Sasuke estaba abrazando a Sakura por detrás en la cama, cuando ella se removió, dándose la vuelta la para verlo.
-Hola.-
-Hola.-
Sakura miró la ventana de su cuarto y se dio que todavia era de noche. -Por qué estas despierto? Todavía es de noche.
Él solo negó con la cabeza quitándole importancia. -Estaba pensando.
Ella se acomodo, escondiéndose bajo las colchas junto a él, porque afuera se sentía el frío. -Estas muy somnoliento hoy, ¿estás bien?
-Estoy bien.- dijo, colocandose encima de ella, su pelo negro rozaba el rostro de ella.
Él bajó su boca hacia el cuello de ella, para comenzar a besarlo.
-Oye.- dijo ella, comenzando a acalorarse.-
-¿Mmm?
-E-Estaba pensando que, ¿mañana podríamos buscar a Sarada y buscar algo de comer en el centro comercial? Podríamos decirle a tu hermano o a tus padres que vengan a comer también.
El asintió en el cuello de ella. -Okay. Ahora bésame.- dijo y la beso de golpe. También bajo su mano para comenzar a masturbarla. Ella empezó a gemir más rápido, abriendo más de piernas y agarrando del cabello de él.
A Sasuke le encantaba tocarla así.
Él le insertó dos dedos, curvados de la forma en que a ella le gustaba. Sasuke- kun!- ella gritó.
Á él también le gustaba cuando la hacia gritar. Lo hacía cada vez que podia.
Él continuó asi, hasta que ella empezó a quejarse más y más, así que sacó sus dedos y empezó a frotarla con la palma completa. Sakura se vino tan fuerte, pegando su frente con la de él, tirando de su pelo, gritando y jadeando en su boca.
Ella abrio sus ojos nublosos para ver sus intensos ojos negros, oservandola como si fuera algo de comer.
Sakura, todavía sujeta del cabello de Sasuke, se sentó a horcadas sobre él, atrayéndolo hacia ella y besándolo. Sasuke la apretó contra él, estrujando el trasero.
-Montame.- él pidió.
Ella asintió muy rápido.
-¿En qué piensas? -Él le preguntó mientras la preparaban en el quirófano.
La dilatación nunca ocurrió, esperaron lo más que pudieron pero ya debían sacar a la bebé Sarada, para que no estuvieran en peligro, ni ella ni Sakura.
Así que ahora en vez de estar en la sala de partos, estaban bajo el foco de la sala de operaciones.
Sakura le hizo señas para que se acercara así le hablaba al oído. Él lo hizo.
-Deberiamos tener sexo contigo vestido asi.- ella susurro sonriendo.
A Sasuke le pareció que estaba de más preguntarle si iba a entrar al quirófano con ella.
Era lo más obvio del mundo.
Lo que no le pareció un extra, era cuando le dijeron que obligatoriamente debía usar una bata, un gorro para el cabello y un tapabocas. También lo esterilizaron.
Él sonrió ante el comentario de Sakura, aunque ella no podía ver su sonrisa. -Creo que la anestesia te está afectando demasiado.- dijo apoyando su frente en la de ella.
Sakura levantó sus manos para sostener la cabeza de Sasuke contra la de ella un poco más.
-Tengo miedo.- susurro con los ojos cerrados.
-Estoy aqui.- le contestó susurrando también.
Había colocado una cortina justo donde terminaba el pecho de Sakura, para que no le diera impresión la cirugía.
-Vamos a empezar. ¿Lista, Sakura?- le preguntó la doctora detrás de la cortina.
Si bien él tenía mucho miedo, tanto la médica, como su propio doctor -al que llamó-, e incluso sus padres, lo instruyeron lo más que pudieron, tratando de convencerlo y de calmarlo.
Ya no había otra opción.
Sasuke tomó la mano de ella y ella lo miró.
El asintió.
Quizás era el último apoyo que necesitaba.
Sakura dirigió su mirada a la doctora. -Estoy lista.
-¿Estas lista?- le preguntó a su esposa que se estaba viendo al espejo.
-¿Crees que el pelo corto me hace más linda o más fea? ¿Más joven o más vieja?-
Sasuke la miró confundido. - ¿Y eso a que viene ahora? Te pregunte que si estabas lista.
-Tú te pones cada vez más ardiente, necesito seguirte el ritmo, Sasuke-kun.
Él solo se rió. -¿Soy ardiente?
Ella volteo a verse al espejo con el ceño fruncido. -No finjas. Tu sabes que eres guapo.- admitió algo sonrojada.
Sasuke se colocó al lado de ella, tomándola de la cintura para darla vuelta y besarla sin advertencia alguna.
Algunas personas hablaban de cómo ellos habían estado juntos desde la secundaria, desde los quince años fueron el primer amor del otro y aun así, a sus treinta y dos, siguen juntos y enamorados.
A Sasuke no le parecía raro, él solo encontró a Sakura y se enamoró de ella y ella de él. Listo.
Le parecía más raro aquellas personas que cambian de pareja o se casan y se divorcian a cada rato.
No todos tienen nuestra suerte, pensó.
-Todo te queda hermoso, porque eres hermosa. Eres lo más bonito que tengo. Lo más bonito que mis ojos pueden ver. - le dijo mientras le acariciaba los labios con el pulgar después de besarla.
Ella se sonrojó sonriendo y él la abrazó mientras veía la imagen de ambos en el espejo.
Habían cambiado y crecido demasiado.
Ya no eran los jóvenes de dieciocho años que decidieron enfrentar al mundo y traer una bebé, sin saber nada.
Sasuke también pensó que todo el dolor y el sufrimiento que pasaron, los hizo madurar y apreciar lo que tenían.
-Estoy lista.- dijo su esposa, rodeándolo con los brazos.
-¿Le avisaste que veníamos?- preguntó Sasuke en lo que frenaba el auto en la casa de la amiga de Sarada que todavía no recordaba el nombre.
Ella asintió. -Me puso que ya salia.- dijo mientras guardaba su teléfono en su cartera.
-Hey.- lo llamó tomándolo de la mano.
Sasuke la miro. -La pase muy bien anoche. Gracias.- dijo algo sonrojada.
Él sólo le sonrió y levantó su mano para besarla. -¿Sólo no dejemos pasar tanto tiempo, si?
Sakura rio. -Okey.- ella retiró su mano para acomodarse la alianza de casamiento.
Sasuke volvió a estirarse la espalda en el asiento cuando vio a su hija saliendo de la casa de adentro y saludandolos con la mano.
Ella se estaba despidiendo de la otra niña y de la madre.
Ambos padres respondieron el saludo. -¿Cómo es el nombre de la amiga?- le pregunto a Sakura.
-Choucho.- respondió.
-¿Qué clase de nombre es ese?
-¡Sasuke-kun!- lo reprendió Sakura. -Callate, que ahí viene Sarada. ¡Hola mi amor!
Sarada estaba abriendo la puerta trasera del auto, metiendo su mochila y entrando. -¡Hola!- dijo cerrando la puerta.
Sarada se inclinó hacia adelante, sujetándose de los asientos delanteros para darles un beso a cada uno.
-Doble.- dijo su padre señalando la mejilla. Sarada lanzó un quejido dándole dos besos a su padre.
-Triple.- dijo su madre, por pura envidia.
-Ay, vamos.- dijo ella dándole tres besos a su madre.
Finalmente, pudo tirarse en el asiento trasero.
-¿Cómo te fue?- pregunto Sakura.
-¡Bien! La pasamos lindo… -Sarada dejó la frase sin terminar, porque se quitó los lentes para masajear la sien.
Ella tenía una expresión de dolor en el rostro.
Sakura la vio preocupada. -¿Qué pasa cielo?
-Me molesta la vista y la cabeza.
-Mañana vamos a ir al oftalmólogo. Ya deben tener listos tus lentes nuevos.- dijo Sasuke en lo que miraba el espejo retrovisor para entrar en circulación.
-Esta bien. -dijo ella.
Sarada les estaba comentando de las actividades que hicieron en su pijamada, cuando paulatinamente empezó a quedarse dormida.
-No debe haber dormido nada anoche.-
-Quizás deberíamos ir a casa. Y ordenamos algo directamente.-
Sasuke asintió con la cabeza.
Sakura entró en su departamento cargando la mochila de Sarada, mientras que, Sasuke la seguía cargando a la propia Sarada dormida en su hombro.
-La llevaré a su cama.- le dijo a su esposa.
Sakura asintió. -Después voy a verla.-
La puerta del dormitorio de Sarada, había quedado abierta desde ayer, así que Sasuke sólo la empujó con el pie. La recostó con cuidado en la cama, sacandole las sandalias que ella usaba.
Tambien le saco los lentes también y la cubrió con las mantas de su cama.
Sasuke la observó un rato, acariciándole el cabello. Ella podria tener el pelo y los ojos negros como él, pero tenia la hermosa cara de Sakura.
Sin los lentes, recordaba como era de pequeña, era tan chiquita, y tan inocente.
Si pudiera guardarla en una caja de cristal, probablemente lo haría.
-Papá.- susurró ella dormida.
-Estamos en casa. Vuelve a dormir.-
-No gaste el dinero que me diste. Esta en mi mochila si lo quieres.-
Sasuke sonrió. -Quedatelo. Guárdalo.- él también susurraba..
-¿Papá?- Sarada preguntó de nuevo.
-¿Qué pasa?-
-¿Estás molesto?-
Sasuke alzó una ceja confundido. -¿Por qué?
-Porque no estuve mucho en casa.
Sasuke asintió entendiendo. -No estoy molesto, es solo que no me gusta que estés mucho tiempo fuera de casa.
-Los papás de Chouchou se van a separar y ella estaba tan triste, no quería dejarla sola, lo siento.
Sasuke sonrió y bajó su rostro para besar la frente de su hija.
Eran estas pequeñas acciones, en las que se sentía orgulloso de la buena persona que era Sarada y que, dentro de todo, hacía un buen trabajo como padre.
-Eres una buena amiga.-
-Papá, ¿tú amas a mamá?- Sasuke había presentido a donde iba esta conversación.
-Sarada, no me voy a separar de tu mama. La amo mucho.
-Eso ya lo sé.
-Entonces, ¿por qué lo preguntas?
-Porque cuando ves a mamá los ojos te brillan, pero cuando me ves a mi, veo tristeza.
Sasuke dejó de acariciarle, quedándose estático.
Él la miró con el ceño fruncido.
-¿Tristeza?
-Cómo en los ojos de la mamá de Choucho. ¿Te vas a separar de mi? ¿Me vas a dejar?
Sasuke no podía creer como su hija de trece años podría pensar esas cosas.
-Oye.- él tomó suavemente los lados de su cara, aunque sus grandes manos abarcaban ambos lados de su cabeza.
-Tú eres mi hija, tú eres lo más preciado que tengo, eres todo en mi vida. Eres mi razón de ser, Sarada. Te amo. Nunca, nunca, nunca podría alejarme de tí.-
Sarada tenía los ojos aguados. -Entonces, ¿por qué tristeza, papi?
Sasuke sentía que el corazón se le encogia un poquito cada vez que ella lo llamaba "papi".
-Porque… - no concibo la idea de que crezcas Sarada. -el le confesó.
No había estado teniendo todas remembranzas del pasado el día de hoy por nada.
Había algo que necesitaba sacar, y Sarada, no solo era la causa, también fue el detonante.
Las lagrimas caían por sus mejillas.
-Porque tú mamá y yo nos esforzamos tanto para poder tenerte, y tu sigues creciendo y creciendo…. Y me duele, me duele no pasar tanto tiempo contigo y que cuando me de cuenta, ya tengas veinticinco o nose y dejes de ser mi bebé. Te amo, te amo tanto, no sabes cuanto deseo que te quedes asi, que no crezcas más y mantenerte asi conmigo para siempre. - Sasuke se tapó los ojos con su mano, él no podía controlar las lágrimas que no paraban de salir
-Papi…- dijo ella también llorando, ver a su papa llorar la ponía muy triste.
Ella se sentó para abrazarlo y Sasuke la atrajo consigo, sujetándola de la cabeza.
-Te amo papá, con todo mi corazón.-
-Mi niña hermosa.-le dio un beso en la frente meintras le acariciaba el cabello de la nuca.
Sakura, había escuchado todo, al lado de la puerta. Ella también había llorado en silencio al escuchar el dolor de Sasuke, que ella también compartia.
Ella se fue al baño a lavarse la cara y cambiarse la ropa.
Cuando volvió, entró despacio al cuatro de Sarada, para encontrar a su hija y a su esposo, profundamente dormidos.
Sakura sonrió ante la tierna imagen y estaba por taparlos a ambos, cuando una mano gruesa le detuvo.
-Lo lamento.- susurró ella a su amado.
-Ven.- le dijo él con los ojos todavía rojos e hinchados.
Ella dudo que pudieran entrar tres en la cama de Sarada, pero él atrajo a su hija hacia él, haciendo espacio.
Una vez que Sakura entró lo más cuidadosa posible, abrazó de la cintura a Sarada, que quedó entre medio de los dos.
Ya apoyada en la almohada, con la otra mano estiró su mano para limpiar los ojos de su esposo con su pulgar.
Él le sonrió melancólicamente.
-Tu dolor también es el mío.- le susurro muy bajito.
-Lo lamento.-
-No lo hagas. No lo cargues tú solo. Apoyate en mi.-
Sasuke solo la miraba a los ojos.
-Tengo que superarlo.-
-Lo haremos juntos.- le respondió muy bajito ella.
-Me duele.-
-No puedes controlar todo, cielo. Además, la tuvimos muy jóvenes, era inevitable apegarnos tanto.
-Eres fuerte. -Sakura era el pilar en que se apoyaba.
-No lo soy. Pero quiero que te apoyes en mi.-
-Siempre estas ahi para mi.-
-Por que te amo.-
-Yo te amo a ti.-
-Esto es lo que hacemos cielo, nos apoyamos el uno al otro, Sarada, tu brazo, el parto, el día a día, y ahora, aceptar que ella está creciendo. Nos apoyamos, hasta que sanemos. ¿Está bien?-
Sasuke cerró los ojos con expresión de dolor, asintiendo.
-Dejalo salir, Sasuke-kun. Esta bien.-
Sasuke finalmente dejó salir -lo que él esperaba que fueran- las últimas lágrimas, abrazando más a Sarada y descansando su cabeza sobre la de ella.
Sakura también se aferró más a su hija, juntando su cabeza con la de él.
-Estamos aquí. Tu familia está aquí para ti. Estamos juntos- le susurró.
