"Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos."

—Dalai Lama.

[...]

"El simple aleteo de las alas de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo."

Y fácilmente podría aplicarse la teoría del caos en esta situación: "Una simple frase emitida a través de los finos y descontrolados labios de Chifuyu puede ocasionar un huracán en una habitación contigua."

—¿¡Qué rayos dijiste!? —Mikey despertó de su siesta, abrió la puerta de su habitación con fuerza y corrió tras Chifuyu. Lo sujetó de sus hombros y lo zamarreó para que repitiera lo que había oído minutos antes. —¡¡Vamos!!

Con su pijama mal puesto, donde podía verse su camisa abrochada hasta la mitad y el pantalón al revés, Manjiro Sano se presentó ante las visitas.

En el sofá de su casa se encontraban Draken, Emma, Baji y Chifuyu. Este último comenzó a hablar de un tema que era delicado para Mikey, pues hacía algunos meses que había cortado su relación con Takemichi.

—Es que... —Cuando él lo fue soltando, respiró profundamente y trató de ser lo más sutil posible. —¡¡¡Takemichi y Hinata se casarán este sábado!!! —Luego de un incómodo silencio, Matsuno gritó lo que sus amigos le habían prometido que callara.

A la basura todas las posibilidades de cuidar el tacto y olvidar del dolor que aún persistía en su amigo. Saber que él estaba a punto de perder al amor de su vida con alguien a quien también apreciaban, resultaba una carga muy pesada y no estaba de acuerdo en guardar ese secreto.

Se disculpó mentalmente con los presentes, pero él sabía perfectamente que Mikey y Takemichi eran el uno para el otro y no podía quedarse de brazos cruzados.

—Así que... —murmuró Mikey mientras trataba de espabilarse. Antes de continuar hablando, se quedó mirando fijamente la última fotografía grupal que se habían tomado.

Takemichi estaba disfrazado de Santa Claus, mientras que Baji y Draken eran sus renos —quienes claramente estaban disconformes con la elección y sus miradas desaprobatorias lo demostraban — y los demás eran los duendecillos.

—Lo peor de eso— Chifuyu ya había abierto la boca y no existía ninguna chance de volver atrás. —es que Takemichi conoce los cachos... —confesó con seriedad y cruzó los brazos, balanceando la cabeza hacia la derecha e izquierda, desaprobando esa cuestión.

—¿Cómo que los cachos? ¿Qué son los cachos? —Mikey salió del profundo trance en el que estaba sumergido, una mezcla de somnolencia y sorpresa ante la noticia.

Draken mordió su labio inferior y llevó una mano a su rostro, cubriendo la vergüenza ajena al tener que ser él mismo quien debía explicarle todo a Mikey para que entendiera lo más rápido posible sin que destruyera todo.

—En resumidas cuentas... —Soltó un pesado suspiro y fue quitando la mano de su rostro. Lo miró con firmeza y frunció el ceño para darle un toque más de dramatismo a todo el asunto. —¡¡¡Hinata engaña a Takemichi!!! ¡¡¡Tiene unos enormes y horribles cuernos que le impedirán entrar a su boda!!!

—¿¿¡¡¡Qué!!!?? —Abrió ampliamente sus ojos y nuevamente se perdió en sus vacilaciones. Su respiración se tornó errática y emitía un sonido bastante molesta. La misma tenía una mezcla de gruñidos de su propia ira y los quejidos descontrolados de su estómago hambriento.

Emma frunció su rostro con temor. Conocía perfectamente a su hermano menor y las consecuencias que podrían ocasionar que él reaccionara mal ante la boda de Takemichi. Dio media vuelta y le dio la espalda al resto. Juntó sus manos y comenzó a rezar a todos los santos existentes para que los protegiera del cataclismo que se avecinaba.

Baji, por otra parte, se acercó hasta Mikey y lo abrazó desde sus hombros. Acercó su rostro hasta su oído y sugirió: —Es momento de demostrarle quién eres, ¿no lo crees?

Antes de sumirse en una larga tristeza, Baji decidió dar un volantazo a ese vehículo que Chifuyu había estacionado mal. Draken, escondido en el asiento trasero junto a Emma, observaban aquella pequeña y poderosa bomba de tiempo conocida como Manjiro Sano.

—¡¡¡Lo tengo!!! —Dio un respingo, sorprendiendo a todos los presentes. —¡¡¡Me robaré al novio y ustedes van a ayudarme!!!

—¿¿¡¡Qué!!?? —gritaron al unísono y automáticamente se miraron entre ellos.

Lo que menos esperaban era que Mikey tomara dicha decisión. Imaginaron varios finales alternativos, uno en donde Mikey se encerrara por siempre en su habitación, otra en la que destruyera absolutamente todo, otra en la que buscara un nuevo amor y así darle celos a Takemichi...

Muchísimas opciones habían barajado en esas milésimas de segundos, pero jamás pensaron en la idea de que Mikey se atreviera a 'robarse' al novio.

—Tenemos muy pocos días para trazar un maquiavélico y hermoso plan de rescate. —Frotó sus manos y esbozó una extraña sonrisa que desconocieron.

Draken masajeó su sien y gruñó. No tenía opciones ni podía dejar a Mikey solo. Él haría todo lo posible para cumplir su objetivo y nada ni nadie cambiaría su opinión. Miró a Emma y ella mostró las palmas de sus manos, confirmando su participación forzosa.

Chifuyu y Baji, pues ni hacía falta preguntarles. Ellos siempre estaban disponibles a las aventuras, a las locuras y a todo lo que Mikey propusiera.

—Y bueno, ¿qué tienes en mente? —inquirió Draken con resignación.

—Compremos algo para comer y les contaré qué haremos. —espetó Mikey con una gran sonrisa victoriosa.

Definitivamente, unas simples palabras de Chifuyu podrían crear una catástrofe en una habitación. O tal vez, en una iglesia...

«¿Takemichi se casará con una mujer infiel? No, sobre mi cadáver.»