Boruto festejaba su cumpleaños 17, otro año se había ido rápidamente.

Cómo era de esperarse todos sus amigos se reunieron a celebrarlo.

Y en la entrada de su casa un joven color nieve pensaba en que hacer.

No era secreto para nadie que Boruto y el ya no eran cercanos, no desde que volvieron de aquel bosque.

Inicio con un Boruto evitandolo.

En su conocimiento sobre el rubio eso significaba que necesitaba un tiempo.

Así que sin pensarlo se lo dió.

Dejó de sentarse a su lado, primero solo estaban a una persona de distancia pero al final termino hasta el otro lado de la mesa y Boruto no se vio afectado por eso.

Dejó de saludarlo cada que se encontraban y el rubio tampoco pareció notarlo.

Las fiestas y reuniones le eran aburridas así que comenzó a asistir con menos frecuencia a ellas, al cabo de unos meses dejo de hacer presencia por completo y nadie lo busco para saber el porque, normal; aparte de Boruto nadie era lo suficiente cercano a el.

Pero eso no quiso decir que abandono su única razón de existir: Proteger a Boruto.

Lo seguía desde la lejanía cuidando que no se lastimará.

Por las noches acudía religiosamente a cerrar las cortinas que Boruto siempre olvidaba correr, si no por las mañanas el Sol le daría directo en el rostro al rubio y lo pondría de mal humor.

De paso levantaba la cobija que descansaba en el piso y acomodaba un vaso con agua en el buró.

Rezaría al pie de la cama porque Boruto pudiera cumplir todas sus metas y sueños.

Acomodaría también la ropa sucia en la cesta o la señora Hyuga se enojaría con Boruto por dejarla tirada.

Y antes de irse besaría 2 de sus dedos y depositaría ese beso en la frente del rubio, deseándole un buen descanso.

Abandonaría la habitación cerrando la ventana con cuidado de hacer el mínimo ruido y asegurándose que el frío no entre, no quiere que su Sol enferme de tos o peor.

Pero hubo una noche que algo diferente ocurrió en su pequeña rutina.

Justo cuando salto al jardín sintió una presencia conocida.

El maestro favorito de Boruto estaba ahí, frente a la casa del séptimo.

—¿Debería avisarle a Naruto que acosas a su hijo? —. Sasuke se detuvo frente al chico serpiente, observándolo con su único ojo visible.

—No lo acoso, lo protego.

—¿Viniendo a las 2 de la mañana a su alcoba? ¿Que haces, cobijarlo y darle un beso de buenas noches? Creí que había sido claro con que debías alejarte de Boruto —. Sasuke puso su única mano en la cadera, señal de que estaba listo para una buena charla con ese chico.

Mitsuki comenzó a jugar con las mangas de su kimono.

—Boruto me dijo que ya no guardaban cercanía entre ustedes así que tomare está acción como una rebeldía de tu parte a la desición de Boruto –. Los amarillos ojos se abrieron con sorpresa ante aquella declaración, ¿Sería cierto? ¿Él estaba yendo en contra de la voluntad de su Sol?

No era mi intención, yo solo quería sentir que incluso de manera remota lo seguía cuidando –. Mitsuki miro el césped bajo sus pies.

—Es lo mejor para su relación, aún sus lazos no son irrompibles están a tiempo de cortarlos y el que Boruto este intentando me muestra que entendió que manipularte no era correcto.

—¿Usted lo sabe? —. Pregunto Mitsuki asustado, si alguien se enteraba que habían asesinado a esos civiles mancharía la carrera de Boruto... para siempre.

—Sé que Boruto te hizo hacer algo horrible o al menos eso me confesó él cuando me pidió un consejo sobre su relación, si esa fue su elección sabes que tú deber es respetarla o en palabras más simples para ti, obedecerlo.

Mitsuki se quedó callado por un largo rato y cuando iba a retomar la conversación un tercero los interrumpió.

—Sasuke, sentí tu chakra, ¿Qué pasa? –. Naruto apareció frente al pelinegro en un parpadeo.

Mitsuki al reconocer la voz del séptimo se convirtió en una serpiente la cual escapó del lugar rápidamente, Sasuke suspiro al ver a la pequeña víbora color perla alejarse en la oscuridad.

—¿Sasuke? ¿Estás bien? ¿Paso algo malo? —. Pregunto Naruto comenzando a preocuparse por el mutismo del otro pero sin poder evitarlo un pequeño bostezo se le escapó demostrando el sueño que tenía.

El pelinegro por fin enfoco al Uzumaki mientras una tristeza nostalgica cubría sus facciones.

—Parece que la historia se repetirá de nuevo, dobe.


—¿Mitsuki?

El susodicho dio un pequeño brinco del susto, estaba tan perdido en sus memorias que no se dio cuenta de cuando Boruto abrió la puerta y lo encontró ahí debatiendo aún así tocar o no.

—Hola, Boruto. Feliz cumpleaños —. Mitsuki se inclinó al frente en una reverencia a la vez que entregaba su regalo al cumpleañero.

—Oh vamos Mitsuki no es necesaria tanta formalidad, después de todo somos amigos —. El rubio tomo la cajita forrada en un papel decorado con pequeñas hamburguesas a la vez que la sacudía ligeramente para escuchar su contenido. —Me pregunto que será.

—Son algunos videojuegos, un juego de cartas, un juego de kunais y una playera de tu serie favorita —. Comento Mitsuki rápidamente, nervioso por el encuentro.

—Sigues sin entender el sarcasmo ¿verdad? —. Dijo Boruto con gracia. —Ven acompáñame a fumar un momento y luego entremos a la fiesta, a todos les dará gusto verte.

—No sabía que fumaras —. Mitsuki observó con una pequeña molestia como el rubio encendía aquel pequeño tubito de papel y tabaco y luego lo llevaba a sus labios, aspirando el humo.

—No tengo mucho haciéndolo, los muchachos y yo quisimos probar y bueno al final fui el único que le encontró algo relajante... Hace tiempo que ya no te pasas por nuestras reuniones, seguimos reuniéndonos dónde siempre por si tenías dudas —. Y en un suspiro el humo que aún quedaba en sus pulmones salió en una columna ondeante.

—Yo... E tenido muchas misiones últimamente por eso ya no me pasó mucho.

—¿En serio? Que raro la hoja parece estar tranquila, yo no e tenido mucho trabajo estás semanas ¿Acaso me estás mintiendo Mitsuki? —. La joven serpiente sintió un extraño calor en su rostro que simplemente ignoró.

—Claro que no, es solo que yo volví a la aldea del sonido estos meses y ahí si hay mucho trabajo nada que ver con la paz que aquí se respira.

Boruto se acercó al rostro del peliblanco.

Mitsuki olio el aroma a tabaco y ¿alcohol? mezclados con algún perfume mentolado en el rubio, eso explicaba el que Boruto estuviera tan amigable con el.

Se miraron fijamente por largos segundos, como si así pudieran descubrir todos los secretos del otro y al final fue Boruto quien rompió el momento al soplarle el vapor de su cigarro en el rostro a Mitsuki, haciéndolo toser.

—Bueno si necesitas ayuda sabes que puedes llamarme, vamos dentro seguro deben estarme buscando ya.

Esa noche Boruto olvidó el consejo de su maestro y lo único que estaba en su cabeza era la constante pregunta de porque se alejo de Mitsuki si la pasaba tan bien con el.

Al finalizar la noche, Boruto despidio a Mitsuki con un "te extrañe" que por supuesto le fue respondido con un "yo también".

El dúo del Sol y la Luna estaban juntos de vuelta.

Sasuke tenía razón, la historia se iba a repetir.