Es mi primer Fanfic de Sailor Moon, espero les guste.


Dulces para ti

Cap.1 Endúlzame el momento

Seiya...

-Gracias –Dijo la chica con una tímida sonrisa.

El chico asintió amable, pero guiñándole un ojo y se retiró a atender a las demás mesas, era una soleada tarde de Junio y como de costumbre, había clientela en la cafetería y él siendo el mesero favorito de las chicas; razones de sobra: buen servicio, sugerencias para degustar, trato amable, muchas veces divertido y sumándole a buena medida el atractivo del chico. La cafetería "Three light" era el punto favorito para las chicas después de sus rondas escolares, así que su clientela se mantenía fiel.

-¿Qué tal, eh? -Presumió Seiya la propina que le entregaron y además una nota con el nombre y número de celular de una chica.

-Presumido ¿Y vas a llamarla? -Preguntó su hermano Yaten de atrayente cabello tono plata.

-Claro que no, es linda pero no tanto para eso.

-Haber si no ahuyentas a las clientas al rechazarlas de esa manera.

-Nadie se ha quejado, además a ti también te dejan de éstas -Le guiñó maliciosamente mientras le mostraba una nota dejada para Yaten, de una chica rubia asidua de la cafetería con un brillante moño rojo, el chico se sonrojó y esquivó la mirada molesto, acercándose a la mesa de una pareja que llegó, Seiya sonrió socarronamente.

-Vaya con ustedes dos.

-Sólo es un juego, es que Yaten se pasa de malhumorado ¿Tú lo entiendes? De niño lloraba porque no les agradaba a las niñas, sobre todo la que le gustaba y hoy que es visto como un chico guapo, las rechaza... ¿Quién lo entiende?

-Es que no quiere ser pareja de una "Niña tonta" como dice él.

-Pues esa chica del moño rojo parece entrar en esa "Categoría" y no lo veo muy dispuesto a darle un rechazo definitivo.

-Lo sé -Dijo riendo el mayor de los hermanos llamado Taiki que era el barista de la cafetería.

-Aunque tú tampoco te quedas atrás, hermano.

-No empieces con eso Seiya, a mí tampoco me gusta andarle guiñando el ojo a las chicas.

-Pero si con eso aseguramos su preferencia -"Disculpe" se escuchó en otra mesa - bueno, a seguir trabajando que hay que cubrir los gastos del mes pasado.

El día de trabajo fue como muchos otros con bastantes clientes, de índole femenino más que nada, las especialidades eran bien recibidas por los comensales quienes salían con una sonrisa y un sonrojo en la cara, Seiya siempre trabajador y coqueto galante que hacía sonreír a las chicas y convertir en olla exprés a los novios que las acompañaban, para él era eso divertido. Cuando estaba en su tiempo de descanso desde la mesa donde almorzaban los empleados, pero con una pequeña ventana para ver a los comensales, él bebía su té helado cuando algo llamó fuertemente su atención, un punto dorado junto a la ventana, con dos puntos de zafiro que miraban la taza en la mesa, algo muy...

-Hermosa... -Salió en automático de sus labios sin despegar la vista de ese punto dorado.

Era una chica de cabello dorado peinado graciosamente en dos coletas, vestida con el uniforme de la preparatoria que muchos comensales les ha dado, una joven hermosa como dijeron sus labios, pero que tenía un semblante decaído, no había armonía en su belleza con la de aquel semblante triste y menos en esta temporada del año cuando los jóvenes maquinan planes para el verano ansiosamente. Aquella chica miraba sin mucho entusiasmo su taza blanca, con la cabeza recargada en su mano derecha, casi no bebía su contenido. Un detalle notorio pues las demás caras daban una sonrisa y hasta una risa, esa chica contrastaba con el panorama, pues sus ojos de tono azul, lucían... opacos.

-¿Ensimismado, Seiya? -Dijo una voz femenina.

-N-no Lita, ya me voy -Respondió él, pero ni volteó a ver a su hermana que elaboraba los ricos postres de la cafetería, se levantó de la mesa saliendo de la cocina con prisa.

-¡Oye! No lavaste tus platos... ¿Qué le ocurre?

La chica miraba y pero a la vez no a la taza porque sólo venía a su mente un triste recuerdo, vino aquí en automático, no quería llegar a la casa donde estaría sola, no tanto por su gatita Luna, pero sola al fin y al cabo, aunque tampoco quería compañía, el murmullo de la gente alrededor le ayudaba de cierta manera, pues lo oía y al mismo tiempo no, lo que sí es que, aunque tenía la taza de delicioso chocolate frío, no lo estaban mirando sus ojos, a su interior venía un solo rostro, el rostro de...

-Buenas tardes.

A la lejanía oyó una voz que la hizo voltear a su izquierda, ahí estaba el mesero, pero no el de cabello plateado que la atendió.

-Ya hice mi pedido –Dijo la chica en tono monótono pero opaco.

-Lo sé, pero me preguntaba si no se le ofrecía algo más...

-No, muchas gracias –Dijo la chica de abrupto y sin inmutarse ante la radiante sonrisa del mesero, lo cual lo descolocó, con esa sonrisa ya tendría a tres chicas con sonrisas ilusionadas y hasta tímidas, sin embargo... de esta chica ¿Nada?

-¿Me permite recomendarle un postre que va ideal con su chocolate helado? -Habló sin perder el entusiasmo y tratando de sonar tan cortés como se escuché.

-Estoy bien, gracias -Respondió la chica sin ni siquiera mirarlo, girando la cuchara sobre la bebida sin muchas ganas.

-Bueno yo... -¿Un intento más? Pero llegaron otros clientes y Yaten no podría hacerse cargo de todo por estar él entretenido con la chica.

Se retiró con la frase "Con su permiso" pero la chica ni así volteó, seguía girando la cuchara sobre su bebida, ahora el comportamiento de Seiya no era el acostumbrado, su atención se iba a esa chica de la ventana, incluso no escuchaba los pedidos teniendo que llamarlo dos veces los clientes, por realizar su labor no le era posible volver a acercarse a ella, quien se mantenía ajena a su alrededor.

-Oh no... -La chica hizo un gesto para pedir la cuenta, Yaten se la dio y ella sacaba el dinero solicitado.

-Y yo quiero un chessecake de mango ¿Qué me sugieres de bebida? -Dijo una chica sonriente y de forma muy coqueta con el mesero de cabello negro.

-Disculpen –Dijo el chico sin oír realmente a la joven, que se quedó perpleja junto a sus cuatro amigas pues su mesero preferido se alejó volando ante las caras de desagrado por el "Desaire".

-¡Seiya! -Se quejó su hermano el barista, pues tomó de la barra una linda rebanada de pastel de fresas con fondant color rosa pálido decorado con trocitos de fresa de manera que pareciese una rosa con caramelo color verde para las "Hojas", colocada encima de un fondant blanco simulando un fino crochet.

Seiya colocó la rebanada en una caja que utilizan cuando eran pedidos para llevar y con la misma velocidad corrió hacia la chica que ya estaba tomando sus cosas.

-Para usted –Se apareció con el paquete mostrando una afable sonrisa, la chica miró confundida al paquete y al joven a turnos.

-Yo no pedí eso.

-Lo sé, pero va por mi cuenta, para que tenga un día tan hermoso como usted –Le dijo con esa impecable sonrisa suya y con un guiño adicional.

La chica lo miró por unos segundos y después tomó la caja con la "Cortesía", pero ni aún con ello vio lo que había anhelado: una sonrisa. Un quedo y escueto "Gracias" salió de aquella boca que siempre estuvo como un arco, tomó su mochila y salió de la cafetería, dejando estático a Seiya, ni siquiera dio una mirada atrás hacia él, desapareció de su vista, así como apareció.

-¿Qué haces? ¿Desde cuándo damos cortesías por un pedido pequeño? Taiki está muy molesto porque le arrebataste el pastel a una clienta –Pero su hermano no lo oía, seguía clavado en la ventana.

-¿Porqué...? ¿Por qué ella...?

-¿Me estas escuchando al menos, Seiya?... Seiya... -Tocando su hombro.

-¿Por qué se veía tan triste?

-¡Seiya! -Llamó más fuete, funcionó para "Despertar" al chico.

-¿Decías?... -Dijo el chico confundido, eso molestó más a su hermano.

-¿En dónde rayos tienes la cabeza? ¿Te hablo y me ignoras?, ¿Qué te ocurre?

-Yo pues... yo...

-¿Qué te pasa? Dejaste plantadas a las chicas de tu mesa y luego corres para quitarle el pedido de una cliente ¿Para regalarlo? Espera a que lo sepa Lita, te hará puré junto con Taiki.

-Que lo descuente de mi pago.

-Oh sí ¡Que fácil! Unos centavos y listo, escúchame si está es una de tus tretas para conquistar chicas hazlo fuera de la cafetería, no estamos para perder clientes ni andar regalando la mercancía.

Habló el menor de los hermanos evidentemente molesto, mientras en la charola colocaba la taza del chocolate frío, estaba a medio servir.

-Ni siquiera se terminó el chocolate ¿A ella le regalaste el pastel?, Eres un caso.

-Ya te dije que me lo descuenten de mi pago.

-Espera la reprimenda de Lita, tiene esa mirada de filo que no queremos ver.

-Puedo con ella –Haciendo un ademán de desdén con la mano, se alejó para no seguir escuchándolo

Yaten rodó los ojos con un bufido, al terminar de limpiar esa mesa y querer continuar con su labor, por la ventana vio a aquella chica que estuvo en la cafetería hace un rato. Moviendo la mano a forma de saludo y guiñándole un ojo coquetamente, los colores se le subieron a Yaten como a un chiquillo.

Yaten...

Parecía ser otro día lucrativo de trabajo, haber cambiado la cafetería a una calle más cerca de la preparatoria fue una gran idea de Taiki, por eso es el más listo de los cuatro hermanos, un pedido aquí, otro allá, un agradecimiento, una buena propina por aquí, otra no tanto por allá y raramente sin ninguna propina en algunas mesas; las chicas solían ser generosas en ese aspecto y aunque agradecía en verdad que tuviese trabajo para poder solventar los gastos, era molesto que las chicas actuaran como "Niñas tontas". Él no era como Seiya que le gustaba coquetear con ellas, sabía que era un juego y no pasaría de un galanteo fugaz, él por su parte era más reservado, si gustan "Huraño" como le decía su hermano de en medio, pero no le importaba, no quería dar pie a nada, era cortes y respetuoso pero distante, sobre todo cuando era un grupo de amigas el que debía atender.

Sabía que era un imán para ellas a donde fuera que vaya, era molesto, no le gustaba ser el centro de atención, al momento de recibir la charola chica con la propina venían con un número en papeles pequeños que ni se molestaba en leer, al momento los tiraba a la basura exhalando un bufido.

-Atiende la mesa junto a la pared, Seiya ya se ocupó con otra.

-Si Lita–Dijo terminando de lavar los trastes que usó para su almuerzo.

Miró su aspecto en el espejo por si estaba desarreglado y salió con semblante serio... cuando se detuvo de golpe y casi resbalando. Ahí estaba de nuevo la chica de cabello dorado en cascada deslumbrante y moño escarlata, le tomó uno segundos reaccionar y mejorar su postura a pesar de su conmoción, carraspeó antes de acercarse a la mesa.

-Buenas tardes, bienvenida a Three Light, ¿Sabe qué va a ordenar?

-¡Hm! Esperaba que tú me dijeras, ¿Sabes? Hoy tuve un día muy cansado, una exposición, un ensayo, práctica de voleibol y de paso lidiar con compañeros de equipo para una presentación ¿Qué sería bueno para mejorar mi día tan atareado?

Yaten la miraba tratando de "Calmarse", esta niña que tiene poco de venir a la cafetería, pero que de inmediato se convirtió en una clienta fiel y constante, claro que tenía esa actitud de "Niña tonta" como él decía, pero por alguna razón con ella no se podía mantener distante como con el resto de chicas que lo asediaban, y no sabía porque, era linda, desde luego no estaba ciego, pero así había más chicas lindas que asistían a la cafetería, incluso más bonitas... bueno no, no, ella era...

-Preciosa... -Su mente diría lo que su boca no.

-¿Y bien? ¿Tienen algo para mí aflicción? -Dijo con una sonrisa en sus labios pintados ligeramente color coral, Yaten carraspeó disimuladamente y mejoró su postura.

-Postre de Soletas con una gaseosa helada podría serle provechoso – Dijo serio.

-¡Excelente! Eso quiero, muchas gracias por tu opinión.

Yaten se dio la media vuelta tratando titánicamente de mantener la postura, entregó la nota con la orden y al poco rato le entregaron el pedido, él lo llevó a la mesa de la chica que le agradeció con aquel semblante alegre y coqueto, continuó con las demás cosas que debía hacer y en todo momento sabía que aquella muchacha lo estaba viendo, cuando miraba un poco, ahí estaban esos dos lapislázulis sobre él, haciendo que su temperatura subiera, impidiéndole concentrarse como acostumbra en el trabajo, por si no fuera suficiente, estaban las miradas inquisidoras de Seiya burlándose y él molestándose.

-Deberías hablarle.

-Cállate, te puede oír.

-Está hablando por teléfono -Voltearon los dos, estaban frente a la barra esperando las bebidas, efectivamente la chica estaba entretenida con la llamada, incluso riendo, y su expresión junto al sonido de su voz lo hacía algo armonioso, pensamiento que Yaten quería hacer trizas -, con ella no actúas como con las otras "Niñas tontas".

-No es cierto.

-Nunca has sido bueno para mentir.

-Yo no haré lo que tú haces con las chicas.

-Oigan no vayan a pelearse en horas de trabajo, esperen a que cerremos y luego se arreglan –Dijo Taiki trayendo dos capuchinos para Seiya y una malteada de fresa para Yaten.

Seiya le sacó la lengua antes de retirarse, detalle que a Yaten molestó, entonces su mirada se fue a donde la chica quien seguía atendiendo el teléfono, pero ni aún con lo animada que estaba en su conversación telefónica, desvió la atención hacia Yaten guiñándole el ojo, al chico se le pintó en la cara un sonrojo a querer y no.

-Por supuesto que no me lo perdería, necesito un descanso después de esta semana llena de trabajos, ay... no sé cómo pude sobrevivir, pero lo vale por la recompensa que mi padre me dará... oye claro que estoy segura, he sacado buenas notas y he aprobado las pruebas de conducción, merezco ese auto.

La chica atendía la llamada de sus amistades disfrutando del postre que su guapo mesero sugirió para ella, hacía que tuviese un mejor sabor, aunque lo intentara no podía apartar la mirada de aquel chico de mirada seria, reservado, distante para no entablar mucha conversación con los clientes... mejor dicho, con las clientas que no sea la necesaria, ella también recibía ese trato siempre, pero no le importaba, lo valía si con ello cruzaban algunas frases, además no sería correcto mirarlo a cada rato, aunque ella podía hacerlo.

-Ya te dije que serás la primera a quien lleve Rei, pero no te vayas a acostumbrar ¿Eh? Mi padre me puso condiciones que debo cumplir o el automóvil desaparecerá en un chasquido... ¡Lo sé! Actué como él.

Una risa sonora escucharon los oídos de Yaten, sin impedírselo el murmullo de la gente y la música chillout de la cafetería.

-Rayos -Pensó el chico que ni así podría pasar desapercibida la presencia de aquella muchacha y para colmo hizo señas para pedir su servicio, internamente respiró hondo para acercarse con aquella máscara de "Serenidad y distancia" -¿Si, señorita?

-Se terminó mi bebida ¿Podrías traerme más, por favor? El calor será interesante este año.

-Ya regreso -Dijo él tomando el vaso alejándose a paso recto, pero a prisa para no hacer algún "Espectáculo".

-¿Presentarme a alguien?... Hm sería interesante siempre y cuando no sea un "Niño grande" no me gustan, quieren actuar como hombres cuando son más infantiles que yo –Dijo la chica con un semblante de molestia aun atendiendo la llamada, al otro lado su amiga se reía –Rei un paso a la madurez es conocerse y yo sé que sigo siendo infantil al añorar a mi príncipe azul –más risas del otro lado del teléfono y de su parte.

-Aquí tienes –Colocando frente a él la bebida.

-Espera pusiste dos hielos, ponle cuatro.

-¿Cuatro?

-A ella le gustan las bebidas muy frías, con dos cubos le será tibia.

-De acuerdo... dos más -Puso dos hielos más en la bebida, Yaten la colocó en la charola –eres muy observador con los clientes.

-Hay que pagar cuentas –Respondió molesto alejándose de la barra, Taiki emitió una leve risa ante la actitud del menor de sus hermanos.

Entregó el pedido, la chica le agradeció con una sonrisa y siguió charlando por teléfono, Yaten tratando de mantener su calma en el trabajo

-Ah si claro, él me atendió tengo tanta suerte... si, es tan lindo, no se parece a los chicos de mi escuela... me gustaría invitarlo, pero debe recibir invitaciones a cada rato, además seguro y tiene novia ¿Cómo va a ser posible que un chico así se mantenga soltero? -Decía al teléfono comiendo lo último de su postre y disfrutando de su bebida helada, a donde se posaba aquel punto plateado, sus ojos iban, era inevitable –Si, es un chico tan lindo –Dijo en un suspiro profundo sólo para sí.

Un ademán para pedir la cuenta, el chico la llevó y regresó a la barra por un pedido de la otra mesa, cuando volteó la chica estaba saliendo de la cafetería con prisa, se acercó a su mesa, no pasó por su mente que se marchara con velocidad eludiendo la paga, porque no fue así, dejó el efectivo y por la cantidad habría cambio, en la nota de la cuenta dejó un escrito.

"Gracias por tu amabilidad, el cambio es la propina, que tengas un día feliz"

Otra nota, a diferencia de las demás chicas que dejaban su nombre y número de las notas, ella en el tiempo que lleva aquí y cuando es él quien la atiende, jamás le ha dejado una nota parecida, siempre es un agradecimiento y un deseo de que tenga un día feliz, igual debía ir a la basura ese papel como los demás... y Yaten se sintió como tonto por guardarla en su bolsillo.

La chica salió corriendo por la calle, debía llegar a la clase de manejo a tiempo, era parte del trato con su padre para comprarle un automóvil para su uso personal y no tenerlos ni a él ni a su mamá de choferes, en su caminata a prisa tropezó con alguien y aunque no le tiró al suelo, si pasó con sus cosas, libros exactamente.

-Oh... discúlpame –Ella misma recogió los libros y se los entregó a la su dueña, una linda chica de cabello azul y mirada tímida que los llevó a su pecho -perdóname por favor, no te vi por ir a prisa –Dijo ella visiblemente apenada.

No obstante, la chica le miró con una generosa sonrisa, asintiendo amablemente.

-¿Estás bien? ¿Te golpeé fuerte? -La chica movió la cabeza negativamente con esa misma amable sonrisa, levantado la mano haciendo ademán de que no había problema, abrió la libreta para escribir algo, la chica rubia sonrió apenada -"Estoy bien, gracias por recoger mis libros"... entiendo... bien, hasta luego y de nuevo discúlpame -Dijo Mina apenada retornando su camino y ganarle al semáforo que cambiaría de color.

La chica de cabello azul retomó su caminata tranquila diferente al de la rubia, avanzó hasta su destino predilecto, la cafetería "Three Light", al entrar estaba lleno, justo como lo esperaba, pero creía que tendría suerte en tomar una mesa.

-Bienvenida a Three Litght, señorita, ¿Mesa para una persona? -Ella asintió, Yaten miró alrededor, todas las mesas estaban ocupadas -No hay mesa disponible, pero la invito a la barra es igual de agradable –ella asintió y Yaten la escoltó -¿Qué le ofrezco?

La joven escribió en una nota "Pay de chocolate y leche fría".

-Perfecto, viene en seguida.

Yaten se retiró y la chica abrió uno de los libros que se le habían caído por el impacto con la rubia, comenzó a leer algunos versos cuando una voz la distrajo.

-Hola, gusto en verte –La chica levantó la mirada, ahí estaba el barista, no estaba cuando Yaten la escoltó a la barra, la chica saludó con un ademán de cabeza -, ¿El mismo pedido? -ella asintió -Déjame hacerte la sugerencia de un nuevo postre que han preparado, podría gustarte –la chica sonrió leve pero entusiasmada.

Taiki...

Desde su lugar tenía una amplia vista del lugar así que, cuando sus hermanos estuvieran distraídos con otras cosas y no atendieran a los clientes, él les llamaba la atención, ésa ha sido su tarea debido a que es el mayor, este día también hubo mucho trabajo y era muy bueno, los gastos por trasladar la cafetería, la compra de equipo nuevo de cocina así como de más ingredientes para las nuevas creaciones de Lita, no se pagan solos, de cierta manera era un riesgo cambiar de calle, pues a veces aunque parece que no se correrá riesgos, no puede ser así; por eso él hizo un estudio minucioso y los resultados son buenos, en tres meses podrán liquidar todas las deudas y, si se mantenían a este ritmo, las ganancias podrían aumentar.

-Tus nuevos postres son bien aceptados, es el quinto que preparas y las bebidas nuevas igualmente, mamá siempre dijo que tu talento nato era la cocina y no mentía, Lita.

-Gracias Taiki, me gusta poder compartir este sueño con todos ustedes, gracias por el apoyo que me han dado, con todo y las peleas de Seiya y Yaten.

-Hay que admitir que son parte del éxito.

-¡Lo sé! -La chica y él rieron.

Como hermano mayor de los cuatro debía hacerla muchas veces de "Adulto" pues Seiya y Yaten acostumbraban discutir, nada grave, pero a final de cuentas discusiones y él ser el mediador, además de vigilar que hagan un buen trabajo en la cafetería que siempre fue el sueño de su hermana Lita. Taiki también era popular entre las chicas, lo miraban desde sus mesas o cuando se sentaban frente a la barra y, como Yaten no mantenía mucha conversación con ellas, no quería distraerse además de que no le llamaban la atención, por supuesto llegaban chicas muy guapas, pero nada a profundizar, además las veía como niñas siendo todas ellas de la preparatoria.

Como ya se mencionó, desde su lugar era más bien espectador de todo, de los comensales, de sus hermanos, incluso también de la cocina con Lita trabajando con entusiasmo en cada postre, era por ello que sus padres quedaban tranquilos con él "Al mando".

-Ahí está esa chica - Pensó al ver a la chica de cabello rubio largo y distintivo moño rojo.

Yaten la atendió como otras veces y como en esas anteriores, puede notar lo diferente que se comporta con aquella muchacha, reía por dentro ante sus intentos de mantener esa pose de distancia con ella, aunque la chica realmente no hacía intentos por "Acercarse" como las demás, eso para él, hablaba bien a su favor... o quizás era una treta, al instante se reía, esas novelas de misterio dejaban huellas, también le divertía la actitud de Seiya en el trabajo, era el más entusiasta, eso no lo dudaba, pero le daba pendiente que por sus juegos cometiera una indiscreción.

-Taiki atiende la llamada de un proveedor por favor, tengo dos postres que preparar

-Está bien -Aprovechó un momento para entrar a la cocina donde Seiya estaba avanzando en su almuerzo, era el proveedor de la panadería, era una confusión con una fecha de pago -, acordamos que era para el día catorce no el dieciséis, ¿Por qué el retraso?... Ah ya entiendo, bueno en ese caso...

-¡Oye! No lavaste tus platos...

El grito de su hermana lo distrajo, al parecer Seiya salió corriendo de la cocina sin lavar los platos que usó para su almuerzo, era una regla entre los cuatro, algo debió llamarle la atención para hacerlo salir así, seguramente una chica... prosiguió con la llamada para entrar en acuerdo con el proveedor y no hubo mayores objeciones.

-Todo arreglado, tendremos nuestro pedido el catorce como acordamos, debo volver a la barra.

Al salir miró a Seiya y justo como adivinó, estaba atendiendo a una chica de cabello rubio peinado en dos coletas, le pareció gracioso su peinado, movió la cabeza negativamente con una sonrisa, Seiya no cambiaba, aunque era curioso que corriera de esa manera, además de que el semblante de la chica no mostraba una sonrisa, sino melancólico, no quería que su hermano cometiera una indiscreción, bien... no podía hacer nada, ya hablaría con él más tarde. Volvió a su lugar de trabajo y oh sorpresa, ahí estaba nuevamente aquella chica que siempre leía un libro en la cafetería, hoy le tocó sentarse frente a la barra, todas las mesas estaban ocupadas.

-Hola, gusto en verte.

Era una de las chicas que frecuentaban el negocio, su comportamiento era serio, más bien tímido por lo que podía observar, siempre llegaba sola pero con un libro en la mano, a veces leía o realizaba lo que debían ser tareas escolares, seguramente era una estudiante modelo por todo lo que leía, una cualidad que no podía negarse además de que era una chica muy bonita, y en nada le quitaba méritos su falta de habla. Por su forma de ser Seiya no hacia sus juegos de galanteo y Yaten está demás decir que era su "Clienta favorita" incluso el pelar por atenderla a ella y no a una mesa llena de "Niñas tontas", la sugerencia que le dio a la chica sería de su agrado.

Aceptó su sugerencia regresando toda su atención al libro, una imagen frecuente en sus apariciones pues el mundo a su alrededor parecía quedar en segundo lugar al momento de leer, curioso, con él pasaba lo mismo cuando tenía en la mano un libro de astrología. Observó de nuevo a Seiya, Yaten atendió primero esa mesa, pero el peli negro se abalanzó con la chica, sin embargo no se mostraba interesada en su trato, otra en su lugar estaría emocionada, ya comenzaba a preocuparse de que fuera a hostigar a la cliente, como ya se dijo, desde su lugar veía todo y su hermano estaba distraído por la chica de coletas ¿Tanta impresión le había causado?

El sonido de la campanilla le avisó de un pedido, era el postre nuevo que quería que esa chica de cabello azul probara, la rebanada de pastel lucía muy linda, Lita siempre se esmeraba en la presentación.

-Aquí tienes, éste es nuestro nuevo postre, como verás estamos mejorando en la presentación de los pasteles, nos gustaría saber tu opinión, por favor –Dijo colocando frente a ella la rebanada de pastel y su vaso de leche fría, la joven lució encantada por el postre, ya era un punto a favor –te daré los cubiertos.

Pero apenas dio la vuelta para tomarlos, Seiya apareció en la barra y en un santiamén tomó una de las cajas donde colocaban los pedidos para llevar... y el loco puso ahí la rebanada de pastel que le había entregado a la chica de cabello azul.

-¡Seiya! -Con la misma velocidad se esfumó de la barra dejando a la chica confundida y a él molesto -ése... -pronunció conmocionado, la chica hizo una señal para llamar su atención, tomó una libreta en la que escribió "¿Se equivocaron de pastel?" -no... ése era el pastel... perdona el abrupto, en seguida pediré otra para ti, no tardo –la chica asintió.

Taiki entró a la cocina pidiendo una rebanada nueva del mismo pastel.

-Que bien, otra rebanada –Dijo Lita entusiasmada.

-No es eso, Seiya se lo llevó a otra chica.

-¿Cómo?

-Dame por favor otra rebanada, pero más grande –Lita lo hizo, Taiki miró por la ventana que daba hacia el exterior, Seiya había dado esa rebanada a la chica de coletas... ¡Y regalada! Le esperaba un buen regaño al término del trabajo, ¿Ésa era una treta "Nueva" de su parte? Él no lo permitiría una segunda vez, es cierto que daban cortesías, pero en casos especiales.

-Gracias Lita –Sin demora entregó el postre a la chica con pena en la cara -, aquí tienes una rebanada nueva, espero sea de tu agrado y... perdona las molestias.

Ella asintió, cortó un trozo con el tenedor y lo llevó a la boca, al instante puso expresión de asombro y gusto, hizo la seña de "Ok" con la mano, su semblante tranquilizó a Taiki, su cara mostró una sonrisa complaciente con ella, más cuando Seiya volteó con él, a su hermano le dio una mirada de regaño, en aviso de lo que le esperaba al final, pero el otro movió los hombros como no dándole importancia.

-Con que muy valiente ¿No?, Es el colmo.

Un toque a la barra, era la chica de cabello azul, Taiki la miró cordial, había terminado su postre y por el semblante fue de su agrado, cosa favorable, ahora pidió su acostumbrado pay de chocolate.

-De inmediato.

Él mismo lo ordenó e igualmente pidió que la rebanada fuera más grande, al entregarlo ahí estaba esa cara de alegría en la chica, moviendo la cabeza en agradecimiento, esa expresión le quitó a Taiki la molestia de lo que hizo Seiya. Al cabo de un rato, la joven de cabello azul terminó su segundo postre y además pidió dos rebanadas de su primer postre para llevar, el castaño gustoso entregó la orden.

-Entonces... ¿Te gustó el postre? -Estaba de más preguntarlo, pero quería saber su opinión, la joven escribió en su libreta.

-" Estaba delicioso, tal vez y ahora pida seguido ese postre, muchísimas gracias por la sugerencia".

-Por nada, nos complace que te gustara y como cortesía te haremos un descuento –La joven movió negativamente la cabeza apenada –insisto, eres de nuestras clientes más frecuentes, digamos... que ya ganaste privilegios -él que nunca le guiñaba el ojo a una chica, con ella sí lo hizo, provocando un sonrojo -"Delicada -pensó al mirar el intenso toque carmín.

No le cobraron la primera rebanada ni el tamaño de la segunda rebanada que era más grande de la que debían entregar a los clientes, la chica dio su pago y guardaba sus cosas mientras él se acercó a Seiya que limpiaba una mesa cercana a la barra.

-¿Qué fue lo que ocurrió hace rato? Y ni te vayas a hacer el desentendido.

-Nada –Dijo sin voltear a verlo.

-No vas a salir de ésta, no puedes descuidar tu trabajo ni andar regalando mercancía sin antes consultarlo conmigo o Lita, ¿Así será ahora tu treta de conquistas?

-No... y no volverá a pasar, descuéntalo de mi salario –Su tono era de no estar realmente interesado en el tema.

-¿Por qué quisiste darle ese postre? Su pedido fue sólo de chocolate helado, no tenía méritos para una cortesía.

-Por nada... es que la vi triste -Respondió limpiando la mesa, no le daba la cara al mayor.

-Ah bueno... vamos a entregarle postres a quien vengan con la cara larga.

-Te digo que no volverá a pasar –Ahora ya estaba incómodo.

-Eso espero también yo, haces cada locura... -Seiya se alejó para no escucharlo, Taiki lo seguía molesto con la mirada y brazos cruzados –de paso toma el papel de digno...

Un sonido fuerte le arrebató la palabra, era la joven de cabello azul, su mochila se había resbalado de la silla, cayó y algunas cosas se salieron, él caballerosamente le ayudó a recoger las cosas ante la mirada apenada de la chica, al darle sus cosas y guardarlas, ella escribió en la pequeña libreta donde anotaba lo que quería decir.

-"Gracias... y perdone la molestia".

-No es molestia, ¿Todas tus cosas están adentro? -Dio un vistazo rápido, si, todo estaba en orden –bien... que tengas un excelente día, vuelve pronto.

La chica de cabello azul agradeció con la cabeza y salió de la cafetería, sus hermanos se acercaron con nuevos pedidos de bebidas poniendo manos a la obra... más notó en donde se había sentado la joven, la charola pequeña con su propina, la tomó con una sonrisa.

-Muchas gracias... Ami.

Ése era el nombre que estaba escrito en una de las libretas que le ayudó a recoger.

Tres jóvenes trabajan en la cafetería, uno con semblante pensativo por dos coletas rubias, otro aun resintiendo nerviosismo por una cascada dorada y el otro sonriendo por una melena azulada.

Mientras que en otros sitios, una chica llegaba a su casa donde se tiró a la cama como si estuviese cansada pero no lo estaba, sólo quería... no sabía lo que quería; otra joven se desenvolvía en sus clases de manejo con orgullo por no haber tirado ninguno de los conos en el camino y otra chica llegaba a la casa encontrando a su madre, compartiendo con ella el postre nuevo que mucho le gustó.

Continuara…