El Desafío de Eros" "El Rey de Konoha" y "Queen: The Show Must Go On", lo prometo :3 esta historia esta dedicada a mi querida amiga y lectora DULCECITO311 (dedicándole todas mis historias por seguirme tan devotamente y disculpándome por tardar en actualizar), Adrit126 (dedicándole este fic en especial y disculpándome por la demora), Gab (dedicándole esta historia y disculparme por la demora), cinlayj2 (agradeciendo su apoyo y dedicándole esta historia como agradecimiento así como disculpándome por la demora), Sela9175 (disculpándome por tardar en actualizar y dedicándole este fic por contar con su aprobación), y a todos quienes siguen, leen o comentan todas mis historias :3 Como siempre, besitos, abrazos y hasta la próxima.
Nuevo Guion & Planes: Pues vaya que llevaba tiempo sin actualizar esta historia a la que le tengo mucho cariño, no fue mi intención pero igual que pasa con "El Siglo Magnifico: El Sultan & La Sultana", tenia el guion escrito de esta historia en mi disco extraíble que se daño y por lo que perdí toda la trama pero en parte lo agradezco, pues al reescribir la trama creo que logre algo mas intrigante, dramático y emocionante que espero sea de su agrado, prometiendo actualizar más regularmente de serme posible, no lo duden. Además y si todo sale bien, pretendo aplicar unos cambios a esta historia y dividirla para crear dos libros más adelante; "La Emperatriz Celestial" y "El Emperador Sombrío" aunque no deja de ser solo una aspiración para mi como intento de escritora que soy. Tenia previsto actualizar "El Rey de Konoha" este fin de semana, pero lo pensé mejor y llevaba tanto postergando esta historia que decidí actualizar primero, mas no duden que la actualización del Rey de Konoha vendrá y pronto :3
También les recuerdo que además de los fics ya iniciados tengo otros más en mente para iniciar más adelante en el futuro: "Avatar: Guerra de Bandos" (una adaptación de la película "Avatar" de James Cameron y que pretendo iniciar pronto), "La Bella & La Bestia: Indra & Sanavber" (precuela de "La Bella & La Bestia"), "Sasuke: El Indomable" (una adaptación de la película "Spirit" como había prometido hacer), "El Siglo Magnifico; Indra & El Imperio Uchiha" (narrando la formación del Imperio a manos de Indra Otsutsuki en una adaptación de la serie "Diriliş Ertuğrul") :3 Para los fans del universo de "El Conjuro" ya tengo el reparto de personajes para iniciar la historia "Sasori: La Marioneta", por lo que solo es cuestión de tiempo antes de que publique el prologo de esta historia. También iniciare una nueva saga llamada "El Imperio de Cristal"-por muy infantil que suene-basada en los personajes de la Princesa Cadence y Shining Armor, como adaptación :3 cariños, besos, abrazos y hasta la próxima :3
