La sangre goteaba de sus manos.
Un enorme charco comenzó a formarse debajo de los cuerpos de los recién asesinados.
Mitsuki de nuevo tenía una mirada oscura pero está vez la decoraba la tristeza y no la ira de cuando mato por primera vez.
Volteo a ver a su Sol, aquel que le había pedido aquello, que matará a esos tipos y que a cambio de un beso que Boruto le dio en medio de su desesperación lo lleno de una desición momentánea que ahora ya no tenía.
—Boruto, ¿Que hice?
Boruto se arrodilló frente al otro, quitándole la sangre que decoraba su rostro y acunandolo contra sí.
Mitsuki sin saber porque se rompió en ese momento, llorando sobre la chaqueta del rubio quien también había comenzado a llorar.
Había cruzado la línea.
Se había prometido que nunca utilizaría los sentimientos de Mitsuki a su favor porque no quería darle falsas esperanzas a su amigo.
Y sin embargo el enojo pudo más que su antigua promesa y en un acto de cobardía le pidió... No, le ordenó a Mitsuki que se llenará las manos de sangre por el, otra vez.
Y lo peor fue que Mitsuki intento negarse pero como siempre en su imprudencia y cegado por la irá uso su boca para callarlo y convencerlo, regalandole el tan esperado beso que sabía Mitsuki había anelado desde hace años.
—Matalos Mitsuki, mátalos por mí y te daré más de esto, ve.
Y aquello despertó el lado más sádico del peliblanco, lanzándose a una lucha sin titubear, acabando con la vida ya casi extinta de los 2 hombres frente a ellos.
Mitsuki lloro hasta quedarse dormido como un niño pequeño en las piernas del rubio pero este siguió llorando y sufriendo ante lo que había hecho.
No solo lo obligó a matar por el, también lo hizo cargar con la culpa que le debía pertenecer.
Él era quien debió asesinarlos pero cuando vio la vida apagándose en aquellos tipos el pánico le inundó, el acabar con la vida de alguien de pronto le peso en la conciencia y sin haberlo hecho.
Y entonces una voz que sabía nunca debía escuchar le murmuró aquello...
«Mitsuki hace lo que sea por ti, incluso a matado en tu nombre, una vez más no hará diferencia, pídeselo Boruto, que sea el quien manche sus manos.»
Y el aún cegado por el coraje y la inmadurez de su edad, se dejó llevar por el lado más oscuro de su personalidad.
Estaban en el festejo del cumpleaños número 16 de Sarada.
Ahora la mayoría eran chunnin y con eso podían comenzar a tomar alcohol si así lo deseaban.
La comida nunca escaseó de la mesa, ni las bebidas de todo tipo de sabores y colores.
Al ir llegando la madrugada las parejitas fueron inevitables, incluso algunos de los presentes terminaron conociendo a alguien interesante para pasar la noche en el 2 piso del local, acondicionado para lo que harían.
En algún momento la festejada se retiró al sanitario, alegando no tardar.
Boruto recuerda haberse reído de ella al verla caminar en ligeros zig-zag, está lo mando a qué le dieran y se perdió en el gentío, Boruto siguió riendo aún así.
A su lado, Mitsuki como siempre sonreía ligeramente.
Probablemente ya estaba aburrido pero como siempre si el rubio no se iba él tampoco.
Su amistad después de aquella torpe confesión se volvió un tanto, enigmática.
Aunque Boruto trato de convencerse a sí mismo que su amigo solo estaba confundiendo sus sentimientos pronto descubrió que en realidad todo siempre fue muy obvio y se hizo aún más notable con el pasar del tiempo.
Boruto no era un idiota, después de la declaración de su amigo comenzó a observarlo con verdadera atención está vez.
Y todo encajaba para su desgracia.
Mitsuki no mentía en lo absoluto al decirle que lo amaba o que era su Sol.
El chico serpiente solo sonreía para él, parecía tener emociones solo si estaban juntos y vivir por y para el.
Y para bien o para mal, esos sentimientos tan intensos de Mitsuki terminaron creando una metamorfosis en su relación.
Boruto confiaba ciegamente en su compañero... Para todo, incluso en las misiones había empezado a ser un tanto irresponsable con su seguridad porque al final no importaba si era un brazo herido o que se dejara caer desde lo alto de algún rascacielos Mitsuki siempre aparecía para curarlo o sostenerlo antes de que si quiera el suelo estuviera cerca.
Es más, Mitsuki había aprendido un poco de curación específicamente para poder atenderlo con rapidez si algo le pasaba, cada vez Mitsuki parecía determinado a aprender cualquier jutsu si este le podría ser beneficioso a Boruto y eso el Uzumaki lo sabía.
Y lo aprovechaba aunque sabía el mal que eso podía causar.
Pero fue todo tan lento e inconsciente que ni el mismo Boruto se dió cuenta del cambio en su relación.
Pero sus amigos sí, Boruto no necesitaba ni siquiera pararse por algo, solo le pedía a Mitsuki de favor que se lo trajera y este como siempre accedía sin titubear.
Daba igual si era una hamburguesa desde la aldea de la arena o un simple vaso con agua de la cocina, Mitsuki era el esclavo de Boruto y lo peor es que era por voluntad propia.
Ya habían intentado alejar a Mitsuki del rubio pero era tan raro que al final tenían que dejarlo ir porque no sabían cómo hacerlo sonreír y su expresión de seriedad daba miedo.
Sin contar que cuando fueron directos con Mitsuki este les respondió que le daba igual que Boruto lo utilizará; si con eso Boruto estaba bien el también y que de hecho era feliz cada que el rubio le pedía un "favor" por insignificante que fuera, como tender su cama a veces.
Los chicos dejaron de molestar con intentar separarlos pues si no era Mitsuki era Boruto quien lo buscaba y no se creían capaces de romper la extraña armonía que inundaba al par cuando estaban juntos.
*
Boruto se acabó de nuevo su trago, la botella que había en la mesa no era de su agrado así que como le era costumbre abrazo a Mitsuki por los hombros y en un susurro que solo el peliblanco pudo escuchar fue a la barra a pedir lo que Boruto quería.
Y fue ahí en la espera de su nueva bebida y la momentánea soledad que la ausencia de Mitsuki le dió que tuvo un mal presentimiento.
Sarada no había vuelto.
Se levantó con una presión en el pecho que no podía entender pero que sabía solo empeoraba a cada momento y en un arranque de desesperación fue al baño de chicas preguntando por su compañera, la habían visto ser cargada por 2 hombres y ser llevada al siguiente piso.
El mundo de Boruto tembló al oír aquello y sin pensar subió a abrir cada puerta y habitación del lugar hasta dar con la correcta.
Una Sarada inconsciente y desnuda estaba recostada en la cama siendo manoseada por 2 desagradables hombres que sin saberlo habían marcado su destino apenas decidieron ir tras la joven Uchiha.
Los tipos congelados al ser pillados no supieron más que cubrir sus vergüenzas con las manos y temblar ante el peligro que parecía azotar las azules pupilas del rubio.
—Mitsuki... —. Pronunció Boruto en un tono bajo y grave, lleno de ira contenida.
—¿Me llamaste? —. El nombrado apareció, gracias a su ADN modificado su oído era muy sensible pero incluso en un millar de voces reconocía la de Boruto con facilidad.
—Llevate a estos cerdos al bosque, lo más alejado posible de la aldea ya te alcanzo yo.
Mitsuki no rezongo, solo obedeció de insofacto y en menos de un minuto ya estaba brincando en los tejados a toda velocidad, alejándose del lugar y cumpliendo el pedido que su Sol le dió.
Pasados unos minutos Boruto llegó al lugar que su compañero eligió, por supuesto primero dejo a Sarada en la seguridad de su alcoba completamente vestida para que está no supiera lo que estuvo a punto de ocurrirle.
Las puntas de sus dedos hormigueaban y sacaban pequeñas chispas de chakra.
Los sujetos estaban atados contra un gran árbol con algunas serpientes como cuerdas y lucian tan pálidos que parecían competirle a Mitsuki.
Boruto empuñó un kunai rompiendo las serpientes y dándoles libertad a los apresados.
Pero el infierno solo inicio, con un pequeño ejército de clones Boruto comenzó a desquitar su enojo contra los tipos, cortándoles la piel y atacando con todo lo que no fuera a matarlos, aún.
Boruto tuvo que contenerse demasiado contra aquellos simples civiles pero cuando estos ya estaban bañados en sangre y eran sus clones los que debían sujetarlos para que no cayeran fue que su conciencia regreso, o al menos una parte de ella.
Los tipos estaban irreconocibles, mallugados por doquier, con los rostros destrozados y kunais enterrados por todo el cuerpo pero en ningún punto vital y fue ahí que retrocedió asustado de sí mismo y su salvajismo.
Pero al voltear al frente la solución brillaba bañado en la luz de la Luna, resplandeciendo en pureza como la primera flor que nace en la nieve tras la primavera.
Mitsuki estaba recargado tranquilamente contra la maleza de algún árbol, observándolo sin miedo ni crítica solo mirando a su Sol hacer una lluvia de sangre frente a sus viperinos ojos.
Boruto, tambaleante y con una expresión de locura se fue acercando al joven serpiente con una mala idea en mente.
—Mitsuki, quiero matarlos pero tengo miedo —. Boruto le dio alcance y colocando sus brazos a cada lado atrapó a Mitsuki entre él y el árbol.
Yendo aún más lejos de lo que nunca había ido, el rubio se acercó a oler el pálido cuello de su compañero notando por primera vez aquel ligero olor a talco que el otro poseía.
Y Mitsuki por primera vez sintió el calor de la excitación recorrer su cuerpo en un santiamén antes de desaparecer en un recuerdo de escalofríos.
—Por favor Mitsuki... Mátalos por mí.
El corazón de la joven serpiente dejo de funcionar tras aquello, no creyendo lo que le pedía su Sol.
—No me dejes manchar mis manos con tal pecado Mitsuki, por favor protegeme de mi mismo.
Mitsuki comenzó a temblar sin saber la razón, Boruto se alineó en toda su altura sobrepasando por unos pocos centímetros al peliblanco, esperando su respuesta.
—Pero que dices Boruto, este no eres tu, tú... —. La mano del rubio atrapo sus cachetes con facilidad haciéndolo callar y en un terrible arrebató de imprudencia e inmadurez, Boruto lo besó.
Mitsuki dejo de temblar pero sus ojos completamente dilatados se abrieron al máximo, llenos de incredulidad.
Y sin que el rubio supiera lo que acabas de robar le volvió a pedir aquello que de nuevo los marcaría de por vida.
—Hazlo por mí, Mitsuki.
Y tras haber perdido su primer beso, el chico serpiente fue cegado por el brillo del Sol, recordando su único motivó de existencia...
Hacer feliz a su Sol.
Pequeñas aclaraciones:
Aquí en este fic Mitsuki tendrá un año menos que todos.
Así que si Boruto tiene 14 Mitsuki tendrá la apariencia de 13 pero mentalidad de "bebo" porque o sea acaba de salir de la incubadora mucho de la vida no puede saber jaja.
2 aclaración, el fic pasará a ser categoría "M" pues abra una que otra escena con sangre, puede que más asesinatos y aún no e decidido si le pondré escenas eróticas pero si lo hago no será nada explícito y será un smut con tintes poéticos y reflexivos así que tranqui.
Sería todo por aclarar, creo.
En fin era todo, grax por leer te ailoviu 3
