Kingpin

Spider-mare aterrizó en el tejado donde había dejado su alforja, cerca de su instituto, y se quito su traje, apretando los dientes por los latigazos de dolor. Se estudio su cuerpo lo mejor que pudo, y pese a que no encontró ninguna herida apreciable, si que sabía que esas descargas habían sido mucho más potentes que el día anterior. Si ya tenía dolores por culpa de eso, la paliza que había recibido sólo empeoró la situación, y aún así, no le quedaba más remedio que aguantarse y seguir. Babs guardo su traje y bajo al callejón, empezando a correr hacia la entrada, ignorando la tortura a la que se estaba sometiendo por ese simple acto. Avanzó a través de los pasillos y entró en la zona trasera del escenario, dispuesta a ir hacia donde estaba su vestuario. Busco durante un rato, pero no encontró su peluca o el sombrero, pero ese no sería el único problema, la que debería hacerle el maquillaje sobre su cutie mark para camuflarla como la de su prima mayor no estaba cerca.

- ¿Dónde está?- dijo con un poco de desesperación.

- La tiene tu compañera, tu parte comenzó hace unos minutos y tuvimos que recurrir a ella.

Babs salto en su sitio, dándose la vuelta para ver a su profesora mirándola fijamente. Pese a que esperaba ver furia, lo que vio fue una máscara imperturbable, al menos hasta que una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

- Escucha, se que debió ser difícil, pero lo importante es que me has demostrado que estuviste dispuesta a superar tu miedo, y eso es lo que cuenta.

- P... pero...

- No pasa nada. Tus amigos están allí-dijo haciendo un gesto hacia unas figuras que estaban detrás de ella, esperando a que Sun tenga que volver a actuar, quien tenía un hechizo sobre ella para cambiar su pelaje anaranjado por una blanco puro, asemejándose a la princesa Celestia.- Habla con ellos y después ve a disfrutar la obra, y si no te ves lista para decirle esto a tu tía, puedes decírmelo y estaré encantada de hacerlo yo, ¿de acuerdo?

Babs se quedó en silencio antes de asentir lentamente, recibiendo una última sonrisa de su profesora antes de que se fuera. Con un suspiro, camino hacia sus amigos, quienes la notaron de inmediato, y ya podía ver sus rostros de decepción.

- Con que no faltarías, ¿eh?- dijo Autumn con un poco de sarcasmo, recibiendo un golpe de Sun.

Ignorando la mirada y el gesto de dolor de su amigo, centro su vista en Babs, que pareció encontrar el suelo muy interesante.

- Vale, se acabó, ¿qué diablos te pasa?

- Miedo...

- Como salgas con lo de miedo escénico, te vas a arrepentir- dijo Sun con los ojos entrecerrados, recibiendo un suspiro de su amiga, dando ella otro antes de mirarla con preocupación.- Babs, por favor, solo queremos ayudarte.

- No me pasa nada, en serio, solo...

El silencio reino entre los tres un buen rato, hasta que Autumn se harto y dio un paso adelante.

- Babs, tu eres la que nos decía una y mil veces que la base de una buena amistad era la sinceridad, así que te lo diré una sola vez... ¿qué te pasa?

Babs se mantuvo en silencio, incapaz de decir nada. Sabía que lo que dijo Autumn era cierto, pero... no podía decírselo a nadie, ya eran dos los ponis que la querían muerta. Si se lo dijera a sus amigos, era muy, pero que muy probable que los enemigos que fuera a enfrentar les tuvieran como objetivo. Los conocía lo suficiente como para saber que tratarían de ayudarla en todo lo que pudieran, incluso en medio de una batalla, y eso podría conducir a la conclusión de que conocían a Spider-mare. Si Electro la quería muerta por ese Kingpin, entonces estaba claro que ese tío estaba dispuesto a todo por matarla, incluso dañar a inocentes. Por ello, no podía arriesgarse, sean cuales sean las concecuencias. Autumn la miro un rato antes de suspirar y alejarse.

- Cuando estés dispuesta a dejar que te ayude, ya sabes donde encontrarme.

- ¡Autumn!- dijo Sun con su ceño fruncido antes de centrarse en Babs.- Voy a hablar con él, quédate aquí.

Cuando Sun se fue, Babs camino en la dirección opuesta, rumbo a la salida. Su amiga unicornio la vio, pero en vez de ir en su búsqueda, suspiro amargamente, decidiendo darle su espacio, al menos, de momento.

Mientras, fuera del instituto, Light llegó al fin, después de haberse asegurado de que Electro estaba bien retenido, salió corriendo a su coche para ir a la obra de su hija. Observando el retrovisor, trato de arreglarse lo mejor que pudo, y cuando estuvo por salir, vio algo que no esperaba. Babs Seed estaba saliendo del edificio, cosa rara pues se suponía que representaba un papel importante, se detuvo para mirar atrás un momento antes de empezar a correr lejos de allí. El unicornio salio de su coche y se acerco al instituto, observando la figura ya lejana de la mejor amiga de su hija, preguntándose porque no estaba en la obra, a menos que... no hubiera actuado.

Light frunció su ceño, pasando la vista del instituto a la última posición en la que había visto a Babs, recordando que Sun le había dicho que ayer también había faltado... a la misma hora que Electro atacó... y el había estado delante de las tres cuando le dieron el aviso... No, eso no podía ser, por lo que se sacudió la cabeza mientras entraba en el instituto, y aún así, la sospecha se mantuvo, su lado de policía aún activo y sopesando la pequeña posibilidad.


Spider-mare se balanceaba por la ciudad, con un objetivo claro en mente después de haber dejado sus alforjas en casa. Su tía y su prima, que se marcharía al día siguiente, aún tardarían bastante en irse del instituto, así que tenía tiempo de visitar al responsable de que sus amistades ahora estuvieran pendiendo de un hilo. Fisk... ese fue el nombre que dijo Electro, y el único que se llamaba así era White Fisk, dueño de Industrias Fisk. Ahora sabía porque le había echado la culpa de ese atraco, probablemente también fue él quien le dio ese traje a Shocker, y pretendía echarle la culpa a ella para desviar las sospechas. Ahora tenía la posibilidad de limpiar su nombre, lo único que tenía que hacer era encontrar evidencia de que él era el responsable del poni eléctrico y el del traje con poderes, ya que estaba segura que ninguno confesaría, uno por respeto y otro por gratitud.

Salto sobre el tejado de un edificio, acercándose a una esquina para observar lo que tenía delante. Ahí, frente a una rotonda y estando en el extremo noroeste del gigantesco parque que dominaba el centro de Manehattan, estaba La Torre Fisk, de 70 pisos de altura. Decidida, se lanzó en picado, lanzando su telaraña al gran poste de luz en el centro de la rotonda e impulsándose hacia la pared. Una vez pegada, alzó sus dos cascos y lanzó dos redes al frente, pegándolas a más altura, y una vez bien sujetas, empezó a retroceder para crear tensión. Una vez creyó que tenía la suficiente, se soltó, lanzándose hacia arriba con gran rapidez, usando una red para pegarse a la pared en cuanto empezo a perder velocidad, repitiendo el proceso una vez más. Tras hacer lo mismo otras ocho veces, llegó al balcón de lo que ella supuso era el despacho de White, observando las columnas, armaduras y jarrones kirin a través del cristal. Decidida, se acerco a las puertas acristaladas, provando si podía entrar, y como sospechaba, estaba cerrada, generando un pequeño gruñido.

Observo de un lado a otro, algo inútil pues era la única en el balcón, y al no notar cámaras cerca ni ningún otro mecanismo de seguridad o de alarma, se encogió de hombros. Usando un poco de su fuerza, destrozo el pomo, logrando abrir la puerta y dando un gesto de victoria, entró, sin notar el brillo rojo y parpadeante que emitía el interior de la cerradura rota. Sin entretenerse mucho, fue al gran escritorio en el centro de la sala, colocándose frente a la silla en la que normalmente se sentaría White y se puso a hurgar en los cajones. Sacó todos los papeles posibles y se puso a buscar cualquier indicio de Electro o Shocker, por más mínimo que fuera. Tan distraída estaba, que no noto el pomo de la puerta que daba al despacho girar hasta que se abrió, levantando la mirada con sorpresa, que su máscara no mostraba. Allí estaba el que se hacía llamar como Kingpin, rodeado de varios ponis armados y uniformados. Sabiendo que había sido pillada, se sentó en el sillón, suspirando, y tratando de que no se notara su nerviosismo.

- Vaya, me has pillado, iba a hacerte una fiesta sorpresa, pero que se le va a hacer.

White observo con calma como Spider-mare se ponía cómoda, colocando sus patas traseras en su escritorio y las delanteras tras su cabeza. Contra todo pronóstico, dio una sonrisa mientras se acercaba.

- Hola, Spider-mare, ¿a qué debo el honor de su visita?

- Solo quería conocer al famoso Kingpin, ya que te has tomado tantas molestias por intentar matarme, pensé, ¿por qué no venir a saludar?

White mantuvo su sonrisa, dando un gesto a sus guardias para que se marcharan. Estos se miraron entre sí antes de retroceder y cerrar la puerta tras de sí, tras esto, el gran unicornio volvió a mirar a Spider-mare.

- No se que te hace pensar eso, la verdad.

- Tal vez el hecho de que mandaste a Shocker y a Electro a matarme- dijo Spider-mare mientras se levantaba y se ponía sobre la mesa, preparándose para luchar en caso de ser necesario.

- Si hubiera echo eso, cosa que no es así, no tendría las pruebas aquí, ¿no crees?- al ver que Spider-mare siguió en silencio, White se acerco más mientras sonreía.

Spider-mare se tenso un poco, pero no hizo nada, no queriendo empezar una pelea sin una provocación previa. White se colocó justo delante suya, y por causa de su tamaño, estaban cara a cara, observándose fijamente.

- Escucha, Spider-mare, la verdad es que preferiría no luchar contra ti, pero estas interfiriendo con algunos de mis... negocios. Mira, te propongo un trato.

- ¿Un... trato?

- Si, uno muy simple. Verás, puedes hacer tu numerito de heroína, impedir robos, ventas de drogas, ya sabes. Pero habrá algunos que deberás ignorar, aquellos que YO te diga, no te preocupes, no será siempre, no queremos que la policía sospeche.

- ¿Me estás... pidiendo que trabaje para ti?

- Correcto- White amplio su sonrisa.- Sin embargo, dado a tu hábito de ser una... heroína, te pondré a prueba para saber que no romperás nuestro acuerdo, tienes prohibido actuar durante una semana completa. Puedes salvar ponis de un incendio, accidentes, detener a un ladrón que asalta a alguien en plena calle o va a matar a algún poni o, si surge algún... supervillano... pelear contra el. Por lo demás, no puedes hacer nada, si ves un robo a un banco, tienda, una venta de armas o drogas, te irás en la dirección contraria.

- Pero...

- Claro, ¿y tu que ganas con esto? Para empezar, haría una declaración pública admitiendo mi error hacia ti, declarando que eres una heroína. Los periódicos de toda la ciudad te alabarán, recibirás el trato que mereces, nada de compararte con un vil ladrón.

Era tentador, mucho. Había perdido la cuenta de la de veces que había escuchado a los ponis hablar mal de ella. Y quizás, con los periódicos hablando bien de ella, la policía dejaría de buscarla, sabía muy bien que solo estaban en una tregua por Electro. Aún así, no le convencía...

- Y por si eso no te perece suficiente, puedo darte dinero, mucho dinero. Todo poni merece cobrar por su trabajo, ¿no?

Spider-mare se quedó en silencio, era cierto que no tenía mucho dinero en su casa, y su tía agradecería esa ayuda económica. Durante unos minutos, en los que White espero pacientemente, se planteo seriamente esa oferta, al menos, hasta que un recuerdo cruzó su mente... "Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad".

- Yo...- bajo la máscara, Spider-mare frunció el ceño con determinación y alzó la cabeza para observar a White Fisk.- Lo siento, pero si lo hiciera, perdería mi carnet de superheroina, así que, gracias, pero no gracias.

- Como quieras...- la sonrisa de White se desvaneció, antes de que su rostro se volviera mortalmente serio.- En ese caso, me encargaré yo mismo de ti.

El sentido arácnido de Spider-mare vibró y salto a tiempo de esquivar el golpe, lo que no espero, fue que White usara su magia para atrapar su casco derecho trasero y la estrellara contra el suelo. Su cuerpo, que aún estaba adolorido de su batalla anterior, estalló en dolor, pero pudo recuperarse a tiempo de rodar para esquivar otro golpe y levantarse. Su adversario lanzó varios golpes que ella esquivo y trato de lanzar los suyos, por desgracia, Kingpin no era un ladrón común, era un poni que, por lo visto, sabía pelear muy bien. Bloqueo sus cacos y trato de dañarla, pero Spider-mare tenía su agilidad sobre poni y su habilidad de detectar el peligro de su parte, por lo que era bastante difícil.

Cuando la yegua fue a lanzar un golpe a su rostro, White esquivo y lanzó su caso a su barriga al mismo tiempo, aprovechando que no podía concentrarse en dos cosas a la vez. Fue lanzada hacia atrás, y cuando se levantó, su sentido arácnido vibro, viendo como el unicornio pretendía embestirla, saltando fuera de su camino. Kingpin logró detenerse a tiempo, observando a su enemiga un rato, ambos en posiciones defensivas, antes de encender su cuerno. Spider-mare se preparo para un hechizo, pero lo que vio en su lugar fue que la magia había agarrado dos katanas sacadas de las armaduras kirin y las colocaba sobre su cabeza.

- Esto... Dime que serás un enemigo justo y me darás una de esas cosas.

- Tu tienes superfuerza, agilidad, te pegas a las paredes, lanzas telarañas y puedes predecir mis movimientos de alguna manera, creo que no necesitas una de estas para un combate justo- dijo mientras la apuntaba con las dos espadas kirin.

- ¿Seguro que no quieres hablar?- Spider-mare esquivo una de las hojas con un salto hacia atrás, poniendo distancia entre ellos.- Supongo que no.

Kingpin se lanzó al combate, y Spider-mare se centro más en esquivar que en atacar. En un momento dado, el unicornio uso su magia para agarrarla del cuello y lanzarla hacia atrás, estampándola contra una de las columnas. La yegua trato de despejar su aturdimiento, y aún a través de este, logró reconocer la advertencia de su sentido arácnido, moviéndose hacia la izquierda. La katana rozo el lateral de su pata derecha delantera, creando una larga y afilada cicatriz que corto su traje y piel, dejando salir una fina línea de sangre. Silbando de dolor, trato de ignorarlo, poniéndose en posición de combate nuevamente, lista para esquivar o golpear.

Una de las katanas se movio lista para atravesarla, pero logró saltar sobre el cuerpo de Kingpin, viendo demasiado tarde la hoja de la otra espada ascendiendo en un arco. Hundiendo su pecho todo lo que pudo, sintió el acero rasgar la tela de su pecho, allí donde estaba el símbolo de araña, y, más importante, su piel, creando una herida más grande y abierta que la de su pata. Aterrizó en el suelo lo mejor que pudo, tratando de ignorar las múltiples protestas que estaba recibiendo de su cuerpo maltrecho, tanto por las heridas recién hechas como por los resultados de su combate con Electro. Cuando alzó la mirada, vio las ventanas que daban al balcón y a la ciudad, y vio claro lo que tenía que hacer.

- ¡B... buena charla! ¡Nos vemos otro día!

Con eso, corrió lo más rápido que pudo, atravesando el cristal de un salto y lanzándose por el balcón hacia el lejano suelo. White se acerco al borde, viendo a Spider-mare usar su telaraña para pegarse a su edificio, y de ahí, empezar a balancearse hacia las calles, lejos de él. A pesar de que había huido, no pudo evitar dar una pequeña risa. "¿Y está cría es quien me ha causado tantos problemas?".


Spider-mare se balanceo por la ciudad, tratando de mantenerse consciente el tiempo suficiente para llegar a su casa. Después de un tiempo que no pudo ni se molesto en calcular, se deslizó por la pared hasta la ventana de su habitación. Después de asegurarse de que ni su tía ni su prima estaban en casa todavía, se deslizó dentro, deseosa de un merecido descanso. Se quito la máscara, dejándola caer en el suelo y se tambaleo un poco sintiendo que su cuerpo no podía más. Puede que tuviera una resistencia mayor al poni promedio, pero había excedido sus límites. Tuvo dos combates difíciles contra Electro, dos días seguidos y sin darle la oportunidad a su cuerpo de curarse adecuadamente de cada uno, y para dar el toque de gracia, había recibido una paliza de White Fisk. ¡Y ni siquiera tenía poderes! Por su mente pasó la idea de quitarse el traje, pero su cuerpo tenía otras ideas, y antes de poder preocuparse por nada más, se rindió a la oscura y silenciosa inconsciencia.

Media hora después, la puerta del pequeño hogar se abrió, entrando las figuras de Appleblom y la tía Sweet, está última con tristeza. Habían salido de la obra con duda, pues no habían visto a Babs actuar, y cuando Sun y Autumn salieron, les confirmaron que había llegado tarde y después se había ido. La anciana terrestre estaba preocupada, pero las Apple de Ponyville consiguieron convencerla de que lo más probable es que solo había vuelto a casa.

- Come algo, tía Sweet, yo iré a ver si Babs esta en su habitación.

La terrestre negó con su cabeza, acompañando a Appleblom por las escaleras.

- No tengo hambre, iré al baño y después veré a Babs, si esta aquí, quiero saber que le paso.

La joven asintió, observando como se metió en el pequeño cuarto de baño antes de avanzar a la habitación que compartía con Babs con el ceño fruncido. Se acabó, iba a descubrir que era lo que le pasaba a su prima, y no aceptaría ninguna mentira más. Abrió la puerta decidida, encendiendo la luz al ver la estancia sumida en la oscuridad, y cuando lo hizo, el enfado que había estado creciendo desde la obra se convirtió en confusión y luego en preocupación.

- ¡Babs!- grito antes de arrodillarse sobre su prima y observarla bien.

Se había caído inconsciente en el suelo, cerca de los sacos que ambas usaban mientras se estaba quedando con ellas, pero lo que la sorprendió fue lo que llevaba puesto. Una araña enorme de color rojo estaba en su espalda, sobre un fondo azul, y cuando la giro delicadamente, vio el resto de su traje, rojo, cubierto de lo que parecía una telaraña y una araña negra en el centro. Jadeo al ver la fea cicatriz y la sangre seca que se pegaba a la tela, y pudo notar que su pata derecha también tenía una más pequeña, aunque por suerte, no eran lo suficientemente profundas como para necesitar puntos. Como si se hubiera apretado un botón, las piezas encajaron en su lugar y Appleblom supo porque su prima se había estado comportando de esta forma... Babs era Spider-mare.

- ¿Paso algo?- dijo la preocupada voz de la tía Sweet, saliendo del baño.

Enseguida, Appleblom se levantó y fue a la puerta, saliendo y cerrando tras ella, pensando que su prima preferiría mantener eso en secreto. Trató de mostrar una sonrisa inocente, y años de enmascarar sus travesuras a Applejack como cutie mark crusader le dio ventaja.

- Nada, tía Sweet, es Babs que está... dormida, solo me asuste por un momento.

La tía Sweet la miró un momento antes de suspirar y acercarse.

- Déjame entrar, voy a ver como esta y...

- ¡No!- Appleblom enseguida carraspeo, notando la mirada de extrañeza de la anciana y lo volvió a intentar.- Es decir... ella... me contó... que tenía miedo escénico...

- ¿Miedo escénico?- pregunto con sorpresa, y Appleblom agradeció a Celestia, Luna y cualquier ser divino que la tía Sweet jamás fue a la obra del verano pasado en Ponyville, hubiera sido más difícil convencerla.

- Si... y es... eh... muy vergonzoso para ella, apenas me ha dicho nada, y sospecho que tampoco te dirá nada.

- ¿No estaba dormida?

Esta bien, puede que no fuera tan buena mintiendo como se esperaba. Los engranajes en su cabeza giraron y trabajaron tiempo extra para inventar una escusa creíble.

- Vale... me has pillado, esta... eh... despierta, pero... no quiere hablar con nadie... Yo esperaría a mañana.

- ¿Eso crees?- pregunto la tía Sweet, no muy convencida y mirando la puerta cerrada detrás de Appleblom, quien asintió frenéticamente.

- Créeme yo... me paso una vez... y no quise hablar con nadie... Si lo fuerzas, será peor.

La tía Sweet la miro un buen rato, y Appleblom tuvo que hacer acopio de toda su fuerza de voluntad para quedarse en silencio, y cuando la anciana suspiro con aire resignado, se relajo un poco, solo un poco.

- Esta bien... Buenas noches, Appleblom.

- Bu... buenas noches.

Appleblom observo a la anciana bajar el pasillo hasta su propia habitación, sonreir a la joven una última vez, y cerrar su puerta. Sólo ahí, la terrestre soltó una aliento que no sabía que estaba conteniendo antes de girarse a la puerta tras la que estaba su prima. Decidida, entró dentro, cerrando tras de sí, y se agachó junto a Babs, tratando de despertarla.

- Babs... Babs...

Sus párpados temblaron y, después de unos dos minutos sacudiéndola, abrió sus ojos lentamente, cerrándolos por la repentina luz. Cuando sintió que podía soportarlo, los volvió a abrir, mirando la figura borrosa que poco a poco se enfoco y rebeló a su prima. Babs frunció el ceño confusa, lo último que recordaba era que había llegado a su habitación y... Con miedo en su rostro, alzó su casco izquierdo, viendo que efectivamente, tenía su traje puesto.

- ¿Me creerías si dijera que es un disfraz que estoy preparando para la noche de Nightmare?- dijo con una pequeña esperanza en su voz, aunque bien sabía que ya era inútil.

- Si no faltara casi un año y no tuvieras esas heridas, tal vez- contesto Appleblom, a su pesar, con una sonrisa.

Con un suspiro de resignación, trato de levantarse, siendo detenida por Appleblom, que frunció su ceño.

- Quieta ahí, tómatelo con calma, ¿quieres?

Babs suspiro, decidiendo hacer caso a su prima, y permitió que la ayudara a sentarse con su espalda apoyada en su cama. Observo con preocupación la mancha de sangre seca que estaba en el suelo, cosa que Appleblom también noto.

- Creo... que tendré que limpiar eso...

- No tienes que hacer esto, yo...

- Por supuesto que tengo que hacerlo, somos familia, ¿recuerdas?- dijo Appleblom con una mirada severa a su prima.- Ahora descansa aquí mientras voy a buscar algo para vendar esa herida.

Babs se quedó en silencio, cosa que hizo que Appleblom suspirara. Se levantó y se dirigió nuevamente a la puerta, deteniéndose al escuchar a su prima.

- Yo... gracias...

- ¿Para que esta la familia?- contestó Appleblom con una sonrisa, sonrisa que Babs imitó.