Hola a todos. Aquí viene una nueva historia, una breve. Salimos de los espacios habituales para ello... Es la continuación de "Panic Cord". Para ludmilaval4 y para isabela tonks. Espero les guste
A LA ITALIANA
1- Escapar
Emily abrió nerviosamente la puerta del apartamento, estaba enojada porque su vuelo se había retrasado y ya no tenía todo el tiempo que quería, pero al entrar se sintió mejor, al menos el apartamento era exactamente lo que estaba esperando. Entró, suspiró y empezó a recorrer. Su maleta primero la dejo en la puerta.
El techo alto hacia el espacio fresco, las ventanas eran amplias y dejaban entrar mucha luz, no era muy grande, pero había suficiente espacio, especialmente por el tamaño de la sala. De cualquier modo tampoco era que fueran a necesitar mucho espacio. Echo un único vistazo a la cocina, que suponía no se usaría mucho, todo se veía en orden. El comedor era pequeño pero agradable, la sala tenía un excelente televisor y probó los sillones, cómodos, como para estar ahí un largo tiempo, perfecto todo. Un balcón con excelente vista coronaba ese espacio casi idílico.
El departamento tenía un baño gigantesco, con una tina de sueño y dos habitaciones, eso era por lo que más había tardado en elegir. Era lo que más inseguridad le había causado… No quería ser demasiado optimista pero tampoco totalmente tajante. Y ahí estaba. Eligió la habitación con mejor luz y la cama más cómoda y llevó finalmente su maleta ahí.
Miró la hora, no tendría que esperar demasiado tiempo… Hubiera querido poder estar más preparada, pero el vuelo retrasado le había jugado en contra. En el aeropuerto había comprado una buena botella de vino, lo dejaría enfriar un poco. Al menos quería quitarse la blusa con la que había volado, algo más… bonito, quería sentirse bonita. Lo necesitaba.
Le entró un mensaje de Hotch: "En camino". Sintió nervios, muchísimos. Una cosa era hablar y tener citas por videollamadas y otra verse, ya en serio. En una escapada. Sacó la blusa que había elegido para ese día, una azul oscuro escotada, quería dar una buena primera impresión. Y se la arregló mil veces, deseando que el look no se viera demasiado pensado. ¿En que se había metido?
Era la primera vez que se verían en vivo después de verse cada semana en línea por casi cuatro meses. Ni siquiera tenía claro cómo habían llegado a eso. O a lo mejor sí, las llamadas se habían ido volviendo cada vez más largas, así como más íntimas y sinceras, se habían ido volviendo cada vez más cercanos, y cuándo Emily había dicho "Necesito irme de vacaciones" no había resultado tan extraño que Hotch dijera "¿y si me voy contigo?". Y dos semanas después, ya habían comprado sendos boletos de avión y Emily alquilado por una semana un departamento en Florencia, Italia.
El problema, y Emily lo había descubierto al momento de buscar dónde quedarse, era que no sabía qué clase de escapada de vacaciones era esa, aunque lo sospechaba, no lo habían aclarado. Por eso estaba nerviosa. Coquetear por videollamada no era como tener una relación, mandarse besos por mensajes o notas de voz no era comprometerse a nada, y decir "me voy de vacaciones contigo" no dejaba claro si era una escapada romántica. Y Emily se sentía un poco contrariada con eso. ¿En que se había metido?
Dio otra vuelta por el apartamento, como para terminar de reconocerlo. Y también porque no se le daba estarse quieta. Recordó muchas cosas estando ahí, esperando…Le costaba creer que estaban en ese punto, cuando cuatro meses atrás apenas hablaban. Pero todo había ido muy rápido, y Hotch le gustaba muchísimo. Cuando escuchó la puerta sintió que se le paraba el corazón.
Estaba ahí. Estaba finalmente frente a ella.
Estaba ahí. Y, aún después de un vuelo larguísimo, se veía perfecto. Sintió temblar sus rodillas. Se miraron. Sonrieron. Pero al principio ninguno se movió.
Al final Emily fue la primera en moverse, velozmente avanzó hasta él y lo abrazó con fuerza. Hotch soltó sus cosas y le correspondió el abrazo, con fuerza. Ambos hubieran querido besar al otro, pero no se atrevieron en el último momento, tal vez porque en secreto llevaban las mismas dudas.
-No puedo creer que estas aquí- dijo ella sin atreverse a soltarlo
-Ya era hora de vernos- contestó él aspirando el aroma de Emily
-Ya estaba dudando si existías en el mundo real- bromeó ella finalmente aflojando un poco el abrazo- pero me da tanto gusto que tengas un cuerpo físico-
-Pues en vivo, definitivamente es mejor vernos- dijo él y no terminó de soltar a Emily- te ves muy guapa-
Emily dejo escapar una risita, aunque se sintió un tanto como adolescente por reaccionar así. Estaba sintiendo miles de cosas. Hotch le acomodó un cabello, acariciando muy levemente su rostro. Era mil veces mejor que cualquier cosa vista en la cámara, incluyendo a los secretos más íntimos, los mensajes más subidos de tono o los coqueteos más descarados. Era mejor que aquella vez que Hotch había contestado recién salido de bañar, aún húmedo y envuelto únicamente en una toalla y Emily había perdido el habla. O cuando ella se había quitado la blusa a media videollamada, con el pretexto de enseñarle el golpe que se había hecho en un caso y Hotch había deseado poder tele-transportarse hasta donde estaba ella. Todo eso parecía menos comparado a verse en vivo y abrazarse.
-¿Qué tal el apartamento?- preguntó Hotch al fin
-Es perfecto- contestó ella finalmente cortando lo que quedaba de abrazo- ven a verlo- y al hacerlo tomó la mano de él para guiarlo.
Al llegar a los cuartos hubo un momento de tensión, a Hotch le desanimo pensar que ella había elegido cuartos separados y a ella que él entrará en la habitación contraria a la suya. Mal inicio. Ojala hubieran aclarado mejor de que iba ese escapar juntos.
Mientras Hotch dejaba sus cosas y se acomodaba, Emily abrió la botella de vino. Hasta las copas del departamento eran perfectas para eso… Tomó un largo trago antes de que Hotch volviera, necesitaba darse valor para seguir, para ver si podía aclarar que esperaba que esa fuera su primera escapada romántica.
Brindaron por las vacaciones, por Italia, por escapar, por verse. Brindaron, sonrieron y repitieron hasta que la botella se acabó. Hablaron un poco de sus vuelos, de dejar el trabajo por primera vez en meses… y cuando hizo falta más vino, se decidieron a salir.
La tarde de abril era fresca, el aire se iba moviendo entre los árboles como creando el ambiente perfecto, sin que fuera un acuerdo previo Emily se tomó del brazo de Hotch y así caminaron por la calle, conociendo el mundo al que habían escapado, haciendo comentarios de los que iban viendo, riendo de nuevo. Olvidando que iban en busca de un lugar donde comprar vino y siguiendo caminando… Cualquiera que los viera los habría tomado por una pareja de enamorados, tal vez porque lo eran, pero no se atrevían a ponerlo claro. Emily se sentía como soñando, tomada del brazo de un hombre que le encantaba en una ciudad que encontraba hermosa.
Caminaron junto al río Arno largo rato, hasta que los alcanzó la noche y el efecto del cambio de horario fue algo evidente en Hotch.
-Creo que necesitas dormir- comentó Emily
-No he venido al otro lado del mundo a dormir- contestó él intentando evitar un bostezo
-Dormir es parte de vacacionar- argumentó ella- y en general de vivir, y aún creo que eres humano… aunque a veces tengo mis dudas- bromeó
-¿Eso qué significa?-
-A veces eres muy perfecto para ser humano… - declaración atrevida, lo supo- venga, volvamos-
-Cenemos algo- ofreció él- también cenar es parte de vacacionar, y creo que podemos encontrar un sitio para celebrar que estamos aquí juntos-
-¿Haremos de todo una celebración?-
-Verte es una celebración- le contestó él hablándole al oído
Emily se sentía increíblemente halagada, inesperadamente sorprendida y totalmente enamorada, incapaz de responder con palabras, pero expresiva por su sonrisa. Se sentía desbordada de sentimientos. Y sin soltar ni un momento el brazo de Hotch lo condujo por la ciudad hasta un discreto restaurante que le pareció agradable y, tenía que admitirlo, algo romántico.
Si Emily estaba encantada con la sinceridad y los comentarios de Hotch, él lo estaba con la soltura de Emily, con la libertad con la que se movía por la ciudad y con la fluidez de su italiano, que en ese momento le parecía el idioma perfecto. Sin dudar, apenas consultando con él, Emily se entendía con meseros, comensales o chefs, sonreía, pedía, hablaba, y Hotch, aunque había oído hablar italiano a Rossi a menudo, estuvo seguro de que no había oído un idioma más precioso que ese.
La cena a la luz de las velas, permitió esas confesiones que ya había por las videollamadas, ese coqueteo que era tan de ellos… Se sentían cercanos, sinceros, íntimos, relajados, cómplices de escapar juntos sin contarle a nadie. Y al salir del restaurant, aun del brazo, con tal vez más vino del ideal, no se disolvió la atmosfera.
Pero al volver al apartamento, las dos puertas de las dos habitaciones les recordaron algo que aún no habían hablado, que no quedaba claro en su complicidad… Que difíciles les resultaban de pronto las palabras para lo que querían.
-Creo que tienes que dormir- declaró Emily, sintiéndose cobarde
-Tal vez…- contestó él bostezando
-Te veo en la mañana…- y ella dio pasos atrás
Hotch sabía que era cobarde por no decirle que la quería, pero se sentía embriagado por el vino, por el cambio de horario y por la cercanía de Emily. Tal vez por la mañana con la mente más clara, podría aclararle porque se había escapado a Italia a verla.
continuara...
