Y he aquí nuestro último capítulo, espero que les guste. Gracias por sus comentarios. Sin más preámbulos

3- Prometer

Emily despertó más por el aroma que por la luz o el sonido. Sin abrir los ojos tuvo claro que el aroma del café italiano se estaba colando hasta sus sueños y sonrió. Abrió los ojos poco a poco y se estiró un poco para desperezarse, puso atención, escuchó ruidos fuera de la habitación, también percibió otro aroma, como pan recién horneado y sonrió. Se imaginó a Hotch preparando todo eso y sonrió más, sintiéndose afortunada.

Salió de la cama y buscó la bata ligera negra, aquella que Hotch llevaba varias noches quitándole y algunas mañanas también. La ropa, la cama, toda la habitación aún conservaba su aroma y su calor, aún le susurraba las palabras, gestos o secretos compartidos, las pasiones y besos. A Emily le gustaba despertar con esa atmosfera, con esos recuerdos, incluso con las marcas que iban dejando las manos o labios de Hotch en su cuerpo cada noche. Se sentía con suerte.

Al salir del cuarto la luz de un día poco nublado la invadió, los aromas aumentados, y unos pasos adelante la visión de Aaron Hotchner preparando el desayuno, con poca ropa, eso sí, atrincherado en la cocina y sin poner atención a nada más. Que buen modo de empezar el día. Emily lo miraba al mismo tiempo deleitada y sin creer que tenía esa suerte. Hipnotizada de estar ahí, de ser correspondida, de haberse fugado con él a Italia y al amor, de tener momentos y recuerdos que sólo les pertenecieran a ellos, de tenerse mutuamente. Y de quererse.

Hotch volteó a mirarla y le sonrió. Como la derretía esa sonrisa.

-¿Todo bien?- preguntó él viéndola tan ensimismada, al tiempo que salía de la cocina

-Sólo admiró- contestó ella- la excelente vista de la mañana-

Hotch llegó hasta ella y la besó, tan intenso como natural. Como si fuera el primer beso, pero también como si lo hubieran hecho mil veces, como un beso de toda la vida y que siguiera siendo hecho para embonar correctamente. La rodeó con sus brazos.

-Pensé que no te levantarías aún- comentó él entre besos- y que tendría que llevarte el desayuno hasta la cama-

-Que bien que no- contestó ella- en la cama sólo me gusta comerte a ti-

Hotch sonrió. La coquetería de Emily era así, desenfada, directa, siempre con un toque seductor, pero además, tan personal entre ellos. Se separaron al cabo de un par de minutos. Y Hotch la invitó caballerosamente a sentarse a desayunar. Y durante algunos minutos fueron la escena misma de una pareja de recién enamorados, tal vez porque lo eran.

-Odio ser el que tenga que decirlo- soltó Hotch de pronto- pero… ¿está listo tu equipaje?-

-No hagas eso, estábamos pasándola tan bien- se quejó Emily

-Lo sé, tampoco me gusta recordarlo, pero tenemos ya sólo algunas horas-

-El tiempo pasó muy rápido- volvió a quejarse ella

-Pero lo aprovechamos muy bien ¿no lo crees?- sonrió seductoramente al decirlo

Y a Emily le vinieron a la mente todas las escenas de la última semana, cada caminata por Florencia, cada foto que había tomado, el sol sobre sus rostros o la lluvia deslizándose por sus cuerpos, el sabor de cada café o helado, la complicidad de cada cena o comida, la intimidad y naturalidad en cada desayuno, la seducción que iba con cada copa de vino, la pasión de hacerse el amor mil veces, los besos apasionados, las confesiones hechas al oído… Había sido una excelente semana, tal vez la mejor de su vida. Celulares apagados, corazones encendidos. El amor italiano como parte de ellos, el resto del mundo fuera.

Pero ver el final de todo eso sólo la hacía querer más, añorar hasta un punto casi doloroso, necesitar quedarse ahí, con él, todo lo posible. Que desencanto… sobre todo porque volvía a plantearles preguntas de lo que no habían hablado. ¿En qué se habían metido? Y ¿qué harían después de todo eso?

-Fue la mejor semana de mi vida- dijo ella al fin

-También la mía-

-Y… temo decirlo, mi maleta esta lista… a menos que encuentre un modo de meterte en ella- dijo ella con cierta tristeza

-Creo que puedo decir lo mismo- contestó Hotch queriendo no separarse más de Emily- ¿hablamos de eso?-

Emily negó con la cabeza, aunque sabía que era necesario. Se levantó y llegó a Hotch, él la recibió con los brazos abiertos y dejó que ella se quedara sobre sus piernas, que lo besará con fuerza llenándolo de su calor. Sintió a Emily bajar a su cuello y besarlo. Se estremeció… Tenían sus últimas horas juntos, el final de su escapada romántica, y ella quería aprovechar hasta el último segundo. La mano de Emily se deslizó poco a poco por el pecho de Hotch hasta llegar entre sus piernas. El gimió. No la detuvo, porque no quería detenerla, porque quería llevarse consigo el sabor y el aroma de Emily para soportar los meses de abstinencia que sabía que venían.

No dudó en levantarse, en llevarla en brazos, en compartir con más intensidad los besos hasta la habitación… E hicieron el amor con pasión, con amor, con locura… Perdiéndose nuevamente uno en el otro, disfrutando y añorando a la vez. Era un amor intenso, apasionado y necesario. Y en ese momento, también algo añorante.

-Te quiero- dijo Emily al oído de Hotch tras el amor

Hotch la miró, mientras recuperaba el aliento, acarició su rostro. Y supo que hablaba más en serio que nunca, que lo quería, que lo necesitaba, probablemente que lo amaba… y que él sentía eso mismo por ella. Que estaba locamente enamorado. Y que por eso estaba ahí.

-Emily…- empezó él y la vio fruncir el entrecejo- no voy a decirlo-

-¿No?- ella se sintió un poco contrariada y se revolvió entre sus brazos

-Sabes que siento lo mismo- dijo él que no quería mentir o desilusionarla- pero… - Hotch suspiró porque no estaba seguro de como expresarse- no quiero decirlo como despedida-

-No es una despedida, Aaron-

-¿Qué es entonces?-

-Una pausa presencial- dijo ella y sonrió- un tiempo necesario para ir a nuestras vidas normales a poner todo en orden en espera de la siguiente vez. Y mientras seguiremos hablando y viéndonos por video llamadas y pensándonos. Y claro, añoraremos estar juntos, besarnos y pasar la noche acompañándonos, pero… no es una despedida-

-Tendremos una relación a distancia-

-Ya la teníamos ¿no?- dijo ella mirándolo muy fijamente- aunque no lo sabíamos, o no lo habíamos hablado, pero ahí estaba, desde esa noche que te llamé y empezamos a tener citas virtuales. El problema es que tuvimos que venir hasta Italia para descubrirlo y hacer algo con eso-

-Que elocuente- dijo él y la hizo sonreír- vale… pues relación a distancia un tiempo más-

-Sólo un poco más- aclaró ella

-¿Lo prometes?-

-Lo prometo- declaró ella, cerrando el trato con un beso.

Y tenía un tiempo que Emily lo estaba pensando, pero hasta esa semana había empezado a ser realmente en serio, en que el tiempo separados ya no les iba, que tenían que volver a estar en el mismo espacio, que tenían que ser capaces de lidiar con ser una pareja de verdad. Que era hora de que volviera a casa, aunque eso pareciera perseguir a Hotch.

Mientras se arreglaban, se comían a besos en la ducha, volvían a vestirse y dejaban el departamento en orden, Emily fue dándole más forma a su plan. Por eso había sido capaz de prometer que ya sería poco el tiempo separados. Porque ya sabía lo que quería hacer, lo que tenía que empezar a organizar en cuanto volviera a Londres. Miró a Hotch mientras revisaba tener todo listo y supo que no le importaba parecer la chica que dejaba todo por un hombre, tal vez porque ese no era cualquier hombre, tal vez porque sabía que él podría hacer lo mismo por ella, pero al final eran muchas más las cosas que los ataban a ambos a DC.

-Creo que es hora- dijo él mirando su reloj con cierto pesar- mi vuelo sale en tres horas-

-Lo sé… yo esperaré un rato más-

Hotch la abrazó con fuerza, odiando más que nunca tenerla lejos, deseando poder alargar esa escapada a toda una vida. Emily enterró el rostro en su cuello, respirando junto a él, conteniendo las lágrimas porque no quería una despedida triste.

-¿Me prometes algo?- pidió ella

-Lo que quieras-

-Que me vas a esperar-

-Siempre Emily-

Se besaron una vez más. Se miraron fijamente a los ojos diciendo mucho más de lo que las palabras podían expresar. Y al final se separaron…

Emily se quedó en el apartamento, que ya no era tan bonito, y sólo entonces dejo que las lágrimas escaparan. Pero también sonrió, porque había probado el amor y le encantaba, porque iba por él, porque Italia se le había metido hasta el corazón y la había dejado enamorarse perdidamente o al menos reconocerlo. En unas horas estaría en Londres y entonces sólo tendría un propósito, empezar el camino a casa, en ese sitio en donde Aaron Hotchner siempre iba a esperarla.

FIN

Ya sé, ha quedado un poquito cursi, pero es que eso me inspiro. Ojala les haya gustado esta historia. Abrazos a todos n_n