Capítulo 4: Encuentro.

Se quitó la almohada con rapidez con sus ojos desorbitados buscando la fuente de esa voz.

¿Habrá sido un sueño?

No, no era un sueño, sus ojos zafiros se encontraron con unos rubíes que la observaban, allí parado a los pies de su cama estaba él.

-Senku… ¡Senku! - Estaba pasmada y pronto se sobrevino en ella un mar de emociones que al momento no supo explicar, con sus ojos húmedos e inundados en lágrimas se levantó de inmediato a abrazarle.

Se sintió bien, ambos se sintieron bien, después de todo ese tiempo él la había encontrado a ella, Kohaku no pudo evitar preguntarse cuánto tiempo hacía que había recobrado la memoria.

-Ten – Le tendió un ramo de girasoles los cuales ella los recibió cargada de afecto, inmediatamente las flores se marchitaron y ella se pudo sentir mejor que nunca.

Se miraron a los ojos perdiéndose en la profundidad del otro.

-Eres una Leona imprudente, llevo meses buscándote -Susurró colocando su mano en su mejilla, ella sólo pudo cerrar sus ojos disfrutando su tacto.

No sabes las ganas que tenía de verte.

-No me llames Leona, bastardo -Replicó suavemente, en ese momento no podía estar enojada con él- Creí que… Separarnos había sido lo mejor, no era buena idea arrastrarte a este desastre -Culminó con amargura sintiendo sus ojos humedecerse nuevamente.

-Sin preguntarme siquiera si yo estaba de acuerdo -Respondió con sequedad con el ceño ligeramente fruncido.

Kohaku entendió entonces, abrió sus ojos fijándolos en él.

-¿Hace cuánto…?

-Quinientos cincuenta y tres días, esa fue la cantidad de tiempo que tengo buscando respuestas –La miró con intensidad- Buscándote a ti.

Ella se sonrojó violentamente ante esa declaración, él se había acercado peligrosamente, podía detallar cada una de sus facciones: Las bolsas oscurecidas que se alojaron bajo sus ojos, su nariz perfilada y… Sus labios, aún lograba recordar la sensación de los de él sobre los suyos.

Una sonrisa ladina ser hizo presente en el albino bajando sus manos hasta los lados de su cadera, exactamente en donde se encontraban sus marcas y la atrajo más hacia él pegándola a su cuerpo, pudo sentir la forma de sus senos en su pecho.

-Estuve todo este tiempo preguntándome muchas cosas -Un susurro ronco hizo eco en los oídos de Kohaku y tembló al sentirle apretar su piel aún por encima de su ropa, por alguna extraña razón había dejado de tener frío- Kohaku…

Ella se sentía perdida, se miraban con ojos entrecerrados, sus corazones latían y retumbaban fuertemente en sus oídos y finalmente pudo sentir la suavidad de los labios de esa Leona.

De su Leona, aunque en este momento luciera como toda una gatita asustada.

Senku la envolvió con sus brazos profundizando el beso, Kohaku sólo pudo reaccionar ladeando su cabeza, sentía que en cualquier momento se derretiría entre sus manos, no supo cómo perdió un poco el equilibrio y ambos dejaron que la gravedad los atrajera hacia la cama.

Rompieron el beso apenas se dieron cuenta de la posición en la que se encontraban.

Ella estaba sobre el colchón con sus brazos a cada lado de su cabeza, la débil luz que se filtraba a través de la ventana la hacían lucir preciosa, su cabello que parecía un río de oro fundido esparcidos entre las sábanas, sus ojos como un par de piedras preciosas, estaba al diez billones por ciento seguro que el zafiro jamás podría competir en belleza, su pálida piel tersa y suave con sus mejillas enrojecidas y sus labios tan deliciosos, que le invitaban a seguir devorándola hasta saciarse.

Senku se tomó unos segundos para grabar con fuego en su memoria esa imagen, en el fondo deseaba verla todos los días así.

Tan suya.

Se posicionó sobre ella y volvió a besarla, estas vez con gran ímpetu, Kohaku respondió de inmediato llevando sus manos a su nuca acercándolo más a ella, no pudo evitar abrir su boca permitiéndole el acceso de su lengua que se unió con la suya en una perfecta danza que era guiada por la melodía del deseo y la añoranza de esos dos seres que volcaron su pasión sobre sí mismos en ese encuentro tan esperado.

Tuvieron que separarse por falta de aire, ambos jadeando con ganas de más, mucho más, ir más allá de un simple beso, deseaban fundirse hasta ser uno sólo.

En ese momento Senku descubrió que estaba enamorado de esa Leona, tan ilógica e imprudente como testaruda y hermosa.

Quería pasar el resto de su vida a su lado, conocer y escudriñar cada centímetro de su ser, adorarla como realmente se merecía una mujer tan extraordinaria como lo era ella, fue tan poco lo que sabía y le bastó para desear explorarla por completo.

Nunca iba a estar satisfecho.

Kohaku en ese momento no se quedaba atrás, sentía una gran ola de emociones ahogándola y nublando su juicio, con anterioridad había pensado en él y le dolía el imaginar que había hecho su vida con otra mujer, se preguntaba si él era feliz, si había logrado lo que deseaba.

Sin ella.

Pero ahora lo tenía ahí, él la buscó por largo tiempo y eso la hacia sentir de alguna manera un poco feliz, ya no se iría a ningún lado (Aunque tenía la sospecha que él tampoco la dejaría), junto a él sentía que podría hacer casi cualquier cosa.

Ambos se miraron en medio de la penumbra y sonrieron.

-Vámonos de aquí, Kohaku -Propuso el albino hundiendo su rostro en su cuello, ella no pudo evitar soltar un pequeño jadeo.

Estuvo a punto de responder cuando el sonido de unos pasos dirigiéndose a la puerta los alarmó, Senku estiró su brazo en dirección a la puerta y el pestillo se pasó dejando a la rubia con la boca abierta, él se levantó de encima de ella sentándose a su lado.

-¿Kohaku? –Se escuchó una voz femenina al otro lado de la puerta- Es hora de comer, Jasper trajo algunas cosas…

Con ese anuncio el sonido de los pasos fue desvaneciéndose poco a poco hasta que nuevamente el silencio arribó a aquella habitación, ella también se sentó a orilla de la cama.

-Son Jasper y Turquoise, son guardias leales a la Corona que mi padre mandó para cuidarme -Kohaku se vio en la necesidad de explicar.

Para que no hiciera una tontería.

-Eso ya no hará falta -Susurró Senku atrapándola en un nuevo abrazo- He pasado todo este tiempo estudiando los principios y leyes del universo del que provienes -Explicó comenzando a acariciar su espalda con delicadeza- Creo que… Podré ayudarte a recuperar tu Reino.

Ella le miró sorprendida, el científico pudo vislumbrar anhelo y esperanza en sus ojos.

-Pero, no podemos volver así… Y-Yo aún no estoy en estado de luchar aunque haya recuperado mi energía… -Sus ojos se apagaron de repente, había recordado las palabras de Gen después de haberle borrado la memoria a Senku, la situación en el Reino era crítica y sólo ellos dos en el estado en el que estaban no durarían ni cinco minutos vivos.

Él frunció el ceño ligeramente, su mirada ya no mostraba esa vibrante personalidad.

¿Qué le pasó? Senku no pudo evitar sentir enojo por aquello que había arrebatado el espíritu de su Leona.

-Que estemos acá me confirma que hay más universos además del que provenimos tú y yo, si llegaste a mi universo quiere decir que sabes cómo viajar entre ellos.

Senku pensó en la posibilidad de utilizar algo de tecnología humana, aunque lo más seguro es que se derramara sangre.

Es una opción que no descartaría.

-Hay… Hay dos formas, una es con la marca, así como llegué a ti esa vez… -Senku desvió la mirada, sabía perfectamente a qué momento se refería, lamentó haber dejado pasar a ese Mentalista a su oficina- Y la otra es saltando desde el límite del mundo…

Entonces muchas teorías humanas acerca del universo dejaron de tener sentido con esa nueva información.

Empezando por un detalle

¿Su universo sí tenía un límite?

Definitivamente al ser humano le faltaban billones de años para llegar a confirmar la teoría de universos distantes si no hubiera sido por su reciente descubrimiento.

Y pensar que seres de otros mundos convivían bajo sus propias narices usando sus propias reglas físicas.

Un momento…

Es probable que el latín (Idioma que utilizan para recitar hechizos) llegara a la Tierra gracias a seres de otros universos.

¿Cuánto tiempo tiene de antigüedad la raza de la que proviene Kohaku? Es morfológicamente una humana pero se rige por reglas totalmente diferentes.

¿Sus órganos serían iguales? Él pudo verificar de primera mano que el color de su sangre era roja pero… ¿Y lo demás?

Tenía muchas cosas qué pensar y preguntarse… Definitivamente quería estudiar todo aquello.

-¿Podríamos ir a ver un viejo amigo de mi padre?

Senku lo meditó.

-¿Sabes llegar allí?

-Desde el M010 que es el mundo en el que estamos ahora no es tan complicado, este mundo es relativamente nuevo y pequeño por lo que no deberíamos estar tan lejos del límite -Senku soltó el abrazo y la miraba expectante como esperando más información de su parte.

Entonces cada cierto tiempo nacía un universo nuevo y por lo que entendía el tamaño dependía de su longevidad.

Tuvo que hacer uso de autocontrol para no llenarla de preguntas, su mente no dejaba de trabajar generando una hipótesis tras otra, con el rostro impasible se levantó y le tendió la mano, ya era hora de irse.

Ella sonrió y él en un movimiento de sus manos los cubrió a cada uno con una capa para poder pasar desapercibidos, Kohaku tomó el anillo que colocaba en su cintura y se lo tendió.

-Los humanos son más débiles, es mejor que tú lo lleves.

Él lo tomó examinándolo con interés y se lo colocó siguiendo las instrucciones de la rubia.

-¿Tú estarás bien? -Kohaku sonrió asistiendo con la cabeza.

Abrieron la ventana y salieron de allí.

Senku no dejaba de pasear su mirada observando todo a su alrededor resistiendo el impulso de tomar algunas muestras y llevárselas a su laboratorio para analizarlas, caminaron largo tiempo.

O al menos así lo sintió él.

Entre la penumbra del lugar lograban vislumbrar diversas criaturas que a Senku no le generaban (En ese momento) ni unas pizca de curiosidad, quizás en otra ocasión y estando mejor preparado vendría a investigar.

Llegaron a una especie de oscuro puerto, un puerto que tenía un puente que a la mitad se dividía en diez caminos los cuales parecían inconclusos.

Él no pudo evitar mirar a su compañera interrogativo, tenía una ligera teoría ser lo que pasaría a continuación.

-Hay que elegir un mundo -Ella rascó su cabeza pensativa- Debemos ir al número uno, allí podremos encontrar al amigo de papá –Se adelantó cruzando el puente yendo al primer camino de la izquierda.

-Espera Leona, esto parece algo diez billones por ciento peligroso –La siguió de cerca mirando de vez en cuando hacia abajo empezando a sudar.

-Es seguro, aunque sí podría dejarte con algunas heridas -Mencionó pensativa recordando esa vez que cayó en el auto del hombre luego de que su padre la empujó.

-Soy un ser humano, además de que estoy muy por debajo del promedio de resistencia si lo llevamos a una escala.

-Bueno, deja que yo vaya primero y usas la marca para llegar a mi.

Qué conveniente.

-Está bien.

Y con eso último Kohaku corrió hasta el final dando un gran salto, no pudo evitar reír de emoción al momento en el que caía, Senku sólo atinó a mirarla desde su sitio completamente paralizado hasta que su cuerpo dejó de verse y escucharse en la oscuridad de aquel agujero negro.

Miles de preguntas más asaltaron su mente, pero la más importante.

¿Cuánto tiempo debía esperar para ir con ella?

Estuvo unos minutos en los que se estuvo paseando de un lado a otro con visible nerviosismo tratando de ordenar sus ideas.

¿Y si saltaba? No, era posible que muriera tomando en cuenta lo débil que era su propio cuerpo.

Sus pensamientos se detuvieron de golpe al sentir su marca arder y ahí entendió que ella le estaba enviando una señal, soltó un suspiro llevando su mano a su frente y desapareció del lugar.

Kohaku se encontraba parada con su vestido y capa habitual frotándose el brazo al momento en el que él llegó a su lado.

Qué gran ventaja es tener esta bendita marca.

Empezaron a caminar, Senku no pudo evitar mirar a todos lados sintiéndose conmocionado, sentía como si estuviese caminando en el Planeta Marte, todo a su alrededor se veía desolado, un paisaje deprimente donde pudo pensar que todos los días tendrían el mismo color y nada más que tierra y montañas irregulares acompañando ese eterno atardecer.

No pudo evitar sentirse cohibido.

-Qué elegante tener la visita de una de las princesas de M004.

Senku buscó con la mirada el origen de esa voz.

-Y qué extraño tener visitas de alguien de M006.

-Xeno, materialízate de una vez -Vociferó la rubia cruzándose de brazos- ¿Dónde está Stanley?

-Perdonen, no es común recibir visitas de otros universos, todos están muy ocupados en sus propios asuntos como para pasar por M001 –Frente a ellos apareció un hombre un poco mayor a ellos dos, de cabello plateado y ojos oscuros, Senku no daba crédito a lo que acababa de ver, Xeno lo observó con ojo crítico- No puedo creer que hayas hecho un pacto con un humano… Qué poco elegante.

-¡Ja! Ese es mi problema -Kohaku no se veía nada contenta y Senku levemente ofendido cruzó sus brazos - Te hice una pregunta.

El hombre sólo torció el labio en una mueca mirando fijamente detrás de la rubia.

-¿Qué haces acá, princesa?

La segunda voz desde atrás de la chica hizo que casi pegara un brinco, el científico no pudo evitar pensar que se había acercado demasiado a ella.

-¡Tienes que enseñarme! -Recuperándose rápidamente del susto volteó a verlo con sus enormes ojos llenos de brillo.

Si Kohaku tuviera una cola la estuviera moviendo hacia los lados.

Rió a sus adentros observando la leve discusión de ambos rubios.

-Me niego.

-Anda, hazlo por mi padre y los viejos tiempos.

-Que tu padre y yo hayamos participado juntos en el Gran Evento no quiere decir que vaya a meter la mano por su universo -Se llevó a la boca lo que Senku supuso sería un cigarrillo.

-¿Gran Evento?

-Para ser el universo número seis tienen un atraso considerable -Murmuró el de cabellos plateados- Creí que a estas alturas serían una civilización más avanzada, por ahora puedo sentirme tranquilo.

Senku chasqueó la lengua y luego volteó a verlo.

-Tengo muchas dudas en este momento -Habló Senku con cautela mirando al frente posicionándose al lado del hombre que llevaba un traje negro.

-Tu raza es muy destructiva, fue la razón de que este lugar quedara así -Respondió adivinando uno de sus cuestionamientos- Que estés aquí no me genera ningún tipo de confianza -Ambos hombres de cabellos blancos se miraron con seriedad.

-¿Estás queriendo decir que la humanidad tiene más tiempo del que se cree?

-Sí y no, tu raza tuvo que iniciar nuevamente, el viejo universo en el que convivíamos todos se destruyó dando como resultado este lugar y los otros nueve y de uno provienes tú – El aludido frunció el ceño pensativo.

Sabía que la humanidad era un problema, que había gente mala, pero… ¿Para destruir un universo entero?

Xeno levantó la mano hacia él colocando su dedo índice en su frente.

-Así era el antiguo universo, al ser destruido todos nos hicimos partículas, gracias a nuestro poder muy pocos pudimos materializarnos, entre ellos el padre de Miss Kohaku. -Senku estaba paralizado, un sinfín de imágenes cruzaron su cabeza con rapidez, estaba descubriendo el origen de la existencia misma- Tomamos casi todas las partículas de tu raza -Continuó- quitándole todo tipo de regeneración exagerada y lo depositamos en el nuevo universo que había nacido en ese entonces: el M006.

-Por lo que no tenemos ningún ápice de vestigio de todo esto… -Completó pensativo clavando sus ojos en el suelo.

-Correcto.

-Pero la raza de la que provengo no sólo ha sido destrucción, hemos hecho grandes avances por el bien de la humanidad -Xeno lo miró con interés- El hombre es bueno por naturaleza -Metió su mano al bolsillo de su bata sacando su proyecto más preciado y la que él apodaba como "Medusa" y la miró fijamente- Trabajamos incansablemente por el bien de todo y de todos.

El hombre no pudo evitar sonreír, después de todo esperaba que la humanidad pudiera redimirse ante los errores que los llevaron a todos a la destrucción, cerró sus ojos por unos segundos tomando sus manos por detrás de su espalda.

-Qué elegante… -Susurró complacido, el Rey Kokuyo tendría un muy buen yerno, desvió su vista hacia su amigo que finalmente había sido convencido por la rubia.

Stanley es tan blando…

Senku por su parte no dejaba de pensar en todo la conversación de hace unos momentos, no sé podía creer que el ser humano haya destruido un universo entero, si alguien en el planeta Tierra le hablaba de algo así pensaría que estaba drogado, realmente nadie le tomaría en serio, la humanidad estaba en la edad de piedra en comparación a lo que había descubriendo en ese momento.

Si todo era cierto, quizás era mejor que continuara así.

Si tuvo problemas con Ibara y otros que deseaban la Medusa para un propósito egoísta, entonces lo que acababa de saber debía ser verdad.

No pudo evitar lamentarse en silencio por la maldad de algunas personas

-Chico…

-Me llamo Senku, Senku Ishigami.

-¿Qué te trajo acá?

-Ella.

Básicamente.

Xeno no pudo evitar enarcar una ceja volteando a verle.

-Si quieren hacerse más fuertes tienen que amarse – Lo miró con los ojos entrecerrados, aún dudaba que ambos se quisieran realmente.

-Ya lo sé -Respondió enseguida rascando su oído con fastidio- Por otro lado… -Le miró con seriedad.

-Ya que te tomaste la molestia de venir hasta acá siendo un simple humano sería poco elegante de mi parte no responder algunas de los cuestionamientos que te estás formulando en este momento.

-Bien ¿Cómo es que hablamos el mismo idioma?

-Las partículas guardan cierta información, todos los universos tienen idiomas similares.

-¿Cuántos días han pasado en M006?

-No ha pasado ni un segundo.

Senku no pudo evitar abrir sus ojos sorprendido y recordó a uno de los personajes más ilustres de la humanidad, Albert Einstein.

El tiempo es relativo.

. .

-Bien princesa, tienes que aprender a dominar tu poder con la mente -Dio una bocanada- Es increíble que él te haya superado en poder siendo un simple y débil humano.

Ella le miró con enojo.

-¿Me vas a enseñar o no?

-Yo no puedo enseñarte nada más allá del combate, debes aprender a controlar tus pensamientos, porque eso te va a jugar en contra.

Kohaku no esperó más y se lanzó a atacarle, el cual el rubio esquivó con suma facilidad, sin detenerse giró sobre sí misma en una patada.

Stanley sostenía su tobillo sin ningún tipo de dificultad, aburrido alzó el brazo con el que la sostenía y ella perdió el equilibro, cerró sus ojos esperando el golpe al suelo pero nunca llegó, al abrirlos de nuevo estaba suspendida en el aire con su cabeza a pocos centímetros del suelo.

-Tienes que dejar de ser tan impulsiva, princesa, te puede costar la vida -Señaló y Kohaku sólo se cruzó de brazos.

-Quizás esto pueda servirles -Intervino Xeno acercándose a ellos tendiéndole una vara con unas piedras de cristal aguamarina que Senku no supo identificar- También tengo uno para ti –Le tendió uno al científico pero las piedras eran rojas.

-No deberíamos intervenir tanto, Xeno -Llamó su atención Stanley soltando a la rubia que cayó dando una pequeña voltereta.

-¿Lo dices tú? –Le reprochó.

-Deberían ir a M003 a encontrarse con los Oki para que mejoren sus trajes – El rubio miró a la princesa examinar su nueva vara.

- Yo estoy bien con mi ropa, no hace falta cambiar nada -Intervino Kohaku colocándose a un lado de Senku.

-Pero él no ¿Dejarás que muera? -Xeno la miró con seriedad y ella sólo desvió la mirada sin evitar morderse el labio.

El aludido no pudo evitar sudar frío.

-Por cierto, princesa, ¿Sólo irán ustedes dos?

-Buscaré a Ruri y juntas iremos a rescatar a mi padre -Su mirada se llenó de determinación- Luego recuperaremos lo que es nuestro.

Stanley no pudo evitar sonreír, esa niña había crecido muy rápido.

-Ya deberían irse.

Xeno simplemente aplaudió con sus manos y sin más la pareja desapareció.

-Xeno…

- Sí, lo sé Stanley -Alzó su vista hacia donde hubo una vez un cielo azul- Es una batalla en la que tienen todas las de perder aunque… Quizás haya una elegante posibilidad de que puedan recuperar M004.

-¿Lo dices por el humano?

-No es cualquier humano…

Stanley no pudo evitar estrechar sus ojos y observar con interés a su amigo, aguardando a que continuara.

-De él dependerá el futuro de muchas razas.

CONTINUARÁ