Un golpe en la ventanilla del auto lo sacó de sus pensamientos trayéndolo de nuevo a la realidad.

Era Sakura temblando mientras se agarraba el abrigo con fuerza.

Estaba helando afuera.

Sasuke se incorporó de golpe. -Ay carajo, perdon. - dijo y le quitó el seguro a la puerta así ella podía entrar.

Sakura entró temblando al auto, sobándose los brazos y estirándose frente a la calefacción.

-¿Te habías quedado dormido?

-No… casi, perdon. Ven aquí.

Sakura parecía no entrar en calor, así que él la abrazó.

-Podrías empezar a usar el auto.- le dijo mientras le frotaba los brazos.

-Yo creo que mi esposo es un gran conductor.- ella respondió bromeando.

Era inutil, Sakura no quería usar el auto.

-Yo no te diría nada si tuviera ambas manos, pero teniendo solo una, lo lógico sería que mi responsable esposa maneje. No te parece?

Sakura hizo un puchero.

-Veremos. Ahora dame un beso.

Sasuke sonrió negando con la cabeza, él simplemente no podía enojarse con ella.


-¿Dónde está Sarada?

Estaban entrando al apartamento. Menos mal que Sasuke había dejado prendida la calefacción antes de salir.

Sasuke se sorprendió ante la pregunta.

-¿No te avisó nada?

-¿De qué? -Sakura lo miró extrañada.

-Se queda en casa de su amiga, no me acuerdo el nombre, la que siempre está con ella.- Nunca se acordaba del nombre de las amigas de su hija.

-¿Choucho?

-Si, esa.

Ella lo miro ofendida.

-¿Y te aviso a ti y no a mi?

Sasuke le sonrió con suficiencia.

-¿Qué feo es ser el padre dejado de lado, no? - pregunto irónico.

Sakura le dio un ligero golpe en el hombro, mientras le hacía un puchero enojado.

-No me gusta que me deje de lado. Soy su mamá. -ella cruzó los brazos.

-Eres una mamá sexy. -él dijo mientras la tomaba de la nuca para besarla.

Sakura se puso de puntillas de pie para abrazarlo.

-Espera, vengo del hospital, tengo que bañarme. -le dijo entre besos.

-Eso puede arreglarse. -él se agachó para rodear las rodillas y alzarla sobre su hombro derecho.

-¡Sasuke-kun!- gritó, su cara chocaba contra la espalda baja de él. Ella se aferró a su ropa en un impulso de sujetarse de algo para no caerse.

Él empezó a caminar hacia el baño con ella al hombro, sujetándola con su único brazo. -Tú me conoces Sakura, no soy un hombre paciente. Tu esposo te extraña.-

-¡Y mi esposo no podría dejarme caminar por mi cuenta?-

-No. Y sé que te gusta que te cargue. No finjas.- Sasuke torció la cabeza y le mordió un glúteo.

-¡Ay! ¡No hagas eso!- ella gritó.

-Pero amo escucharte gritar. -Sasuke entró en el baño cerrando la puerta con su pie.

Para Sasuke, Sakura apenas pesaba un poco más que su hija, así que cargarla no era un problema. Aprendió diferentes maneras de sostenerla cuando Sarada nació.


Durante su recuperación del accidente, Sasuke estaba con sesiones de fisioterapia y rehabilitación. Sakura también le había dicho que fuera a ver un terapeuta, porque él podía hablar con ella, pero ella no podía tratarlo. No de la forma que necesitaba.

Como siempre ella tuvo razón.

Sasuke pensó que su accidente no podía haber sido en un peor momento. Ella estaba atravesando el último mes de su embarazo, y era donde más necesitaba ayuda. Él quería que toda la atención fuera para ella y no para él.

Pudo hablar de todo esto en sus sesiones, lo que le hacía sentir un poco mejor.

-Mmm, deberías probar esto. Es lo más delicioso que he comido.- su esposa estaba recostada en el sillón con un plato de duraznos cortados con crema, salsa de chocolate y mermelada de pera, apoyado en su enorme panza. Sasuke arrugó la nariz cuando se imaginó cuán empalagosa era la combinación de esos ingredientes. Él negó con la cabeza.

-No, gracias. Y eso no se ve muy saludable, no sé porque mi mamá te lo preparó.- él dirigió una mirada a su madre, que estaba en la cocina preparando el almuerzo.

Hoy le sacarian el yeso de la pierna -al fin-, y su hermano iría con él.

Sasuke pidió que sea él, el que lo acompañara.

-Es un gusto Sasuke, que coma un postre de vez en cuando no le va a hacer mal.-

-El doctor dijo que debía comer saludable.- él respondió.

-Bueno, no es como si te fuera a hacer caso. Ya prácticamente se lo comió todo.- su padre estaba a su lado, ayudándolo a pararse del sillón.

Su madre estaba riendo cuando tocaron el timbre del departamento. -Debe ser tu hermano. Voy a abrir.-

-¿Por qué no dejas que Itachi se quede con Sakura y vamos con tu madre al hospital? No me digas que todavía tienes ideas de él con ella.-su padre le preguntó en voz baja.

Sakura seguía perdida en su plato dulce.

Sasuke negó con la cabeza. -No es eso.-

-¿Entonces?

-Quiero arreglar las cosas con él.

Si bien Itachi había perdonado a Sasuke, él todavía podía sentir la decepción de su hermano. Esto también lo habló en terapia. También se dió cuenta que desde que empezó todo el asunto del embarazo, se había alejado mucho de su hermano. Era totalmente entendible y justificable, pero quería que estuviera más presente en su vida. Como su hermano, como el cuñado de Sakura y como el tío de la bebé Sarada.

Su padre asintió ante la intención de él.

-Ya llegué! Oh, ¿Eso es durazno con crema?- dijo el aludido, apuntando el plato de la embarazada.

-¡Y con chocolate! -ella respondió.

-Ay mamá yo también quiero.-

-Dejé más preparado en la heladera.-

Sasuke levantó una ceja al ver como su hermano fue directo hacia la heladera sin siquiera saludarlo a él.

-¡Itachi! ¡Tráeme un poco más!- Sakura gritó.

Sasuke la miró serio. Ella solo le sonrió y le saco la lengua.

-El último.- le dijo él. Ya era en serio. No podía comer tanto chocolate.

Ella asintió con un puchero.

-Esto está buenísimo mamá.- Itachi volvió de la cocina con un plato del que comía y otro que le entregó a su cuñada. -¿Estas listo?- le preguntó a su hermano mientras se metía otro cucharón a la boca.

Sasuke asintió. Su hermano dejó el plato en la mesa y junto con su padre lo estaban ayudando a atravesar la sala, cuando Sakura habló.

-Espera, ¡dame un beso antes de irte!.- ella pidió.

Sasuke se sonrojo.

Lo máximo que había hecho era abrazar a Sakura frente a su familia, pero nunca la había besado. Frente a desconocidos le daba igual, pero con amigos o familiares… Sakura en cambio, no tenía vergüenza de nada.

Especialmente ahora que necesitaba ayuda para llegar a ella.

Sakura atinó a levantarse pero el propio envión la volvió a tirar al sillón.

Había días buenos en los que podía hacer casi cualquier cosa y días agotadores en los que no se podía levantar, por eso los padres de Sasuke se quedaban con ellos en su hogar.

Era algo incómodo, hubiera sido preferible volver a la casa de los padres de su esposo, pero cuando le dijeron, ella sólo empezó a llorar. -¡Este es nuestro hogar, quiero terminar el cuarto de la bebé, no quiero irme!- y Sasuke tampoco quería irse, prefería tener a sus padres de invitados que ser invitado de sus padres.

-No te levantes.- le dijo él. Una vez que lo ayudaron a llegar a donde estaba ella, él solo se inclinó apoyándose en el respaldo con su brazo.

-Es muy molesta, señora Uchiha. -le dijo con una leve sonrisa.

Ella solo sonrió, tomando los lados de su rostro para besarlo.

-Quiero ir contigo.- le dijo mientras acariciaba las mejillas de su amor con sus pulgares.

Sasuke negó con la cabeza. -Estás demasiado cansada, y no quiero que te sobreesfuerces. Ya escuchaste al doctor, quédate con mis padres. Y no más chocolate.-

-Bien.- ella suspiró resignada, haciendo un puchero.

Sasuke le dio un beso rápido de nuevo. -Te amo.

-Y yo a ti.


Ya en el auto, Itachi manejaba en silencio.

A Sasuke no le molestaba eso, era algo que tenian en común con su padre. Usualmente eran Sakura o su madre quienes sacaban temas de conversación.

-Sé que sigues molesto conmigo.- él empezó.

-No estoy molesto, Sasuke. Terminalo.-

-En verdad lo siento.-

-Ya lo sé.-

Sasuke todavía podía ver el dolor en los ojos de su hermano. Recordó que su terapeuta le dijo que no lo presionara, él debería hacer hasta donde pudiera, ya después… nada.

El quizás no podía conocer los sentimientos de los demás, pero podía conocer los suyos.

Estaba viendo el paisaje por la ventanilla del auto cuando empezó a hablar de nuevo.

-Entiendo que todavia estes dolido, fui un estúpido y lo lamento. También entiendo que te tomes tu tiempo… pero no quiero que te distancies de mi, de Sakura o de la bebé. Eres mi hermano mayor y el tio de mi hija, y necesito que estés ahí para cuidarla, malcriarla y protegerla. Yo... no sé ningún cuento, canciones de cuna o esas cosas, sé que soy bastante bruto, y sé que Sakura será la mejor madre, pero… te necesito, en esta pequeña familia, te quiero en ella, porque confío en ti.

Itachi freno en el estacionamiento del hospital y Sasuke finalmente lo miro. Su hermano lo miró también.

-Eres la única persona a la que confiaría mi esposa y mi hija.

Él le sonrió y su hermano se limpió los ojos con los puños de su abrigo, tratando de eliminar las lágrimas que parecían querer salir.

-Gracias.- le dijo, mirándolo a los ojos, para después reir. -¿Qué clase de persona no sabe ningún cuento?

Sasuke rió también.

-De verdad, ¿no sabes ninguno? ¿Ni siquiera cenicienta? -Itachi pregunto tratando de contener la risa.

Sasuke negó con la cabeza.

-Oh por Dios, pobre Sarada. Vamos a tener que ver mucho Disney antes que de llegue.-

Sasuke hizo una cara de espanto al escuchar eso. Apenas aguantaba ver una que otra película romántica de las que Sakura miraba.

Itachi volvió a reír a ver la cara de Sasuke y ambos rieron juntos esta vez.

Sasuke agradeció que su hermano volviera a reír con él de nuevo.


Los hombres Uchiha tenían que aprender a no hablar antes de tiempo.

Estaban en la guardia, a Sasuke ya le habían sacado el yeso y estaba realizando unos ejercicios para probar la movilidad de su pierna.

-Se ve bien Sasuke. El muñón está cicatrizando bien y tus costillas están soltando como deben. Todo parece ir bien.

Sasuke suspiró aliviado. -¿Estoy bien ya entonces?

-Tranquilo, tómalo con calma.- su doctor le alzó las manos en forma de advertencia. -Todavía necesitas hacer fisioterapia, y hacer unos controles. ¿Te siguen dando dolores de cabeza?

Él asintió con la cabeza.

-Bueno, cuando me dijiste que veías borroso pensé que podía ser una consecuencia del accidente pero tus estudios están bien, asi que te recomiendo que veas un oftalmólogo.

Sasuke se sorprendió.

Nunca pensó que tendría que usar lentes o algo de eso.

-Esta bien.

Itachi estaba sentado de brazos cruzados en una de las sillas del consultorio, cuando su teléfono empezó a vibrar.

-Oh, mierda.- él dijo viendo la pantalla.

-¿Qué?- pregunto Sasuke al ver su cara.

-Es mamá. Están aquí en el hospital. -Levantó la mirada para ver a su hermano.- Sakura entró en trabajo de parto.

Sasuke se quedó estático viendo a Itachi.

-Sasuke, ¿escuchaste?

-Sasuke, ¿estás bien?

Si, escuche. Si, estoy bien. Estoy tratando de procesarlo. ¿Podrían, por favor, darme diez putos segundos?

Oh, Dios.

Tendría a su bebé. Su hija. Por la que tanto había llorado. Ella estaría aquí.

Con él. Con ella.

-Ne-necesito ir con Sakura. Te-tengo que ir con ella. Voy a ver a mi bebé.- él dijo, volviendo a la tierra. Sentía un nerviosismo y un calor recorriendo en todo el cuerpo.

-Vamos entonces. -dijo su hermano ayudando a pararse para caminar.

El doctor les abrió la puerta para que puedan pasar.

-Felicidades, Sasuke.-

Sasuke asintió con una leve sonrisa. Nunca le había sonreído a su doctor.

Sasuke e Itachi caminaban por los pasillos del hospital. Maternidad estaba en el tercer piso y ellos estaban en el primero. Itachi agarraba a Sasuke de la cintura y Sasuke pasaba el brazo por el cuello, todavía tenia la pierna sensible y rengueaba lo más rápido que podía.

-¿Quieres que te cargue como cuando éramos niños? -Itachi sugirió riendo.

Sasuke lanzó una carcajada. -Vete a la mierda.