—¿Cómo es posible que exista un lugar así? —pregunto Isaac tanto así mismo como a sus demás amigos.
Alberto puso su mano izquierda en su barbilla comenzando a pensar nuevamente y llega a varías conclusiones —Hmm… ¿Acaso esta "dimensión" estarán en alguna época en específico? —se preguntaba así mismo.
—Chicos, ahora que nos encontramos en otra dimensión, tendremos que iniciar desde cero (al menos por un tiempo) —comento Alberto mientras se subía al frente del coche para controlarlo.
—De acuerdo, empujen —dijo Alberto de manera desinteresada.
—Pero… ¿A dónde iremos? No conocemos nadie aquí —dijo Isaac bastante preocupado por la situación actual.
—Tienes razón, ¿Cómo no me di cuenta? —dijo Alberto al salir de inmediato del vehículo, todos se quedaron en un silencio incomodo hasta que Alberto se le prendió el foco—. Oigan y sí vamos a la biblioteca —propuso.
—¿Y para qué? —pregunto Frederick sarcástico.
—En la biblioteca siempre hay libros de historia y al saber que este lugar tiene varios lugares, dudo que no tengan una biblioteca como tal —dijo Alberto—. Además, tenemos que ocultar esto o sino alguien lo puede ver y robárselo.
—Odio admitirlo, pero tienes razón —comento Ramsés.
—Pero, ¿En dónde lo ocultaremos? —Alberto miro al auto y le pidió ayuda a los demás para guardar el motor en la cajuela, fue un poco difícil para los cuatro pero pudieron subirlo finalmente.
—De acuerdo, Ramsés sí quieres manéjalo —dijo Alberto y el grandulón acepto de inmediato al meterse al auto, así comenzaron a empujarlo.
Mientras iban empujando el auto, los cuatro observaron varios lugares de esa ciudad como lo son el centro comercial, varias tiendas de ropa, restaurantes entre otras cosas que se encontraban allí; después de un rato buscando un lugar, llegaron a un vecindario.
Observaron sino había algún escondite, hasta que observaron una pequeña casa abandonada que tenía el tamaño de una cochera, después de un ensayo y error lograron meter al auto sin que este se dañase en lo más mínimo —Fiu, creí que no lo lograríamos —comento Ramsés, mientras los demás le asienten.
—¡Muy bien!, vayamos a la biblioteca —dijo Alberto.
—Se nota que no te das cuenta —decía Frederick molesto—. Acaso, no te das cuenta que no conocemos aquí.
—Lo sé, pero mientras recorríamos varias partes de la ciudad, pude ver que había una biblioteca a un lado de un restaurante —explico Alberto. Así todos van hacia donde Alberto les va indicando.
A fueras de esta ciudad, un automóvil de color blanco se encontraba en la autopista que parece conectar con la entrada de esta ciudad de nombre Canterlot; dentro del coche se encontraba una familia de cuatro personas, dos padres y dos hijos.
—A veces me pregunto… ¿Por qué nos mudamos? —pregunta la hija mayor de los dos.
—Hija… Ya te lo había comentado desde hace unos meses, tú padre fue ascendido y como la empresa donde trabaja tu padre pose sus oficinas principales ahí, ahora trabajara en esta ciudad —comento la madre de la familia.
—Pero pude haberme quedado con mi hermano mayor y mi cuñada —contesto nuevamente la hija mayor.
—Era eso y quedarte como la niñera de tu sobrina —dijo la madre con tono sarcástico.
—Además, no es malo conocer nuevas caras, hija —comento el padre de la familia con un tono de voz confortante.
La chica no supo que contestarle a sus padres y sin decir nada, se quedó con los brazos cruzados con una mirada molesta a la ventana de su lado derecho, mientras en su lado izquierdo se encontraba el hijo menor de la familia, él se encontraba sacando medio cuerpo para ver más de cerca la ciudad de Canterlot.
—¡Spike! –exclamo la madre al chico, este muy alterado se mete de inmediato.
—Hijo, ya te hemos dicho que no hagas esas cosas, un carro puede pasar velozmente y te puede… Ya sabes…
—Lo… Lo siento mamá —dijo el chico con la cara baja y una voz arrepentida.
Mientras tanto…
Tras el viaje más loco que han tenido en sus vidas, los cuatro fueron a la biblioteca de la ciudad, estaban ahí, aunque solo tres de los cuatro estaban en la misma mesa.
—Este wey, ya se tardó —comento Ramsés, viéndose su aburrimiento hasta más no poder.
—Aja… —dijo Isaac sin interés alguno.
Es en ese momento, que el miembro faltante llega y con varios libros cargando, este los deja caer bruscamente dejando un ligero pero fuerte sonido tras dejarlos caer —¡Shhh! —varios que estaban cercas de él.
—Lo siento… —dijo con voz baja.
—Bueno, ¿Qué has investigado? —pregunto Isaac.
—No mucho… Pero… Lo poco que vi es bastante interesante —contesto Alberto mostrando una sonrisa.
—¿Cómo qué cosas? —pregunto Frederick.
—Primero, este lugar en un principio pensé que era Estados Unidos, sin embargo, este país se llama Equestria y es por así decirlo, una versión alterna tanto de Estados Unidos como de Canadá, Groenlandia y Alaska. Y específicamente nos encontramos en la capital, que su nombre es Canterlot y abarca lo que eran las antiguas 13 colonias.
*mapa de Equestria*
—Tantos territorios, para solo un país —dijo Ramsés asombrado.
—Ja, ja, ja… Te quejas de eso y Rusia está idéntica como cuando era la antigua Unión Soviética. Además me enteré también que el idioma que manejan aquí es el español como inglés, aunque depende la región; afortunadamente en esta región hablan en español —explico Alberto.
—Oye, ¿Cuál es ese país parecido a México? —pregunto Isaac señalando el país abajo del que se encontraba Equestria.
—Ah… Ese es país no es nada más que se llama Hispania, es México en teoría solo que ahora la mitad de Centroamérica es parte de su territorio, pero eso no es lo importante.
El chico cerró los libros y los dejo aún lado —He investigado los nombres de este país y me di cuenta de algo; y es que la mayoría de los nombres son, por así decirlo, que por su apariencia o rasgos que lo distinguen, se les da sus respectivos nombres y como nosotros no somos de aquí, así que he planeado algunos nombres falsos para nosotros.
Alberto saco de uno de los libros unas hojas —Muy bien, tú Ramsés te pasaras a llamarte Reddish Star, tú Isaac ahora serás Sapphire Gate, Frederick… Bueno como tú nombre y apellido sigue los estándares de esta región, así que tú te quedaras con tus nombres.
—A fuerzas –dijo Frederick en voz baja.
—Bueno para mí… Pensé en cambiármelo a Cosmos Dreamer pero me suena más a alguien de cabello albino, que un castaño como yo dijo —Alberto deja a un lado la hoja traía en la mano.
*escena de Alberto explicando a Ramsés del cambio de nombres y cameo de microchips*
—Y entonces… ¿Qué haremos? No tenemos dinero y ningún lugar a donde ir —dijo Isaac con algo de pavor.
—Será algo arriesgado, pero no tenemos otra opción y es ir a registrarnos al registro civil, investigue la ubicación y está a unas dos calles de aquí —explico el chico de los anteojos.
—¿Y estás de seguro de que no sospecharan que no somos de aquí? —pregunto Frederick con cierta molestia.
—¡De acuerdo vamos! —exclamo Ramsés.
—¡Shhh!
—Je, je… Perdón —dijo Ramsés mientras se rascaba la cabeza.
Es así como los chicos salieron de la biblioteca, dirigiéndose al registro civil de la ciudad de Canterlot. En ese instante, va pasando el auto blanco de la familia que iba llegando a la ciudad.
La chica se dio cuenta de la biblioteca —Wow… Papá podríamos parar aquí, creo que quiero algunos libros —dijo la chica.
—Hija, Ya tienes demasiados en el equipaje —aclara el padre de la chica.
—Si… Pero creo que… Amm… —trato de decir la chica.
—De acuerdo —al decir eso el auto se detiene justamente en frente de la biblioteca y la hija mayor de la familia salió del vehículo.
—Muy bien Twilight, no tardes ¿Quieres? —dijo la mamá de la chica.
—¡Claro! —contesto entusiasmada.
Ella se dirigía a la puerta principal y sin querer choca con una persona que iba saliendo del recinto —Auch… Perdón —la chica se levantó y decidió ayudar a la persona con la que choco por accidente —. ¿Estás bien?
—Sí… Gracias —dijo la chica con la voz baja.
Al levantarla junto con ayudarle a recoger sus libros, Twilight se da cuenta que aquel traía una capucha de color verde que la tapaba su rostro, gracias a la sombra que no le permitía ver la cara de la persona en cuestión, pero, resaltaba bastante un fleco de color rosa y sus manos se veía que su piel era de color amarillo pálido.
Esta sin decir nada, siguió con su camino, dejando a Twilight confundido —De nada… —dijo Twilight sin expresión alguna; la chica se dio darse cuenta que estaba perdiendo tiempo, así asintiendo entro de inmediato a la biblioteca.
Y de regreso con los cuatro, ellos entraron al lugar. Cuando entraron vieron a la recepcionista en frente de ellos —Buenas tardes, disculpe es mis compañeros y yo queremos registrarnos como ciudadanos de Canterlot —aclara Alberto a la mujer.
—¡Por supuesto! Han traído todos sus documentos del reglamento —dice la mujer a los cuatro que se quedaron con una cara de miedo.
—¡Carajo! Se me olvido que nos iban a pedir eso, ahora… ¿Qué hacemos? Nadie nos creerá que somos de esta dimensión —Alberto estaba pensando y sudando hasta más no poder.
—¿Y bien? —pregunta la recepcionista, Alberto estaba pensando mientras los demás estaban con un terror.
Hasta que Alberto se le ocurre una idea —Es que no las trajimos porque nos hackearon nuestra información y borraron todos nuestros datos personales (espero que lo crea) —explica Alberto con algo de nerviosismo.
—Santo cielo, a ustedes también les afecto el hackeo de la banda MALWARE –comenta la recepcionista, esto sorprende a los cuatro —(Que conveniente) Sí, que mala suerte ¿no?
—Muy bien, tan solo necesito el primer nombre de todos ustedes para el registro de su visita.
Los cuatro chicos se quedaron mirando uno al otro —Este… Sí… Alberto Erentxun.
—Frederick Fredstar.
—Ramsés Ortega.
—Isaac Cuevas.
La recepcionista comienza a escribir en la computadora —¡Listo! Tomen, esta ficha es para que se esperen su turno y puedan hacer su registro civil —avisa la recepcionista y le entrega a los cuatro cada uno su ficha.
—¡Ok! —asintieron los cuatro.
Ellos se dirigen —Me toco la fila C y el turno 6 ¿A ustedes cuál les toco? —pregunta Alberto a los demás.
—La B y el turno 2, al menos no me va a tocar que esperar tanto —comenta Ramsés dirigiéndose hacia a su fila.
—La A y turno 4 —dice Isaac.
—A mí también la A pero el turno 5, a pues me toco después de ti, Isaac —Frederick dirigiéndose a su amigo.
—A fuerzas —asiente el otro.
Mientras tanto…
Twilight con una pila de libros y algunas dificultades los pone en la cajuela del auto, subiéndose al momento; el auto siguió su camino hasta llegar a un vecindario y detenerse justo en frente de una linda casa, todos salen del vehículo al instante —Familia hemos llegado —comenta el padre de la familia.
—Es muy bonita, querido —asiente su esposa.
—Parece muy cómoda —dice Spike.
—Sí… —Twilight no mostraba algún interés por su nuevo hogar, todos ellos bajan sus cosas de la cajuela y al entrar a su nuevo hogar se nota lo enorme del lugar, desde lo extenso de la sala y cocina, también que tiene dos pisos arriba.
—Hija, porque no llevas a tu hermanito Spike a conocer la ciudad, mientras nos instauramos —la mamá de Twilight le pone a esta un sombrero.
—Pero mamá… ¿Y si nos perdemos? —dijo Twilight simulando preocupación.
—Ay hija, en tu celular tienes una aplicación de GPS, no creo que se te haga difícil regresar.
—Pero… —trato de decir la hija mayor.
—Será divertido —comenta Spike.
—Además hija te la pasas más adentro que afuera, mejor diviértete conociendo a amigos haya fuera —es así como Twilight sale junto a su hermano de la casa.
—Y ¿A dónde vamos? —dice Spike.
—No me hables —dijo Twilight con tono serio, mientras los dos se van.
Ya después de hacer sus respectivos registros, los chicos salieron del lugar —Lo bueno además de salir rápido, fue que al hacernos ciudadanos de este país nos dieron 5000 dólares como regalías —dijo alegremente Ramsés contando sus billetes y guardándolos en su bolsillo con cierre.
—Me sorprende que aunque estemos en otra dimensión, todavía manejen dinero de nuestro mundo —comento Frederick.
—Este dinero al parecer está pensado para que nos duré al menos este primer mes —explico Alberto a los demás.
—¿Y en qué nos vamos a gastar nuestro dinero? —cuando Isaac dijo eso, el estómago de todos incluyéndolo comenzaron a rugir.
—Creo que lo mejor sería comer ¿no? —dice Frederick.
Todos asintieron con él, yendo a buscar algún restaurante para comer juntos y tratar de saciar su hambre; buscando durante un tiempo vieron un lugar que tenía como anuncio: "Café dulzura".
—Les interesa —pregunta Alberto.
—La neta me da igual, donde vendan comida yo soy feliz —Ramsés camina hacia la entrada, los demás le siguieron y entraron, ellos se llevaron la sorpresa de ver mucha gente y que el restaurante tenía la temática de un restaurante de los años 50's.
—Sí que está lleno —dijo Alberto al respecto.
Llega al instante una de las camareras que traía puesto el mismo uniforme que una de los años 50's, su piel era de color rosa y su cabello era esponjoso y del mismo color pero más fuerte.
—¡Sean bienvenidos! —dijo la camarera con una voz que pondría alegre a cualquiera.
—¿Eh?… Sí gracias —Alberto y los demás entran, gracias a la camarera son dirigidos hasta una mesa sola, así sentándose los chicos; ella les da el mundo para cada uno.
—¿Qué es lo que van a ordenar? —dijo la camarera mientras trae su cuaderno de pedidos.
—Hay tantas cosas, no sé qué pedir —decía Isaac tratando de encontrar algo en el menú —Aww… ¿Qué me recomendarías? —dijo Isaac dirigiéndose a la camarera.
—Lo que recomiendo sería el emparedado de doble queso cheddar o pueden probar nuestra nueva hamburguesa doble con queso manchego derretido —al decir eso, los cuatro se vieron así mismos y estuvieron de acuerdo uno al otro.
—Orale va, nos late la idea, sí que sean unas hamburguesas dobles —comenta Alberto.
—Muy bien, cuatro órdenes de hamburguesas dobles y ¿De tomar? —pregunta nuevamente la camarera a los chicos, entre los cuatro se miraron nuevamente.
—¿Un refresco? —pregunto Alberto a los demás.
—Sí un refresquito, aunque sea ¿no? —asintió Ramsés.
El resto aceptaron –Cuatro refrescos por favor —comento nuevamente Alberto.
—¡Listo! En unos minutos se los traigo.
La camarera se retiró llevándose los menús consigo —Oigan, ahorita me siento como un raro, no lo digo porque hay mucha gente si no porque es raro que nosotros tengamos un único patrón de piel, mientras los demás tienen pieles de distintos colores —explico Frederick.
—Todos estamos igual, ojalá que el doc se apure y pueda venir en cuanto antes –a Isaac se le notaba cierta preocupación.
—Hay Isaac… ¿Tú crees que el doc nos encuentre así de rápido? Pues no, eso tardará días, incluso años para que suceda.
—Odio admitirlo, pero Alberto tiene razón. No sabemos cuándo venga el doc o sí es que viene —Ramsés tenía su cabeza apoyada con su mano posicionada en su barbilla.
Cuando menos se lo esperaron, la camarera llega con sus pedidos —Que lo disfruten, provecho —dijo la camarera.
—¡Gracias! —dijeron los cuatro.
—Bien, a comer —Alberto agarra su hamburguesa, mordiéndola en el proceso al igual que los demás.
—Mmm… está muy buena —Isaac notaba como el queso se encontraba muy bien derretido, todos estaban disfrutando demasiado su comida, todos ya se estaban comenzando acostumbrar a este "nuevo mundo"; mientras están disfrutando su almuerzo, en lo que corresponde a la chica de nombre Twilight.
Ella junto a su hermano menor Spike, caminaban en el vecindario siendo que para la chica era más estar a la fuerza que ganas de estar ahí afuera, su hermano estaba viendo a su alrededor tratando de encontrar algo interesante que hacer.
—Y ahora… ¿Qué hacemos, Twilight? —tras la pregunta de su hermano, Twilight no quería hablar pero sin más remedio.
—No lo sé, simplemente nuestros padres nos dijeron que saliéramos —ambos no sabían a donde ir, al ser la primera vez que ellos estaban en la ciudad de Canterlot.
—Umm… ¿Qué te parece si vamos a ver la ciudad? —la propuesta de Spike, asintió bien a Twilight, así ambos fueron directo hacia la parte urbana del gran Canterlot.
Regresando con los chicos. Después de que todos terminaran, salen del lugar —Muchas gracias, hasta luego y vuelvan pronto —la camarera se despidió de ellos.
—Gracias, hasta luego —los cuatro le agradecieron.
—La verdad estuvo muy rica es hamburguesa —comento Ramsés.
—Sí y sobre todo el queso derretido —dijo Frederick.
—¿Qué haremos ahora? —pregunto Isaac.
—Tenemos el resto de la tarde, supongo que lo mejor sería explorar e ir conociendo esta ciudad ¿No creen? —La propuesta del chico de los anteojos, asintió bien a los demás; ellos se fueron a explorar la ciudad.
—¿Pero a dónde iremos, Alberto? —pregunto Isaac.
—No lo sé, puede que vayamos a ir algún lugar como… —Alberto se lo pensó—. Al centro comercial o yo que sé.
—Hay que quedarnos los cuatro juntos, ya que no sabemos qué tan extensa sea esta ciudad —dijo Ramsés, así los cuatro se marchan de donde estaban.
"Los cuatro chicos se comienzan acostumbrar a este mundo nuevo para ellos, mientras para la chica de nombre Twilight, esto es solo el comienzo"
