Escuela primaria de Royal Woods, entrada, martes, 7:50
Los menores dentro de la familia Loud quienes asistían a dicha institución estaban despidiéndose antes de salir de la van familiar, cada miembro se internó rápidamente en el edificio en búsqueda de alguno de sus conocidos.
…
Nuestro protagonista no quiere narrar, de hecho, esta ignorando al lector.
En fin, habrá que continuar sin él.
Lincoln paso rápidamente por su casillero y se ubico en su lugar de su salón de clases, mirando de reojo la entrada.
El muchacho exhalo aire, mirando fijamente hacia el lector, se notaba que quería decir algo, pero como no quería narrar se aguanta.
La mirada indignada y molesta del niño parecía que podría penetrar a alguien, pero nadie podía escuchar lo que ocurría en su cabeza, algo que se extendió hasta que sintió como alguien tocaba su hombro, notando que era Clyde.
- (Feliz) Hola Lincoln.
- Hola.
- Te ves tenso, ¿Ocurre algo? Me encantaría poder ayudarte en tu periplo.
- Gracias Clyde, pero no es necesario, estoy bien.
- No lo creo, estoy seguro de que tu nivel de s...
El muchacho no pudo terminar su frase antes de recibir un fuerte manotazo en la espalda por parte de Liam, quien le miraba confundido.
- Demasiadas palabras extrañas, comienza a dolerme la cabeza.
- Gracias Liam.
- De nada Lincoln.
Tras eso Liam se sentó en el asiento de la derecha de Lincoln, algo que extraño al peliblanco.
- Eh… ¿Liam?
- ¿Si compadre?
- Ese es el lugar de Rusty.
- (Incrédulo) ¿En serio?
- (Confundido) ¿Sí?
- Nuestro amigo de acento campirano debe seguir algo adormecido, claramente su asiento el tercero de la fila junto a la ventana, - Mirando fijamente al chico de pantalón corto - ¿Cierto Liam?
- Ah, sí, cierto, que torpe.
Lincoln miro algo extrañado a Clyde, pues sentía que había sonado algo disgustado con algo que era usual que le pasase a Liam, incluso iba a preguntarle a su mejor amigo si había pasado algo en su hogar cuando vio que Zach le miraba fijamente desde su asiento, asustándolo ya que ni siquiera se había dado cuenta cuando fue que el pelirrojo había llegado.
- Demonios Zach, casi me das un infarto.
- Es algo que a todos nos puede pasar, parte del destino de nuestra vida si así lo desean los uniformados del gobierno.
La monótona respuesta del muchacho le hizo cuestionarse sobre cual teoría debió haber discutido con sus padres la noche anterior, y aunque estaba agradecido que esta vez no le hubiese obligado colocarse un sombrero de aluminio prefirió no tentar más su suerte y dejarle en paz.
Aunque en ese momento pudo ver como llegaba Rusty, quien lucía bastante molesto.
- ¿Estás bien?
- ¿Qué te importa?
- ¿Ok?
Luego de eso pudo sentir como alguien tocaba su hombro, girando su rostro para encontrarse con Stella.
- (Feliz) Buenos días Lincoln. – Se gira hacía Clyde – Buenos días Clyde.
- Saludos amiga. – Clyde ni siquiera le miro.
- Hola Stella. – La voz de Lincoln sonaba feliz.
Stella después de eso siguió su camino tranquilamente hasta su asiento, pasando junto a Zach quien le observaba fijamente.
Lincoln quería opinar sobre el estado de sus amigos, pero no es algo que realmente pudiese hacer así que solo se quedo mirando en dirección hacía el pizarrón con rostro fastidiado, mirando al lector en todo momento.
Aunque al muchacho le causaba curiosidad el comportamiento de sus amigos cercanos, pues Clyde estaba muy poco cooperativo con sus comentarios, Zach mantuvo sus extraños comentarios al mínimo, Rusty parecía genuinamente enojado y Stella le había hablado con alegría, ajeno a ese extraño sentimiento de asco que continuaba sintiendo por parte de la filipina desde que le conto de sus problemas.
- Hey Lincoln, ¿Qué tal? – Chandler se unió por alguna razón al juego.
- (Fastidiado) ¿Qué quieres?
- ¿Y esa frialdad? Solo quería conversar.
- Bueno – Intervino Clyde – el no parece agraciado con tu comentario, así que puedes alejarte.
- ¿O qué? Que yo sepa tu no controlas lo que hace Lincoln.
- (Molesto) Hey – Increpo Liam – tu no tienes nada que ver Lincoln.
- Chicos, o sea, no me llevo especialmente con Chandler, pero no es para que se pongan así.
- Lincoln, cállate, esto no te incumbe.
- Si, deja que nosotros nos encarguemos.
- Están poniéndose muy agresivos, solo quiero hablar un poco con el dientes de conejo.
- ¿Ah sí? – Ahora Zach se unió a la discusión – Cada vez que he observado tu forma de ser solo lo atormentas, no tiene sentido que te le quieras unir de la nada.
- Tsk – Por alguna razón Rusty se quejó sonoramente.
- Eso Rusty, dile quien manda.
- Chicos…
- (Al unisonó) ¡Cállate Lincoln!
El niño estaba confundido, parecía que le habían quitado el protagonismo de su propia vida.
En ese momento la profesora Johnson llego al salón, viendo como se había armado un pequeño enfrentamiento con alrededor de uno de sus alumnos.
- Bien, bien, chicos, a sus asientos.
Lincoln quería agradecerle, pero nuevamente eso es algo que solo pudo expresar con la mirada ya que su mente estaba bloqueada, cuestionándose el por qué de un comportamiento tan infantil como lo es no dejarle narrar, pero él lo dijo al comienzo, no quería narrar hoy.
Así que, en ese momento, al notar que los niños que le rodeaban no se alejaban la profesora tuvo que ponerse firme.
- Niños, a sus asientos.
- No, este pelirrojo lo puede arruinar todo.
- Mmm, ¿El problema es Lincoln cierto? Lincoln, sal del salón.
El peliblanco se quiso quejar, pero la maestra le dio una mirada de muerte, por lo que el muchacho acato mientras pensaba cosas no muy bonitas.
Estando parado fuera el muchacho pudo notar que la profesora había salido, deteniéndose frente a él.
- Fuiste un niño muy malo Lincoln.
- Literalmente no hice nada.
- Yo no vi lo mismo, así que supongo que deberás ir a detención.
- (Sorprendido) ¿En serio? Pero si yo…
- Shh… - Comienza a acercarse lentamente a Lincoln - hay una forma de evitarlo mi niño…
- ¿Eh?
Tras eso la puerta se abrió de golpe, saliendo tanto Chandler, Clyde, Liam, Zach y Trent por alguna razón.
¿Trent se une al juego?
- Aleja tus garras de su cuerpo tramposa.
- ¿Tramposa?
En ese momento pudo ver como se acercaba por el pasillo un anciano corpulento de pelo blanco.
- Oh, Lincoln, my boy, hoy quería pasar un día con mi nieto favo… ¿Qué está pasando aquí? – Albert se une al juego.
Trent en ese momento camino se adelantó molesto.
- ¡¿Tú también?! Vamos.
- (Molesto) Sabía que no podía confiar en ustedes.
- Y lo dice el que tiene cara de vejestorio.
Lincoln realmente no entendía nada, pues se quedo mirando como su abuelo se enfrentaba a uno de sus compañeros de clase en una extraña discusión, algo que ocurría a una corta distancia de ver a su maestra pelear con varios de sus amigos y al que consideraba uno de los niños más molestos de la primaria.
- Yo… creo que iré a la enfermería.
Nadie noto que se fue, tanto como su protagonismo.
Lincoln abandono el juego.
Enfermería de la primaria, minutos después
- Y luego llego mi abuelo y se puso a pelear con un niño de mi salón.
- Pobre cosita, estas delirando.
- ¿Usted también lo cree?
- Creo que debe ser un cuadro de estrés, es normal viniendo de una familia tan grande y… bueno… que ya estás llegando a cierta edad, descansa unos minutos recostado y luego vuelve a clases cariño.
La enfermera se despidió del niño con una última sonrisa antes de dejarle descansar en la camilla, momento en el que Lincoln quedo mirando el techo después de recostarse sobre ella.
Había sido un día inusualmente raro y ni siquiera era medio día.
- Bueno, me rindo, tendré que hablar… ustedes lo vieron, ¿Raro no? O sea, si me dijeran que en este momento estoy en mi cama intoxicado por un experimento que salió mal de Lisa lo creería, ¿Y qué diablos había el abuelo aquí? ¿Y esa sobreprotección de mis amigos? Digo, Chandler me cae mal, pero no es para que le nieguen siquiera dirigirme la palabra. – Poso sus manos sobre su estómago, entrelazándolas mientras divagaba – Mi vida ha sido rara desde hace mucho, aun ni siquiera supero lo de Luan… digo, se que ella es la más peligrosa un día al año, pero eso fue mucho…
El muchacho comenzó a masajear sus manos mientras intentaba acomodar su cabeza en la almohada de la camilla, intentando mirar un rostro sereno, aunque se notaban un poco sus ojeras.
- La escuela era un lugar donde podía estar tranquilo, con mis hermanas en casa es muy difícil y ellas también están aprendiendo, no sé si podré seguir evadiéndolas si siguen con esa agresividad.
El cansado muchacho soltó un enorme y cansado suspiro, aquella extraña mañana lo había dejado inusualmente pensativo, cerrando sus ojos.
- Quisiera tener algo de paz.
- ¿Quieres ayuda con eso amigo?
La sorpresiva interrupción de Rusty sobresalto a Lincoln, quien casi se cayo de la camilla por el susto.
- Demonios Rusty, no me asustes así.
- Lo siento por eso, pero lucias mal.
- ¿No estabas molesto?
- Te veo peor a ti.
Lincoln dudo, había pasado muy malos momentos gracias a la personalidad de su amigo, pero ahora le veía sereno, como si le comprendiese, suspirando antes de devolverle la mirada.
- Es… mis hermanas, la escuela, la vida… no me dejan estar tranquilo y siento que estoy muy cansado.
- ¿Tanto te molestan tus hermanas?
- Si.
- Pero… ¿Las quieres?
- Claro que las quiero, son mi familia y no me gustaría separarme de ellas.
Rusty lucia claramente feliz ante esas palabras, momento en el que puso su mano sobre la de Lincoln.
- Ehh… ¿Rusty?
- (Gentilmente) ¿Qué?
- Tu mano.
- Oh, mi mano, es solo un poco de contacto entre amigos, más cuando… se que necesitas apoyo, (Tono suave) Y creo que puedo ayudarte con eso.
- (Neutro) Rusty. – El pelirrojo comenzó a mover su mano, llegando a cruzarle el brazo por el hombro a Lincoln – Rusty…
- Es solo amistad… Linky… - Y acerco su rostro al de Lincoln.
Era una situación ideal, una expresión de los más profundos deseos de la persona que tenia a su lado mientras era quien se alzaba para escucharle, cobijarle y darle algo de esperanza, era el movimiento perfecto para acercarse y tener una muestra de correspondencia ante aquella muestra de genuino cariño.
Ese sería el momento donde ambos podrían avanzar, ser más de lo que eran en ese momento, algo que bien podría sellar con una muestra de genuino cariño.
El problema es fue que Lincoln solo era capaz de mirar con asco al pelirrojo.
- No gracias.
Tras eso Lincoln se levantó rápidamente y se fue, sin siquiera importarle que le castigaran por fugarse de la escuela, dejando solo a Rusty.
- Maldición, con lo que me costo convencer a Lisa de que hiciera estos relojes y dárselos a todas.
Tras eso el pelirrojo comenzó a tocar su reloj, provocando que un destello se produjese desde el cual se revelo la forma de Lola.
- Y pensar que sacrifique mi belleza por nada, bueno, al menos las chicas no se hablaran por un tiempo y eso me dará ventaja.
Lola ni siquiera se detuvo a lamentarse y comenzó a diseñar su próximo intento para robar el corazón de su hermano.
Varios niños y una maestra fueron encontrados inconscientes por toda la primaria.
Lincoln no volvió a acercarse a Rusty.
