Pueden pasar 3, 000 años

Puedes besar otros labios…

-Ichigo ¿de verdad estás seguro de tu decisión? Sabes que no por el compromiso de...-

-Ishida- lo interrumpió- le prometí a Renji protegerla cuando el no estuviera, y este es el único modo en que puedo salvaguardar la vida de Rukia….-

-¡¿P-Pero y tu felicidad Kurosaki?!- alego su amigo, realmente esperaba hacerle entrar en razón, él sabía perfectamente que ante los ojos del Shinigami sustituto la Kuchiki no podría representar más que solo una intensa amistad, él lo sabía, ella lo sabía, todo el mundo lo sabia

-Eso no importa más, ahora si no vienes a felicitarme en mi fiesta de compromiso, lo mejor es que te marches- sentencio con indiferencia, sin embargo no era capaz de sostenerle la mirada a su camarada, sabia el peso de esas palabras, pero no podía dar marcha atrás, no días de la boda…

-Sabes que no vengo por ti imbécil- respondió furioso, era poca las veces que el Quincy utilizaba ese tono gélido con el- vengo solo por ella, por ella que sufre en silencio, por ella a quien no le has dado la cara, por ella a quien traicionaste- gritó

Sin embargo eso había sido suficiente para provocar al ira del peli naranja quien sin dudarlo y sin ningún cuidado tomo la camiseta de su amigo elevando la tensión en aquella habitación obscura

-¡No te atrevas a decir que la traicione!- se defendió- ¡Tú más que nadie sabe el motivo principal de mi partida hacia la sociedad de almas!-

-No me toques imbécil- sentenció logrando alejarse del que había considerado su mejor amigo- solo te advierto que te alejes de ella, no sean tan sínicos para enviarle la carta de su boda-

-Rukia dijo que…- más la mirada de su amigo basto para que guardara un silencio oportuno, sabía perfectamente que si terminaba aquella oración, el Quincy no dudaría ni un solo momento en atravesarle con una flecha

-Solo aléjate de Inoue, ya bastante dolor le han provocado en estos últimos meses- comentó resignado- se feliz al lado de Kuchiki-san, pero no se atrevan visitarla, tu decisión está tomada Kurosaki, deja ahora a Inoue ser feliz-

Pero nunca te olvidaré...

Y sin más Uryu camino hacia la salida con paso firme, estaba totalmente destrozado por aquella peli naranja que le había robado el corazón, pero estaba aún peor al mirar al que consideraba casi su hermano cometer el más grande error de su vida, casarse con alguien a quien no ama…

En la otra habitación los gritos de desesperación por parte Kurosaki no se hicieron esperar, aventando todo a su paso, cayendo de rodillas, maldiciéndose una y otra vez, ¿por qué? Simple, Orihime era el amor de vida y eso nada ni nadie podría cambiarlo… pero debía renunciar a ella, muy a su pesar, tenía que cumplir con lo prometido

Puedo morirme mañana

Puede secarse mi alma…

La noche había caído en la ciudad, la luna era la fiel compañera quien se proyectaba por las remotas calles de Karakura, cada noche sin falta, el cielo estrellado era testigo de los episodios vividos en los últimos meses en la casa Inoue, cuya rutina consistía en trabajar, llegar a su hogar y llorar hasta caer rendida, como si con ello pudiese conseguir aliviar su pena y dolor.

-las 9:00 pm…- susurró para sí misma

¿En qué momento su vida se había convertido en un desastre? A Claro… aquella noche donde el amor de su vida destrozo su corazón sin ninguna contemplación…

…..

-Inoue- la llamó

La chica simplemente freno su andar, intrigada por la actitud de su amado Kurosaki en los últimos días, lo miro confusa, ambos solían caminar por cuenta propia en las noches, sin embargo, en los últimos tiempos aquellos encuentros casuales se habían vuelto una rutina entre ambos, donde buscaban apaciguar la soledad que ambos proyectaban y la compañía que ambos necesitaban…o al menos eso era lo que ella pensaba…

-¿Sucede algo Kurosaki-kun?-

-D-Debo ser muy claro contigo de ahora en adelante- se notaba el peso de aquellas palabras, realmente el Shinigami sustituto no sabía cómo comenzar, o más bien…no quería hacerlo…

-¿Ocurre algo?- cuestionó preocupada

-Inoue…-

Sus ojos expresivos es lo único que el necesitaba para recordar que estaba vivo, que no estaba solo como él creía, ella, solo ella era capaz de habitar su corazón…sin embargo…él era un hombre de palabra y antes del cruel deceso de Abarai en el campo de batalla, le había jurado al peli rojo lealtad absoluta y compañía perpetua a la pequeña peli negra, él sabía perfectamente el costo y sello de aquella promesa, pero solo de esa manera el peli rojo se marcharía sin pendiente alguno…aunque había un gran problema, esto sin duda alguna condenaba a Ichigo a vivir sin su amada Hime…

-¿Kuro…?-

-Me voy a casar- soltó de golpe, al mismo tiempo que sentía su corazón quebrarse- me voy a casar con Rukia-

Los ojos de la bella Hime se abrieron en total sorpresa, en su cabeza no daba crédito, su voz no salía y su corazón, oh su corazón se había llevado la peor parte…

-C-Casarte…t-tú- por fin había logrado responder

-Si…es por eso que, necesito alejarme de ti- sentenció sin tacto alguno

En su mente quizá, era la mejor forma de alejarle, de no hacerla sufrir, de que él no se arrepintiera, de que el tampoco sufriera…

-p-pero…-

Sus palabras habían quedado en el vacío ya que Ichigo había tomado la determinación de caminar en dirección opuesta a la de ella, debía dejarla sola, hacerle que procesara todo lo mencionado con anterioridad, no caer ante sus encantos, no ceder ante sus deseos…

-No me sigas, estas a unas cuadras de tu casa- menciono sin dejar de andar- feliz vida Orihime-

Eso ultimo lo detesto, realmente su nombre en sus labios con aquella voz le provocaba miedo y tristeza, el sonido mismo como la indiferencia, y con desprecio como en sus días de infancia, todo había terminado, incluso antes de empezar…

.

-ah…es verdad, olvide enviarle mi regalo a Kuchiki san- sonrió amargamente

Aun con todo lo sucedido, la pureza e ingenuidad de su corazón seguían latentes, eso era lo que la hacía tan maravillosa ante los ojos de sus amigos y sobre todo…de Ichigo…

Pero nunca te olvidaré…

-Todo esta listo Capitán- respondió la teniente de la 10ª División

-Aun no entiendo como ese imbécil de Kurosaki pudo incluirnos en todo esto- alego el albino con cierta irritabilidad en su mirar

-yo no puedo entender…-susurro la rubia captando la atención de su capitán- Ichigo… ¿estará haciendo lo correcto?-

-¿Por qué lo dudas?- pregunto con indiferencia

-¡acaso no es obvio capitán!- grito logrando sobresaltar a Hitsugaya- ellos no están enamorados, una chica sabe de estas cosas y puedo poner mis manos al fuego garantizando que ellos no lo están-

-Rangiku- habló- eso no es asunto nuestro, ambos son lo bastante grandes para determinar sus propias acciones- sentenció

-¿P-Pero Orihime?...-

-la elección de Ichigo fue Rukia, no importa si Inoue es tu amiga o si la consideras apropiada para él, el idiota tomo su propia decisión-

Aquellas palabras habían logrado frenar la ira de la Sub capitana, y aquel rostro osado y en ocasiones soberbio que solía acompañarla había desaparecido, en su lugar una mirada llena de dolor e impotencia tomaba forma

-aunque- retomó la palabra sorprendiendo a su sub capitana- eso no quita que todo esto sea un error- finalizó dejando a una Matsumoto intranquila.

Pueden borrar mi memoria

Pueden robarme tu historia…

Que cruel resultaba el destino a veces, meses de no verse y encontrarse por casualidad en la misma calle…

Verla de nuevo causaba malestar en su ser, la última vez que la vio, la había abandonado en un estado vulnerable, procesando todo lo ocurrido y lo dicho; sin embargo, el tiempo curaba las heridas, o al menos eso es lo que él quería pensar, si bien, no podía verla como algo más, podrían ser amigos. Claro amigos, que excusa más estúpida para no perderla de su vida…

Lentamente se acercó, las palabras de sus labios querían salir, preguntarle cómo se encontraba, que hacía de su vida, bastante tiempo llevaba sin verla que podía notar los estragos en su cuerpo, lo que menos quería era afectarle de esa manera, pero ya era demasiado tarde, aquella sonrisa que amaba había desaparecido, sus ojos habían perdido vida, su cabello sedoso estaba opaco, pese a ser de apetito voraz estaba mucho más delgada de lo habitual, no podía sentirse más miserable por ser el responsable de tal deprimente aspecto, espera, claro que podía, desde el momento en que la dejo ir de su vida…

-Orihi…- trato de hablar más la susodicha camino a su lado sin mirarle, como si su presencia no existiese

Eso fue la gota que derramo el vaso en el corazón del Shinigami sustituto, podía lidiar con una mirada frívola o llena de desprecio, pero la negación de su existir, eso era otro nivel, sin duda alguna había conocido lo cruel que podía ser la peli naranja si se lo proponía.

Quería correr, abrazarla, sentirla cerca una vez más, antes de cometer el más grande sacrificio de su vida, se maldijo a si mismo por caer en tan banal trivialidad, pero sus pies corrían solos, su voz no obedecía a su cerebro y su corazón, su estúpido corazón ignoraba todo rastro de razón

-¡Orihime!- grito, abrazando por detrás a una chica quien al contacto se había quedado sorprendida- no te vayas- le rogó- por favor Inoue-

-d-disculpe, creo que me está confundiendo- alego la joven madre quien tocaba con recelo su vientre abultado- mi nombre es Shigawa Matsumoto-

Tan pronto como escucho aquellas palabras sus brazos soltaron de su aprisionante abrazo a la autodenominada mujer, ella se había ido, había desaparecido de su vista…

Pero nunca te olvidaré…

-¿Estás seguro de no querer participar Chad? te necesitare ese día amigo- menciono el Kurosaki

-Lo lamento mucho Ichigo, pero sabes lo que realmente pienso de esto- respondió amablemente- no tengo nada en contra de tu prometida pero, mi lealtad esta en Orihime-

-¿Has sabido algo de ella?- cuestiono seriamente

-realmente no mantengo comunicación continua con nuestros camaradas, solo sé que planea irse de Karakura- finalizó, aquel comentario había tomado por sorpresa al peli naranja, no esperaba una reacción tan negativa de ella, pero eso solo quería decir una cosa desde su perspectiva…

Lo amaba, lo amaba demasiado, sin embargo el compromiso con la Kuchiki ya estaba sellado, era demasiado tarde, la decisión estaba tomada, además, con la poca fuerza de voluntad que le quedaba no tenía el valor de romper el corazón de Rukia, tampoco la fortaleza para abandonar la promesa a Renji, ya había hecho suficiente daño a la pobre Orihime, no le causaría ese mal a nadie más, en especial a ellas dos…

-entiendo- fue la única contestación

-sabes Ichigo, durante nuestras batallas jamás cuestione tu fuerza de voluntad, ni tampoco tu lealtad hacia quienes amabas pero…-

-¿pero?-

- ahora me pregunto, realmente que paso con aquel chico que conocí, ese Ichigo que sin dudarlo dio la vida por la mujer que amaba, quien no dudo de su lealtad ni sentimientos-

-ese Ichigo tendrá que morir Chad-

-ese Ichigo murió desde el día que dejo ir a Inoue ¿sabes?-

Y sin más su camarada se levantó, dejando su bebida sin terminar en la mesa, procedió a agradecer la hospitalidad de la familia Kurosaki para retirarse, después de todo, que hacía en un lugar donde se respiraba la infelicidad.

¿Cómo olvidar tu sonrisa?

¿Cómo olvidar tu mirada?

-¡Ya estoy cansada de esto Orihime, es ahora o nunca!- alego una peli negra durante el periodo del almuerzo

-Tatsuki san, baja la voz- imploro la peli naranja- A-Aun no estoy lista para ello-

-¡Debes estar bromeando Hime! Ya ha pasado un año donde todo terminó, estamos en nuestro último grado de preparatoria, es ahora o nunca-

-p-pero-

-¡pero nada!- interrumpió velozmente- ya te dije que si no eres capaz de declararte alguien más vendrá y lo hará-

- pero Tatsuki san yo…-

-deja de ser una cobarde y ve por el Orihime, estoy 100% segura de que ese imbécil también te corresponderá-

-¡¿eso crees?!- cuestiono con cierta incredulidad

Aquel rostro sonriente reflejaba una esperanza en el corazón de la Fullbringer, quien sin darse cuenta había tomado las manos de su amiga en señal de felicidad pero sobre todo esperanza

Ninguna de las dos se había percatado de que cierto peli naranja las observaba desde lo alto del tercer piso, una sonrisa ladina se hacía presente en su persona, no podía evitarlo, verla reír provocaba en el la misma sensación proyectada…

-En qué demonios estoy pensando- susurro para sí mismo tratando de conciliar nuevamente el sueño, más le era imposible, sabía perfectamente el motivo de su desvelo y tristeza, solo le quedaba resignarse, y en grado de caso de ser necesario, medicarse para poder descansar…

¿Cómo olvidar que rezaba?

Para que no te marcharas…

La lluvia que se vivía en la ciudad de Karakura se presentaba de manera intensa, la familia Kurosaki había decidido salir a la capital para la compra de los arreglos faltantes, solo el novio permanecía amargado en su hogar, con una Orihime desesperada que no daba crédito a lo que estaba ocurriendo con ambos…

-¡No te cases Kurosaki-kun!- grito la peli naranja con una enorme desesperación y tristeza- sé que puedes oírme, solo abre por favor…- abrir, esa era su única esperanza, solo una oportunidad pedía, solo una, sin embargo sus piernas dejaron de responderle descendiendo lentamente por aquel lumbral, aun aferrada a aquella fría puerta, buscaba el consuelo de su amado, su respuesta, su rechazo o aceptación…

-Inoue- aquel susurro apenas audible fue su única respuesta, su llanto lo destrozaba y le contagiaba, ¿Qué tanto dolor podía causarle a esa mujer? Es lo último que él quería, pero la fecha de la boda estaba próxima y las invitaciones enviadas, ya no había salvación para él –Solo vete Orihime-

Una puñalada, esa es la sensación que ella había sentido en ese momento, aquella respuesta había sido suficiente para que el asombro de la muchacha se reflejara en aquellos ojos grises, ¿internarlo? Claro, vaya que lo intento como nunca, aun en contra de sus propios principios, aun en contra de su sentir moral con Rukia, aun en contra de todo, ella quería luchar por ese amor, pero, ¿Cómo hacerlo si el mismo Kurosaki había tomado su decisión?

Como pudo trato de contener sus lágrimas, no quería incomodarlo más, lentamente se colocaba de pie, tambaleando aun por la inseguridad y tristeza que sentía, sin saber que en ese mismo momento Ichigo también estaba recargado en la puerta, usando toda su fuerza de voluntad por no abrirle, abrazarla, hacerle el amor y decirle que su corazón solo habitaba ella, que solo latía por ella, que solo resurgía por ella…

-Entiendo- respondió con aquella voz quebrada que Ichigo tanto lastimaba- lamento todo esto y si te hice sentir incomodo- sonrió amargamente- te deseo a ti y Kuchiki san toda la felicidad del mundo- aquellas palabras eran mera cortesía lo único que no deseaba era que Ichigo escuchara su voz entrecortarse, tomo su bolso del sofá y sin más salió corriendo de aquella casa, sin importar la torrencial lluvia, simplemente no quería causarle más molestias, no quería humillarse más…

¿Cómo olvidar tus locuras?

¿Cómo olvidar que volabas?...

-Solo vine a decirte que ella se fue-

-¿Hace cuánto que lo hizo?- respondió sin prestar atención al interlocutor de aquella voz o al menos es lo que deseaba aparentar

-Hace dos días, me acabo de enterar por Arisawa- respondió- en fin, sé que tu boda será en tres días, solo pase para felicitarte por tu unión y para dejarte este pequeño presente-

Y sin más el peli negro salió, no espero una respuesta de su amigo, no quería oír nuevamente sus excusas, una sonrisa melancólica se formó en sus labios, la casa Kurosaki había sido testigo de todas aquellas reuniones sin planificar, reuniones donde se sentía en paz y reconfortado por lo que eran sus verdaderos amigos.

- ¡Inoue esto ni siquiera es comestible!-

-¡pero si el sabor del platillo es exquisito Kurosaki-kun, deberías darle una oportunidad!- reclamó la chica

-¿Acaso quieres que muera de indigestión?-

-Ichigo, no seas una bestia con Inoue, ella preparo todo esto con mucho esfuerzo-

-¿Qué dices? ¿Estas dispuesta a probarlo enana?- le reto

-¡Claro! Después de todo ella lo hizo con mucho esfuerzo-

Y la pelea verbal entre el peli naranja y la Kuchiki no se hizo esperar, eso pasaba en la mayoría de las reuniones, donde por momentos su soledad era eliminada por la compañía de sus camaradas aunque debía admitir, una sonrisa particular era su principal cura…

Cuanta envidia lle tenía a Kurosaki, el único dueño del corazón de aquella dulce princesa, toda sonrisa reflejada en su bello rostro, siempre era dirigido para él, para el imbécil que la dañaría, para el imbécil que ella amaría, para el imbécil que simplemente era su mejor amigo…

..

"felicidades Sr. Y Sra. Kurosaki"

-eres un estúpido…- susurró aventando la nota lo más lejos posible de su vista, río para sus adentros, cuando Ishida se lo proponía, sabia como lastimar a los demás…

¿Cómo olvidar que aún te quiero?

Más que a vivir, más que a nada…

-¿Renji, estaré haciendo lo correcto? Siento que una flecha muy grande se clava cada vez más en mi corazón, tengo tanto miedo, tanto remordimiento, no sé qué hacer, simplemente todo esto me supera…-

-Kuchiki san está bien- aquella voz la había alertado de sobremanera, y tratando de recuperar la compostura limpio velozmente sus bellos ojos

- Hinamori san, si estoy bien ¿Ocurre algo?-

-Nada realmente solo vine a revisarla, ya está en la última etapa de gestación, por lo que las precauciones deben ser mayores-

Aquellas palabras la habían traído nuevamente a la realidad, ¿tanto tiempo había pasado desde aquello? inconscientemente toco su vientre queriendo imaginar el rostro de él o ella…¿Cómo sería aquel bebé fruto del amor entre ella y su alma gemela? Sin duda una bendición- pensó una suave sonrisa ladina se había dibujado en su rostro

-¿Esta segura que no esperará al nacimiento del bebé para su boda?-

-No- respondió con firmeza- Ichigo insiste que debe ser antes, ya sabes cuestiones tradicionales de su mundo-

-Pues me da gusto que ustedes se vayan a casar, son perfectos el uno para el otro si me permite comentarlo teniente-

-"el uno para el otro eh"- Aquellas palabras habían sido mucho para Rukia, nuevamente las lágrimas volvían a caer por las sonrojadas mejillas de la Shinigami asustando a la pequeña momo, quien atribuía dicha emoción a las hormonas del embarazo…

…..

Varios de los Shinigamis se preparaban para la batalla, entrenamiento, tácticas, estrategias, todo era muy bien recibido, realmente esperaban a que después de este conflicto bélico, la paz regresase a la sociedad de almas…

Sin embargo poco le importaba a la Kuchiki, en ese preciso momento atravesaba una situación aún más peligrosa y que posiblemente cambiaría la vida de todos a su alrededor…

-Renji, tengo algo muy importante que decirte- menciono la pequeña peli negra quien caminaba con paso firme hacia su compañero del alma

-¿Qué es tan importante Rukia? ¿Acaso no puede esperar?-cuestiono sin mucho ánimo de continuar la conversación- Un debo prepararme para…-

-¡Estoy embarazada!- soltó de golpe

Un sonrojo en sus mejillas se dibujó, ella no solía decir este tipo de cosas tan directamente, le cohibía demasiado, pero que más daba, ellos se habían comprometido en secreto, no planeaban decir ninguna palabra hasta que esta guerra terminará, eso les serviría como inspiración para regresar juntos, una vez terminado todo, la boda sería lo más rápido posible o al menos así lo había proclamado Abarai.

-N-No bromees con ese tipo de cosas yo…-

-¡No es ninguna broma idiota!, realmente yo-

Sus palabras no salían, un temor enorme se formó al no ver la respuesta de Abarai ante lo acontecido, ¿ahora qué haría? ¿Cómo contarlo a los otros? Miles de escenarios pasaban por su cabeza, mas todo temor fue borrado al sentir los fuertes brazos del peli rojo rodeándola, gritando de emoción y porque no, cargando y lanzando a la Kuchiki al aire

-¡Una familia Rukia!- menciono con alegosía- lo que tanto queríamos, una familia-

- sí, seremos padres Renji- sonrió con lágrimas en los ojos

Su felicidad no podía ser más perfecta ¿o sí? Vaya que el destino solía ser cruel con quien menos lo merecían…

-Ichigo, por favor- susurro en desahucio- cuida de Rukia- suspiro, la respiración se entrecortaba- por favor, protege a mi familia…-

-no digas esas cosas viejo, estarás bien, tu estarás con tu familia, no te puedes rendir simplemente Renji- respondía con impotencia- ¡Inoue!- grito en desesperación- ¡Inoue!- repitió inútilmente

Una mano se posó en el brazo del Shinigami sustituto, quien miraba a su amigo con una sonrisa arrogante, él se había rendido, ahora solo era cuestión de que su amigo lo entendiese

-por favor, protege a Rukia, a mi hijo- y finalmente su energía disminuyo, sus ojos se cerraron lentamente, y una sonrisa quedo plasmada en su rostro, aquel mensaje había sido totalmente impactante para él, sin dudarlo tomo la mano de su camarada tratando de no quebrarse más en ese momento, la guerra aún no había terminado- ¡Lo juro, te prometo que Rukia nunca estará sola porque yo estaré a su lado para toda la vida!-

Pueden pasar 3, 000 años

Puedes besar otros labios…

Habían pasado más de cinco años, el ahora Shinigami protector de la ciudad brindaba como siempre su patrullaje, su esposa teniente debía resolver diversos asuntos en la sociedad de almas, por lo que la vida con ella era totalmente distante, no es que no se quisieran o no existiera aprecio entre ellos, es solo que, ninguno de los dos podía verse de la misma manera como con Orihime o Renji…

-Papá Ichigo- gritó una pequeña de cabello rojizo, sin duda alguna era la viva imagen de Abarai

-¿Qué es lo que sucede Ichika?-

-Mamá aún no ha terminado sus deberes, y no quiero estar con Matsumoto san-

-¿Nuevamente se embriagó?- cuestionó el peli naranja saltando en conjunto con la pequeña

-No es eso, es que esta con el teniente Hitsugaya-

-¿Pero que no tu madre te había dejado encargado con ellos?-

-Si pero no dejan de enseñarme lo básico, yo quiero ser como mamá , como tu e inclusive como papá Renji- alego la pequeña realizando una clásica mueca de disgusto, típico rasgo Kuchiki pensó

-Te propongo algo pequeña Ichika, regresa con Toshiro y Rangiku, en el momento en que termine mi patrullaje, iré por ti para entrenar juntos-

-¡¿Lo prometes?!- pregunto la pequeña con una extenuante felicidad

-lo prometo- finalizó, con una paciencia indescriptible el peli naranja se aseguró que la pequeña regresara sana y salva para continuar con su rutina

En su pensar habían muchas cosas, entre ellas a un se encontraba aquella mujer que rondaba en su mente, se hacía presente cada noche en sus sueños más locos y en sus pesadillas más temidas, para nadie era sorpresa que en el matrimonio Kurosaki solo existiera una buena amistad, durante todo este tiempo ambos dormían en habitaciones separadas, jamás habían consumado su noche de bodas y que decir de la pequeña Ichika, quien sin importar el que dirán había sido registrada con el nombre de su padre de sangre, aun así, no quitaba el tremendo amor que el Kurosaki sentía por la pequeña, después de todo, había prometido protegerla de todo y ante todo

Pero eso no quitaría de su corazón a su amada Inoue y el hecho de que quizá, solo quizá, ella había reiniciado su vida con alguien más, otro hombre que no fuera el, otro que disfrutaba del amor que ella le profeso alguna vez…

Pero nunca te olvidaré

-¡¿entonces planeas regresar?!- cuestionó cierta peli negra

-sí ¿acaso no me extrañas por allá?- preguntó colgada a su teléfono celular

-que tonterías dices, claro que te extraño, todos deseamos verte, por favor vuelve lo más pronto posible-

-Tatsuki san, me tendrás más pronto de lo que crees, espero y me recibas con las mismas ansias –

-claro que si tonta, ya deseo verte-

Puedes echarme de tu vida

Puedes negar que me querías…

Era relativamente tarde, el frio inusual por las calles de la ciudad comenzaba a circular, cierto Shinigami realizaba su ronda puntualmente, vigilando que todo estuviera en orden, suspiro tan aliviado de la paz y calma que habitaba en la ciudad, hasta que una melena Naranja había captado su atención, su corazón se aceleró y los nervios invadían su cuerpo después de tanto tiempo, no había duda, era ella, su corazón se lo decía…

-¡Inoue!- gritó sin pensar el actual Shinigami de Karakura esperando a que la ahora adulta Fullbringer lo mirase o escuchase

Una felicidad inexplicable se había formado en su ser, quien sin dudarlo había dado marcha directa hacia donde esta se encontraba, por primera vez no le importaba las consecuencias de ese fortuito encuentro, la dueña de su corazón y vida estaba a pocos metros de él, solo un abrazo, solo eso necesitaba para volver a tener ganas de vivir, más su andar había sido cortado tajantemente por la escena observada en ese momento…

Su mejor amigo, el amor de su vida y un niño que era la viva imagen del que creía su padre caminaban juntos hacia el parque

-después de todo…lograste avanzar…-

Sin voltear nuevamente hacia aquella escena familiar había decidido desaparecer entre las sombras, no arruinaría la vida de Orihime, no después de que ella había encontrado la felicidad sin el…

Pero nunca te olvidaré

Sabes que nunca te olvidaré…

Habían pasado días desde aquel acontecimiento, Ichigo simplemente no era el mismo de siempre, y eso su fuerte esposa y adoptiva hija lo habían percibido

-¿Qué sucede Ichigo?, estas más raro que de costumbre-

-No es nada enana- contestó con dulzura- creo que es tiempo de visitar a mi familia, hace más de medio año que no lo hacemos-

-C-Claro podemos hacerlo- respondió dudosa – pero… no es a lo que me refería-

Sin duda Rukia era una mujer muy intuitiva

-Sé que nuestro matrimonio no ha sido lo mejor de todo, porque nosotros nunca podremos vernos como amantes Ichigo, pero siempre nos hemos podido ver como amigos- comentó

-Que te puedo decir que no sepas ya- respondió

-Ichigo, no sabes la enorme felicidad y protección que me has brindado en todo este tiempo, no podría estar más agradecida contigo, pero…- sus suaves manos se habían posado en las mejillas del Kurosaki obteniendo su atención por completo- yo no soy la mujer a la que tu amas, y tampoco eres el hombre del que yo me enamoré-

-Pero yo…-

-Estoy segura- interrumpió- si Renji hubiera sabido de tus sentimientos por Inoue el jamás te habría pedido que te casarás conmigo-

-Yo le hice una promesa, un pacto- respondió desviando la mirada

-Una promesa que no te hace feliz-

-Habla claro Rukia, acaso ya no deseas ser mi esposa- cuestionó

-¿Alguna vez lo fuimos?- sentencio con una tierna sonrisa

Aquellas palabras habían marcado al nuevo Shinigami quien observaba determinantemente la situación

-El día de nuestra boda te pedí correr por Inoue, ¿recuerdas?- prosiguió- pero me dejaste muy en claro que estarías conmigo, eso solo podría hacerlo un gran amigo, y también un gran estúpido-

-Oye- renegó- te recuerdo que ese estúpido es tu esposo-

-Pero no es el hombre que amo- susurro- Ichigo, Ichika te adora y te ama, eso nunca va a cambiar, pero gracias a ti y a los otros, ella sabe que tiene un padre, un padre que no estará con ella aquí, pero siempre la acompañara en espíritu, deja de preocuparte por nosotras que estaremos bien, ve por ella, supe que está en la ciudad-

-Eso no cambia las cosas Rukia- respondió, quitando delicadamente las manos de su "esposa"

-¿Cómo esperas que cambien si no eres capaz de confrontarla?-

-¿Acaso me crees un destructor de familias? Orihime está casada con…- simplemente calló, le costaba decir aquel nombre sin encender su furia, era su mejor amigo después de todo, pero, simplemente no podía ver a su amada Hime con otro

-A veces las apariencias engañan Ichigo- sentencio, los ojos de sorpresa por parte del Shinigami no se hicieron esperar, sin duda alguna Kuchiki era astuta- si no te atreves a hablar con ella jamás lo sabrás-

-P-Pero-

-Ve- ordenó- si las cosas no funcionan, al menos tendrás la valía de enfrentar el dolor que por tantos años has cargado ciegamente-

-Rukia…- un simple susurro salió de sus labios

Sin pensarlo mucho nuevamente el Shinigami desapareció, corriendo directo al mundo de los humanos, debía verla, saber que estaba bien, pero sobre todo, debían hablar, perdonar y quizá, solo quizá reavivar aquel amor juvenil que nunca se pudieron profesar.

…..

El ambiente de su natal ciudad no había cambiado en nada, aun el hermoso cielo nocturno iluminaba las calles de Karakura, el ver a todos sus seres queridos había logrado calmar su solitario corazón.

Pasar por su viejo trabajo, su vieja casa, incluso por los lugares que frecuentaba había movido muchos recuerdos en ella, sin embargo, algo de lo que podía presumir en su crecimiento personal era su autocontrol emocional, ya no lloraba tan fácilmente por las situaciones que se suscitasen, era más autosuficiente e incluso podía protegerse a ella misma, después de todo, cinco años cambia mucho a las personas.

Sin embargo, había algo que no cambió en ella ni por lo mas mínimo, eso era el infinito amor a Ichigo Kurosaki, quien según sus fuentes, había dejado de vivir hacia cinco años en aquella hermosa ciudad, ¿pues qué podría esperar? Rukia pertenecía al otro mundo, era de esperarse que Ichigo se fuera con ella.

Pese a lo que muchos creían Orihime no la odiaba, ni siquiera guardaba rencor en su corazón, ella no tenía espacio para esas emociones, de hecho le alentaba saber que podía tal vez toparse con su amiga antes de retirarse nuevamente, era mucho pedir lo sabía, pero de verdad quería verla, abrazarla y decirle que todo estaba bien entre ellas, que si se había marchado era para respetar el matrimonio de ella e Ichigo, después de todo, Inoue era una mujer integra.

-Quien lo dirá-susurro para sí misma recordando lo sucedido en la tarde- Ishida san y Tatsuki san tendrían una bella familia-

Así era, aquel niño quien tomaba de mano muy cariñosamente era su preciado sobrino Kohaku, fruto del extraño y algo inesperado amor de sus viejos amigos, sin duda la vida avanzaba de formas muy extrañas.

-Esa manía de hablar sola es muy propia de ti Orihime…-

Aquellas palabras habían volcado el corazón de la chica, esas simples palabras habían logrado despertar emociones que creía controladas, ¿pero cómo hacerlo? Si ese hombre era el amor de su vida, y ella lo sabía perfectamente

-Kurosaki-kun- susurro en asombro

Los años le habían sentido bien al Shinigami, ese porte elegante y ese rostro maduro, mostraba una faceta más atrayente del Kurosaki, Inoue no se quedaba atrás, su cabello más largo, sus piernas y curvas mas definidas, sin duda la madurez les había sentado bien ante la vista del otro.

-E-Es un placer volver a verte- la pobre chica se moría de los nervios, nervios que no había sentido desde preparatoria, se sentía como una tonta – Ishida-kun me contó que ahora trabajas para la sociedad de almas-

-ah eso, sí, así es- peso que aparentaba olímpicamente su tranquilidad, la realidad es que Ichigo estaba igual o peor de nervioso que Orihime, tenerla frente a él y no correr a besarla era un reto sumamente difícil de lograr, ni siquiera en la batalla contra Ulquiorra había sentido tanta presión como hasta ahora

-¿Qué tal todo con Kuchiki-san? me he enterado de su nombramiento como teniente, estoy muy orgullosa de ella, ese siempre fue uno de sus sueños- sonrió

-Es verdad, pero que pasa contigo Orihime, ¿cumpliste todas tus expectativas en este tiempo?- cuestionó intrigado

-varias de mis metas fueron logradas, no podría quejarme Kurosaki-kun- respondió afirmativamente

El ambiente se encontraba tenso y las conversaciones no solían ser fluidas, ¿cómo comenzar a desenvolverse? esto era sumamente difícil para ambos.

-Oí- dijo la chica- Oí que tú y Kuchiki-san tienen una hija-

Los ojos del Shinigami se posaron sobre los de ella, pese a la hermosa sonrisa de Orihime su mirar delataba su tristeza, no era fácil aceptar que el amor de tu vida, ya tenía una vida más que hecha.

-sí- hablo con firmeza- pero no es lo que crees Orihime-

La chica simplemente lo miro sorprendida, buscando una explicación hacia su acertijo, en aquel momento una suave brisa fría embolia a los enamorados no declarados, el silencio dejo de ser incomodo, y paso a ser exasperante, al menos para ella quien buscaba una respuesta ante tan asombrosa declaración

-Ichika no es hija mía, es hija de Renji- soltó- por eso debía casarme con Rukia, había prometido a Renji proteger sus más grandes tesoros-

-Kurosaki-kun- susurró, simplemente se había quedado sin palabras

-Desde adolescente nunca fui claro con mis emociones hacia ti, y no me daba cuenta del daño que te provocaba hasta el día que te fuiste al Hueco mundo, nunca había experimentado la sensación de desesperación, miedo, angustia y recelo- confesó- por eso quería que cuando todo esto terminará caminaras a mi lado Inoue-

El palpitar del corazón de la pobre chica podía escucharse, esa confesión, esa tan ansiada confesión que esperaba desde hace cinco años al fin, al fin había llegado hacia ella, sus ojos no soportaron más la tensión de las gotas cristalinas que por fin, habían sido liberadas corriendo fluidamente por sus sonrojadas mejillas

-desafortunadamente…Renji pereció en nuestra batalla final, Rukia estaba tan vulnerable y yo…-

-te sentías responsable por ello- interrumpió- siempre has puesto la felicidad de otros antes que la tuya Kurosaki-kun, es uno de los hábitos más preciados que admiro de ti-

-Inoue…-

-yo agradezco que por fin termináramos con este ciclo de dolor, ahora ambos podemos continuar nuestro camino sin remordimientos- finalizó

Aquellas palabras causaban un dolor inmenso en el corazón de ambos, Ichigo no podía creer las palabras que le estaba brindando su amada Hime ¿acaso de estaba despidiendo de él?

-Kurosaki-kun, por favor cuida mucho a tu hermosa familia, manda saludos de mi parte a Kuchiki-san, no dejes de luchar por lo que es justo y correcto- la voz de frágil Orihime comenzaba a quebrarse nuevamente, ¿Cuántas veces tendría que despedirse del amor de vida? La vida ya la había torturado lo suficiente, no quería nuevamente derrumbarse frente a él, lo mejor sería salir de aquella situación lo más pronto posible

-¡Inoue!- exclamo sosteniendo su mano- yo te he confesado mis sentimientos, y vaya que me ha costado trabajo… ¡no porque dude de ellos!- aclaró- solo que…sabes lo malo que soy para estas cosas, no puedo realizarte la misma pregunta porque sé que me amaste con todo el corazón hace tiempo, pero- vaya que esto le era difícil- ¿aún me amas?- finalizó

La última carta había sido arrojada, todo dependería de la respuesta de la peli naranja, no había más alternativa, o correspondía o lo votaría, solo esperaba que por dios, no fuera la segunda

-Kurosaki-kun- respondió- tú tienes una familia ahora, lo que yo sienta no cambia el hecho que…-

-Rukia me ha enviado aquí- aquellas palabras habían sido pronunciadas provocando nuevamente el asombro de Inoue, realmente ese día había vivido emociones muy intensas

-Fue la misma Rukia quien me envió aquí- prosiguió- ella fue quien me abrió los ojos, que me hizo notar…que ya viví cinco años largos sin ti, y no pienso vivir otro más…-

-Kurosa…-

Ichigo no pudo soportarlo más, con ambas manos había acercado a Orihime lo suficiente para probar sus labios, más de 7 años enamorados y ni un solo beso dado, parecía un mal chiste por parte de ambos, aquel beso representaba un cumulo de emociones intensas pero sobre todo amor, ese gran amor que se había forjado con el pasar del tiempo y que se había extendido pese a la distancia

Ese beso era su perdón, su redención pero sobre todo, una prueba del devoto querer que ambos se profesaban el uno al otro, la falta de oxígeno había "arruinado el momento" por lo que al separarse los rostros de ambos conectaron inmediatamente, con la visible amenaza de repetir…

-entonces…Inoue ¿Cuál es tú respuesta?- con sumo cuidado el Shinigami posó su frente con la de su amada Hime, por dios, ¿Cómo pudo sobrevivir sin esa mujer todo este tiempo?

-y-yo-susurro con ansias de volver a sentir a su amado Shinigami sobre sus labios- hace varios años te confesé mis sentimientos…- el peli naranja se asombró por lo dicho, sin embargo una sonrisa se dibujo en sus labios, aun sin soltar las suaves y cálidas mejillas de su amada

-dilo-

-¿eh?-

-quiero escucharla, por favor-

¿Cómo no ceder ante tan intensa voz? Realmente ese hombre era el corazón por completo de Inoue

- Ojala tuviera 5 vidas distintas….-

-Prosigue…-

-En lugar de una, en lugar de un pueblo, habría nacido en 5 familias distintas y cada una prepararía diferente comida, y al crecer tendría 5 empleos distintos y en cada una de esas vidas... –

-¿Sí?- susurro el Shinigami acercándose peligrosamente a sus labios

-Me habría enamorado de la misma persona…. – concluyó con un gran rubor plasmado en su rostro

-y en cada una de esas vidas yo te correspondería sin dudarlo…- finalizó para por fin continuar con tan anhelado deseo, volver a sentir los labios de Orihime sobre los suyos en aquel andador bajo la luz de la luna…

Fin