MSLN NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN

INSPIRADA EN PULSE DE RATANA SATIS


MI CORAZÓN

FATE POV

Flashback

Estoy cansada de todo. No quiero seguir con más pruebas. No quiero seguir con esta vida. Estoy muy cansada de ser una carga para los demás. Sé que mi familia quiere que me someta a esa operación, pero tengo miedo de que eso signifique vivir en un hospital por las continuas revisiones. Me meten en esta máquina nuevamente. Cierro los ojos. Al terminar con la prueba, salgo y camino despacio hacia la habitación donde mi doctor me dará el resultado. Me detengo al ver a una doctora rodeada de enfermeras coqueteándole. Sin embargo, ella me mira y me sonríe cálidamente. Le devuelvo el saludo y sigo caminando. Nunca había visto una sonrisa tan bonita. Mi hermano mayor está aguardando en la habitación conmigo. Él me cuida demasiado. Me trata como si fuera de cristal. Estoy harta de que me traten así. Suspiro y entonces la puerta se abre.

- Fate, quiero presentarte a una doctora que será mi consultora. Tiene una gran experiencia. –asiento mientras exhalo.

- Hola, Fate. Soy Takamachi Nanoha, neurocirujana. –elevo mi mirada y te reconozco de inmediato– He podido ver el caso sólo un poco por encima, pero creo que el doctor Scrya y yo podemos ayudarte. –vuelves a sonreírme– Sólo tienes que firmar el consentimiento…

Fin Flashback

Me descalzo y bajo a la playa. Esta playa a la que tantas veces vine con mi familia y después contigo. ¿Lo recuerdas? Camino por la orilla durante horas, mojando mis pies con el agua helada, aunque más gélido está mi corazón. Me detengo y miro hacia el cielo, dejando correr mis lágrimas. No puedo ni quiero retenerlas. Por primera vez, quiero llorar. Mis lágrimas se funden con la arena húmeda y el mar salado borra sus huellas, arrastrándolas a las profundidades. Me alejo de la orilla y me dejo caer en la arena. Entierro mi cabeza entre mis piernas y dejo que los recuerdos me golpeen con fuerza.

Flashback

Te secas con una toalla después de haberte dado un chapuzón en el mar. No querías hacerlo para no dejarme sola, pero al final lo hiciste. Me alegro de haberte pedido que fueras a nadar porque así te he podido ver sonreír y disfrutar de ese tiempo en el agua. Me miras fija y profundamente con esos ojos lavanda tan hermosos, antes de sentarte a mi lado. No has dejado de hacerlo desde que saliste del mar y te dirigiste a mí.

- ¿Qué te ocurre, Fate-chan? –me preguntas con una sonrisa y sin dejar de mirarme– Hoy estás más callada de lo habitual.

- Doctora, ¿cree que alguien me quiera alguna vez? –te pregunto, desviando mi mirada de la tuya para que no veas mi tristeza reflejada en ella.

- … –no dices nada.

- Lo siento. Es una pregunta estúpida… –admito con una débil sonrisa– Es obvio que no porque no soy una chica normal. No puedo tener una vida normal como el resto de personas de mi edad. No puedo hacer lo que ellos hacen porque mi corazón… –me interrumpes, tomando mi mano.

- Yo te quiero, Fate-chan. –me dices sonrojada.

- Gracias, doctora. –te digo al salir de mi estupor– Siempre ha sido muy amable, pero ambas sabemos que lo que tienes es mucho interés en este raro caso… –niegas.

- No, Fate-chan. –acercas mi mano a tu corazón y lo siento latir muy rápido– ¿Lo sientes? –asentí lentamente, sin dejar de mirar mi mano en tu pecho– Te quiero, Fate. –vuelves a decir y, esta vez, sí te miro– Me gustas mucho y me gustaría ser esa persona que te ame por siempre. Y deja de llamarme doctora. No estamos en el hospital y no hay nadie cerca. –ríes– Y sí, estoy muy interesada en tu caso porque no es algo que se vea todos los días, pero créeme cuando te digo que te quiero de verdad. Me gusta tu forma de ver la vida y amo tu sonrisa.

- Nanoha… –susurro tu nombre, totalmente sonrojada, y tú me sonríes ampliamente– Hagamos un trato. –te digo y me miras expectante– Demuéstrame que hablas en serio y, si me enamoro de ti en estos dos años que me quedan, aceptaré la operación, siempre y cuando tú seas quien la haga.

- Trato hecho. –vuelves a sonreír.

Te acercas a mí, tomas mi rostro entre tus manos y me besas, tomándome por sorpresa. Me tenso y aprieto con fuerza las tirantas de tu biquini. Es mi primer beso. Aprovechas que abro un poco la boca para tratar de recuperar algo de aire, y profundizas el beso. Nos separamos, jadeantes y sonrojadas.

- Bien. Lo dejaremos de momento ahí. –dices, tratando de recuperar tu aliento– Tu corazón se está acelerando demasiado. –me tomas el pulso– Tenemos mucho tiempo por delante y para disfrutar. –me guiñas un ojo mientras sonríes.

Fin Flashback

Así comenzó todo. Te hiciste cargo de mí. Me acogiste en tu apartamento porque querías cuidarme. Mi familia estuvo de acuerdo. Estaban tranquilos porque tú eres doctora y sabían que yo estaría a salvo. Me tratabas como a una niña. No querías que hiciera nada en tu casa. Me sentía inútil, más inútil de lo que ya era. Tú no te dabas cuenta y yo no me ofendía porque lo hacías sin maldad. Trabajabas mucho y, a veces, no volvías hasta pasados unos días. Entendí que era tu trabajo. Cuando volvías, te recibía con mi mejor sonrisa y una buena comida para tratar de que la tensión abandonara tu cuerpo al regresar a tu hogar. Tú te acercabas a mí y me lo agradecías todo con un cariñoso abrazo y un beso en la mejilla. Querías ir despacio. Querías enamorarme lentamente y disfrutar de todo el proceso. Me diste el pulsador "llamada de emergencia" para que lo llevara siempre encima. Si lo presionaba, una alarma sonaba de inmediato en el receptor que tú llevabas a tu cuello colgado y en el de mi hermano. Si la alarma sonaba durante mucho tiempo, inmediatamente enviarían una ambulancia al lugar donde yo me encontrara.

Flashback

- Fate-chan, ¿qué te parece si salimos a dar un paseo? Tu hermano me dijo que os mudasteis hace poco y que no conoces la zona. –me preguntas con tu cálida sonrisa– Tengamos una cita.

- ¡Sí! –exclamo contenta.

Me visto rápido y, ansiosa, te espero junto a la puerta con la cámara de fotos en mano para inmortalizar todos los lugares a los que me lleves. Salimos de tu apartamento y me tomas de la mano. Me sonrojo y tú sonríes antes de darme un beso en la mejilla. Me llevas al acuario, al parque y a un restaurante. He disfrutado como una niña de cada lugar al que me has llevado. Todo ha sido perfecto, hasta que ha llegado ella.

- ¿Nanoha? ¿Nanoha eres tú? –te tensas.

- Ho… Hola… Due-chan… Cuanto tiempo… –hablas nerviosa.

- ¿Qué pasó aquella noche? Pensé que dijiste que me llamarías. Te fuiste en lo más divertido.

Me excuso para ir al baño y te dejo allí a solas con aquella mujer que me ha mirado con superioridad. Me refresco la cara y me miro al espejo. ¿A quién pretendes engañar, Nanoha? Todo el hospital te conoce como una mujer que no se ata a relaciones. Sé perfectamente que soy un juego para ti. Lo único que quieres es llevar a cabo la operación. Suspiro. Estoy cansada. Espero unos minutos más antes de volver a salir y, si tengo suerte, te habrás ido con ella y yo podré volver a casa, pero antes de que eso suceda, irrumpes en el baño.

- Fate-chan, ¿te encuentras bien? Llevas mucho tiempo aquí. Estaba preocupada. –me observas como la doctora que eres.

- Estoy cansada. Creo que volveré a casa. –asientes antes de tomarme de la mano.

- Bien. Vámonos. –salimos del local y me llevas a casa, donde me haces tumbarme en la cama para descansar– Descansa.

- Doctora, ¿por qué? ¿Por qué haces esto? –me miras confusa– No puedo darte lo que necesitas. Te cansarás pronto de mí. ¿Por qué simplemente no me dejas ir? –te acercas y te sientas en mi cama.

- ¿Qué no puedes darme? –preguntas suavemente.

- Sexo. –tu rostro no cambia– Mi corazón no… –me detienes poniendo dos dedos sobre mis labios.

- No me hace falta. Con tenerte a mi lado y verte sonreír tengo suficiente, Fate-chan. No necesito nada más.

- Lo necesitarás. –insisto.

- Te quiero. –me dices antes de besarme hasta dejarme casi sin aliento.

Fin Flashback

Todos en el hospital notaron el cambio en ti. Ignorabas los coqueteos. Estabas empezando a odiar el tener que ir a trabajar porque te gustaba quedarte en casa conmigo. Cada vez que salías de una larga operación, me llamabas para preguntarme cómo me encontraba y para decirme que me extrañabas. Se convirtió en tu rutina. Dejaste de salir por ahí, de ir a bares para enrollarte con cualquiera, solo para quedarte conmigo. Volvías a casa directamente. Tomaste la costumbre de cada domingo preguntarme si ya me estaba enamorando de ti.

Flashback

- Fate-chan, es el día de mi pregunta semanal. –sonríes emocionada– ¿Aún no sientes como si estuvieras empezando a amarme? –me preguntas mientras me pongo en pie para recoger la mesa.

- Ah… Yo… –me quedo callada.

- ¿Y bien? ¿Aún no sientes nada? –insistes.

- Etto… –me sonrojo porque últimamente no dejo de pensar en ti– No estoy segura. ¿Tal vez? –me rasco la mejilla, nerviosa– Pero sí me gustas. –sonríes ampliamente y aparece tu particular brillo en tus ojos.

- Aceptaré eso. Después de todo, gustar es el primer paso para amar. Eso significa que todavía tengo una oportunidad… Y eso, definitivamente, es mejor que nada. –miras mis labios fijamente y me doy cuenta, provocando que me los muerda, agitada– Fate-chan… –pronuncias mi nombre en un ronco suspiro– Ven… –me pides, ofreciéndome tu mano– Siéntate en mi regazo. –te miro dudosa– Puedes sentarte, no va a pasar nada. –asiento, tomo tu mano y me acomodo a horcajadas sobre tus piernas– Fate-chan… –me miras sonrojada– ¿Pue… puedo besarte? –asiento muy despacio– Gracias.

Pones una mano en mi espalda para acercarme más a ti, como si eso fuera posible, y con la otra acaricias mi mejilla dulcemente mientras acercas tu rostro al mío. Mi corazón está latiendo acelerado y me da miedo de que te separes porque pienses que no podré resistirlo, así que termino con la distancia que nos separa y te beso yo. Me respondes tranquila, pero vuelves el beso salvaje mientras tus manos comienzan a moverse por todo mi cuerpo, acariciándolo. Me separo para tomar algo de aire, pero no me das opción porque vuelves a besarme. Te aparto bruscamente.

- ¿Qué… qué te pasa? Usualmente no sueles besarme de manera tan agresiva… –hablo jadeante.

- Lo siento… –te disculpas– Fate-chan… yo… –tu teléfono suena– Es del hospital… Takamachi. –contestas– ¡Voy enseguida! –nos ponemos en pie– Lo siento, Fate-chan. Hay una urgencia. Tengo que irme.

- Tranquila, ve.

- Por favor, espérame. Volveré en cuanto termine. –asiento– Fate-chan… te amo. –me confiesas antes de darme un suave y cariñoso beso en la mejilla y marcharte.

Me quedo mirando a la puerta mientras coloco mi mano sobre mi corazón. ¿Cómo lo hiciste, Nanoha? Te has metido tan dentro de mí que no puedo pensar en nada más. Pasan dos días hasta que te vuelvo a ver. Entras cabizbaja porque perdiste a tu joven paciente. Había llegado en estado muy crítico y, a pesar de que lo intentaste con todas tus fuerzas, no lograste salvarle la vida. Vas directamente a la ducha. Te dejo tu albornoz en el baño y te miro bajo la ducha. Es la primera vez que te veo así. Cuando sales, tomo una toalla y comienzo a secarte el pelo mientras te hablo para tratar de animarte. Al terminar, me separo para ir a prepararte un vaso de leche caliente que te ayude a dormir, pero me detienes.

- No te vayas, Fate-chan. Por favor, quédate conmigo. No quiero estar sola. –me pides en un susurro y a mí se me estruja el corazón.

- No me iré a ninguna parte… Me quedaré contigo porque mi corazón te pertenece ahora, Nanoha. Quiero que lo recuerdes siempre. –acerco mi rostro al tuyo– Eres la única con la que quiero pasar el tiempo que me queda. Te quiero. –te beso mientras nos dejamos caer en la cama.

Me desatas la bata y luego haces lo mismo con la tuya. Me cubro por la vergüenza, pero tú me detienes y me dices que no tengo nada que temer porque soy hermosa. Me abrazas, haciendo que nuestras desnudas pieles entren en contacto, provocándome un jadeo. Me besas candentemente antes de morder suavemente mi oreja.

- Si empiezas a sentir que tu corazón está a punto de colapsar, avísame de inmediato, ¿entendido? –asiento.

Muy despacio, recorres mi piel con tus manos y boca, provocando que mi corazón se acelere y comience a temblar, pero confío en ti. Quiero ser lo suficiente para ti. No quiero que te canses de mí ahora que me he enamorado de ti y descubierto que te amo. Es mi primera vez y estás siendo muy gentil. Disfruto cada caricia y beso como si fuera el último. Creo no poder aguantar, pero lo hago. Sonríes.

- Respira despacio… Exhala… Estarás bien en un momento. Sigue así, mi amor. –me besas de nuevo tras conseguir que mi respiración sea la normal– ¡Lo hiciste! –exclamas– Eres más fuerte de lo que piensas, Fate-chan. –me abrazas– Gracias. Hacía tanto tiempo que no sentía esta calidez al abrazar a alguien. –me confiesas y mi corazón se termina de derretir.

Fin Flashback

Después de aquel día, estuviste de licencia por dos semanas. Querías descansar y estar conmigo. Dimos paseos matutinos por el parque e hicimos el amor muchas veces. No parecíamos tener suficiente la una de la otra. Me contaste cómo te hicieron daño en el pasado y por ese motivo dejaste de atarte a relaciones, hasta que llegué yo. Querías dejar el trato a un lado, a esas alturas ya teníamos claro que nos amábamos la una a la otra, así que era estúpido tratar de fingir lo contrario. Nuestros gestos hablaban por sí solos. Fue el primer día de tu vuelta al trabajo, que decidiste salir a correr por la mañana mientras yo me quedaba en casa duchándome, que sufrí el infarto. Cuando regresaste, encontraste mis pastillas regadas por el suelo. Nerviosa, me llamaste, pero no contesté. Me encontraste en el baño, desnuda. No tenía apenas pulso. Llamaste a una ambulancia y me llevaron al hospital. Cuando desperté, estaba en la habitación del hospital. Mi hermano y madre se encontraban allí. Lo primero que hice fue preguntar por ti, pero nadie sabía dónde estabas. Viniste a mi habitación al anochecer. Me trajiste un peluche en forma de lobito naranja para pedirme disculpas por haber estado ocupada cuidando de otros pacientes.

Flashback

- Te perdono, pero sólo porque Arf me lo pidió. –digo, acariciando las orejas del peluche– ¿Qué le pasó? –señalo su pecho.

- Tuvo una cirugía de corazón. –abro los ojos como platos– Arf está aquí como apoyo para ti y te hará compañía cuando yo no esté. Sé fuerte, Fate-chan. –me das un suave beso– Tu operación está cerca. Cuando ese día llegue, quiero que abraces a Arf y pongas tu oído en su corazón.

Fin Flashback

La directora del hospital vino para llevar a cabo una inspección del trabajo que se llevaba a cabo en esa clínica. Estabas en quirófano. Me estabas operando a mí, tratando de darme más tiempo mientras llegaba un corazón para mí. La directora te sacó de allí de inmediato por algo sobre la ética profesional, donde no puedes tener relación de índole personal con un paciente. El doctor Scrya tuvo que terminar la operación por ti. Cuando desperté en la habitación, estabas allí y me lo contaste todo. Esa mujer era quien te hizo tanto daño en el pasado. Te quedabas conmigo cada noche, en esa cama tan pequeña de hospital. No me dejabas sola. Una mañana, mientras trabajabas, la directora vino a mi habitación a hablar conmigo. Me dijo que te habían abierto un expediente disciplinario por operarme. Me dijo que podría destruir tu carrera, esa que tanto te costó conseguir. Decidí que había llegado el momento de terminar el juego que comenzamos. Le entregué una copia del trato que firmamos. Con eso, me aseguraba de que ella no te molestaría más y podrías continuar con tu carrera y trabajo como hasta ese momento. Lo difícil sería romper contigo.

Flashback

- ¡Hola, Fate-chan! –me saludas alegre– Estoy agotada. Han sido más de 6 horas de cirugía. –te sientas a mi lado en el banco del jardín del hospital– ¿Qué te ocurre? ¿Estás enfadada? Lo siento, cariño, pero no he podido terminar antes.

- Será mejor que terminemos con esto cuanto antes. –me pongo en pie– Hicimos un trato. No quiero seguir fingiendo que te quiero. Ya firmé el consentimiento de la operación, que era lo que todos queríais. –abres los ojos como platos– No quiero volver a verte, doctora. El juego ha sido interesante, pero hasta aquí llegó. Estoy cansada de fingir.

- ¿Qué? –dices sin aliento– ¿De qué estás hablando, Fate-chan? –preguntas, temblando– El juego terminó hace mucho tiempo, al menos para mí. Te quiero, Fate-chan. Y tú me quieres a mí. –niego.

- Yo sólo he jugado contigo para hacerte creer que podías enamorarme. Te lo agradezco, pero el juego termina aquí. Ya es bastante repetitivo. Adiós.

Fin Flashback

Te dejé allí, temblando y llorando. La segunda persona en la que habías confiado tu corazón, te lastimó también. Dejamos de vernos. Me dieron el alta y volví a casa con mi hermano y madre. Ya no sonreía. Sabía que te había hecho mucho daño y eso era lo último que quería. No me separaba de Arf. Abrazaba tu peluche muy fuerte. Aún olía a ti. Recibimos una llamada dos semanas después. Había un corazón para mí. Volví al hospital y me prepararon para quirófano. Todo el mundo rumoreaba sobre ti. Habías dejado el hospital. ¿Por qué? Se rumoreaba que habían detenido a la directora del hospital, la señora Bunnings. Al parecer, por coerción.

Flashback

Me ponen la mascarilla para anestesiarme y, antes de cerrar los ojos, veo una sombra acercarse a mi camilla. Te estoy viendo. ¿Eres un recuerdo o eres realmente tú? No. No puedes ser tú. Te has ido del hospital. Siento que toman mi mano y me dan un leve apretón. Conozco esta suavidad...

- Te extraño, Nanoha. –susurró.

- Yo también te extraño, Fate-chan. –creo escuchar antes de dormirme.

...

Desperté y solté un quejido. Mi familia estaba feliz de que todo hubiera salido bien. Te busqué por la habitación, pero no estabas. Le dimos las gracias al doctor Scrya, pero él nos dijo que debíamos darte las gracias a ti, Nanoha. Cumpliste tu promesa. A pesar de todo, la llevaste a cabo y me operaste. Lágrimas cayeron por mis mejillas. Tú realmente la cumpliste. Abracé con fuerzas tu peluche y escuché un tintineo. Entonces recordé tus palabras "está aquí como apoyo", "el día de tu operación, escucha su corazón". Le pedí a mi hermano unas tijeras o algo y lo descosí con cuidado. Mi hermano salió a comer para dejarme algo de intimidad. Al abrir el peluche, encontré una nota atada a dos anillos. Abrí la nota y me llevé las manos a la boca. "¿Quieres casarte conmigo?" Lloré.

Fin Flashback

Levanto la cabeza de entre mis piernas y miro el horizonte. Ha pasado un mes de aquello. Supe, por tu mejor amiga y compañera de trabajo, Hayate, que te habías marchado de la ciudad. Todo este tiempo estuve yendo y viniendo del hospital para revisiones. Esto era lo que no quería. Vivir así. Por eso no quería esa maldita operación. Me pongo en pie y me quito la chaqueta. La dejo en la arena junto a una nota que escribí para ti y mi familia. Miro a ambos lados. La playa está desierta en esta época del año y a estas horas. Camino lentamente hacia la orilla y me adentro en el mar. Doy un respingo por la temperatura, pero sigo adentrándome. Estoy temblando de frío. Esto no le viene bien a mi nuevo corazón, pero no lo quiero si no estás junto a mí. Ya me llega el agua al cuello. Ha llegado el momento. Doy un último vistazo al cielo, cierro los ojos y me sumerjo. Siento un jalón del brazo que me hace salir del agua.

- ¿Qué demonios estás haciendo, Fate-chan? –abro los ojos como platos– ¿Qué pensabas hacer? –me sacas del mar y me miras furiosa– ¡Fate-chan, contéstame! –me gritas.

- Nanoha… –lloro– ¡Nanoha! –me lanzo a tus brazos y te beso mientras tú me sostienes con fuerza entre tus brazos.

- ¿Qué ibas a hacer, Fate-chan? –me vuelves a preguntar– ¿Querías huir de mí para siempre? Aún no me diste una respuesta. Supongo que hablarías con Arf…

- ¡Idiota! ¿Cómo se te ocurre guardarlos allí? ¿Y si no los hubiese encontrado nunca?

- Lo habrías hecho. Confío en ti. –acaricias mi rostro y vuelvo a llorar– Entonces, ¿qué me dices? –te arrodillas– ¿Quieres casarte conmigo?

- Sí… –susurro– ¡Sí quiero casarme contigo!

Te pones en pie y me besas ardientemente con la excusa de entrar en calor. Río. De camino a tu apartamento, me explicas que saliste de la ciudad porque tuviste varias entrevistas de trabajo, pero que te quedarás donde yo esté. Me dices que tu hogar soy yo. Sonrío mientras entramos a la ducha para entrar en calor. Te miro mientras duermes. Me tienes abrazada con fuerza para que no me vaya nunca más, para que no vuelva a hacer una estupidez así para salvar tu carrera. Suspiro. Te amo, Nanoha. Yo te seguiría al fin del mundo. Porque yo, Fate Testarossa Harlaown, te he dado mi corazón.

FIN


Un breve one-shot de nuestras queridas Fate y Nanoha. Lo iba a subir mañana, pero será mi cumpleaños y estaré muy ocupada comiendo pastel xD

¡Espero que lo hayan disfrutado!