Despues de follar en la ducha, Sasuke estaba en su cuarto poniéndose una remera y un pantalón de entre casa, Sakura en cambio, sólo se había puesto una bata mientras recalentaba la pasta del mediodía. A sasuke no le gustaba comer sin ropa.
-No puedo creer que ninguno haya comido nada, al menos sé que Sarada come en la casa de Choucho, pero tú no comiste nada. Nada. En todo el día. -le gritó desde la cocina.
-El sueño me ganó, ahora sí tengo hambre.- le dijo tranquilo mientras entraba en la sala. El sexo siempre le despertaba el hambre y sus pequeños lapsos de sueño durante el dia habian ayudado tambien.
-Estoy ofendida. Sé que no soy la mejor cocinera del mundo, pero la pasta sabe bien.- Sakura ni siquiera lo había escuchado.
Sasuke se puso detrás de Sakura, igual que al mediodía, abrazándola por la cintura y apoyándose en su hombro.
-Ni siquiera me escuchas, y tu hija es igual a tí. Amo tu comida y ahora tengo hambre. ¿Podría mi esposa, no ser una actriz dramática, y solo servir la cena? Si no lo hago yo.
Sakura lo miró con el ceño fruncido. -No soy una actriz dramática.
Él sonrió besándole la frente. -Si, lo eres.
Aprovecharon que estaban solos y se dispusieron a comer cerca de la calefacción.
Usualmente comian en la mesa de la sala, pero ahora podían hacer una excepción. Sasuke se habia sentado en la alfombra mientras que Sakura tenía los pies en el sillón, cubierta con una manta.
-¿Tienes frio?
Sakura negó con la cabeza. -No, pero si me quieres hacer compañia no me voy a quejar.- ella dijo con una sonrisa.
Él dejó su plato en la mesa ratona y después tomo el de ella para dejarlo también.
Sakura abrió la manta para que pudiera meterse con ella y ambos se escondieron debajo. Se estaban besando cuando ella comenzó a reír porque Sasuke le hacía cosquillas en el estómago.
-¡No! ¡Basta! -ella pidió.
-Ruegame.
-¡Nunca! -dijo entre risas sacando la lengua.
-Como quieras.- Sasuke dejó de hacerle cosquillas, para empezar a besarle el cuello mientras le abría la bata.
Él besó el pecho de ella e iba bajando a su estómago. Sakura cerró los ojos mientras jadeaba, disfrutando de los besos de su esposo.
Él besó la parte externa de su vagina y justo cuando iba a llegar a donde más ella más lo quería… él se detuvo.
Sakura al ver que no avanzaba, levantó la cabeza y lo vio entre sus piernas.
-¿Y?- preguntó agitada.
-Ruégame.- repitió.
Ella volvió a fruncir el ceño. Odiaba rogarle, pero ya estaba excitada.
-Sasuke-kun…- ella se quejo retorciéndose.
Él se apoyó con su medio brazo en el sillón y sostuvo el vientre bajo de ella para mantenerla quieta. También empezó a soplarle justo ahí, esa parte hinchada que palpitaba, sólo para aumentar la excitación.
Sakura gimió cerrando los ojos. -No… necesito… por favor…-
-Perdón amor, no escuche bien. ¿Que quieres?-
Sakura lo miró enojada con los ojos llorosos. Él estaba jugando con ella y ella lo sabía.
-Eres tan… tonto.- (Sakura era muy mala insultando.)
Sasuke rió. -Me amas.- él se acerco aun mas a esa zona y ella sintió aún más fuerte el aire que soplaba.
Sakura vio los labios de Sasuke apenas a un centímetro de distancia y ya no lo resistió.
-Sasuke-kun… por favor.-
-Por favor, ¿Qué?-
-Cómeme.-
Él sonrió.
-Como desees.-
Terminaron teniendo relaciones dos veces más en el sillón.
Sakura terminó cansada y se quedó dormida en el pecho de Sasuke. El estaba acariciándole la espalda cuando ella se movió dormida, pasando los brazos por el cuello de su amado, a lo que él apretó su cuerpo mas contra el suyo.
-¿Quieres ir a la cama? - le preguntó en voz baja.
Ella asintió dormida, apoyada en el hombro de él.
-Okay. Agarrate. - Sakura solo se aferró más fuerte y enredó las piernas su cintura. Sasuke solo bajo la mano a su trasero y se levanto del sillón.
Sujetándola asi, caminó hasta el cuarto.
-Hace frío.- murmuró dormida.
-Shh, ya llegamos. Vuelve a dormir. -
Sasuke la acostó desnuda en la cama.
Estaba apresurado en taparla porque la calefacción no llegaba bien a su dormitorio y él estaba desnudo también, pasando frío, hasta que vió como ella pasaba los dedos por la cicatriz de su estómago.
Él se detuvo.
Sakura seguía dormida, así que, suavemente, pasó su dedo índice sobre la notoria marca debajo del ombligo.
-¡Me duele!- sollozo Sakura en la cama del hospital, cuando tuvo una fuerte contracción. Sasuke estaba al lado de ella tomando su mano y besando su frente.
Habían pasado dos horas desde que la obstetra vino a revisar, le dijo que si estaba en labor, pero que todavia no estaba lo suficientemente dilatada.
Solo debían esperar.
-Respira, cielo, respira.-
Sasuke no sabía qué hacer para calmar el dolor de Sakura.
Él le preguntó a la doctora si no le podía dar algo para el dolor, ella le dijo que cuando volviera iba a revisarla y ahí vería, pero debía permanecer calmado para no alterar a su joven asustada esposa.
Sasuke había leido algo de hacerle masajes en la espalda baja para calmarla, pero cuando se lo sugirió, ella ni siquiera pudo moverse.
-Lo siento… no sé qué hacer para ayudarte.- se sintió tan inútil.
Él pensó que era un hombre bastante ignorante sobre cómo funciona el cuerpo humano femenino.
Y pronto tendría otra mujer en su vida.
Genial.
-Solo no me dejes. Por favor.-.
-Estoy justo aquí. No voy a irme a ningún lado.-
Sakura aferró fuertemente la mano de Sasuke en su pecho con ambas manos, mientras cerraba los ojos ante otra contracción.
-Sasuke-kun, tengo miedo… quiero a mi bebé conmigo…- ella comenzó a llorar, y él deseó tener su otra mano para acariciarla.
Sólo pudo apoyar su frente contra la de ella.
-La vas a tener, va a estar aquí con nosotros, tranquila…-
-¿Lo prometes? ¿Prometes que ella va a estar bien?
Sasuke alejó un poco la cabeza para verla.
No debía hacerlo.
Prometer eso, era como prometer que el día de mañana no lloverá.
No debía prometer cosas que no puede manejar.
El tiempo y la experiencia le habían enseñando que no debía hablar de antemano. Hizo todo un trabajo de terapia reflexionando de cómo él no puede hacerlo todo, y no puede controlar todo.
No prometas algo que no puedes cumplir.
No prometas algo que no puedes cumplir.
No prometas algo que no puedes cumplir.
Pero…
¿Cómo le podía decir que no, a esos ojos verdes cristalinos, que sólo expresaban miedo, que no dejaban de derramar lágrimas, y que rogaban por un consuelo que, al parecer, él solo podía darle?
Él era débil ante ella.
-Lo prometo. Ella va a estar bien.-
Mientras que Sakura sonreía débilmente ante su declaración y volvía a cerrar los ojos, Sasuke sintió que sus hombros pesaban mil kilos más.
Si algo, cualquier cosa, llegaba a salir mal con Sarada, Sakura no lo perdonaría.
Podría perderlas a ambas.
-Permiso.- unos golpes en la puerta, lo distrajeron de su penoso pensamiento.
-Mamá. - él la saludo.
-¿Cómo estás, linda?- le preguntó a Sakura mientras se acercaba a la cama.
-No lo sé… hace un rato, horrible… ahora un poco mejor…- dijo agitada y sudada.
-Déjame ayudarte con eso. Sasuke levantale la cabeza un poco.-
Sakura a duras penas soltó la mano de Sasuke y este hizo lo que su madre le indicó, aunque no entendía porqué.
Con cuidado le levantó la cabeza, mientras su madre juntaba todo el cabello largo de ella desparramado por la almohada, armando una cola de caballo, dejandole toda la cara descubierta.
-¿Así está mejor?-
Ella asintió. -Gracias.
Él miró a su madre. -Gracias.-le dijo también.
Honestamente, a este punto, agradecería cualquier coda que la ayudara o hiciera sentir mejor.
-No es nada, cielo. Yo sé por lo que estás pasando.- Ambas se sonrieron la una a la otra y por primera vez, Sasuke se sintió un poco sobrante. Ambas habían experimentado algo de lo que el solo podia ser testigo.
Un poco harto de su inutilidad en ayudar a su esposa, tomó un par de toallas descartables y le limpió la frente y el cuello del sudor.
-Gracias cielo.-ella le sonrió débilmente con los ojos semicerrados. Estaba adolorida y cansada.
Él le dio un largo beso en la frente.
-Te amo.- le dijo al oído. Sakura volvió a sonreír.
-Sasuke.- su madre le habló.
-¿Qué pasa?-
-En la recepción dicen que faltan algunos papeles del seguro que llenes. Debes llenar todo antes del parto. ¿Por qué no vas ahora? Solo serán cinco minutos, yo me quedo con ella.
Él negó con la cabeza.
-Lo lleno después, quiero quedarme con ell- él dejó de hablar al ver que madre le hacía señas con los ojos hacia la puerta.
Ve afuera.- le estaba diciendo.
Él la miró confundido, y volvió a mirar a Sakura, ella seguía con los ojos cerrados, respirando lentamente, haciendo algún ejercicio de respiración o algo asi.
Evidentemente, afuera había algo de lo que Sakura no debía enterarse y él sí.
Como las contracciones parecían haber parado -al menos por el momento- y ella parecía calmada, decidió salir.
-Sakura.-
-¿Mmm?-
-Voy a salir cinco minutos por el papeleo. Mi mamá se queda contigo.
Sakura abrió los ojos y lo miró recelosa unos segundos.
-Solo cinco minutos.- ella dijo.
-Solo cinco minutos. -el repitió besando su frente.
-Voy a estar contando.
-Bien. -él asintió esbozando una pequeña sonrisa.
Ella sólo volvió a cerrar los ojos y a respirar.
-Ya vengo.- dijo estudiando a su madre con una mirada confusa.
Cuando salió de la habitación, su padre y su hermano estaban ahí, esperando.
-¿Qué pasa?-
-Intentamos contactar a los padres de Sakura.-dijo su padre.
Bien, hablando de la mala suerte.
-¿Qué pasó? -inquirió.
Su padre se mostró dudoso, pero su hermano le arrebató el teléfono de sus manos y se lo mostró. -Esto pasó.-
Sasuke miró la pantalla del celular y tuvo que acercarla un poco porque veía borrosas las letras.
Quizás de verdad necesitaba lentes.
"Señor Uchiha, lo voy a aclarar por última vez así no nos vuelven a molestar. No queremos tener nada que ver con Sakura, ella ya no forma parte de esta familia. El día que decidió ser una cualquiera e irse de esta casa, ese día dejó de ser una Haruno. Nosotros le suplicamos que no siguiera adelante con este disparate, pero ella no hizo caso. Decidió irse con el desalineado bueno para nada de su hijo, él jamás tuvo nuestra aprobación. Ella es una decepción, y la criatura que lleva también. ¿Quiere jugar a la pobre familia feliz con su hijo? Bien, que lo haga, pero no verá un solo centavo de nuestra familia y que ni se le ocurra poner un pie en nuestra casa. La calle está bien para ella. Sakura no existe para nosotros. Se acabó. No vuelva a molestar."
Sasuke se quedó helado con el teléfono en la mano.
-Es broma, ¿verdad?
Su padre negó con la cabeza.
-Traté de llamarlos, cuando me atendieron y les hablé, me cortaron y esto fue lo único que obtuve, después me bloquearon.
-Que gente de mierda. -susurró sentándose en una de las bancas de espera del pasillo. -No lo puedo creer.- volvió a susurrar tocándose el rostro para taparse la boca, incrédulo.
En verdad, sí podía creerlo.
Los padres de Sakura cortaron contacto con ella cuando se mudó a la casa de Sasuke, y aunque ella de vez en cuando intentaba llamarles o algo así, él no se metía, porque no era asunto suyo.
Pero nunca pensó que todo terminaría así. Aunque nunca lo habian querido a él, pensaba que la llegada de Sarada animaría las cosas, es decir, era su nieta por dios santo.
Sasuke indignado volvió a leer el mensaje.
-¿Una cualquiera? ¿En verdad le dijo a su propia hija una cualquiera? ¡Estamos juntos desde la secundaria y estamos casados por el amor de Dios! Y aunque no fuera así, ¿¡Qué carajos!? Y habla de dinero -ahora rió irónico- jamás les pedimos un centavo y tampoco nos ayudaron, les importo un carajo si Sakura o la bebé comían o pasaban frío.-
Él estaba tan enojado.
-Sasuke, baja la voz. Ella podría oírte. -le dijo su padre sentándose en la banca de al lado.
Sasuke negaba con la cabeza una y otra vez, en verdad no le cabía en la cabeza que alguien -especialmente, los padres de Sakura- pudieran ser tan malas personas. Sakura era un ser de luz, ella no merecía esto.
-Papá… ellos literalmente echaron a su propia hija a la calle. "La calle esta bien para ella" ¿¡Que carajo!?-
Sasuke no podía caer en la cuenta de eso.
Él nunca se imaginó que podría echar a su propia hija y ni siquiera había nacido.
Tampoco pensó que su padre podría echarlos a él o a su hermano o dejarlos por su cuenta.
Eso no hace un padre. O una madre.
-Hijo, no te preocupes por esto ahora. Sólo te avisamos para que sepas, no creo que ella pregunte por ellos ahora.
-Quizás no ahora, pero ¿después? Papá, ¿cómo le voy a decir esto? ¿Qué sus propios padres no la quieren ver más? -Sasuke agachó la cabeza entre las piernas, sujetándose el pelo.
Es como si volviera a tener que manejar una complicación tras otra y no se acababan, y siempre la afectada era Sakura.
Lo que él más quería proteger.
-Oye, tranquilo. -el acarició la espalda.- No te pongas más peso encima. Ahora concéntrate en ella y en el parto. Esto, lo resolveremos después. Ya te lo dije antes Sasuke, no puedes hacerlo todo tú solo, y Sakura sabe que somos su familia. Nadie la dejará sola.-
Sasuke volvió a sentarse derecho, cerrando los ojos y suspirando.
Era gracioso, parecía que hacía los mismos ejercicios de respiración de su esposa en labor de parto.
Una cosa a la vez, pensó.
-Gracias, papá. Ya veremos esto después. Debería volver con ella o va a matarme.-
-¿Cómo está?
Sasuke no sabía qué decir. Sólo alzó los hombros.
-No lo sé… me siento tan inútil, ella está cargando todo y soportando todo.
Su padre le sonrió.
-Las mujeres son algo increíble, ¿verdad?
Él sólo asintió débilmente a su padre.
-¿Sasuke? Justo venía a revisar a Sakura. -Una voz femenina lo llamó. Era la doctora.
Él se paró rápido de la silla. -Gracias a Dios. -murmuró.
La doctora entró al cuarto y sólo la siguió, volviendo a colocarse al lado de su adolorido amor.
Su madre le sonrió cuando entró a la habitación.
-Esperaré afuera. -dijo y salió.
Sasuke asintió.
El volvió a tomarle la mano y besarle la frente, era lo único que podía hacer.
-Tres minutos y veintisiete segundos. -le dijo mientras respiraba.
-¿Cómo?-
-Tardaste tres minutos y veintisiete segundos. -le dijo sonriendo.
Sasuke sonrío. -¿Ves? Hasta me sobró tiempo.
Sakura estaba por hablar, pero sólo volvió a gemir de dolor ante otra contracción.
-Tranquila... tranquila.- eran sus débiles intentos de calmarla.
-Bien Sakura, vamos a ver que tal vas. ¿De acuerdo?
Ella asintió. -Por favor. -rogó.
A Sasuke le daba un poco de impresión ver como la doctora revisaba el canal vaginal de su esposa, así que sólo la miraba a la cara.
-Eres tan hermosa, ¿lo sabías?
Sakura hizo un débil puchero. -Mentiroso. Estoy horrible y asquerosa.
-La bata de hospital te queda preciosa.
-Que tonto.-
Ambos se miraban el uno al otro.
Debían ser fuertes, debian superar esto.
Sakura rompió esta conexión que habían formado al ver como la doctora miraba con el ceño fruncido el reloj y la carpeta médica de ella.
-¿Qué pasa?- preguntó ella inquieta, tratando de incorporarse un poco. Sasuke la ayudó sosteniéndola con su brazo en la espalda.
-Se detuvo.- ella dijo.
-¿Qué?- le preguntó.
Por favor Dios, que todo esté bien.
-La dilatación se detuvo.- ella dijo mientras escribía en la carpeta médica de ella y los miró a ambos.
-Pero tengo las contracciones.- ella dijo respirando agitada.
-Lo sé linda, y esto a veces sabe pasar. Haremos esto, le voy a administrar la anestesia porque necesitamos esperar más, y ya sé que estás cansada.
-Okey.- suspiró una Sakura resignada.
-¿Esto es algo malo?- él no entendía nada.
La doctora negó con la cabeza.
-Es solo un contratiempo. Vamos a ir viendo y vamos a tratar de inducir el parto, pero si no, sólo por si acaso, Sakura, necesito que te hagas la idea de una cesárea.
Sakura lanza un quejido exhausto apoyando su cabeza en el hombro de su amado.
-Trata de estar tranquila, ¿si? Voy a llamar al enfermero.- dijo la médica y salió del cuarto para darles privacidad.
Como Sasuke sostenía la espalda de Sakura con su único brazo, solo pudo apoyar suavemente su mejilla sobre la cabeza de ella.
-Sasuke-kun… tengo miedo… solo quiero que ella esté sana.-
Si, él también quería eso.
-Tranquila, va a estar todo bien.- le dijo sin creerse sus propias palabras.
Después que el enfermero -bajo la inspeccionante mirada de Sasuke- anestesiara a Sakura, y la anestesia le hiciera efecto, ella se calmó un poco.
-¿Estás mejor?- le preguntó. Esta vez estaba sentado, al lado de su cama, sosteniendo su mano.
Ella asintió. -Todavia duele, pero entre esto y la nada, prefiero mil veces esto. -le sonrió- ¿Cómo estás tú?
Sasuke río incrédulo.
-¿Yo? No te preocupes por mí. Tu eres la que se está llevando la peor parte.
-Estoy bien, además tenemos que esperar todavía. Quiero saber de tu pierna.
Sasuke se había olvidado de la pierna, él había salido y entrado de la habitación como si nada.
-Creo que la adrenalina y los nervios me hicieron olvidar de la pierna.
Ella sonrió. -Supongo que estás bien entonces.
El asintió. -¿Sabes qué más? Dijo que quizás deba usar lentes.
Sakura levantó las cejas sorprendida. -¿En serio?
El asintió de nuevo.
-Eso es bueno, siempre me atrajeron los hombres con lentes.
Sasuke levantó una ceja. -¿Ah si? ¿Y porque yo no sabía eso?
Ella cerró los ojos, dándole una sonrisa de suficiencia. -Era un pequeño secreto mío.
Él negó con la cabeza. -Eres tan molesta.- dijo besando sus labios.
-Oye- dijo ella cuando se separaron. -Estaba pensando… sé que mis padres no te caen bien y que no hemos hablado en mucho, tal vez demasiado tiempo, pero tal vez deberia avisarles, ¿no? Digo, es su nieta también y son mi padres.
Carajo, no.
No ahora.
No podría decirle lo que sus padres habían dicho de ella, no ahora.
No antes de lo que se venía.
Ella necesitaba estar lo más fuerte posible, tanto física como mentalmente.
Él ya la había lastimado una vez, le había prometido algo que no sabía si iba a ser verdad y ahora debía decirle que su familia no la quería ni ver.
Su familia no. Sus padres.
Su familia eran él y la pequeña Sarada.
Se tomó un momento para dudar y cuando estaba por hablar, Sakura bostezo.
Él lo tomó como una salida.
-¿Por qué no duermes un rato? La doctora dijo que eso ayudaría, todavía tenemos que esperar. Después hablamos.
Ella asintió mientras se acomodaba dejándole la mano libre, la anestesia le hizo efecto rápido.
-¿No te vas ir verdad?-
Sasuke negó con la cabeza.
-No me pienso mover de aquí. Ahora descansa.
-Te amo. -dijo susurró casi dormida.
-Yo tambien.-
Sasuke esperó a ver como el pecho de Sakura subía y bajaba uniformemente, para dejarse caer rendido en la silla.
En el momento en que la doctora mencionó la palabra contratiempo, sabía que las cosas iban a andar mal. Se culpó a sí mismo por haber hablado antes de tiempo, pero ¿que podía hacer? ¿Decirle a su amor que no sabía si las cosas iban a andar bien?
No había forma de que hiciera eso.
No era experto, pero sabía a grandes rasgos en que consiste una cesárea, abrirle el abdomen a Sakura para sacar a la bebé, en vez del parto normal.
No le gustaba para nada la idea.
Aunque Sasuke no creía en Dios, se encontró a si mismo rogando varias veces.
Esperaba -como su padre decía- que lo que fuera que existiese, que cualquier cosa divina o sagrada, ayudaran a traer a esta bebe sana a este mundo.
Él levantó la mano para acariciarle la cabeza a Sakura. Ella era tan buena persona, Sasuke la consideraba un ángel en su vida,y lo amaba tanto.
No era la primera vez que Sasuke pensaba que ella merecía algo mejor en su vida, un mejor esposo, un mejor compañero, un mejor hogar, una mejor vida.
Le daba todo lo que podía y aun así, no sentía que le daba lo suficiente.
Él apoyó su mano en su panza acariciándola y se inclinó para darle un beso y apoyar su frente.
-Sé que estás muy cómoda ahí, pero ya es hora de que salgas. Mami y papi te quieren conocer, porque te aman mucho.- estaba susurrando- Tu mamá es muy hermosa y muy buena, y está haciendo todo su esfuerzo para que estés bien. -una lágrima se derramó por su mejilla.- Por favor, por favor, por favor, necesito que nazcas bien, necesito que nazcas sana, te prometo que daré todo de mi para darte una buena vida y que seas feliz. Te amo con toda mi alma, así que por favor, ¿podrías hacer esto por tu papi? ¿Y por tu mami? Porque las necesito a mi ambas conmigo. ¿Por favor?- pidió con un tono acongojado.
Cuando las lágrimas empezaron a salir en cantidad, él solo se tapó la boca y la nariz con su mano, para poder llorar sin despertar a Sakura.
