La pelea había comenzado.
El polvo levantado picaba en la nariz y ojos de todos pero no les era una gran molestía.
Todos los ninjas se dispersaron apenas tocaron aquel laboratorio que para su sorpresa era un edificio bajo tierra, de varios niveles.
En cada nivel no dejaban de salir más ninjas rezagados dispuestos a morir por su "proyecto".
Para suerte de Boruto y compañía la mayoría de ninjas no eran rango jounnin pero incluso los chunnin podían ser una molestia si atacaban en jauría, justo como lo estaban haciendo los desgraciados.
Bien dicen que el trabajo en equipo supera la fuerza individual.
Boruto no sabía cuántos cuellos había golpeado con precisión, los suficientes para empezar a perder la paciencia con cada nuevo cuerpo que caía a sus pies.
Quería sacar su katana y descuartizar sin compasión cada cuerpo que se le pusiera en el camino pero lamentablemente habían descubierto a inocentes atrapados en el lugar y los estaban tratando de evacuar a la vez de mantener a raya aquellos parásitos del mundo ninja.
Mitsuki no dejaba de revolotear a su alrededor, tratando de noquear también a la mayor cantidad de ninjas para que no se acercarán al Uzumaki, realmente estaba haciendo una gran trabajo aunque Boruto no notará que el peliblanco peleaba de a 2, sobre exigiendose como siempre.
Pero en medio de la pelea un puño le golpeó con fuerza el rostro al chico serpiente y aprovechando su temporal debilidad un ninja más se unió a la batalla contra el, obligándolo a olvidar su prioridad de no perder de vista a aquel manchón amarillo que no dejaba de moverse en su reojo.
Cuando por fin pudo equilibrar de nuevo la pelea a su favor, la presencia de Boruto estaba alejada de el, probablemente se había ido al siguiente piso.
Sus manos temblaron de una manera tan ligera que fue imperceptible para todos, sus ansias se dispararon al pensar que algo le podría pasar al rubio.
Y sin pensar intento correr a la puerta para llegar al siguiente piso pero una espada le cortó el paso, rozando por muy poco su cuello haciendo que retrocediera buscando distancia para atacar.
A su espalda, Shikadai llegó.
Respiraba agitado y empuñaba un kunai. —Note que Boruto no está, ni se te ocurra ir a buscarlo Mitsuki, te necesitamos como refuerzo aquí.
Mitsuki gruñó en respuesta pero obedeció la petición.
Sus víboras trepaban hasta el cuello de los enemigos, asfixiandolos hasta que perdieran el conocimiento, cortándoles la sangre en cualquier extremidad de la que pudieran engancharse, rasgando con sus colmillos la piel hasta abrirla dejando ver el interior.
Mitsuki salto, esquivando una lluvia de shuriken a su dirección y estaba por regresar cada uno de ellos su dueño cuando alguien lo tomo del tobillo, arrojando su cuerpo hasta el otro lado de la habitación, justo donde las escaleras al siguiente piso estaban.
—Boruto está en el último nivel, pidió tu ayuda, al parecer está solo, corre ve, nosotros nos las arreglaremos sin ti —. E Inojin no tuvo que repetir la orden, cuando volteo a ver si Mitsuki lo había escuchado ya ni siquiera estaba donde había aterrizado.
Se había esfumado apenas escucho que el rubio lo necesitaba.Lo primero que vio al llegar al piso correcto fue un kunai directo al cuello del rubio quien lucía algo cansado, el sudor recorría su frente, su banda ninja ni siquiera estaba ya en su frente y trataba de mantener lo más lejos de si el filo de las katanas con las que lo atacaban.
A centímetros de atravesar al Uzumaki otro kunai interrumpió la trayectoria del primero, desviando su trayecto con un perfecto círculo que hizo que cayera en su otra mano, ahora Mitsuki tenía un kunai en cada extremidad.
Y formando una pose defensiva se acomodo hombro a hombro al rubio.
—¡Estoy aquí, Boruto! —. Grito Mitsuki.
—Bien... Debes tener cuidado, han logrado desarrollar una droga que puede bloquear las redes de chakra temporalmente, han destruido muchos de mis clones al pincharlos y no quiero que te vaya a pasar a ti así que lo mejor es atacar a distancia —. Boruto dio una patada certera en la muñeca de uno de los contrarios, logrando hacer que la espada fuera soltada de su portador y atrapada por el rubio quien ahora tenía un arma más favorable.
Y que gracias a sus años de entrenamiento junto al Uchiha mayor, ahora era un gran oponente con aquella arma.
Enseñanza que Mitsuki decidió también aprender con ayuda de su progenitor porque mientras más técnicas y armas conociera mejor haría su trabajo de protector.
Los kunais volaban en todas direcciones causando un millar de sonidos metálicos y agudos al chocar uno contra otro.
Y Mitsuki hacía su máximo esfuerzo porque ninguno encestara en la cabeza del Uzumaki, tarea difícil porque no sabía de donde salían constantemente churiken y kunais directo a él, como si quisieran mantenerlo ocupado.
Boruto no dejaba de maldecir y rugir por la ubicación de Sarada, golpeando con una precisión terrorífica los puntos de presión para dejar en shock a todo aquel que se negara a responder.
La joven serpiente se perdió en los movimientos tan certeros del rubio, hacía mucho que no peleaban juntos, prácticamente desde que se hicieron chunnin comenzaron a ir a misiones individuales.
Y lo lamentaba bastante, era un deleite visual ver cada músculo y curva balancearse con una fluidez enigmática que lo mantuvo hipnotizado más tiempo de lo que debería.
No regreso en si hasta que una espada le forzó a doblar su muñeca y para su mala suerte fue justo la que tenía una quemadura superficial y una pequeña contractura que preferiría no recordar quién se la había causado.
Un kunai rápidamente fue lanzado en su dirección lastimando su mejilla que no tardó en sangrar, la gota cayó hasta el piso seguida de un par más.
Boruto llego por su costado usando su propia espada para desviar el resto de armas que iban con destino al peliblanco tratando de sacar el mayor provecho a su vulnerabilidad.
—¡Maldita sea Mitsuki ¡No puedo pelear y cuidarte al mismo tiempo! ¡Debo salvar a Sarada y te traje para que me apoyaras no para que fueras una carga! O te concentras en la batalla frente a ti o mejor te vas a ayudar arriba que seguro serías de más ayuda.
Aquello resonó profundamente en Mitsuki, lastimando algo de su alma pero como siempre no supo qué.
—Yo... Lo lamento, estaré atento; descuida solo me distraje.
—Espero no vuelva a ocurrir o si no te haré en parte responsable de lo que a Sarada le ocurra.
—Si, Boruto.
La pelea fue retomada, con ánimos renovados, ahora Mitsuki tenía otro motivo por el que luchar.
No sabía cuánto faltaba para terminar la pelea pero por un presentimiento sabía que el Sol ya debía estar en lo más alto del cielo y no sé equivocaba.
Para suerte del duo, Shikadai llegó a apoyarlos.
Y gracias a sus estrategias, Boruto pudo abandonar esa sala para buscar su mayor objetivo.
Sarada Uchiha.
Con el jutsu del estratega Mitsuki desquitó el enojo que sentía con aquellos pobres seres, cortando sus cuerpos en lugares que no fueran demasiado peligrosos.
Cuando ya solo quedaban un tercio de los ninjas de un principio, un clon grito, avisando que el Boruto original había encontrado a Sarada.
Y para mala suerte de Mitsuki, no estaba ilesa.
Un clon le jalo lejos de la pelea, alejándolo hasta algún pasillo donde solo un trío de clones peleaban dominando totalmente la pelea.
Mitsuki fue azotado contra la pared, las manos del rubio falso se colocaron a cada costado de su cabeza, esos ojos azules idénticos a los del original comenzaron a acecharlo con una petición.
Una orden camuflajeada de venganza.
Venganza por uno de los Sharingan extraídos de la Uchiha, razón por la que todos los culpables ahí presentes deberían pagar.
—Te lo advertí Mitsuki, sabes lo que debes hacer, evitar que yo manche mis manos, mátalos a todos.
Y el peliblanco trato de negarse pero de 2 pasaron a ser 8 ojos azules, que lo miraban con rabia, tristeza y... Locura.
Tomaron su rostro con fuerza obligándolo a ver al que estaba justo al frente suyo y este lo besó con una fiereza que nada tenía que ver la pasión derrochante del olvidado callejón.
Su lengua fue atrapada entre los pequeños caninos del rubio que no dudaron en herir al pequeño órgano hasta hacerlo sangrar ligeramente, su sangre resbaló por su garganta hasta pasar a su estómago.
Un pequeño sollozo junto a una lágrima escaparon del más joven sin que lo pudiera impedir, su boca fue liberada por fin de los labios ajenos que habían empezado a tornarse fríos al contacto.
—Me hirieron de gravedad Mitsuki, tendrás que matarlos si quieres salvarme, estoy en el cuarto 115A, ven aquí cuando termines... trataré de resistir.
El humo lleno la estancia por segundos, los clones se habían evaporado.
Porque Boruto se debilitaba.
Y Mitsuki fue a cumplir su petición porque seguía completamente jodido y enamorado de ese chico.
Un chico que en esos momentos abrazaba el cuerpo de su verdadero interés amoroso que estaba inconsciente en sus brazos y una venda con sangre cubriendo uno de sus ojos.
—Perdonáme, Mitsuki.
Y Boruto realmente temió a morir en aquel instante, donde su cuerpo se sentía débil y pesado, su estómago lucía un terrible hueco deformando sus abdominales en unos músculos rasgados de los que la sangre salía en pequeñas cascadas que llegaban hasta el pequeño lago que poco a poco, se formaba bajo su cuerpo.
Así que beso a su compañera y su conciencia le abandono poco después, aún uniendo sus morados y fríos labios a los de la joven pelinegra que seguía llena de anestesia y ni aludida se dio de aquel roce.
Fuera los gritos de la gente se comenzaron a huir, la sangre comenzó a llenar las paredes y ni un culpable pudo escapar a la muerte blanca que comenzó a destazar uno a uno cada cuerpo hasta terminar.
No suelo escribir escenas de acción y batalla, así que intentaré practicar ese género a futuro.
El pobre Mitsuki esta perdiendo a su solecito, ¿logrará salvarlo?
Muchas gracias por leer.
