El tiempo había pasado, los días fueron semanas y estás se volvieron meses y estos a su vez cumplieron un año.
Todos los gennin eran un año más viejos, pero aún seguían siendo los mismos niñatos de siempre solo que ahora con 13 años.
Mitsuki llevaba un año observando a su Sol y había descubierto tanto de el que podría sacar una trilogía de libros sobre Boruto Uzumaki.
Ahora sabía que Boruto se bañaba con agua a 40 grados, que su primera palabra fue pelota, su primer corte de pelo ocurrió a los 3 años, no le gustaban mucho las verduras, entre otro sin fin de datos que había recopilado de las cenas con los Uzumaki y su amena convivencia diaria con el rubio.
Pero había algo que le seguía intrigando... Ese calor.
Cada que volvía a ver a su querido Sol, algo le burbujeaba en el abdomen y la alegría lo invadía.
Cuando lo tocaba aunque fuese de manera accidental sentía una tibieza en todo su ser que no podía etiquetar con ninguna palabra de su vocabulario.
Y fue un día que Boruto y el descansaban sobre el césped de un caluroso verano que sin saber hablo de más con quién no debía.
—¿Mitsuki tu ya te has enamorado? —. Pregunto casual Boruto.
—No lo sé, ¿Como se siente enamorarse? —. Mitsuki volteo a ver a Boruto esperando una respuesta.
Y Boruto volteo al cielo perdiéndose en sus recuerdos con una chica pelinegra y de rojos anteojos.
—Se siente... Felicidad, te sientes capaz de todo por esa persona, nada es importante más que ella y su bienestar, verla alegre te hace inmensamente feliz, si llora solo quieres partir la Tierra en busca del culpable y enojada solo te llena el corazón de ternura, cuando dice tu nombre tus mejillas arden de vergüenza y el estómago se te encoge, cuando estas cerca a esa persona te llenas de un hormigueo que no hace más que recordarte lo mucho que la quieres y si alguien la hiere no sabrías de lo que eres capaz, podrías hasta matar si ella te lo pidiera y aún con todos esos sentimientos sabes que la dejarías ir con alguien más si eso la hace feliz, dolería y probablemente pierdas el rumbo pero al final todo está bien porque ella está lo está –. Boruto suspiro al cielo aún pérdido en sus pensamientos, olvidándose de su compañía hasta que esté se incorporó un poco para verlo a los ojos.
—Si así es como se siente entonces mi respuesta es sí, estoy enamorado.
Boruto se incorporó, quedando sentado también junto a Mitsuki, lleno de curiosidad por saber quién habría sido capaz de robarse el corazón de su amigo.
—Eso es genial Mitsuki, ¿puedo saber quién es la afortunada?
Mitsuki se acercó a Boruto tranquilamente hasta casi rozar sus labios, perdiéndose en los bonitos lagos del rubio y soltando aquello que marcaría un antes y después en su relación.
—Es afortunado y eres tú.
Boruto abrió los ojos y la boca, la sorpresa y vergüenza lo inundaron a partes iguales y su mente se quedó en blanco solo viendo aquellos bonitos ojos amarillos frente a el.
—¡De-Debes estás bromeando! Tú... Tú no me miras con esos ojos debes estar confundido Mitsuki.
Boruto estaba eufórico, se había levantado y alejado un poco del peliceleste buscando un poco de espacio que de pronto sentía le hacía falta.
—Pero si yo siento todo lo que acabas de decir, incluso cuando te envenenaron no dude en matar al culpable, ¿Eso no es prueba de que te amo? —. Mitsuki también se levantó sin notar lo incómodo que ahora estaba Boruto.
—¡NO! Tu debes estar confundiendo amistad con amor, lo que tú y yo sentimos por el otro es cariño, ¡Nada más! Yo fui tu primer amigo así que por eso no sabes diferenciar amor de compañeros y amor de pareja... Debo irme acabo de recordar que le prometí a Himawari que la llevaría al parque, nos vemos después... Mitsuki.
Y así como se despidió, Boruto desapareció corriendo a toda velocidad.
Mitsuki no supo porque pero ahora sentía un dolor invisible en todo el cuerpo, uno que lo hacía sentir vacío... Cómo cuando "nació".
