En la Ciudad de México, año 2019.

En el mes de noviembre, entre las calles un chico cualquiera iba saliendo de una escuela y al salir se fue tal vez hacia su hogar, mientras el caminaba en la banqueta se notaba el ambiente a su alrededor siendo que se mostraba un barrio que para el chico era completamente normal, es impresionante como hay un ambiente de pobreza en ese lugar.

Siendo que en el lado izquierdo se encontraban algunos vendedores ambulantes ofreciendo muchas cosas como dulces, peluches, flores entre otras cosas que el chico simplemente ignoro; siguió adelante hasta dar vuelta en la esquina de una calle y en la otra esquina de esa misma calle se encontraban tres chicos con sudaderas de distintos colores.

Uno de ellos se percató del chico que venía hacia ellos y mostrando una sonrisa mientras se acercaba a él —Hmm... Oye ¿Por qué tardaste tanto? —dijo aquel chico en frente del otro.

—¡Ah! ¿Y qué? De todos modos ustedes siempre se quejan, yo si vengo a estudiar y no hacerme pato —el comentario del chico no pareció asentar bien al otro.

—¡Que payaso eres Alberto! —respondió el otro chico mencionando el nombre del chico que estaba frente suyo.

—Oigan ya dejen de hacerse babosos por un momento —hablo uno de los dos chicos que los estaban nada más observando.

—¿Qué quieres decir con eso Frederick? —comento el chico que estaba en frente de Alberto.

—Además creo que ya debemos de ir a ya saben dónde, ¿No es así Ramsés? —dijo el otro chico a lado de Frederick.

—Tienes toda la razón Isaac, bien no más porque tenemos prisa —comento aquel chico de nombre Ramsés.

Los cuatro se fueron juntos aquel lugar que estaban mencionando y ellos comenzaron una caminata bastante corta llegando a una zona que estaba obstruida por un enrejado.

—Volteen para que nadie nos vea —dijo Ramsés a sus amigos y estos voltearon para distintas direcciones tratando de observar a alguien que los estuviera viendo.

—¡Muy bien!, ¿Quién de ustedes se atreve pasar primero? —los demás se miraron y Ramsés al ver que nadie se decidía tomo una decisión.

—Que maricas, ¡Bien! Yo iré primero pero vigilen que no nos vean, la última vez casi nos lleva la patrulla —dijo Ramsés y comenzó a subir las rejas lográndolo exitosamente pasar al otro lado.

Después de estar en el otro lado, Ramsés voltea a ver a sus colegas.

—Córranle —dijo Ramsés molesto al ver la inaptitud de sus amigos.

—¿Quién va? ¿Tú o yo? —pregunto Alberto a Isaac.

—¿Yo?... Orale va –después de que se tomará la decisión Alberto empezó a subir las rejas logrando también con éxito pasar al otro lado.

Frederick e Isaac se vieron entre ambos.

—Entonces… ¿Vas o voy? —fue lo que Isaac le pregunto a Frederick—. ¡Aaggh! Ok… Voy yo —Isaac un poco molesto con Frederick decidió subirse las rejas para cruzar lográndolo al igual que Alberto y Ramsés.

Después de que los tres hayan pasado, tan solo queda aquel chico de nombre Frederick quien se le notaba su inseguridad —No creen… ¿Qué mejor lo intentemos mañana? —fue lo que sugirió Frederick, teniendo una actitud nerviosa.

—Frederick, apúrale de una vez o nos van a ver —dijo Alberto algo molesto con él.

—Vamos Fred —dijo Isaac más tranquilo para calmar a Frederick.

Así comenzó a subir las rejas con cuidado y al estar a punto de cruzar, Isaac se da cuenta de alguien asomándose y viendo que se trataba de una oficial —¡Oigan! —dijo Isaac muy espantado.

—¿Qué? —comento Ramsés.

—¡Miren! —dijo Isaac señalando a la oficial que estaba observándolos y llamando por su radio.

—No puede ser, ¡Apúrale Fred! —dijo Ramsés muy desesperado.

Frederick estaba ya en la cima de las rejas y rápidamente bajo ya estando con ellos, de inmediato se echaron a correr —¡Hey! —dijo la oficial que los estaba observando.

—¡Córranle, Córranle! —los cuatro llegaron a una casa hecha de ladrillos abandonada.

De inmediato Ramsés trato de abrir la puerta a empujones sin lograr abrirla —¡Verga! Está cerrada —dijo Ramsés maldiciendo.

En eso vio a su lado derecho, un trapo viejo tirado y al quitarlo se encontraba una llave de color amarillo, la levanta —He no que no, ese viejito si bien que creé que uno no se la sabe —fue lo que Ramsés comento al respecto a sus allegados y prosiguió en abrir la puerta.

Los cuatro de inmediato entraron y la cerraron rápidamente, el lugar que entraron estaba muy sucio y lleno de polvo, los muebles estaban podridos por la madera ya vieja y varias cosas tiradas al igual que rotas.

Ellos al ver entre la ventanas se percataron de que estaban algunos policías tratando de buscarlos —¿Estas segura que se fueron por aquí? —comento uno de los oficiales.

—¡Claro! Yo los vi que cruzaron las rejas —respondió la oficial —Mmm… Me parece que debiste haber visto mal —dijo el otro policía.

—Yo sé lo que vi —comento la oficial enfadada.

—Tranquila... Lo más probable es que se hayan escapado por ahí —dijo el primer oficial al ver una de las rejas rota y levantada.

—Supongo que sí —dijo la oficial, es así como ellos se van por ahí.

Los cuatro suspiraron del alivio —Por poco cabrón… —dijo Ramsés y en eso se acuerda de algo—. ¡Bien! Busquen las entrada rápido —comento Ramsés.

Así lo cuatro fueron al librero que está al lado izquierdo de ellos buscando algo mientras jalaban los libros —¿Cómo se le ocurre a un viejito un mecanismo de puerta así? —comento Frederick muy molesto y cansado.

—A uno con tres premios novels —complemento Alberto a Frederick.

En eso Isaac jala un libro siendo este de color morado, logrando sentir que este no se salía fácilmente —¡A Fuerzas! ¡Oigan la encontré! —exclamo Isaac a sus amigos.

—¡Eso es todo! Pinche Isaac —dijo Ramsés a Isaac mientras le ponía su mano en el hombro, de inmediato Isaac al jalar ese libro un poco más logró, hizo que el librero se comenzará a mover de lado derecho, este se movía un poco lento.

Al abrirse completamente, se mostraban unas escaleras que parecían guiar a un sótano bastante profundo.

Los cuatro comenzaron a bajarlas hasta llegar a un cuarto con varios artefactos tecnológicos, tubos de ensayo, un pizarrón que tenía varías notas a su alrededor, etc.

Los cuatro se detuvieron y Ramsés tosiendo de manera fingida comenta —Emm… ¿Doc? —Los nervios se comenzaron apoderar de los cuatro, notándose varías gotas de sudor que caían en cada uno de ellos.

—¿Estará durmiendo? —pregunto Isaac a los demás.

—¡Ja! Si lo que menos hace es dormir —respondió Alberto de manera sarcástica.

Ramsés al estar observando a su alrededor noto algo estaba cubierto por completo —Ah canijo… ¿Y esto? —fue lo que Ramsés comento mientras se acercaba aquel invento que estaba cubierto, este quiso quitar la sabana que lo cubría para verlo.

—Hey… ¿Qué haces? —pregunto Frederick con susurro a Ramsés y este volteó.

—¿Qué? —esta vez pregunto Ramsés a Frederick.

—No lo hagas, Ramsés —Frederick diciendo al querer de detener a su amigo.

—¿Qué tiene? —dijo Ramsés muy seguro de sí mismo.

—No se vaya a enojar —ahora fue Isaac quien comento aquello —Ah… Nada más voy a ver tantito —Ramsés trata de levantarlo más.

—¡Hey! —se escuchó una voz bastante imponente, de unas cortinas salió un hombre ya bastante mayor con una llave inglesa y con la intención de golpear a alguien, Ramsés se dio cuenta de aquello.

—Esperece Doc, ¡Soy Yo! —Ramsés dejo la sabana que volvió a tapar aquel invento que no pudo ver por el susto que se llevó, al igual que sus amigos.

—¿Eh?... ¡Oh! Eres tú Ramsés —así el doctor tras ver al chico en frente suyo le pregunta —¿Qué haces aquí?, por cierto —pregunto el doctor a Ramsés

—Ah… Cierto, usted nos mandó a llamar ¿No se acuerda del mensaje? —el doc se quedó reflexionando un poco mientras tiene su mano en su barbilla.

—Es cierto, casi lo estaba olvidando —el doc comento mientras se agarraba la parte trasera de su cabeza, sin ver a los demás prosiguió a hablar—. ¡Muy bien muchachos! Es momento de enseñarles esto —el doc levanto la sabana de su invento.

*imagen del subaru*

Este mostraba un auto, más específicamente un Subaru Impreza 22B STI de color azul —¿Un Subaru? —comento Frederick algo decepcionado.

—No solamente es un auto común muchacho, este auto fue modificado a un 75% desde ser más ágil, más resistente y sobre todo más veloz —los chicos por el comentario del doc mostraron su aprobación.

—Sabía que no solo se compró este auto por gusto —dijo Alberto con cierta seguridad.

—Pensé que lo haría también un cambió estético —comento Isaac al respecto.

—Es bellísimo doc —dijo Ramsés con un brillo en sus ojos.

—Eso era a lo que voy a mostrarles —el doc abrió el auto—. No solo fueron solamente esas pocas modificaciones.

Los chicos vieron que en donde estaba el volante habían varios botones —¡Wow! —dijeron los cuatro al mismo tiempo.

—Eso fue increíble, disculpe ¿Qué hace ese botón? —Frederick se acercó a presionar el botón de frente pero de inmediato recibió un ligero golpe en su mano por el doc.

—¡Auch! ¡Oiga! —Frederick se sobaba mientras veía al doc con desprecio.

—Perdóname chico pero ese botón no será presionado hasta que lleguemos al estacionamiento del centro comercial —exclamo el doc a los cuatro.

—Está bien, pero también no se pase —Frederick se estaba sobando su mano, mientras los demás se reían de él.

Más tarde…

El doc y los chicos, estaban afuera junto con el automóvil. Así el doc con su libreta en mano les comenta a ellos —Lo echaremos andar y veremos hasta donde es capaz de llegar este bebé —el doc acariciaba el frente del auto.

—Ramsés, tú serás el piloto por hoy —dijo el doc señalando a Ramses —Por supuesto doc —respondió Ramsés estando de acuerdo.

—Solamente iré por algunas cosas, no tardo —el doc se marchó al instante, en eso, los chicos se subieron al coche siendo que Ramsés era el único que estaba adelante porque los demás se fueron para los asiento de atrás.

Habían pasado algunos minutos, se mostraba el aburrimiento y el acaloramiento entre los cuatro —¡Dios! Voy al baño, ahorita regreso —Ramsés sale del auto.

—No más, no tardes —advirtió Isaac a Ramsés —Si —respondió él último, cerrando la puerta bruscamente.

Frederick al ver que nadie estaba delante, vio por curiosidad el volante observando los distintos botones pero sobre todo le llamaba mucho la atención aquel del centro, porque hace rato que intento presionarlo fue impedido por el doc que sin decir el porqué de no presionarlo.

Las ansías en Frederick eran notorias, vio que tanto Alberto como Isaac estaban distraídos en sus teléfonos, así que aprovecho esa ventaja y decidió acercarse para tocarlo con cuidado para no llamar la atención de sus amigos, al estar en frente de este y sin pensarlo dos veces lo presiona.

—¿Qué? —dijo Frederick mentalmente al notar que no paso, sin percatarse, Ramsés abrió la puerta y este al ver a Frederick a escasos centímetros del botón se enoja.

—¡¿Qué haces?! —Ramsés alzando la voz en contra de Frederick.

—Perdón, es que la mendiga curiosidad que me dio por tocarlo —dijo al tratar de defenderse —Wey, no sabes que nos pueden cagar si se entera.

De la nada el auto comienza a vibrar —¿¡Pero qué carajos!? —Ramsés grito y en el fondo estaba muy desesperado.

—¿¡Qué está pasando aquí!? —dijo Alberto alteradamente.

Es cuando el auto desaparece en un instante, es en eso cuando va llegando el doc y este nota que el auto ya no se encuentra —Ahh… ¿Para qué me molesto? —comento el doc decepcionado.

Ahora los cuatro se encuentran viajando en una especie de dimensión psicodélica mientras veían a su alrededor varías grietas en donde se veía varios mundos muy distintos a los suyos.

Ellos se quedarían en shock al ver que todos esos mundos son los mismos de series animadas que ellos veían de niños.

—Estos es… Extraño… —pensó Alberto.

—Nunca había imaginado al igual —pensó también Ramsés.

—¿Esto es real? —se preguntó mentalmente Frederick así mismo.

—Impresionante —fue lo que dijo en sus pensamientos Isaac.

Es cuando una nueva grieta, iluminada por un color blanco muy radiante se abre en frente de ellos.

—Oh dios… —comento Isaac.

Y está los termina por absorberlos.

A fueras del portal se daba presencia de una ciudad algo extensa.

Varias tiendas departamentales, edificios, casas comunes y sobre todo, un ambiente muy tranquilo.

Los pájaros conviviendo felizmente y cantando, en la pared de un callejón enrejado, de la nada unos chispazos comenzaron a crearse, al igual que unos rayos comenzaron a salir de manera alocada; un portal se abrió y de ahí salió nada más y nada menos, que el Subaru color azul.

—¡WAAAAAAAAHHHH! —esos fueron los gritos de los cinco que se encontraban en el vehículo y al caer en tierra firme.

Ramsés trato de controlarlo y logrando con éxito su cometido —¡Bien! ¡Lo logre! —comento el grandulón al tener estable el volante pero más pronto que nunca el auto hizo un sonido muy fuerte en donde se encontraba el motor, así como así un pequeño chispazo salió en el cofre levantándolo momentáneamente dejando al motor expuesto.

—¡Mmmmmmmmm!… —fue lo expresado por los cuatro, mostrando decepción por esa acción que hizo el vehículo. Al instante el auto comenzó a detenerse de manera lenta hasta detenerse —Dios… ¿Qué carajos fue eso? —comentó Frederick al respecto, mientras él se quejaba de dolor los demás estaban tratando de ver en ¿Dónde se encontraban?

Los cuatro salen del auto y miran a su alrededor quedando impresionados no solo por la arquitectura, sino por la paz y tranquilidad que se siente alrededor de dicho lugar —Sniff… ¡Dios! Esto es… Aire puro… —comento Alberto al respecto.

—¿Cómo es posible que exista un lugar así? —pregunto Isaac tanto así mismo como a sus demás amigos

—No parece ser nuestra ciudad o ¿Sí? —comentó Frederick muy confundido.

—Yo no creo que este lugar sea nuestra ciudad, esta se ve más bonita —respondió Ramsés a Isaac.

—No lo sé pero… Este lugar… Se me hace… Bastante extraño ¿No creen? —dijo Alberto.

Los demás se le quedaron asombrados —Ser o no ser, esa es la cuestión, debemos descubrir este mundo por nuestra propia cuenta o no ¿Chicos? —dice Frederick pero los demás se quedan pensativos.

Alberto después de reflexionarlo un poco, dice —Ahora que lo veo… Esta ciudad se ve muy hermosa, ¿Acaso habremos viajado a otra parte del mundo?

—Lo más probable sea eso —comentó Isaac.

Saber en dónde estaban le inquietaba a Alberto, hasta que vio un cartel que decía: "Inicio e inscripciones de clases a Canterlot High a partir del lunes, 13 de agosto del presente año, 2013".

—Creo que ya se en donde nos encontramos —comento Alberto tras haber leído aquel cartel.

Atrás de él, se veía que Ramsés va a confrontar a Frederick —¡Esto es tú culpa! —dijo Ramsés mientras empujaba a Frederick sin tanta fuerza.

—Oye… Yo no sabía que esto iba a pasar.

—Es que ¡No puede ser Frederick! ¿Has visto lo que ocasionaste? —el coraje de Ramsés cada vez se asomaba.

—Oye, él tiene razón, Ramsés. Ninguno de nosotros sabía que esto iba a pasar —comento Alberto al tratar de calmar a un ya molesto Ramsés.

El grandulón cae de rodillas al piso como si se estuviese rindiendo —¿Ahora qué tienes? pregunto Alberto sin interés alguno.

—¡Me va cargar la chingada! —exclamo el grandulón con una voz muy imponente que dejo sorprendidos a los demás.

—¿Por qué lo dices? —pregunto Alberto al grandulón.

—¡Nuestros padres nos van a matar! —contesto Ramsés altaneramente.

—Ay por favor, hasta crees, ellos ni siquiera saben que estamos aquí —dijo Alberto.

—Ustedes creen que el doc venga por nosotros —dijo Isaac.

Alberto mientras reposaba su mano izquierda en el Subaru y mirándolo dice —La verdad, no lo sé, pero por ahora es momento de buscar respuestas —después de decir eso, Alberto comenzó a caminar con dirección a la ciudad.

—Dios, nuestros padres no saben dónde estamos, no tenemos dinero y no sabemos porque carajos llegamos aquí específicamente —Ramsés golpea el suelo del enojo.

—Tengo una idea —dijo Alberto, llamando la atención de los demás —¿De qué se trata? —pregunto Ramsés con duda.

—Que les parece, si investigamos en alguna biblioteca de esta ciudad —propuso Alberto.

—¡Ja, ja, ja, ja! Oye Alberto, ¿Acaso no te has dado cuenta? Esta ciudad es un completo misterio para nosotros —dijo Frederick pesimistamente.

—Tiene razón, Alberto. No sabemos que nos enfrentamos al estar en esta ciudad —comento Isaac.

—Es verdad, pero es la única manera de saber en dónde nos encontramos —aclara Alberto, pero, en eso, una chica de cabello amarillo, con una sudadera de color gris y una falda color verde, pasaba por ahí.

Los chicos se sorprendieron de la presencia de dicha chica; no de manera deslumbrante o algo, sino porque tenía la piel del mismo color que su sudadera y sus pupilas eran del mismo color que su cabello pero estaban cruzadas.

La apariencia de esa chica les confirmaba algo, que no estaban en casa —¿La vieron? —pregunto Isaac atónito.

—Sí… —contesto Frederick con pavor.

—Lo que no entiendo, es… ¿Estamos en nuestro mundo? —dijo Alberto con una gota de sudor en su rostro—. Ahora que lo pienso, no creo que estemos en nuestro mundo como tal.

—¿¡Qué quieres decir con eso!? —pregunto Ramsés alterado.

Mucha gente pasa alrededor de ellos y la característica más notable de dicha gente, era que todos tenían un patrón de color distinto tanto en su piel como en su cabello.

—Tengo la ligera sospecha de que este no es nuestro mundo —contesto Alberto nerviosamente.

"Al parecer, estos chicos están en un lugar completamente distinto; sin embargo, no parece ser su mismo mundo. ¿Qué cosas vendrán para ellos?".

Continuara