¡Es mi primer aporte para el fandom de Hogwarts Mystery, espero lo disfruten, aún no estoy tan familiarizada con toda la historia, pero tengo algunas nociones –o eso espero-; es sólo que me enamoré muchísimo de Talbott Winger y quise darle un poco de amor!
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.
Encender una llama
Talbott Winger
Talbott no era ajeno a las aventuras y bromas de Maud Cheshire, era imposible estar en Hogwarts sin escuchar sobre ella. No importa lo que hiciera, siempre habría algún rumor circulando por los, nada chismosos, pasillos de la escuela, a él en realidad no le importaba; desde que le llegó su carta de Hogwarts supo con exactitud lo que haría, centrarse en sus estudios para convertirse en un auror y prevenir que otros niños perdieran a sus padres como él, y no necesitaba que lo distrajeran de su objetivo.
Los primeros dos años los paso sin inconvenientes, conocía a varios compañeros de su casa y, por supuesto, a Penny Haywood, quien era demasiado buena; y no pudo rechazar su amistad, porque hubiera sido como patear a un cachorro crup, y él nunca fue cruel; distante y evasivo, sí, pero no cruel. Por eso se encontró de vez en cuando –si se topaban-, compartiendo comidas y comparando respuestas de sus tareas escolares.
Y como amigo de Penny, también le tocaba oír sobre los chismes de Hogwarts, como que el prefecto de Hufflepuff fue atrapado con la premio anual de Gryffindor en el armario de escobas de cuarto piso, o que el profesor Kettleburn volvió a perder a su Quimera y que Hagrid había vuelto a traer otra criatura mágica a la reserva, pero sobre todo de Maud.
Al principio simplemente aceptó la información sin pensarlo dos veces, hasta que notó como su amiga corría de un lado a otro reuniendo cosas, no tardó en saber que estaba ayudando a la rompe maldiciones con algunas pociones.
Y lo entendió.
Mientras que Penny era popular por su belleza natural y empatía con los demás, Maud atraía a las personas por su compromiso, valentía y carisma, era bella al igual que la Hufflepuff, simplemente no parecía importarle su apariencia física, y sinceramente no lo necesitaba, su aura magnética te dejaba indefenso y era imposible negarle nada. Era una cualidad muy peligrosa en manos equivocadas, las pruebas más grandes fueron Grindelwald y Voldemort, ambos magos atrayentes y seductores, sus palabras fueron miel con espinas, así que cuando a la mitad del curso de su tercer año la rubia habló sobre pociones que quería preparar y entre ellas se encontraba la de animago, no dudó en remarcar algunos pasos e ingredientes, pasaron casi una hora hablando sobre los pro y contras que tenía su uso, tan metido en su debate que olvidó un gran detalle.
Las paredes tienen oídos.
Por lo que, por primera vez en tres años, su nombre recorría los pasillos y los susurros lo perseguían en su camino y vio el momento exacto en que esos murmullos les llegaron a ella, tenía una excelente vista periférica, así que notó como los ojos dorados le miraban desde el otro lado del Gran Comedor con curiosidad y una pizca de emoción, entonces lo supo, sería arrastrado a la órbita de esa chica, quisiera o no, como lo había dicho anteriormente, decirle no era prácticamente imposible.
Pero aun así, cuando tomó asiento frente a él, después de varios minutos recorriendo el lugar buscando información sobre él, intentó negarse; porque primero, no estaba haciendo una poción para animagos, simplemente Penny y él hablaron sobre su elaboración, pero al igual que le paso con la Hufflepuff al ver como su rostro emocionado caía antes su desplante, suspiró, si iba hacerlo, bien podría obtener información para reunir los ingredientes Penny estaría extasiada por hacer una poción e ese nivel de complejidad.
—¿Es verdad que entraste a la oficina de Filch?
Maud se iluminó ante la pregunta.
Sí.
Estaba en problemas.
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Talbott Winger estaba metido en un gran problema, no sólo había ayudado a Maud a convertirse en una animaga ilegal –ella dijo que no se registraría, así se protegería, tomó la decisión después de que le contara lo ocurrido con su familia-, sino que dejo conocerlo como nadie más y sin planearlo –ni quererlo- se enamoró de ella.
Estaba enamorado de Maud Cheshire.
La realización llego para el baile celestial, la vio corriendo tratando de ayudar a Ben y a Rowan con sus problemas de inseguridad, sólo ella hacía tanto por sus amigos y todo hubiera estado bien de no ser porque se la encontró saliendo del aula de transformaciones con un vestido que se asemejaba al cielo nocturno con sus constelaciones, tenía las mejillas arreboladas mientras trataba de caminar sin tropezarse con el borde de su vestimenta, su cabello que normalmente mantenía en una cola de cabello o en un chongo –así evitaba tenerlo en su cara durante las clases o cuando se batía en duelo-, caía sobre sus hombros, largos cabellos platinados, sintió su rostro enrojecer cuando sus ojos se cruzaron y ella le sonrió alegre.
—¡Talbott! ¿Vas al baile?
—No, las multitudes no van conmigo como bien sabes.
Ella hizo un puchero.
—Pensé que tal vez te hubieran animado, así podríamos bailar un poco, después de todo volamos muy bien juntos —rió recordando sus paseos nocturnos—. Aunque supongo que a mi cita no le gustaría que le descuidase.
—¿Cita? —algo se retorció en su estómago.
—¡Ah! Sí, invité a Ismelda, parecía que quería ir, pero nadie la había invitada, así que se lo pedí —sonrió suave.
Y antes de que pudiera decir algo, André salió del aula y al verla aun ahí la apresuró para que no llegaran tarde al baile, por lo que Maud se despidió rápidamente para seguir al mago, riendo mientras su compañero estiraba su mano para acomodar unos pliegues del vestido.
Talbott fue directo a la lechucería necesitaba espacio para asimilar todo.
Aunque saber que se enamoró de la famosa rompe maldiciones, no hizo menos fácil las cosas, en realidad las complicaron, por lo que se trasformó y voló.
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Las semanas pasaron y Maud siguió recorriendo los pasillos, nunca sola y no por gusto; por la forma en que miraba sobre su hombro y su voz se rejudo a un susurro, supo que estaba en búsqueda de otra bóveda, así que se limitó a observar de lejos.
Entonces, uno de esos días despejados y brillantes, mientras salía de su clase de encantamientos, una de sus compañeras –quien se había escapado la mitad de la clase y regresó sólo por sus cosas-, murmuraba ansiosa a sus amigas que vio a Hagrid correr con Maud en brazos y estaba segura de que sangraba; ni quisiera lo pensó dos veces antes de dirigirse –correr- hacía la enfermería.
—¡Maud!
—¡¿Talbott?!
Había entrado abruptamente sin considerar nada más, pero la vista no era la que esperaba, Maud lucía calmada y feliz para estar ahí, su corazón se tranquilizó hasta que vio el ceño fruncido de Madam Pomfrey, lo que le hizo encogerse listo para el regaño.
—¡Señor Winger, esto es una enfermería, si no vas a respetar eso, te pediré que te retires de inmediato! —señaló la puerta mientras se alejaba de Maud.
—Mis disculpas —habló dando un leve cabeceó antes de acercarse a la chica que le miraba divertida—. ¿Estás bien?
—¡Awww! ¿Estabas preocupado? —sonrió—. Estoy bien, no fue nada.
—¿El rasguño de Grifo es nada? —preguntó la enfermera poniendo sus manos en jarras.
Maud hizo una mueca ante el regaño, pero no duro ni un segundo antes que la sonrisa volviera a su rostro.
—Fue un accidente, aún no controla su fuerza, sólo estaba jugando.
—Si vuelves con una mordida o rasguño de tus animales, no te atenderé, dejaré que te cures a lo muggle, tal vez así aprendas la lección.
Ella hizo un puchero, pero Madam Pomfrey simplemente la despidió, por lo que Maud se encontró saliendo junto a Talbott, que la siguió después de otra disculpa para la mujer.
—¿Un grifo?
Ella rió avergonzada.
—Sólo estábamos jugando, supongo que aún no controla su fuerza cuando se emociona, la herida no fue profunda, él se retiró apenas oyó que grité, parecía verdaderamente afligido cuando Hagrid me llevó lejos —puso los ojos en blanco—, y no me dejo caminar por mi cuenta, supongo que eso no pasó desapercibido, es una suerte que Rowan o Penny no hayan irrumpido como tú.
Él se sonrojó ante el recordatorio de su imprudente entrada al ala médica, sinceramente esperaba no tener que necesitar los servicios de Madam Pomfrey pronto.
—Supongo que me preocupe —aceptó avergonzado.
Maud sonrió.
—Y me gusta, no que tengas que correr para asegurarte que sigo de una pieza, pero es bueno saber con quién puedo contar —su rostro se transformó, lucía sombrío—, necesito saber en quien confiar.
Talbott se estremeció, era la primera vez que la oía con tanto pesar, pero era de esperarse, ella se había arrojado a una búsqueda que ni los más adultos se atrevieron, y que Maud haya sobrevivido tres años seguidos a las distintas bóvedas y maldiciones que cada una portaba, no quería decir que estuviera completamente bien, de una cruzada así nunca se regresa como iniciaste, siempre dejas algo de ti atrás.
Y ella con apenas 14 años, había vivido y luchado con magia oscura antigua, que ningún adulto –que no fuera el director Dumbledore-, podría jactarse de hacerlo.
Si le preguntan a él, le confiaría su vida a Maud, porque ella encontraría la forma de salir victoriosa.
—Si me lo pides, mi varita estaría a tu servicio.
Maud se detuvo sorprendida, sobre la implicación y el compromiso que esas palabras conllevaban de ser aceptadas.
—Talbott —murmuró, lucía indefensa.
—¡Maud!
Rowan, Penny, Ben, los hermanos Weasley y lo que parecía se la mitad de Hogwarts corrían con las caras pintadas de preocupación, definitivamente el canal de chismes era efectivo; Maud parpadeó sorprendida ante la comitiva, pero aceptando de buena gana el abrazo apretado de Rowan que se aferró a su espalda.
Talbott se sintió fuera de lugar, al estar solo ellos, se había sentido especial, pero ahora recordaba perfectamente su lugar en la vida de Maud.
La periferia.
Sin problema alguno se deslizó lejos de la multitud, nadie lo notó marchar o eso pensó; no se percató que unos ojos áureos no se habían apartado ni una sola vez de él.
Talbott Winger no sabía lo que había provocado.
Había encendido una llama en el corazón de Maud Cheshire.
Una que ardería hasta sus últimos días.
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¿Qué les pareció? Estoy planeando hacer una secuela desde la perspectiva de MC, porque estoy segura de que ella simplemente no va a ignorar lo que Talbott dijo.
FiraLili
23/07/02021
