Día 2. En otra vida (Soulmate not destined)

*beep, beep, beep

Abres los ojos con pesar al escuchar el molesto sonido del despertador, lo apagas con violencia y vuelves a cerrar tus ojos que arden y seguro están hinchados. Tu cabeza también duele y el sonido del despertador solo agudizó ese malestar

No debes beber tanto. Lo sabes. La solución a tu desgracia no es el alcohol. En realidad, no existe una solución a la desgracia que tú misma te buscaste

No, es demasiado temprano para lidiar con tus pensamientos y tu conciencia. Será mejor que duermas

Pero no puedes dormir. No hoy. Hoy es un día importante, posiblemente el más miserable de tu existencia entera, pero ¡HEY! ¡Ella te necesita! Así que levántate del estado tan patético en el que te has sumido, deja la autocompasión por un día y sonríe porque hoy es un día especial, hoy el amor de tu vida se casa con el amor de su vida

Las lágrimas vienen de nuevo ¿no? Pues llora rápido porque hoy, justo hoy, no tienes tiempo para ti y ya estás sumamente retrasada para ser la mejor amiga que ella necesita. Así que toma un baño y un buen desayuno, que hoy necesitas todas tus fuerzas

-Será un día muy largo-

Después del baño que te ha ayudado a revivir, miras el desorden de tu habitación sintiendo vergüenza por la persona en la que te convertiste la noche anterior: sumida en un torbellino de tristeza y odio te dejaste llevar por el alcohol. Lloraste al recordar todas las veces en las que fuiste una cobarde y el recuerdo que más te dolió fue el día en que, segura de ti, ibas a confesar tu amor, pero ella llegó feliz a decirte que estaba enamorada de alguien. Decidiste guardar tu amor y antepusiste su amistad ante todo

-Me alegro en verdad por ti-

-Muchas gracias por ser mi mejor amiga, Elsa. No sé qué haría sin ti-

Tomas la foto que está en tu mesita de noche y la miras con amor, ahí está la imagen de la mujer de tus sueños, en toda su gloria, tus ojos de nuevo se llenan de lágrimas y las dejas salir al abrazar esa foto

-¡ANNA!-

Gritas su nombre esperando que con esa simple acción ella renuncie a todo y corra a buscarte, a decirte que siempre te ha amado de la misma forma en que tú la has amado

Pero sabes que eso nunca pasará

Porque ella no te ama de la misma forma en la que tú la amas

Tú la deseas, la amas apasionadamente, la ves como mujer

Pero ella te ama porque eres su mejor amiga, te ve como alguien que incondicionalmente siempre estará con ella, es un amor fraternal… Nada que ver con tus perversos deseos

Siempre te has sentido un tanto culpable por pensar en ella de esa forma, pero ¿Cómo podías no enamorarte de ella?

Anna Corona es una mujer tan maravillosa, siempre tan alegre y optimista, con ese espíritu aventurero y rebelde que logra conquistar el corazón de las personas que están con ella, valiente y fuerte pero también compasiva y bondadosa. Sus ojos que brillan con curiosidad y alegría combinan perfecto con esa sonrisa traviesa y su rostro es perfecto con esas preciosas pecas que le dan un aire infantil que simplemente enloquecería a cualquiera… Anna Corona, tu mejor amiga desde que eras una niña y la persona de la que has estado enamorada desde siempre

Dejas la foto en su lugar y vas a tu armario para poder tomar otra foto, una más vieja, en ella están ella y tú cuando eran pequeñas. Tan contrastantes, lo único en lo que se parecen es en el color de sus ojos y en que, a esa edad, tenías también pecas, aún conservas algunas, pero no como las de Anna. En esa foto sonríen, están en la nieve, jugando, posan con el muñeco de nieve que crearon esa mañana helada. Recuerdas bien ese día: Anna corrió a tu casa para que salieran a jugar, convenció a tus padres de que te dejaran salir y lo primero que te dijo fue

"Elsa, Elsa ¿Y si hacemos un muñeco?"

"¿De nieve?"

"Pues claro, tontita ¿con qué otra cosa podríamos construirlo?"

"Jamás he hecho uno"

"¿QUEEEEEEEEEEEEEÉ? NO, NO, NO. DEFINITIVAMENTE DEBES VIVIR, ELSA ARENDELLE. VEN VAMOS A CONSTRUIR UNO JUNTAS"

Tomó tu mano y te llevó a la nieve a construir ese muñeco y a jugar hasta que se cansaron. Comieron galletas y tomaron chocolate… Y fue ese día exacto, el primer día más feliz de tu vida, donde supiste que querías a Anna en tu vida y que la amabas… Si, tal vez eras muy pequeña, pero podías decir con exactitud que estabas enamorada de Anna

Ella revolucionó tu mundo, te dio la libertad que tus padres te negaban y te trataba con tanto amor que no podías creer que algo tan bueno te estuviera pasando a ti. Anna, la pequeña Anna, te dio una razón para vivir

Dejas la fotografía en la mesita de noche, la miras obligándote a repetir una y otra vez

-Anna es solo mi mejor amiga. Anna es solo mi mejor amiga- y suspiras pesadamente -Solo mi mejor amiga-

Duele cada vez que repites esa palabra, no es que te moleste que sea tu amiga, claro que no, es a lo máximo que puedes aspirar, pero siempre te molestó que, para todo mundo, ustedes formaran una hermosa pareja menos para la pelirroja

"No, no, no. Claro que no, Elsa y yo somos mejores amigas, casi como hermanas"

"Pero ustedes son tan compatibles"

"Es porque las almas gemelas no solo son de forma romántica, sino, también de forma amistosa ¿verdad, Elsa?"

Y te obligabas a sonreír, porque todo mundo podía ver el amor que se tenían excepto Anna quien era la que se negaba a verlo o a aceptarlo

¿Alguna vez Anna te amó como mujer? No, no lo crees posible. Ella siempre puso esa barrera entre las dos, esa barrera de amistad, entonces ¿Por qué te cuidaba? ¿Por qué te hacía sentir bien?

"¿Por qué haces tanto por mí?"

"Porque eso es lo que hacen los amigos, Elsa. Y yo jamás voy a dejarte"

Y después de pronunciar esas palabras te abrazó y te dio un beso en la mejilla. Tu primer beso. Ese primer contacto que te dejó temblando tan intensamente que pensaste que estabas muriendo en ese momento. Te debatiste mentalmente en si debías devolver el beso o no, decidiste que no sería prudente y solo te quedaste con la suave sensación de ese contacto. Sonreíste y pronunciaste un débil "gracias". Anna te tomó la mano y juntas caminaron a casa

*ring ring ring

El sonido de tu celular te devuelve a la realidad, ves el nombre en la pantalla y respondes rápidamente

-Elsa, ¿Dónde diablos estás?-

-Buenos días, Rapunzel, yo estoy muy bien ¿y tú?-

Sabes que ser un poco irónica y sarcástica siempre ha molestado a tu otra gran amiga, la joven Rapunzel a quien Anna y tú tuvieron el placer de conocer en el colegio cuando cursaban la preparatoria. Ella era una chica tan buena y que llegó en el momento justo, en una época muy difícil tanto para ti como para Anna. Ambas habían perdido a sus padres y tenían que aprender a sobrellevar las cosas que venían con la orfandad, Anna era de forma más sentimental, tú de forma más racional. Anna había perdido a sus padres, si, pero no tenía que lidiar con un imperio poderoso empresarial como tú… Sin Anna y Rapunzel simplemente no hubieras sobrevivido, así que la rubia de la larga cabellera también era dueña de todos tus afectos

-Perdóname, Elsa, es solo que estoy nerviosa-

-Pero tú no eres la novia-

-No, pero soy la segunda dama de honor y no puedo estar a cargo de una novia que padece de hiperactividad- al fondo se escuchaba la voz escandalosa de Anna -ASÍ QUE VEN A CONTROLAR A LA BESTIA-

Ries, mueres de ganas de ver a Anna siendo salvaje, siendo divertida, disfrutando la vida, prometes que llegarás en menos de treinta minutos y cuelgas. Terminas de vestirte y maquillarte, un simple pantalón de vestir y una blusa blanca, algo sencillo, te maquillas con gran esmero, quieres verte hermosa, más de lo que eres para ver si, de alguna forma, Anna voltea a verte y desea besarte

-Elsa, deja esas fantasías- te regañas y por último tomas el vestido de dama de honor que debes usar y te diriges a la salida -Feliz día, Elsa Arendelle- dices con amargura y sales a toda velocidad

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Llegas al pequeño departamento de Anna, ese departamento que pronto será de alguien más, ya no pasarás allí los días festivos o los fines de semana, ahora tendrás que ir a un nuevo lugar, con una nueva persona: Kristoff, el futuro esposo de Anna

Y no es que tengas nada en contra de él, de hecho, el tipo es tan agradable que odias no poder odiarlo. Tiene defectos como todas las personas, claro, pero no son tan grandes como te gustarían que fueran, odias admitirlo pero es un buen chico, una maravillosa persona, un hombre del que Anna podría enamorarse…

Gruñes y sacudes tu cabeza, debes concentrarte, tocas el timbre y Anna es la que abre la puerta, al verte grita feliz

-¡ELSA!- y brinca para abrazarte colgándose de ti, tu la atrapas con un solo brazo y la abrazas de vuelta, ella te abraza fuertemente y cierras los ojos para grabar cada sensación en tus recuerdos -¿ACASO NO ES UN DÍA HERMOSO?-

-Muy hermoso, pero creo que debes usar más ropa- con un sonrojo en tu cara notas que Anna solo usa una camiseta y sus bragas, la sigues cargando y entras a la casa con ella -Toma, te traje esto-

-¡YAY! ¡CHOCOLATE CALIENTE!- se baja de ti y toma el vaso con el humeante liquido -Siempre sabes cómo animarme-

-¿Y a mi no me trajiste nada?- Rapunzel hace un puchero y te mira con ojos de cachorro

-Claro que te traje algo, café con leche- la rubia sonríe y hace un gesto de victoria, toma un trago y deja escapar un gemido suave

-Justo lo que necesitaba para bajar el estrés que Anna me ha provocado en tan poco tiempo-

-¿Podrías culparme? Hoy me caso- le dice a Rapunzel tomándola por los hombros y sacudiéndola -HOY ME CASO-

-VAS A DERRAR MI CAFÉ-

La discusión de tus amigas se vuelve lejana, solo miras a Anna tan feliz, cada palabra pronunciada por ella te hiere, es como una puñalada a tu corazón. De nuevo imaginas que ella está así de feliz porque se casará contigo, que tú estás en otro lado de la ciudad preparándote para tu boda con la mujer de tus sueños, que vivirán felices y tendrán una hermosa familia

-¡ELSA! ¡TIERRA A ELSA!- escuchas lejanamente como te llaman y sacudes tu cabeza

-¿huh? ¿Qué?- dices desconcertada y vuelves a la realidad, esa realidad donde no hay un "nosotras", sino un "ella y tú"

-Te estábamos llamando para que pararas la pelea pero no nos hiciste caso- dice Anna en un puchero adorable y te abraza el brazo -¿Por qué no me haces caso?- te reprocha como una niña pequeña, solo ríes y acaricias su cabeza tiernamente

-Déjala- replica Rapunzel -La señorita Arendelle siempre está en su propio mundo- Anna voltea a verte, esperando tu respuesta

-Lo siento, anoche no dormí bien- ves la cara de Anna que es de preocupación y mientes para no lastimarla -Por la emoción-

Anna comienza a hablar de nuevo sobre su boda y tú no prestas atención, te dedicas a ver cada uno de sus gestos, esos que tanto adoras, la observas con detenimiento. Rapunzel ve la escena que protagonizan y suspira

-Ustedes siempre se han comprendido tan bien y se ven tan bien juntas. Siempre tan conectadas y unidas, realmente son-

-Almas gemelas- interrumpió Anna -Elsa siempre ha sido mi alma gemela ¿vedad?-

Asientes a lo dicho por Anna. Siempre han tenido esa idea de que su relación es especial porque son almas gemelas, se comprenden a un nivel superior, están hechas la una para la otra, se complementan tan bien y comparten tantos gustos e intereses

"¿Por qué no te enamoraste de mi?"

Debes dejar la tristeza atrás, entrelazas tu mano con la de Anna y la levantas victoriosa

-¡MEJORES AMIGAS!- gritas con alegría, una alegría que esconde un enorme dolor, porque aunque amas ser su amiga deseas tanto ser algo más

-¡POR SIEMPRE Y PARA SIEMPRE!- responde Anna con una inmensa alegría

-¿Y YO QUÉ?- reprocha la pequeña rubia, corren a abrazarla

-¡TÚ TAMBIÉN ERES NUESTRA MEJOR AMIGA, RAPUNZEL!- le dicen con cariño a la rubia y aprietan ese abrazo, comparten una risa cómplice y después de eso se tranquilizan

-Será mejor que nos demos prisa- replica Rapunzel -Debemos alistar a Anna-

Asientes y te diriges a la habitación de la pelirroja, ese lugar que conoces muy bien, ese lugar donde has pasado días y noches, miras que también en su mesita de noche hay una foto tuya, sin embargo, no es la única, compartes lugar junto con Kristoff y también con Rapunzel. El corazón de Anna es tan grande que todos caben en el. Tomas tu foto y la observas, te ves feliz, radiante, no como la persona elegante y fría que todo mundo conoce, eres la Elsa que Anna logró sacar a flote, la Elsa que te gusta ser y la que Anna ama

"Me gusta cuando sonríes, Elsa. Me gusta pensar que yo te he hecho feliz"

"Solo tú me has hecho feliz, Anna. Solo por ti es que conozco la felicidad"

"Gracias por ser mi mejor amiga, Elsa. No me dejes nunca"

"Siempre estaré contigo"

"Eres tan hermosa, Elsa… Tan elegante y perfecta… Me encantan tus ojos"

Pensabas que aquello era una declaración de amor, que en algún momento Anna se abalanzaría sobre ti y te besaría diciéndote que está enamorada de ti y que quiere ser tu novia, pero no, solo era una declaración de la enorme admiración que siente por ti, porque lo siguiente que dijo fue

"Algún día, alguien se enamorará de ti y te dará todo el amor que mereces… Y seré feliz de verte enamorada y amando a alguien"

Pensaste que solo la necesitabas a ella para ser feliz, pero esa era de nuevo una declaración de que ella solo quería tu amistad incondicional. Recuerdas que esa noche, mientras te decía todo eso, estaban acostadas una al lado de la otra en la cama, Anna te miró en silencio, te sonrió y te pidió que le contaras una historia, tú comenzaste a relatarle un cuento de amor, uno donde tú eras la protagonista y así poder trasladar tu amor a una ficción, conforme ibas contando el cuento, Anna iba cerrando sus ojos hasta dormirse antes de saber el final de la historia

"Pero lo que la princesa ignoraba, era que el rey de hielo la amaba tanto que si ella se lo pedía se alejaría para siempre de ella solo para no dañarla… Porque el rey de hielo no era correspondido y moría de amor cada día… Anna, te amo"

Dijiste en un susurro y te acercaste a besar los labios de Anna, pero te detuviste, no querías robarle un beso, te daba miedo despertarla y que por una tontería tuya todo terminara, así que solo te dedicaste a admirarla, en el silencio de la noche, acariciaste su rostro y su espalda, soñando despierta como siempre, sintiendo una enorme tristeza, pero, al mismo tiempo y de manera contradictoria, tanta alegría por compartir ese espacio con ella

"Porque es cierto que me duele estar contigo, pero la verdadera muerte sería estar sin ti, Anna… No me dejes nunca, por favor"

-Disculpa el desastre, Elsa- la voz de la pelirroja te saca de tus recuerdos y volteas a verla, aun con la foto en tu mano -¡Qué vanidosa es la señorita Arendelle!-

-No es vanidad, solo me gusta mucho esta foto de mi-

-Claro que te gusta. Yo la tomé y yo soy una excelente fotógrafa- dice con orgullo Anna, Rapunzel llega y te quita la foto, se acuesta en la cama y admira el retrato

-A mi también me gusta esta foto, Elsa se ve tan hermosa que hasta yo tengo una copia de esa foto-

-¿Por qué tienes una foto mía?- preguntas extrañada

-Porque tengo fotos de todos a los que quiero y esa foto me encanta- le da un beso a la fotografía y Anna se la quita

-No ensucies mis cosas, además, si tienes tantas ganas de besar a Elsa, ahí está en vivo- dice con un poco de recelo Anna para que tu corazón loco y emocionado lata un poco por una breve esperanza

-Ash. Te aseguro que si me acerco a Elsa me vas a separar de ella- responde la rubia abrazándote y Anna llega y la aparta de ti para abrazarte fuerte

-Pues claro, es MI Elsa- tu rostro se ruboriza pero no quieres darte esperanzas, sabes que es un juego, simplemente un juego que Anna siempre tiene con Rapunzel. Suspiras pesadamente y rompes el abrazo

-Ya, tranquilas, tranquilas. Soy amiga de las dos, no deberían pelearse como niñas por un juguete- vas al armario y tomas el vestido de novia -Ahora, dejémonos de juegos y apurémonos-

Rapunzel y Anna hacen un saludo militar y gritan al unísono un "Si, señor", ríes y comienzas a sacar el vestido de su bolsa. Anna corre al baño para ponerse la ropa interior que es adecuada para ese vestido, Rapunzel acomoda los accesorios que llevará y su teléfono suena, sale de la recamara para responder la llamada y te quedas un momento a solas de nuevo, justo lo que no quieres. Te pones a jugar a con tus manos y tarareas una canción, de pronto, ves entrar a tu rubia amiga visiblemente enojada

-¡Con un demonio, lo que faltaba!- dice azotando su pie contra el suelo

-Rapunzel, no maldigas- le dices con un tono maternal y ella te mira como disculpándose

-Discúlpenme pero debo ir a ver a Kristoff y Eugene…-

-¿Por qué?- preguntas extrañada

-Tienen un problema, par de tontos-

-¿QUÉ PASÓ?- dice Anna alterada y sale del baño solo en ropa interior y sientes que te vas a desmayar por verla así, con ese cuerpo tan perfecto que te enloquece, debes dejar de mirarla pero no puedes, se ve tan bien en ese conjunto de lencería que ha elegido que te es imposible no admirar, te concentras y escuchas lo que Rapunzel tiene que decir

-Es un pequeño problema que no puedo decirte porque es una tontería… Déjame que yo lo arregle, Anna… Hombres tenían que ser- Rapunzel voltea a verte -¿Me podrías prestar tu auto, Elsa? Por favor-

-¿Quieres que te acompañe? O si quieres mejor voy yo a ver qué pasa- sabes que quedarte a solas con Anna no será una buena idea, así que ruegas porque Rapunzel te mande a ver qué pasó con esos dos tontos, pero ella niega

-Es mejor que vaya yo. Así como tú puedes lidiar con Anna, yo puedo lidiar con Kristoff, será mejor que tú te quedes a ayudar a Anna- así, sin opciones, le das las llaves y la ves alejarse -Volveré para que vayamos juntas a la iglesia-

Escuchas la puerta del apartamento cerrarse y suspiras, volteas a ver a Anna

-¿Por qué sigues solo en ropa interior?- le preguntas tiernamente -Vas a resfriarte si no te pones algo-

-Voy- dice sonrojada y toma el vestido, de nuevo se mete al baño y tú te tiras en la cama, realmente exhausta por tener que controlarte, miras al techo e intentas quitar las imágenes de Anna y Kristoff juntos

-Elsa- te llama la pelirroja -¿Podrías ayudarme, por favor?-

No puede abrochar el vestido y si quieres ser una buena dama de honor debes ayudarla. Te acercas lentamente y ella te da la espalda

-Debo subir el cierre y luego amarrar estos lazos ¿cierto?- preguntas y solo ves su cabeza moverse en forma afirmativa, tragas saliva y tus manos comienzan a temblar y sudar por la cercanía

Ves su cuerpo y te envuelve una sensación de dolor y deseo, es lo más cerca que la has tenido en este momento, aspiras su aroma, están solo tú y ella, sería tan fácil arrojarla a la cama, besarla y poseerla

"NO SOY UNA CRIMINAL" te maldices interiormente y terminas esa tortura rápidamente

Alejas esos perversos pensamientos y te concentras en ayudar a vestirse a la dueña de ese pecoso y divino cuerpo. Una vez que has terminado de subir el cierre y amarrar los lazos, sueltas un suspiro cansado, te alejas rápidamente

-Listo-

-Muchas gracias-

-¿Necesitas algo más?-

-Yo me puedo maquillar, así que solo quiero que me peines-

Ella se sienta en la cama, como cuando era niña, conoces bien ese gesto y vas hasta su cómoda para tomar su cepillo, comienzas a cepillarle el cabello y sonríes

-Siempre me ha gustado tu cabello. Es muy suave- admites con una sonrisa y ella comienza a reír suavemente

-Lo sé, siempre me lo has dicho. Por eso te confesaré algo, me encanta que me peines-

Sonríes y aspiras el aroma tan agradable que el cabello de Anna siempre ha tenido, un aroma que te hace sentir tranquila, en paz. Una vez que la has peinado como ella te ha pedido y ves lo hermosa que está, no puedes evitar darle un beso en la frente, sus miradas se cruzan y ella te dice suavemente

-Gracias por entregarme en el altar… Eres la única persona que podría hacerlo- suspira tristemente y lagrimas comienzan a acumularse en sus ojos -Los extraño tanto, Elsa. Quisiera que estuvieran aquí conmigo-

La abrazas fuertemente y comienzas a escuchar sollozos, rompes un poco el abrazo solo para limpiar sus lagrimas y verla a los ojos

-Nada de tristezas, tus papás están felices por ti desde donde estén y te aseguro que no quisieran verte llorar, además, ellos siempre están contigo, mientras no los olvides, ellos te acompañan siempre-

Anna te abraza y se acurruca en tus brazos, la consuelas y suspiras pesadamente recordando la promesa que le hiciste a los señores Corona antes de que murieran en ese trágico accidente

"Cuídala, Elsa. Por favor"

"Claro que lo haré, con mi vida si es necesario"

"Y pienso cumplir esa promesa siempre"

-Gracias, Elsa. Perdóname, solo me puse sentimental-

-No hay problema, yo estoy contigo- juntan sus frentes y suspiran al mismo tiempo, Anna sonríe y dice

-Tienes razón, nada de tristezas. Ahora iré a maquillarme y tú deberías ponerte tu vestido. Rapunzel lo sacó de tu auto y lo dejó en la sala-

Obedeces a la pelirroja y vas por tu vestido, miras como Anna comienza a maquillarse y suspiras enamorada, quisieras quedarte así por siempre, pero tienes un compromiso que cumplir así que vas al baño a ponerte ese vestido

-Anna, ¿podrías venir, por favor?- dices un poco avergonzada al no poder subir el cierre de ese vestido, Anna corre en tu ayuda

-El cierre, ¿verdad?- asientes -Date vuelta-

Anna coloca una mano sobre tu cintura y la otra sobre ese cierre. Su suave tacto quema, cierras los ojos pensando en lo mucho que te gustaría que esas manos te tocasen, que recorrieran todo tu cuerpo, rápidamente esa calidez desaparece y extrañas esa sensación. Era claro que ella no iba a detenerse a pensar las mismas cosas que tú. Volteas y dices

-¿Cómo me veo?-

-Muy hermosa- responde Anna con ensoñación -Eres la dama de honor más hermosa de todas-

-Bueno, yo ya estoy lista ¿quieres qué te ayude en algo más?-

-No, gracias. Ya casi termino-

Asientes y te sientas sobre la cama, sigues observando a Anna y piensas que podrías huir con ella. Abres los ojos sorprendida… Huir… Tal vez esa sea la clave, puedes robarte a la novia y entonces declararle tu amor y ella te declarará su amor y así vivir por fin su cuento de hadas

-Elsa ¿en qué piensas?- pregunta Anna mirándote por el espejo que sostiene

-En cosas- respondes vagamente

-¿Qué cosas?- pregunta de nuevo curiosa, levantas los hombros

-Personales, Anna-

-Pensé que entre nosotras no había secretos-

-Y no los hay pero creo que esto es algo que me gustaría guardarme para mi-

Anna abre la boca pero no responde nada, la cierra y la vuelve a abrir, pero de nuevo no dice nada, solo asiente y te da tu espacio. Se ha creado un silencio que es un poco incómodo, sigues planeando tu huida con la mujer de tu vida, sonríes pensando que has visto muchas películas de espías y sacudes la cabeza. Miras el reloj, no queda mucho tiempo para la boda y Rapunzel no aparece. Caminas hacia la sala para mirar por la ventana si es que ves alguna señal de tu automóvil, miras hacia el cielo

"Tal vez esta sea la señal de que debo escapar con Anna"

-Elsa, ya terminé-

La voz tras de ti te hace voltear y miras boquiabierta a tu pelirroja amiga. Se ve tan divina, tan hermosa, es un sueño hecho realidad, aplaudes y te emocionas

-ANNA ¡ESTÁS HERMOSA!- ella se sonroja y camina hacia ti, te abraza

-Muchas gracias por estar conmigo. Eres la mejor-

La abrazas de vuelta y de nuevo esa ensoñación donde tú eres la novia que espera a Anna, sacudes tu cabeza y la idea de huir se apodera más de ti. Estás a punto de decir algo, de confesar tus sentimientos, pero no es el momento, porque tu automóvil llega y Rapunzel junto con el. Sube a toda prisa y alaba la belleza de Anna, tú la mandas a cambiarse y ella obedece, en un abrir y cerrar de ojos ya está vestida

-Gracias al cielo que ya me había peinado y maquillado-

-Si, porque peinarte nos llevaría todo el día- todas ríen por tu comentario y respiras profundamente -Basta de bromas. Vayamos a la iglesia-

Manejas el automóvil con calma, mirando por el retrovisor a Anna quien mira emocionada todo, luce tan hermosa que no puedes dejar de mirarla, aunque eso te esté matando de dolor. Piensas de nuevo en huir con ella, pero no podrás, Rapunzel no entra en tus planes y una parte de ti agradece que la rubia esté ahí para evitar que hagas una tontería

-¡YA LLEGAMOS!- dice triunfante la rubia al divisar la iglesia, estacionas el auto frente a la escalinata y ayudas a bajar a tus amigas -Voy a preparar todo, ustedes esperen aquí- dice Rapunzel corriendo hacia la iglesia

Ustedes esperan en la entrada de la iglesia, con las puertas cerradas, ambas están nerviosas pero por razones diferentes. Anna porque va a casarse y tú porque quieres huir con ella. Te armas de valor y la llamas

-Anna-

-¿Si?-

-Espera un momento- la detienes, tiemblas de miedo, debes hacerlo, es tu ultima oportunidad de que ella te elija

-¿Elsa? ¿Qué pasa?- volteas para estar frente a ella y tomas sus manos, la miras directo a los ojos

-Huyamos-

-¿Qué?- dice en un susurro -¿De qué hablas?-

Respiras profundamente, es ahora o nunca, tienes solo un tiro, hazlo tuyo

-En que tú y yo nos vayamos, empecemos una nueva vida y seamos felices juntas-

Anna sonríe y te mira extrañada

-Elsa ¿pero qué dices? No es momento de bromas. Llegaremos tarde a mi boda-

-No es ninguna broma, Anna- inhalas -TE AMO, ANNA- gritas como si esa simple frase hiciera cambiar de parecer a la pelirroja

-O, Elsa, yo también te amo- te dice con ternura, con suavidad y prisa pensando en que están perdiendo el tiempo teniendo esa conversación de nuevo

-Pero… Yo… En serio te amo- con decisión y valentía haces tu ultimo movimiento -Siempre he estado enamorada de ti y, si tú también, es el momento de que-

Anna pone un dedo sobre tus labios para callarte y baja la mirada con tristeza, suelta tus manos por un momento, respira profundamente y te mira directo a los ojos

-Perdóname, Elsa… Yo solo te quiero como mi mejor amiga… Tal vez, en otra vida pueda amarte de la forma que tú quieres…- sabías que eso pasaría pero aun así duele, ella levanta tu rostro y te mira con ternura -Somos almas gemelas después de todo y nos encontraremos de nuevo-

Asientes y la abrazas, fue tan tonto de tu parte creer que ella te elegiría, sin embargo, te sientes tan tranquila, por fin pudiste sacar todos esos sentimientos y sabías que ibas a ser rechazada, solo querías que lo supiera, liberarte de eso que te aprisionaba. Una vez más, Anna Corona te ha liberado, pones todas tus fuerzas en contener las lágrimas que se están formando en tus ojos, ella te da un suave beso en tu mejilla y te susurra

-Siempre estaremos destinadas una a la otra, Elsa Arendelle. Gracias por ser mi mejor amiga-

-Mejores amigas por siempre y para siempre- le dices y le ofreces tu brazo -Vamos, tengo que entregar a la novia más hermosa de la historia-

Caminas rumbo al altar, Anna va colgada de tu brazo y en su rostro se dibuja una enorme sonrisa. Tú respiras profundamente y caminas con la marcha nupcial de fondo. No hay muchas personas en la iglesia, pero no importa, están las fundamentales. Volteas a ver a Anna quien mira con emoción hacia el gran hombre que la espera, asientes. Cuando llegan al altar ahí está Kristoff esperándolas, tomas suavemente la mano de Anna y se la entregas a Kristoff, le dices con serenidad

-Hazla feliz y cuídala bien- le sonríes por última vez a Anna quien te sonríe de vuelta

Tienes el impulso de salir corriendo para no ver aquello pero ¿Qué clase de mejor amiga serías si huyes cobardemente?

No, decides quedarte, por el amor que le tienes a Anna te quedarás a acompañarla en el día más feliz de su vida. Sonríes, te has roto el corazón pero lo harías mil veces más solo por verla feliz, respiras profundamente y miras hacia arriba

"En la siguiente vida, Anna. En la siguiente vida"


¡Hola fandom de Frozen! Me presento ante ustedes, soy Legan Hanazono, estoy muy emocionado porque es la primera vez que publico para este fandom al cual le tengo un cariño sumamente especial pero que por una u otra razón no podía escribir sobre la ship que me gusta y que es mi gusto culposo: el Elsanna

Me gusta pensar en ellas siempre como amigas, por eso este es un AU dónde la idea de que son hermanas no existe. Espero haya sido de su agrado este fic, si les ha gustado les agradecería un review, eso, creanme, siempre motiva a los escritores n.n

Sin más por el momento les agradezco que hayan leído, espero que esta no sea la unica vez que publique por aquí. Cuidense mucho y nos leemos la próxima

Legan, fuera