María, María

(estas palabras son para tí)

Song by: Hwa-sa Fic by: Vicky Yun Kamiya

yogeul hado meogeo chehaesseo hado / Comí tanto odio que tengo indigestión

seoreowodo eojjeogesseo I do / Aunque me moleste, ¿qué puedo hacer? Lo hago

modudeul miwohaneura aesseossne / Todos hicieron un buen trabajo odiándome

nal muneotteurimyeon babi doena / Si logran derribarme, ¿estarán satisfechos?

María Antonieta se abanicaba el insoportable calor de julio, recostada sobre un amplio diván, sin ánimos de bajar al salón principal. A pesar de que era su obligación como delfina de Francia, la idea de tener que ir a enfrentarse a sus detractores cara a cara hacían que su presión disminuyese al suelo entre tanto encaje y volados.

Por un lado tenía a las hermanas de Louis, que no hacían más que encontrarle sus defectos austríacos. Constantes debates sobre sus rasgos habsburgos, sus modales simples, su mal francés… ¡Y cómo olvidar a la principal de todas sus enemigas: madame Du Barry! Aquella mujer vulgar y ridícula que se dio el lujo de intentar que ella se rebajase a su nivel, sólo por ser la favorita del rey.

Y por supuesto, todos los nobles de la corte se plegaron a ellas, tratando de lograr algún favor en Versailles. Obsecuentes que podían cambiar de lealtad en cualquier momento, si los vientos favoreciesen a alguien más.

oerowoseo eotteokhae / Estoy tan sola

miummajeo samkyeosseo / Que incluso me he tragado el odio

hwanael himdo eopseo / Ni siquiera tengo energía para enfadarme

yeoyudo eopsgo / Tampoco tengo tiempo

mwo geuri anikkowa / ¿Qué les hace tan infeliz?

gadeon gil geunyang ga / Son tan desagradables, sólo sigan su camino

waedeul geurae seoreopge / ¿Por qué hacen esto? Me disgusta

Desde que había llegado a Versailles, toda la vida de María cambió radicalmente. Tuvo que cambiar la sencillez de sus paseos campestres y sus almuerzos íntimos por el exceso de etiqueta de la corte, que no dejaba nada al azar. No había un sólo minuto del día que estuviese destinado a algo que realmente le gustase hacer, todo era obligaciones protocolares. Y por supuesto eso debía ser acompañado de los más ostentosos vestidos, las más caras joyas y los más extraños perfumes, que parecía ser un símbolo de poder tan grande como la misma corona. Un simple error y sería la comidilla de todos.

—¿Su alteza, por qué no quiere ir al baile? —preguntó Oscar de Jarjayes, mientras las damas armaban la vaporosa falda de lo que sería el vestido de la delfina—. ¿No le gusta la música? Ese rostro triste no es propio de usted.

La muchacha observó a Oscar, quien era prácticamente su única amiga sincera, con ojos casi llorosos de rabia. La jefa de la guardia real era tan diferente a todos aquellos patéticos cortesanos. ¿Hasta dónde pensaban seguir con aquellas tonterías? ¿No se daban cuenta que sus murmuraciones por lo bajo, sus miradas mal disimuladas, le hacían daño?

—Oscar, ¿por qué tengo que hacer esto? —repreguntó la joven delfina—. ¿Acaso no bastó con las disculpas que le ofrecí a esa horrible mujer? ¿Hasta cuándo van a seguir hablando de mí?

María, María, neol wihan mariya / María, María, estas palabras son para ti

bichnaneun bamiya / Es una noche brillante

neol goerophijima / No te tortures

o María neol wihan mariya / Oh, María, estas palabras son para ti

mwo hareo adeungbadeunghae / ¿Por qué te esfuerzas tanto?

imi areumdaunde / Ya eres hermosa

—Su Alteza, —la joven militar se arrodilló junto a ella. —Usted es la mujer más importante de la corte en estos momentos, y eso no cambiará con el tiempo. Déjelos que hablen, es lo único que pueden hacer. Pero no debe dejar que eso le afecte. Sé que estos últimos tiempos han sido difíciles. Fueron muchos cambios y vendrán otros más. Necesita por usted misma y por los demás, mantenerse serena y no olvidar sus principios.

—Lo intento, Oscar. Pero yo…

La guardiana le entrega una rosa blanca que llevaba en la solapa de su traje y se la entrega a su delfina.

—Mire esta flor. Es sin duda hermosa, ¿verdad? Crece feliz en los jardines de Versailles sin preocuparse por cómo se verán las otras rosas, o qué dirán los transeúntes al pasar. Cuando se sienta triste, o dude de sí misma, piensa en esta rosa blanca. Estos momentos difíciles pasarán y todo encontrará su equilibrio más tarde o temprano. Y no olvide que la verdadera belleza viene del corazón.

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) neol wihan mariya / (Sí) estas palabras son para ti

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) areumdawo María / (Sí) eres hermosa María

—Oscar… —suspiró la jovencita—. No sé qué haría si no te tuviera a mi lado. Si te pidiera que bailaras en el salón conmigo, ¿lo harías? Me daría valor saber que me acompañas.

—Claro que sí. Mi deber y mi deseo es estar a su lado por siempre —respondió la joven militar, llevando su puño al pecho como prueba de su sincero juramento.

Las palabras de Oscar fueron genuinas, y eso le transmitió a María Antonieta la seguridad que estaba echando en falta.

No frame no fake / Sin filtros, sin engaños

jikkeun jikkeungeoryeo / Tengo un dolor de cabeza punzante

haneureun haneulsaek saneun ge da ppeonhae / El cielo es azul, la vida es estereotipada

naega gal gireun naega bakkuji mwo / Cambiaré el camino que tome, bien

wigineun gihoero da bakkuji mwo / Convertiré todas las crisis en oportunidades, bien

gudi uneun kkori bogo sipdamyeon / Si de verdad quieres verme llorar

yessda nunmul / Aquí están mis lágrimas

Finalmente, el rey murió y el esposo de María se convirtió en Luis XVI. A pesar de que nunca se había propuesto seriamente ser reina, María Antonieta decidió abrazar aquella vida en Francia, y verlo como su hogar. El día de su coronación el pueblo la ovacionó y elogió su tierna figura, más allá de cualquier frivolidad. A ellos no les importaban los modales o las sedas, sólo que su majestad tuviera un corazón caritativo y dedicado al pueblo.

La joven reina encontró en su nueva posición, la oportunidad de modificar aquellas cosas que antes le habían disgustado. Sin tener favoritas con las que competir, el mando de la corte pasó por entero a sus manos. Apenas pudo, se deshizo de la horrorosa Du Barry y de todos aquellos que la habían humillado, de modo indirecto o indirecto..

Cambió los códigos de vestimenta, por vestidos que fuesen mejor con su personalidad y le permitieran hacer sus actividades favoritas: caminar y bailar. Para los enormes bailes eligió vestidos como el grand habit de cour. Para los días al aire libre, vestidos blancos de gasa y de cintura más suelta que le diesen movilidad para poder jugar con sus pequeños hijos, a quienes amaba profundamente.

oerowoseo eotteokhae / Estoy tan sola

miummajeo samkyeosseo / Que incluso me he tragado el odio

hwanael himdo eopseo / Ni siquiera tengo energía para enfadarme

iyudo eopsgo / Tampoco tengo ninguna razón

maeumeul deoreophijima / No ensucies tu mente

tarakhagien ajik illeo / Es demasiado pronto para caer

Sin embargo, la vida en la corte era cada vez más solitaria cuanto más cerca del trono se estaba, y a María ya no le quedaban más posiciones por ascender. Su relación con su esposo era cordial, pero nunca se transformó en un apasionado amor. Distinguir a los afectos sinceros de los obsecuentes se tornó una tarea difícil. Es cierto que había personas que la querían sinceramente tales como la leal Oscar y su amado amigo, el Conde Fersen, capaz de salir en su auxilio cuando los necesitase. Pero también comenzaron a rodearla los aduladores, quienes mostraban una sonrisa frente a ella, pero por detrás desataron toda clase de comentarios maliciosos y falsos sobre ella y su conducta. Personas aprovechadas como madame de Polignac aparecieron en sus vidas, convirtiéndose más en una mala influencia y en un peligro que en una genuina ayuda.

Asfixiada de la etiqueta de castillo principal, María se refugió en las instalaciones del Petit Trianon, lejos de los chismosos que exageraron los alcances y consecuencias de su relación con Fersen. A pesar de que le molestaban, comenzó a no darle importancia. Al fin y al cabo, ella era la reina de Francia, después de Luis no había nadie más poderoso que ella. Preocuparse por rumores era preocuparse de nimiedades. Algo se decía por allí de que el pueblo estaba disconforme, que mientras los gastos de la corte aumentaban, el pueblo pasaba hambre. La popularidad de Maria comenzaba a caer peligrosamente, sobre todo después de lo sucedido con aquel infame collar. Pero para la reina, todos esos no eran más que murmullos lejanos mezclados con el ruido de las fiestas palaciegas.

Solamente Oscar veía lo peligroso que se estaba tornando esa situación.

María, María, neol wihan mariya / María, María, estas palabras son para ti

bichnaneun bamiya / Es una noche brillante

neol goerophijima / No te tortures

o María neol wihan mariya / Oh, María, estas palabras son para ti

mwo hareo adeungbadeunghae / ¿Por qué te esfuerzas tanto?

imi areumdaunde / Ya eres hermosa

María Antonieta bailaba sin parar en el salón de los espejos. Ahora siempre vestía con todo lo que le confeccionaba Rose Bertin, y era ella quien dictaba la moda. Las otras damas pedían hasta prestado para poder vestirse a la par, y se había tornado una competencia descarnada para ver quien llevaba el mejor atuendo. Lamentablemente, María cayó en el mismo juego del que había intentado huir años antes, al permitir esa situación. No era tan ilógica su reacción: en el fondo, seguía siendo una niña que deseaba ser amada.

Aquella noche en los jardines de Versailles, Oscar caminaba acompañada únicamente de las estrellas en el firmamento. Ya no podía soportar el frívolo espectáculo de la nobleza tratando de ganarse el favor de la reina sólo para su propio beneficio. María Antonieta cada vez escuchaba menos sus consejos, y se había creado cierta distancia entre ellas. Ahora ya no podían hablar como lo hacían antaño, solamente podía expresarle sus preocupaciones a las flores que la embriagaban con su esencia.

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) neol wihan mariya / (Sí) estas palabras son para ti

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) areumdawo María / (Sí) eres hermosa María

"Su majestad, usted no necesita todos estos lujos y ostentaciones. Yo sé que debajo de esas pesadas joyas, aún se esconde la muchacha de bello corazón que aquel día llegó a palacio a casarse con el delfín. Por favor, recapacite de su conducta, antes de que sea demasiado tarde."

Alrededor del estanque de Latona, las rosas florecían inocentes y espléndidas, ignorando la tormenta que se gestaba fuera de palacio.

María María / María, María

neol wihan mariya / Estas palabras son para ti

bichnaneun bamiya / Es una noche brillante

neol goerophijima / No te tortures

o María neol wihan mariya / Oh, María, estas palabras son para ti

mwo hareo adeungbadeunghae / ¿Por qué te esfuerzas tanto?

imi areumdaunde / Ya eres hermosa

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) neol wihan mariya / (Sí) estas palabras son para ti

(yeah) Oh na ah ah / (Sí) oh na ah ah

(yeah) areumdawo María / (Sí) eres hermosa, María

Enero del 2022

¡Hola a todos! Para quienes no me conocen soy Vicky Yun Kamiya, escritora vocacional y fangirl profesional, con uno de mis fandoms favoritos: "La Rosa de Versailles" o como se lo conoce en L.A.: "Lady Oscar". Esta historia la improvisé en poco tiempo (algo muy raro en mí) para la cadena de lectura de fandoms pequeños del grupo de FB "Club de lectura de Fanfiction", donde se hacen desafíos, consejos al cual están cordialmente invitad s a unirse. A pesar de que podía publicar algún viejo trabajo, no quise aburrir a todos con mis fics de 65k, así que esto ha sido el resultado algo a contrarreloj pero juzgo interesante.

Si bien la canción es un monólogo ya que María es el nombre bautismal (cristiano) de la cantante Hwasa —a quien amo desde que cantó en el OST de "The king: eternal monarch"—, el hecho de que se "se hable a sí misma" lo desplacé para que puedan intervenir dos personas; en este caso María Antonieta y Oscar. Me pareció una buena oportunidad con el guiño que da la canción para hablar sobre la superficialidad en el palacio, tema que afectó mucho a la pobre reina (entre otras cosas). Hace mucho que no escribo songfics (de hecho hace mucho que no escribo) así que espero no haber perdido la práctica.

Para quienes les interese saber más sobre la moda y la época les dejo este artículo: . /a/pasion-por-moda-era-María-antonieta_7192

Para aquellos que me sigan de otros fics de RoV y quieran saber sobre mí o los motivos de mi ausencia, pueden enviarme un mensaje, que les responderé personalmente. Y si les gustó comenten por aquí y dejen su review, recuerden que cada vez que no dejan review, Ikeda mata un personaje. También les presento mi cuenta de Ao3 dónde lentamente voy a ir subiendo versiones corregidas de mis trabajos, donde pueden buscarme como Vicky_Yun_Kamiya.

No quiero irme sin dedicarle este trabajo a mi amiga Rose Zoldyck (Sigel), por quién si no fuera su paciencia conmigo, no estaría haciendo esto en este momento. Considéralo un regalo que te impulse a poner el power que necesitan los tiempos que corren.

Abrazo a todos.

Vicky Yun Kamiya