Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es Payton79, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is Payton79, I'm just translating her amazing words.
Thank you Payton79 for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Capítulo 27: Todo se sale de control
No quería ir a cenar con Jake. Se sentía mal. No debería salir con ningún otro hombre aparte de Edward. Pero él básicamente me dijo que fuera. Ya que no se me ocurrió ninguna buena razón para no ir, acepté la invitación de Jake. Él insistió en recogerme e irnos juntos al restaurante en su carro rentado en vez de vernos allá. Pensé que era estúpido e innecesario, pero ya que Edward se había portado muy distante conmigo ayer, una gran cantidad de mi fuerza de siempre me había dejado. Así que acepté la petición de Jacob sin rechistar.
A las siete en punto el jueves en la noche, escuché un golpe en la puerta. Me miré una última vez al espejo, seguía sin estar segura de haber elegido la ropa adecuada. Llevaba unos skinny jeans negros con botas de tacón medio y una blusa rosa con los primeros botones sueltos, cuidando de no mostrar demasiado escote. Mi cabello caía libre por mi espalda y solo me había puesto un poco de maquillaje.
Suspiré una vez y deseé que la noche terminara ya; mientras me acercaba a la puerta agarré mi abrigo y bolsa. Al abrir la puerta vi a Jake parado en el pasillo con una solitaria rosa roja en la mano.
Me miró de arriba abajo antes de ofrecerme la rosa y saludarme.
—Hola, Bells. Te ves hermosa.
Me encogí ligeramente cuando lo escuché usar la palabra que usaba Edward como apodo para mí. Intentando no mostrar mi incomodidad, forcé una sonrisa y respondí:
—Hola, Jake. Tú no te ves nada mal. —Usaba pantalón de vestir negro con una camisa azul de botones y una chaqueta de piel color gris. De verdad que era guapo, pero no me causaba nada.
Fiel a todo lo que le había dicho a Edward hacía tiempo, no quería dejar entrar a Jake en mi apartamento. Así que tomé la rosa que me ofrecía y me llevé el capullo a la nariz para olerlo rápidamente.
—Gracias, Jake. No era necesario —murmuré al dejar la rosa en la mesa junto a la puerta antes de cerrar el apartamento.
—Esto es lo que debí haber hecho hace ocho años y quería hacerlo bien esta noche. —Su expresión mostraba determinación mientras caminábamos al elevador lado a lado. Sus palabras, al igual que sus acciones, me hicieron sentir aprensiva sobre el resto de la noche.
Me llevó a un restaurante muy elegante, obviamente caro. No me sentía muy cómoda ahí, y no solo porque no iba vestida de forma adecuada. Sintiéndome fuera de lugar y con la compañía equivocada, me alegré cuando se terminó la parte de ordenar la comida y el mesero sirvió el vino que Jake había elegido.
—Por las segundas oportunidades —dijo al chocar su copa con la mía. No estaba segura de si eso era por lo que yo quería brindar, pero no me quejé.
»Entonces, ¿has venido antes? ¿Tal vez para una cita? —preguntó después de saborear el primer trago de su vino.
—No, no he venido. Casi siempre salgo con Alice y esto no es en realidad de nuestro estilo. —Dejé la copa en la mesa después de probar el líquido rojo oscuro. Sabía que era tan caro como todo lo demás en el menú, pero había probado mejores.
—Me dijeron que este era el mejor restaurante de la ciudad. Me sorprende que nadie te haya traído nunca. —Recordé la vez que Edward me llevó a La Taverna Vecchia. El pequeño restaurante italiano que era tan diferente a este pretencioso lugar y, sin embargo, mucho más perfecto. Aunque Edward había insistido en que no era una cita, fue la cita más maravillosa que había tenido. Bien, no tenía mucho con que compararlo, pero de todas formas fue maravilloso.
—No he ido a muchas citas —admití, intentando sonar indiferente.
Jake me miró confundido.
—¿A qué te refieres?
—Usualmente no salgo en citas. —Me ocupé inspeccionando la botella de vino.
Frunció las cejas con perplejidad.
—¿Por qué? Eres hermosa e inteligente. Los hombres deben estar luchando por llegar a tu puerta.
—Si ese es el caso, no lo he notado. Pero está bien. Hablemos de algo más, por favor. —No quería entrar en detalles. No quería decirle que él era la razón por la que había rechazado a todos los hombres que intentaron acercarse. Y no quería decirle que, con Edward, por primera vez todo era diferente.
Sacudió la cabeza unas cuantas veces antes de cambiar el tema.
~*~POMH~*~
El vino me relajó un poco y después de que Jacob dejó el tema de mi historia de citas, el resto de nuestra cena fue muy agradable. Durante los tres platos, hablamos y nos reímos, compartimos recuerdos de nuestra infancia, historias graciosas de nuestros padres y otras anécdotas. El tiempo pasó volando y antes de darme cuenta, ya nos habíamos terminado el postre y Jake me estaba llevando a casa.
Quería despedirme de él abajo en el carro, pero insistió en acompañarme a mi puerta. Después de todo, dijo, esta era la cita que debimos haber tenido antes de que todo saliera mal entre nosotros. Ya se me había pasado el efecto del vino y el uso de la palabra cita hizo que regresara mi inquietud. Pero había aceptado que esto era una segunda oportunidad. Así que suspiré internamente y lo dejé hacer lo que él creía que se esperaba de él.
Cuando llegamos a la puerta de mi apartamento, me detuve y me di la vuelta, alzando la vista a sus ojos café oscuros.
—Gracias, Jake. Fue muy agradable —dije, esbozando una pequeña sonrisa.
—De nada. Como dije cientos de veces esta noche, esto es lo que debió haber pasado en aquel entonces. Así es como debió haber sido si no hubiera sido demasiado estúpido para ver lo obvio.
Mis ojos seguían clavados en los suyos y una expresión muy extraña cruzó su rostro. No sabía qué pensar, aunque en retrospectiva debí saberlo. Cuando empezó a agacharse y a cerrar lentamente los ojos, mi mente quedó en blanco. Sus labios tocaron los míos y mis ojos se cerraron por reflejo mientras él movía lenta y tiernamente su boca sobre la mía. Me quedé pasmada, incapaz de moverme. Los brazos de Jake me rodearon la cintura y me jaló hacia él. No participé, pero tampoco lo detuve. No hubo chispa, ni excitación. Se sintió como imaginaba que sería besar a mi hermano, si tuviera uno. De pronto, la cara de Edward apareció en mi mente. La imagen me hizo jadear y recuperar el control sobre mi cerebro y cuerpo. Empujé a Jacob lejos de mí.
Abrió los ojos, la confusión era la emoción más prominente en su rostro.
—Lo siento, Jake. No puedo —dije en voz baja, pero urgente.
—Bella, esta vez sé lo que estoy haciendo. No es para nada como antes. Esta vez sé que te amo y que quiero estar contigo. Te he amado por más tiempo del que puedo recordar. Haría lo que fuera para borrar lo que te hice en el pasado, pero sé que no puedo. Sé que te lastimé más de lo que puedo imaginar, pero ahora quiero hacer lo correcto. Ahora quiero volver realidad cada uno de tus deseos si tan solo me das la oportunidad. —Me miraba suplicante y sabía que decía de verdad cada palabra que acababa de pronunciar. Pero no importaba. No importaba nada para mí. Ya no lo amaba.
—Jake, es demasiado tarde —susurré.
—No, todavía podemos hacerlo funcionar. Te amo muchísimo. —Me estaba rogando y me dolía saber que lo iba a lastimar, pero no había forma de retractarme.
—Jacob, es demasiado tarde. Hay alguien más. —Una pequeña sonrisa apareció en mis labios al darme cuenta de que, por primera vez, se lo había contado a alguien aparte de Alice, y eso lo volvía mucho más real.
—Es él, ¿no es cierto? Lo supe el sábado en la noche, pero seguías negándolo. Así que esperaba que no fuera verdad.
—No es oficial. —Sentí la necesidad de explicar por qué pude haberle dado la impresión equivocada.
Derrotado, bajó la vista al piso y respiró profundamente unas cuantas veces.
—Él te ama, eso es seguro. —Al alzar la vista a mí otra vez, tenía una sonrisa agridulce en los labios—. Al menos somos amigos otra vez. Bella, te deseo todo lo mejor. No quiero nada más que seas feliz. —Me besó la frente y dejó ahí sus labios un momento más de lo apropiado antes de apartarse al fin—. Debería irme. Buenas noches, Bella. ¿Nos vemos mañana? —Sus ojos seguían ligeramente esperanzados.
—Nos vemos mañana. Buenas noches, Jacob.
Se giró y, con los hombros caídos, se dirigió al elevador.
~*~POMH~*~
—Bella, ¿qué pasa? No sueles llamar tan tarde. —Alice sonaba preocupada cuando la llamé en cuanto cerré la puerta a mis espaldas.
—Hola, Alice. No pasa nada malo en realidad. Solo necesito hablar contigo. Salí con Jake esta noche. —Sabía que me iba a regañar, y estaba esperando a que pasara. Sabía que lo merecía.
Ella parecía más confundida que enojada.
—¿Saliste con Jake? O sea, ¿en una cita?
—Cuando me invitó insistió que no era así. Dijo que me debía la cena que no me dio en aquel entonces. No me sentí bien al respecto y le pregunté a Edward. Ya sabes que no estamos juntos oficialmente y no debí pedirle permiso, pero sentí la necesidad. Él ha estado actuando raro desde que regresó de su viaje. Así que me fui por las ramas, le dije que no era una cita, pero no sabía si quería ir de todas formas. Él terminó diciéndome que debería ir si quería. Así que eso hice. Y resultó ser una cita después de todo. —Para entonces, ya había hablado hasta encontrarme en el borde de un ataque de pánico.
—¿Qué pasó? ¿Cómo es que fue una cita? —Alice sonaba calmada y serena en vez de histérica como yo.
—Pues me llevó al restaurante más caro de la ciudad. Intentó hablar sobre mis antiguas relaciones, pero me negué. Luego compartimos algunos recuerdos, nos reímos mucho. Me llevó a casa y antes de darme cuenta de qué estaba pasando, me besó en la puerta. —Estaba respirando pesadamente ya que me sentía al borde de un ataque nervioso.
—¿Qué hiciste? —preguntó con más urgencia, pero todavía intentando calmarme.
—¡Nada! —grité con pánico.
—¿A qué te refieres con que nada?
—Me refiero a que me paralicé al principio, pero cuando me compuse, lo empujé. Me dijo que me ama y que quiere estar conmigo, y yo le dije que había alguien más. —Me quedé callada en espera de su respuesta.
La voz de Alice sonaba compuesta, sabía que si ella se mantenía serena, yo podría relajarme un poco.
—¿Cómo reaccionó?
—Dolido. Y me preguntó si se trataba de Edward. Cuando dije que sí, me deseó felicidad y se fue diciendo que le alegraba que al menos éramos amigos otra vez. Alice, me siento muy mal. Siento que engañé a Edward, aunque ni siquiera estamos juntos. Y él se ha portado tan distante esta semana. ¿Y si no me ama? —Estaba llorando lágrimas silenciosas y desesperadas.
—No hiciste nada malo. Detuviste a Jake. Y Edward te dijo que fueras. Estoy segura de que ha estado actuando raro porque está celoso de Jacob. Necesitas hablar con él, decirle que lo amas. Probablemente se siente tan inseguro sobre ustedes como tú. —La confianza de Alice parecía calmarme un poco.
Esnifé ruidosamente.
—¿Estás segura?
—Sí, lo estoy.
Me sentía más tranquila para entonces.
—Bien. Hablaré con él mañana en la noche. No puedo esperar más. Necesito decirle que lo amo. Gracias por escucharme, Alice.
—De nada, cielo. Cuando necesites. Ahora ve a dormir. Mañana será un gran día.
—Bien. Nos vemos mañana. Buenas noches.
—Buenas noches, Bella.
Al cerrar los ojos un rato después, supe lo que tenía que hacer, y no había manera en que fuera a posponer otra vez nuestra charla.
~*~POMH~*~
La tarde siguiente llegué temprano a la fiesta. No quería desperdiciar nada de tiempo. Igual que cada año, Alice había sacado a jugar a su demonio interno de decoración y toda la casa estaba cubierta de rojo y verde, con un enorme árbol de Navidad en medio de la sala, muérdago colgando de cada puerta y acebo en todas partes.
Justo como había esperado, Edward todavía no llegaba cuando yo llegué. Después de saludar a Alice y Jasper, tenía que alejar mi mente de Edward y de lo que estaba a punto de hacer. Me senté en la barra y me pedí unos cuantos vasos de valor líquido.
Luego de haberme tomado unos cuantos tragos y de que Edward siguiera sin llegar, decidí ir a buscar a Alice otra vez. Tal vez podría ayudarla con algo para distraerme. No podía encontrarla y en vez de ella, me topé con Jessica, quien parloteó sin parar sobre su nuevo novio por unos quince minutos.
Luego de al fin poder dejarla balbuceando con alguien más, regresé a la sala que ahora estaba llena de gente. Noté que Jake estaba ahí, pero me olvidé de él en cuanto vi a Edward sentado en la barra con un vaso de whisky en la mano.
Tomé unas cuantas respiraciones calmantes antes de acercarme a él.
—Hola, guapo —lo saludé, sonriendo al recargarme en la barra para verlo.
Sus ojos vagaron del vaso a mi cara, y sentí que alguien me había sofocado. Tenía un crecimiento de barba de al menos dos días. Sus ojos estaban rojos con unas oscuras ojeras por debajo. Su mirada era fría y dura. No se parecía al hombre que conocía y amaba.
—No me digas así —siseó, mirándome con ojos entrecerrados con lo que parecía ser enojo y asco—. ¿Qué pasó? ¿Se fue otra vez después de que lo dejaras follarte? —¿De qué hablaba? Sentía que había sido transportada a una mala película sin haber leído el guion.
»Y ahora piensas: "Regresemos con Edward. Es lo suficientemente tonto, no se dará cuenta". —Sus palabras eran como cuchillos que me apuñalaban el corazón. Me sentía herida y sangrando.
»¿O pensaste que no me importaría? Después de todo, yo también he tenido mi buena ronda de aventuras. —Su pecho se alzaba con agitación y su voz estaba llena de veneno. Me quedé ahí parada boquiabierta y sorprendida, incapaz de apartar la vista de sus ojos ardientes.
»Los vi anoche, y tú misma lo dijiste, es lo que haces. Te acuestas con todos. Y fui lo suficientemente estúpido para creer que finalmente habíamos dejado eso atrás. De verdad creí que habías cambiado. Pero no. Sigues siendo la misma Bella que se folla a tipos desconocidos para olvidar tus miedos. —Estaba hecho una furia. No podía formar una idea clara. Igual que un venado ante los faros de un carro, era incapaz de moverme bajo su mirada de enojo mientras luchaba contra las lágrimas que me escocían los ojos, desesperadas por derramarse.
»Rompiste nuestro trato. Nadie más, ¿recuerdas? Lo aceptaste. Pero ¿por qué importarme? Sabes, tal vez tenías razón desde un inicio y yo me equivoqué. ¡Tal vez de verdad eres una fácil!
Estaba respirando erráticamente. No tenía idea de qué estaba pasando. Lo único que sabía era que acababa de pegarme donde más me dolía y tenía que irme de aquí.
Me negaba a llorar frente a él y esta habitación llena de gente. Una vez me había prometido que nunca más lloraría frente a un hombre. Pero sabía que no podía seguir conteniendo las lágrimas por mucho tiempo más. No quedaba nada más que decir. Edward básicamente me había dicho zorra. Lo único que me quedaba por hacer era irme con la dignidad que todavía tenía. No quería darle la satisfacción de ver lo mucho que me había lastimado.
Miré una última vez sus ojos furiosos antes de darme la vuelta lentamente e irme sin decir palabra.
