DEAL


.

.

.

Las épocas de exámenes estresaban a cualquier estudiante e incluso a ella que se consideraba una estudiante aplicada, que se dedicaba al cien por ciento a sus estudios. Al final obtenía resultados buenos y con eso se conformaba, no con sacar una nota perfecta, con ser la cuarta o quinta de su clase era aceptable.

El examen de mañana la tenía descolocada y nerviosa, esa materia lograba frustrarla "Anatomía" tener que recordar todos esos nombres, esos dibujos se le hacía realmente difícil ni con ayuda de su madre lograba irle mejor en esa clase y que hablar de la maestra que tampoco ayudaba mucho con esos exámenes. Shikadai quien era el más inteligente de la clase apenas lograba a sacar una alta puntuación, ella al menos lograba aprobarlos, los demás reprobaban, pero en este no lograría sacar ni la mitad porque no había estudiado. Shizune hacía unos exámenes para que repruebes o estudies, y ella no había hecho lo primero y lo segundo no lo podía aceptar, no después de escuchar el maravilloso verano que le esperaba en la casa de sus abuelos, con una deliciosa playa, unos ricos chicos y una abuelita que la consentía en todo.

A pasos firmes la morena siguió avanzando a su única salvación. Nunca pensó llegar a estos medios para aprobar, bajo las escaleras de la casi vacía escuela y llegó a la parte de la conserjería sintiendo se una delincuente. Vio un chico recostado de la pared cercana a la dichosa puerta.

— ¡Iwabe! —exclamó la chica al ver al que se suponía era el intermediario de la persona que la sacaría del apuro. – ¿Él, está?

—Sí, pero ya no estamos trabajando.

—Dile que me reciba, por favor — Sarada, no quería verse tan apurada y se esforzaba Por lucir tranquila aunque moría de los nervios.

—No va a recibirte, ya cerramos nuestra oficina — Iwabe se burlaba un poco al referirse al sitio como una oficina.

La chica lo hizo a un lado y abrió la puerta y se metió a lo que era la antigua conserjería de la escuela. Camino por el polvoroso lugar y al final halló a la persona que buscaba. El chico estaba sentado en un escritorio improvisado, mientras revisaba su teléfono. Desde su puesto pudo escuchar como Iwabe le decía a alguien que no estaban ofreciendo servicios así que ni se molestó en levantar su vista del teléfono.

—Ya no estamos dando servicios.

La chica rodó los ojos, esos dos llamaban servicio a lo que hacían, es el colmo.

— ¡Kawaki! — llamó al chico y carraspeó un poco.

El chico sonrió de lado, esto sí que era interesante. Nunca pensó que alguien como ella fuera aquel lugar, mayormente el lugar era visitado por estudiantes mediocres, jodidos o desesperados.

—Uchiha Sarada, ¿qué te trae a los suburbios? — dejo el teléfono y entrelazó sus dedos como un hombre de negocios.

—Necesito el examen de Anatomía del tercer grado — Hablo firme.

En su mente se repetía que lo necesitaba realmente para convencerse de estar en ese lugar.

—Muy solicitado el día de hoy he escuchado que la maestra Shizune, hace unos exámenes para que repruebes, me fue muy difícil conseguir este examen para tu fortuna me queda un solo.

La intimidante mirada hizo temblar un poco a la chica, el chico lucia aterrador, su mirada bajo al chico sentado al escritorio, verlo de cerca y sentir el aura obscura era una experiencia que nunca pensó vivir, si le conocía por ser el hermano mayor de un compañero con quien compartía una que otra clase, también porque lo veía caminar en los pasillos. Hace tiempo el rumor del negocio que manejaba el chico lo escucho por casualidad, aunque tenía curiosidad como ningún profesor se había enterado decidió ignorar la información hasta hoy.

— ¿Cuánto cuesta? — mientras más rápido salga de ahí mejor.

El chico se paró de su escritorio y ella se acomodó su mochila el hombro, el camino alrededor de ella observándola detenidamente y eso aumento el sudor en sus manos que se aferraban al tiro de su mochila. Kawaki se recostó en el escritorio quedando frente a frente.

—No puedo vendértelo — el chico de pelo rubio y negro estiró sus brazos detrás de su nuca para aumentar la desfachatez.

— ¿Por qué? — la chica apretó los puños y frunció el ceño.

—Veras, me parece sospechoso que un tipo de estudiante como tú, se acerque por aquí — se cruzó de brazos y Sarada suavizó su semblante y la culpa la invadió — ¿No pretenderás delatarnos o sí?

—No, solo necesito el examen, necesito aprobar esa materia. — se sinceró.

— ¡Bien!, cuesta unos 20 y un precio adicional por ser el último — se acercó a su mochila y saco el examen, la chica sacó el dinero y lo puso en el escritorio. Quiso arrebatar de las manos del mayor las hojas.

—No tan rápido, Uchiha, falta el precio adicional. — sonrió de lado.

— ¿Cuál es? — pregunto un poco sofocada por seguir en ese lugar.

Se acercó un poco a ella con el examen en su mano.

—Besarte

La chica dio un respingo sorprendida y lo empujó un poco.

— ¿Qué? Claro que no, ya te di el dinero y es lo que vale, dame el maldito examen, kawaki. —intentó quitárselo, pero él la superaba en tamaño.

—Es el precio que vale por ser el último — hace tiempo la había estado observando, reconocía que era muy bonita y una de las pocas de la escuela que no tenía alguna historia con algún chico de allí. Nunca pensó en acercársele, pero el destino le regalo esta oportunidad y no iba a dejarla pasar.

—No voy a darte un beso — soltó furiosa e indignada la azabache.

—Tranquila, tampoco pienso obligarte — dijo calmado y paso por su lado dispuesto a salir.

—Sí no me das el examen, voy a delatarte —verlo irse la hizo atreverse a decir esa estupidez, verse más cerca de reprobar la aterrorizo.

Él se detuvo antes de tomar el pomo —Hazlo— su voz salió gruesa —me expulsaran y puede ser que vaya a prisión por distribuir documentos confidenciales — agito el examen. —pero tu reprobaras y tendrás que cambiar de escuela no creo que soportes mucho que todos te vean como una delatora.

—Por favor, realmente lo necesito — rogó —no quiero tomar un extraordinario.

—Yo también lo necesito — se acercó —no voy a estar más aquí, tampoco es como si te estuviera pidiendo un gran sacrificio, o ¿es tu primer beso? — mientras hablaba miraba esos labios que se le antojaron hace unos meses atrás cuando empezó a notar la.

Al ver que ella había dejado de estar a la defensiva se acercó más y la tomó por la cintura. No era su primer beso, pero un beso era un beso como para besuquearse con cualquiera. Kawaki no era santo de su devolución y estaba pensando en reconsiderar toda esa estupidez e irse y dejar el examen a la suerte y conservar su dignidad, pero sus pies no reaccionaban y un cosquilleo extraño comenzó cuando el chico tomó su cintura, su olor la estaba mareando y sentir su porte masculino aceleraba su corazón.

—Uno de pico — propuso.

—Uno de lengua — dijo él cerca de sus labios.

Ella cerró sus ojos por lo grave que sonó su voz. Sintió el aire de su nariz mezclarse con el suyo quiso abrir los ojos, pero unos labios se posaron en los suyos, él chupó su labio inferior y sarada se separó, kawaki la tomó por la nuca y volvió a unir sus labios y esta vez logró entrar su lengua en la boca de la chica, sarada no supo en que momento su boca correspondió aquel beso que seguro visto desde otros ojos era muy caliente. Ella volvió a separarse.

—Ya tuviste tu beso, mi examen y sin trucos sucios.

Kawaki rio —cálmate, ¿tan malo fue? — le Dio las hojas y ella las doblo y la entro en la camisa de su uniforme escolar ahora ella paso de él chocando su hombro. —Sarada— llamó, cuando ella volteó —también hacemos ensayos e informes, fue un placer hacer negocios contigo.

—Púdrete, Kawaki —le sonrió como él lo hizo.

Salió rápido y no vio a Iwabe seguro ya se marchó. Corrió escaleras arriba, se escondió en la pared del pasillo aun sintiendo como su corazón quería salir de su pecho, se tocó los labios aun sintiendo un hormigueo en ellos, recordó con el descaro que él chupó sus labios, llevó su camisa a su nariz para percibir su aroma tan masculino. Chou chou moriría si ella le contará. Se despegó de la pared y fue a la salida, vio algunos vehículos, y corrió al de su madre, subió al asiento del copiloto.

—Creo que alcance a ver qué se te cayó algo de tu bolsillo —Sakura miraba por el retrovisor los vehículos detrás.

Sarada miró y sí, eran el billete de 20, seguro kawaki debió ponerlo en su bolsillo. Sonrió como una tonta, le buscó con la mirada y le halló hablando con Boruto, sus miradas se cruzaron y él le sonrió muy a su estilo provocando un sonrojo.

El vehículo de su mamá avanzó y se perdió en la calle.

— ¿Y qué tal la escuela?

—Aburrida como siempre.


Hola...

Me surgió la idea y pues aquí esta. Empece por un kawasara, los adoro.

Espero que les guste y sus comentarios y sugerencias serán bien recibidas, aun necesito ayuda, lo sé, esto de escribir no se me da bien.