Disclaimer: Obviamente, My Hero Academia y sus personajes no me pertenecen.

Advertencias: Semi AU, horror corporal (cambio de sexo sin consentimiento), menciones de violencia y muerte, a Deku le suceden cosas no muy agradables y su salud como estabilidad caen con el tiempo. El contenido no es tan explícito, pero de todos modos por favor procedan con cuidado.

Aclaraciones:

1. "Pensamientos".

2. "Así cuando Deku utilice su quirk", cuando lean entenderán.

3. Un poco AU, Izuku tiene un quirk y no obtiene el OFA, ni se relaciona con All Might, por lo tanto, tampoco va a U. A. También algunos eventos del canon tardan más en ocurrir por razones de trama.

4. El uso de Izuku & Deku, como Kacchan, Katsuki & Bakugo es intencional, o sea, sugieren algo del personaje y la relación de dicho personaje con otro.

5. Izuku es el personaje principal, la historia está MUY centrada en él, de modo que la aparición de otros personajes queda súper al fondo.

6. Si bien esto lo etiquete como BKDK, el romance no es el foco central y se trató más del florecimiento del amor de Izuku por Katsuki, las acciones de Katsuki son más sutiles, pero sí corresponde los sentimientos de Izuku, esto último no es tan explícito porque el fanfic es más desde la perspectiva de Izuku. No concretan una relación romántica por las circunstancias, pero de que se quieren, se quieren.

7. La escena de cambio de sexo es el motivo por el cual agregué Horror Corporal como advertencia, son solo dos párrafos más o menos grandes + otros dos muy pequeños, pero a pesar de su brevedad hay sugerencia de dolor, sangre y partes que se caen, esto dependiendo de quién lo lea podría resultarle muy incómodo y generarle malas sensaciones. O quizá sea yo exagerando, de todos modos, cuidado cuando lleguen a esa parte.

8. Hay un final esperanzador a pesar de todo.


ANHELO CONTRAPRODUCENTE


Midoriya Izuku aún tiene esperanza.

Cada día se vuelve más pequeña, pero al menos está allí. ¿Por cuánto? Izuku niega con la cabeza con la determinación de un niño de cuatro años, incluso si la esperanza se convierte en algo tan diminuto que se tuviera que usar una lupa, él va a aferrarse. Terco, pero Izuku no está en edad de pensar en cómo una característica así podría ser desfavorable en el futuro.

Entonces se limita a fruncir el ceño en concentración, acomodarse mejor en el sofá, y agarrar el control remoto para ver si hay algo entretenido en la televisión. Es sábado en la tarde, Inko tuvo que realizar un turno extra en el trabajo porque a uno de sus compañeros le surgió un inconveniente, y ganar más dinero siempre es bienvenido (como necesario, o eso oyó el otro día al hallarse en la sala mientras su madre charlaba por teléfono).

Así que ahora Izuku está solo y al alcance de sus propias divagaciones.

Han pasado siete meses desde que cumplió cuatro y aún no sabe cuál es su quirk.

Es joven, pero acaba de aprender que las cosas raramente suelen ocurrir como la gente lo desea, más bien, todo es al azar (un hecho que le retuerce el estómago no entiende por qué), y al parecer, la suerte de Izuku dicta que conocer su poder le tomara más tiempo de lo normal. Apenas lo asimila, no hay más, no cuando en las mañanas de cada sábado debe asistir a citas con médicos y otros profesionales. Justo hoy, intentaron con más pruebas que supuestamente sacarían a la luz su don, pero los resultados no cambiaron. Nadie sabe cómo activar su particularidad, por lo tanto, aún se desconoce qué hace su poder.

Sin embargo, sucede algo más extraño.

Admira a los héroes como la mayoría de los niños, y si bien, desea convertirse en uno cuando sea adulto, como también le fascina ver las batallas de éstos (especialmente All Might), a partir de su último cumpleaños nació una conexión con lo creativo, por esto ya no ve tan seguido videos de héroes en internet, sino que está haciendo más tiempo para ver películas. No es como si su amor por los héroes hubiera desaparecido, aún está y todavía recolecta todo aquello que contenga héroes, pero lo que siente cuando mira una película es, no conoce tantas palabras para poder describir con precisión lo que ocurre dentro de su cuerpo.

Es casi como si «algo» estuviera dentro de él, y cuando se permite sumergirse en historias es cuando ese «algo» puede comer.

Izuku bosteza y cambia canales.

Es San Valentín, Kacchan está enfermo e Inko no le dio permiso para visitarlo (no vaya a contagiarse), tampoco tiene más amigos con los que jugar, así que está atrapado en casa. Sentado, sin nadie más cerca y aburrido por los comerciales de la TV, el «algo» actúa, le produce cosquillas dentro de la cabeza (que Izuku relaciona con comezón provocada por el sudor), como si estuviera escarbando (¿buscando qué?), y así, se mueve hasta que por fin se topa con un deseo muy enterrado, y que francamente, Izuku desconoce que hay en su mente: "Hoy dan chocolates, quiero chocolates".

Cuando Inko llega del trabajo, encuentra la puerta de su departamento obstruida por la gran cantidad de dulces apilados uno sobre el otro.

"Un error de dirección", es el único pensamiento que le dedica al extraño suceso.

[...]

Ninguna prueba es eficaz.

Él tiene un quirk, pero ningún médico quiere presionar su poder, dicen que si aún no se manifiesta es porque probablemente necesite más tiempo o una situación demasiado específica, lo que convertiría su quirk en una rareza, en el sentido que si hasta ahora aún no sucede nada, el resto de su vida quizá solo utilizará su don en muy contadas (únicas) ocasiones. O bien, su particularidad es tan común y pequeña que lo confunde con las tareas cotidianas. También está la opción de que su don lo entiendan más cuando Izuku sea mayor, y en consecuencia, use por primera vez su quirk cuando sea adulto.

Así que adiós a su futuro como un héroe al nivel de All Might, hola al atraso para comprender y controlar su singularidad, probablemente también una bienvenida a ser un héroe promedio.

Pero está bien, un héroe es un héroe ¿cierto?

Además, en estos días prefiere enfocarse en aprender a leer al 100%, después de todo hay un límite en el contenido que puede ver en TV o internet, su mamá no quiere que vea cosas de horror, pero el «algo» es fuerte e Izuku está de acuerdo en empaparse con ese tipo de ficción, ya que es el más emocionante. Por otro lado, el nuevo enfoque ayuda a que su relación con Kacchan se acomode, Kacchan había actuado un poco cruel con él, pero ahora parece contento de que Izuku ya no repita sin cesar que desea ser un héroe, también cuando Izuku se emociona al contar sobre lo que ve en televisión, Kacchan se vuelve silencioso y lo mira con atención (por dentro Izuku se regocija cuando su amigo parece disfrutar oírlo).

—No deberías darle tantas vueltas, no necesitas ser un héroe, yo puedo serlo por ambos, ¡el número uno! Así tendré mucho dinero y podre llevarte a ver todo lo que quieras.

Kacchan es crudamente honesto y expresa su gentileza de manera no convencional. Además, le invitó al cine este San Valentín, por eso ahora van en camino a mirar la película que Izuku esperó durante meses. Izuku es feliz, está seguro, pero combinado con el «algo» hay un revoltijo de emociones que no puede precisar qué son, entonces elige ignorar la contradicción dentro de sí. Es mejor dejarse guiar por la mano cálida de Kacchan (con sus madres charlando atrás de ellos).

No obstante, el «algo» rebusca hasta estar satisfecho: "Comer te anima ¿no?".

Los niños se detienen de pronto cuando hay gritos de sorpresa alrededor, hay otro ruido acompañando la alarma de la multitud, el ruido que se genera cuando varias cosas caen al suelo a la vez.

Izuku mira el cielo con los ojos muy abiertos.

Está lloviendo comida.

[...]

Nada se altera drásticamente, al menos no para Izuku.

En su lugar, su cambio resulta paulatino.

Izuku con siete años se sumerge aún más en el cine de horror. Por supuesto, su mamá no lo aprueba, Inko lo intenta (de verdad lo hace), pero no puede estar pegada a Izuku todo el tiempo, es ahí cuando el niño aprovecha para mirar películas no aptas para su edad, aunque a veces es amable con su madre, y opta por distraerse viendo filmes seguros para gente muy joven. Aun así, continúa prefiriendo la emoción y miedo que le ocasiona el género de horror, porque todo él se llena más rápido, para Izuku lo normal es estar en constante movimiento, incluso su sinfín de murmullos cuando se apasiona acerca de un tema son una prueba de que su cabeza gusta de mantenerse al tope.

Sin excepción... Bueno, eso no es del todo correcto.

A Izuku le va lo desmesurado, el revoltijo pulcro y la variedad, pero en ocasiones necesita vaciarse. Entonces para funcionar es que Izuku espera el día de San Valentín, este representa la contradicción, el final y el inicio, sí, en ese orden, porque es como si durante todo el año estuviera cargando su batería y por fin el catorce de febrero puede gastarla por completo.

Muy enterrado dentro de su mente, existe la pregunta sobre qué sucede con toda la acumulación, ¿se tira, así nada más (aunque incluso la basura va a lugares específicos)?, ¿o es que...?

Pero no importa, porque Izuku (el lado consciente) cree que su proceso es normal, muchos pasan por aquello en año nuevo, así que es simple, solo resulta que el renacimiento de Izuku sucede en San Valentín.

Así que mejor va por otro rumbo. Es joven y no hay necesidad de ahondar en detalles insignificantes (su inexperiencia le impide comprender que incluso cosas pequeñas brindan sentido a una imagen más grande).

En consecuencia, Izuku bosqueja mientras Inko escucha las noticias. El arte de Izuku ha mejorado tanto que últimamente Kacchan le llena de elogios, además de pedirle uno que otro dibujo, aquello hace a Deku sonreír y trazar con más dedicación.

Aún desconoce su quirk, las visitas con médicos ya son mensuales. Como lo supuso a sus cortos cuatro años, su esperanza sigue viva, pero no es el tipo de esperanza para creer que será un héroe profesional, es más una esperanza alimentada por el anhelo de algún día poder decirse que conoce todo de sí mismo.

De todos modos, Izuku habla de héroes con Kacchan y los demás, y cada que juegan a los héroes contra villanos, Deku es cada vez más consciente de que ya no le molesta ser el civil al que hay que rescatar, en realidad, su única queja sobre eso es que es aburrido ser lo mismo siempre, así que en ocasiones pide ser el villano (lo cual es perfecto, tantas historias le proporcionaron varios ejemplos para una actuación creíble).

También sigue comprando revistas de héroes y haciendo pequeñas anotaciones sobre los poderes de cada uno de ellos, pero más que nada por curiosidad y para alimentar su creatividad. Izuku solo no puede evitar los pensamientos que le atacan, sobre si los héroes podrían derrotar a los monstruos que aparecen en sus películas favoritas, aún recuerda que después de ver IT este último San Valentín, se quedó el resto de la tarde inmerso en todas las posibilidades, tanto que dejo de darle vueltas al asunto hasta que se durmió.

No obstante, honestamente, el payaso Pennywise le aterra, así que para evitar pesadillas, el «algo» expulsó al horrible ser.

Deku es ignorante, así que nada más se alegra de mirar horror y no soñar feo después.

Un objeto cae.

A Inko se le resbaló un vaso, el ruido atrapa la atención de Izuku, luego mira el rostro pálido de su mamá, para finalmente dirigir sus ojos hacia la televisión, ya que allí está el motivo de la reacción de ella, y escucha cuidadosamente las noticias:

En un pequeño pueblo de Estados Unidos, desde mitad de febrero hay varios reportes de niños desaparecidos. Por fin, a finales de marzo varios niños pudieron proporcionar la información suficiente para saber que había un villano detrás, por las declaraciones sabemos que su quirk le permite cambiar de forma, aunque parece preferir la de un payaso [...]. Hace pocas horas se pudo encontrar al culpable, sin embargo, cuando estuvieron a punto de capturarlo, se convirtió en un gran globo amarillo que flotó hasta una cantidad considerable de metros y explotó, empapando de sangre a los policías y a más de 40 civiles.

[...]

Deku con once años todavía desconoce su quirk, ha crecido lo suficiente para no albergar altas expectativas, a veces incluso bromea consigo sobre que su don será uno de los grandes misterios de la vida. También sus visitas a médicos y demás profesionales ahora son cada tres meses, nadie parece apurado por averiguar sobre su particularidad, todos (incluido él) asumen que su poder huele a lo común y aburrido, nada de lo cual temer (no se señala de forma explícita la gran duda de si alguna vez se manifestara siquiera).

Por supuesto, su esperanza es casi diminuta en este punto, pero da igual, el modo de vivir que desea no puede ser afectado por si tiene un don o no.

Lo que sí es un gran descubrimiento, es que por fin identifico el «algo» y llegó a la conclusión que no es algo. En realidad es solo él, la parte de uno mismo que vive muy al fondo, que son los pensamientos al azar e irracionales, las emociones momentáneas, nunca unidos a lo sustancial, a nada que pueda darles coherencia ni vida en el mundo real. Cuando era niño, lo lógico para Deku fue pensar que toda la palabrería vomitada en su mente y corazón, dicha por una voz que sonaba como la suya (pero más natural y primitiva), era una cosa independiente de sí mismo.

¿Raro? Quizá.

Al menos ya es consciente ¿no?

Aun así, se siente como que debería encontrar otra conexión, como si el «algo» (la sombra de sí mismo) tuviera más (que es vital reconocer). Sin embargo, nunca llega a nada porque Deku no le dedica ni una mirada a esos hilos enredados dentro de su cabeza (cada que el misterio brilla por un segundo, le duele el estómago, no puede, solo no, entonces prefiere creer que ha comido algo en mal estado, o que sus nervios son ocasionados por lo real).

Además, actualmente tiene inconvenientes más relevantes en los que reflexionar que su aparente yo inconsciente.

Deku ya no anhela ser un héroe sino un ilustrador. No es por su quirk como muchos de sus compañeros de clase opinan, es más por la picazón o pinchazos que siente en sus manos que nada más se calman cuando dibuja. El único que parece comprenderlo es Kacchan.

Izuku hace una mueca.

Katsuki sin siquiera intentarlo se convierte en más para Deku, aún reflexiona en qué exactamente (sin llegar a nada). Kacchan ha crecido en arrogancia, pero sus aspectos positivos lo compensan, a Deku le gusta que Katsuki siempre dé todo de sí en cualquier tarea que lleve a cabo, su honestidad que podría rayar en lo maleducado e imprudente (una contradicción, porque Kacchan es minucioso), y aunque no dé esa imagen, lo considerado que es con las personas que le importan. Él conoce los gustos de Izuku y puede recordar cualquier cosa que revele Deku durante sus usuales parloteos, también en su cumpleaños y San Valentín tiende a llevarle al cine, comprarle libros y material para ilustrar (no chocolates o flores, porque Kacchan no va a gastar dinero en regalos inútiles a largo plazo).

—Siempre dibujas, no veo por qué no habría de tomarte seriamente.

Eso dijo Katsuki una vez, mientras se encogía de hombros. A veces Izuku se cuestiona cómo sería ser así de simple. El solo recordar esas palabras agita todo en Deku, tan confuso que nada más es capaz de mirar el techo de su habitación y respirar. No sabe precisar lo raro que le hace Katsuki, ni por qué se siente tan impaciente por salir con Katsuki en San Valentín.

De lo que si se percata, es que sea lo que haya dentro de su corazón, le dará dolor más adelante.

[...]

No tarda en ocurrir.

En octubre llega Rin, una niña nueva que decidió que lo mejor que podría hacer es pegarse a Katsuki, y aún más sorprendente, Bakugo no la aleja. Está bien, Kacchan también necesita amigas, el inconveniente es que Bakugo pasa más tiempo con Rin estos días. Sabe que no es así (o eso quiere creer), pero es como si Deku estuviera siendo dejado atrás (su relación con Kacchan siempre ha estado en ascenso, ¿entonces por qué?).

Izuku cierra los ojos optando por dormir toda la tarde, de todos modos es sábado. Por primera vez pesa estar solo en San Valentín, al punto que siente como si pudiera ahogarse en su almohada.

No obstante, la evasión provoca que dentro de sí resuene: "Extraño a Kacchan".

Cuando Deku se despierta, se levanta con la noticia de que aún siendo las diez de la noche, el cielo está color rojo, no puede evitar pensar que dicho color es como los ojos de Katsuki.

[...]

La juventud es desordenada.

Con trece años todo estalla más fácil, hay tanto dentro de él y es demasiado ruidoso, que se desborda más veces de lo normal, así que es tomado con la guardia baja en San Valentín.

Empieza por Rin, ya no tolera ser dejado de lado. Gritos estridentes de "Vete, vete, ¡vete!", Deku los escucha distorsionados, y lo que descifra de ellos le pone de los nervios desde la mañana; con un alivio que le espanta no tiene que angustiarse más, porque Rin les avisa que la siguiente semana se muda a otro país, su único consuelo (aquello que detiene a Deku de considerarse una persona basura), es que Rin está contenta de ir a Inglaterra. Curiosamente, ella le pide su número para continuar en contacto, eventualmente Kacchan se entera, no sale bien.

No hay tiempo para procesar su primera pelea importante con Katsuki, porque ocurre algo que le provoca náuseas. Takumi es alguien que asiste al club de arte con Izuku, el adolescente se burla constantemente de que Deku prácticamente es un sin quirk, además de molestarlo con otros apodos y fallas que posee Izuku (según Takumi). Su discusión en las escaleras se descontrola, Izuku harto de los gritos y con el constante martilleo dentro de su mente de "¡Cállate, solo cállate!", guarda silencio ante el lamento repentino de Takumi, cuando llega la realización se queda tieso.

Nadie sabe cómo sucedió, pero Takumi tiene un brazo roto.

El día de Izuku se arruina por completo con Natsuki, compañera de clase de Katsuki y él. Ella es joven, le gusta Bakugo, está celosa y es especialmente cruel con Deku, por su inexperiencia no sabe cómo lidiar de manera sana con sus sentimientos, el problema es que Deku también comparte su edad y demás. En consecuencia, su relación es tensa, constantemente a punto de estallar. Basta solo una corta mirada desde su asiento y el rumor de que Natsuki va a confesarse a Bakugo, para que una voz ponzoñosa susurre: "Tan orgullosa de tu cabello, sería una lástima que se te cayera ¿no?".

Las emociones abrasadoras de Deku son silenciadas por el horror que le invade cuando escucha gritar y llorar a Natsuki, ella desliza desesperadamente los dedos por mechones de su pelo con absoluta incredulidad (la caída no se detiene hasta dejarle calva).

Deku no puede huir más, pero lo hace.

Ignorar el patrón que se repite desde que cumplió cuatro, es sencillo cuando tragedias que son similares a lo que ocurre en sus películas favoritas de horror traspasan la ficción, suena a coincidencia, porque tratar como verdad lo inverosímil es una locura, y Deku piensa en sí mismo como alguien cuerdo. No obstante, lo que sucedió a lo largo del día fue incómodo, además de costarle cenar, Deku no pudo comer de lo enfermo que se sintió al considerar que lo descabellado no lo es realmente.

Así que para su estabilidad, hará como que nada está fuera de lo normal, lo contrario significa aceptar que prácticamente lastimó a otras personas solo porque le caían mal... O que es responsable de la muerte de quién sabe cuántos, solo porque fue incapaz de obedecer a su madre sobre no mirar películas de horror.

Crecer significa dejar la ignorancia, y Deku lo considera una mierda.

[...]

A la corta edad de catorce, Deku aprende de primera mano que no importa que tan bien lo escondas, los problemas tarde o temprano golpean tu cara.

Comienza por Katsuki y los confusos sentimientos de Deku hacia él, los que están más presentes y que sobre todo recuerda cada vez que mira una película de amor. Sin embargo, cualquier emoción suave por la historia, es borrada cuando sin cesar las parejas en dichos filmes son una mujer y un hombre. El interior de Izuku grita, y lo hace aún más cuando no alcanza a entender por qué la angustia y la vergüenza se desborda al ver la cotidianidad de parejas típicas.

Esa simpleza (felicidad) de tomarse de las manos, se siente ajeno, casi como imposible, y Deku quiere llorar, pero se aguanta, porque el llorar implica algo para lo que aún no se halla preparado.

No obstante, eso no borra nada, porque divaga y se ahoga en como anhela que sus salidas en San Valentín con Katsuki cambien (¿pero cómo?).

"Todo sería más fácil si tan solo fuera mujer".

En San Valentín Izuku despierta a las seis de la mañana, no hay tiempo más que para abrir los ojos antes de sentir un dolor extremo en todo el cuerpo. Muerde sus labios para no gritar y asustar a su mamá, como puede prende la luz de la habitación, un sonido estrangulado se le escapa de su boca cuando mira la gran macha roja que se esparce por su pantalón, respira más rápido porque de pronto algo parece desprenderse.

Tiembla sin cesar, se desconecta por el shock.

Levantarse por segunda vez es calmado, pero distinto. No hay sufrimiento, solo incomodidad por la piel pegajosa por el sudor frío y... Correcto, se pone de pie, ir al baño transcurre como cámara lenta, una vez adentro tarda una hora en armarse de valor para desnudarse, su mente no se encuentra en el estado correcto para mirar la sangre que seguro escurre por sus piernas, el rojo que sale de su entrepierna, tocar ni se diga. Pero se obliga a actuar, en su cabeza no deja de rondar el por qué continúa con vida cuando debería estar desangrándose al tener un agujero.

Al final revisa su piel con los dedos, lo que palpa es desconocido pero no, Deku se tambalea y apoyándose en la pared, grita.

— ¡Felicidades, jovencita! Después de tanto tiempo tu quirk se manifestó y es un don muy... interesante, actualmente hay pocos registros de poderes que cambien el género.

"Sexo, no género", piensa Izuku mientras mira fijamente sus manos, no corrige al médico por el uso incorrecto de término, mucho menos por errar en cuál es realmente su particularidad. La cabeza de Izuku está más allá de la consternación, hay demasiado ruido allí.

Sin embargo, un hecho es firme entre tanto grito y revuelo interno: Es un hombre. Su cuerpo no es como ayer, ahora tampoco como la mayoría de los varones, pero el género de Izuku no va a cambiar solo porque hubo un intercambio de partes. En realidad, el inconveniente de todo el asunto es que no existió un consentimiento, además de ser un proceso aterrador como violento. Pero Deku va a estar bien (espera), puede aprender a vivir con este cambio (¿verdad?, ¡¿verdad?!), y no será el único con esta experiencia (quizá allí hay un consuelo).

Después de varios estudios para detectar algún problema, doctores le informan que todo está funcionando con normalidad (al menos su don no arruino nada mientras revolvía su interior como exterior).

Deku es un hombre, uno especialmente terco, pero no tanto como para continuar evadiendo su problemático don. No obstante, también es un mortal demasiado joven, necesita tiempo y abrazos de su mamá para comenzar a comprender del todo su nueva normalidad, como el absoluto quirk de mierda con el que nació.

[...]

La noticia de su quirk cambio de sexo se esparce por toda la secundaria, algunas personas le felicitan y otras tantas le miran como si fuera un bicho raro, algo que observan por fascinación mezclada con morbo.

Deku lo odia.

Sin embargo, Kacchan vuelve su tiempo escolar agradable tratándolo como siempre lo ha hecho.

[...]

Todavía con catorce, y con el pasar de los días en un proceso lento como desgastante, Izuku se acostumbra a vivir con su nuevo cuerpo, está tan centrado en ello que por momentos, que cataloga de calmados como irresponsables, deja allá, en un oscuro rincón, el hecho que después de tantos años al fin su don apareció.

Mentira, no hace más que mentirse a sí mismo.

Su quirk no llego de la nada, siempre le acompaño, tal vez eso es lo aterrador. La esperanza modifica su propósito otra vez, ahora ruega por el control, de lo contrario Deku podría caer en la locura. Con su cuaderno abierto y lleno de análisis a cualquier evento sospechoso que ocurrió a su alrededor durante todos estos años, la única revelación que obtiene Deku es que está maldito. Él nada más deseo saber cuál es su quirk, e ingenuamente espero por uno agradable que le hiciera la vida más sencilla, bueno, joder.

En teoría, afectar la realidad de algún modo suena a un gran poder, pero en práctica es basura. O al menos el suyo lo es. Su don parece inclinarse a ser al azar, lo único a favor es que necesita un año entre usos para funcionar.

Cuando era niño hubo una clara preferencia por monstruos, Izuku se cuestiona si fue debido a que siendo tan joven lo que más le alteraba obviamente eran criaturas horripilantes de ficción, con esto también sabe que su particularidad no puede mantener vivo lo que ha creado de la nada, los monstruos después de unos pocos meses desaparecieron, si es que los héroes no los derrotaron antes (pero solo por si acaso, no más cine de horror). Recientemente, su don está a la orden de cosas más normales (aunque continúan siendo peligrosas para los demás y él mismo), esto debería ser una noticia que aumente su optimismo, pero Deku se encuentra en una etapa de la vida que se caracteriza por ser caótica, así que no puede confiar en que las cosas no van a escalar como los dos últimos San Valentín.

También hay algo más, pero Deku no está listo para pensar en ello, porque implicaría dejar al descubierto partes de sí mismo que nadie quiere reconocer. Deku teme su poder, pero aún más cómo reaccionarían los demás y las consecuencias de sus acciones pasadas, accidentales sí, pero suyas de todas formas.

Por lo que, Deku opta por llevar todo el peso que es la carga de su don, mientras constantemente ruega que la próxima vez que su quirk le dé algo, sea tan inofensivo como un montón de chocolates apilados en la entrada de su casa.

[...]

Todo parece ir relativamente bien, hasta que no.

Después del incidente del villano de lodo, Kacchan no le habla. No importa cuánto Deku mande mensajes de texto, llame o visite la casa de los Bakugo, Kacchan hace como si Deku no existiera, como si no fueran amigos desde los cuatro años.

Kacchan está molesto, es obvio, pero... ¿Por qué?

Necesita calmarse, si continúa al borde su cabeza sacará al azar cualquier mierda, y lo que menos necesita Deku en este momento es que su quirk provoque más desgracias.

[...]

La causa de su insomnio sucede, pero no del modo esperado, y comienza a odiar San Valentín.

Para este punto, Deku por fin reconoce que las emociones fuertes están relacionadas con su quirk, así que se vuelve una pesadilla cuando un grupo de villanos secuestran a Kacchan. Se aferra a las palabras de consuelo de su madre y los héroes, porque si no lo hace, va a empeorar la situación. Hay tanto en él, que su cabeza duele y vomita de los nervios. Resiste, debe, incluso si su don podría a veces ser gentil, en su mayoría es cruel, además de impredecible, cuando extrañó a Kacchan a los once obtuvo un cielo rojo, entonces incluso si su corazón llora por hallar a Kacchan, a Deku le horroriza lo que su poder haría con esa petición.

Se apega a la quietud y embotella lo demás.

Pero como siempre, su determinación está equivocada.

Observa incrédulo como en la televisión se muestra la destrucción en Kamino, All Might está siendo derrotado por un villano. Más que algo real, se siente como si estuviera mirando alguna película, su cabeza se agita y casi se olvida de respirar. Deku hace mucho que no quiere ser un héroe, pero eso no significa que su admiración por All Might desapareció, Deku adora como All Might es capaz de hacer que todos sientan que las cosas van a estar bien, no importa qué. El héroe es un consuelo al que se aferra más que nunca, porque de un modo debe combatir la soledad irracional, Bakugo no está a su lado, tampoco es como si tuviera otro amigo significativo, y si bien Inko permanece, es realmente poco lo que evita que Deku cometa una idiotez.

Entonces All Might no puede perder, ¡no debe morir!

Está temblando, oye de fondo a su mamá repitiendo su nombre, Deku no deja de mirar fijamente al villano y...

"Deshazte, deshazte, ¡deshazte!".

La cámara se enfoca rápido en la expresión de sorpresa de All Might, pero no se mueve lo suficientemente veloz para evitar que el público vea al villano agonizando mientras se derrite.

[...]

Ha transcurrido un año desde el incidente de Kamino.

Con dieciséis, Deku está cansado y aterrado de vivir.

Desde que descubrió su quirk, arrastra un sinfín de emociones y pensamientos conflictivos, pensar en hablar de ellos le paraliza. No maneja la situación de modo saludable, lo sabe, su cuerpo refleja su insensatez; apenas dibuja y completa los trabajos de la escuela de arte, toda la comida tiene un sabor insípido y solo por amor a Inko es que Deku se alimenta, casi no duerme, su cabeza duele a diario, se enferma del estómago por el estrés. Tampoco ha vuelto a ver películas (y es doloroso haber abandonado algo que le hacía feliz). Además, su única relación humana exitosa es con su madre, aunque Bakugo empezó a enviarle mensajes otra vez, pero Deku no quiere leerlos, el miedo a que Katsuki corte definitivamente su amistad lo vuelve un cobarde.

Su estallido aún no sucede, pero lo hará pronto, es la madrugada de San Valentín (quiere vomitar de solamente recordar la fecha).

No puede más, debe pedir ayuda.

Cerrando los ojos para intentar dormir al menos una hora, Deku toma la decisión de contarle a su mamá la verdad de su quirk en el desayuno.

[...]

Aquello no ocurre, en su corazón un deseo se alza ruidoso: "Ojalá nunca hubiera tenido este quirk".

El poder de Midoriya Izuku es impredecible, por lo tanto, incluso el susurro más inofensivo termina por no serlo.

[...]

Deku tiene cuatro años y es un sin quirk. Su madre lo está abrazando y diciendo sin cesar «Lo siento, Izuku», porque él no puede ser un héroe.

Él llora, entiende el dolor y la desilusión que le ahoga, pero no el extraño y pequeño alivio que también se esparce dentro de su pecho.


N/A. Este fanfic participó en un concurso de Wattpad, entonces el límite de palabras no permitió que ocurrieran más cosas horribles en la historia.

Ahora bien, pensé que el quirk de Izuku influyera de cierto modo como lo que ocurre con Toga, nada más que no tan radical, por ese motivo Deku ama las historias y escoge dibujar como profesión/meta.

El don de Izuku de cierta forma es impredecible, pero no tanto, cualquier cosa que Deku embotelle o no quiera aceptar de sí mismo, digamos que es más probable que termine por pasar a la realidad, entonces sí, si Izuku hubiera hablado (pidiendo ayuda, aprendiendo a manejar sus emociones/sentimientos de modo más saludable, como no tener miedo a la introspección), algunas cosas no hubieran ocurrido.

Las inseguridades de Katsuki y sus complicados sentimientos por Izuku, aún existen en esta especie de AU, pero como Deku no insistió en ser héroe y se fue por algo más de acuerdo con su capacidad (según Katsuki), pudieron mantener una amistad.

Por sus citas con doctores y demás, Izuku se perdió varias aventuras (expediciones) con Kacchan y sus amigos, entonces Deku no vio a Katsuki caer al agua, en consecuencia, tampoco le ofreció la mano para ayudarle a levantarse. Sin embargo, el incidente con el villano de lodo sí ocurre, al menos la parte de Katsuki siendo capturado y Deku lanzándose a salvarlo, así que el orgullo de Katsuki es herido y se aleja de Izuku. Luego Kacchan madura en U. A., sí, los mensajes que Katsuki le mandó al final son él pidiendo ver/hablar con Izuku, para disculparse y arreglar su relación.

Sobre más detalles, Katsuki deja de usar Deku para llamar a Izuku mucho antes (tal vez desde los 9-10), pero a Deku se le queda el apodo por cuestiones más personales sobre cómo se siente consigo mismo. También pensé que en este caso, con Deku con un sueño más realista (para Kacchan), y esforzándose, ser apasionado sobre eso, además de bueno en ello, realmente sí visualizo a Katsuki apoyándolo.

Eso sería todo, ¡gracias por leer!