Advertencia: Castigo corporal en este capítulo. Si no es de su agrado, no lo lea.
Pasaron unos días y Hasuke aún seguía de callado y distante de su familia, Sasuke todavía no sabía lo que le pasaba. Lo miraba con Hinata desde la ventana de adentro.
-Es el cuarto día que actúa de esa manera...- Hinata susurró para Sasuke y ella. El hombre alto puso su mano en el hombre de la tímida mujer.
-No desesperes, Hinata. Llegará el día en el que nuestro hijo venga a nosotros y nos cuente que sucede.- Habló con la gentileza y suavidad que tenia solo para Hinata y sus hijos.
-Si... tienes razón querido.- Hinata asintió viendo al pequeño, cuando su primogénito se acercó a ellos.
-Padre, madre...-
-¿Que sucede, Sakeru?- Sasuke se giró a Sakeru quien era una combinación de ambos padres, el cabello negro de Sasuke y los ojos Byakugan de Hinata y con el tono de su piel.
-Pues, Hiroshi sigue sin regresar.- Hiroshi el cuarto hijo de los cinco. Un joven de 9 años quien solo se la pasaba vagando por ahí. Siempre preocupando a sus padres.
-¿Desde a que horas, salió Hiroshi?-
-Desde las 8 de la mañana y no regresa, el almuerzo ya va a ser.- Sakeru el hermano mayor, el que se preocupaba por todos sus hermanos menores. Era muy estricto con ellos, y actuaba como un segundo padre para ellos. Hinata suspiró.
-Le dije que solo le daba permiso para una hora no más. ¡Siempre me desobedece!- Sasuke apretó con suavidad su hombro.
-No te preocupes, Hinata. Sakeru tienes como deber encontrar a tu hermano y traerlo de vuelta a casa.-
-Si, padre.- Con un asentimiento de su cabeza, Sakeru salió de la habitación. Sasuke suspiró se abrazó con Hinata, todas sus mañanas eran así llenas de eventos y con cinco hijos que las hacían muy interesantes. Y ahora venía la hija más joven, llorando.
-¡Papi, mami, Shigeru rompió a mi muñeca favorita!- Mikoto sollozaba con fuerza, y Hinata se separó de su esposo abrazando a la niña de cinco años.
-¡SHIGERU!- Sasuke gritó. Su elevación de voz escuchándose por los corredores de su casa. Podría ser tranquilo y amable con todos sus hijos, pero cuando ellos hacían de las suyas, el se tornaba muy serio y estricto con ellos.
Shigeru asomó su cabeza por la esquina. Su padre lo miraba muy serio y su madre mientras consolaba a Mikoto, le daba una mirada de decepción y desaprobación.
-Shigeru ven aquí.- Ordenó Sasuke, poniendo su mano en su cadera. Shigeru avanzó con la cabeza abajo, sintiéndose algo mal por haberle roto la muñeca a su hermana.
-¿Por qué le rompiste la muñeca a tu hermana?-
-Es que... es que ella...- Shigeru no sabía que decir, no tenia una excusa por su acción.
-Pídele perdón a Mikoto y después vas a tu habitación y te quedas ahí a pensar en lo que hiciste.- Sasuke ordenó, viendo como Shigeru iba a donde su hermanita y dijo sus disculpas, luego se retiró del lugar hacia su habitación. Detestaba ser enviado ahí, ese era el castigo común en la casa. Si la ofensa era demasiado seria entonces el castigo más severo eran los azotes, no era un castigo muy común solo en situaciones que lo ameritaba.
Sasuke sacudió su cabeza y se arrodillo frente a Mikoto.
-Mikoto, ¿Que sucedió antes de que tu hermano te rompiera la muñeca?- Sabía que para que Shigeru hiciera algo como eso, alguien tenia que haberle hecho algo para reaccionar de esa manera. Y sabía muy bien que Mikoto no era del todo inocente, ella también hacía de las suyas. Podría ser la menor de todos, pero no se le excusaba su mal comportamiento.
-B-bueno yo... yo...- Mikoto se mordió su labiecito con fuerza, tan como su mamá.
-¿Si, Mikoto?- No elevó su voz, pero la miró muy serio. Lagrimas llenaron los ojos Byakugan de Mikoto otra vez, soltando sollocitos mientras contaba lo que pasó.
-Yo le aventé su carro contra la pared y se destruyó...- Eso lo explicaba todo. Sasuke suspiró, poniéndose de pie, agarró a su hija y la llevó a la silla que tenía en la esquina.
-Quiero que te sientes en esta silla mirando a la pared, piensa en lo que hiciste por cinco minutos. Luego tú y tu hermano tendremos una conversación más seria en respetar las pertenencias de los demás, jovencita.- No quería llegar a eso... odiaba tener que azotar a sus hijos pero si lo miraba necesario tenia que hacerlo. Ignoró el llanto de su hija, una estrategia que ella utilizaba para librarse de los castigos. La sentó en la silla y caminó hacia la dirección opuesta de la niña, se fue hacia Hinata y sacudió su cabeza.
-Tengo que disciplinarlos, Hinata. No pueden irrespetar las pertenencias de otros. Odio tener que hacer esto pero, es necesario.-
-Lo sé querido, solo que dime cuando lo harás para salir me de la casa al patio. Sabes que me entristece escuchar su llanto cuando son castigados de esa manera...- Hinata lo detestaba, y también detestaba tener que azotar a sus hijos, sabiendo muy bien lo mucho que eso dolía. Pues ella también fue criada con azotes, y sabía que Sasuke también lo fue. El padre de Sasuke era un hombre muy estricto, algo que Sasuke heredó de él pero no al punto de preferir a un hijo más que al otro.
-Claro. En quince minutos.- Sasuke asintió y atrajo a Hinata hacia él, abrazándola y dándole un beso en la frente. Esperaría hasta que pasaran esos quince minutos al lado de sus esposa.
Quince minutos después...
-Mikoto, ven conmigo.- Dijo Sasuke, su pequeña hija tenía la cara llena de lagrimas y no dejaba de sollozar, quería abrazarla pero sabía que tenia que disciplinarla primero. La tomó de la mano hacia la habitación de Shigeru. Entró y cerró la puerta caminando a la silla que Shigeru tenía cerca de su cama, la tomó y la trajo hacia el centro de la habitación.
-Serán castigados con azotes. Saben muy bien que no deben destruir las pertenencias de los demás. Estoy muy decepcionado de ambos.- Se sentó en la silla. -Tú primero Shigeru. Acuéstate sobre mi regazo, ya sabes como funciona esto.-
Shigeru caminó despacito, pero no protestó. No había escapatoria a un castigo como este, y él era quien recibía azotes con más frecuencia que sus otros hermanos por lo problemático que era. Se inclinó y arrecostó en el regazo de su padre. Sasuke le bajó el pantalón pero dejó sus boxers en ahí.
-No puedes romperle sus cosas a tu hermana, Shigeru como ella tampoco debe hacerte los mismo. Si ella lo hizo en primer lugar, lo que tienes que hacer es decirme a mí o a tu madre y nosotros haremos algo para que no ocurra de nuevo, pero no puedes vengarte de esta manera.- Dejó caer su mano en el trasero de su hijo, dándole el primer azote. -Estoy muy decepcionado de tí, ya eres mayor como para hacer esto.- Otro azote, y otro. A medida que los azotes caían la fuerza incrementaba y Shigeru ya estaba llorando fuertemente cuando el sexto azote le fue dado.
-P-papá, lo siento... p-por favor ya no más...- Lloraba el niño. Sasuke frunció el ceño. Como odiaba tener que hacer esto. Endureció su corazón y siguió con el castigo.
-No quiero que vuelvas a hacer esto, Shigeru. Tú atentas con alguna otra de las pertenencias de tus hermanos o hermana y tendré que utilizar el cepillo de tu madre contigo.- Dio los últimos cuatro azotes y puso de pie a su hijo, lo llevó a la esquina otra vez. -Cálmate y después que termine con tu hermana y ella se calme podrás moverte de ahí.-
Caminó hacia Mikoto quien retrocedió con miedo.
-¡No papi, no me azotes!- Como ella era pequeña aún y sabía como manipular, Sasuke sentía como se le destrozaba el corazón. Reunió valor y agarró a la niña de cinco años por la cintura y la cargó debajo de su brazo hacia la silla, se sentó y la colocó sobre su regazo, poniendo sus piernas sobre las piernas de la niña para mantenerla en el lugar.
-No puedes dañar las pertenencias de ninguno de tus hermanos, Mikoto.- Le dio el primer azote sobre su kimono rosado, y Mikoto lloró con fuerza no podía librarse del agarré de su fuerte padre. Otro azote aterrizó en su pequeño trasero, incrementando su llanto. Sasuke no la azotaba muy fuerte, pues era todavía muy pequeña. -No vuelvas a hacer esto o tendré que utilizar el cepillo de tu madre contigo también.- El tercer azote vino, seguido del cuarto hasta que el quinto azote fue dado y Sasuke terminó el castigo de su hija ahí. El llanto de Mikoto se escuchaba por todo el lugar, con más fuertes sollozos. Sasuke la puso de pie y la llevó a la otra esquina de la habitación de Shigeru.
-Cálmate y después podrás moverte de ahí.- Sasuke se sentó en la silla de nuevo, mirando con una mirada triste a sus recién castigados hijos. Hacerlos llorar era algo que le destrozaba el corazón, pero no podía simplemente dejar que hicieran lo que se les antojaba. No quería criarlos así. Cuando el era castigado de esta manera por su padre, el siempre lloraba desconsolado, y sabía muy bien que su padre se sentía fatal durante la duración del castigo y después cuando era enviado a la esquina para calmarse, pueda que Fugaku no lo mostrará abiertamente pero el detestaba castigar a Sasuke e Itachi de esa manera. No digamos a su madre, ella se quebraba en llanto después de un castigo, por eso era Fugaku quien tomaba el rol de disciplinario en la familia y ahora Sasuke hacía lo mismo. Pues Hinata no tenía el corazón para castigar de esta manera.
-Hijos, vengan aquí.- Sasuke los llamó suavemente. Y los dos aún llorando fueron a su padre, él los envolvió en su abrazo con solo un brazo, consolándolos.
-Ssssh... ya pasó hijos míos... papá odia tener que hacerles esto pero ustedes debe aprender a no hacer cosas indebidas.- Les dijo con dulzura. Shigeru se aferró a su padre con fuerza mientras sollozaba debilmente, Mikoto tiró sus pequeños brazos alrededor del cuello de su padre, llorando con fuerza. Sasuke tarareó suavemente, la canción de cuna que su madre le cantaba, dándole besitos en sus frentes. Estuvo así por diez minutos cuando los niños empezaban a calmarse.
-Papi, perdón...- Mikoto dijo, frotándose sus ojitos lavanda, dejando escapar uno que otro sollocito.
-Yo... también papá...- Shigeru dijo con sollozos. Sasuke los sentó en su regazo y limpió sus lagrimas.
-Se que lo sienten. Pero no es a mí a quien deben pedirle disculpas.-
-Lo siento, hermano mayor...-
-Perdón, Mikoto...-
-Eso es, ya está. Solo no vuelvan a hacer esto y nada de esto sucederá de nuevo.- Sasuke los puso de pie. -Ahora vamos a buscar a su madre, ella se debe de preguntar como están.- Los llevó a donde Hinata estaba, ella estaba por el jardín no había escuchado a los niños llorar durante su castigo.
-¡Mami!- los dos se fueron hacia su madre y ella se giró a ellos, abrazándolos, ellos estaban bien, después de llorar un poquito, nada malo ocurría con ellos. Una disciplina firme no los dañaba permanentemente, pueda que doliera por un tiempo pero no era para siempre.
-¿No les duele más?- Hinata siempre les preguntaba esa pregunta, ella sabía que su esposo no los azotaba duramente, solo suficientemente firme como para enseñarles una lección.
-No, ya no más. Los abrazos de papá ayudan mucho.- Shigeru era mayor, pero no le importaba ser abrazado por sus padres, no se avergonzaba para nada-
-Mami fui muy mala, papi estaba muy enojado...- Mikoto aún sorbiendo por la nariz le dijo a su madre, quien sacó un panuelo de su delantal y lo puso en la nariz a Mikoto, instruyéndole que se sonara la nariz.
-Pero ya no lo está. Y tú no volverás a portarte mal, ¿verdad? Porque nuestra hija no es mala, solo un poquito mal portada.-
-Ya no más. ¡Promesa de Uchiha!-
-Promesa de Uchiha.- Sasuke y Hinata sonrieron al mismo tiempo.
Hasuke se encontraba por uno de los corredores de la casa, había escuchado a su papá disciplinar a sus hermano y su hermana menor, el nunca había sido castigado de ninguna manera, así que él no sabía como eran los azotes. Él simplemente era el silencioso que nunca se metía en líos. Bueno sus padres no sabían en el lío que estaba bien metido, la causa de su silencio y porque evitaba hablar con su familia.
Si le digo a mis padres ellos se enfadaran mucho y pueda que padre me castigue de la misma manera que a Shigeru y Mikoto... además no puedo decirselo o toda mi familia se muere...
El niño de diez años sacudió su cabeza firmemente afuera de sus pensamientos. No podía poner en riesgo a su familia, solo debía mantenerse en silencio.
-No puedo decirle a madre ni a padre esto...- Sin darse cuenta, Hasuke dijo eso auditivamente y Mikoto quien estaba caminando por ahí lo escuchó.
-¡Hasuke, hablaste!- Hasuke saltó y se puso nervioso.
-¿Qué es lo que no le puedes decir a mami y papi?- Hasuke trató de evadir a sus hermana pequeña pero ella lo tomó del brazo. -¡Dímelo o se lo diré a papi!- Amenazó.
Tenia que hacer algo, su hermana podría causarle demasiados problemas. Mikoto no había despertado el Sharingan todavía, así que Hasuke iba a poder borrarle sus memorias. La agarró firmemente por la cara, la niña gimió en sorpresa a lo que su hermano activó su Sharingan y borró las memorias de Mikoto de él hablando. Después dejó a su hermana en el suelo y se fue corriendo de ahí.
-¿Mikoto?- Sasuke quien caminaba por ahí sin haber visto la escena de antes, notó a su hija dormida en el suelo. Que extraño después de que él la castigara había vuelto a su feliz personalidad, talvez estaba cansada. Se arrodilló y tomó a la pequeña en su brazo caminando a su habitación, suavemente acostándola en su cama, le dio un beso en su frente, después salió de su habitación a lo que Sakeru caminaba hacia él con Hiroshi agarrado por su brazo.
-Padre ya he encontrado a Hiroshi.-
-P-papá puedo explicarlo. Y-yo...- Hiroshi inmediatamente trató de dar una explicación. Sasuke suspiró. No quería tener una repetición de lo antes ocurrido con Shigeru y Mikoto. Así que solo le iba a dar un castigo no muy estricto.
-Hiroshi tu madre te dijo que podías salir solo por una hora y estuviste muchas horas afuera, la tienes muy preocupada. Como no puedes seguir sus reglas, entonces te quedas castigado sin salir por dos semanas. Ahora ve con tu madre y tranquilízala.-
-Si señor...- Eso lo puso muy triste su amigo lo había invitado el fin de semana a su casa y ahora estaba castigado. Decidió no protestar, ya se había metido en problemas con sus padres, no quería empeorar su situación.
Sasuke puso su mano en su hombro. -Hiroshi hago esto para que aprendas y no sigas cometiendo los mismos errores. No quiero que seas un rebelde.- Le explicó y después lo envió a su madre quien preparaba el almuerzo.
-¡Hiroshi!- Hinata dejo caer el cucharón con el que movía la sopa de fideos para ramen y tiró de su hijo hacia ella. -¿Donde estabas? ¡Te dije solo una hora afuera que regresaras después!-
-Perdóname, mamá... es que Saruto me invitó a su casa y jugamos juntos... perdí la noción del tiempo... no quería preocuparte ni a ti ni a papá... él ya me castigó...- Dijo con una voz triste.
-Bueno Hiroshi, debiste recordar lo que te dije y ni siquiera pediste permiso para poder ir a la casa de Saruto. Tu padre te dio un buen castigo, tienes mucha suerte de que no te castigó como lo hizo con Shigeru y Mikoto.- Hiroshi tragó saliva. Sabía de que castigo hablaba, él era el que mas se llevaba esos castigos y aparte dolían más porque siempre se ganaba el cepillo de su madre.
-Lo sé mamá... no lo volveré a hacer...-
-Por favor, hijo es por tu propio bien. Ahora ve y lávate el almuerzo ya está listo.- Cuando Hiroshi salió de la cocina, Hinata suspiró. Oh, sus hijos. Los amaba tanto pero ellos a veces la preocupan mucho y sacaban de quicio. Giró su cabeza cuando escuchó los pasos de alguien, era Hasuke con un papel que decía.
'Mamá, me puedes dar un vaso de leche?'
Hinata no podía entender por que su hijo no hablaba. Ella se arrodilló frente a él, poniendo sus manos en sus hombros.
-Hasuke, ¿Por qué no hablas más?- Hasuke no podía decirle nada de lo que le pasaba, era su madre, la amaba como a su padre y a sus hermanos, ya tuvo que borror la memoria de su hermana pequeña para que no siguiera preguntándole la misma pregunta. Se sentía muy miserable, lagrimas gotearon de sus ojos Byakugan... eran lagrimas silenciosas. Hinata frunció el seño y abrazó a su hijo.
-Cariño, si tan solo me dijeras lo que te pasa...-
Sasuke estaba viendo la escena, entrando por la puerta. -Hasuke... ya dinos cual es el problema.-
Hasuke se congeló del completo, escuchaba esa voz en su cabeza.
Diles algo a tu lindo papito y mamita, y toda tu familia se muere. Se muere, se muere, se muere, se mue-
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!- Por primera vez, Hasuke gritó y puso sus manos en sus oídos. Repitiendo "no diré nada" una y otra vez, teniendo un ataque de pánico.
-¡Hasuke!- Sasuke lo levantó en su brazo y abrazó contra su pecho, mientras Hinata le acariciaba su cabello negro. -Hijo, hijo, calma, calma. Estamos aquí... tus padres estan aquí contigo...
Hasuke estaba tan asustado e histérico que no escuchaba las voces de sus padres en medio de sus gritos.
-Tranquilo, hijo...-
¿Que ocurre contigo Hasuke? Solo queremos ayudarte...
Sasuke no entendía nada y mucho menos Hinata, todos los demás a excepción de Mikoto entraron a la escena preocupados por su hermano. Algo le pasaba... todos tenían que hacer algo, Hasuke estaba sufriendo toda su familia estaba muy preocupada por él.
Bueno, en mi país se disciplina de este modo cuando se hace algo indebido para no volverlo a hacer. Fui disciplinado de este modo y... mis oc serán disciplinados de esa manera. Aunque no se repetirá esa escena muchas veces y algunos otros capítulos una que otra escena como la este capítulo. Repito si no es de su agrado ignoren las escenas que contengan azotes a mis oc.
Otra cosa: Sasuke. Yo no sigo la continuación de Naruto, no me gusta esa versión de mi personaje favorito así que este es mi interpretación personal de un Sasuke en familia y un padre bueno aunque algo estricto, como su propio padre lo fue. Sequiré utilizando este interpretación de Sasuke en todas las historias que escriba.
