Un joven Sasuke estaba durmiendo plácidamente, cuando sintió que unas pequeñas manitos le golpeaban la cara, a lo que él solo arrugó el rostro.
-¡Pa-pi!- escucho la voz de su bebé. Poco a poco fue abriendo los ojos.
-¿Qué hace esta pequeña intrusa en mi cama?- dijo bromista mientras tomaba a la pequeña Sarada para colocarla en su pecho mientras ella reía.
Era verano, por lo que Sasuke solo estaba pantalón corto y Sarada en pañales.
Sarada empezó a babosear su mejilla y lazar grititos agudos.
Él solo reía ante los reflejos graciosos de la bebé.
-Se despertó llorando y creo que te extrañaba o quería venir contigo.- dijo una Sakura en musculosa y ropa interior.
Ese verano hacia demasiado calor y no podian prender el aire acondicionado por la bebé.
-¿Si?- le pregunto alejando de su mejilla, para ahora darle un beso en una de las suyas.
Sarada tenía unas mejillas muy gorditas y suaves, y tanto Sasuke como Sakura amaban besarlas. -¿Extrañabas a papi?-
-¡Pa-pi! ¡Pa- pi!- ella balbuceó golpeándole el pecho con sus pequeñas manos.
Sakura sonrio.
-Dentro de un rato le va a dar hambre, le voy a preparar un biberón. Te la dejo.-
-Está bien.- dijo mientras acariciaba la espalda de su pequeña hija, que se había recostado en su pecho. La escuchó bostezar.
-¿Así que despiertas a tu madre para que te traiga aquí y después vuelves a dormir? Quien lo diria, mi propia hija.-
Sasuke negaba con la cabeza ante el capricho de Sarada.
-Pero esta bien. Papá también te extrañaba.- admitió.
El podía ver la espalda de su bebe subir y bajar, se había dormido al instante. Sasuke se quedó quieto.
No quería moverse y que la bebe se despertaba y empezara a moverse sola.
-¿Te aplasta? -preguntó Sakura entrando al cuarto.
-No, pero ponla en el colchón, asi se va a estar más cómoda.- Sakura hizo lo que su amor le pidió.
La pequeña bebe dormía inflando su pancita con los brazos entendidos.
Sasuke se recostó de lado, bloqueando el borde derecho y. Sakura lo hizo del izquierdo.
Generalmente dormían así y la cuna de Sarada estaba allí en su dormitorio.
-Dejé la fórmula en la cocina ya lista, por las dudas. -indicó, semi dormida.
-Esta bien, duerme un rato, todavía es temprano.
Sakura sonrío.
-¿Verdad que es hermosa?
-Si lo es.
Sasuke le acarició el pequeño bracito y su mano, a lo que la pequeña Sarada tomó uno de sus dedos con su manito.
-Quiero que nos quedemos asi para siempre.
-¿Para siempre?
Sasuke asintió.
-Estamos los tres juntos ahora. -dijo mientras acariciaba el pelo de su hija, cerrando los ojos para dormirse.
Sasuke observó cómo su hija y su esposa dormían, pensando en lo afortunado que había sido de tener a su pequeña familia.
La bebe todavía no le soltaba el dedo, así que junto su cabeza con la cabecita de ella.
-Te amo Sarada.- le susurró, para volver a dormirse.
