Un día pasa.

Y llega la noche del siguiente.

Pasas el fin de semana sin mucho que hacer, pensando en cosas. Pensando si todo esto vale la pena. Quizás hay otro camino.

Quizás hay algo que brille con más fuerza. Otra manera de vivir como una persona, como un adulto normal.

Quizás...

En la noche y con ayuda de un par de mapas y nativos que os encontráis por el camino, tu madre y tu llegais al festival de gracias celebrado en Pueblo Lil'li. Los totems de la entrada han sido decorados con luces y junto a los caminos del pueblo hogueras llameantes alumbran la noche.

Todo el lugar está lleno de gentes, niños y adultos, y aquellos que se encuentra en medio. Entre varios puestos de comida, los niños corren, llenado con sus gritos el ambiente, la gente habla y desde algún lugar unos tambores retumban, acompañados de una voz poderosa que canta alguna canción tradicional.

Decides buscar a tus compañeros de clase.

En una esquina ves a Mao con un grupo de gente que no conoces, pero reconoces de la escuela. No pude ver a nadie más, pero estás seguro que están en algún lado.

Entre la multitud, buscas a Lillie.

Finalmente, la acabas encontrando cerca de las afueras del pueblo, alejada de la música y la gente. Está acachada, alargando su mano a un Perroca atado un poster.

Parece intentar que le e la patita, pero el Mon-Mon no está por la labor.

"Alola Lillie."

"Hola Elio."

Te acachas a su lado y pides también la pata. El Mon-Mon felizmente te la da a la primera con un sonido de felicidad.

Te sientas junto a Lillie en la hierba y mirais desde afuera al festival.

"Pese a que me gustan, no soy muy buena con ellos."

"Sabes, la verdad... me dan algo de miedo."

"Y a quién no." Contestas. "A mí lo que me extraña es que la gente no esté asustada."

Miras a la multitud, donde varios Mon-Mon pasean junto a la gente

"Bichos extraños. Peligrosos."

"No creo que sean malo."

"Y yo no digo que sean malos, pero es ilógico como la gente los acepta como parte del mundo. Me lo ha parecido siempre, desde pequeño."

"Quizás pensamos así porque no hemos hecho conexión con uno...según los libros, parece ser algo muy importante."

No respondes.

"Kukui me contó tu caso." Dice Lillie.

"Ya veo."

"¿Crees que podrás conectar con tu Mon-Mon algún día y poder ser un adulto tal y como todos piden de ti?"

"No lo sé, pero lo importante es si quiero."

No habláis mucho más de eso.

Tumbándote en la hierba, con Lillie sentada a tu lado, miras al cielo.

La luna brilla en el cielo.

Ensimismado por su visión, te das cuenta de una cosa.

La luna no es bella, nunca lo ha sido. Un brillo pálido.

El sol tampoco es bello, nunca lo ha sido. Un brillo débil.

Lo que más parece brillar en este mundo, es la chica que tienes a tu lado. El resto, parece una mentira.

El día de la decisión llega.

En lo alto del cielo de Alola, es sol que encuentra.

Observo como el avión se alza por el cielo y desaparece entre el mar de nubes de la mañana.

Las vacaciones se han acabado.