Sasuke estaba tan cansado.

Literalmente sentía que se podía dormir en el escritorio.

Los párpados le pesaban y el silencio del ambiente no ayudaba. Sarada tuvo una fiesta de cumpleaños la noche anterior y él no durmió hasta que ella volvió, o mejor dicho hasta que él comprobó que ella volvió sana y salva. Aunque Sakura también había ido, pero igual.

Cabe aclarar que ella llegó a las tres de la mañana y él se despertó a las seis para ir a trabajar.

Que hermoso descanso. Pensó sarcástico mientras se acomodaba los lentes.

Sasuke era oficial de policía.

Era, porque ya no lo es más. Al menos en las calles.

Al poco tiempo de graduarse, cuando era un cadete novato, sufrió un accidente de auto escoltando a un abogado de un caso muy importante. Accidente que le costó la mitad de su brazo izquierdo. Incapacitado e inhabilitado para realizar deberes fisicos, se limitó a trabajo de escritorio.

De nuevo, se limitó porque fue por decisión propia, pudo haber recibido una prótesis y tratamiento que le permitieran desempeñar la tarea para la que se formó.

Pero en ese tiempo, su novia de toda la vida, ya tenía un embarazo bastante avanzado, y el sueldo del trabajo de escritorio era considerablemente mayor.

Estaba bien, pensó.

No es que tuviera la gran vocación de policía, era lo que se hacía en su familia y sinceramente no se veía haciendo otra cosa, y si tenía que elegir entre su futura familia y el trabajo, no lo dudaría dos veces.

El sonido del teléfono de su oficina lo despertó de su semisueño.

Ojalá fuera Sakura. Él la extrañaba.

Cuando el volvió a su departamento, se quitó el abrigo y dejó la mochila de trabajo en el sillón.

-Hola? ¿Hay alguien? -Él llamó.

-Hola cielo! Ahí voy!

Ah, la voz que tanto quería oír.

Sakura venía del pasillo con las manos mojadas, secándose en su pantalón. Todavía tenía puesto el uniforme del hospital.

-Me estaba lavando las manos. -le dijo y le dió un beso rápido en los labios.

Eso era todo. ¿Solo un beso?

Sasuke quedó con los labios en trompa mientras veía a Sakura abrir la alacena. -Tengo otro turno ahora a las cinco, así que dejaré algo listo para ahora y si sobra, para la cena, ¿que quieres? Algo rápido en lo posible.

¿Qué quiero?

Facil.

Estar en la cama contigo. Tú montándome, por favor.

-¿Cielo? -Sakura lo volvió a llamar.

-...pasta está bien...- él le respondió volviendo a la realidad.

Sakura sonrío. -Con salsa de tomate verdad?

-Si, por favor.

Sasuke fue hasta el cuarto para quitarse los zapatos y cambiarse el uniforme por ropa de entre casa. Cuando volvía, pasó por el cuarto de Sarada. Hecho un vistazo, suponía que podía estar durmiendo, estudiando o algo así, pero estaba vacío.

Entrando a la cocina le habló a su esposa.

-¿Dónde está Sarada?

Sakura estaba concentrada haciendo la salsa.

-Me envió un mensaje que Chouchou la pasaría a buscar para ir al cine, después volvería.

Sasuke bufó.

-Ya parece que ni viviera aquí.

-Tiene trece años querido, es normal que quiera estar más con sus amigos que aquí.

-Hasta hace dos años no era así… -se apoyó en la mesada al lado de la cocina, fijó su mirada en la comida que Sakura preparaba- ...extraño cuando era una niña.

Sakura sonrió algo melancólica también.

-Los niños crecen Sasuke-kun… - Ella vio como los cansados ojos de Sasuke se volvieron tristes, así que sólo apago la estufa.

-Ven, dame un abrazo.- Él fue a los brazos de su amor como un niño y ella le acarició la espalda.

-Ella siempre va a ser nuestra niña, sólo que está... creciendo... No va a dejar de hablarte o algo así. - El apoyo su frente en su hombro, ella era mucho más baja que él.

Sasuke tenía demasiados problemas para aceptar eso.

-Ahora, déjame terminar esto ¿si? Debes tener hambre. -ella volvió al fuego.

Claro que la tenía.

El se puso detrás de su esposa, le corrió el cabello hacia un lado y empezó a besar su nuca. Ella respingo ante el contacto.

-Sasuke kun, no… Ahora no puedo.

-Te extraño. - le dijo pasando su único brazo por su estómago, abrazándola.

-Lo sé y yo también pero ya en media hora debo irme. - se removió un poco para tapar la olla.

-Anoche tampoco estuviste. - dijo él apoyando su barbilla en su hombro.

-Sasuke, sabes que no puedo rechazar una guardia.

-Lo sé, pero… carajo… ha pasado casi un mes Sakura, te necesito. Esto es lo más cerca que hemos estado en mucho tiempo.-

No es que Sasuke llevara la cuenta, pero…

Tres semanas y cuatro días exactamente habían pasado desde que no tenían relaciones.

Uno de los compañeros del hospital de Sakura había renunciado, así que tenía más trabajo cubriendo más turnos. Claro que más turnos significaba más dinero, y la ortodoncia de Sarada todavía había que pagarla y sus lentes nuevos no se pagan solos tampoco.

El sueldo de Sasuke solo no alcanzaba. Si bien podían llegar a fin de mes tranquilos, y permitirse ciertos gastos, el alquiler, los impuestos, el auto, la comida, el colegio de Sarada… no era fácil.

Como ninguno tenía horarios fijos, se veían muy poco, y siempre que uno llegaba a casa, el otro seguro estaba durmiendo.

Sakura se dio la vuelta y pasó los brazos por el cuello de su marido, dándole un beso rápido.

-Yo también te extraño mi cielo, y ¿adivina que? Esta noche viene un reemplazo, así que tengo la noche libre. Todos los turnos están cubiertos.

-¿De verdad? - le pregunto abrazándola más fuerte.

Ella asintió para besarlo de nuevo. Sasuke le correspondió el beso, solo para después intensificarlo e intentando arrinconarla contra la mesada.

Ella rompió el beso cuando empezó a agitarse.

-No, Sasuke-kun, a la noche. - ella se separó, alcanzando su bolso y su abrigo.

-Bien.- suspiró resignado.

-La pasta está en la ornalla de atrás, la salsa en la de adelante. No los mezcles, acuerdate que a Sarada no le gusta el tomate. - Ella daba indicaciones mientras se calzaba.

-Ya lo sé, es mi hija también, por si no lo sabías. - dijo él algo sarcástico.

Ella rio. -Adios, te amo.

-Te amo. Cuidate.

Ella desapareció cerrando la puerta.

Sasuke suspiró frente a la soledad y silencio de su pequeño departamento. No tenía hambre. El sueño y la frustración sexual le sobrepasaban. Se acostó en el sillón de brazos cruzados y se durmió.


-¿Papá? ¿Papá?

Una voz susurraba.

Y después una mano le sacudió el hombro.

-Papá, despierta. Préstame atención dos minutos, después sigues durmiendo.

Sasuke abrió los ojos poco a poco, mientras estiraba el cuerpo.

Le dolía el puente de la nariz. Se había dormido con los lentes puestos de nuevo.

-Hey. -lo saludo su hija.

-Hey. Ya era hora que volvieras. -dijo mientras se sacaba los lentes y se frotaba los ojos.

-Sí… de eso te quería hablar…- ella se mordió el labio.

Le iba a pedir algo.

Lo sabía.

Siempre que le iba a pedir algo, se mordía el labio.

Sakura hacía lo mismo.

-¿Qué? -le preguntó desconfiado.

-¿Puedo quedarme a dormir en casa de Chouchou? Por favor, por favor, por favor. -ella le pidió poniendo sus manos en un gesto como si estuviera rezando.

Sasuke ya medio despierto se sentó en el sillón, volviendo a ponerse los anteojos.

-Sarada… Hace tres días que vas y vienes de casa, apenas si te veo y a la única a la que le avisas las cosas es a tu mamá.

-Ya lo sé, perdón por eso. Me estaba quedando sin batería, por eso vine. Te prometo que es la última vez que salgo… ¿en el mes? -preguntó ella sonriendo.

Sasuke sonrió sarcástico.

-Muy graciosa, el mes termina la semana que viene.

-Papi, por favor.- ella le hizo un puchero.

Sasuke negó con la cabeza mientras la miraba. El punto débil de él era que lo llamara "papi". Como cuando era una bebé.

Sasuke pensó que, si bien era cierto que Sarada estaba saliendo mucho, también era cierto que no tenía sentido que se quedara cuando quería pasar la noche con Sakura -sin contenerse- y teniendo en cuenta la agenda de los dos, esta era un evento que, posiblemente, tardaría en repetirse.

-Bien. Te doy permiso.- le dijo.

-¡Gracias papi! ¡Te amo! ¡Te amo! ¡Te amo!- dijo mientras lo abrazaba y le daba besos en la mejilla.

El la abrazó pasando su único brazo por su espalda. Le gustaba cuando su hija le demostraba afecto, últimamente no pasaba demasiado.

-Si, claro, ahora es "te amo, papi" después va a ser "te odio papá", y todo el drama.

-¡Me voy a preparar el bolso! ¡Choucho me está esperando abajo! -ella ni siquiera escuchó lo que él dijo y se fue corriendo a su cuarto.

El se rascó la nuca mientras bostezaba, y se levantó para ir tras su hija.

Se paró en la puerta del cuarto de su hija con los brazos cruzados mientras veía como ella guardaba ropa.

-Oye escúchame, me avisas cuando llegues, no solo a tu madre, a mi tambien y mañana a la tarde te paso a buscar. Cenas acá, ¿de acuerdo? Sin discutir.

-De acuerdo.

-¿Tienes dinero?

-Mamá ya me dió ayer.

-¿Se quedan ahí, no? No se van a otro lado, ¿verdad?

-No papá.- dijo ella algo irritada.

Se puso la mochila al hombro ya lista.

-¿Me puedo ir ya? - pregunto apurada.

Sasuke rodó los ojos y ladeo la cabeza.

-Anda, vete.

Sarada sonrió pasando de él.

-Hey.-la llamo de nuevo.

-¿Qué?

Sasuke buscó en su billetera un par de billetes y se los extendió.

-Por las dudas te haga falta.

Sarada algo tímida, los tomó. Se parecía a Sakura cuando hacía eso.

-Gracias. -ella murmuró.

Sasuke asintió.

-Cuidate y portate bien.

Esta vez ella asintió.

-Dame un beso y un abrazo.

Ella lo hizo. Era gracioso como Sasuke aun tenía que agacharse para abrazarla como cuando ella era pequeña.

-¡Adiós!

Sasuke la saludó con la mano y vio la puerta cerrarse.

Sí, en verdad estaba sufriendo el crecimiento de Sarada. Deseaba tanto volver a cuando era una bebé.

Claro que esos fueron tiempos caóticos.


Sakura quedó embarazada joven. Ella estaba en sus primeros años estudiando en la universidad y asistía a su trabajo de medio tiempo, y él estaba de cadete en la policía a tiempo completo. Aunque le faltaba poco para graduarse.

No tenían mucho y no ganaban mucho tampoco.

Al principio vivían en el garage de la casa de él, se habían instalado un pequeño cuarto. Los padres de ella se opusieron, insistieron que ella siguiera en su casa, pero ella no quería estar separada de él y él no quería -ni pretendía tampoco- dejarla sola en el embarazo.

Sasuke no lo tolero mucho.

Él necesitaba que tuvieran su propio espacio y su privacidad. Él tomó un trabajo nocturno de guardia.

Eso fue lo peor.

Encontró muchas veces llorando a Sakura por las noches porque lo extrañaba. Ella sabía porque él lo hacía, y ella también quería independizarse tanto cómo él. Ella también sabía que estaba sensible por el embarazo.

Su padre y su hermano viendo su situación, le pidieron que renunciara, ellos lo ayudarían y -sabiendo que él no aceptaba favores, ni siquiera de su familia- él después les devolvería el dinero.

Sasuke esa noche se derrumbó frente a su padre y a su hermano mayor.

Estaba tan… ¿decepcionado? Desilusionado?

Pero de no Sakura o del embarazo, él amaba a esa chica y a ese bebé más que nada.

Estaba… triste.

Si, estaba triste.

Triste de la situación y del momento que estaban pasando. Sasuke no tenía nada mejor que ofrecerle y aún así no estaba lo suficientemente presente en su vida, y ella, cargando con un bebé, todavía estaba estudiando y trabajando.

Sentía que no podía manejarlo todo.

¿Qué clase de vida le podía dar a ese niño? ¿Lo haría pasar hambre? ¿Tendría un techo seguro? ¿Pasaría frio?

-Escúchame- le dijo su padre. -Tu eres un buen chico y eres un buen hombre, y sé, por todo lo sagrado, que vas a ser un buen padre. Esa chica de allí -señaló la puerta de su garaje- te ama, te ama como loca y sé que tú también. Sé que es difícil y sé que te gustaría manejarlo todo tú sólo, porque eres igual a mi. Pero a veces no se puede Sasuke, a veces necesitas que te ayuden. Y no por eso eres menos hombre. -a su padre se le pusieron los ojos llorosos.- Así que, vas a renunciar, vas a terminar la academia que te queda muy poco, vas a acompañar a ese ángel de mujer que te eligió y vas a dejar que tu padre te ayude. Por que eso es lo que hace un buen padre. Está claro?- lo estaba retando como cuando tenía cuatro años.

Sasuke se tragó las lágrimas limpiándose la nariz y asintió.

-Bien. Ahora dame un abrazo.

Él abrazó a su padre, mientras su hermano le acariciaba la espalda.

-Todo va a estar bien.- le dijo su hermano.

Sasuke deseó en lo más profundo de su corazón, que su futuro hijo, se sintiera apoyado por él, como él se sentía apoyado por su padre en ese momento.

Cuando volvió con Sakura, ella estaba acariciandose la panza con una mano -su embarazo de dos meses y medio apenas- a la vez que sostenía un libro de medicina de la universidad con la otra.

Ella era tan hermosa y él la amaba tanto.

-Hey.- se sentó en la cama junto a ella.

-Hey. -ella respondió, mientras bajaba el libro y lo miró. Sakura se asustó. El estaba con el rostro rojo y los ojos llorosos.

-¿Sasuke-kun? ¿Qué pasa? ¿Estuviste llorando? ¿Estás bien?- ella le sostuvo el rostro con las manos.

Él negó con la cabeza. -No es nada. -le dijo.

-Pero…- ella lucía preocupada.

-Te amo. -le dijo él bajando sus manos de su rostro y besando cada una.

-Yo también te amo.. ¿seguro estas bien? -pregunto algo inquieta.

Él asintió. -¿Tienes que seguir leyendo?

Ella negó. -Solo me estaba adelantando.

-¿Podemos acostarnos?- el pidio.

Ella asintió, todavía algo preocupada.

Esta vez se pusieron de costado, ella abrazándolo contra el pecho de ella y el aferrándose a su cintura.

-Lo siento.

-¿Por qué?

-Por todo. Por la forma en que las cosas han salido.

-Ambos somos responsables, Sasuke-kun, creí que ya había quedado claro. No por ser el hombre tienes que cargar con todo, lo sabes ¿verdad? -dijo mientras pasaba sus dedos por su cabello.

-Tu eres la que carga con todo, te estas sobrepasando Sakura. -el le había pedido tantas veces que renunciara, pero ella se negaba.

-Yo puedo, Sasuke-kun.

Sasuke suspiró.

-Voy a renunciar.

Ella se detuvo y bajó las manos al rostro de él, para que la mirara fijamente.

-¿De verdad?

El asintió.

-¿Vas a quedarte conmigo en las noches?

Él asintió de nuevo.

-¡Oh gracias! ¡Gracias! ¡Gracias, Sasuke-kun! ¡Te amo, te amo, te amo, no sabes cuanto te necesitaba! - Sakura lo apretó más contra ella. La nariz de él estaba básicamente enterrada entre los senos de ella, así que cerró los ojos, inhalando el aroma de su piel y depositando un beso alli.

A Sasuke se le estrujó el corazón. ¿Tan ausente había estado?

Ella se separó un poco para dejarlo respirar.

-Sé que te preocupa el dinero, pero ya lo resol-Mi padre nos ayudará. -Sasuke la interrumpió.

Ella se sorprendió.

-¿Estas seguro?

-¿La verdad? No lo sé, hubiera querido manejarlo por mi cuenta, pero es… demasiado. Casi no te veo, nunca te puedo acompañar al médico… no quiero dejarte más sola. Sólo será hasta que termine la academia.

-A mi me parece bien, además tu padre es un buen hombre, sabe que le devolveremos todo lo que haga por nosotros. Él te ama. Además… -ella bajo su mano hasta su estómago, todavía no se le notaba nada- no quiero que te pierdas más nada de ella.

El la miro interrogante.

-¿"Ella"? ¿Cómo sabes que será una "ella"? Todavía debe ser un… nada.

Sakura rió.

- Va a ser una ella. Lo sé. Confia en mi.