Electro

Lantern se encontraba dentro de un gran gimnasio, rodeado de varias dianas. Tenía un traje verdoso que cubría su cuerpo al completo, incluso su cola, cubriendo su crin allí, haciendo que pareciera más lisa, más claro en la zona inferior. Alzó su casco y lanzó un rayo hacia una de las dianas, antes de girarse con velocidad y hacer lo mismo. Dos bolas de goma se lanzaron desde un cañón, y el terrestre se giro a tiempo de alzar sus dos casco e interceptarlas y derretirlas. Bajo la máscara, dio una gran sonrisa, girándose al gran ventanal desde el que sabía le estaban observando.

- Cuando queráis, podré salir.

White Fisk observo al poni desde lo alto, sonriendo abiertamente, centrándose luego en Otto, que estudiaba varias gráficas con el ceño fruncido.

- ¿Y bien, doctor Octopus?

Otto gimio ante ese nombre, mordiéndose la lengua e ignorando el mote.

- Yo... no se si esta listo para...

- Por favor, lleva desde el jueves pasado afinando sus habilidades, esta listo.

- P... pe... pero...

- En una hora lo soltaremos en pleno Bridleway, le diremos que cause un buen espectáculo, uno que atraiga a esa Spider-mare. Eso sí, debo decirle que no atraque el banco central de Manehattan, le daré un banco que no tenga contratado mis servicios. No hay que desaprovechar las oportunidades.

Otto observo la sonrisa de White, gruñendo interiormente. Sus brazos trataron de erguirse amenazadoramente, pero el se los impidió, no podía, no podía revelarse o su vida correría peligro.


Babs caminaba con su prima al lado, en dirección a su instituto para los ensayos previos antes de la obra, que sería al día siguiente. Ya la había llevado a los ensayos del pasado viernes, y se había alegrado de que su profesora de filosofía no hubiera puesto pegas ninguna. Las dos habían ido con bufandas de invierno bastante gordas, pues el control del clima de Manehattan ya había recibido todo lo necesario para empezar el invierno en su ciudad de parte de Cloudsdale, resultando en que el cielo estaba cubierto de nubes, nubes que pronto empezarían a soltar nieve en el momento en el que los encargados lo tuvieran todo listo. En la entrada vio a Autumn, esperando tranquilamente mientras dibujaba en su cuaderno de dibujo y también con una bufanda. Cuando vio a las chicas acercarse, lo guardo en sus alforjas y les dio una sonrisa.

- Hola, ¿preparada para los últimos ensayos?- dijo, centrándose más en Babs después de saludar a Appleblom.

- Más que nunca- dijo la aludida con un suspiro.- Estoy deseando quitarme esto de encima.

- Tu disfruta del momento- comento Appleblom con una sonrisa.- Es lo que la señorita Cherilee nos decía a nosotros cuando hacíamos una obra de teatro o cualquier otra actividad parecida.

El sonido de un claxon se escucho en la calle, y al girarse, los tres vieron el coche de Light Stacy, llevando a su hija al instituto. Se detuvo frente a los amigos, aparcando un poco apartado de la carretera, y los dos unicornios se apearon, ambos con bufandas también, aunque el mayor vestía además una chaqueta propia de su cargo como policía, con Sun acercándose a sus amigos con una sonrisa nerviosa.

- Hola chicos, ¿preparados?

- Más que nunca- dijo Babs sonriente antes de observar a Light.- Hola, señor Stacy, ¿qué tal le va?

- Primero, me va muy bien, y segundo, ¿cuántas veces os tengo que decir que me llaméis Light?- comento el unicornio mientras estrechaba el casco de Babs con una sonrisa, observando luego a Appleblom.- Así que... tú eres la joven hermana de la elemento de la honestidad, ¿eh?

- Si señor- contestó Appleblom con una pequeña sonrisa, una que Light compartió antes de estrecharle el casco.

- Un placer conocerte, espero que nos llevemos bien y...

El sonido de la estática, producto de la radio que llevaba en uno de sus bolsillos, le interrumpió. Con el ceño fruncido, Light cogió el aparato y se apartó un poco, siendo observado por los otros.

- Aquí el capitán Stacy, ¿qué ocurre?

- ¡Están atacando Bridleway! ¡Solicitamos refuerzos!

- Calmese, ¿como que lo están atacando? ¿Son terroristas o...?

- ¡Es un poni! ¡Uno muy peligroso! ¡Hemos ordenado la retirada total y la evacuación!

- ¿Qué clase de poni es? Deme una descripción más detallada.

- Y... yo... ¡ES UN MALDITO RAYO VIVIENTE! ¡LO ESTÁ DESTROZANDO TODO!

Light se apartó un poco, una mirada de preocupación en su rostro, antes de guardar la radio y dirigirse a su hija.

- Cuando termines, vete a casa directamente, ¿entendido?

- S... si... Papá, ¿qué...?

- No te preocupes por eso, tú céntrate en tu obra.

El unicornio le dio un pequeño beso en su frente antes de alejarse, detenido por un grito de su hija.

- ¡Papá!- cuando este le miro, Sun le dio una mirada preocupada.- Por favor, ten cuidado.

- Ese es mi trabajo.

El unicornio entró en el coche, sacó una especie de faro que se pego en el techo y empezó a iluminarse con los colores típicos de la policía antes de largarse de allí rápidamente. Sun lo observo durante un rato antes de suspirar y girarse a sus amigos.

- Entremos, no creo que podamos hacer mucho más.

- Yo...- Babs observo la figura cada vez más lejana del vehículo mientras retrocedía.- Tengo que irme, me he... olvidado algo.

- Pero... los ensayos están a punto de comenzar- dijo Autumn, mirando a Babs con sorpresa, que retrocedía lentamente.

- E... es rápido, no tardo nada.

- ¿Te acompaño?

- No hace falta, Appleblom, entra con ellos... ¡Nos vemos después!

Con eso, Babs salió disparada hacia las calles de la ciudad, alejándose del instituto. A sus espaldas, sus amigos se miraron entre sí, confusos y preocupados.


Lantern se encontraba en medio de Bridleway, observando los carteles luminosos que anunciaban los espectáculos y algunos que promocionaban algun producto. Varios de estos habían sido destrozados y echaban chispas, los coches estaban ardiendo, con ponis heridos repartidos por la acera. Varios ponis trataban de escapar de su furia refugiándose en las puertas de los teatros, habiendo algunos heridos que habían llevado hasta allí entre varios civiles.

Varias decenas de ambulancias estaban aparcadas cerca, y los enfermeros esperaban a que la policía consiguiera alejar a ese monstruo para salvar a los heridos. Los agentes habían sido autorizados a usar munición letal, algo que sólo se aplicaba en casos extremos, y estaba claro que ese lo era. El terrestre sonrió bajo su máscara, dentro de un campo de energía eléctrico que detenía cualquier bala que se le acercara. El coche de Light llegó a la escena, saliendo el unicornio poco después y acercándose a la línea creada por sus agentes, que hacía rato que no disparaban.

- ¿Por qué no atacan?

- Es inútil, señor- contestó el más cercano, que no apartó su vista del objetivo-, toda bala que se acerca es repelida, lo único que haríamos sería malgastar munición.

- Ya...

Light observo al poni que había provocado tal destrucción, centrándose luego en los heridos. Su vista se centro en un agente cercano, que le dio un megáfono, megáfono que el unicornio ajusto un poco antes de salir de la línea de policías, alejándose unos pocos metros antes de hablar.

- ¡Atención, le habla la policía de Manehattan! ¡Estoy aquí para negociar!

- ¿Negociar, en serio?- dijo Lantern con una sonrisa.- No hay nada que negociar... ¡No hasta que aparezca Spider-mare!

Con ese último grito, lanzó un poderoso rayo hacia el unicornio, que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Antes de que el rayo le diera, una figura de rojo y azul le apartó del camino del rayo, que impacto en el suelo y lo destrozo. Spider-mare tenía agarrado a Light con su casco derecho, pero pronto lo lanzó hacia los policías, que se apiñaron para atraparle, evitando daños. La yegua rodeo la plaza, antes de colocarse sobre la punta de una farola cercana al criminal eléctrico, dando un vistazo al capitán de la policía que la observaba atentamente. "Bien, el padre de Sun está a salvo", su mirada se centro en Lantern, que no apartó sus ojos de ella, "ahora viene el loco chispeante".

- Bueno, ya aparecí, ¿ahora quieres negociar? Te aviso que se me da muy mal.

- No te preocupes, no hace falta que negocies... ¡Los muertos no pueden negociar!

Lenatern lanzó un poderoso rayo, que Spider-mare esquivo con agilidad, pasando sobre su cabeza y aterrizando en otra farola, mirándole.

- No se si te fijaste, Electro, pero estoy muy viva.

Lantern gruñó y disparo otro rayo, rayo que ella esquivo nuevamente. Daba vueltas a su alrededor, mirado de reojo a los ponis, tanto enfermeros, policías como civiles que aprovecharon ese momento para ayudar y sacar a los heridos de allí lo más rápido posible.

- ¡Esa puntería, Rayito, la cabeza son cien puntos!- dijo en tono burlón, tratando de pensar una estrategia contra el.

- ¡Deja de burlarte de mi!- grito mientras lanzaba varios rayos, que Spider-mare esquivo fácilmente.

- ¡Solo trato de buscarte un buen nombre! ¿Qué te parece Chispitas?

Cuando se colocó en la siguiente farola, después de esquivar el último rayo de su adversario, escucho una explosión a sus espaldas. Cuando giro su cabeza, vio una de las sujeciones de uno de los carteles que plagaban Bridleway, este situado sobre la entrada de un teatro, tambaleándose precariamente sobre su lado derecho. Bajo este habían varios ponis, enfermeros, policías y civiles, todos tratando de escapar y llevarse a los heridos que allí había a salvo. El sentido arácnido de Spider-mare vibro, haciendo que saltara para esquivar un nuevo rayo, girando para estar boca arriba en el aire y lanzar una red hacia la máscara del criminal, que apenas tuvo tiempo de reaccionar. Tras aterrizar cerca, lanzó muchas más de sus redes, envolviéndole para tratar de ganar tiempo antes de saltar hacia el teatro.

Dos enfermeros terrestres llevaban a rastras a un unicornio, que había sido herido por una placa metálica que le atravesaba la pata trasera izquierda, producto de la explosión de un vehículo. Un ruido se escucho sobre sus cabezas, alzándola a tiempo de ver el gigantesco cartel precipitarse sobre ellos. Se agacharon y cerraron sus ojos, conscientes de que no podrían escapar a tiempo, pero después de unos segundos, no pasó nada. Al observar nuevamente el cartel, lo vieron inmóvil, por lo que se decidieron a seguir avanzando. Una vez fuera de su alcance, el herido giro su cabeza, pudiendo ver por qué no habían muerto aplastados, y la razón era una telaraña que había sujetado la estructura. Esta era sujeta por Spider-mare, que estaba a unos metros por encima, en el centro del cartel, sujetándolo con todas sus fuerzas.

El crujir del metal llamó su atención, y al girar su cabeza, vio que el otro extremo se estaba cayendo también, por lo que, tras pegar la red que ya tenía a la pared, lanzó otra y la sujeto en el mismo sitio. Para asegurarse, creo una tercera para sujetar el centro del cartel, y una vez segura de que no caería sobre los civiles, salto y se acerco a su adversario, al que le quedaba poco para librarse de la telaraña. Spider-mare se agarró a una farola, sus dos patas traseras y su izquierda delantera se pegaron al metal, mientras que la derecha estaba al aire, lista para lanzar alguna red de ser necesario. Lantern se liberó al fin con una explosión eléctrica que pulverizo sus ataduras, observando luego a esa araña.

- Oye, comparto tu opinión sobre la ópera, es horrible, pero... ¿de verdad hacia falta destrozar un cartel publicitario?

- Ahora entiendo porque Kingpin quiere matarte, eres un incordio.

- ¿Kingpin? ¿Y ese quien es? ¿La mascota de algún restaurante de comida rápida nuevo?

Lanzó su red a tiempo de esquivar un rayo, saltando sobre su cuerpo al tiempo que lanzaba una telaraña a su cabeza, tirando con la fuerza suficiente como para quitarle la máscara en el momento exacto en el que aterrizaba a su espalda. Observo la máscara en su casco antes de observar la cabeza con crin y pelaje amarillo eléctrico, aunque había algo extraño en su melena, casi parecía... viva.

- Bien, se acabaron los fuegos artificiales para ti, dame ese traje y todo será más sencillo.

- ¿De verdad crees... que es el traje lo que me da poder?- dijo sin girarse, haciéndolo lentamente.- Ha sido muy mala idea haber hecho eso.

Al terminar de girarse, Spider-mare abrió sus ojos como platos bajo su máscara, incapaz de creer lo que veía. El pelaje del terrestre era completamente amarillo, brillando con fulgor propio y dejando salir alguna chispa suelta, su crin tenía el mismo color, dando la ilusión de que se movía por cuenta propia por los rayos que salían, era difícil saber donde terminaba el pelaje y donde comenzaba la crin. Sus ojos eran extraños, allí donde debería estar el blanco estaba un azul vibrante, eléctrico bajo la superficie, y en su iris estaba un azul más fuerte, cubriendo hasta la pupila. Lantern sonrió y dio un paso al tiempo que la araña retrocedía uno.

- Vale, ¿quién se supone que eres?

- ¿Ahora quieres saberlo?

- Estoy llevando una lista de los pirados enmascarados y con habilidades extrañas que me quieren matar. Eres el segundo en aparecer y el primero en tener poderes reales.

- Por suerte para ti, me siento generoso, así que te diré mi nombre con gusto, soy Lan...

Se detuvo, frunciendo su ceño, si, su nombre era Lantern Dillon pero... Lantern era un perdedor. Demasiado asustado de su madre como para enfrentarse a ella e ir a la universidad a pesar de que lo desaprobaba, acabando por obedecerla y aceptar ese trabajo de mierda. Cuando murió, en vez de ir a la universidad, se unió a la mafia, y pese a que se divirtió, acabó mal con ellos y, por si fuera poco, terminó con una deuda que no hacía nada más que crecer. White Fisk no sólo le dio poderes y le ayudo con su deuda, le dio una nueva vida, una en la que era un ganador, pero para aceptar esa vida por completo, debía dejar atrás la anterior, y eso incluía su nombre.

- Soy... ¿cómo me llamaste antes?- dijo mirando a Spider-mare con curiosidad, quien ladeo su cabeza con duda.

- ¿Chispitas? ¿Ese es tu nombre? ¿En serio?

- ¡No!- grito con furia, volviendo a bajar la cabeza, pensando.- Ese no... Ele... Electro... si... ¡¡SOY ELECTRO!!

Su cuerpo empezó a generar más y más chispas, su crin se extendió tanto, generando rayos que se movían como serpientes, la tela que cubría su cola estalló y dejó salir la crin de esta, que estalló como la de su cabeza. Un campo eléctrico se extendió a su alrededor, cubriéndole por completo, a lo que Spider-mare se alejo cada vez más.

- Vaaaale, si de verdad te quieres llamar así, no voy a ser yo quien te lo impida... ¿Te importa que te siga llamando Chispitas?

Eso fue la gota que derramó el vaso, lanzando un rayo que logró esquivar, pero Electro no se conformo con uno solo, lanzando varios más en su dirección. Spider-mare esquivo la mayoría, pero cuando se impulso para alejarse un poco, le vinieron dos más, y pese a que esquivo el primero, no fue lo suficientemente rápida como para esquivar el segundo. Fue catapultada hacia el gran cartel que tenía detrás, en el edificio que partía Bridleway en dos calles, cayendo al suelo.

- V... voy a t... tener agujetas mañana...- dijo entre gemidos de dolor a la vez que trataba de levantarse.

- Debo admitir que me he divertido, pero se acabó, Kingpin estará contento- dijo Electro, sonriendo.

Lanzó un rayo potente hacia la yegua, que aún trataba de recuperarse, dándole de lleno y provocándole un dolor atroz. Spider-mare cayó al suelo medio inconsciente, y acto seguido, Electro disparo al cartel detrás de ella, haciendo que explotara y dejara caer un buen montón de escombros al suelo, una parte de estos sobre la heroína, que quedó sepultada. El terrestre se acerco, observando el montón durante unos segundos.

- Estoy un poco decepcionado, pensaba que durarías más, Spider-mare... descansa en paz.

Tras esto, se dio la vuelta, empezando a correr antes de saltar y apuntar sus patas delanteras al suelo para impulsarse al cielo, dejándose caer un poco antes de darse otro impulso. Light salió poco a poco de la línea de agentes, viendo la figura de Electro alejarse antes de correr hacia los escombros en los que Spider-mare había sido enterrada. Al llegar, los observo unos minutos, centrándose luego en el agente que llegó a su lado.

- Llama al equipo, tenemos que sacarla de allí, puede que aún siga viva.

- Señor, nadie podría...

- Haga lo que le digo, y reza para que esté viva- cuando el policía salió corriendo de allí, Light observo los escombros una vez más-... solo ella podría derrotar a ese monstruo.

Pasaron unos dos minutos, y cuando un equipo de agentes y enfermeros se estaba acercando, el trozo de metal más grande se tambaleo precariamente. Light lo observo un segundo antes de apartarse bruscamente, a tiempo de que esa cosa saliera volando, con Spider-mare saliendo de debajo de este y tambaleándose fuera. Tropezó y cayó al suelo, rodando por el pequeño montículo de escombros antes de llegar a la calle asfaltada. El unicornio se acerco rápidamente, ayudando a la yegua a levantarse, recibiendo una mirada de esta, y estaba seguro de que debajo de esa máscara tenía una expresión de sorpresa.

- ¿C... capitán...?

- Ahorra fuerzas, las necesitarás para derrotar a esa cosa.

- ¿No querías atraparme? Ahora es tu oportunidad- dijo Spider-mare, apartándose un poco, asegurándose de que podía mantener el equilibrio por si misma.

- Si lo hiciera, tendría a un loco suelto con superpoderes al que nuestras armas son inútiles. Puede que no apruebe tus métodos, pero al menos estas de nuestro lado, y prefiero una justiciera que un supervillano.

- Es justo.

Los enfermeros se acercaron, dispuestos a ayudar a la yegua, pero esta se apartó con un salto y lanzó sus redes para alejarse, reprimiendo un gemido de dolor. Durante un buen rato, trato de buscar a ese criminal eléctrico, tratando de ignorar las quejas de su cuerpo, que se estremecía con cada movimiento brusco. Al final, después de veinte minutos, tuvo que aceptar que se había escapado, empezando a volver hacia el instituto, aterrizando en el edificio donde había dejado sus alforjas, dejándose caer para descansar un poco su adolorido cuerpo. Varios minutos después, se levantó, quitándose el traje para observarse las zonas que más protestaban de dolor. No vio daños graves, aparte de algún moratón pequeño en su barriga o en las patas, por suerte para ella, en zonas donde era difícil verlas, lo que más le provocaba dolor fueron las descargas eléctricas, y estaba segura que al día siguiente sería peor.

Tras guardar el traje, salto al callejón y se dirigió a su instituto a trote rápido. Pese a que su cuerpo no paraba de quejarse del dolor, se obligó a correr igualmente, consiente de que llegaba tarde por casi una hora, si no es que más. Después de un rato, logró llegar a los bastidores, donde vio a varios de sus compañeros ayudando en los decorados faltantes o ensayando por su cuenta mientras los demás ensayaban la obra en sí. Junto a éstos últimos vio a su profesora guiarles en la escena de la liberación de Luna, por lo que pudo notar a Sun y a la chica que la sustituía. Un poco apartados vio a Autumn junto a Appleblom, quien le estaba ayudando en algunos decorados. Su profesora dio la vuelta al grupo, aún dando indicaciones, y al hacerlo, vio a Babs a lo lejos, que agachó las orejas al ver el enfado en su rostro.

Se acerco a paso rápido, llamando la atención de los alumnos con los que estaban y algunos cercanos, entre ellos Sun, Autumn y Appleblom, quienes observaron a Babs detenidamente. Su profesora se detuvo a pocos pasos de ella, mirándola fijamente.

- Señorita Apple, ¿tiene idea de la hora a la que llega?

- S... si... lo sien...

- Mañana tenemos la obra, y necesito que todos cumplan su papel, especialmente los que tienen un rol protagonico.

- Lo siento...

La profesora la observo un rato antes de suspirar y observar al resto.

- ¡Descanso de diez minutos!- acto seguido miró a Babs.- Acompáñame un momento.

Las dos se apartaron a una pequeña esquina, un poco apartadas, aunque Babs noto que Appleblom las seguía disimuladamente.

- Dígame, señorita Apple, ¿tiene miedo escénico?

- ¿Cómo?- Babs abrió sus ojos como platos al tiempo que veía que su profesora cambiaba su enfado por comprensión.

- Miedo escénico, no sería la primera que se apunta a una obra de teatro teniéndolo. Ya me ha pasado muchas veces, siempre llegan tarde a los ensayos en las etapas finales de la obra, ¿por qué crees que tengo suplentes de todos los actores?

Durante unos segundos, Babs pensó en decir que no tenía miedo escénico, al menos hasta que una idea cruzó su mente, "es una de las mejores escusas que podría tener, no debería desperdiciarla", por ello, se quedó en silencio.

- Mira, si lo tienes, hay dos opciones. Primera, puedes retirarte, nadie aquí te lo echará en cara, o... puedes intentar actuar para superar tus miedos, y es lo que yo siempre recomiendo.

- Yo... lo intentaré...

- Bien, si se te hace muy complicado, puedes dejarlo, no te preocupes.

La profesora le dio una pequeña sonrisa antes de irse, momento en el que Appleblom aprovecho para acercarse con una ceja alzada.

- ¿Miedo escénico? ¿Tú?

- Si... miedo escénico... es algo común.

Babs se apartó y se dirigió a donde se tenían los vestuarios, con su prima cerca, mirándola con escepticismo. Tanto Sun como Autumn las observaron de reojo, pero decidieron mantenerse aparte.

- No suenas muy convencida. Estas ocultando algo.

- No estoy ocultando nada, ¿tan raro es que tenga miedo escénico?

- ¿Viniendo de ti? Si, no tienes miedo escénico.

- ¿Y cómo lo sabes?

Ambas llegaron al perchero donde estaban las pelucas y accesorios, donde Babs se puso a buscar el sombrero y crin de su prima, sabiendo que su suplente los había dejado allí.

- ¿Te acuerdas de ese desfile cuando éramos niñas? ¿El de la calabaza dorada?

- ¿Cuándo intentaste vengarte de mi tirándome al barro?- dijo Babs con una sonrisa traviesa, recibiendo una mirada avergonzada de Appleblom.

- Si... creía que habíamos dejado eso en el pasado.

- Y lo está, pero no lo olvido- contestó entre risas, recibiendo una mirada de reproche por parte de su prima.

- En fin, que cuando estuviste ahí, no parecía que tuvieras miedo escénico.

- Estaba dentro de una carroza, para que me vieran tenía que asomarme fuera.

- ¿Y las presentaciones de los trabajos en grupo que?

- Es distinto presentar a una clase de treinta ponis máximo a todo el instituto, padres e invitados incluidos, ¿no crees?

- Tienes un punto- admitió Appleblom antes de darle una mirada de determinación.- Pero recuerdo que el verano pasado nos ayudaste a Scootaloo, Sweetie Belle y a mi con una obra de teatro, y no dudaste en hacerlo. Creía que el miedo escénico lo tenías primero y luego lo superabas, no al revés.

Babs se quedó en silencio un rato, observando la peluca que tenía en su casco. Al final, Appleblom suspiro.

- Mira, no quiero agobiarte, pero se que te pasa algo. Ya sabes lo que decimos los Apple, siempre ayudamos a la fami...

- No me pasa nada- corto Babs bruscamente, mirando a su prima con unos ojos llenos de súplica.- ¿Podemos, por favor, olvidarnos de esto?

Appleblom mantuvo su mirada largo rato, y después de unos pocos minutos, asintió lentamente, viendo como se colocaba todo antes de dirigirse a ensayar. Era sólo cuestión de tiempo, y juraba que conseguiría averiguar que le pasaba, y, por ende, ayudarla, antes de volver a Ponyville.