Metamorfosis

El chirrido de los neumáticos se oyó en toda la calle, seguido de las sirenas de la policía, y justo después, un coche giro a toda velocidad en la curva, esquivando a todos los vehículos presentes. Era conducido por un terrestre, y a su lado estaba un unicornio, que se asomaba por la ventanilla con una ametralleta y disparaba a los agentes de la ley que les perseguían.

- ¡Dejadnos en paz, estupidos!- grito mientras desataba una lluvia de balas.

Varias impactaron contra las ruedas, deteniendo los coches, otras en los cristales, y por suerte, sus conductores pudieron esquivarlas a tiempo con un giro brusco. En consecuencia, los ladrones ganaron más terreno y se alejaron más de sus perseguidores, y al girar otra curva, los perdieron por completo. Antes de poder celebrar, el unicornio alzó la vista y vio, aún bastante lejos, a la figura de Spider-mare, balanceándose hacia ellos.

- ¡Mierda!

- ¿Qué pasa?- pregunto el conductor, pero su amigo le ignoro mientras entraba para recargar su arma y volver a salir.

- ¡Tú conduce, yo me encargo de esa estúpida araña!

- ¡¿Spider-mare está aquí?!

Su compañero le ignoro y empezó a disparar a la figura, que esquivo los primeros disparos mientras se acercaba.

- ¡Eso es lo que yo llamo una bienvenida calurosa!- dijo en un tono burlón, que sólo encendió aún más la ira del unicornio.

Disparo varias ráfagas más, pero Spider-mare las esquivo con agilidad, como si supiera de antemano por donde iban a ir todas las balas. Pronto, su ametralleta se quedó sin munición, y el unicornio soltó una maldición, entrando para volver a recargar. Mientras hacía esto, la araña consiguió colocarse en el techo del coche, asomando su cabeza por delante para observar a los dos ponis.

- ¡Su carnet y documentación del vehículo, por favor!

El unicornio gruño y apuntó con su arma, disparando, destrozando su parte del cristal, no así a Spider-mare, que se apartó segundos antes, teniendo que cubrirse los ojos.

- ¡¿Se puede saber que haces?!

El unicornio ignoro a su compañero y salió por la ventanilla tras quitarse varios fragmentos de cristales de su pata, dispuesto a acabar con esa molestia, pero lo que se encontró fue con que Spider-mare le arrebató su arma con una de sus redes. Acto seguido, empezó a disparar más de su telaraña a su cuerpo y a su cuerno, para luego disparar una hebra de este a una farola que pasó a gran velocidad y unirla a la que ya le cubría en un capullo.

- ¡Su parada!- grito antes de dejar ir al unicornio, que quedó colgado y maldiciendo.

Preparándose, se asomo a la ventanilla del conductor, que la miró con miedo, y disparo a través de esta, enredándole en sus redes. Pronto, el vehículo perdió el control, provocando una vuelta de campana, quedando Spider-mare entre el asfalto y el coche. Giro lo suficiente para estar colocada sobre sus dos patas en la carretera, donde plantó firmemente sus cascos y alzó sus brazos para aguantar como mejor pudo el vehículo sobre su cabeza. Después de unos segundos de esfuerzo, lo deslizó lentamente y con cuidado hacia el suelo en su posición original, viendo al ladrón con una expresión de terror en su rostro.

- Tampoco pongas esa cara, que una montaña rusa da muchísimo más miedo que una pequeña vuelta de campana de nada- dijo con un tono burlesco y una sonrisa bajo su máscara, aunque se borro al ver a los pocos espectadores.

Muchos, o habían huido, o la miraban con miedo o con ojo crítico, en especial los más mayores, muchísimo más proclives a creerse todo lo que digan en los periódicos. Las sirenas de la policía la sacaron de su ensoñación, saltando para alejarse de allí, ya había perdido mucho tiempo. Tras recoger sus alforjas del edificio donde las había dejado después de toparse con la persecución, se dirigió a su destino, llegando pocos minutos después, el instituto. Tras quitarse el traje y guardarlo en su sitio, entró en el edificio, llegando a los bastidores tras el escenario, donde pudo ver a su profesora de filosofía dar algunas indicaciones a los encargados del decorado, y pudo ver a Autumn entre ellos. Dio un vistazo a su alrededor, pudiendo ver a Sun un poco apartada, ya con su vestuario consistente en la peluca y la imitación de las joyas de Celestia, pero al notar su presencia, se acerco a su amiga.

- ¿Dónde te habías metido?- dijo en un susurro.- Unos minutos más y habrías llegado tarde.

- Tráfico lento- dijo Babs con una pequeña sonrisa, tratando de mantenerla ante la mirada de Sun.

- Ya... solo espero que no faltes a la obra.

- Oye, me conoces, no...

- Babs, creía que te conocía, pero... desde que murió tu... tío... has cambiado muchísimo- la terrestre apartó la mirada, negándose a hablar, haciendo que Sun suspirara.- No sé qué te pasa, pero ahora... nueve de cada diez veces llegas tarde, siempre pareces estar agotada, y no creas que no me he dado cuenta de que ya pocas veces haces tus deberes.

- Sun... te prometo que no voy a faltar a la obra.

- Sabes que puedes contarme lo que te pasa... ¿no?

- Por supuesto.

Pese a la sonrisa que dio, Babs se decía que no podía decirle la verdad, estaría más segura así. Eso y que la carga que llevaba era solo suya, no dejaría que sus amigos la llevaran también.


Otto observo las anguilas modificadas genéticamente desde la mesa de control, sumido en sus pensamientos, consciente de que dentro de poco su jefe llegaría con el "voluntario". Sus dos brazos derechos estaban al otro lado de la mesa, lejos de los ordenadores y cualquier otro equipo eléctrico, ocupados con una cafetera y varias tazas. Uno de estos lleno la taza que su hermano sostenía, llevándoselo luego a su amo, quien dio un pequeño sorbo sin dejar de observar el estanque y con el tentáculo a pocos centímetros de su boca con su café. "Es lo más cercano que un terrestre podría comparar con la levitación de un unicornio" se dijo a si mismo, consciente del gran logro que eso suponía. Las puertas a sus espaldas se abrieron y, cuando se dio la vuelta, vio a White Fisk entrar junto a un terrestre, que tendría unos treinta y pocos años, de pelaje grisáceo, crin azul noche, ojos de un azul más claro que su melena, y una cutie mark que representaba una bombilla, llevando unas alforjas con una caja de herramientas adherida a estas.

- Buenos días, doctor Octavius- dijo White con una sonrisa, una que, pese a que trataba de ser amistosa, era siniestra a ojos del terrestre.

- Igualmente, señor... ¿Le apetece café?

- No me vendría mal una taza, pero no se lo de a nuestro amigo, esta de servicio- dijo sonriendo a su acompañante, que no apartó su mirada asombrada de los brazos mecánicos.

- ¿De... servicio?

- Para arreglar el panel de control de ambiente del estanque dos- dijo mientras señalaba el estanque mencionado, aquel donde se guardaban a las anguilas modificadas genéticamente.

Otto abrió sus ojos como platos, incapaz de creer lo que su jefe pretendía, algo notado por el unicornio, que le dio una sonrisa, pero pudo ver en sus ojos un mensaje claro: habla, y estarás muerto. Por lo tanto, decidió callarse, ordenando a sus brazos a preparar un café, algo que tardaron un poco en hacer, lanzándose dos de ellos hacia la cafetera y extendiéndole una taza a White Fisk, que la agarró en su magia y se dirigió al estanque. En cuanto a su "voluntario", se acerco a Otto con curiosidad.

- Esas cosas son extrañas- al ver la mirada de Otto, dio una pequeña risa.- No te pongas así, son extrañas en el buen sentido- su mirada vago hasta la plataforma al lado del estanque, a la que se accedía a través de una pequeña escalera, y en la que ya esperaba White Fisk.- No se preocupe, arreglaré lo que sea que esté mal, palabra de electricista.

- G... gracias... ¿señor...?

- Lantern Dillon a su servicio.

Con una sonrisa, y tras estrechar el casco de Otto, se acerco a quien le contrató. Tras subir a lo alto de la plataforma, se asomo por la barandilla a las aguas llenas de anguilas, antes de centrarse en el panel de control, que se encargaba de regular la temperatura, limpieza y los horarios de alimentación de los animales, desprendiendo su caja de herramientas y sacando un destornillador para ponerse a trabajar. White Fisk le observo mientras bebía su café lentamente, disfrutando el sabor, y cuando ya iba por la mitad, Lantern alzó la vista confundido.

- Que extraño...

- ¿Pasa algo?

- Bueno, señor Fisk, no pasa nada, y eso es lo extraño. Aquí no hay nada que parezca que necesite arreglo.

- Por supuesto que lo hay, sus deudas, por ejemplo...

Lantern Dillon se irguio de inmediato y se giro a White Fisk, el miedo en sus ojos. ¿Cómo se había enterado? Casi como si hubiera leído sus pensamientos, el gran unicornio sonrió.

- Lantern, Lantern, Lantern... Soy White Fisk, también conocido como... Kingpin... Iba a enterarme tarde o temprano.

Lantern abrió sus ojos como platos y retrocedió un poco, resultando en que choco con el panel de control, no había a donde escapar. No podía creer que el poni que tenía delante era el mismísimo Kingpin, siempre había creído que esos rumores eran falsos... cuán equivocado estaba.

- Y... yo...

- Escuche, señor Dillon, porque solo lo diré una vez, puedo ayudarle con sus deudas con Hammerhead...

Lantern Dillon abrió, si eso era posible, aún más sus ojos, aún sin creerse lo que escuchaba.

- Eso sí, no puedo pedirle que la elimine por completo, eso no podrá ser, pero si puedo hacer que la rebaje a... digamos... la mitad.

No era mucho, pero ya le quitaba un gran peso de encima a Lantern, pero aún así quedaba la duda... ¿Cómo diablos reuniría el dinero restante? Una vez más, como si leyera su mente, White Fisk respondió sus dudas.

- Pero no es lo único en lo que puedo ayudarle... Si usted me ayuda a mi, yo le otorgaré el poder necesario para reunir el dinero restante. ¿Qué me dice?

- Yo... ¿en qué quiere que le ayude?- Lantern no era tonto, sabía que no tenía opción, por lo que simplemente decidió aceptar la oferta sin más.

- Solo quiero que elimine una pequeña plaga.

- Pero... soy electricista... No soy un extermina...

- No se preocupe, de eso me encargo yo, ¿acepta?

Lantern Dillon lo pensó un buen rato, antes de alzar la mirada y asentir.

- Estupendo- dijo White Fisk sonriente.- Sólo queda un pequeño detalle... esto puede dolerle un poco.

Antes de que el terrestre pudiera preguntar a que se refería, fue alzado en la magia del unicornio y lanzado al agua, donde las anguilas se removieron furiosas, generando más electricidad a la vez que mordían al pobre poni, que se retorcía de dolor. Otto se acerco con miedo y preocupación, dos de sus brazos preparados para sacar a Lantern Dillon, pero la fuerte voz de White le detuvo.

- Quieto, doctor, aún no le saque.

- ¡P... pero...!

- ¡He dicho que se quede quieto!

Los brazos tardaron un poco en replegarse junto a su amo, que observo aterrado a las anguilas, que habían cubierto por completo al terrestre. Después de unos pocos segundos más, White Fisk asintió.

- Ahora puede salvarle.

No había ni terminado la frase cuando dos brazos se sumergieron en el agua, sacando a Lantern, mientras que los otros dos se ocuparon de alejar a las pocas anguilas que se aferraban a su cuerpo. Otto le dejo en el suelo con cuidado, observando con una creciente preocupación su cuerpo, que despedía sin descanso chispas eléctricas, su crin estaba encrispada y tenía severas convulsiones con cada calambrazo que tenía. White se acerco con calma mientras daba el último sorbo de su café y lo dejaba en la mesa con su magia, antes de observar al científico, que poso su mirada en el.

- Podría haberle matado...- dijo en un susurro.

White se encogió de hombros, mirando al terrestre inconsciente.

- Llévelo a la sección de ciencia medicinal, ya hay un equipo esperándole.

- Debemos llevarle al hospital y...

- No, será tratado aquí... Este pequeño accidente se debe mantener en secreto, ¿entiende?

Otto observo furioso a White Fisk, y uno de sus brazos, moviéndose por el suelo cual serpiente, consiguió agarrarle de una pata trasera, elevándolo en el aire y llevándolo sobre el estanque. El unicornio miró con miedo al terrestre, que sonrió macabramente al tiempo que hacía un gesto de despedida. Cuando parpadeo, su jefe estaba nuevamente ante el, mirándole con una ceja alzada en curiosidad, haciendo que el científico agachara la cabeza. No obstante, dos de sus brazos se colcaron por encima de el, las pinzas abiertas, y White Fisk pudo ver una bombilla en el centro iluminada en un rojo amenazante. Segundos después, este color pasó a un azul más pacífico pues su amo no quería probocar a su jefe. White se alejo de allí, tomando nota mental para tratar ese asunto en un futuro, pero primero... había una araña que exterminar.


Babs caminaba con cansancio de vuelta a su casa, después de haber terminado los ensayos de la obra y detener una estúpida guerra de bandas. Lo más complicado de eso fue evitar que se mataran entre ellos o que una bala perdida diera a algún inocente, y aún con todo, estaba muy segura de que el titular más común en los periódicos el día siguiente sería "Spider-mare participa en una guerra de bandas". Llegó a su puerta y sacó la llave de sus alforjas, abriendo la puerta y entrando, dispuesta a tirarse en la cama a descansar un poco, pero esos planes quedaron en el olvido al ver la escena frente a ella. Su tía Sweet estaba sentada en uno de los pequeños sillones, dándole una sonrisa de bienvenida, y en el sofá estaban dos figuras que ella conocía bien.

- Hola, prima- dijo Appleblom con una sonrisa mientras se levantaba para saludar a su pariente.

Applejack, por su parte, le dio un gesto amistoso desde el sofá. Babs acepto de buen grado el abrazo de su prima con una gran sonrisa, separándose poco después para verla bien.

- ¿Qué haces aquí?

- Applejack tenía una misión de la amistad aquí junto a Fluttershy, y pensé en venir con ella para visitarte.

- ¿Una misión de la amistad?- dijo mirando a su prima mayor, que le dio una sonrisa.

- Cumplí con ella hace poco, y Fluttershy decidió volver, pero te manda saludos.

Babs asintió, decidiendo ir a la cocina para comer algo, seguida por su prima, cosa que no desprecio.

- ¿Ya estas en vacaciones?- dijo Bbs mientras abría la nevera y sacaba una manzana, ofreciendo una a su prima, que lo rechazo amablemente.

- No, pero como falta una semana para las vacaciones del calentamiento del hogar, muchos están faltando, y los profesores tampoco se esfuerzan mucho por impedirlo. ¿Y qué hay de ti?

- También he dejado de ir a clases- dijo mientras daba un mordisco, tragando antes de volver a hablar.- Pero si que tengo que ir a los ensayos todos los días, y más ahora que la obra es el martes de la semana que viene.

- Estoy deseando verla, y Twilight también- dijo la voz de Applejack desde el salón, sacando una sonrisa en Babs.

- Os va a gustar, nos hemos estado esforzando bastante.

- De eso no me cabe duda- comento Appleblom con una sonrisa, antes de inclinarse un poco más hacia su prima con una mirada emocionada.- Pero yo quiero saber otra cosa... ¿cómo es vivir en la misma ciudad que una superheroina?

- ¿No te referirás a Spider-mare?- pregunto la tía Sweet con el ceño fruncido, asomando su cabeza desde el sillón en el que estaba.

- Pues... si, esa misma. He escuchado de ella, y debe ser tan genial poder verla y...

- Yo no estaría tan emocionada- continuo la anciana, haciendo que Appleblom frunciera su ceño en confusión.- Los periódicos ya la han destapado, no es más que una vulgar ladrona.

Babs se mordió la lengua y reprimio el gesto de dolor que pugnaba por salir, en cuanto a su prima, observo extrañada a la yegua mayor.

- P... pero...

- Créeme, cuanto más lejos, mejor, nunca te fíes de una enmascarada, un verdadero héroe muestra la cara, como lo hace tu hermana.

Applejack se vio un poco incómoda con eso, tratando de contradecir esa afirmación. En cuanto a Babs, se decidió a evitar que su prima tratara de seguir con el tema de Spider-mare.

- ¿Crees que te de tiempo a dar una vuelta antes de que tengas que volver a Ponyville?

Appleblom la observo, y por un momento, Babs pensó que trataría de seguir con ese tema, pero en lugar de eso, le dio una sonrisa divertida.

- Ohh, voy a tener mucho tiempo, después de todo, me iré después de la obra.

Babs miro asombrada a su prima, que siguió con una sonrisa.

- Espera... ¿vas a quedarte?

- Eyup, ya tengo mi saco de dormir arriba.

Babs se obligó a sonreír, algo que no le costó mucho, pues se alegraba de verdad de que su prima se quedara, pero no podía evitar ver algunos problemillas. Había estado aprovechando que no iba a clases para patrullar por las mañanas sin mucho problema, pero ahora... ¿cómo iba a escabullirse sin que su prima hiciera preguntas? Iban a ser unos días muy largos y difíciles... pero los disfrutaría igualmente, ¿no se lo merecía acaso? Sonrió a su prima y la instó a seguirla fuera de la casa, después de despedirse de su tía y Applejack, con esta última recordándole que debía portarse bien y esas cosas. Salieron al soleado día, dispuestas a disfrutar de un tranquilo paseo, aunque Appleblom tenía otros planes.

- Entonces... Sun me ha dicho que últimamente estás llegando tarde a clases.

Babs miró a su prima con una ceja alzada, mientras que mentalmente maldecia, otra vez un interrogatorio. Por su parte, Appleblom observo a su pariente muy atentamente, queriendo ver su reacción, sabiendo reconocer cuando la mentía en algo. Sun le había escrito con preocupación la semana pasada sobre su amiga, puesto que sabía que estaba ocultando algo, y temía que estuviera en algún lío. Le dolía que no confiara en ella lo suficiente como para decirlo, pero tanto ella como Autumn acabaron aceptando que lo mejor era que fuera la Apple de Ponyville quien hablara con ella, después de todo, no sólo era su prima favorita, sino que también era, técnicamente, su primera amiga de la infancia junto a Scootaloo y Sweetie Belle. Si había alguien a la que podría contarle que le pasaba, esa era ella.

- Tampoco es para tanto- contestó Babs al fin, mirando al frente, consciente de que su prima podía leer sus ojos tan bien como un libro.- Muchos llegan tarde.

- Pero no tú- contraataco Appleblom con una mirada astuta.- Desde que te conozco, jamás has llegado tarde ni a una sola clase.

- Exageras.

- De acuerdo, una de cada doscientas veces llegabas tarde... y siempre hacías los deberes.

- ¿Y?- dijo Babs, un poco más brusca de lo que esperaba.

No quería ser así, no quería pagar sus frustraciones con Appleblom, pero ella no esperaba un interrogatorio. Ella quería pasar unos días con su prima favorita, hasta estaba dispuesta a pasar por alto sus patrullas, a menos que viera un delito justo delante de su hocico.

- Mira, no tienes que decírmelo ahora si no quieres, pero debes saber que estoy aquí para ti, prima. Si algo te ocurre, podría...

- Si me ocurre algo, te lo diré, pero de momento, nada de nada. Solo... han cambiado algunas cosas desde... ya sabes...

Appleblom observo a su prima, que seguía mirando al frente, sabiendo que se refería a la muerte de su tío Juice. Asintió, sacando un suspiro de alivio en Babs, pero sabía que ocultaba algo más, lo sabía, y sabía que solo era cuestión de tiempo que decidiera contárselo o lo descubriera por su cuenta. Como decía su hermana, las mentiras tienen las patas más cortas que un ratón.


Lantern despertó poco a poco, viendo sobre el un techo blanco, típico de un hospital. Giro su cabeza lo suficiente para ver a una enfermera, que al verle, dio una expresión de sorpresa antes de salir corriendo. Pocos minutos después, el doctor Octavius apareció, llevando en uno de sus brazos una carpeta, dando una sonrisa al terrestre.

- Hola, señor Dillon, ¿cómo se encuentra?

- Yo... c... creo que... bien...- dijo Lantern con un poco de esfuerzo.

Por primera vez, noto que tenía su cabeza cubierta por... algo, además de su cuerpo. Cuando trato de erguirse un poco para verse mejor, uno de los brazos de Otto le volvió a acostar.

- Toméselo con calma, debe recuperar fuerzas.

- ¿C... cuánto tiempo llevo inconsciente?

Otto mostró un rostro preocupado, inseguro de decir la verdad, pero alguien detrás de él lo tuvo claro.

- Cuatro días completos- Lantern giro su cabeza hacia el que había hablado, White Fisk, que se colocó al lado de Otto, que se encogió un poco.- Lleva desde el lunes inconsciente, empezábamos a creer que no sobreviviría, pero aquí está.

- Usted... usted me...

- Le di un grandioso poder, ahora podrá reunir el dinero que le falta, y quizás volverte rico.

- ¿Cómo?

White observo a Otto y asintió, haciendo que este suspirara. Uno de sus brazos se alejo y se perdió de la vista, trayendo un pequeño espejo que le alcanzó a Lantern, quien se irguio y cogió el artefacto, viéndose por primera vez. Tenía una especie de máscara que le cubría todo el rostro, verde fuerte sobre el cuello y por donde estaría su crin, verde claro en el resto, una pequeña compuerta cerrada sobre su boca y dos gafas tras las que podía ver sus ojos azules... emitiendo un brillo poco natural.

- ¿Qué me ha pasado?

- La transmisión de ADN fue un éxito- dijo Otto con cuidado, temeroso de enfadar al terrestre.- Tu cuerpo ha empezado a generar energía bioeléctrica por si solo, y sospecho que también se alimenta a sí mismo.

- ¿Alimentarse a sí mismo?

- Quiere decir que ya no necesitas comer, tu cuerpo genera pos si solo la energía suficiente- dijo White con una sonrisa, siendo observado por Lantern con los ojos abiertos.- Pero no te centres en eso, lo importante es que ahora, es muy, pero que muy probable que tengas unas habilidades capaces de cumplir con tus deseos y con mi encargo.

- ¿Su encargo?

- Matar a Spider-mare.

Lantern abrió sus ojos como platos, mirando al gran unicornio incrédulo, y luego a Otto, que rehuyo su mirada. Después de un rato, se vio listo para tratar de hablar nuevamente.

- Yo... no se si...

- No crea que puede librarse de este trabajo, se quien fue antes de volver a su cutre trabajo de electricista. Trabajo para Hammerhead como uno de sus matones, ha matado antes. De hecho, creo que fue por eso que se endeudo con su antiguo jefe, ¿no?

- F... fue un accidente...

- Por favor- White se inclino y observo a Lantern con una sonrisa.- Reconozco a un asesino cuando lo veo, pero tenía miedo, y le suplico a su jefe que le protegiera. Eso acarreo una deuda que no ha hecho más que crecer, ¿no es así?- Lantern desvío su mirada, no queriendo observar a White.- Pero ahora, con los poderes que le he dado, podrá saldar la deuda y seguir robando hasta hacerte asquerosamente rico, y lo único que pido a cambio, es que mates a cierto insecto. ¿Qué me dices?

Lantern lo medito un momento, sopesando los pros y los contras de dicha decisión. Al final, dio una pequeña sonrisa debajo de su rostro y asintió a su jefe.

- ¿Cuándo empiezo?

- El próximo lunes- dijo White con una sonrisa.- El doctor Octavius ha insistido en que se quede aquí unos cuantos días para que se adapte a su nueva situación y aprenda a usar sus nuevas habilidades. Después de eso, tendrá la libertad de irse de aquí cuando quiera.