Sasuke abrió sus ojos al sentir el sonido de un trueno.

Se había vuelto a quedar dormido.

Cuando Sarada se fue, se sentó en la mesa a organizar unos papeles de su trabajo. La aburrida lectura junto con el sonido del vacio del departamento lo habían relajado al punto de dormirse de nuevo. Por suerte era sábado, mañana no trabajaría.

Se quitó los lentes para masajearse la nariz y los ojos.

Maldita costumbre de dormirse con los lentes puestos.

Se estaba estirando cuando escucho la lluvia golpear la ventana.

-Oh, no. Mierda.- dijo mientras miraba la hora. Eran las nueve de la noche, su esposa salía a las once del hospital, esperaba que la lluvia parara para ese entonces.

Su celular vibró. Un mensaje de Sakura.

-Cielo! Adivina que, hoy salgo más temprano.

-Que tan temprano?

-A las 22.

-Te llevaste el auto?

-...

-Te fuiste en autobús ¿verdad?

-¡El día estaba soleado cuando salí!

-Olvide que el auto está para adornar el garage.

-... perdon. ¿Me puedes buscar?

-Por supuesto que voy a ir. En un rato salgo.

-Gracias. Te amo.

-Yo tambien.

Sasuke negaba con la cabeza mientras guardaba el teléfono y se ponía su abrigo.

Aun bostezaba cuando buscaba las llaves del auto. Sabia que hacia frio afuera, no le apetecía salir para nada y la lluvia solo empeoraba todo.

Amaba a Sakura, en serio. Pero a veces era un desafío.

A ella no le gustaba manejar, nunca se acostumbró del todo. Generalmente Sasuke manejaba y ella prefería caminar o tomar el autobús. Sasuke pensó que Sakura podía ser la única persona del mundo en preferir viajar amontonada de gente que la comodidad de la privacidad.

De igual manera, ella sabía cómo. Por si ocurría alguna emergencia. Tuvo que aprender cuando Sasuke se accidentó.


Cuando Sasuke se graduó de la academia, Sakura ya tenía un vientre de siete meses y medio de embarazo. Ella estaba en las gradas con un largo vestido rosa con flores, mirándolo con una gran sonrisa y tirándole muchos besos. Él tenía una sonrisa escondida y estaba sonrojado.

Después de la ceremonia, se tomaron una foto.

Sasuke cayó en la cuenta de que no se tomaban muchas fotos, habían sido novios desde la secundaria, pero aun así, no era fan de eso. Esta sería la primera foto que su bebé saldría con ellos. El se puso detrás de ella, colocando sus manos en el abultado vientre de ella y apoyó su mentón en el hombro de ella.

-¿Así? -preguntó ella, volteando el rostro y colocando el cabello largo hacia el otro lado.

El asintió.

-¿Vas a sonreír? -preguntó bromeando.

-Siempre sonrío. -le contesto él, siguiendo el juego.

Sakura rió mirándolo y le dio un beso.

-Cásate conmigo- le soltó entre besos.

Ella alejó el rostro para verlo sorprendida.

-¿De verdad?

Sasuke asintió.

Ella rió con los ojos llorosos.

-Te amo. - le dijo ella.

Él la beso.

El fotógrafo por primera vez en el día se sintió inspirado y les hizo una muy linda foto. Hasta el día de hoy, era uno de los fondos de pantalla favoritos de Sasuke.


Sasuke estaciono el auto al frente al hospital. Le envío un mensaje a Sakura para hacerle saber que estaba ahí. También se fijó la hora, eran las nueve y media recien, habia salido temprano por si tenía problemas con el clima al manejar, pero fue fácil.

Le estaba por enviar un mensaje a Sarada, porque no recibió nada de ella.

Sólo le pedí una cosa - pensó irritado.

Se equivocó. Ella si le había enviado. Hace tres horas.

-Pa, ya llegamos. Estoy cargando el celular por si no contesto.

Él le contestó.

-Ok, recién lo veo. Cuidense. Te amo.

De inmediato volvió a vibrar.

Sarada le envió una foto de ella y su amiga cruzando los ojos, con una gran pizza delante de ellas. Sasuke sonrió ante eso y pensó en cuanto Sarada se veía exactamente igual a Sakura cuando hacía ese tipo de monerias.

Él dejó el teléfono en la guantera y apoyó la cabeza en el asiento cerrando los ojos, ya no tenía sueño pero no es como que pudiera hacer otra cosa, encerrado en un auto en medio de una tormenta.


Era la tercera semana de Sasuke como novato en la policía, y él estaba bien.

Mejor dicho, se sentía muy bien.

Ahora tenía un empleo estable, un salario medianamente digno, un seguro médico y se había mudado con Sakura a un apartamento pequeño -por ahora estaba bien, solo eran ellos dos y un bebe- y poco a poco se iban asentando.

Sasuke, en su sexto mes de embarazo, le rogó a Sakura que renunciara a su trabajo de medio tiempo, solo tenían que aguantar un mes y ya estarían bien.

Ahora, ella estaba en su octavo mes, faltaba muy poco para conocer a la pequeña Sarada.

Claro que era una ella.

Sakura siempre tuvo razón.

Sentía que le habían sacado un peso de los hombros y que podía respirar.

Sakura y Sarada estaban aseguradas.

Ella podría tener un buen parto y todos los cuidados que ambas necesitan. Sakura seguiría estudiando y podría graduarse.

Ahora estaban casados y venia su bebe, todo iba estar bien.

Sasuke estaba aprendiendo a dejarse ilusionar.

Quizás todas las complicaciones ya habían pasado.

Podían estar estables.

Podian hacer esto.

Todo iba a estar bien.


Sasuke no debió hablar tan pronto.

En su cuarta semana, habían enviado a Sasuke en patrulla a escoltar el auto de un abogado de un caso muy importante. Este abogado podia condenar a quince curas de abuso sexual a niños de una escuela primaria.

Sasuke en verdad esperaba que lo lograra.

Ahora que iba a ser padre, sobretodo de una niña, podía dar cuenta de la cantidad de pedófilos, violadores, locos de mierda que se metían con niños. Todos estos casos lo tocaban demasiado.

Él se preguntó si volvería a dormir de nuevo con todo esto.

Un loco suelto menos, más seguridad para su niña.

Frenó el auto en la luz roja en una esquina.

Miró por la ventanilla del auto. Todo estaba bien. Cuando la luz se puso en verde, y el auto de adelante avanzó, el lo siguió.

Apenas avanzó medio metro cuando un auto que venía en la calle perpendicular, lo estampó a una velocidad impresionante.

Fue todo tan rápido.

Lo único que sintió fue que no podia respirar y que estaba siendo aplastado.

Tenía la vista borrosa y todo le daba vueltas.

Después quedó inconsciente.


El sintió un terrible dolor de cabeza.

Dios, el peor dolor de cabeza del mundo.

Y su cuerpo no se quedaba atrás, lo sentía todo entumecido. Aún con los ojos cerrados, soltó un quejido. Sintió que tocaban -¿tal vez tomaban?- su mano derecha.

-¿Sasuke?- escuchó su nombre muy suave.

A contra voluntad, frunció el ceño y poco a poco intento abrir los ojos.

Incluso los párpados le pesaban como la mierda.

Él vió la cara de su amada toda mojada en llanto, realmente ojerosa y sus ojos rojos, realmente irritados. Tenía el cabello en un rodete caído y estaba usando una de las remeras grandes de él.

-¿Cielo? - ella preguntó de nuevo.

-¿Sa...kura? - incluso la garganta le dolía.

Sasuke la miraba con los ojos entrecerrados -las luces lo molestaban- mientras ella tomaba su mano y se la besaba.

Le daba besos como si no tuviera fin.

Él no entendía nada.

-Espera, voy a llamar a tu mamá.- Sakura dejó su mano y lo más rápido que pudo, se asomo a la puerta de la habitación.

¿Mi mamá? ¿Por qué mi mamá?

-Él despertó, ¡voy a llamar al doctor! -escuchó a su joven esposa gritar al mismo tiempo que su madre entraba llorando.

-Bebé, despertaste. Gracias a Dios. -dijo ella besándole la frente. -Gracias Dios, Gracias Dios. -ella repetía mientras lloraba.

-Ma..má… qué…- se ahogó mientras intentaba hablar, tenía la garganta tan seca.

-Shh, tranquilo. No te muevas. Aquí, ten.- ella le levantó un poco la cabeza con una mano mientras con la otra le sostenía un vaso con un pequeño sorbete.

Sasuke tomó unos tragos y dejó caer su peso en la cama de nuevo.

Ese pequeño esfuerzo lo había agotado.

¿Por qué estaba tan cansado?

-Mamá.- empezó de nuevo -¿Qué pasó?

Él mantenía los ojos cerrados casi todo el tiempo porque se sentía para volver a dormir y porque las malditas luces eran tan jodidamente brillantes.

Su madre le acariciaba el cabello como cuando era un niño.

-¿Cómo te sientes? -ella ignoró su pregunta.

-Horrible. Pesado. Cansado.

-El doctor ya debe estar viniendo. Sakura fue a buscarlo.

El movió su cabeza en dirección a su madre y abrió un poco los ojos para verla.

-Mamá- dijo de nuevo - ¿Qué pasó?

Ella parpadeó varias veces mientras parecía dudar. Estaba a punto de hablar cuando Sakura entró de nuevo. Estaba con su padre, su hermano, un hombre de bata blanca y una señora con uniforme celeste.

-Hola, Sasuke. ¿Cómo te sientes? -El hombre preguntó mientras se acercaba a él viendo unos monitores a su lado. La señora del uniforme celeste solo anotaba cosas.

El no contestó, solo veía a Sakura llorando mientras intentaba limpiarse la cara.

También vió que Itachi la ayudaba a estar parada, como si no pudiera estar parada sola.

-¿Qué te pasa? -él le preguntó a ella ignorando al médico.

El hombre de bata blanca, al verse ignorado, miró a Sakura y se acercó a toda la familia.

Su madre, que estaba al lado de la camilla, también se acercó.

-Sería mejor si solo se quedara una persona, necesito examinarlo bien y necesito que me preste atención.

¿Se supone que este señor murmuraba? Porque Sasuke lo escuchaba perfectamente.

¿No quería que lo escuchara?

-Yo me quedo. -dijo su madre. -Sakura, tu espera afuera, descansa un poco, esto no te hará bien. -Sakura se veía dubitativa y preocupada. Se estaba mordiendo una uña mientras que con su otra mano se sostenía del antebrazo de su hermano.

Ella dirigió sus ojos a él.

¿Qué le pasaba?

Ya se frustró. Al carajo con todos.

-¿Me van a decir que mierda pasa? -hablo en voz alta.

-Sasuke, hijo, espera… tranquilízate.- le dijo su padre acercándose a él.

-Tranquilo un carajo, ¿Qué mierda está pasando? -estaba intentando sentarse -al carajo el dolor de cuerpo- y apoyó su brazo derecho en la cama.

Pero cuando quiso apoyar el izquierdo… no había nada.

Él dirigió su mirada a la parte izquierda de su cuerpo y ahí lo vió. Estaba su hombro y un poco más de la parte superior de su brazo, y después nada. Ni siquiera había un codo, sólo vendas.

-¿¡Qué-que carajos!?