Y he aquí el segundo capítulo... Espero les guste
2- Amar
Hotch despertó después de una noche intranquila, se desperezo y, tras extrañarse por despertar en una habitación que no conocía, hizo un recuento del día anterior. Sonrió con el mero recuerdo de su tarde con Emily. Tras un par de minutos se levantó de la cama, aunque su sueño podría haber sido mejor, se sentía más entero que la noche anterior y bastante más capaz de hablar con seriedad y sinceridad sobre esas vacaciones.
Abrió la puerta de su habitación y le llegó un delicioso aroma de café, pan y algo más… Le extrañó un poco, buscó un reloj con la mirada, pero no encontró ninguno… su reloj y su celular debían estar por ahí, pero en lugar de buscar, mejor salió. El departamento estaba algo frío, pero no oscuro, no debía ser tarde. Hotch encontró a Emily en el balcón junto al comedor. Y esa fue una excelente visión para iniciar el día
-Hola-
-Ey…- Emily volteó a mirarlo y le sonrió- buen día. Pensaba ir a despertarte-
-No tengo idea de que hora es- confesó él
-Acaban de dar las nueve- explicó ella entrando y cerrando la puerta del balcón
-He dormido muchísimo- confesó Hotch, que calculaba habían vuelto sobre medianoche, aunque no sé sentía como si hubiera dormido tanto
-Pues tienes cara lo contrario, temo decirlo- se burló ella
-Pues tú te ves muy bien- dijo él recorriendo a Emily con la mirada, el pantalón blanco, la blusa roja, sandalias con poco tacón, el cabello recogido, esa sonrisa que lo neutralizaba
-Por supuesto- contestó Emily con una sonrisa seductora- soy una mujer con secretos de belleza, además yo no cambie de continente ayer y tengo un colchón comodísimo. Tal vez deberías probarlo-
-Tal vez sí…-
Emily sonrió de nuevo, pasó junto a él sin decir más y lo invitó al desayuno que había comprado esa mañana. Hotch estaba descolocado, ella de nuevo le coqueteaba, como en las videollamadas, como todo antes de pararse ante las puertas de dos habitaciones. Y además se veía increíblemente hermosa, incluso se sintió torpe de seguir en pijama, de estar ahí sin peinar, frente a una mujer como ella. Pero la verdad es que a Emily no parecía importarle eso.
El cielo nublado anunciaba un día tranquilo, no demasiado frío ni caliente. Emily hacia planes para el día, lugares que ver, que conocer. Nada demasiado cansado, tiempo para volver y descansar, lugares donde comer o comprar vino. Hotch la miraba como embobado, bebiendo de la seguridad que desprendía, del encanto con el que hablaba. Definitivamente tenía que aprender italiano, al menos como un pretexto para que ella lo siguiera hablando frente a él.
-¿Te parece buena idea?- preguntó ella al fin
-Claro- dijo él sin saber que había dicho, pero seguro de que lo había dicho con mucho encanto
-No te has enterado de nada ¿verdad?-
-Eso no me impide estar de acuerdo- contestó él y bebió su último trago de café
-¿Al menos te apetece arreglarte antes de salir?- preguntó Emily- porque la pijama te queda excelente, dan ganas de ir a la cama contigo, pero a lo mejor para andar por la calle no es lo ideal-
-Me arreglo ahora- contestó él sin saber que más decir
Hotch se encerró en el baño, sorprendido de Emily, de cómo lanzaba comentarios tan precisos como si cualquier cosa. Definitivamente esa escapada tenía mucho de romántica. De pronto no entendía porque la noche anterior no lo había visto claro, todo ese lio por dos habitaciones, cuando era obvio que Emily mostraba todo el interés en él. Y esperaba él estar mostrando todo su interés por ella.
Por su parte Emily aprovechó la desaparición de Hotch para tomar aire. Estaba nerviosa, pero creía estar jugando bien sus cartas. Le había tomado toda la noche darse cuenta del error, de cómo su falta de claridad había dejado demasiada abierto a la interpretación el asunto de las dos habitaciones. No quería ser tan directa, porque le gustaba el encanto de la seducción, pero si tenía que ir dejando todo claro, porque tenían sólo una semana y no quería desaprovecharla. Al menos estaba jugando en su territorio, Italia era un buen lugar para ella, para sentirse cómoda y claro, para el romance.
Había leído de la probabilidad de tormenta, aunque el cielo no lo anunciaba aún, pero le parecía que eso jugaría en su favor. Obligándolos a regresar al departamento no muy tarde, quedarse ahí el resto del día, estarían solos y juntos, buen momento para aclarar… y Florencia, le encantaba, pero tendrían que buscar una segunda oportunidad para disfrutarla como se debía. Al ver a Hotch salir de nuevo, tuvo claro que prefería disfrutar de él que de toda Italia.
-Listo-
-Vamos entonces- dijo ella con una sonrisa enorme y tendiéndole la mano
El día se les fue como agua. Visitando, riendo, hablando, haciendo fotos… Cada tanto Emily insistía en hacerse una foto juntos, y cada vez Hotch sentía que eran más cercanas, más íntimas casi, como si la foto no tuviera sentido si no estaban totalmente juntos en ella. También lo hizo detenerse en más de un local de helados, porque decía que era un crimen no comer los helados italianos, lo mismo con la comida, el vino o el café… Y cuando algún dhombre le coqueteaba, que pasaba mucho, ella siempre volteaba a él a guiñarle un ojo, con coquetería y complicidad.
Al final la lluvia los alcanzó, como Emily previa, a eso de las tres de la tarde. Se refugiaron bajo la marquesina de una tienda y miraron la cortina de lluvia frente a ellos. La temperatura bajo un poco y, en un gesto de amabilidad y caballerosidad, Hotch rodeó a Emily con su brazo. Ahora podía sentir el calor de su cuerpo muy de cerca. Así se quedaron unos minutos, juntos, silenciosos, como sopesando que seguía.
-Florencia es bonita bajo la lluvia- dijo él de pronto
-La magia de Italia- contestó ella y volteó a mirarlo a los ojos
-¿Recomiendas conocerla toda?-
-Ni yo la conozco toda… pero, podemos elegir otro destino italiano para la siguiente vez- sugirió ella con media sonrisa- a lo mejor vamos agarrándole más gusto a esto-
-¿A Italia?-
-A quedarnos juntos-
Se miraron muy fijamente. El viento despeinaba el cabello de Emily. La brisa de la lluvia los salpicaba. Estaban tan cerca… Hotch pasó su mano por la cintura de Emily.
-Creo que deberíamos volver al apartamento- sugirió él, que moría por besarla, pero sabía que si lo hacía y era correspondido, ya no podría soltarla y ese no era el lugar para ello
-Definitivamente- susurró ella que lo único que veía ya era la boca de Hotch
Dieron un paso instintivo atrás y la lluvia los sorprendió, aunque supieran que estaba ahí, Emily lo tomó de la mano y lo guio de vuelta. Ya no buscaron el refugio de los techos o sombrillas, ya no se preocuparon por el agua o el frío, sólo caminaron y se miraron, sonrieron y siguieron. La ropa se pegaba a sus cuerpos empapados, cada uno podía reconocer el cuerpo del otro. No dijeron nada hasta llegar.
Escurriendo como estaban entraron al apartamento. Caminaron sólo unos pasos dejando sus huellas mojadas. Emily soltó su cabello e intentó escurrir el agua, él la miraba como hechizado. ¿En que se habían metido? En ese punto se lo preguntaban, pero ya iban encontrando respuesta.
-Estás empapado- dijo ella con obviedad.
Luego se acercó a él y con cuidado empezó a quitarle la playera. Hotch no opuso resistencia, al contrario. Sonrió cuando ella terminó de quitarla y la dejo a un lado. Como siguiendo el rastro de una gota recorrió con la punta de sus dedos el pecho de Hotch y él respiró agitadamente.
-¿Una toalla?- ofreció ella y él asintió
Emily, sin dejar de mirarlo, camino hacia atrás, Hotch tras ella sin dudarlo. Al final abrió la puerta del baño y tomó una toalla. Se la pasó apenas por el cabello y el rostro antes de tenderla a Hotch.
-Así no vas a estar seca nunca- dijo él dejando la toalla a un lado.
Luego, sin prisa, llevó las manos a la cintura de Emily y con un único movimiento le quitó la blusa. Ella no dejó de mirarlo. Dieron un paso el uno hacia el otro. Emily se sacó los zapatos sin apartar la vista. Estiró la mano a los pantalones de Hotch y los desabrochó, los dejó caer y con un movimiento él terminó por deshacerse de ellos. Luego Emily desabrochó los suyos y se los quitó. Hotch tragó saliva.
-Eres hermosa- dijo él
Emily llevó su mano nuevamente al pecho de Hotch, recorriendo con lentitud, subiendo a su cuello, llegando a su rostro, notando como su respiración se agitaba. Con un paso más, Hotch cortó el espacio entre ellos.
-Creo que ya sé que vinimos a hacer a Italia- dijo ella
-Creo que yo también-
Y finalmente la besó. Y saboreó el helado del mediodía, el sabor de la tormenta, algo dulce, algo inexplicable, Italia y el paraíso a la vez. Emily sabía cómo el mejor día de su vida. Aferró la cintura de Emily mientras devoraba su boca, al tiempo que ella mantenía una mano en su cuello y otra en su pecho, acariciando ese camino húmedo, con cicatrices, con historia, como un mapa del camino que había que andar.
Se besaron con ansia, pero con ternura, se contaron la añoranza de meses y el secreto de años. Aprisionados uno contra el otro, saborearon el beso… Se separaron un segundo a tomar aire, pero siguieron juntos, respirando a la vez, mirándose.
-Mi cama es más cómoda- dijo Emily
-Gracias al cielo dejamos de jugar-
Y volvieron a besarse, ferozmente, mientras torpemente caminaban hacia la habitación. Y mientras se perdían uno del otro, se les olvido la lluvia, las vacaciones, Italia entera y las dos habitaciones que los habían limitado el día anterior. Sólo existían ellos y lo que sentían y lo que habían empezado a decirse cuatro meses atrás en una videollamada inesperada.
Mientras Hotch se iba perdiendo en el cuerpo de Emily sólo acertó a pensar "Bendita Italia".
