Te levantas en tu cama del hotel.
A través de las cortinas de color granate situadas en dirección al gran mar, la luz del sol entra. Despertándote.
Vas al baño que se encuentra al lado de tu cama. Entre productos de aseo personal, cremas y toallas bordadas con el nombre del hotel, se encuentra tu cepillo de dientes traído de Kanto. Tras asearte y una ducha rápida, bajas a la planta baja del hotel.
En el salón de entrada del hotel, la cafetería que sirve a los clientes acaba de abrir hace escasos minutos y el olor de la comida recién echa, confeccionada con productos producidos nativos de las islas cercanas, llena tu nariz.
Es una dieta a la que te has acostumbrado en los varios días que llevas de vacaciones en Alola. El sabor de algunos de los platos es hasta algo reconfortante, la calma del hotel después de días llenos de cosas.
El sabor de Alola entra en tu paladar.
Cuando miras el reloj que se encuentra en lo alto de la pared de la cafetería, te das cuenta que llegas tarde. Así que con tu tostada en la boca, te pones a toda velocidad en camino a tu primer día en la Escuela Mon-Mon.
Andando por el arcén de la carretera que lleva a las afueras de Ciudad Hauoli, acabas en los caminos de tierra que llevan a la cuesta que sube hasta la entrada de la Escuela Mon-Mon.
Diferente al día anterior, hoy es el primer día que la escuela abre, y el camino está lleno de gente de varias edades acompañados con sus Mom-Mons, estos hablan y ríen entre ellos. Viendo esto...
Un sentimiento de fuera de lugar aparece de nuevo.
Por un momento te paras y miras al cielo, donde el sol luce.
¿Qué haces?
¿Qué estás haciendo?
¿Cómo ha sido que he sido convencido para acabar en este lugar, comportándome de esta manera? ¿A quién estoy engañando? ¿Al resto, y a mí mismo? Tu cabeza se nubla.
"¿Para qué siquiera sirve todo esto...?"
Un golpe en la espalda te saca de tus pensamientos.
Girándote una bella sonrisa, que parece nunca desaparecer se encuentra.
"¿Aún no has puesto un pie siquiera dentro y ya estás con mala cara? ¡Anímate un poco hombre! Como delegada de clase, es mi deber hacer que todos mis compañeros estén felices."
"Hola Mao."
"¡Alola Elio!"
"Aquí saludamos diciendo Alola, venga prueba."
"Alola Mao."
"¡Alola Elio!"
"Um... tenemos que trabajar más en esa actitud..."
"Pero por ahora está bien."
"Oye, ¿realmente tenemos una delegada de clase con una clase de solo seis personas? Además, tengo la sensación que a Lillie le iría mejor el título."
"Bueno, no realmente, es algo parecido, pero hay que hacer varias cosas con Mon-Mon y otra gente, así que Lillie no puede, pero es la Vice-presidenta."
Entre una charla mañanera, empezáis a andar en dirección a la escuela.
La persona que os encontráis cerca del arco de entrada, tan bajo que se ve en lugar con los niños más pequeños, es Mamane.
"¡Alola Mamane!" Saluda Mao.
"Alola Mamane." Dices los mejor que puedes.
"¡Alola Mao! ¡Alola Elio!"
"¿Que gordito, has visto a Sui-Sui o Lillie?"
"Lillie ha llegado hace un rato junto con Kukui, como siempre. Y he visto el Reptidón de Kaki volando antes, así que supongo que ya habrá llegado."
"Bueno, pues..."
Mamane mira a su muñeca, donde un reloj se encuentra.
"Llegamos tarde si esperamos un poco más."
"Bueno, vale. Vamos para clase."
Atravesando el terreno lleno de estudiantes y Mon-Mons, entráis al edificio principal y subís por escaleras y atravesáis pasillos hasta llegar a clase.
Tal y como Mamane ha dicho dos de tus compañeros de clase ya se encuentran en esta cuando entráis. Kaki está estirado sobre su silla mirando el techo aburrido y Lillie se encuentra ayudando a ordenar unos papeles a Kukui. Sí, el profesor de pintas peculiares también ha llegado.
"Oh, Alola."
"¡Alola...! Dice entusiasmada Mao.
"¡Alola!" Dice Mamane con su usual voz.
"Alola." Dice Kaki algo aburrido.
"¡Alola!" Dice sonriente Lillie.
"Alola..." Dices tú lo mejor que puedes. Si estás en Kanto como en Kanto, si estás en Alola, como en Alola.
"Bueno, ya casi estamos todos." Dice Kukui poniéndose enfrente de la pizarra de clase. "¿Qué tal si nos sentamos?"
Las mesas están separadas en tres filas, una primera más cercana a la pizarra con tres pupitres, unas segunda donde los pupitres se encuentran en el espacio entre los primeros y una tercera alineada con la primera, con solo dos mesas por la circunferencia de parte de la habitación, que hace que la tercera no quepa.
Kaki ya sentado, está en la tercera fila, detrás de la mesa que está justo en el centro de la primera, enfrente de la pizarra. En esta se sienta Mao. Al lado derecho de esta está la mesa de Mamane, llena cachivaches y cables eléctricos. Entre estos dos está la mesa de Lille, con varios libros sobre esta, ordenados.
El lugar donde tu te sientas es el pupitre más cercano a la puerta, primera línea a la izquierda.
"Bueno, pues..." Dice Kukui mirando un reloj de muñeca.
Justo, alguien aparece por la puerta.
"Perdón, perdón."
"Suiren, llegas tarde. Dice Kukui."
"Es que me he encontrado un CarpaMágica brillante de camino."
"Oh, el primero de este año. A ver si encuentras tantos como el pasado."
"¿Luego se lo enseñas a la clase, vale?
"Oh, sí..."
Finalmente Suiren se sienta en la segunda fila, detrás tuya, entre tu asiento y el de Mao. Te das cuenta de esta manera, que un pupitre queda vacío.
"Ahora que sí que estamos todos..."
"Empecemos la clase."
Kukui escribe algo con tiza en la pizarra.
"En la Escuela Mon-Mon os vamos a pedir dos cosas. Que vengáis a las clases y escuchéis lo que los profesores os intentan enseñar."
"Eso es todo."
"Haremos algún examen cada algo de tiempo, pero no es importante. No hay nada como notas, o pasas o no pasas. Y para pasar solo tienes que aprender. Quizás alguna vez os encargamos alguna tarea, pero no hay deberes como tal. Sabemos que muchos de vosotros seguís ocupados ayudando a vuestras familias. También lo tendremos en cuenta a la hora de horarios, pero intentar llegar a tiempo siempre que podáis."
"Esto..." Kukui se aparta, habiendo terminado con al pizarra. "...es el horario aproximado que tenemos todas la semanas."
Miras lo que ha sido escrito en la pizarra, mientras que Kukui lo va leyendo.
"Lunes: Gran clase."
Todos los lunes tenemos una clase especialmente importante donde hablamos de conceptos clave. Es muy importante que no os la perdáis."
"Martes y miércoles: clase normal."
"Los martes y miércoles hay clase normal. Normalmente hablaremos de algún Mon-Mon en específico, pero dependiendo de la semana del mes quizás tenéis alguna clase más específica dada por otro profesor. Seréis notificados en adelante cuando este sea el caso."
"Jueves: Clase de gimnasia."
"Los jueves las actividades se darán en los terrenos de la escuela. Pude varias de una clase normal con algo más de manos a la masa, como interactuar directamente con un Mon-Mon, gimnasia, clase de monta o clase de piscina."
"Viernes: Clase normal+."
"Los viernes tenemos clase normal usualmente, pero es posible que dado el día tengamos una salida a algún lugar cercano. De nuevo, esto será comunicado con antelación."
"Fin de semana: Excursiones."
"Tenemos muchas excursiones extraescolares planificadas por todo el año. Están marcadas en el calendario escolar. Ir a ellas no es obligatorio, pero es recomendable."
"Y básicamente eso lo cubre todo..."
"Ahora deberías de daros el calendario escolar con varias fechas y tal, pero aún lo estamos produciendo. Principio de curso y tal. Además con el festival de gracias cerca ya sabéis que todo es un caos."
"¿Alguna pregunta?"
Levantas la mano.
"¿Hay algo que tengamos que traer?"
"Oh, claro..."
"Bueno, hay varias cosas. Necesitáis un bañador para las clases de piscina y mudas de ropa para deporte... y para alguna excursión específica quizás necesitáis algún permiso o ropa especial y equipamiento. Te lo comentaré cuando sea necesario, pero en varias cosas puedes pedir ayuda a tus compañeros. Y bueno, si alguno lo necesita, es completamente libre de traer algo para tomar notas."
"Dicho estos los libros que están en las estanterías de clase están disponibles para quien los necesite. Demás cosas por la escuela también, pero para eso pedir permiso antes, a mi o al director."
"¡En conclusión!"
"Si no hay más preguntas..."
Tus compañeros no dicen nada.
Kukui asiente sonriente.
"Llevaros bien y pasarlo bien. La vida se vive una sola vez y si no haces algo te acabarás arrepintiendo."
"Lo dice un servidor, que ya lleva varios años a su espalda."
Después de una risa que la clase contesta con una media sonrisa Kukui va a un montón de libros cerca de la pizarra y coge uno.
"Bueno, ¿qué tal si damos nuestra primera clase?"
ㅤ
Un par de horas después, andas por los pasillos de la escuela.
Pese que el sol aún se encuentra en el cielo y rato le queda por ponerse, las clases han acabado. No es exactamente el horario que normalmente sería, el curso está aún empezando, pero no se aleja demasiado.
Tres horas, un descanso de media y otras dos.
Ese parece el horario de un día normal.
Las clases en sí son sorprendentemente suaves, con Kukui leyendo delante de la clase un libro lleno de información general, entrando ocasionalmente para dar algunos datos más precisos y contar experiencias personales. La interacción de los estudiantes es buscada y no es extraño que el profesor haga preguntas a los estudiantes por nombres y se forme una pequeña conversación entre lección y lección, a veces durando hasta varios minutos. Supones que con una clase de seis personas, la experiencia es bastante diferente. Comparado con las clases que distes de joven en aquella escuela de una ciudad de Kanto, son como la noche y el día.
Esto se lo comentas a Mao, que viene a preguntarte amablemente después de la lección como te ha ido. Al oírlo se sorprende. "En Alola esto es más o menos lo normal... no me puedo imaginar una clase de treinta personas." Bueno, viendo esta experiencia y comparándola, no puedes ni imaginarte como en primer lugar tal cosa realmente siquiera funciona. Si es que lo hace.
Monologando como de costumbre, das paseos por los pasillos de la escuela.
Después de tener esa conversación Mao te dijo que te quedaras algo más de tiempo mañana, por algún motivo. ¿Qué querrá te preguntas, algo feliz? Pero ahora mismo, no tienes mucho que hacer.
Las clases han acabado por hoy y parece que las únicas personas que conoces de todo Alola se han ido pitando a casa, pues al parecer, hay algún tipo de festival cerca que hace que todo el mundo esté ocupado. En teoría sigues de vacaciones y sin nadie con el que pasar el rato, dar vueltas por la escuela o por la playa ahora vacía de turistas, no tiene mucha diferencia.
Paseo tras paseo te entra algo de hambre y sea sí que decides intentar recordar donde estaba ese lugar con comida que te enseño Mao.
De camino a este, te encuentras con alguien del selecto grupo de gente que conoces en Alola. Propio que tu búsqueda de la comida, te haya llevado al más gordo.
"Oh, Elio. Mi compañero en armas tecnológicas. ¡Espadas láser!"
Mamane está sentado en el suelo y parece estar haciendo... algo, con los cables que salen de un agujero de la pared.
"Um..."
"¿Puedo preguntar qué estás haciendo?"
"Reactivando una conexión eléctrica. Parece que el conector entre los dos cables se ha desgastado y ha producido un corte en una zona de la escuela, así que lo estoy cambiando."
"Um... ¿Y eso no lo deberías de hacer...?"
"¿Um adulto?"
"A bueno, bueno." Su voz en pito dice. "Ya te dije que la gente de la isla no entende de tecnología, así que me estoy encargando."
"Bueno, realmente algo tan sencillo lo sabe hacer cualquiera, pero están muy ocupados todos con el festival así que el viejo Mamane se encarga."
"¿Sabes? Es probablemente un subidón de luz lo que ha hecho freírse el conector, están utilizando el generador de la escuela para ayudar con las nuevas luces del festival y por toda la isla la instalación eléctrica es muy vieja, así que cosas como estas pasan."
"Ya veo." Dices sin entender demasiado.
"¿Te puedo ayudar en algo?" Te ofreces. "No tengo demasiado que hacer ahora mismo."
"¡Oh, muchas gracias. Pero ya casi he terminado!"
"Si me pasas la herramienta de ajustar cables y no tengo que estirarme me ayudas, pero."
"¿Esta...?" "Sí, enfecto." Le das lo que pide.
"Fantástico, un par de giros y terminado."
"¿No es peligroso?"
"Ciertamente, mortal incluso para una persona normal."
"Pero tengo a mi Togedemaru en el otro lado circulando la electricidad así que incluso para una persona normal sería solo un pequeño pinchazo. ¡Para un Entrenado Mon-Mon no más de un pequeño cosquilleo!"
"¿Quieres sentir la corriente?"
Giras la cabeza.
"Bueno, pues ya está entonces."
"Si me das la mano..." Coges la mano de Mamane y le ayudas a levantarse. "¡Alehop! ¡El gran Mamane está de nuevo a dos piernas!"
"¡Togedemaru, ya puedes volver!"
Por el pasillo un pequeño Mon-Mon de forma esférica, tipo supones que eléctrico, Togedemaru, aparece rodando y haciendo ruiditos. "Gracias por tu trabajo compañero te has ganado una cantidad extra de galletas Mon-Mon cuando lleguemos a casa." Y acto seguido guarda al Mon-Mon en una MonBall que se saca del bolsillo.
"Ciertamente un buen trabajo merece una buena recompensa. ¿Me acompañas a la despensa, mi compañero tecnológico?"
"Justo allí iba."
"¡Oh, qué bella coincidencia! ¡Vayamos, vayamos!"
Pillas algo para comer, en el caso de Mamane es un poquito más que algo.
ㅤ
Te levantas en tu cama del hotel.
A través de las cortinas de color granate situadas en dirección al gran mar, la luz del sol entra. Despertándote.
Tras asearte y darte una ducha rápida, bajas a la planta baja del hotel.
Siguiendo el horario esperado la cafetería del salón del hotel ha abierto hace un poco y el olor de su menú llega a tu nariz. Pidiendo la comida que más te apetece, te sientas solo a comer en una de la mesas.
Miras el reloj de la pared de la cafetería y te das cuenta que se acerca la hora. Terminado tu desayuno, te pones en camino a la Escuela Mon-Mon.
Andando por el arcén de la carretera que lleva a las afueras de Ciudad Hauoli, acabas en los caminos de tierra que llevan a la cuesta que sube hasta la entrada de la Escuela Mon-Mon.
El camino está lleno de varios otros estudiantes y sus Mon-Mons, algunos de los que empiezas a reconocer caras y voces. Aun así desconocidos, al contrario de ellos no tienes nadie con pasar el tiempo mientras que subes la cuesta. Encuentras tus ojos mirando en búsqueda de tus compañeros de clase.
En la distancia encuentras uno, como no, a Mao.
Pero está charlando con algunas chicas de vuestra edad, estudiantes, que no conoces y no te atreves a acercarte a saludar.
Hoy parece que te has conseguido levantar y prepárate a un mejor ritmo, y aprendiendo de la experiencia de ayer has conseguido tomar camino con mejor tiempo, incluso parece que más números de estudiantes hay. Pero entre la multitud, no encuentras ninguna cara más conocida.
En la puerta de entrada tampoco acabas encontrando a alguien y la vista de Mao ha desaparecido en algún punto entre la multitud. Así que intentando recordar lo mejor que puedes el camino, entras en el edificio principal en búsqueda de dirección de la clase.
Finalmente la encuentras, después de un par de pasillos de puertas cerradas.
En ella, el Profesor Kukui ya se encuentra y a su lado Lillie está hablando con él. Mao, que por supuesto ha llegado antes de tí después de tus varias vueltas, está hablando con Suiren que parece que hoy no ha llegado tarde. Por su lado Mamane está sentado en su mesa trasteando con algún aparato.
"¡Alola Elio!" Te saluda tu profesor cuando entras al aula.
De manera silenciosa Lillie te saluda y Mao y Suiren te felicitan con una gran "¡Alola!", Mamane sigue a lo suyo.
"Bueno." Dice Kukui. "Pues vamos empezando."
Oh, ¿Y Kaki? Piensas mientras te sientas en tu pupitre como el resto tras lo dicho por el profesor. Tu pregunta es contestada instantáneamente.
"Kaki me dijo que llegará algo más tarde así que no hay problema si empezamos sin él."
Dicho esto, la lección de hoy empieza.
Tal y como menciona Kukui, aproximadamente algo más de una hora del inicio de la lección, Kaki aparece por la puerta. Sin interrumpir la clase, se sienta en su asiento. Al hacerlo te parece ver que echa una mirada extraña a Mao, la cual ella claramente contesta con una sonrisa.
Las horas de lección pasa y pronta sea cerca el final de la escuela por el día de hoy. Dando el horario diario completo, puedes sentir como es un día usual en la Escuela Mon-Mon. No es una mala jornada.
De nuevo, algo raro, bueno al menos algo que te hace levantar una ceja, sucede. Impensable con los horarios de una escuela normal. En medio de la última lección Mao levanta la mano y se despide. Al parecer tiene algo que hacer y tiene que irse antes, por algún motivo.
Recuerdas entonces tu promesa realizada con ella el día anterior sobre quedarse un rato después de la escuela. ¿Le ha sucedido algo y no puede? Tampoco es que tengas un horario muy ocupado, así que tampoco le das tanto pensamiento.
Según tienes entendido muchos de las personas de tu edad en Alola ayudan constantemente en los negocios de sus familias, así que no quizás no es extraño que algunos días se tengan que ir o lleguen más tarde. Kukui parece ser completamente permisivo con ello, así en efecto que no parece ser un problema.
"Bueno, eso ha sido todo por hoy."
Kukui cierra el libro que tiene en la mano y da finalizada la lección.
"Elio, ¿Puedes quedarte un poco más? Tengo que hablar contigo un momento."
ㅤ
Tus compañeros de clase se van y quedas a solas con Kukui.
¿Pasará algo? ¿Quizás algo relacionado con papeleo y tal?
Kukui coge una silla y se sienta delante de tu pupitre. "Eso de estar todo el día de pie me mata las piernas." Dice mientras que acaricia sus peludas piernas.
"¿Pasa algo, profesor?"
"No... no realmente."
"Era solo para preguntarte como lo llevas."
"Bien." Contestas.
"Me alegro si es caso. ¿Te llevas bien con tu nuevos compañeros?"
"Si, supongo."
"Um, dale un poco de tiempo."
"No, todo bien. Enserio." Insistes.
"Vale, pero entiende que este tipo de cosas llevan algo de tiempo. Tenéis que conoceros mejor y adaptaros los unos a los otros. Todos son buenos críos, te doy mi palabra."
"Pero cambiando un poco al algo más serio, ¿Qué tal el nivel de las lecciones? Sé que en Kanto dais clases más de pequeños y tal. ¿Se hace muy aburrido?"
"No realmente. Varias cosas ya sé, pero las clases que di de pequeño no estaban tan centrada en Mon-Mon. Eran cosas más técnicas como matemáticas e idioma."
Estás con Kuki hablando un rato sobre la enseñanza de Kanto. Más que hablarte el a ti, te acaba preguntando sobre varias cosas de cómo se clase allí, buscando entre unas memorias grises le contestas lo mejor que puedas.
"Oh...creo que he aprendido bastante como profesor hoy."
"Gracias Elio."
Kukui mira el reloj de la pared de clase.
"Bueno, creo que ha sido suficiente distracción." Kukui se levanta. "Acompáñame a un lugar, Elio."
Sigues a Kukui por los pasillos del edificio principal de la Escuela Mon-Mon. Bajando a la planta baja, salís del edificio ya andáis por los terrenos de la escuela hasta llegar a una pequeña abierta.
En ella tus compañeros de clase esperan.
"¡Sorpresa!"
Sentados en lo que parece ser una gran cafetería, las mesas están llenas de grandes fuentes de comida. Platos que reconoces del menú del hotel como autóctonos de Alola y otros varios que son desconocidos.
Mao se acerca.
"¡Bienvenido a tu fiesta de bienvenida!"
"Perdón por no poder hacerla ayer, pero con todo lo del festival no habíamos tenido tiempo de hacerla antes." Mao pide perdón y todo el mundo te mira.
"Gracias..."
"Está bien, no hacía falta..."
"No, por supuesto que lo hacía. Eres uno de nosotros ahora y eso merece una celebración." Mao agarra tu mano y te lleva a la mesa. "Venga, vamos."
Le mesa está llena de coloridas frutas partidas en finas rodajas, el plato principal incorpora estas, mezclándolas con un huevo frito. Para decorar el conjunto hay una flor lila. El resto son varios aperitivos pequeños, algunos de quema de coco.
Con el resto te sientas en la mesa y Mao prepara correctamente raciones para todos que pone en platos delante de cada uno.
"¡Este es uno de los mejores platos que tenemos en el restaurante! Vas a disfruta de comida echa por la chica poster de la Cocina de Aina."
"Como el invitado especial, te toca dar el primer bocado."
Agarrando un bocado de la mezcla con el tenedor, te lo llevas a la boca. Sabe tan bueno como se ve.
"Está bueno."
"Jejje, ya te lo dije. Me alegro que te guste." Mao sonríe en orgullo.
"Bueno, pues que aproveche."
Mao proclama y oficinalmente la comida empieza. Todos se lanzan a comerlo, y lo saborean con sonrisas en sus caras.
Mamane, a tu lado, come vigorosamente, parece que no se podría haber aguantado ni en segundo más de espera. A tu otro lado, estoico Kaki, que suela alguna vez un "delicioso" entre bocados. Las chicas están delante. Mao como con energía y Suiren va pegando bocados. Lillie come elegantemente, pero con ganas.
Con la comida bebéis un recién exprimido zumo de naranja. Excepto Kukui, sentado en una mesa cercana, que saca del congelador de la cocina cercana pegada a la zona de mesas, una lata de cerveza.
"Oi, Kaki. Tu que puedes beber, ¿quieres una?" Ofrece Kukui.
"No gracias, luego tengo que volar de vuelta a casa." Rechaza Kaki.
"Bueno, has acabado los envíos esta mañana así que tienes la tarde libre, una o dos no harán mucho a ese cuerpo, hombretón." Se ríe Mao.
Como respuesta Kaki dice algo ante dientes, pero no cambia de opinión.
Ya veo. Miro a Kukui, es que paree entender mi mirada. Me responde con una que dice que mejor no le diga al Director.
Volviendo a tu plato, miras una parte de este.
"¿La flor esta se come...?" Le preguntas a Mao.
"No debería ser venenosa. Probablemente."
"Oh..."
"Es una broma, hombre." Se ríe dándote una fuerte, algo más de lo esperada, palmada en la espalda.
Justo un sonido de la cocina proviene ¡Pink!, y Mao abre un hornillo del que saca una gigantesca fuente de comida, varias veces mayor que el gran plato donde estaba la comida que ahora coméis.
"¡Chicos, la comida de los Mon-Mon ya está preparada!"
Kaki saca dos MonBalls de su bolsillo y las lanza, salen el Reptidón y Bakugames. Mamane saca a su redondo Togemaru y Mao saca a un pequeño Mon-Mon de claro tipo planta. Todos se ponen a comer del mismo plato sin problema.
"Oh, parece gustarles."
"Lillie, le he echado lo que me comentaste, parece que tus consejos culinarios funcionan."
"Ahora, además también debería ser más nutritivo." Le contesta ella.
Formando pequeñas conversaciones, coméis felices.
ㅤ
Te levantas en tu cama del hotel.
A través de las cortinas de color granate situadas en dirección al gran mar, la luz del sol entra. Despertándote.
Buscando en el montón de ropa limpia que se eleva de una de las maletas, sacas tu bañador.
Tras asearte y darte una ducha rápida, bajas a la planta baja del hotel.
Siguiendo el horario esperado la cafetería del salón del hotel ha abierto hace un poco y el olor de su menú llega a tu nariz. Pidiendo la comida que más te apetece, te sientas solo a comer en una de la mesas.
Buscas si tienen ese postre de crema de coco que trajo Mao ayer, pero no parece ser el caso.
Miras el reloj de la pared de la cafetería y te das cuenta que se acerca la hora. Terminado tu desayuno, te pones en camino a la Escuela Mon-Mon.
Andando por el arcén de la carretera que lleva a las afueras de Ciudad Hauoli, acabas en los caminos de tierra que llevan a la cuesta que sube hasta la entrada de la Escuela Mon-Mon.
El camino está lleno de varios otros estudiantes y sus Mon-Mons, algunos de los que empiezas a reconocer caras y voces. Aun así desconocidos, al contrario de ellos no tienes nadie con pasar el tiempo mientras que subes la cuesta. Un día más, buscas con tus ojos alguna cara conocida.
A un par de metros delante, ves a Mao y Suiren hablando.
Tomando algo de valor, te acercas a ellas y las saludas.
"Alola."
"¡Alola Elio!" Dicen las dos al unísono.
Ajustándote a tu ritmo, empiezas a andar al lado de ella.
"Eh Elio, te has acordado de traer el bañador hoy, ¿verdad?" Suiren te pica.
"Claro que sí."
Miras las espaldas de las chicas, como tú llevan bolsas de aseo.
"Y veo que tu hoy no llegas tarde."
"¿Perdona? Yo nunca llego tarde."
"Es verdad." Dice Mao riéndose. "Suiren nunca llega tarde... cuando hay clase de piscina."
Los tres subís el camino.
Atravesando el puente de madera y llegando al arco de entrada, puedes ver una forma que vuele en el cielo descender en una zona apartada cerca de la entrada de la escuela.
Los tres saludáis a Kaki cuando baja de su Reptidón.
"Alola." Saluda de vuelta.
"¿Qué tal las entregas hoy, grandullón?" Pregunta Mao.
"Bien, he tenido que llevar unas a Ula'ula. Pero parece que he llegado bien de tiempo." Guardando su Reptidón en una MonBall, se une a vosotros.
Antes de ayer fue martes, ayer miércoles y hoy es jueves. Hoy toca clase de piscina.
Primero vais a clase como todos los días. El Profesor Kukui y Lillie ya han llegado, temprano como siempre. Mamane llega hoy el último.
Se da una pequeña clase media hora, a la espera que el sol empieza a calentar, y es entonces cuando se baja a la piscina de la Escuela Mon-Mon.
Un rio desciende de la montaña en la distancia y recorre el bosque hasta llegar a los terrenos de las escuela. Este se divide en dos de manera artificial. El primero continua su recorrido y pasa cerca de la entrada de la escuela, por debajo del puente de la entrada, el segundo se adentra dentro de la escuela y acaba en un largo lago. Esta es la piscina de la escuela.
Te explican tus compañeros.
Hay luego un segundo mecanismo que puede vaciar el agua de la piscina, llevándola por una tubería de la cual la abertura has visto en la pared de piedra de la colina donde reposa la escuela, esta vuelve al canal principal y el río fluye bajando los caminos, ocultándose a veces bajo tierra, hasta desembocar finalmente en el mar.
"Bueno, venga iros a cambiaros." Manda Kukui.
"Ok, profe." Le responde Mao. "Hala chicos, nos vemos en un rato."
Claro que no os cambiáis juntos.
Las chicas van a cambiarse a una pequeña cabaña que se encuentra cercana a la piscina. Los chicos os cambiáis en una construcción originalmente echa para cubrir del sol que ha sido tapada por los dos lados con una cortina. Hay unos bancos de madera en los que os podéis sentar.
Empiezas a cambiarte la ropa.
Te quitas tu camiseta y pantalón, y con este tu ropa interior. Abriendo una bolsa de deportes que has traído, sacas el bañador algo ajustado y empiezas a ponértelo.
Mientras que lo haces...
Kaki se quita su colgante, baja rápidamente su pantalón. Su cuerpo está igual de fuerte y musculoso en todas partes. Se viste con un bañador no muy diferente a su usual pantalón corto. Mamane empieza desabrocharse su cinturón lleno de cachivaches y lo deja con cuidado dentro de una bolsa de pinta impermeable aparte. Se quita la ropa y con algo de dificultad se pone un bañador de cuerpo completo de rayas blancas y verdeazulado, que lo hace parecer una pelota de playa.
Acabando de ponerte en bañador, sales del cambiador y esperas sentado al borde de la piscina. La superficie del agua se mueve levemente.
Unos momentos después los chicos aparecen detrás tuya.
"Antes de meterse, hay que hacer estiramientos." Dice Kaki.
Siguiéndole hacéis varias poses hasta que al rato las chicas aparecen por su lado ya cambiadas.
Tus ojos se van instantáneamente a sus bañadores.
Mao lleva algo que podría describirse como ropa de deporte para el agua. Una parte de arriba plana y circular y una parte de abajo que parecen spats, todo con un patrón de flores simples rojas y una base verde, algo extraño. Suiren como no, lleva el bañador de una pieza oscuro, parecidos a los escolares de Kanto, que suele llevar simpre debajo de su ropa. Te das cuenta que que no es exactamente esto, pues lleva un pequeño dibujo de un pez encima del pecho. También lleva unas gafas de bucear en la cabeza. Lillie parece ser la única de las tres que lleva un bikini, de un blanco puro e inmaculado como es de esperar. Pero la parte tanto de arriba como de abajo son tapadas por un pareo del mismo color. También parece haberse arreglado el pelo algo diferente.
Están bien, pero no son tan estimulantes como desearías.
"Si habéis acabado de estirar, ya os podéis meter en el agua." Dice Kukui apareciendo también.
Mientras que Kukui mira sentado en una silla, os metéis al agua.
Suiren se lanza naturalmente de una y los demás seguís con algo más de cuidado.
La temperatura del agua es buena, y viniendo de la montaña es completamente limpia. Solo alguna hoja ocasional cae de algún lado y flota sobre la superficie.
Estáis un rato nadando de un lado para otro. Simplemente pasando el rato.
Algunos Mon-Mon de tipo Agua aparecen y se dejan ver mientras que nadan alrededor vuestra. Algunos Mon-Mon voladores también se acaban posando cerca del borde y beben del agua antes de salir volando de nuevo.
ㅤ
"Hey Elio, sabes nadar bien, verdad? ¿O necesitas que coja de la mano?" Suiren bromea mientras que nada a toda velocidad con absoluta gracilidad.
La persigues para enseñarle que eres completamente capaz, pero difícil es alcanzar a la chica que parece haberse criado en el mar.
