Varios días han pasado.
Marcado por el final de la temporada alta de turismo, las voces que sonaban por las calles de Ciudad Hauoli han disminuido y cuando sacas la cabeza por la ventana del hotel, sola las olas y el canto de los Mon-Mon voladores que planean en la costa se oyen.
Una extraña sensación te llega.
Una, que no sabes cómo describir.
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Subiendo una cuesta a las afueras de la ciudad, la Escuela Mon-Mon se encuentra.
Normalmente en una situación como esta, estarías nervioso. Pero te encuentras tranquilo, he incluso una pequeña sonrisa se encuentra en tu cara. ¿Es este el sentimiento? Te das cuenta como tus pasos son algo más rápidos de lo normal, haciendo que tengas que bajar la velocidad para ajustarte al andar de tu madre que sube la cuesta junto a ti.
Y después de un rato, finalmente, llegáis a la entrada de la Escuela Mon-Mon.
Un puente se eleva por un río de aguas calmadas que rodean el recinto. Atravesándolo, un gran arco rodeado por las crecientes ramas de verdes plantas cercanas da la bienvenida y hace entrada.
Andáis por una explanada de tierra llena de niños y niñas de varias edades que pasan en rato jugando a algún juego de pelota que no logras reconocer junto a varios Mon-Mon cuyas especies tampoco te son del todo familiares.
El edificio principal se encuentra enfrente, una visión difícil de no ver.
Una alta construcción de varias plantas, su diseño es uno sacado de tradiciones de Alola. Diferente a la visión que tienes de una escuela, o de incluso una construcción normal; cuadrada y gris. La Escuela Mon-Mon de Alola es muy diferente.
Varias construcciones de madera circulares con tejados de paja, pintadas en un resaltante pero adecuado con el lugar color verdi-celeste, parece que se pasa entre ellas por escaleras de madera que conectan las grandes terrazas de cada piso. Los pisos en sí tienen grandes ventanas, en algunos de ellos hacen incluso de puerta, un lugar con pocas paredes.
En la entrada del edificio, una sonrisa conocida se encuentra.
"¡Alola!"
"¿Que tal han ido las vacaciones?"
Kukui, con su vestimenta y actitud de siempre, saluda.
Charla un rato con mi madre y revolotea mi pelo un poco antes de que continuemos hacia el interior del edificio.
Subimos unas cuantas escaleras.
Como era de esperar viéndolo desde afuera, las grandes ventanas del edificio, que no poseen cristal alguno, hacen que la luz entre por todos lados, haciendo que cada rincón de cada habitación se encuentre alumbrado por los rayos del sol.
Andamos por los pasillos, por los que puedes ver algún estudiante acompañado de vez en cuando por algún Mon-Mon.
Kukui se para delante de una puerta de madera, no parece ser más especial que otra. Con sus nudillos toca dos veces y sin esperar respuesta abre la puerta.
"Director, ya han llegado."
"Oh, ya veo."
El interior de la habitación es uno que pertenece a un hombre cuyo cargo es Director. Las paredes están llenas de máscaras tribales y otros tipos de artes, lo que no es arte de varios diplomas y otros papales importantes encuadrados. Una estantería repleta de libros y sobretodo carpetas con nombres y fechas. Y la mesa que se encuentra en el centro es un gran escritorio de madera con una gran alfombra roja y dorada debajo.
Ahora, el llamado Director no es tan propio de su nombre.
Un hombre viejo de piel quemada, no como los nativos, si no completamente quemada por el sol. Su pelo está cortado de manera extraña y es extremadamente canoso. Chocando con su blanco y largo pelo unas oscuras cejas. La ropa es lo que más destaca, una camisa de flores como la que cualquier turista se compraría deja ver una barriga regordeta que ha sido dejada crecer y unos pantalones cortos de color beis.
Pese a estas dejadas pintas el hombre parece ser el Director y al menos en su cara hay una sonrisa, una extremadamente afable, hasta el punto que parece tonta.
"Un placer conoceros, Elio y madre."
"Por favor, sentaros mientras que preparo el papeleo."
Mientras que el Director saca algo de su escritorio de madera os sentáis en un pequeño sofá que tiene para invitados. El profesor Kukui se despide diciendo que tiene que hacer algo y lo deja todo en manos del Director.
Sacando un puñado de papeles, el hombre se sienta en un sofá más pequeño enfrente vuestra y pone en la baja mesa de madera, una cortada de un gran tronco, un puñado de papeles.
"Lo primero de todo, hola a los dos." Dice el hombre a tu madre y a tí.
"Mi nombre, es Nariya Okido. Director de la Escuela Mon-Mon de Alola."
Durante un momento, tu vista se vuelve a la cara del anciano.
¿De dónde te suena esta cara y porque te causa malestar mirarla?
"¿Me parezco a mi primo, verdad?"
Tu madre, ríe y le responde educadamente.
¡Ah!
¡Ya recuerdas de donde te suena esa cara! ¡Cómo no! ¡Tienen el mismo apellido! ¡La misma cara! ¡Y la misma risa!
¡Okido! ¡Okido! ¡Maldita sea tu sangre!
¿Acaso es el objetivo de esta familia destruir mi vida?
Bueno, dudo que ese sea el caso... pero engáñame una vez y es tu culpa, engáñame dos y es mía. Ante, Okidos. Debo de llevar cuidado.
Piensas, mientras que una conversación superficial sobre su primo de Kanto ocurre con tu madre. El otro Okido, vive cerca de casa. En el mismo pueblo. Famoso profesor de nivel mundial.
Bueno, paree que la charla ya acaba.
Y Nariya Okido pone la posición y mirada que ponen los adultos.
"Bueno, Elio."
"Kukui me ha contado un poco tu caso."
Mi mirada automáticamente se gira a otro lado. He tenido esta conversación llamada monólogo adulto varias veces.
"¿Debe de ser una mierda, no?" Dice el viejo, con una voz de pito.
Eso me hace girar la cabeza.
"Oh, he conseguido que miraras."
"Je, je, je."
"Mira Elio, he tratado con un montón de críos con un montón de problemas a lo largo de mi carrea. ¿Esta escuela ya tiene sus años, sabes? Y yo también, aunque no lo parezca."
"Además muchos profesores normalmente dan clase a críos pequeños, antes de que lleguen a la mayoría de edad. En Alola como puedes ver es distinto. Tenemos alumnos pequeños, pero muchos críos de familias trabajadoras tienen que ayudar desde pequeños en casa y no tienen tiempo para aprender en la escuela, así que es cuando llegar a la mayoría de edad cuando pueden empezar a estudiar por aquí. Sé que con esta edad vienen varios problemas que los niños no tienen. Bueno, probablemente toda la gente que ha pasado tu edad lo sabe. Todos tenemos nuestras cosas, nuestras opiniones únicas, nuestros problemas. Unos nos afectan más que otros, y algunos son más comunes que otros. Con mi trabajo he visto mucha gente diferente. No te voy a mentir. No todos lo solucionan y consiguen cambiar, no todos pueden volverse lo que la sociedad llama -adultos responsables-. Pero otros, lo consiguen. Quizá el problema no desaparece, pero aprenden a convivir con ello."
"Mira, Elio."
"No te digo que todo va a ir bien, pero esto es una oportunidad."
"De ver cosas nuevas, de aprender cosas nuevas."
"Simplemente tienes que atraparla."
"Prueba."
Se sacó un bolígrafo del bolsillo y lo puso sobre la mesa. Giró los papeles y los puso enfrente a mí. "Necesitaré aprobación de tu madre, pero sin tu visto bueno, no puedo permitir que pertenezcas a mi escuela."
"Es tu elección, Elio."
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Firmo.
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El viejo, bueno deberías de llamarlo Director a partir de ahora, sonríe. Puedes notar como tu madre sentada a tu lado también lo hace.
"Le semana del periodo de prueba." Dices aún reticente.
"Cuando las vacaciones pagadas se acaben, tomaré una decisión final."
El Director sonríe. "Me parece correcto."
"Pero te aseguro que después de una semana no querrás irte. El camino que verás delante tuya y las lazos que habrás creado serán demasiado fuertes."
Una luz brilla en los ojos del hombre, comprendes que en verdad está contento con tu elección. Tu madre por el otro lado está con su felicidad ansiática agarrándote del hombro mientras que habla emocionada... arruina un poco el momento.
"Bueno, tendré un alumno enseñándote la escuela. Las clases empiezan mañana y tienes que conocer bien la escuela para entonces."
El director se levanta del sofá y va hasta su mesa, donde agarra y telefonillo después de tocar un par de número. Habla algo a la persona del otro lado y al instante un sistema de altavoz suena, pero no pues entender exactamente lo que dice.
Pocos segundos después la puerta del despacho es tocada.
"Adelante." Dice el director, y la puerta se abre.
Una chica aparece.
Debe de tener un par de años más que tú y su tez oscura indica que es nativa de Alola, su pelo está peinado por dos grandes coletas y una diadema con una gran flor. Lleva un mono que deja sus largas piernas al descubierto. Y en su cara hay una gran sonrisa.
Una que parece que nunca deja su cara.
"¡Hola vejete! ¿Qué quieres?"
"Hola a ti también Mao, ¿Podrías enseñar a este nuevo estudiante la escuela?" El Director me señala.
"Oh, claro director."
La chica se acerca a mí y me saluda, presentándose.
"¡Hola, soy Mao!"
"Buenas... Elio." Puedes sentir que tu voz es minúscula comparada con la suya. Ella parece que también.
"¡Más alto!" Dice sonriente.
"¡Elio!"
"¡Así me gusta!"
"¡Encantada de conocerte Elio!"
"Venga, que te enseñe el lugar."
La chica te agarra de la mano y te arrastra fuera del despacho. Puedes ver al director y a tu madre despidiéndose con la mano mientras que la puerta se cierra. Supones que aún tiene papeles que firmar.
Sin parar Mao anda a gran velocidad por los pasillos del edificio. Llevais ya un buen par de metros cuando tus sentidos van al tacto que rodeada tu mano.
La mano de la chica te lleva, de una manera dulce pero consistente.
Fijandote en esto, puedes notar como tu mano empieza a sudar.
"Oye..."
"¿Sí? ¿Pasa algo, Elio?"
Mao te mira sonriente a la cara, luego su mirada baja hasta vuestras manos unidas.
"¡Oh!" Rápidamente suelta tu mano.
"Perdón, perdón."
"¿Algo demasiado física de más? Lo siento."
"Estoy acostumbrada a llevar a los niños pequeños y a ellos no les importan. ¡Perdón si te he hecho sentir incómodo!" Dice, haciendo una completa reverencia con una cara angustiada.
"No, no. No pasa nada. Simplemente me ha sorprendido."
"¡Oh, vale!¡Bien!" Y vuelve a su sonrisa habitual.
"Pues si me puedes acompañar por aquí..."
A grandes zancadas, las piernas de Mao andan a toda velocidad por un camino conocido, haciéndote que te cueste seguirle el ritmo.
Preferirías, por ese motivo, que no te hubiese soltado la mano.
Mao te lleva y te enseñas por las varias salas y pasillos de la Escuela Mon-Mon. Pese a su distinto diseño, y lógica, en utilidad no son tan diferentes a lo que uno esperaría encontrarse en una escuela.
Varias clases, salas de estudio llenas de libros, otras preparadas para otro tipo de clases, y desde las ventanas te enseña edificios que se encuentran en el exterior, preparados para clases con Mon-Mons, como un establo que parece estar lleno de Taurus o una amplia piscina. También te enseña donde están lugares de necesidad, como los baños, una pequeña enfermería con objetos para primeros euxilios o una despensa con comida para principalmente Mon-Mons, pero también humanos. Además, las conexiones entre edificios; algunos no realmente conectan y se tiene que acceder desde el suelo, pero otros están conectados con pasarelas.
Varias otras cosas se encuentra, según te dice y según te ve, pero no parece dar tiempo de sobra a enseñar todo y algunas zonas ahora mismo están en medio de ser limpiadas o arregladas para el inmediato inicio de la temporada escolar, así que no se puede acceder a ellas.
Como cosa final, acabáis en una clase.
Para poder formar habitaciones en los edificios de forma circular paredes son puestas separando las zonas, esta clase por ejemplo es un cuarto (1/4) del piso donde estáis.
Hay unos cuantos pupitres con sus respectivas sillas y una pizarra con varias tizas en el centro. Las paredes están llenas con librerías con varios libros, de varias asignaturas, principalmente naturales. Es una escuela Mon-Mon, al fin y al cabo.
Las paredes de la clase están como el resto llenas de esas grandes ventanas sin cristales, mostrando una amplia vista del exterior.
A gran elevación el mar de Alola se puede ver perfectamente desde la ventana, bajando varios caminos y una pequeña carretera que lleva a ciudad Hauoli se encuentra. Pero desde aquí, parece que solo la pequeña valla que delimita el terreno de la escuela te separa de él. Al otro lado también puedes ver un bosque pegado a los terrenos de la escuela, que avanza hasta una alta montaña en la distancia.
"¿Las vistas están genial, verdad?" Dice Mao entusiasmada.
Asientes.
Y detrás tuya una conocida voz contesta.
"Me alegro que te guste, pues esta va a ser tu clase."
Giras la cabeza.
Al hacerlo te encuentras a Kukui, con una chica de blanca piel y cabellos dorados detrás de él.
"Veo que ya has conocido a Mao." Dice el hombre.
"Hola Profesor Kukui."
"Hola, Mao. ¿Qué tal el nuevo?"
"Es buen chico, pero un poco tímido."
"Me alegro que os llevéis bien, pues va a empezar mi nuestra clase."
Se gira y te mira. "He hablado con el Director y todo está preparado para tu semana de prueba, me alegro que todo haya salido bien, Elio."
"Ya..."
No soy tímido, es la respuesta usual, de una persona en una situación poco familiar, en un lugar completamente lejano a casa. Dirías, si no fueras tímido.
Pero tu cabeza para empezar está en otra cosa, en la chica que se encuentra detrás de Kukui. Tus ojos no te mienten, es la chica que viste adentrase en la selva el dia del mercado.
"¿Hey Lillie, has visto al gordito?"
"Creo que Mamane está cerca de la despensa..."
La chica, que responde al nombre de Lillie, habla con una clara y bella voz. Cuando termina de contestar a Mao, sus ojos se chocan con los tuyos.
Hay un instante de silencio.
"Oh, Lillie no te vas a presentar al nuevo?"
Kukui también insiste. "Es tu nuevo compañero de clase, vas a tener que poder hablar con él."
La chica sale de la espalda de Kukui como una animal asustado y con pasos lentos pero regios se acerca a ti.
Y, silencio.
"Mírala, es incluso más tímida que tú." Oyes a Mao susurrar.
La chica te sigue mirando. Parece intentar decir algo, pero sus ojos, que te miran profundamente como uno mira un libro difícil se mueven tan poco como sus labios.
Entendiendo no parece que la chica parece costarle...decides presentarte primero.
"¡Elio!"
"¡Mi nombre es Elio, un placer!"
Del susto la chica salta para atrás.
Oyes a Mao reír por lo bajo detrás tuya.
Pero parece que como si un maleficio se hubiese rota, la chica tose y se presenta con normalidad.
"Encantada también, mi nombre es Lillie. Espero que nos podamos llevar bien."
Plap plap, pla plap.
Mao aplaude sonoramente y Kukui se une a ella.
Si, si, muy bien. Aplauso, aplauso.
Mientras que estos dos hacen el tonto y tú y Lillie no sabéis como hacer, dos personas más entran en la habitación.
"Vosotros dos, por donde estabais." Los medio riñe Kukui.
"Estaba impidiendo que Mamane se comiese toda la comida de los Taurus, otra vez."
"¡Eso nunca ha pasado!" Responde el tal Mamane.
Un chico bajito y regordete, de su gran cinturón su gran cintura parecen haber cientos de extraños aparatos electrónicos. Tiene una voz de pito extremadamente molesta.
"Mirad que os presente a vuestro nuevo compañero." Dice Kukui.
"Este es Elio, saluda Elio."
Hola, dices ya cansado moviendo la mano.
"Oh, el extranjero del Tiburrón."
Una de las dos personas que han entrado es una que reconoces, es la chica del Laplace que te ayudó hace un par de días.
"Que, ¿Te han gustado tanto el mar de Alola que has decidido quedarte?"
"Bueno..."
"¿Lo conoces Sui-Sui?" La extremadamente social Mao se mete por en medio. Tan social que es podría hacerse política.
Suiren cuenta por encima vuestro encuentro a una indignada Mao que se enfada diciendo algo de volver a quejarse al hotel. Pero las chicas hablado, algo que tampoco te interese especialmente pero que está bien, es quitado de tu visión.
El tal Mamane, bueno no de tu visión dado su tamaño, pero tal, prácticamente salta hacia ti "Oye, ¿Vienes de Kanto?, ¿no?"
Asientes.
"¡Oh, oh! ¡Un hermano que entiende de tecnología!"
"Estos islandeses no entienden prácticamente lo que es un teléfono, una persona como tú que proviene de un lugar civilizado seguro que comparte mis gustos en la tecnología."
"Bueno, yo vengo de un pueblo pequeño..."
Bueno, algo sabes. Pero en tu casa no había algo mucho más tecnológico que el sistema de una tetera.
Por suerte Mao agarra la cabeza de Mamane y cual balón lo lanza por el aire a un rincón de la habitación, te da la sensación de que bota y todo al tocar el suelo. "Este es el poder del incivilizado islandés Alolano."
"Bueno, bueno."
Kukui llama a la atención de todos.
"Ahora que todos os conocéis, prácticamente podemos empezar las clases."
"Solo queda uno por venir y estaréis todos."
"Por cierto... ¿alguien lo ha visto?"
Todo el mundo se mira entre ellos.
Lillie gira la cabeza, Mamane también. Mao dice haberlo visto hace un par de horas volando con su Mon-mon. Suiren comenta en haberlo visto cerca de la entrada hace un rato.
Y finalmente, una explosión suena en el exterior.
Todos miráis la ventana, al parecer, la explosión ha sido producida por la persona, tu compañero de clase que falta. Kaki.
En cuanto tus compañeros de clase ven lo que pasa por la ventana salen corriendo escaleras abajo, Mao la primera.
"Esto es un problema."
Kukui sale corriendo en la dirección opuesta.
"Miraré por refuerzos por si acaso, intentar que todo salga bien y nadie herido."
Y tú te encuentras en el centro, sin saber qué hacer.
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Justo en la entrada a la escuela, una persona se encuentra firme, con una mirada llena de llamas.
Su muscular y oscuro torso desnudo es decorado por un colgante lleno de abalorios. Su oscuro pelo es tintado por carbón y tintes naturales, dándole un color negro y rojo, como las llamas de un volcán. Debe de tener varios años más que tú y que todos vosotros, pero tampoco ser tan mayor.
Su mirada de nuevo llama tu atención, no es una mera llama, es una llamarada de poder. Esta mirada va en dirección al grupo que se encuentra delante de él.
Sin saber que hacer bajas siguiendo a tus nuevos adquiridos compañeros de clase que ya han llegado al lugar de los hechos. Lillie, Suiren y Mamane miran ocultos detrás de el arco, pero Mao observa sin ocultarse al otro lado.
Al llegar y comprendiente tu confusión, Mao explica.
"Es el equipo Calavera, una banda que se encarga de dar problemas por todo Alola..."
Miras a la gente que Kaki hace frente, unos tres vestidos en ropas oscuras y que tapan sus caras con bandanas.
"¿Eh, chaval?" Dice uno. "¿Acaso no vas a pedir perdón por hacernos detener nuestras motos?" Junto a ellos las susodichas motos, tan vistosas como los dueños.
En tu pueblo también había gente así, idiotas que se aburren y se visten para llamar la atención y dan problemas. Nunca los has podido culpar, con lo aburrido que suele ser todo el rato a uno se le acaba fundiendo la cabeza con tanto sol y busca el cambio. Lo que si les culpas es que el cambio nunca llega, solo hacen el tonto. Roban alguna tienda y hacen alguna fechoría menor. Según has visto con tus propios ojos, vuelven a casa con el rabo entre las piernas después de la primera noche en la cárcel. En conclusión, idiotas molestos.
Lo cosa es, que un idiota molesto es fácil de tratar.
Dos, puede ser un problema.
Tres, son multitud.
Junto a Kaki, hay un Mon-Mon que le parece pertenecer. Un gigantesco Reptidón con una silla de montar a su espalda. Debe ser el Mon-Mon que Mao ha mencionado antes. Podrá ser fuerte, pues en las manos de uno de los idiotas molestos, una bola de color rojo y blanco sube y baja.
Es una.
Una Monball.
En su interior, convertido en pura energía y datos, se encuentra un Mon-Mon. Y los tres idiotas tienen varias cada uno.
"Si no quires, perdir perdón, arrodillarte y suplicar... vas a tener un problema, chaval."
"¡Los que tuvierais que arrodillaros soy vosotros!"
Kaki grita sin ninguna duda.
"¡A mí, a vuestras madres y a toda Alola!"
"En primer lugar no deberías estar dando vueltas a toda velocidad con vuestras motor de mierda, ¡Aún menos cerca de la escuela, putos idiotas!"
Los tres del equipo calaveran miran a Kaki y prácticamente puedes oír como el que estaba hablando cruje los dientes detrás de su bandana.
"Te lo has ganado, te lo has ganado..."
Incluso un idiota tiene un honor que mantener y para estos idiotas en primer lugar el honor lo es todo. Alégrate, piensas, tienes una excusa suficiente ahora para enfadarte.
"¡Adelante!"
Los tres del Equipo Calavera gritan y lanzan sus Monballs al aire, de estas nueve Mon-Mons aparecen. Kaki mira a los Mon-Mons enemigos.
"Ya veo."
Sacando una propia Monball de su pantalón, hace entrar a su Reptidón en esta. Y guardándose saca otra, que lanza al aire.
De la misma manera que los Mon-Mon de el Equipo Calavera, el Mon-Mon de Kaki es uno que nunca has visto, uno propio de Alola.
Entre Kaki y El Equipo Calavera, el silencio se encuentra durante unos segundos.
Entonces de tas cuenta de que está pasando delante de ti.
Este es el silencio de antes de una batalla.
Una batalla entre entrenadores Mon-Mon.
"Oye... ¿no deberíamos hacer algo?"
Mao gira la cabeza en negatividad. Parece ser inevitable.
"¿Pude ganar... verdad?"
Mao no contesta, sus ojos observan en silencio.
Quizás no eres la persona más empática, mucho menos por un pavo que ni conoces, pero ante situaciones como estas...
Tragas saliva.
De manera pesada baja por tu garganta, el combate empieza.
El Mon-Mon de Kaki es de gran tamaño. Irguiéndose a dos patas, parece tener una especie de puntiagudo caparazón de tortuga, por sus colores rojo y amarillo es probable que su tipo sea Fuego.
Los Mon-Mons de los tres del Equipo Calavera por otro lado son mucho más pequeños y parecen desplazarse a cuatro patas. Por sus pintas y colores adivinas que sus tipos deben de ser Normal, posiblemente también tipo Veneno, quizás también Siniestro por los largos colmillos y zarpas.
A priori en cuanto a tipo nadie parece tener ventaja. Por un lado el Mon-Mon de Kaki es mucho más grande que los del Equipo Calavera, pero esto son nueve, y el tamaño es raras veces importante en una pelea Mon-Mon.
El Equipo Calavera hace el primer movimiento.
Siguiendo su comando, ataques de tipo físico dirigidos contra el Mon-Mon de Kaki.
"¡Protégete!"
El Mon-Mon de Kaki se da la vuelva y para los ataques del enemigo con su gran caparazón. Un golpe directo ¿Es esta parte del cuerpo lo suficiente dura para aguantar el ataque de cuatro de los nueve Mon-Mon del Equipo Calavera?
Pero la protección no parece ser toda la intención de Kaki. Cuando los enemigos están sobre el caparazón de su Mon-Mon, este da otro comando.
"¡Ahora, Bakugames!"
Un sonido sale del caparazón y los siguiente es una explosión y humo.
Los cuatro Mon-Mons del enemigo salen volando por los aires y aterrizan junto al resto.
En la humeante espalda del Mon-Mon de Kaki, cuyo nombre parece ser Bakugames, los pinchos que antes habían han desparecido y trozos hechos pedazos se encuentran ahora en el suelo.
"Es un tipo de defensa."
Te giras a la voz, es perteneciente a Lillie, que observa el combate desde su escondite junto con Suiren y Mamane. "Es un tipo de defensa contra depredadores, Bakugames puede separar los pinchos de su espalda cuando se siente en peligro y estos explotan al hacerlo, pero es un movimiento que solo se puede utilizar una vez por combate, pues los pinchos tardan un par de horas, incluso días en más jóvenes en crecer."
La estrategia usada por Kaki es por lo tanto una carta única, pero parece no haber tenido mal efecto.
De los cuatro Mon-Mon del Equipo Calavera que han recibido su ataque, tres de ellos se encuentran completamente debilitados y sus dueños son obligados a guardarlos en sus MonBalls, el restante que si ha aguantado el golpe se encuentra además dañado. Esto deja el combate seis contra uno, un número mejor, pero no mucho más esperanzador.
Los tres del Equipo Calavera susurran entre sí, con solo una mirada a la espalda de Bakugames o leve conocimiento sobre este, uno se da cuenta de que el mismo contraataque no va a suceder. Así que atacan a bocarrajo.
"¡Shock Venenoso! ¡Mordisco!"
Ataques de tipo Siniestro y Veneno de parte del Equipo Calavera, ahora con todo sus Mon-Mon a la vez.
"¡Bakugames, esquiva!"
Kaki pide lo imposible, siendo seis y de un tamaño menor la rapidez y capacidad de rodearlo son demasiado fuerte y cinco de los seis ataques golpean a Bakugames. Son movimientos no muy poderosos y Bakugames parecer ser un Mon-Mon con alta capacidad defensiva, pero dentro de estos hay un problema.
Ejecutando los movimientos correctamente el enemigo se retira hacia atrás, los ataques han golpeado a Bakugames, penetrando en su piel. Pasan no más de unos segundos y una de las patas de Bakugames donde ha sido golpeado empieza a temblar.
Los tres ríen bajo sus bandanas, entendiendo que su plan ha funcionado; Bakugames ha sido envenenado por uno de los movimientos enemigos.
Puedes ver a Kaki crujiendo los dientes, es consciente del problema.
Ahora es solo cantidad de tiempo que el veneno debilite completamente a Bakugames y esto acabe. Y buscar un final de enfrentamiento rápido es imposible dada la situación.
Aun así puedes ver que Kaki se relaje y su ardiente mirada vuelve a mirar a los tres del Equipo Calavera. Esta no parece haber perdido intentadas ni un poco.
Sea lo que sea, va a perder.
Este combate está completamente terminado si Kaki no consigue derrotar al enemigo en menos de pocos minutos. Para ello necesitaría poder quitarse de encima la rápida reacción del enemigo.
Tragas saliva.
Una distracción, un mero segundo. Una ataque lo suficiente poderoso de Bakugames hacia los Mon-Mon enemigos.
De nuevo, tragas saliva. Con dificultad.
ㅤ
Corres hacia delante.
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Pones un pide delante del otro.
Das un paso, y luego otro.
Cada vez más rápido.
"¿Elio?"
La voz de Mao se queda detrás.
Andas se convierte en correr, tu respiración va rápido y tu corazón late con fuerza.
"¡Aaaaaah!"
Te lanzas contra uno de los tres.
"¿Eh? ¡Quita de en medio chaval!"
Lo lanzas contra el suelo y tú caes detrás. Los otros dos se giran a ver qué le pasa a su compañero. Compañera.
"¡¿Dónde estás tocando, puto crio?!"
De una patada en la barriga sales volando por dónde has venido.
Espero que esto haya servido...
Desde el suelo, miras a Kaki.
Está quieto en posición. Pero su postura es extraña, sus músculos tensos.
En su muñeca, algo brilla.
Kaki cruza sus brazos y la pulsera de su brazo derecho brilla aún con más fuerza. Echa los brazos para atrás y los vuelve a juntar.
"Oh no..." Oyes a uno del equipo calavera decir. Los tres parecen estar asustados.
"Todo mi cuerpo..."
El Bakugames de Kaki empieza a brilla con la misma intensidad que la pulsera.
"..alma..."
Kaki empieza a mover todo su cuerpo en un extraño baile, y su Bakugames sigue los pasos con exactra precisión.
Es un movimiento que te recuerda a una llama ardiendo.
"...y poder."
"El zenith de todo lo que soy."
"¡Convierte en la poderosa llama que arde como la montaña de Akala!"
Más energía va desde la luz de la pulsera de Kaki hasta su Mon-Mon, delante de este una gran bola de fuego de varios metros de diámetro empieza a formarse.
"¡Hecatombre Pírica!"
El ataque sale volando y golpea donde están los Mon-Mon del Equipo Calavera. Hay una gran explosión y tierra y fuego sale volando.
Tumbado en el suelo cerca, la fuerza de esta te impulsa hacia atrás dando varias vueltas por la tierra.
Cuando vuelves a mirar, el combate ha finalizado.
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Los tres idiotas del Equipo Calavera recogen sus Mon-Mons debilitados y montándose en sus motos salen corriendo al grito de "¡Ya nos vengaremos!"
Una mano se encuentra delante tuya.
Aceptas la ofrenda y esta de levanta con gran fuerza del suelo.
Tus ropas están llenas de barro y varios pelos de tu cabeza parecen haberse chamuscado un poco. Pero parece que sigues vivo.
"¡Elio!"
Mao viene corriendo.
Kaki, a tu lado, le pregunta por ti.
"¿Y este?"
"Es un estudiante nuevo, de Kanto."
"Oh..."
Kaki te mira.
"Tu ayuda no era necesitada, idiota."
"¿Tú crees...?"
"Claro, con solo empezar mi Z- Ataque los idiotas ya son consciente que han perdido. Cualquiera que vive en Alola lo sabe."
Te das cuenta que, en efecto, en cuanto Kaki ha empezado su ataque los tres no han mandado a ninguno de sus Mon-Mons a intentar interceptarlo o les han ordenado esquivarlo. Estaban demasiado asustados para esto.
"Oh, supongo que he aprendido algo nuevo... jejej."
"Para empezar." Continúa Kaki. "Podrías haber entrado a ayudar con tu Mon-Mon, si tanta preocupación tenías."
Ya bueno, respecto a eso...
Kukui llega con un par de adultos, probablemente otros profesores.
"¿Ya has acabado todo?"
"Como era de esperar de Kaki."
"Gracias por tu confianza, Profesor."
"Oh, ¿qué le ha pasado a Elio?" Pregunta Kukui al verme. Y los otros le responden.
"Oye, oye, oye." La reacción de Kukui supongo que es esperable.
"Elio, porfavor..."
Mao y Kaki miran al profesor sin entender.
Los otros tres se acercan también.
"Elio no es un Entrenador." Aclara el profesor.
Kaki es el primero el reaccionar.
"¡¿Eres idiota?!"
Te llevas una merecida colleja, tú también te la darías a ti mismo.
"¡Un ataque normal de un Mon-Mon es capaz de matar un humano normal!"
"¡Si solo hubiese girado el ataque de Bakugames un metro al lado, estarías muerto!"
Sí, si tienes razón. Perdón por mi estupidez e inutilidad.
"Arg, mierda. Me estoy enfadando, y merecido, pero se me olvida lo importante."
"Gracias."
"Soy Kaki, un placer." De nuevo, Kaki te ofrece la mano. Ahora como un saludo.
"Elio." Agarras su brazo.
