Mitsuki estaba... ¿Cómo decirlo? ¿Aterrado? ¿Confundido? ¿Feliz?
Un poco de todo.
Pero no era para menos, no diario tu mejor amigo te secuestra y te lleva a acampar por una semana entera lejos de la aldea.
En su defensa, Boruto no era el mejor para lidiar con problemas psicológicos, su técnica era simplemente evadir la conversación o besarlo si preguntaba algo relacionado al "accidente".
Y aunque Mitsuki era débil y siempre se distraía con esos pequeños roces de labios, tras 3 días el ser el protegido le comenzó a causar una angustia desconocida.
Eso no estaba bien, el era el protector.
El debía proteger a Boruto, no al revés y sin embargo aquí estaba, dejándose mimar por el rubio.
Los días siguieron avanzando hasta ser 6.
6 magníficos días a solas con su Sol; era lo que siempre soño, nunca pensó realizar y menos sabía que necesitaba.
Aunque las pesadillas nocturnas aún continuaban.
En medio de la fría noche sus gritos rompían el silencio en miles de invisibles fragmentos, sus manos volvían a lucir llenas de sangre y su mente parecía ver los fantasmas de los hombres.
Pero entonces su Sol llegaba a salvarlo de la espesa oscuridad que quería cubrir su espíritu, encendiendo una enorme fogata lo calmaba con susurros llenos de promesas.
Promesas de no volver a usarlo tan suciamente.
De valorarlo como se merecía y respetarlo como el amigo que era.
Claro que, el que le dijera aquello acompañado de algunos besos le quitaba peso a llegar a cumplir sus nuevas promesas.
Pero Mitsuki, inocente como siempre no veía eso.
El solo veía a su Sol sufrir junto a el y por su causa y mostrando una fortaleza que no poseía realmente lo mandaba dormir, diciendo que ya todo había pasado.
Aunque aún sus manos lucían bañadas de aquella pegajosa sustancia que por más que intentaba lavar, no se iba.
Pero Boruto tampoco era un idiota, negándose a dejar a su amigo con la culpa hacia lo único que se le ocurría, abrazarlo.
Porque solo así Mitsuki parecía dejar de temblar y poder dormir de nuevo un poco más.
Pero era todo lo contrario para él.
El rubio solo deseaba volver a la aldea, volver junto a ella.
Saber que estaba bien y que no recordará nada de lo sucedido.
Quería volver a verla tras una semana de no saber nada pero solo por esta vez Mitsuki era más importante.
Lo hizo matar a un par de civiles, que por mucho que los odiara debían ser juzgados en algún tribunal y luego sufrir en la cárcel junto a otras escorias parecidas a ellos.
Pero no, como siempre se dejó llevar y está vez mancho a alguien más en el proceso.
Lo único que podía hacer para disculparse era hacerle olvidar a Mitsuki aquella atrocidad.
Por eso cada mañana madrugaba para cocinar el desayuno y mantener feliz a Mitsuki.
O al menos así era hasta ese día.
El séptimo día, cuando alguien que no se esperaban los abordo de pronto.
Sasuke-sensei los había encontrado por casualidad, justo cuando iba rumbo a la aldea.
Al parecer, Sarada había despertado el mangekyo Sharingan y estaba bastante aterrada porque cada que lo usaba sus ojos sangraban y su pupilas ardían, algo estaba haciendo mal.
Así que mandaron llamar al único que podía guiarla en esos temas, su padre.
Para mala suerte de Mitsuki, Boruto olvidó por completo la razón de porque estaban ahí, alejados de todos y de todo.
Este comenzó a levantar su campamento sin titubear y lo único que el peliblanco pudo hacer fue acompañar al Uchiha al río cercano, Boruto no le dejo ayudar.
Sentado a la orilla del río, mojándose los delicados pies Mitsuki juro escuchar mal.
—Debes alejarte de Boruto, Mitsuki.
—¿Disculpe? ¿Y porque debería hacer eso? —. Mitsuki siguió jugando con el agua, sin voltear a ver al pelinegro.
—Por que saldrás herido, los Uzumaki son seres de luz sí pero incluso la luz quema pequeño y las quemaduras que dejan no son nada fáciles de curar —. El viento sopló en ese momento, el largo mechón de cabello negro se ondeo al compás de la brisa dejando al descubierto el Rinnegan por momentos.
Mitsuki observo de reojo al maestro de Boruto, contemplando su físico y esa soledad que parecía destilar finamente de su persona.
Y por raro que parezca, se imagino a si mismo en su lugar así que sacudió su cabeza buscando alejar aquella estúpida idea que por su mente había cruzado.
Volviendo la vista al agua decidió responder algo al mayor.
—Si me alejo de Boruto ¿Quién lo protegerá? ¿Quién velará por su felicidad? No puedo hacer lo que me pide, porque Boruto es mi Sol y mi única misión es hacer que brille cada día más y lejos de el no lo podré hacer.
Sasuke río por lo bajo, sorprendiendo a la joven serpiente.
—Tienes mucho que aprender Mitsuki pero créeme la mejor forma de mantener al Sol encendido es cuidarlo de lejos, de cerca su fuego te consume y derrite como si fueras de hielo.
Mitsuki afilo la mirada, con una extraña sensación de familiaridad en el pecho.
—Parece conocer mucho del tema, Sasuke-San.
El Uchiha levanto el rostro hacia el cielo, una nostálgica sonrisa hizo acto de presencia en su rostro y tras suspirar por fin hablo.
—Digamos que... No eres el único que se a encontrado con un sol en su vida.
A Mitsuki se le dibujo la sorpresa en la cara pero antes de que pudiera preguntar más, su rubia perdición apareció avisando que estaba listo para partir y ni Sasuke o el le llevaron la contraria en quedarse un poco más.
Nuevo cap :3
Actualización de regalo porque llegué a 50 seguidores en Wattpad y bueno quería hacer algo para que no pase desapercibido.
Hoy actualización doble, subiré el otro capítulo entre la tarde noche.
